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Señoras y señores, clemencia, mi vida por favor. Quiero brindar con todos ustedes por los 25 años de felicidad que me ha dado clemencia mi esposa.
Con nuestros parientes y con nuestros queridísimos amigos de toda la vida. Gracias por estar con nosotros en esta ocasión y salud.
Que el brindis sea completo. Quiero comunicarles a todos que la señorita marilena del junco y yo hemos formalizado nuestro compromiso y vamos a casarnos.
¿qué te pasa? No sé, debo estar loca.
Por favor, no volvamos con eso. Es que lo vi, bueno, no, no, me pareció verlo.
¿a quién? Al padre de mi hijo.
¿a quién? ¿en tu casa?
No es posible, ¿verdad? No.
Dime que fue una alucinación. Dime que no volverá a arruinarme la vida por favor.
No, no, marilena. No, ahora estoy contigo.
Y aunque el anuncio de nuestro matrimonio es una farsa para poder vernos sin que tu padre se interfiera, ¿te por qué no lo haces? Por favor, seguro que nunca te fallaré.
Y si algún día me dices por qué lo hiciste, hagamos realidad la mentira que hicimos esta noche. Me casaré contigo inmediatamente.
A pesar de todo. Sí.
Tú amaste sinceramente a ese hombre que te engañó. Pero ahora está hecho un partido que te responderá en todos los actos de la vida.
Pero... Pero...
No, no, no. Felicidades.
Gracias. Felicidades, jorge luis.
Gracias, gracias, matilde, gracias. ¿y cuándo es la boda?
Después fijaremos la fecha. Pues que sea pronto, jorge luis.
Porque mi hermanita es tan linda y tan inconstante que si no te apresuras puede cambiar de opinión. Con permiso.
Creo que está enamorada de ti. Bueno, espero que sea un capricho porque yo no podré amar a nadie.
Es que... No es justo, jorge luis.
No es justo que un cariño tan grande se desperdicie. Y que no puede corresponder.
Ese es mi problema. Déjamela a mí.
No es justo, pero te necesito tanto. Ven, vamos a hablar con tu padre.
Un día encontré en tu cuarto el retrato de aquel chofer que te gustaba. Con una imagen religiosa cerca.
Y unas velas prendidas. Filtros de amor, de embrujamiento.
Y tú vas a dármelo a mi padre. Bueno, aunque tenga que arrancar...
No creas que me engañas. Mañana, cuando no haya nadie en la casa, me la vas a enseñar.
¿lo oíste, josefa? Me la vas a enseñar.
Señor, me disculpo por no haber pedido su autorización para anunciar nuestra boda. Bueno, mira, no es lo usual en estos casos.
Cometiste una pequeña incorrección, pero estoy tan contento, estamos tan contentos, mi mujer y yo, y matilde, por supuesto, con esta noticia. Que de mil amores te concedo la mano de mi hija.
Discúlpame, jorge luis, te veré mañana. Sí.
Sí, jorge luis, discúlpela. Y téngale paciencia.
Piense que sus nervios la traicionan en muchas ocasiones, sobre todo cuando está feliz. Debe usted ser comprensivo.
Sí, señor. Ahora lo comprendo todo.
Muy buenas noches. Buenas noches.
¿será posible que ella le haya confiado todo? No hay loco que coma lumbre.
Él no le propondría matrimonio sabiendo la deshonrada. Muy desvergonzada, anunciando su matrimonio con bombo y platillo ante la sociedad veracruzana.
Cuando sabe perfectamente que ha sido mía. Que no tiene ningún derecho a casarse de blanco en una iglesia.
¿ella te vio? Creo que sí.
Tuve la impresión de que por un momento nuestras miradas se cruzaban. Había tanta gente, tanto ruido.
Yo estaba como aturdido. Dios mío, ¿pero cómo es posible que esta mujer sea tan hipócrita?
¿dónde estará la criatura, alfredo? No sé, se habrá malogrado, la regalaron antes, voy a saber.
