Te quedan: 9 días para ver este capítulo.

La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Llegó el momento de vivir, ver tus ojos, tu figura, tu sonrisa, quiero verte entre mis brazos, y con mi amor calmar tu llanto. Ven, quiero tenerte junto a mi, ven, eres como un sueño, que el amor me dio en un día de un cariño, como no hay otro en este mundo.
Quiero estar siempre a tu lado. ¿qué significa esto, clemencia?
¿lo que te dije? No, no, no, no, no, hay algo más.
Quise fingir que accedí a tu deseo anterior de tener cuartos separados para no molestarte con mi insomnio. Pero si así lo quieres, sea.
Significa que has llegado demasiado lejos y que yo quiero recuperar mi dignidad. Durante años...
Cerré los ojos a tus discretas aventuras. Pero no puedo más.
Reconozco los síntomas. Cada vez que te portas como hoy, empiezo un ciclo de tortura para mí.
¿quién será, me pregunto? ¿alguien que vino de la ciudad o quizás una de las señoras que al igual que tú viven discretas aventuras que no le hacen mal a nadie?
Clemencia, no es lo que te imaginas. Pasé estas horas...
Mentira. Mentiras, no.
Al menos antes no las decías. Me contestabas, ¿estuve ocupado?
Soy dueño de mis actos y no tolero interrogatorios. Bueno, sí, muy bien, es cierto, fui un déspota.
Pero es que ahora, ahora no... ¿ahora vas a mentir?
No lo hagas, por favor. Ya llegué al límite de mi resistencia y lo que te dije antes es cierto.
Pero pediré una separación de cuartos. Pues no es necesario, clemencia.
Con que yo cruce esta puerta, con eso basta. Pues crúzala.
Clemencia, esto es absurdo. Es injusto.
No me has permitido explicarme. Tienes que oírme con quien estuve.
Esta persona puede corroborar lo que te estoy diciendo. No me interesa.
Ya me has humillado bastante. Sí, no niego, clemencia, que esto haya ocurrido en el pasado, pero ahora yo te aseguro...
Ahora es muy tarde. Es muy tarde, rafael.
Pero yo nunca pensé que... ¿que lo sabía?
Claro. Lo supe siempre.
Porque nunca faltan almas caritativas que la pongan a una al tanto de lo que ocurre. Pero bueno, si yo lo hubiera imaginado...
¿por qué no hablaste? ¿por qué no te quejaste?
Nunca. Porque te amaba.
Pero se acabó. Si yo te he respetado, debiste respetarme también.
No decir... Yo soy hombre.
Como si eso justificara cuanto has hecho. Tienes razón, clemencia, pero el día de hoy precisamente estuve...
No quiero saber dónde estuviste, ni de dónde vienes, ni a dónde vas. Pues tiene gracia.
Si te lo imaginaras, si me permitieras decirte dónde estuve y de dónde vengo... No, rafael.
No. Vete.
Pero después de tantos años de matrimonio que acabamos de celebrar, tú, la esposa abnegada, la mujer buena, ¿no me concedes ahora unos minutos para decirte la verdad? No.
Está bien. Me lo merezco y lo acepto.
Clemencia, debo decirte que siempre te he querido. Y que te seguiré queriendo hasta el final de mi vida.
No. Ya no lo puedo perdonar aunque lo adore.
Por eso no quería hablar con él de esto. Lo sabía.
Sabía que todo iba a ser irremediable cuando me diera por enterada. Tenía que hacerlo.
No me arrepiento, no. Tenía que hacerlo.
Tenía que hacerlo. Y póngase cómodo en su humilde casa.
Sí. Gracias, señora.
Porque la madre del niño... Murió, ¿verdad?
Al menos eso entendí. Dijo que se lo había encargado por si algo le pasaba a ella.
Sí, es verdad. Pero, señora, ahora debo encontrar a maría dolores.
Es una buena mujer, pero... No puede darle al niño...
Quiero decir... Cómo va a crearlo.
A velar por él, sí. Apenas puede...
Puede ganar para su propia vida. Y...
¿sabe usted dónde está? Sí...
No. Pero dice que los vio.
¿cuándo? Pues sí, hace varios meses.
Casi un año. Casi un año.
La encontré en el campo con el niño. Y le di asilo en esta casa.
