Te quedan: 8 días para ver este capítulo.

La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
¿cuál es el tuyo? Mi pecado eres tú.
Y en tus brazos en cielo encontré. Y en tus ojos...
Amadísima hijita. ¿por lo menos te preocupa que hayas salido sola a esta hora?
Oye, por supuesto que me preocupa. Supongo que por distintas razones que las mías, pero en fin, algo es algo.
¿tienes un tiempo para acá? Cada vez que puedes me echas en cara que no soy una buena madre.
Por si ya se te olvidó, fui yo la que defendió a lucrecia frente a los policías porque tú te quedaste callado. ¿a propósito?
¿no sabes cómo me llamó la atención que hayas mentido para defenderla? Sí.
Repito lo mismo que le dije a tu hijita. Ya no quieres cándalos, paulino.
Pues si de veras no los quieres, acepta de una vez que se haga la bendita fiesta esa. No veo que tenga que ver una cosa con la otra, paulino.
En primer lugar, me parece una grosería que rechaces las buenas intenciones de la hija de gavino. Y en segundo, si no se hace la fiesta, lucrecia va a tener que explicar por qué no se la merece.
Y entonces sí que se haría un escándalo. De veras que admiro tu gran capacidad para voltear las cosas.
Simplemente estoy tratando de darte otro punto de vista. No, no, siempre puedes.
Pero bueno, tú decides, mi cielo. Manuel, muchas gracias por acompañarnos.
De nada. Bueno, me espero aquí entrando.
No, no, no hace falta. Buenas noches.
Buenas. Pues, para no ser un mozo, es admirable cómo te obedeces sin rebostar.
Digo, sin repelar. Por lo visto, no has entendido que manuel es mi amigo.
Es mucho más que eso, es como mi hermano. Así que te voy a suplicar que esta sea la última vez que te refieres a él como un mozo.
Está bien, como usted mande. Oye, ¿y julián también es como tu hermano?
No, él no. Oye, ¿y qué hacías en el río con él?
Vamos a mi cuarto y ahí te platico. Y no le vayas a decir a mi mamá que estábamos en el río.
Vamos a mi cuarto y ahí te platico. ¿ya se te pasó el berrinche?
No, no fue un berrinche. Simplemente no me sentí bien y quería tomar un poco de aire.
¿se puede saber a dónde fuiste? Manuel y yo la encontramos nada más por ahí caminando.
Si me permites, renata, necesito hablar con mi hija. Claro, tía, lo que tú digas.
Vamos al despacho. ¿cómo estás?
Hermoso. Qué gusto que estés aquí.
Ay, pues bueno, es que hoy estuve trabajando del tingo al tango todo el día y hasta ahorita pude venir a visitarte. Ay, pues los ánimos en esta casa no están como para visitas.
Bueno, si quieres, con ese pretexto te invito a algún lado. ¿te gustaría?
Ah, sí, me encanta la idea. Bueno, pues vámonos.
Oye, ¿pero qué? ¿no tienes que avisar?
No. ¿seguro?
Creo que todos están tan ocupados que no me van a decir nada. Déjame decirte que tú eres hermosa.
Estuve platicando con tu papá sobre el asunto de la dichosa fiesta. No, no te preocupes.
Si quieres, le digo a tere que la cancele y así... ¿me dejas terminar, por favor?
Perdón. Nada más quería que nos ahorráramos una nueva discusión.
No, si yo no estoy discutiendo. Al contrario.
Estoy tratando de entablar una conversación sana contigo. ¿crees que pueda ser?
Sí, sí, claro que sí. Bueno, te decía que ya hablé con tu papá y estoy de acuerdo con lo que te dije.
Yo estoy de acuerdo con él en que sería una majadería decirle a la hija de gavino que se olvide de la fiesta. Pero por otra parte, pues no me parece justo que ella cargue sola con ese paquete.
Es decir... He decidido que el evento sea aquí.
¿aquí? Sí, aquí.
En esta casa, en tu casa. Tenemos un salón de fiestas que nunca se usa.
Y esta sería una gran oportunidad para hacerlo. ¿qué te parece?
Pues bien, pero ¿qué no acabas de decir que sería una grosería desastrosa? Hacerle el plan a teresa.
Ay, por favor, lucrecia, no lo estamos deshaciendo. Vamos a cambiar el lugar nada más.
Además, es a tu padre y a mí a quien nos corresponde darte la bienvenida, ¿no crees? Pues sí, supongo que sí.
Gracias. No soy un monstruo como tú piensas.
Y no te preocupes por teresa. Que yo me encargo de hablar con ella.
Romper esas cajas y luego don paulino te las va a cobrar. No me importa.
Bueno, y ahora tú, ¿qué te traes? Julián es un imbécil, mamá.
¿por qué? Porque no se da cuenta de los líos en que puede meter a lucrecia.
A ver, no, no lo entiendo. No sé si te diste cuenta, pero hace rato lucrecia se salió de la casa diciendo que, según ella, quería estar sola.
Ah, sí. Parece que, para variar, tuvo una discusión con su mamá en la mesa.
De seguro que nada más fue el pretexto para ir a ver a julián. ¿y tú cómo sabes eso?
Porque estaban juntos en el río. ¿y qué estaban haciendo allá?
No sé. Pero, ¿te imaginas si los patrones se enteran?
Dime qué es lo que te molesta. ¿que lucrecia se meta en problemas con sus papás o...
O que haya estado sola con julián? Lo primero, claro.
Y si te digo que si julián es un idiota es porque me parece el colmo que no se dé cuenta de lo que puede pasar por sus tarugadas. ¿y tú cómo sabes que fue él el que le pidió a lucrecia que se vieran?
Digo, porque pudo haber sido al revés, ¿no? ¿dónde andabas?
Salí a caminar un poco. Buenas noches, ma.
Julián, ven. ¿por qué no te quedas a platicar un ratito conmigo?
¿y de qué quieres que platiquemos? No sé.
De tu trabajo, de tus planes. No sé, de lo que sea.
Ándale, siéntate. Pues, mi trabajo va bien.
Y por el momento, digamos que no tengo ningún proyecto en especial. No me digas que no has pensado.
La remota posibilidad de casarte. Formar una familia tuya propia.
No, por lo pronto, no. Supongo que eso quiere decir que en este momento no hay ninguna mujer que te haga pensar en planes más serios.
Pues, no. No, ahorita no hay nadie.
Pues, nomás porque no quieres. Yo estoy segura que teresita roura estaría encantada de casarse contigo.
Josué ya te estuvo hablando de ella, ¿verdad? Ay, lo de menos es quién me lo dijo.
¿me dejas darte mi opinión? Me parecería bien tonto que no le hicieras caso a esa muchacha.
No le puedo hacer caso, mamá, porque no siento nada por ella. Me cae bien, pero nada más, hasta ahí.
El amor no lo es todo en la vida. Hay veces en las que uno tiene que pensar en lo que más te conviene.
No. Déjame decirte que yo nunca me casaría por interés.
Si un día llego a hacerlo, va a ser por amor. Justo como mi papá se casó contigo.
Por puras ganas y sin que hubiera ninguna dota de por medio. Ahora sí.
Buenas noches, mamá. Pero, ¿cómo se te ocurrió que fuera aquí?
Pues, porque me parece lo más adecuado. Pues, no estoy de acuerdo.
Si lo hacemos en la casa, la cantidad de invitados va a crecer. Porque tenemos muchísimos compromisos.
¿tienes idea de cuánto nos va a costar? Sí, hace un rato te dije que admiraba tu facilidad para voltear las cosas.
Ahora te digo que no te soporto cuando te pones de tacaño. No esta cañería.
No. Yo tenía entendido que el plan era distinto.
Una fiesta para jóvenes en casa de gavino. Por lo visto, nunca quedó bien.
Quiero halagar a mi hija y eso tampoco te parece. ¿por qué no me dices de una vez qué hay de fondo?
Porque de repente te parece que lucrecia efectivamente se merece una ceremonia de bienvenida. No te equivoques.