Nunca la había visto tan hermosa como esta noche. Es la mujer más linda que he conocido.
¿el niño no te importa? Si lo dieron en adopción, ¿no te preocupa?
¿por qué va a preocuparme? Después de todo, nunca he querido tener hijos.
Pero tuviste este, alfredo. Es tuyo.
Bueno, ¿y qué quieres que haga? ¿que vaya a buscarlo ahorita, en este momento, o qué?
No, desde luego que no. Si no te importa, pues...
Esto se acabó. Juro que nunca volveré a buscarla.
Que me condenes y me acerco de nuevo a su puerta. La fiesta estuvo increíble, clevencia.
Gracias. Me alegro que la hayan disfrutado.
Y lo mejor fue el anuncio de la boda de maría elena. A ver si dejan de...
Quiero decir... A ver si no dejan de invitarnos.
No, no. Por supuesto que no.
Ustedes serán los primeros. Bueno, rafael.
Nos vamos con la música a otra parte. Gracias.
De veras que tú sí sabes hacer bien las cosas. Hasta luego.
Hasta luego. Hasta luego.
¿te diste cuenta? Sí, sí.
Muy cretino. Seguramente iba a mencionar los chismes que ha dicho toda la gente sobre maría elena.
Pero ella lo cayó muy a tiempo con un codazo. Nada discreto.
No te preocupes, clevencia. Terminó la pesadilla.
Y mucho más pronto de lo que yo esperaba. Lo de esta noche fue un golpe maestro.
Como si a propósito lo hubieran planeado jorge luis y maría elena. Me pregunto si lo planearon.
Pero por supuesto que no. Simple y sencillamente él volvió a declarársele.
Nuestra hija lo aceptó. Y jorge luis quiso comunicarle su dicha a todos los presentes.
No lo quiere. Nunca lo ha querido como esposo.
Bueno. Siempre dijo que solamente se casaría por amor.
Sí, sí. Bueno, pero esto lo decía antes.
Pero las circunstancias han cambiado. Tendrán que conformarse con esto.
¿vienes? No, no, no, rafael.
Voy a ordenar un poco esto. Ah, para eso tienes servidumbre.
Que la negra esta arregle todo. Me confundí.
¿a quién creíste ver? A maría dolores.
No es pecado. Y si tú quieres nos casaremos.
Pero si no lo deseas, mi apoyo, mi devoción, mi amor y mi confianza te acompañarán toda la vida. ¿por qué no puedo hacerlo feliz?
Si es el mejor hombre del mundo. ¿y con qué dignidad, con qué valor tomó mi confesión?
Es un hombre fuerte, maravilloso. ¿por qué no puedo amarlo?
Me entregué a otro hombre. Y tuve un hijo con él.
Buenos días, hija. ¿cómo estás?
Bien. ¿y esos lentes?
Ay, por la desvelada. ¿dónde está papá?
Salió temprano. ¿y maría elena?
Creo que todavía no se levanta. ¿por qué me dijeron que se iba a casar con jorge luis?
Porque no lo sabíamos. La noticia nos sorprendió tanto como a ti.
Entonces lo decidieron anoche. Claro que anoche.
Ellos no se habían visto antes, ¿no? ¿quién sabe, mamá?
Mi hermana es una mosca muerta. Aunque ustedes no quieran reconocerla.
¿por qué lo dices? ¿qué has visto?
¿qué has oído? Lo que he visto es que juega con el cariño de jorge luis.
Porque le gusta sentirse admirada. Y eso alimenta su vanidad.
Pero ella no lo quiere, mamá. Si no lo quisiera, no lo habría aceptado.
No lo quiere, mamá. Y va a hacerlo muy infeliz.
Y eso no es justo. Porque él es un hombre muy bueno, muy bondadoso.
Además, él no merece que me traten así. Buenos días.
Buenos días, hija. Mamá, quede de verme con jorge luis en el café.
Y vuelvo en cuanto pueda. Te vas sin desayunar.
