Te quedan: 9 días para ver este capítulo.

La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Perdóname tú, por ser tan cobarde, tan sometida, pero nunca me enseñaron otra cosa, amo a tu padre. ¿puedes entender eso?
Pobre mamá. ¿qué crees que hice durante todos los meses que pasaste en la finca?
Llorar, desesperarme y soñar a pesar de mí misma con ese niño que ya venía. Entonces, empecé a tejer a escondidas la ropita que debía usar.
Era mi único consuelo, ese y el saber que maría dolores te acompañaba. No te imagines cómo me cuidó.
Yo me vi muy mala antes de nacer mi hijo y después, y allá solas en la finca, sin poder llamar a un médico. Porque papá le había prohibido a bruno que dejara entrar o salir a nadie.
Y mamá, ¿por qué? ¿por qué no puede comprender?
¿y por qué no puede perdonar? Porque lo has herido en lo que más le duele, en su honra.
Pero la honra de un hombre no debe de estar en las mamás. De las mujeres de su casa, mamá.
Él sigue siendo honrado, aunque alguna de ellas falle, como fallé yo. Pero estás arrepentida, ¿verdad?
No, mamá. Perdóname, pero no estoy arrepentida.
Sí me arrepiento de haberme entregado en la forma en que yo hice, sin casarme. Pero de haberlo amado, no.
Porque fui sincera, mamá. Y tampoco de las cosas que me han hecho.
Y tampoco de las consecuencias, porque tuve un hijo que iluminó mi vida. Aunque haya sido solamente por unos días, por unas horas.
Era tan lindo, mamá. Si lo hubieras visto.
Lo veré. Estoy segura que lo veré.
¿de veras crees que maría dolores regresará con él? Lo creo.
Y le pido a dios todos los días porque eso suceda. Me lo ha pasado tanto tiempo.
Y yo lo siento. Ponte en su lugar, hija.
Debe de estar muy asustada. Le tiene miedo a tu padre.
Donde quiera que esté. Lo sé.
Y tú deberías de saberlo también. A tu hijo no le va a faltar nada.
Ni cariño, ni todo lo que esa buena negra pueda darle. Pero yo lo quiero aquí ya, mamá.
Conmigo. Bueno, aquí no, porque en cuanto ella regrese, vamos a ir lejos.
Yo te voy a ayudar, no más temores, no más cobardías, yo te ayudaré, porque lo más grande en la vida de cualquier mujer es tener un hijo, y criarlo, y verlo crecer. Qué bueno que hablé contigo, mamá, qué bueno que encontré olvidados en esa cómoda las chambritas y las camisitas que debieron cubrir a mi hijo.
Perdóname, mamá, yo creí que no te importaba. Cómo no va a importarme, si yo te adoro, hija, te adoro.
¿vas a contestarme lo que te pregunté hace un momento? No fue intencional, mamá, quemé un periódico que estaba sobre la cama, pero lo hice sin pensar, en un arranque de amargura, la coche empezó a arder inmediatamente.
¿qué periódico era ese? El de hoy, con las fotos y la noticia de que el padre de mi hijo se casó ayer aquí en veracruz.
Entonces él vive en el puerto. No, mamá, es de la ciudad, y allá ha vivido siempre.
El puerto, el puerto venía por negocios, y la muchacha con que se casó, pues, tampoco pertenece a nuestro círculo. Yo tampoco, mamá.
¿por qué esta última ofensa? ¿por qué este último dolor?
Porque es un malvado, como lo has dicho tú tantas veces. María elena, ¿todavía lo amas?
Fue el primer hombre en mi vida, mamá, y creo, creo que será el último, y que nunca podré olvidarlo. Es el ser más vil que he conocido, y le pido a dios que no me lo vuelva a encontrar nunca.
Yo también se lo pido con todo mi corazón. Niños, señor, hay que dejarlos un poco, para que vayan conociendo solitos su mundo.