Me sigue pareciendo que no se la merece. Pero bueno, si va a haber fiesta, pues prefiero que sea en mi territorio, donde yo pueda controlar a mis invitados.
Satisfecho. Tú fuiste el que le habló a mi mamá sobre teresa.
Por favor. Si todo el mundo sabe que anda loca por ti.
Y bueno, si se lo hubiera dicho, ¿qué demonios tiene de malo? Pues supongo que nada.
Pero es algo que me hace sentir mal, josué, y no sé cómo manejarlo. ¿ya te invitó a la fiesta?
Ajá. Bueno, ¿y vas a ir?
Pues le había dicho que no, pero ahora ya no sé. Pues yo no me pierdo la oportunidad.
No tengo la oportunidad de ver a lucrecia por nada del mundo. ¿y se puede saber por qué tienes tanto interés en verla?
Curiosidad, nada más. ¿y tú la has vuelto a ver?
No. En fin, ya veremos quién está más guapa, si lucrecia o su primita.
¿renata? Ah, ya la conoces.
Sí, la vi solo un momento. Pues te recomiendo que ni te le acerques, porque carmelo anda babeando por ella.
Pues que le aproveche. Renata no es en la que estoy interesado.
¿y en quién sí? Nadie.
Nadie en particular. Bueno, además de la sociedad con tu tío, mi familia tiene negocios en guadalajara, en la capital.
Con razón tienes que trabajar tanto. No me queda otra, tengo que apoyar a mi papá.
Y a fin de cuentas el día de mañana yo soy el que se va a hacer cargo de todo esto, ¿no crees? Por supuesto que sí.
Me da mucha tranquilidad que lucrecia tenga amigos tan importantes como tú y tu hermana. ¿ah, sí?
¿y por qué lo dices? Porque pensé que todos sus viejos amigos eran como el tal manuel.
¿estás hablando del perro? ¿y cuál perro?
Bueno, es que a manuel desde niño le decíamos así. Siempre andaba detrás de lucrecia todo el tiempo.
Oye, sí es cierto. Hasta hoy sigue atrás de ella como si fuera su mascota.
Oye, ¿y julián? ¿su otro viejo amigo lo conoces?
Sí, es un empleado de mi papá. Es hermano de josué huerta.
Entonces tú me vas a poder contar algo que quiero saber. ¿qué cosa?
¿por qué mis tíos odian tanto a los hermanos huerta? Bueno, ¿que no te ha contado tu prima sobre el chamocó?
No, para nada. Es una vieja historia.
Pues me encantaría escucharla. Y dice que me daría lo que yo quisiera.
Lo que quiero es esto. ¿pero qué haces aquí, mi vida?
Estoy esperando a renata, no sé en dónde se metió. No te preocupes por ella.
Modesto me dijo que la vio salir con el hijo de don gabino. Uy, que bárbara por lo menos hubiera avisado.
Sí. También tú debiste haberme avisado que te ibas a ver en el río con julián.
¿se puede saber qué estabas haciendo ahí con ese muchacho? Me lo encontré por casualidad.
Como que ya son muchas casualidades, ¿no? A ver, dime, ¿qué tal si tu mamá se integra ahí?
Me razonan. Que julián me besó y creo que yo también a él.
Ave maría purísima. Es que se lo tenía que contar a alguien.
Bueno, pero ¿y ahora qué? Pues no sé, lo único que te puedo decir es que fue muy bonito.
Muy bonito. Ay, mi vida.
Si fueran otras las circunstancias, te felicitaría, mi amor. Pero tú sabes muy bien que no puedes, que no debes permitir que algo así deba pasar, ¿sabes?
Creo que fue algo que había deseado desde hace mucho tiempo. Pues sea lo que sea que sientas por ese muchacho, tienes que arrancártelo de raíz.
Estás a tiempo de hacerlo. Si no quieres sufrir y hacerlo sufrir todavía más a él.
Que sea lo que dios quiera. Bueno, ¿cómo estás?
¿todo bien? Estaba a punto de irme.
¿te pasa algo? No, ¿por qué la pregunta?
Pues no sé, te noto algo nervioso. No, al contrario, papá.
Estoy muy tranquilo y me siento mejor que nunca. Nos vemos.
¿quién era? No sé, colgaron.
Ay, a mí nunca me han gustado ese tipo de llamadas. Porque si alguien cuelga es que, pues no le contestó la persona que esperaba, ¿verdad?
Y fíjate, curiosamente eso nunca pasaba antes de que llegara lucrecia. No empieces a hacer esto.
Son historias que no van a ningún lado. En todas las casas del mundo alguien llama y en cuanto le contestan, cuelga.
A ver, espérame. Bueno, matías, ¿cómo estás?
Sí, cómo no. Yo le digo de tu parte.
Gracias igualmente. Hasta luego.
Matías quiere que pases a verlo en cuanto tengas un rato. ¿para qué?
Ay, paulino, no me dijo. Voy a desayunar.
Ah. A ver a qué hora se les ocurre bajar a las princesas, ¿verdad?
Hola. Buenos días.
Hola. ¿a qué hora regresaste anoche, eh?
Ay, la verdad, ni me fijé. Bueno, pues te aconsejo que la próxima vez que salgas con carmelo o con quien sea, avises.
Esta vez mi mamá no se dio cuenta, pero más vale que no lo vuelvas a hacer. Si no, puedes tener problemas con ella.
Como si no la conocieras todavía. Ay, ya, no me regañes.
En todo caso, yo tengo más razones para estar enojada contigo. Ah, ¿sí?
¿cómo, por qué? Pues porque en diez años que convivimos día y noche, jamás me hablaste sobre julián.
Es más, ni siquiera me lo mencionaste. Bueno, te iba a contar anoche, pero te fuiste y ya...
No, pues ya no hace falta. Carmelo me puso al tanto de todo.
Ok, ¿y qué es todo? Pues...
Para empezar, que lo de tu hermano no fue un accidente. Que lo que pasó fue culpa del chamuco.
Julián no tuvo la culpa de nada. Y te voy a pedir que no le vuelvas a decir así, renata.
Si durante todos estos años te callaste esa historia tan espantosa, fue porque algo de cierto ha de haber. No me importa lo que creas.
Julián es inocente de lo que mi madre se ha empeñado en hacer creer. ¿eh?
No tiene ninguna razón para odiarlo y tampoco tendría por qué prohibirme que... Que él y yo...
¿que él y tú qué? Que volviéramos a ser amigos.
A ti te interesa, ¿verdad? Déjame en paz.
No voy a hablar de julián ni contigo ni con nadie que crea que él es culpable de algo que nunca hizo. Ay, bueno, pero tampoco es para que te alteres, primita linda.
Bueno, a ver si cuando se te pase la susceptibilidad, podemos platicar. Este café está asqueroso.
Dile a delfina que me haga uno nuevo. Sí, señora.
Rápido, muévete. Buenos días, tía linda.
Tía, yo quería pedirte una disculpa. Por favor, perdóname.
¿por qué? Es que anoche salí con carmelo y no tuve la atención de avisarte.
Me hubiera gustado que lo hicieras. Lo sé, pero estabas ocupada con lucrecia en el despacho y no quise interrumpirlas.
Pues esa no es justificación, renata. Ya lo sé.
Tía, de verdad, como te dije el otro día, yo no te quiero causar problemas. Al contrario, estoy dispuesta a ayudarte en lo que sea.
¿en qué podrías tú ayudarme? En muchas cosas.
Podría mantenerte informada de lo que hace lucrecia mañana, tarde y noche. Pero sobre todo con quién lo hace.
¿qué me estás queriendo decir con eso, renata? Me entenderías mejor si te dijera...
Que sé quién es julián huerta y lo que significa para mi prima. Renata, dime por qué harías eso.
¿por qué traicionarías la confianza de tu prima? Perdóname, tía, pero yo no lo veo como una traición.
Al contrario. Lo veo como algo que le haría mucho bien.
¿es decir? Que por el cariño que le tengo a lucrecia, de plano no soportaría que acabara enredándose...