Bueno. Allá tomo cualquier cosa.
Está bien, hija. Llamaré a josefa para que te acompañe.
No, no. Voy sola.
¿cómo que sola? Mamá, por favor.
Es que es ridículo que en estos tiempos, y siendo yo una mujer, siga saliendo a la calle acompañada. Es que tu padre se va a molestar.
Sí, mira. Si mi papá tiene algo que reclamar, que me reclame a mí.
Hasta luego. Mi papá se va a poner furiosa.
Sí. Conmigo.
Pasó una noche tan mala. No durmió ni un minuto.
Es que marielena es una inconsciente y una egoísta. No la hubieras dejado salir, mamá.
¿y qué puedo hacer? Los tiempos han cambiado y marielena no es una niña.
Eso es, mi amorcito. Así me gusta que coma mi niño.
Eso es. Ahora lavo los platos, mi vida.
Y nos vamos un ratito al jardín, ¿eh? A ver.
A ver, ¿otro poquito? Mira qué sol tan lindo, albertico.
No es como el de nuestra tierra, claro. Pero de todas maneras calienta, mi niño.
¿otro poquito? Ya no.
Mira, mi niño. Mira qué bonito.
Mira. Mira, mi nene.
Mira. Si supiera lo que hay aquí adentro.
Te lo voy a enseñar antes de que venga don alfonso. Mira, mi niño.
Mira, mira. Este mechoncito rubio es de tu madre, mi niño.
Yo lo recogí y lo guardé la primera vez que le recortaron su rizo. De niña era tan rubia, rubia, rubia como el sol.
Cuando creció se le fue poniendo el pelito castaño. Tu madre, mi niño, se llama marielena.
La muchacha más linda que ojos humanos hayan visto. Mira, mi niño.
Mira. Mira.
Aquí está su retrato. Ve.
A lo mejor algún día, cuando tú ya seas un hombre, yo te lo voy a enseñar. Mi niña marielena.
Mi pobre niña. ¿cómo estará dios mío?
¿cómo estará? Yo sé que ella es un ángel.
La mujer más buena del mundo. Que la cuida mejor que nadie.
Pero no dejo de preguntarme cómo estará mi hijo y cómo estará maría dolores. Porque la verdad no tiene ninguna preparación para ganarse la vida.
¿dónde pudo refugiarse con mi niña? ¿y cómo lo va a sostener?
Ten la seguridad de que ella sabrá cómo. Lo importante es investigar dónde está maría dolores.
Ya te dije que ni siquiera llegamos a saber su nombre completo. Todos tenemos un pasado.
Y con tu ayuda espero... Reconstruir el de ella.
¿estás segura de que no saben de dónde vino? Tampoco eso.
Qué raro. Ustedes siempre estaban juntas, platicando, riéndose.
A ver, dime. Recuerda.
¿qué te contaba? ¿de qué hablaban?
Ay, del mar. Ella adoraba el mar.
Ah, el mar. Pero nuestros literales son muy extensos.
¿qué sitio del mar te mencionaba? Me decía...
Me decía... Me platicaba del sotavento.
Ah, sotavento. Vaya.
Pero de todas maneras es muy grande. Pero bueno, ya, ya, ya tenemos algo.
¿qué más? Bueno, también me platicaba de un ranchito perdido en la sierra.
¿y cómo se llamaba ese ranchito? Eso sí no me recuerdo.
Es que todo eso me lo contaba cuando yo era muy niña. Me hablaba de los pájaros, de los animales.
Me contaba también la historia sagrada. A su modo.
Sí, a su modo. Sí, en un modo tierno y maravilloso que de verdad nunca voy a olvidar.
Bueno, ¿el rancho debió estar cerca de alguna población, de algún pueblito? ¿mencionó alguna vez el nombre del pueblo?
Pues sí, creo que sí. Tenía el nombre de un santo, pero no me acuerdo cuál.
Hay tantos pueblos con nombres de santos. Qué mala fui.