Ajá. Y...
¿qué le contó ella? ¿cuáles eran sus planes?
¿hacia dónde se dirigían? Pues...
Solo dijo que tenía que irse muy lejos. Ajá.
Muy lejos. ¿y estaban bien?
Sí. Sí, sí, muy bien.
Los dos. Muy bien, sí.
¿habrán hablado con alguien más? ¿conoce a los vecinos?
Sí. Podría preguntarles si supieran...
Ya, ya lo hice, señor. María dolores no trató con nadie más que conmigo.
Y a mí no me dijo nada. Solo gracias cuando se fue.
Señora, no puede ser. Tengo que quedar con ella.
Oiga, de seguro... De seguro la vieron en el pueblo.
Puede ser. No, no, no tiene que ser.
Forzosamente debió ir allá. Comprar alimentos para el niño.
O... O...
Abordar un transporte. ¿no cree?
Pues... Sí, sí, señor.
Sí, para... Para salir de aquí hay que llegar al pueblo.
O... O tomar el anchón.
El anchón. ¿sabe qué, señora?
La... La voy a buscar a santa clara.
Y no puedo detenerme. Muchas gracias por el café.
Que no... No me lo tomé.
Y... Y muchas gracias por...
Por los informes. No, oiga, señor.
Yo... ¿por qué no me deja su dirección?
Si maría dolores vuelve a caer por aquí, pues le diré que usted la anda buscando. Sí.
¿y usted cree que vuelva? Pues...
Nunca se sabe. Pero yo le ayudé en lo que pude.
Y... Y ella se mostró agradecida.
Sí. Mire, señora.
Aquí está la dirección de mi casa. Y esta es de la universidad.
Sí. Y...
Y yo voy a anotar la suya para que estemos en contacto. Sí.
Mire, puede escribirme aquí. Mire, para que lleguen bien las cartas.
Y ya le digo que si maría dolores aparece por aquí, pues yo le doy su recado. Y le escribo a usted luego.
Sí. Y ¿sabe qué, señora?
Si... Si llega a volver, dígale que todo está bien.
Que todo está bien. Y que...
Que no tenga miedo y que se comunique conmigo inmediatamente. Sí,sí,señor.
Que todo está bien y que no tenga miedo. Y, ¿sabe,señora?
Usted va a hacer una buena obra para ella y para todos nosotros. ¿le hablarás?
Está bien, de acuerdo, se lo diré, pero sigo creyendo que un asunto tan delicado deberían tratarlo entre ustedes sin que intervengan extraños. Tú ya no eres un extraño para mí.
Y lo único que siento es haberte menospreciado,ramón. Haber pensado que eras tan solo el compañero de parranda de alfredo.
¿cómo nos equivocamos? Ahora veo que si algo bueno hay en alfredo es tu amistad, el cariño que sientes por él y los buenos consejos que seguramente le das.
No sé cómo terminará esto. No sé qué va a pasar,ramón.
Pero... Quiero...
Desearía tanto que también fueras mi amigo. Cuenta con ello.
¿y me perdonas por haberte tratado tan estúpidamente? Por favor, ¿quién soy yo para perdonar o juzgar?
Pues eres el mejor hombre que he conocido. ¿sabes que con nadie he podido hablar como hablé contigo esta noche?
Es que... En realidad yo nunca tuve amigos.
¿ahora tienes uno? Ramón,gracias.
Gracias. Nos vemos.
Solo eso me faltaba. Filtros de amor.
¿a quién se le ocurre? Pues se me ocurre a mí, que estoy desesperada.
Antes era horrible saber que jorge luis estaba enamorado de maría elena, pero oírselo repetir a cada momento y ella que no le hace acaso no me importaba, pero al cambio ahora... Ay, teté, cuando los veo juntos me siento morir.
Y el día en que los vea besarse, ¿qué pasa? Oye, ¿y maría elena no ha vuelto a preguntarte si estás enamorada de él?
No, para nada. ¿por qué no le haces caso a adrián y te olvidas de este capricho?
¿por qué no le haces tu caso a esteban? Ay, porque esteban es horrible.
Pues para mí todos los hombres son horribles, menos jorge luis. Lo cual demuestra que andas mal de la cabeza y de la vista.