Con el que provocó la muerte de su hermana. ¿lucrecia ha seguido viendo a ese malnacido?
No. Para nada.
Pero por lo poquito que me ha contado sobre julián, me he dado cuenta que es alguien muy especial para ella. Y no creo que convenga que tanta simpatía acabe convirtiéndose en algo más.
De verdad me pondría sobre aviso si mi hija y ese muchacho llegaran a... Tía, te lo juro.
Aquí está tu café, rosario. Gracias.
Sírvele, renata. Y prepáranos algo de desayunar.
Con mucho gusto. Qué bueno que te veo, porque necesito pedirte un favor.
¿le puedes decir a lucrecia que... Que no la dejas en paz.
Perdón. No te oíste.
Te estoy diciendo que dejes en paz a lucrecia. Ella te pidió que me dijeras eso.
No. Te lo estoy diciendo yo.
Que es lo que quieres. Que se la lleven de aquí o que de plano la agarren a palos.
Claro que no, manuel. Pero es obvio que tú no entiendes las cosas.
No, no, no. El que no entiende eres tú.
¿qué no te das cuenta que la puedes meter en muchos problemas? Te juro que esa no es mi intención.
Entonces, ¿para qué la buscas? Digo, porque además tú me habías dicho que no te caía bien.
Cambié de opinión. ¿algún problema?
Sí. Tengo todos los problemas del mundo y ya te dije por qué.
Así que ya no te le acerques. Te lo estoy diciendo muy en serio y en plan de amigos, julián.
Por el bien de lucrecia y de todos, déjala tranquila. ¿dejar a desayunar?
No. No, no tengo hambre.
Mmm. Sí, ya decía yo que lo que pasó con julián te iba a quitar el hambre, el sueño y hasta las ganas de respirar.
Tienes razón en lo que me dijiste anoche. Tengo que cortar cualquier relación con él.
Necesito hacerle entender que no nos podemos ver. ¿lo dices en serio o nomás de dientes para afuera?
Sé qué es lo que tengo que hacer y punto, ¿no? No quiero violentar las cosas con mis papás y tampoco tiene caso fomentar algo que no va para ningún lado, nana.
Muy pronto me voy a ir a oaxaca. ¿y tu prima se va a quedar hasta que tú te vayas o se va a ir antes?
¿por qué me lo preguntas? Bueno, pues, la mera verdad a lamentar a renata no la trago.
Ay, ya sé que de repente es media displicente, pero te aseguro que no es mala persona. Bueno, al menos conmigo siempre ha sido muy buena prima.
¿o sea que así hagas confías en ella? Mmm, pues, digamos que no me gustan muchas cosas que hace, pero sé que nunca haría algo que me lastimara.
Bueno, pues, si tú lo dices, así ha de ser, mi amor. Entonces luego lo busco.
Tere, siempre sí voy a venir a la fiesta. Ya viste a lucrecia, ¿verdad?
Sí, ¿por qué? Porque yo sabía que ella te iba a convencer.
Ya verás que no te vas a arrepentir. Quería pedirte un favor.
Dime. Necesito que le lleves esto a julián.
No, perdóname, pero no. ¿pero por qué?
Porque no sé si te acuerdes, pero yo una vez te serví de mensajero y me fue muy mal. Sí, sí, claro que me acuerdo.
Bueno, pues, no quiero meter la pata otra vez. Así que no voy a llevarle ninguna carta, ni ningún mensaje tuyo, ni a julián, ni a nadie.
No te apures, prima. Si quieres, yo se la llevo.
Ya verás, yo se la llevo. No necesito que me hagas favores, renata.
Lucrecia, mira, ya sé que estás enojada conmigo, pero vamos a platicar. Por favor.
Te pedí que nos viéramos para darte las gracias por la fiesta que le quieres organizar. Y para que me lo digas a mi hija.
Pero no va a hacer falta que te molestes, porque la reunión va a ser en el milagro. ¿allá?
Sí, allá. Mi marido y yo pensamos que no es justo que tu papá pague esa fiesta.
Ay, pero ese no es el problema. Mi papá lo hace encantado de la vida.
Además, no creo que gaste mucho, porque, pues, va a ser una reunión chiquita. Y yo solo invité a la gente que conoce a lucrecia desde niña.
Lo que pasa es que a nosotros nos gustaría que fuera algo más formal. Mira, lucrecia ha estado fuera muchos años.
Y, de alguna manera, su padre y yo queremos presentarla como se debe a nuestras amistades. ¿entiendes, verdad?
Sí, claro. ¿y lucrecia ya sabe que la fiesta va a ser en su casa?
Por supuesto. Y está totalmente de acuerdo.
¿me trajiste la lista de invitados? Ay, ay, perdón, perdón.
No, no la traje. Bueno, no importa.
Yo voy a hacer mi propia lista. Y ya después, por teléfono, pues, me das los nombres de las personas que ya te confirmaron para avisarles del cambio de lugar.
¿te parece? Sí, señora.
Por favor, lucrecia, perdóname. Lo que pasa es que me sentí ofendida porque, pues, no me habías contado lo de tu hermano.
Solamente me dijiste, pues, que se ahogó, pero no me diste detalles. Y que tú no puedes entender qué eso era.
Y es algo muy doloroso para mí. Ya lo entendí.
Pero tampoco me contaste ningún detalle de julián. Y no es que yo piense mal.
Solamente repetí lo que carmelo me dijo. Pero carmelo no sabe nada.
Porque carmelo ni siquiera estuvo ahí. Ay, bueno, está bien, pero ya no te enojes.
Mira, para que veas que quiero hacer las paces contigo, ¿por qué no me das la carta y yo se la llevo? Porque ni siquiera sabes en dónde vive julián.
No, pero se la puedo llevar a casa de carmelo. Porque esa sí sé dónde queda.
El otro día pasé por ahí. ¿y cómo sabes que puedes encontrar en casa de carmelo a julián?
Pues porque carmelo me contó que trabaja con su papá. ¿con don gavín?
Pues, la verdad, no sé cómo se llama. Lo único que sé es que trabaja con su papá.
Entonces, ¿qué? ¿se la llevo?
Confía en mí. Dime cuándo te he fallado.
Matías me pidió que viniera. A mí también.
¿qué demonios querrá? No tengo ni la más mínima idea.
Ah, qué bueno que ya llegaron los dos. ¿para qué somos buenos?
Ayer me encontré a rodolfo. Bueno, ya está muy deprimido.
Si me llamaste para hablar de rodolfo, de verdad te voy a pedir un favor. Hazme el favor de sentarte y de callarte la boca hasta que yo termine, ¿sí?
Ya, bueno, ya oímos. Bueno, el caso es que el ver a rodolfo en ese estado me puso a pensar.
¿ah, sí? ¿qué?
De nuestra vieja amistad. No creo que alguno de ustedes se atreva a decir que no extraña el tiempo en que éramos muy buenos amigos.
Bueno, tú sabes que con gavino y contigo no tengo ningún problema. Pero, por favor, no me pides que con rodolfo...
A ver, paulino, ¿no te parece que ya es hora de hacer a un lado los rencores? Y para conseguirlo, alguien tiene que dar el primer paso.
Como si fuera tan fácil. Nada más es cosa de querer.
Bueno, supongamos que paulino tiene la disposición. ¿tú crees que rosario lo va a aceptar?
Oye, no. Bueno, eso es cosa que tiene que decidir él, no rosario.
¿tú me apoyarías? Desde luego.
Pero, ¿cómo crees que se podría dar ese primer paso? Se me ocurre que podemos empezar por reanudar nuestras reuniones de dominó.
Lo que quiere decir que hoy mismo los espero en mi casa a la hora de siempre. Y, truene, llueva o relampaguee, hoy voy a jugar dominó.
Aunque sea solo. ¿y rodolfo está de acuerdo?
Todavía no hablo con él, pero primero quería saber si contaba con ustedes. A mí no me comprometas.
¿paulino? ¡paulino!
Espérame, voy a hablar con él. ¡paulino!