Qué egoísta, ¿verdad? Nunca me preocupé por saber más de mi nana.
Mira qué caro lo estoy pagando. No.
No, marilena, no te desesperes. Por lo pronto voy a recorrer la zona de los cafetales por donde ella desapareció.
No, ya lo hicieron los detectives. A lo mejor no pusieron suficiente interés.
Que se les haya escapado algún detalle. Marilena, yo he de encontrarla.
Y la voy a encontrar con tu hijo sano. Me muere albertico.
¿qué pasa, maría dolores? ¿qué es lo que pasa, maría dolores?
Mírese yo, llena de mancha negra. Sacaré el automóvil.
Espérame en la puerta. Gracias.
Era tan lindo, jorge luis. Se veía tan sanito.
¿dónde estarán ahora? Yo creo que de nada vale que te estés atormentando tratando de adivinar.
Ella debería de haberse comunicado conmigo. Bueno, si no lo ha hecho es porque...
Yo creo que en ella pesa más el miedo que le tiene a tu padre que el cariño que tú le inspires. Es que, ¿sabes qué, marilena?
A veces es muy peligroso jugar con las palabras. ¿jugar con las palabras?
Sí, es que muchas veces no sabemos emplearlas. No sabemos en qué momento ni con quién.
Mira, voy a darte un ejemplo. Si tú me dices, por ejemplo, salva a mi hijo.
Por favor, jorge luis, llévatelo porque mi padre quiere regalarlo. Entonces yo entiendo que tú quieres que yo haga eso y tal vez cumpla tu deseo.
Pero también siempre en el entendimiento clarísimo de que debo avisarte enseguida dónde estoy. En cambio, maría dolores, no sé, te oyó gritar desesperada, te vio llorar, le dio un gran miedo a tu padre y tal vez piensa que si vuelve, él cumplirá su amenaza.
No. No le voy a cumplir porque ahora estoy decidida a todo.
Y porque yo creo que ahora sabes que si más adelante te interesas por ser mi esposa. No, no, sí, es que lo que quiero decir es que tú sabes que yo vería a ese niño como si fuera mío.
Pero me dices eso después de... De lo que pasó, de lo que pasó.
Marilena, olvídate. De eso no vamos a volver a hablar.
Es gracia. Y nadie tiene derecho a condenarte.
Mucho menos yo, que te amo. Doctor, perdón por interrumpir, pero quiero felicitarlos nuevamente.
¿me puedo sentar? Por favor, por supuesto.
Al contrario, nos da mucho gusto verlos, doctor. Tráeme una manzanilla y unas galletas.
Bueno, mi felicitación de anoche fue muy precipitada. Y en medio de la algarabía de toda la gente.
Ahora quiero decirles que en mi vida ha habido muchos momentos gratos, hermosos. Y el del anuncio de su boda fue uno de ellos.
No, muchas gracias, doctor. Muchas gracias.
No, gracias a ustedes. Porque a medida que uno envejece, pues ya las alegrías son cada vez más escasas.
Como dice eso. Pero, oye, has venido sola.
Bueno, perdón, perdón. Porque hoy no, me refiero, sin que nadie te acompañara de tu casa.
Me negué a que me acompañaran. Y lo permitió tu padre.
Él no estaba en casa. En cuanto vuelva, yo te voy a decir que no estoy dispuesta a seguir acatando sus costumbres arcaicas.
Ay, es que de veras que mi amigo rafael es todo un caso. Quiere seguir viviendo como en 1900.
Papá es todo un caso. Y nosotros la burla de la ciudad.
Gracias. Bueno, muchachos.
¿y para cuándo es la boda? Todavía no fijamos la fecha.
Pero la vamos a fijar muy pronto. Sí.
Bueno, pues avísenme enseguida. Porque quiero que mi regalo sea el primero en llegar.
Bueno, ya, ya les ordené a los sirvientes que lo empacaran. Bueno, yo creo que es un poco precipitado, doctor.