Para que aprendan a ser independientes, y a valerse por ellos mismos. Bueno, hasta donde se pueda, claro.
Es increíble. ¿qué cosa, señor, don afonso?
Me has dicho que no sabes leer, y sin embargo llevas en ti la sabiduría de todos esos libros que tratan de cómo criar a un hijo. Ay, ¿será que dios y la virgen le van diciendo al que no sabe cómo debe hacer las cosas, para poder hacerlas bien?
Señor, ¿me cree si yo le digo una cosa? Yo te creo todo lo que me digas, porque eres asombrosa.
Yo conocí allá donde vivía antes, a un joven que se llamaba jorge luis. Tenía en su casa tantos libros como usted.
A lo mejor tenía hasta más, señor. ¿de veras?
¿y a qué se dedicaba este joven? Pues, le nombraban hitoriador.
Y daba clases, y escribía libros, y hablaba tan bonito delante de la gente. Debe haber sido una gente muy preparada.
Y era muy bueno, señor, así como usted. A él no le importaba nada eso del color de las personas.
Y siempre decía lo mismo que el padre de la iglesia. Que toditos éramos iguales ante los ojos de dios.
¿y es la verdad? El joven jorge luis se va a ir al cielo derechito, con todo y zapatos, el día que se muera.
Lo querías mucho. Ay, mucho, señor.
Y llega a mí. Le voy a enseñar una cosa.
Mire. Este relicario.
Él me lo regaló en una navidad. Ah, es un trabajo muy fino.
Sí, señor, y es muy antiguo, según dicen. De los tiempos en que a la gente le gustaba llevar un rizo.
El retrato es el querido junto a su corazón. Es joyería francesa.
Mira, por aquí debe estar el broche. Yo sé dónde está, señor, pero...
No, señor, no la vaya a abrir. No.
No quieres que vea lo que guardas dentro. No, señor.
Perdóneme, pero... Pero no, señor.
Vamos, mujer, no te mortifiques. Cada uno de nosotros tenemos nuestros grandes y pequeños secretos.
Esta es mi joya más preciada, señor. Bueno, es lo único que tengo.
¿por qué una sarracada de oro que yo tenía antes? Bueno, pero...
Ay, don alfonso, perdóneme. Usted siempre está tan ocupado y yo siempre...
Hable y hable y hable. Sí me encanta oírte platicar, maría dolores.
De ti, de tu pueblo. Había por allá gente muy buena, señor.
Bueno, no había mucha, pero algunos. ¿sientes nostalgia de tu tierra?
Ah, sí, don alfonso. Es muy triste dejar los sitios que uno ama.
La tierra en que nació. Pero luego le pido perdón a dios porque aquí yo vivo como una reina.
Con mi albertico tan lindo y en pecado de extrañar lo otro. No, no es pecado.
Y creo, maría dolores, que deberías escribirle a tus amigos. Comunicarte con ellos.
Decirle a la gente dónde estás. Clemencia está muy preocupada por ti.
¿ah, sí? ¿y cuándo te lo dijo, si no has ido a la casa?
Ella me visitó en el consultorio. No te enojes, por favor.
Quedamos en que no volveríamos a disgustarnos. Ella fue a verme a raíz de...
De una noche en que estabas más inquieto. Más desesperado que nunca.
Pues no sé cuál sería esa noche porque... Para mí todas son iguales.
Rafael, no puedes confiarle a tu viejo amigo qué es en realidad lo que a ti te pasa. No sé, pero tal vez yo podría ayudarte.
Gracias, pero no. No, en realidad nadie me puede ayudar.
Bien. Entonces, ayúdate tú mismo.
Tú siempre fuiste un hombre fuerte. Valeroso.
Pues resulta que hoy me siento acabado. Y a mí también me preocupa estar así.
No te lo niego. Es que...
Pues ha sido todo lo que ha ocurrido. Pero lo superaré.
Tengo que superarlo. Claro que tienes que superarlo.
Porque las cosas en tu casa se agravan a cada momento. Sí.