Él no tiene nada de guapo. Tal vez no, pero resulta que para mí es el único hombre sobre la tierra.
No, no, no, no. No, mamá, no.
Dame esto. Solo una, me siento mal.
No, ya no. De verdad no sé cómo te las agencias para conseguirlas.
El tío alejandro no ha vuelto a recetártelas y tú de dónde las sacas. Las necesito, maría elena, por favor.
No, mamá. Creí que iba a ser fuerte, pero mi fuerza duró solamente unas horas.
No sé qué voy a hacer, no sé. He herido profundamente a tu padre.
Vaya una por todas las que te lastimó a ti. Nunca me va a perdonar.
Pues no le pidas perdón. Es que debí dejarlo que se explicara anoche.
Me iba a decir algo importante, pero yo estaba tan alterada que no lo quise escuchar, no lo quise. Por favor, mamá, no te preocupes.
Él está tan seguro de tu cariño que, pues no sé, te hará sufrir algunos días y nada más. Pero luego vuelve a buscarte.
No, es muy orgulloso y no lo va a hacer. Yo creo que sí.
¿de veras, maría elena? ¿de veras lo crees?
Claro, mamá. Es que tú no sabes lo que es el amor.
Sí, es una maldición y es una desgracia. No, hija.
No es solamente eso. Hablas así porque has tenido mala suerte, porque has conocido solamente una de sus caras.
Es eso que dices. Pero es también compañía, pasión y una felicidad que no se asemeja a ninguna otra.
Dijo que iba al casino. Ojalá no regrese tarde.
Mamá, yo también voy a salir. ¿adónde?
Voy a la iglesia y después de rosario, josé luis pasará a buscarme. ¿ya regresó?
¿y qué dice? ¿qué noticias trae?
Pues no hablé con él, mamá. Me vino a buscar en la mañana cuando me estaba bañando.
Me dejó un recado escrito con josefa citándome allá. Ya comprenderás la ansiedad que tengo por verlo.
Naturalmente. Vamos a cenar después en algún sitio y voy a procurar llegar lo más temprano que se pueda, ¿sí?
¿por qué no vienen a cenar a la casa? Es que no quiero que hable con papá.
Tu papá teme. Es decir, cree que fuiste capaz de contárselo todo a jorge luis cuando le pediste que buscara a maría dolores.
Por supuesto que se lo conté, mamá. Y a pesar de todo, sigue pidiéndome que sea su esposa.
¿tú qué opinas, mamá? Que él sí sabe querer.
Hasta luego, mamá. Adiós.
Y cuídate, por favor. No más pastillas tranquilizantes, ¿me lo prometes?
¿de veras? Sí.
Vuelve a casa con magalia, alfredo. Es una buena mujer.
Sí, lo sé. Pero no la amo.
Te casaste con ella y espera un hijo tuyo. Y yo le dije que se cuidara y me prometió hacerlo.
Pero claro, después me enreda en sus trampas y siempre se sale con la suya. ¿y tú todavía dices que es una buena mujer?
Claro que sí. Además, te tiene un amor que ya quisiéramos muchos encontrar en la vida.
¿qué más pasó anoche cuando hablaron? ¿a qué viene ese cambio de ti para ella?
Le inspiré confianza. Se dio cuenta de que no soy solamente tu compañero de juerga.
Al despedirse me besó en la mejilla. No, no, no.
Ni con el pensamiento te traicionaría, alfredo. Tú lo sabes.
Pero me emocionó su ternura y la ternura de ese beso. Ya sé que me vas a decir que soy un sentimental, pero soy también tu amigo, alfredo.
Nunca te he pedido nada. Ahora te pido que aceptes lo inevitable y que vuelvas al lado de tu esposa.
Lo harás. ¿es un hecho?
Sí, es un hecho. Anoche, por primera vez, dormimos en cuartos separados y fue clemencia quien lo pidió.
Dice, además, que pedirá formalmente la separación de cuerpos. Te lo advertí, rafael.
Te dije que ella estaba enterada de tus escapadas, aunque lo ocultaba cuidadosamente. Alejandro, ninguna de mis escapadas fue trascendente.
Yo la quiero a ella. Sí, y es la primera en tu afecto, ya lo sé.