¡paulino! ¿dónde está lucrecia, renata?
Fue a montar. ¿y por qué no fuiste con ella?
Porque no sé montar. Aparte, la verdad, ese tipo de cosas me parecen poco femeninas y nunca me dio interés.
Bueno, cuando la veas, dile que ya hable con teresa. Sí, tía.
Oye, ¿podría decirle a alguno de tus empleados que si me puede llevar al pueblo? Oye, ¿esas uñas qué?
A ver si te las despintas, por favor. Sí, tía.
¿a qué quieres ir al pueblo? A llevar una carta al correo para una amiga de oaxaca.
Bueno, pues encárgaselo a benito. No tiene caso que vayas tú hasta allá para eso.
Lo que pasa es que también quería darme una vuelta para... Para conocer.
Dijo, si tú me das permiso. Claro que sí.
Pero apúrate, vámonos para que benito te lleve. Sí.
Rápido. Apúrate, renata.
Sí, tía, ahí voy. Es que no se vale que me ponga en este predicamento.
Acuérdate que es cura. Es lógico que se crea con la obligación de buscar una reconciliación.
Tú se han prestado de todo. A parte de rodolfo.
Por favor. Tanto que tienes a su maldito hijo trabajando contigo.
Pero a ti sí se te ocurre mandármelo a alguna de las huertas, ¿eh? Porque eso sí no lo voy a permitir.
Precisamente por eso mandé a carmen. Y tú y tu capataz lo trataron con la punta del pie.
Si tu hijo quiere involucrarse en el negocio, tiene que empezar por aprender de lo que se trata. Por favor.
Poniéndolo a trabajar como peón, por dios. Bueno, si por lo menos hubieras tenido la amabilidad de avisarme que lo ibas a mandar y me hubieras dicho lo que querías, otra cosa hubiera sido.
Está bien, está bien. Lo que pasó, pasó.
Pero lo que definitivamente es un hecho es que necesito un hombre de mi confianza metido ahí. ¿para qué?
¿para que me supervise? No, no, no, no precisamente.
Pero ya que tocas el tema, es un hecho que el negocio ha decaído mucho durante los últimos años. Pues es lógico.
El precio de la manzana ha bajado. Hay mucha más oferta.
No te justifiques, pablo. La verdad es que tu forma de trabajar ya está obsoleta.
Y si no queremos que el negocio se lo lleve la fregada, hay que invertirle y invertirle fuerte. Yo no puedo meter un centavo más.
Además, el que conoce el negocio soy yo. ¿se le sobra cómo manejarlo y hacerlo prosperar?
Ojalá que sea así. Porque si yo no veo resultados, voy a tener que buscar otro socio.
¿me estás amenazando? No.
Nada más es una mera advertencia. Perdón que te interrumpa, pero en la sala está una muchacha preguntando por ti.
¿por mí? Se llama renata.
¿le digo que pase? No, ¿cómo cree?
Ni que fuera a mi casa. Ahí está la señorita.
Gracias. Buenos días.
Hola. ¿te acuerdas de mí?
Sí, claro. Mi prima te mandó esto.
Gracias. ¿no la vas a leer?
Digo, por si quieres que le lleve algo de regreso. A buscarme.
Lucrecia. Dile a tu prima que no me importa lo que dice aquí y que la espera en el lugar donde perdió su medalla a las ocho de la noche.
Ella sabe dónde es. Sí.
Y dile también que si no va, yo mismo voy a ir a buscarla. Hola.
Hola. Mi amor.
¿qué haces aquí, chiquita? ¿no me dijeron que estabas por acá?
Acabo de llegar. Bueno, ¿y a qué se debe esta visita?
Te vine a ver. ¿te molesta?
No, al contrario. Eh...
¿te ofrezco algo? No, mejor invítame a algún lado.
Encantado de la vida. Nos vemos.
Hasta luego. Bueno, bueno, pues vámonos.
Nos vemos, julia. Cuídate.
Dámelo. Yo lo desencillo.
Gracias. Yo puedo hacerlo sola.
¿tanto te molestó que no quisiera llevarle la carta a julián? No.
No, yo te entiendo. No quisiera que mi mamá te volviera a correr.
Bueno, ¿y tu prima sí se la llevó? Ajá.
¿y si le tienes confianza? Mira, ni aunque ni a ti ni a tu mamá renata les caiga bien, es mi prima.
Y yo confío en ella. Yo sé que no soy quién para decírtelo, pero se me hace que de plano la está regando lucrecia.
Ni te conviene seguir viendo a julián, ni tampoco que le sigas mandando cartas. No te preocupes, que eso ya no va a volver a pasar.
En la nota que le envié le pedí que no me volviera a buscar. ¿y?
No me digas que de veras eso es lo que quieres. No, pero eso es lo mejor.
A mí lo que me preocupa es que por culpa de julián tus papás te vuelvan a llevar lejos. ¿te pesaría tanto que me fuera otra vez?
Sí. No quiero dejar de verte otra vez por tanto tiempo.
Bueno, de todas maneras me voy a ir. Solamente que espero que no sea antes de lo planeado.
Claro. Y bueno, por lo pronto, el viernes tenemos una fiesta aquí.
¿a poco? Sí, es una fiesta de bienvenida.
No voy a poder invitar a todos los que yo quisiera, pero espero que tú sí estés aquí y que también traigas a tu novia. ¿a mi novia?
No te hagas el tonto, manuel. Ya conocí a blanquita y me parece que hacen una muy bonita pareja.
No, no, no. Blanquita y yo nada más somos amigos.
Bueno, por algo se empieza. Voy a entrar a la casa.
Necesito preguntarle a renata si sí le entregó la carta a julián. Sí.
¿y mi papá? Ah, está.
Su amiguito el cura vino por él. Se lo llevó quién sabe a dónde.
Ah, qué bueno. El padre matías le va a levantar el ánimo.
Ah, pues, dios quiera. La verdad anda insoportable.
Y todo por la dichosa jubilación. No puede ser, ¿verdad?
Como si ser un maestrito de escuela fuera la gran cosa. Nunca he entendido por qué menosprecias tanto el trabajo de mi papá.
Ay, por favor, no, no vamos a empezar con lo mismo, ¿sí? No, no, vamos a discutir.
No tengo ganas. Pero si no estamos discutiendo.
Lo único que te pido es que por lo menos trates de estar cerca de él. En estos momentos nos necesita a todos.
Además, sé que tengo que aguantar sus sermones. Como si fuera su chacha, como si fuera su...
Que no puedo seguir siendo amigo de paulino después de la forma en la que él y su mujer injuriaron a mi hijo. Todo eso lo sé, pero ya es hora de dejar atrás los resentimientos y que alguien se atreva a dar el primer paso para que las cosas cambien, ¿no?
¿de dónde carambas te salió la idea de volver al dominó? Desde hace mucho lo he estado pensando, pero lo que terminó por darme el empujón fue la plática que tuvimos tú y yo el otro día.
Ahora resulta que como me viste deprimido se te ocurrió la brillante idea para echarme la mano. Quiero echarles la mano a todos.
No me vas a decir que tú estás muy a gusto así como estás. Tengo a mi mujer y a mis hijos.
Con eso me es suficiente. No seas orgulloso.
Por lo menos reconoce que te pesa haber roto la amistad con paulino y que por lo mismo se haya deteriorado la relación que teníamos todos. Es claro que me puede.
Bueno, entonces haz un esfuerzo. Dar ese primer paso es lo difícil, pero ya lo demás vendrá solo y tú lo verás.
¿y paulino? ¿está de acuerdo con esto?
¿él va a estar en el dominó? No lo sé, pero que no te importe lo que él decida.
Lo importante es tu propia decisión. ¿por qué no?
Porque no lo he visto. Ay, mire, por mí que se quede a vivir en el pueblo.
No, a mí me urge que regrese. Necesito saber qué fue lo que pasó con la nota que le llevó a julián.
Falta ver si de veras se la entregó. Ay, estoy segura que sí.