Y maría elena, ¿qué te dijo con respecto al incendio? Que no había sido intencional.
Pero no, no se lo creo. Además sacó a colación, claro, lo de la finca.
Sí. Cuando tú la quemaste.
Sí. Cuando le dije que el fuego lo purificaba todo y que quizá hubiera sido mejor que yo hubiera quedado encerrado dentro durante el incendio.
Y ella me contestó, sí. Hubiera sido lo mejor.
Rafael, ¿hasta dónde vamos a llegar? Yo no sé hasta dónde vamos a llegar.
Pero sí sé que su vergüenza no la va a conocer nadie. Ya he pagado un precio muy alto por ocultarla.
Y la seguiré ocultando mientras viva. Vaya.
Por fin te dignas venir al comedor con nosotros. Sí, ya me siento mejor.
Estuve hablando con mamá hace rato. Ya me siento capaz de seguir tolerando muchas cosas.
Ay, qué cosas. ¿por qué le das a todo ese aire de misterio?
Quizá algún día lo sabrás. Bueno, después de todo a mí qué me pasa.
No me importa. No, no pongas el lugar de papá.
Avisó por teléfono que hoy cena con el tío alejandro. Bueno, eso dijo.
Dicen que el honorable señor del junco de vez en cuando tiene sus aventuritas. Yo lo ignoraba.
¿y no te sorprende oírlo? Pobre mamá.
Mamá no sabe nada. Y si lo sabe, finge ignorarlo.
Lo cual me parece muy inteligente de su parte. Tal vez a eso obedece sin insomnio.
Tal vez por eso tiene temporadas que está tan triste. Qué injusta he sido con ella.
Qué injusta y qué egoísta. Mucho hablar de la moral y de las buenas costumbres.
¡ah! Pero solamente las aplica a las mujeres de su casa.
Y él, como es hombre, se cree que tiene derecho a todo. Y que debe perdonársele todo.
Sí. Así es.
Eso cree. Ojalá estuvieras aquí, querido papá.
Hay tantas joyas artísticas en los museos, en las calles. Cómo me gustaría que pronto realizáramos juntos este viaje.
Tu hija que te adora, magaly. ¿qué pasó?
¿no estás lista? No, pero me he visto en un momento.
Es que me estaba escribiendo una tarjeta a papá. Verdaderamente este es el viaje de bodas más aburrido.
¿pero por qué dices eso? ¿es que te pasas la mitad del día escribiéndole a tu papá?
¿y me lo reprochas? ¿qué es malo eso?
¿es malo que una hija quiera a su padre? No, no, no.
Que lo quieras, no. Pero que pienses tanto en él, pues sí.
Mi amor. No seas celoso.
Celoso yo. Es bien que te idolatro.
Si de novios te adoraba. Ahora no tengo palabras para expresar lo que he llegado a sentir por ti.
A ver. ¿qué te importa que yo le dé un poco de cariño al ser que me dio la vida?
Mira. No seas ingrato.
No seas injusto. Bueno, bueno, creo que está bien.
Date prisa porque yo quiero llegar al club antes de que empiece el show. Te espero en el lobby.
Sí, sí, señor. No, ya le dije que no.
Bueno. ¿era jorge luis?
No. Número equivocado.
No lo sé. ¿por qué creí que vendría hoy?
¿por qué no te resignas a la idea de que ya te ha olvidado? Eso no es cierto.
Ha venido casi a diario desde que regresé. He sido yo quien no ha querido verlo.
Y ahora aquí eres, ¿no? Qué cómodo.
Matilde, yo no soy así. ¿así cómo?
Tan egoísta, tan frívola como pareces considerarme. Sí, eres así.
No estás enamorada de jorge luis, pero te gusta que él gire alrededor tuyo, como los pobres insectos alrededor de la luz, para caer después fulminados. Bueno, ¿por qué no lo dejas en paz?