Pero las mujeres no desean compartir nuestro amor con nadie. Quieren ser las únicas.
Sí, ahora lo sé. Bueno, pues hay que tomarlo con calma.
Clemencia te adora y cuando se le pase la rabieta, te buscará. ¿tú recuerdas aquello que nos decía el maestro de ética sobre la justicia inmanente?
Sí. Sí, pero tú siempre negaste su existencia.
Pues ahora creo en ella. Ahora sé que hay una justicia que nos alcanza a todos por encima de las leyes, por encima de la posición o la riqueza.
Nadie puede eludirla. Existe.
¿dónde estuviste ayer? Ya.
¿por qué hablas así? ¿por qué dijiste hace un momento que estás pagando una culpa diferida?
¿dónde estuviste ayer? En la iglesia, confesándome.
Hola, mamá. ¿volvió jorge luis?
Vi su carro en la puerta. Acaba de llegar.
Está en la sala hablando con tu hermana. Matilde, déjalo solos.
Solo quiero saludarlo, mamá, y preguntarle algo sobre mi clase de historia. Déjalo solos.
Ellos tienen que hablar y nosotras debemos preparar la cena de tu padre. Por favor, vuelve a contarme todo desde el principio.
¿para qué, maría elena? Ya te lo he dicho todo.
Y espero sinceramente que, en cuanto maría dolores se comunique con esa señora, volverá a casa con tu hijo. Bueno, pero están vivos.
Están vivos, jorge luis. ¿y creías otra cosa?
Sí. Sí, la verdad, sí.
Es que hubo momentos en que pensé que solo la muerte podía apartarla de mi lado durante tantos meses. Pero tú me acabas de devolver el alma.
Están vivos. Que dios te lo pague.
Están vivos y volverán. Ya lo verás.
He vuelto. Sí, he vuelto para quedarme.
Y para aceptar lo inevitable. Que nazca el hijo.
Pero te vas a arrepentir. Nos vamos a arrepentir todos.
Ya lo verás. Tú en la iglesia y confesándote.
Te parece increíble, ¿verdad? Pues sí, francamente sí.
Porque tú practicas y cumples con nuestra religión. Pero por hábito, por costumbre y, como siempre, por tu eterna preocupación del qué dirán.
Pues así es. Así había sido hasta ahora.
Pero sabes, de pronto sentí la necesidad imperiosa de buscar ese consuelo que dice clemencia que solo la religión puede darnos. ¿y lo encontraste?
Es pronto para decirlo, alejandro. Pero creo que sí.
Mi vida es un caos. Y yo no lo busqué.
Yo vivía tranquilo, confiando en que todo marchaba bien dentro de mi casa. Y de pronto, tú lo sabes, todo se derrumbó.
Hasta lo que, hasta hoy, juzgué inalterable. El amor de mi esposa.
No, eso no. Ella te ama.
Por eso, precisamente, reaccionó así. No, no, alejandro.
Es que estoy empezando a pagar. Por eso hablaba hace un momento de la justicia inmanente.
De lo que le pasó a marielena. Por ejemplo, yo no tuve la culpa.
Pero de que haya perdido a su hijo, sí. Y ya empecé a pagarlo.
No sabes cuánto me alegra oírte hablar así. Y ver que reconoces, por primera vez en tu vida, que tú puedes fallar.
En algo. Y yo no sé con quién te confesaste, pero evidentemente ese sacerdote ha hecho una buena labor.
Bueno, pues me confesé con el padre romero. Puedo decirte que él no me había inspirado nunca a ninguna simpatía.
Por el contrario, me molestaba ver cuánto confiaba en él, clemencia, mi esposa. Yo pensaba que juan romero abusaba de esta confianza para sacarle a clemencia dádivas cada vez más generosas.
Pero qué imbécil he sido y qué soberbio. Jamás me preocupé por conocer a este hombre.
Yo lo despreciaba, como he despreciado a los que no tienen dinero, a los que no piensan como yo. Pero no, él es un buen hombre.
Podría decir que es un hombre admirable. Yo te lo dije varias veces, pero no me escuchaste.
De hoy en adelante aprenderé también. A escuchar, sobre todo a escucharte a ti.
Tú siempre habías criticado mi comportamiento hacia clemencia. Yo te respondía, hombre, eso no tiene importancia, esto no afectará a mi matrimonio.