Mira, renata es de las personas que siempre consiguen lo que quieren. No, no, no sé.
De eso no tengo la más mínima duda. ¡lucrecia!
He años que tenía ganas de hacer esto. A ver si así aprendes a dejar en paz a mi hijo.
Más te vale que durante este tiempo no se te ocurra acercarte a mis hijos. A ninguno de los dos, porque te juro que te vas a arrepentir hasta de haber nacido.
¿requisitos estúpidos? A ver si los dejas de estar mandando.
Que ya me voy. Nada más viene a poner a tu hijita en su lugar.
Lárgate. No me toques porque te muero.
Lárgate de mi casa. O hago que te saquen las patadas de aquí.
Y por regresarme la cachetada que tú le diste a julián. Dije que no es importante.
Seguramente lo dejé en casa de los roura. Ah, a propósito.
Fui para allá a buscar a carmelo. No lo encontré, pero estuve platicando con tere.
No empieces con eso, por favor. ¿quieres?
Cálmate. No te voy a hablar de ella.
Nada más te iba a comentar que me dijo que le da mucha pena, pero que ya no estamos invitados a la fiesta de bienvenida. ¿por qué?
Porque doña rosario decidió que la fiesta se va a hacer en el milagro. Y ni tú ni yo podemos poner un pie ahí.
Te lo digo por si estabas pensando en ir. Gracias por la información.
Ah, y yo no sé, a ver cómo carambas le hago, ¿eh? Pero yo no me quedo con las ganas de ver a lucrecia.
Y a exigirme que no me vuelva a acercar a su hijo. Se puso exacta con julián.
A mí no me hablas así, me bajas esa mano. ¿y provocado por qué?
Pues no lo sé. A lo mejor y no le gustó saber lo que pasó fuera de la iglesia.
Deme los ojos, lucrecia. ¿has vuelto a ver a ese tipo?
Si a ti lo que te preocupa es saber si yo lo he buscado a él, te lo juro que no. No me estás contestando lo que te pregunté.
¿lo has visto sí o no, punto? No.
Está bien. Te creo.
Pero si me llego a enterar de que estás mintiendo. Exactamente lo que hace julián con tu papá.
Eh, digamos que es algo así como un mandadero. Bueno, por lo menos es eficiente.
Bueno, ¿y por qué tanto interés en el chamuco, eh? No es interés, solamente es curiosidad.
Quiero entender por qué a lucrecia se le llena la boca cada vez que dice su nombre. Bueno, yo qué sé.
Yo no puedo opinar porque como quien dice, yo todavía no conozco a tu prima. Así que todavía no la has visto desde hace diez años.
Si no es que más. Pues te vas a impresionar porque está muy guapa.
No creo que más que tú. Se nota que eres de los que les gusta...
Chulear a todas las mujeres, ¿verdad? A lo mejor no me vas a creer lo que te voy a decir, pero nunca había conocido a alguien como tú.
No, pues no te creo. ¿quieres que te lo demuestre?
Ya me tengo que ir porque mis tíos deben de estar preocupados. ¿me regresas a la casa?
Con mucho gusto. ¿sabes dónde está tu hermano?
Creo que sí salió. ¿y tu madre?
Cuando llegué ya no estaba, papá. Gracias, de todos modos.
¿se te ofrece algo? Pues fíjate que sí, me hace falta un consejo.
¿cómo, un consejo mío? Lo que pasa es que el padre matías quiere que gavino, paulino y yo nos volvamos a ver en el dominó.
¿tú qué opinas? ¿qué opino de qué?
Pues que si crees que debería ir. Yo qué sé, papá, eso es cosa tuya.
¿sabes? Me da mucha pena que no haya ningún tipo de comunicación entre tú y yo.
No dejo de preguntarme por qué no puedo platicar contigo igual que lo hago con tu hermano. Pues porque tú quieres que yo sea igual que él.
Y no lo soy, papá. Eso no es verdad, josué.
Lo único que ustedes son iguales es que los dos son mis hijos y a los dos los quiero de la misma manera. ¿de veras?
¿de veras somos iguales para ti? Por supuesto.
Y no me voltees las cosas. Estábamos hablando de la falta de comunicación que hay entre nosotros.
Hijo, ¿hay algo que tengas que reclamarme? ¿te he fallado como padre?
No, pa. Yo nunca he dicho eso.
Aunque no lo hayas dicho, sé que lo piensas. Te pido que lo analices.
Y si tienes algo que reclamarme, hazlo sin temor. Tal vez así podamos empezar a quitar las nubes negras que hay entre los dos.
Buenas tardes. Qué bueno que llegaste, hija, porque necesito que me eches la mano para preparar unas botanas.
¿qué te pasa? Me quiero regresar a zacatecas.
¿por qué? Porque ya no quiero estar aquí.
Nunca debí haber venido. Pero si decías que estás muy contenta en san pedro.
Pues ya no. ¿y por qué?
Sea lo que sea lo que te esté pasando, quiero saberlo. Estoy esperando, blanquita.
Extraño a mi mamá, eso es todo. No te creo nada.
Tu madre se murió hace mucho. Y aunque es lógico que la extrañes, nunca te habías puesto así por ella.
Yo lo sé, pero... Pero nada.
No soy tonto. Y sé que algo grave te está pasando.
Porque si tanta gente puede confiarme en sus más terribles pecados, tú que eres mi sobrina, no te atreves a hablar conmigo. Por eso.
Porque usted es mi tío. Pues si no lo haces, por más que quiera, no va a haber modo de que pueda ayudarte.
Piensa en eso. La carta que le mandé a julián.
¿a él? Se la di personalmente.
¿dónde? Como te dije, en casa de carmelo.
Entonces explícame cómo llegó a manos de la mamá de julián. No sé.
¿por qué no me explicas tú mejor a qué viene tanto reclamo? A que la señora esa vino aquí.
A cachetearme. A decirme que dejara en paz a su hijo y a aventarme la...
¿de veras? No, pues entonces sí.
Y no sé qué pudo haber pasado. Pues yo menos por eso te lo estoy preguntando, renata.
¿a quién carambas se la entregaste? Ay, ya te dije que a él.
Se la di en su mano. Es más, te mando un recado.
¿qué recado? Me dijo que fueras a las ocho en punto al lugar donde perdiste tu medalla.
Que tú ya sabías dónde. No.
No, no, no puedo ir. No, ahora menos que nunca.
Pues me dijo que si no te presentabas, pasara lo que pasara, iba a venir a buscarte. ¿vas a ir?
Pues yo que tú... No me tardaba mucho en decidirlo.
¿puedo esconderme contigo? Sí, pero no hagas ruido.
Dije que julián iba a meter el niño a lucrecia y justo eso fue lo que pasó. A ver si ahora sí entiende que...
Un momentito. Que no se te vaya a ocurrir decirle a tu amigo que su mamá estuvo aquí.
Pero es que julián tiene que saberlo, mamá. No, ¿por qué me...
Mi amor, no te metas en donde no te llaman. No es que me quiera meter, pero me apura mucho lucrecia.
Pues que no te apure tanto. Ven, siéntate.
Ella sabrá cómo maneja sus asuntos. Ay, ¿a poco de veras crees que sepa?
¿sabes qué? En lugar de darte la pendiente de lucrecia, mejor ocúpate de blanquita.
Que ni creas que no me he dado cuenta que la tienes muy abandonada. A mí blanquita me vale borro, mamá.
¿alguien sabe dónde está mi marido? Voy a preguntarle un muestro.
Permiso. Solo dios sabe dónde anda paulino.
No se entera de nada lo que pasa en esta casa. ¿y crees que valga la pena decírselo?
Por supuesto que sí. No voy a cargar yo sola con todos estos desfiguros, ¿verdad?
Delfina, ¿tú sabes si mi hija se ha vuelto a ver con el chamucón? A mí no me ha dicho nada.
No sé ni para qué te lo pregunto. Si eres incondicional de lucrecia, pues te digo que no voy a tolerar que la han desolado.