¿por qué no le dices de una vez que nada quieres con él? Le das la oportunidad a otra mujer buena que lo ame de veras y, sobre todo, que quiera convertirse en su esposa.
Él no te va a buscar de nuevo, maría elena. Él ya te olvidó.
Me da pena verte tan triste, pero te lo tenía que decir. María elena me ha confiado que nunca más volverá a enamorarse.
Y es por eso que no te quiere ver más. Tú lo entiendes, ¿verdad?
Sí, sí lo comprendo. Yo ya sé que me había comprometido a arreglarte una cita con ella esta noche, pero es inútil.
No quiere ni siquiera oír hablar de ello. Está bien, matilde, está bien.
Y gracias por intentarlo. ¿qué vas a hacer?
¿vas a volver a buscarla? Fíjate, no lo sé.
Pero es que no tienes amor propio, jorge. Mira, matilde.
Sí los tengo. Pero también tengo unos deseos inmensos de verla.
Yo no sé si tú lo comprendas. Tengo deseos de estrecharla otra vez entre mis brazos.
¿otra vez? Qué descarada es mi hermana y qué poco digno eres tú.
Matilde, ven. ¿qué quieres?
Estuve pensando mucho en lo que hablamos anoche. Hay algo que te quiero preguntar.
Sí, dime. ¿estás enamorada de jorge luis armenteros?
Mis amigas han empezado a preguntarme si vamos a celebrarlo. Claro que lo celebraremos, clemencia.
Ofreceremos una gran fiesta para festejar nuestro aniversario de bodas. Una de aquellas fiestas que acostumbrábamos dar antes de que pasara todo esto.
Es que siempre tienes que estar recordándolo. ¿lo puedes olvidar tú?
No, pero al menos lo intento. ¿qué quieres?
Dispénseme de rafael. Es que en la puerta hay un señor que viene a buscarle a usted de parte de maría dolores.
Por fin, dios mío. María dolores, por fin.
Gracias a dios. ¿qué pasa enseguida?
No puede ser. Ella está muerta.
Yo sabía que iba a comunicarse con nosotros. Rafael.
¿qué te pasa? Nada, nada.
Déjame a solas con este individuo. Pero yo necesito saber...
Pidió hablar conmigo. Ve a tu cuarto, después yo te diré lo que pase.
Buenos días, patrón. ¿usted es don rafael del cinco?
Sí. ¿qué mensaje traes de maría dolores?
Nosotros somos del mismo pueblo, patrón. Y la última vez que ella fue para allá a visitar a su tumba, le conté que yo estaba muy prove y que quería venir para acá a trabajar en el puerto, en alguno de los capitales de usted.
Entonces ella me dijo que tenía que avisarle a usted para pedirle trabajo. Que dijera que venía de parte de ella.
Y como la muchacha que abrió me dijo que no estaba, pues por eso, patrón, pedí hablarle a usted. Ajá.
¿y cuándo fue esto? Quiero decir, ¿cuándo hablaste tú con maría dolores?
Pues ya hace mes, patrón. Pero hasta ahora pude juntar para el pasaje y para dejarle algo a la familia para que me dio coma.
Mientras yo veo que me puedo colocar aquí, soy fuerte y he trabajado toda mi vida de sol a sol. Tengo muchos hijos allá en mi pueblo.
Y bueno, si maría dolores te recomienda, no tienes más que decir. Hoy mismo te voy a mandar a la plantación de la buena esperanza.
Le diré a mi capataz que te contrate. Vuelve por la tarde para que yo te entregue una carta para él y algo de dinero para tu pasaje.
¿qué te pasa? Es que me está usted dando la vida, la mía y la de mis hijos.
No, no, no, hombre, vamos, levántate, levántate. Sí, señor.
¿a qué hora vuelve maría dolores? Tengo que contárselo y darle la gracia igual que a usted.
Sí, no, no, maría dolores ya no trabaja con nosotros. Por cierto que no dejó su dirección.
No sé a dónde se fue, no puedo localizarla. Que maría dolores se fue, pero eso no puede ser.