¿verdad, marilina? Sí.
No, no, no. Y además se supone que debe ser una sorpresa.
Pero es que yo soy incapaz de guardar un secreto. Siempre ando anticipando la alegría de la dádiva.
Bueno, y en este caso, maría elena, creo que tú ya te imaginas de qué se trata. No, tío.
No, no, eso... Eso sí.
No. Mira, a ti te gustó desde que eras niña.
¿de qué se trata? Pues a ver si tú lo adivinas.
Dio en mi casa muchas horas felices. Y quiero que adorne ahora el comedor de la tuya.
¿su reloj francés? Sí.
No, no, doctor. Creo que es un reloj que ha pertenecido a su familia durante generaciones y generaciones.
Y tiene tres hijos. Sí, pero a mis nueras no les gustan mis cosas.
No, yo no quiero que este reloj vaya a parar a una tienda de antigüedades, ¿no? Este reloj dio horas felices y horas tristes.
Y sé que ustedes, cuando unan sus vidas, al igual que lo hicimos mi esposa y yo, sabrán agradecer todas las horas. Claro, doctor.
Bueno, sí, sí, hay una. Hay una que lo abarca todo.
Elena, perdóname, pero tengo que dar una clase a las doce. ¿te llevo a casa?
No, no, no, gracias. Me voy a quedar.
Acompáñame mucho, alejandro. Y si no está muy ocupado, me llevas después, ¿sí?
Sí. O me voy sola, no importa.
Por primera vez en mi vida. De verdad, por primera vez en mi vida.
He salido a la calle, pues, sola. Y les aseguro que es una experiencia maravillosa.
Hasta luego, doctor. Cuídate, mariel.
Gracias. Con permiso.
Y gracias, ¿eh? Muchas gracias otra vez.
Se lo dijiste, ¿verdad? Sí, tío.
Ya sé que juré callar. Es que yo a él no le puedo ni engañar ni ocultarle nada.
Hiciste perfectamente. Yo ya sabía que, aun sabiéndolo, él iba a casarse contigo.
Tampoco te puedo engañar a ti. No vamos a casarnos nunca.
¿pero cómo? ¿y el anuncio de anoche?
Es que él me propuso que lo... Que lo hiciéramos para tener pretexto.
Así, un pretexto para estar juntos, para... Porque él me va a ayudar, tío.
Me va a ayudar a localizar a mi hijo. Además, yo sé que...
Que si alguien puede encontrar a mi hijo, será jorge luis armenteros. Ya veo.
No más triste, por favor. Jorge luis comprende.
Él sabe que lo quiero, que... Que yo lo adoro como mi mejor amigo.
Que no estoy enamorada de él. Pues es una pena.
Porque no creo que puedas encontrar un hombre más bueno, más generoso y más digno que ese muchacho que te ha entregado su corazón desde hace tantos años. ¿crees que no lo sé?
No sé. No sé, de veras, me lo repito a mí misma una y mil veces.
Yo no me puedo casar sin amor, tío. Ni con él, ni con nadie.
Vámonos. Se me quitó el apetito.
No se lo dirás a papá, ¿verdad? Claro que no.
Pero terminen cuanto antes con esa farsa. No, yo ya sé que la intención es...
La intención de ustedes fue buena. Pero la mentira siempre hiere a alguien, al que la dice o a quienes la creen.
No mientan más, por noble que sea la causa. ¿y el pastel que quedó sin tocar?
¿lo vuelven a guardar en su caja y lo llevan al convento? ¿todavía sigues ordenando el caos de ayer?
Ya casi termino. Bueno, ¿y dónde están las hijas?
¿por qué no te ayudan? Pues matilde se fue a recostar, le dolía la cabeza y maría elena salió con jorge luis.
Vi a josefa barriendo la calle. ¿quién fue con ella?
Nadie. María elena dijo que era una ridiculez que insistiéramos en que llevara a chaperón.
Y la verdad, rafael, yo creo lo mismo. Sí, muy bien.