No te preocupes, rosario. De verdad, yo tampoco estoy de acuerdo en que tu hija se relacione con ese muchacho, así es que no le voy a servir de tapadera.
Eso espero. Y cuando llegue paulino, sirve rápido la cena.
Es obvio que no van a venir, matías. ¿perdón?
Que no creo que ni rodolfo ni paulino aparezcan. ¿qué?
Y conste que hice todo lo posible para convencer a paulino, ¿eh? Pues por lo visto no sirvió de nada.
Ay, matías. Me parece muy noble de tu parte quererlos juntar, pero necesitas entender que eso de plano ya no va a poder ser, matías, a menos de que hagas un milagro.
Hazme el favor de no burlarte. Te ofendes que no va en contra de ti, ¿eh?
Ahí están. Rodolfo.
Rodolfo, pásale. ¿todavía no empiezas?
No, no, no. Te estábamos esperando, por favor.
Siéntate. ¿qué hubo, gabino?
Qué gusto verte, rodolfo. No es lo mejor jugar entre tres, pero tampoco es imposible.
Supongo que eso quiere decir que paulino no va a venir. Pues quién sabe.
A lo mejor se nos hace el milagro. ¿pero cómo va a ser?
¿vas a punto? ¿trajiste tu pluma?
¡me lleva! Estaba a punto de irme.
¿por qué no puedes entender que no quiero que me busques? Eso decía la nota que mandaste.
Pero no creo que lo digas de corazón. Tú no conoces mi corazón.
Lo conozco demasiado bien. No te confundas.
Un beso no significa nada. Júrame que no sentiste nada.
Júrame que no lo disfrutaste tanto como yo. Júralo.
No puedo hablar por ti, pero... Pero no fue tan importante.
Bueno, por lo menos para mí, no. ¿y entonces por qué me besaste?
¿por qué aceptaste el beso que te di? Bueno, porque me dejé llevar por la situación.
Eso fue todo. Espero que puedas entender que tú y yo no tenemos nada en común.
Tengo mucho cariño, pero... Pero como hombre no me interesas.
¿sabes qué? No te creo nada.
Y creo que están fingiendo todo esto para aparentar con tu familia y... Sí, tienes razón.
Mientras yo esté aquí, no me interesa tener problemas ni con mi familia ni con nadie. Independientemente de eso, no me interesa seguirte tratando.
Te lo repito. No fue para nada importante para mí.
Como si fueras el primer hombre que me besa. No.
Supongo que no. Así como tú tampoco eres la primera mujer a la que yo beso.
No, no, no, nunca lo pensé. ¿sabes qué?
Con esto me demuestras cada día más que no eres la misma lucrecia que se fue de aquí. La misma con la que yo jugaba en este lugar.
No sé, yo... Yo te recordaba...
Más fuerte. Más...
Más segura de ti misma. Y mucho, mucho más valiente.
Que no te vuelva a molestar. ¿se puede saber en dónde andabas?
Por ahí. Tenía cosas que atender.
Ah, por ahí. Déjame informarte, paulino, que hay prioridades.
Y tu casa y tu familia necesitamos de tu atención. ¿de qué viene eso?
A que la infeliz de justina huerta vino a maltratar a tu hija y advertirle que no quiere que se acerque al chamuco. ¿qué?
Lo que oíste. Y aunque esté de acuerdo con lo que dijo, no voy a permitir que esa mugrosa se presente aquí como pedro por su casa a hacer escándalos.
A mi casa. Me sorprende mucho que se haya atrevido.
Pues a mí no. Como si no conocieras a esa gentusa.
Te exijo que pongas más vigilancia en la hacienda. Esa mujer no puede pasar aquí.
Y si se atreve a entrar, que la saquen a patadas. ¿te sientes bien con todo ese resentimiento que traes cargando?
¡ya basta! ¿a dónde quieres llegar, paulino?
He estado pensando. Me parece que ya es hora de que las cosas regresen a la normalidad.
Creo que nada nos costaría de poner un poco de nuestra parte... Ay, ya, ya, ya.
Yo no sé qué quieres decir con regresar a la normalidad. La normalidad sería qué.
Que cesarín estuviera con nosotros. Y eso nunca va a poder ser.
Por dios, rosario, eso pasó hace muchos años. No es sano que lo sigamos padeciendo.
Por nuestro bien y el de nuestra hija, deberíamos hacer un esfuerzo para superarlo. Por lo menos yo estoy dispuesto a intentarlo.
No entiendo todo tu rollo, todo tu discurso. No sé con quién hablaste, paulino.
Pero por supuesto. ¡no cuentes para nada!
No tienes ganas de hacer esto si aprendiste a dejar en paz. ¿y ahora qué te pasó?
Descubrí que, para variar, lucrecia le empezó a mandar cartitas a julián. Y pues, bueno, me fui a su casa, le exigí que lo dejara en paz, le di una cachetada.
¿y qué crees que hizo la desgraciada? Me la regresó la muy cínica.
No puede ser. ¿de veras que ya de plano te volviste loca?
¿cómo se te ocurre ir al milagro a hacer semejante barbaridad? Ahora resulta que estás de acuerdo en que esa estúpida y tu hijo vuelvan a ser amigos.
Por supuesto que no. Pero no es para que vayas a darle de patadas a su propia casa.
No la pateé. Date cuenta que ese tipo de cosas no ayudan en nada.
¿qué es nada, eh? Según tú, ¿qué es nada?
Lo sabes muy bien. Nunca has movido ni un solo dedo para que la relación con los córdoba mejore.
Nunca has cooperado para que por lo menos sea tolerable. Ay, por favor, tú no tienes derecho a reclamarme eso.
Ni menos si son ellos los que nos hacen la vida imposible a nosotros. No lo voy a negar.
Pero de alguna manera tenemos que hacer un esfuerzo para que las cosas empiecen a cambiar por el bien de todos. Ay, por favor.
Después de lo que ha pasado ya deberías de saber que eso no tiene remedio. O sea, al contrario.
El hoyo cada vez se va a hacer más y más. Y tú has contribuido más que nadie para que así sea.
Ah, no, no, no. A mí no me cuelgas todos los milagritos, fíjate.
Porque es tu hijo el que está ahí complicando todas las cosas. Si esa idiota insiste en acosarlo, pues es porque él se lo permite.
A ver si ya te fajan los pantalones, ¿no? No me hace caso.
Está bien. Voy a buscar el momento adecuado para hacerlo.
Qué bueno. Nada más espero que no sea demasiado tarde.
Ah, de una vez te advierto. Yo sí voy a seguir haciendo todo lo que sea necesario para impedir que la maldita esa mugrosa se le vuelva a acercar a mi hijo.
¿todavía no te duermes? No.
Pásale. Una suerte que la pudiera recoger antes de que la viera tu mamá.
Si no, entonces, si nos hubiera caído el chahuistle. De plano tienes que cortar todo contacto con ese muchacho.
Está mejor. Para eso le mandé la nota, pero salió peor.
Julián me pidió que lo fuera a ver a la troya. Que, por cierto, ya está abandonada.
¡ave maría purísima! ¿y fuiste?
Sí, porque amenazó con venir a buscarme si no iba. Pero, ¿cómo se te ocurre?
No te preocupes. Esta vez sí fue la última vez que lo veo.
Julián ya entendió. Fui muy clara con él.
Me da... No sé qué verte así, mi amor.
Pero, de veras, creo que es lo mejor. ¿te digo algo?
De todo corazón me gustaría que julián encontrara a alguien que lo quisiera como se merece. Tú también vas a encontrarte un muchacho que te quiera.
Ya lo verás, mi amor. Buenos días, teresa.
Buenos días, señora. ¿qué, te extrañó mucho mi llamada?
La verdad, sí. Pues, voy a ser clara y muy directa contigo.
Si te pedí que vinieras es para que platiquemos de julián. No sé qué le habrán contado, pero yo...
No te estoy pidiendo explicaciones. Estoy muy contenta, mi amor.
Imagínate que una muchacha tan linda como tú se fije en julián. ¿lo dice en serio?