Hasta recuerdo que en alguna ocasión tú dijiste que la esposa podía alegar lo mismo si alguna vez vivía una aventurilla intrascendente. Y yo te contesté, pues no, mi esposa, no.
Yo sí, porque soy hombre. ¿y de veras piensas en esto que estás diciendo?
Sí, porque ahora veo que aquellas escapadas que yo calificaba de inofensivas han acabado con mi matrimonio. Y hoy, precisamente, hoy que no hice nada, clemencia no me cree, me abandona y se cobra ahora que soy inocente todas mis traiciones pasadas.
Mira. Yo insisto en que esa actitud de clemencia será temporal.
Será, comandante. Y durará hasta que él disponga que yo siga pagando.
Voy a ver si me da tiempo de hacer unas galletas. ¿se quedará jorge luz a cenar?
No lo sé. No me han dicho.
Es que quiero que me aclare unas dudas de la lección de historia, mamá. ¿por qué no me dejas entrar a preguntárselo?
Porque está con tu hermana. Y ellos tienen que hablar.
No voy a hablar sobre los preparativos de su boda. ¿qué no te das cuenta de lo que haces, matilde?
Bien, me despido de tu madre y... Y, por favor, ten cuidado lo que le dices a tu padre.
Y, principalmente, de la forma en que se lo dices. ¿por qué me aconsejas eso?
Porque he observado cómo lo tratas de un tiempo a esta parte. No, no, mariela, no te critico.
Y lo comprendo perfectamente, pero... Pero sea como sea, sigue siendo tu padre.
Y la amargura, el rencor, el resentimiento que le demuestras no solo lo envenenan a él, sino también a ti. Los sentimientos negativos siempre tienen un doble filo.
Aunque no lo creas, yo quiero a mi papá. No sé, mi cariño ha cambiado.
Ahora es un cariño rebelde, triste y lleno de rabia. Sí.
A eso me refiero cuando... Cuando te aconsejo cordura.
La voy a tener, jorge luis. Pero si él se opone a dejarme ir mañana a santa clara, voy a ir de todos modos.
Esa es la diferencia principal. Que no...
Yo no estoy dispuesta a seguirle obedeciendo ciegamente. Está bien, mariela.
Me telefones en cuanto hables con él. Y nos ponemos de acuerdo sobre la hora en que puedo venir a buscarte.
Sí, jorge luis. Gracias.
El tiempo se me va a hacer interminable. Ya quisiera estar en casa de esa mujer y...
Y hablarle y hacerle todas las preguntas que a ti no se te ocurrieran. Si es que me puse tan nervioso y...
Y tan contento a la vez que... Al saber que maría dolores y...
Y tus niños estaban bien. Y que alguien los había visto.
Y no pensé más de... Bueno, en fin.
Cuídate. Y procura dormir.
Gracias. Gracias.
Tú también. Y gracias por todo.
¿lo ves, mamá? Ya se fue y no le pude preguntar nada.
Llámalo a su casa por teléfono, seguramente va hacia allá. Ay, mamá, pero es que tenía que enseñarle unos apuntes.
Y por tu culpa no pude hacerlo. ¡ya basta!
Jorge luis es el prometido de tu hermana, no tu profesor particular de historia. Y no vas a estar interrumpiéndolos cada rato.
Porque en el amor... Dos son compañía y tres multitud.
No, alfredo. No digas que nos vamos a arrepentir de tener un hijo.
De eso no puede arrepentirse nadie. Y mucho menos nosotros, que estamos casados como dios manda.
Y que contamos con los medios suficientes para educarlo bien, para darle una buena vida. Como si eso fuera lo único que las criaturas necesitan para ser felices.
Ramón dijo que había sufrido mucho en su niñez. Tengo que ser comprensiva con él.
Y cariñosa. Más cariñosa que nunca.
Sí, alfredo, tienes razón. El dinero no da la felicidad.
Pero tú y yo le daremos a nuestro hijo no solamente seguridad económica, sino emocional. Seremos buenos con él.
Lo cuidaremos. Nos preocupará saber lo que piensa y lo que siente.
Y trataremos de no cometer los errores que tantos padres han cometido. Para quienes el hijo es solamente un estorbo.