¿por qué no? Porque mil veces me dijo que solo muerta sería de esta casa.
Mande, señor. ¿de dónde son ustedes?
De un ranchito que queda por allá, por el sotavento. El pueblo se llama san lorenzo.
Ajá. ¿y tiene parientes allá, maría dolores?
Ninguno, y hasta su madrina es difunta. Entonces, ¿no crees tú que maría dolores volverá por allá?
Solo para visitar su tumba. Bueno, de cualquier manera, si sabes tú algo de ella o si alguien del pueblo tiene noticias de ella, avísame.
Bien, te espero aquí en la tarde, anda. Sí, don rafael, gracias y que dios lo bendiga.
A usted y a todos los suyos, porque usted es el hombre más bueno del mundo. No tiene parientes.
A nadie le extrañará su ausencia. Si yo no quería hacerte daño, maría dolores, fue el destino.
¿qué pasó? ¿qué te contó?
No le hables a maría elena de esta visita. El hombre vino a pedir trabajo de parte de maría dolores.
Pero no pudo darme ningún dato que nos ayude a encontrarla. Tiene que volver pronto.
No te angusties. Perdóname, rafael.
¿por qué? Creí que no te importaba.
Y llegué a pensar que... Preferirías que no volviera a aparecer.
Perdóname. Es que nuestra hija está desesperada y yo también.
Cuánto daño nos hizo este canalla. Ojalá pudiera un día encontrarlo para quitarle la vida.
Ahí está el capatá, perdóneme, don rafael. Y usted me dijo en cuanto llegara le avisara.
Sí, ahora voy. Comeremos tarde porque voy a ir al banco con él.
De paso, le recomendaré. A ver si le puedo dar la atención.
El paisano de maría dolores. Está bien.
Nos vemos. Ojalá pudiera un día encontrarlo para poder quitarle la vida.
Pero ¿por qué tenemos que interrumpir nuestro viaje de bodas? Porque el negocio de que hablé aquí con dovoa tiene que hacerse enseguida.
¿y por qué no hablas por teléfono con ramón y le pides que vaya a veracruz y se encargue de todo? No.
Bueno, acaso no es como dices siempre, tu brazo derecho. Sí, sí lo es.
Pero la cabeza de la compañía soy yo y el que tiene los contactos en veracruz soy yo. No puedo exponerme a perder este negocio.
¿es tan importante el dinero? Para mí sí.
Pues yo tengo más del que podríamos gastar. Ese es tuyo y de tu padre.
Quiero ganar lo mío. Es un deseo muy legítimo que tú no me puedes coartar.
No sabía que eras tan ambicioso. ¿qué dices, es malo?
Quiero triunfar por uno mismo, es malo. No lo sé, pero de pronto sentí miedo.
Mira, empieza a empacar y déjate de tonterías. Debes de tener confianza en mí.
Sí, alfredo, confío en ti. Sí, alfredo, confío en ti.
Te digo... Hasta el frío.
Mamá ya no debe de tardar. A ver, ¿dónde fue?
Siéntate. Gracias.
Mira, fue con la modista. A mí me tocó prueba ayer y ahora ella.
¿siguen con los preparativos de la fiesta? No paramos ni un momento.
¿sabes que papá contratará a una orquesta de la capital para que toquen el baile? Bueno, yo vivo muy encerrado, hijita, pero aún así me han llegado noticias de que van a celebrarlo por todos los días.
Todo lo alto. ¿ya huyó tu padre de la ciudad?
Sí, volvió ayer en la tarde. Estuvo allá una semana y yo creo que no solamente fue a negocios.
¿lo crees o no sabes que yo te conozco, maturita? Tú te enteras de todo aunque no quieran contártelo, ¿eh?
Está bien, te lo voy a decir, pero guárdame el secreto. Prométemelo.
Prometido. Cuando papá desempacó, fue para su despacho y dejó la puerta abierta.