Lo estoy diciendo tan en serio que estoy dispuesta a ayudarte para que julián se case contigo. ¿se case conmigo?
¿te gustaría que eso pasara? ¡claro!
Pero usted va muy rápido porque él ni siquiera me voltea a ver. Ay, bueno, yo te aseguro que sí, que sí está enamorado de ti o que siente algo muy, muy especial por ti.
¿él se lo ha dicho? Bueno, abiertamente no, pero no hace falta, hombre.
Lo conozco como la palma de mi mano. Pues, a mí no me ha demostrado nada.
Ay, bueno, necesita, necesita que le den un cosito. Pues, ahí donde lo ves, mi hijo, es muy tímido y, pues, no sé, a lo mejor, a lo mejor convendría que, pues, que empezaras a ser un poquito más, más propositiva con él.
¿sí me entiendes? Más o menos.
Pues, más te vale que lo entiendas y que lo entiendas bien, o te van a comer el mandado. ¿por qué lo dice?
Hay alguien por ahí que, que está inquietando bastante a julián. ¿quién?
No tiene caso que te lo diga, hombre, no. Además, ¿sabes qué?
Yo no soy chismosita, yo, yo no ando ahí hablando mal de la gente por todas partes. Por favor, dígame quién es.
Está bien. ¿me vas a prometer que todo esto, incluyendo lo que estamos hablando ahorita y lo que va a pasar va a quedar entre tú y yo?
Se lo prometo, pero por lo que más quiera, dígame cómo se llama esa mujer. Se llama lucrecia.
Lucrecia córdoba. ¿no piensas levantarte?
Sí, ya voy. No estoy muy animada a que digamos.
Supongo que eso tiene que ver con julián. Y a propósito, ¿ya no me contaste cómo te fue en tu cita de anoche?
¿qué pasó? Nada.
Le pedí que ya no me busque. No entiendo por qué eres tan cuidadosa conmigo cuando hablas de julián.
¿por qué no puedes aceptar que te interesa y no precisamente como amigo? Hasta parece que fuéramos dos perfectas desconocidas.
Bueno, porque ya no le quiero seguir dando vueltas y vueltas y vueltas a lo mismo. Lo único que consigo es sentirme peor.
Y... ¿y qué es eso a lo que le das tantas vueltas?
Pues a que si julián me interesa, a uno no importa. El asunto es que no podemos ser ni amigos ni nada.
Tú y yo conocemos las razones. Eso quiere decir que te gusta mucho.
Mucho más que eso. ¿satisfecha?
No, pues no te culpo. Está guapísimo.
Seguramente debe de traer a muchas por la calle de la amargura. Pues si es así, qué bueno es por él.
Julián. ¿sí?
¿podemos hablar un momento? Ya se me hizo tarde.
¿no te importa si hablamos después? Es importante, hijo.
Está bien. Hablemos, pues.
¿has vuelto a ver a lucrecia? Sí.
¿por casualidad o la has ido a buscar? ¿a qué viene el interrogatorio?
A que habíamos quedado en que no te ibas a acercar a ella. Me diste tu palabra.
Pero hace poco tú me dijiste que era muy importante que hiciera lo que verdaderamente quisiera. Y bueno, seguí tu consejo.
Entonces tu madre tiene razón. Eres tú el que ha provocado que esa muchacha te frecuente, te mande recados.
¿tú cómo sabes eso? Julián, tú y yo siempre hemos hablado con la verdad.
Así que te lo voy a decir. Además, porque de cualquier manera no te vas a enterar.
¿de qué? Tu madre se dio cuenta de lo que te mandó esa muchacha.
Fue a devolvérselo. Y le dio una bofetada que, por cierto, lucrecia le devolvió.
Me lleva. Con razón.
Ahora entiendo muchas cosas. ¿dónde está mi mamá?
Pues no sé. Necesito hablar con ella ahorita mismo.
Estamos hablando tú y yo. Ya sé, papá.
Ya me dijiste lo que pensabas. Y ahora te lo voy a decir yo a ti.
Nada. Estaba pensando.
Andar pensando en usted. Si lo que traigo en la cabeza son puras mortificaciones.
Y, gracias a dios, usted no me da ninguna. ¿qué clase de mortificaciones?
Pues tienen que ver con lucrecia, con la dichosa primita esa y, bueno, también con manuel. Pero qué preocupaciones le puede dar manuel si es tan buen muchacho.
Pues sí, sí, lo ha sido hasta ahora, pero quién sabe después. Tengo miedo, modesto.
Harto miedo. ¿de qué?
No sé, a lo mejor son figuraciones mías, pero a mí se me hace que mi hijo se esté interesando en la hija de los patrones más de lo que debería. Pero ¿cómo no se va a interesar en ella si la quiere mucho?
Usted misma me ha dicho que son hermanos de leche. Pues sí, ese es el problema.
Que su interés no es precisamente de hermano. ¿ya me entiende?
Como usted misma dijo, se está imaginando cosas. Además, no se le olvide que manuel anda muy abortado con blanquita.
Pues... La mera verdad a mí se me hace que no.
Gracias, pepe. Cuidado, que me tiras el mandado.
Qué bueno que te veo, porque hace días que ando queriendo hablar contigo. ¿de qué?
Del disque noviazgo que entre tú y yo nos traemos. Ah, de eso.
Mira, blanquita, una cosa es que yo haya aceptado decir que salimos una vez. Y otra muy distinta que me jaretes un compromiso de ese tamaño.
No me late que ni mi mamá, ni lucrecia, ni nadie ande pensando que tú y yo... Bueno, tú me entiendes.
Te aseguro que a mí tampoco me late. Bueno, ¿y por qué no me dices de qué se trata todo este lío?
Porque son cosas de mi tío. Se le metió en la cabeza de que nosotros tenemos algo que ver y no le he podido aclarar que eso no es cierto.
¿por qué no has podido? Porque tendría que decirle que...
¿qué cosa? Si lo estás escondiendo es porque no ha de ser nada bueno.
En eso tienes razón. He hecho cosas que me da vergüenza contar.
Bueno, si quieres me lo puedes contar a mí. Soy tu amigo.
Y a lo mejor hasta te puedo echar la mano. Contigo también me da vergüenza.
Adiós, manuel. Espérate.
No te apures, que nadie te va a volver a encaretar un noviazgo que no es cierto. ¿qué pasa, desgraciado?
¿me asustaste? Te he estado buscando por todos lados, mamá.
¿para qué? ¿qué pasa?
Pasa que no te voy a permitir que vuelvas a buscar a lucrecia y menos para ofenderla. Ya te enteraste, hijo.
Niña estúpida. Ya te fue con el chisme, ¿verdad?
No, si me imagino lo que te habrá contado. Lucrecia no me ha dicho ni media palabra.
Pero escúchame muy bien, mamá. Porque ahora soy yo el que te prohíbe que te le acerques.
¿me entendiste? A mí no me hablas así.
Soy tu madre. Que lo seas no te da derecho a hacer lo que se te pegue en la gana.
Yo no soy una blandengue como tu padre. ¿oíste?
Yo sé sacar las uñas cuando las tengo que sacar. Y a mí me respetas.
Pues no necesito que las saques. No, obviamente sí, papito.
Porque me queda muy claro que no te das cuenta que lo único que quiere esa maldita mosca muerta es enredarte. Y aunque así fuera, ¿a ti qué, mamá?
¿a ti qué? ¿a mí qué?
A mí todo. Porque le estás dando alas, valiente, me saliste, chistosito.
No te metas en mi vida, mamá. Y por lo que más quieras.
¡respétame! ¿me respetas tú?
¿qué es lo más especial por mí? Esas cosas.
La verdad, a mí también se me hizo raro. Pero ni modo que desconfíe de ella.
¿para qué me dijo entonces que me iba a ayudar a que su hijo se casara conmigo? Y yo no entiendo por qué te habló así de repente para decirte todas estas cosas.
No sé, pero se me hace que tiene que ver con lucrecia. ¿por qué lo dices?