Eso lo dices ahora. Pero qué tal cuando nazca, ¿eh?
¿cuando nazca qué? ¿sabes que te conozco, magaly?
Te pasas la vida visitando a tu padre, haciendo cosas por él. No, a mi hijo no lo descuidaré por nada.
Te lo prometo. Y, bueno, si cuando él nazca hay algo en mi conducta que no te parece o que piensas que puede mejorarse, pues, me lo dices y yo te obedezco inmediatamente.
¿de verdad lo dices? Sí.
El tiempo te lo probará, alfredo. Estoy tan feliz de que hayas vuelto.
Te lo agradezco tanto. Perdón, ¿puedo pasar, papá?
Sí, pasa. Estuve esperando a que llegaras porque quería hablar contigo.
¿de qué se trata? Me habías obligado a jurarte que a nadie le descubriría lo de mi hijo, pero se lo tuve que contar a jorge luis.
Sí, ya lo sé. Ya sé también que jure callar, pero, papá, a él yo no lo podía engañar.
Está bien, marielena. ¿y es eso todo lo que ibas a decirme?
No. Yo tengo que revisar unos embarques, unos documentos, de manera que si tienes algo más que decirme, sé breve, termina pronto.
¿sabes? Yo no me podía quedar conforme con lo que te dijeron los detectives, papá.
Yo tenía que seguir buscando a maría dolores y a mi hijo. Y entonces jorge luis prometió ayudarme.
Pues es ridículo. Si no pudieron encontrarla quienes se dedican profesionalmente a eso, ¿cómo va a encontrarla a él, un muchacho que no sabe nada de investigaciones?
Jorge luis ya dio con ella. Con ella no, pero encontró a una mujer en cuya casa estuvo hospedada maría dolores con mi hijo al día siguiente de huir de la finca.
Mentira, eso no es posible. ¿dónde está esa mujer?
Vive en un ranchito en las afueras de santa clara y les dio amparo durante algunos días, pero después maría dolores se fue llevándosela y sin dejarle ninguna dirección a esa señora. ¿y cómo sabe que se trataba de maría dolores?
¿pudo haberse confundido? Por favor, es que no es común encontrar una mujer negra con un recién nacido en brazos.
Además le dio su nombre, le dijo que se llamaba maría dolores. Y...
Dime, ¿le pidió dinero esta mujer a jorge luis para darle estos informes? No lo sé, no lo dijo.
Papá, lo único que yo quiero es verla, entrevistarme con ella y... No sé, pues preguntarle muchas cosas que a jorge luis no se le ocurrieron.
Queremos salir para allá mañana mismo. ¿nos acompañarías?
No, no, que vaya tu madre con ustedes. Déjame ahora, por favor, tengo que terminar esto.
Eso fuera verdad. Si fuera cierto que viven, yo te prometo que puede prometer un pecador como yo.
No, no te prometo nada, no me atrevo. Pero si fuera cierto, si el negro me hubiera mentido y los hubiera dejado libres, yo te ofrezco mi vida a cambio de la de ellos.
Mi vida, como tú la quieras, como sea. Pero que vivan.
Espera, rafael, quería decirte también... Hablaremos en la noche, clemencia, me esperan en el banco.
Quería decirte que no puedo seguir viviendo distanciada de ti. Que la noche de ayer fue peor que la de antier.
Que las que sigan serán intolerables. Quería decirte que lo acepto todo, tus engaños, tu despotismo, todo.
Que lo acepto en silencio como lo acepté siempre. Y que no voy a volver a tener un solo gesto de rebeldía con tal de que vuelvas a mí.
Que vuelvas a mí, que vuelvas, que vuelvas. Mamá, por favor, ¿qué tienes?
No sigas así. No puedo soportarlo.
Le pedí a tu padre una separación de cuerpos, pero no puedo soportarlo. Me humillaré, suplicaré, pero así no puedo vivir, no puedo.
¿qué estoy diciendo? Perdóname, maría elena.
A ti no debo hablarte de estas cosas. Bueno, pero ¿por qué no, mamá?
Porque eres mi hija. Pero yo quiero ser también tu amiga.
No, esto no debe ser. Es horrible que una madre...
No, de ninguna manera, olvídalo. Yo arreglaré mi vida como pueda.