Pero no me importa lo que ustedes crean, sino lo que yo digo. Está bien, está bien.
Jorge luis es su prometido. Y aunque yo no estoy de acuerdo del todo, permitiré que maría elena salga sola con él.
Él es un caballero y además se va a casar con ella. Está bien.
¿sabes dónde estuve? No, no tengo idea.
En la iglesia. ¿tú en la iglesia, a estas horas?
Sí. Pidiendo perdón.
¿de veras estás arrepentido de haber sido tan duro con nuestra hija? Uh-huh.
Pues entonces díselo. Y dile que cuando venga maría dolores con el niño...
¡oh! ¿por qué tienes que hablar cada momento de ella, de maría dolores?
¿por qué le tienes mala voluntad? Es una mujer muy buena.
Siempre defendió nuestras hijas y los intereses de esta casa. Comprende por qué se fue con el niño.
Tenía miedo. Miedo de tu ira.
Miedo de que... Ya, ya, ya.
Ya, no sigo recordándomelo. Está bien.
No lo voy a mencionar más. Te pones alteradísimo cada vez que toco el tema.
Yo lo que quiero es verte tranquilo. Para eso todos pondremos algo de nuestra parte.
Pero, clemencia, los tiempos nunca volverán a ser como antes. Yo te lo cuidé bien, maría elena.
Juro por dios y la virgencita santa de guadalupe que te lo cuidé lo mejor que pude. Yo no sé lo que pasó, mi niña.
¿cómo está albertico, señor? ¿qué le dijeron los doctores?
Que en cuanto termine de vestirlo la enfermera, no lo llevamos a casa. Entonces no fue grave, señor.
No fue peligroso. No, no, no, maría dolores, no.
Tranquilízate. Bendito señor.
Lo único que tiene el niño es una alergia. ¿y eso qué es, señor?
Hay organismos muy sensibles a determinados alimentos o sustancias. Al polvo, a las plantas, a las plumas.
Algo de eso le hizo daño al niño. Por eso se hinchó y le aparecieron esas manchas.
Pero lo van a curar, señor. Eso no es grave.
No, mujer, no es grave. Sin embargo, de hoy en adelante te fijarás muy bien en qué es lo que le provocó esa alergia.
Claro que sí, señor. Me voy a fijar.
Claro que me voy a fijar muy bien. Mi pobre albertico.
Tan contento que venía de coche. Con su carita hinchada y sus labios casi negros.
Porque no le duele nada ni tiene molestia alguna. Ya lo inyectaron y nos lo van a entregar muy pronto.
Picaron a mi pobrecito niño, señor. Y no lloró.
Es todo un hombre. Claro que lo es.
Eso se nota luego, señor. Dejaste abierto tu relicario.
¿con quién hablabas? ¿con la madre de albertico?
Sí. Le estaba pidiendo perdón.
Porque él se me había enfermado. ¿pero qué culpa tienes tú de eso, maría dolores?
Que soy muy bruta, señor. Ya ve, le doy cosas que le caen mal.
Eso fue un accidente que no se repetirá. Mire, mire, don alfonso.
Mire. Esta es mi pobrecita niña.
La madre de albertico. Qué belleza.
Además, era buena. Como un ángel.
Ojalá que mi albertico del alma herede sus sentimientos, señor. Heredará los tuyos también.
Que es mucho más de lo que puede pedir cualquier hombre. Ya me lo trae, señor.
Gracias. Mire, don alfonso.
Mire. Está como si no le hubiera pasado nada.
Ya hasta se deshinchó. Te dije cuando vinimos en el coche que aquí en el hospital iban a curarlo.
Anda, maría dolores. Vámonos.
Qué cosa tan grande son los médicos, señor. Ojalá que cuando mi albertico crezca, estudie para doctor.
¿te vas ahora mismo? Sí.
Arreglé con mi asistente para que diera mis clases durante el fin de semana. Empecé a llegar a la finca hoy mismo para hablar con ese hombre.