Pues porque según doña justina, lucrecia anda persiguiendo a julián. ¿y tú crees que eso sea cierto?
No sé, pero te lo juro que lo voy a averiguar. ¿y le vas a decir a tu amiga lo que dijo esa señora?
No, pero de todos modos lo voy a averiguar. Sabía que ibas a venir a buscarme.
Nos dejaste esperando. ¿rodolfo estuvo con ustedes?
Sí, solo faltaste tú. Oye, yo no me comprometí a nada, ¿eh?
Patrón, ¿me firma? Sí, lo sé.
Pero tengo curiosidad de saber si por lo menos te dieron, aunque fueran tantitas ganas de ir. Sí, muchas.
De hecho, llegué hasta tu casa, pero me regresé de la puerta. Ay.
Cuidado con el producto, jeremías. Ay, ¿por qué si ya estabas ahí, qué te costaba entrar?
Entiende que no puedo borrar diez años de un plumazo. Lo que pasó fue un accidente, aunque tú y rosario se hayan empeñado en pensar otra cosa.
Por favor, matías, no quiero discutir. Es que yo tampoco.
Pero me desespera que no pueda hacerte recapacitar. Creí que el regreso de tu hija era un buen momento para que hicieras un cambio positivo en tu vida.
Pero por lo visto, el reencuentro no te sirvió de nada. Aunque no lo creas, con el corazón en la mano te digo que me gustaría que las cosas cambiaran, pero...
Rosario jamás lo permitiría, ¿verdad? Entiéndeme, ni puedo ni quiero vivir en pie de guerra con mi propia mujer.
Incluso anoche traté de tocar el tema. Y simplemente no hubo cómo.
Me tranquiliza que por lo menos tengas la intención de solucionar un problema que tanto daño nos ha hecho a todos. Necesito tiempo.
¿no te bastan esos diez años? ¿cuántos más necesitas?
No lo sé. Te juro que no lo sé.
Ya sé. Es para que te la tomes mientras platicamos.
¿de qué, renata? Lo sabes bien.
No quiero que pienses que no he estado cumpliendo con mi promesa de cuidar a lucrecia. Espero que no me hayas traído el té para tranquilizarme, porque...
Porque me vas a dar una mala noticia, ¿verdad? No, para nada, tía.
Al contrario, no tienes absolutamente nada de qué preocuparte. Supongo que eso quiere decir que lucrecia ya no ha visto al malnacido ese.
Claro que no. Pero lo que sí quiero saber es...
Si es un hecho es que él ha estado insistiendo en buscarla. Por supuesto.
Lucrecia lo ha evadido porque no quiere tener problemas ni contigo ni con mi tío. Por lo menos está consciente de eso.
¿qué más? Eso es todo.
Nada más quería mantenerte al tanto. No tengo ningún motivo para brincar de gusto.
Eso es todo. ¿lo dices por julián?
Manuel, no me lo tomes a mal. Pero mientras menos hablemos de él, será mucho mejor.
Eso quiere decir que te duele. Mucho.
Fina me dijo que estabas aquí. Necesito hablar contigo.
Nos vemos luego. Tere, me da mucha pena lo de la fiesta, pero mi mamá insistió...
Dime la verdad. ¿te gusta julián?
Sí, que si te gusta, te interesa o quieres con él. Pero no entiendo qué viene todo esto.
Pues me llegaron rumores y quiero saber a qué atenderme. Mira, puedes estar tranquila, porque entre julián y yo no hay nada.
Ni siquiera somos amigos. Y si eso algún día cambiara...
¿me lo dirías de frente? Ten la seguridad de que así sea.
Pero eso nunca va a pasar. Eso quiere decir que no te interesa que la fiesta sea en mi casa para que pueda ir julián y pueda estar con él.
Y mi mamá me dijo que ya había hablado contigo. Sí, pero yo le voy a decir a mi papá que la convenza de que sea en mi casa.
¿qué dices? No creo que la pueda convencer.
Eso déjamelo a mí. De momento pensé que te interesaba julián y la verdad es que no me hubiera gustado ni tantito tenerte de rival.
¿fuiste tú el que le fue con el chisme a julián? Esto sí.
No tenía por qué ocultárselo. Hubiera sido peor que se enterara por otro lado.
Ay, mira. Hay cosas mil veces peores y ni quién se entere.
¿ah, sí? ¿como cuáles?
Como gente que mata o que roba o mujeres que le ponen el cuerno a sus maridos, por ejemplo. Bueno.
Necesito verte inmediatamente. Está equivocado.
No cuelgues. Te voy a estar esperando en el lugar donde nos veíamos antes.
Y quiero que estés ahí en media hora, ¿me oíste? Ya le dije que está equivocado.
¿quién era? ¿qué no oíste?
Estaba equivocado. ¿adónde vas?
Todavía no hemos terminado. Por ser tan amigo de tu hijo, pues, podías hacerlo entrar en razón.
Pero resulta que fue al revés y ahora está furioso conmigo. Así es que muchas gracias por tu apoyo.
Gracias. ¿qué hables, por favor?
Tengo órdenes de que ni tú ni nadie de tu familia entre a la propiedad. Entonces ve y dile a la señorita.
Dile a la señorita lucrecia que tengo que hablar con ella. Tampoco eso.
¿ah, sí? Entonces no me vas a dejar más remedio que entrar a la fuerza.
Falta que puedas. ¿qué pasa, benito?
Ese me quiere pasar y yo tengo órdenes de no dejarlo. No te apures.
Yo me encargo. Está bueno, pero bajo tu responsabilidad.
Sí, no pasa nada. ¿qué demonios haces aquí?
Me urge ver a lucrecia, manuel. ¿qué de plano?
Tú estás loco. ¿te imaginas lo que puede pasar si los patrones te ven?
Me valen gorra tus patrones. Tengo que ver a lucrecia.
Y si no me vas a dejar pasar, no estoy jugando, manuel. Voy a entrar a como dé lugar.
No, mi hermano, tranquilízate. Además, lucrecia ni siquiera está.
No te creo nada. Te lo juro por mi madre santa, se fue a montar.
¿ah, sí? ¿adónde?
Pues eso sí quién sabe. Está bien.
Entonces, si salió de aquí, alguna hora va a tener que regresar. Aquí.
Julián. Ya se decía a los patrones que julián vino.
Pero si luego se enteran, me van a poner como lazo de cochino. Si tú no se los dices, no tienen por qué enterarse, benito.
¿de qué? ¿por qué le dijiste a teresa que la ibas a ayudar para que se casara con tu hijo?
Ay, es la verdad. Tu hija está interesadísima en julián, no sabes.
Ay, además es bien buena muchacha. ¿estás loca o qué?
¿qué tiene de malo? Mira, una cosa es que haya accedido a darle trabajo a tu hijo.
Y otra, que lo quiera metido en mi familia. ¿qué pero le pones?
Es un muchacho maravilloso, es trabajador y es mil veces mejor que carmelo. Julián es tu hijo.
Y da la casualidad de que tú eres mi amante. ¿sabe que eso es lo único que soy para ti?
Tu amante. ¿pero por qué te ofende la verdad?
Durante todo este tiempo hemos tenido una relación que a los dos nos ha convenido. Tú satisfaces mis necesidades y yo te doy el dinero que necesitas.
Es un trato justo. No siempre me demuestras que eres una porquería.
¡suéltame! ¿por decir la verdad?
No quiero a tu hijo relacionado con mi hija teresa. ¿eh?
Así que más vale que te vayas olvidando de lo que le ofreciste. ¿y qué vas a hacer si ellos deciden formalizar esa relación?
¿cómo se los vas a impedir? ¡órale, contéstame!
¿qué vas a hacer para impedirlo? Le voy a decir la verdad a tu hijo.
Le voy a decir que su madre y yo hemos sido amantes desde hace mucho tiempo. A ver, ¿cómo la ves?
¡buenas tardes! A los dos.
¿quién demonios eres tú? Soy lucrecia.
Lucrecia córdoba. La misma que los encontró aquí a ustedes los dos juntos hace muchos años.