Con los tranquilizantes, ¿verdad? Con los omníferos.
Ya dije que como pueda. Y no vuelvas a hablarme de esto.
Está bien, mamá. Me dijo tu padre que debo acompañarte al pueblo de santa clara.
Sí, es un ranchito que queda cerca. ¿es verdad que jorge luis localizó a esa mujer?
¿y que puede decirnos dónde están maría dolores y el niño? No, no puede decirnoslo, pero tal vez si hablo yo personalmente con ella, me dará más informes que a jorge luis.
Y queríamos salir dentro de una hora. De acuerdo.
Voy a arreglarme. Mamá, ¿estás segura de que puedes acompañarme?
Ya dije que iré. Es que no te ves bien, mamá.
Si quieres mejor le hiciste a papá para que vaya con nosotros. Anoche se mostró muy comprensivo y muy accesible conmigo.
No te atrevas a pedírselo. ¿por qué?
No te das cuenta de lo que estás destrozando. Has hecho pedazos su orgullo al descubrirle a jorge luis tu secreto.
Tu padre ya no se atreve a mirarlo a la cara. Por eso no va y por eso será mejor que se vea en lo menos posible.
Lo siento, mamá, pero pues él tenía que saberlo. Pues ya lo supo.
Pero no le pidas a tu padre que siga actuando con él y seguir como si nada. Tenía en mucho su respeto.
Si jorge luis no me desprecia a mí, mamá, ¿por qué habría de despreciarlo a él? No entiendes nada, maría elena.
No entiendes nada. Nos veremos aquí dentro de una hora.
¿todavía no te has arreglado, matilde? Dispénsame, tete.
Pero sí di quedarme en casa. ¿pero por qué?
Si quedamos de comer con adrián y su primo y luego ir al cine. Cambié de opinión.
Discúlpame con ellos. Ay, matilde, nos están esperando y además ya te habían dado permiso.
Pero no quiero, no quiero ir. ¿y qué te pasa?
Se fueron desde temprano a santa clara jorge luis, maría elena y mi mamá. Dijeron que iban a arreglar unos asuntos.
Yo les pedí que me llevaran. Si hubieras oído a mamá, se puso furiosa.
Dijo que ya bastantes problemas tenía para que yo estuviera fastidiándola. ¿tu mamá, furiosa?
Pero si jamás se ha oído siquiera que levante el tono de la voz. Eso era antes.
Pero muchas cosas están cambiando en esta casa. Y la verdad no sé por qué.
Pues tal vez es lo que has dicho siempre. Que prefiera a tu hermana.
Sin embargo, cuando salieron para subir al carro de con jorge luis, mamá iba muy molesta. A él apenas lo saludó.
Con maría elena se portó muy brusca. ¿qué sucederá, tete?
¿qué es lo que pasa? No lo entiendo.
Mira, no te atormentes imaginándolo. A lo mejor son ideas tuyas.
No, tete, no. Me ocultan algo.
Y yo tengo que descubrirlo. Sí.
Sí, ¿sabe a qué hora volverá? Se fue para la capital.
A mí me dejó dinero y el encargo de darle de comer a sus animalitos. Si quieren dejarle algún recado.
¿para la capital? No, mire, por favor dígale en cuanto vuelva que...
Que llame por cobrar a estos teléfonos. O que me ponga un telegrama.
Pero, pero, le dice que es urgente, muy, muy urgente que se comunique conmigo. Está bien, yo se lo digo con mucho gusto.
Cuando regrese. Bueno, pero no sabe dónde podremos comunicarnos con ella.
¿no le dejó la dirección de la casa de donde iba? No, señorita.
Y se me hace raro. Porque que yo sepa, ella no conoce de nadie allá.
Su única hija vive allá en los estados unidos. Bueno, pues, pues vámonos, vámonos, mariela, vámonos, señora.
Y muchas gracias por todo. Por favor, no se le olvide darle mi recado.
Claro que no, yo se lo doy. Sí, urgente.
Qué alegría verla, lupita. Pase, pase, por favor.
Don alfonso, esta... No vine a hablar con él.
Sino con usted. De ese niño que, seguro, usted le regaló a su madre antes de morir.
¿por qué me mintió? La madre no murió y esto es muy grave.