Bruno, dices que se llama. Sí, bruno.
Pero él no está en la finca, ¿eh? Bueno, es decir, la finca ya no existe.
Papá la incendió cuando venimos porque quería borrar el rastro de mi paso por ella y el de mi hijo. Bueno, y si la finca no existe, ¿en qué otro lugar podría encontrarlo?
Pues, en el cafetal, porque es el capataz de allí. Papá lo retuvo en la finca durante el tiempo en que maría dolores y yo estuvimos allí.
Para que nos vigilara, porque es su hombre de confianza. Ya veo.
Quédate tranquila, marilena. Si tengo alguna noticia, te llamaré por teléfono.
¿y si no? Volveré para decírtelo.
Lo poco o lo mucho que haya averiguado. No, no.
Ay, por favor. No, por favor.
Ni con mi vida te pago esto. No, es que yo no quiero tu vida, marilena.
Yo quiero tu amor. No, pero...
Pero entiende. Esto no lo estoy haciendo a cambio de ellos.
Que quede muy claro. Sirvieron muy tarde lo que me dieron en la casa de elia.
¿que sigues saliendo con ella? Sí.
Espero convencerla para que formalicemos. Convencerla.
Debería estar feliz de que alguien como tú la corteje. Cada día va mejor nuestra agencia y tú ganas bastante dinero.
En cambio, ¿y a qué? ¿qué va a aportar al matrimonio?
Su educación. Su moral.
Y sus principios. Es una buena muchacha, alfredo.
Eso es lo que te ha hecho creer, ¿eh? Y esa es la verdad.
¿tú qué sabes, ramón? Si hubieras visto a marilena la noche en que sus padres celebraban el aniversario de bodas.
Era la imagen del candor, de la inocencia. Y estoy seguro que el estúpido que se va a casar con ella piensa lo mismito que tú.
Que es una buena muchacha. Me das lástima, alfredo.
¿qué? Que me das lástima.
Porque no eres feliz. Esa desdicha te ha ido amargando.
No quieras amargarnos a los demás. Yo creo que eli es buena.
Y si lo creo yo, pues es buena. ¿no entiendes?
Nuestros semejantes son aquello que queremos ver en ellos. Confía.
Cree en alguien. ¿qué?
¿qué? O que se trate de un criminal.
Soy un criminal. Soy un criminal porque yo armé el brazo de bruno.
¿dónde está el perdón? Dios mío.
¿dónde está el perdón? Rafael, ya llegó alejandro.
Ah, sí. Me pareció que hablabas con alguien.
No, no, no. Estaba solo.
Estaba solo. Vamos.
Qué distintos somos, alejandro. A veces me pregunto cómo es posible que seamos tan amistosos.
Porque el amigo y ya te lo he dicho muchas veces no se fijan las faltas sino en las sobras yo me porté muy mal contigo cuando aquel el asunto de maría elena te ofendí te ofendí te insulté no no no quedamos en que no volveríamos a recordarlo pero la memoria es terca sabes y yo no pienso en otra cosa aunque si tienes razón hay que olvidar sobre todo ahora que se están aclarando las cosas para mí y de esto quería hablarte alejandro voy a pedirle a jorge luis que tú seas el padrino de la boda no no no no no no le pidas nada todavía no no hay que precipitarse que te pasa que no estás contento yo como yo no compartes esta alegría tú has compartido todas mis penas perdóname rafael soy egoísta tengo preocupaciones como todos y te estoy preocupando a ti mira ahora si te acepto luis porque no te vistes ya no quisiera llegar tarde a la fiesta alfredo porque tenemos que salir todas las noches de casa porque no podemos quedarnos aquí un mes un momento y hablar de eso no de eso sí me cuidé durante el viaje de bodas por darte gusto pero el viaje de bodas terminó tú te pasas casi todo el tiempo fuera de casa en tus negocios y yo me muero de tristeza y de aburrimiento quiero tener un hijo y lo quiero tener ya