Yo pasaba por ahí casualmente. Sí, cómo no, casualmente.
Bueno, y le vi guardar en la caja fuerte tres estuches grandes preciosos. ¿qué te parece?
Primero dime qué te parece a ti. Creo que parte del viaje a la capital fue con el objeto de comprar el regalo de aniversario de mamá.
Y regaló también para nosotras, porque eran tres, tío. Tres estuches de terciopelo rojo que han de contener tres maravillas.
No conociendo la generosidad de tu padre para conseguirlo. A ustedes no lo dudo.
Ay, tío, ya no veo la hora de que llegue el sábado. Nos acompañarás, ¿verdad?
Por supuesto que sí. Mira, yo no soy hombre de baile, si la sociedad me aburre.
Pero tratándose de mi hermana, a propósito, ¿cómo sigue? Ya está mucho mejor.
No sé, me gustaría que la viera otro médico. ¿que acaso no confías en el tío alejandro?
Es un gran doctor, pero no está por demás una segunda opinión. ¿no?
Clemencia se ha desmejorado mucho en los últimos meses. Nos hemos desmejorado todos.
Y maría elena tiene la culpa. Ese es otro asunto que me preocupa.
¿por qué tu padre tan estricto y tan autoritario ha permitido que se encierre aquí como una prisionera y que ya no vea a nadie? Mira, no es eso.
Le ha rogado, le ha suplicado, le ha exigido que cambie de actitud y todo ha sido inútil. Creo que ya se cansó y optó por dejarla en paz.
¿pero a qué obedece esa actitud? ¿qué sucede en españa?
¿qué le pasa a tu hermana? Que está loca.
Es muy triste, pero eso es lo que le pasa, está loca. Hola, jorge luis.
Ah, don alejandro. No, no, sigue, sigue sentado.
Solo vine a saludarte un momento. ¿y desea tomar algo, don alejandro?
No, gracias, no, ya. Rafael llegará en cualquier momento para nuestra partida de ajedrez.
A mis años ya no debo abusar ni de la copa ni del café. Ya me estoy haciendo viejo.
¿cómo has estado? Bien.
Bien, gracias. Supe por una revista americana que tus conferencias en washington habían sido notables.
El público las acogió bien. Tuve la suerte de que asistieran muchos latinoamericanos a las conferencias.
¿por qué eres tan modesto, jorge luis? La prensa de aquí no le dio a tu ex la importancia que merecía.
Tú debiste enviar datos, informes de los artículos de allá. Pues sí, es que nunca he sabido manejar las relaciones públicas y...
Y además, en el fondo de esto todo no... No me importa.
Solo quiero que mi labor obtenga los frutos que persigo, que es defender nuestra identidad, nuestro pasado histórico, nuestra nacionalidad. Por fortuna, el gobierno actual busca lo mismo.
Te ha dado toda clase de facilidades, ¿no es cierto? Sí, sí.
El señor gobernador patrocina este último viaje. ¿y cuánto tiempo estuviste por allá?
Tres meses. Volví ayer.
¿y cómo sigue maría elena? Bien, bien.
Va bien. ¿sabe?
No he vuelto a verla. Desde aquel día en la clínica.
Ni siquiera se quiso despedir de mí. Y me mandó decirte a matilde que tal vez a mi regreso podríamos hablar.
Pues seguramente la verás el sábado. ¿el sábado?
Sí, durante el aniversario de bodas de sus padres. Ah...
Ah, sí, sí, ya... Ya recibí la invitación.
Pero... Doctor, francamente...
¿qué? Me gustaría hablar a solas con ella.
No en una estruendosa fiesta donde, según entiendo, asistirán cientos de invitados. Eh, la casa es enorme.
Ya encontrarás un sitio más o menos tranquilo para poderle hablar. No faltes, jorge luis.
Tengo el presentimiento de que algo bueno va a surgir para ustedes la noche del sábado. Adelante.
Marielena, qué nueva locura es esta. ¿cómo te atreviste a decirle a tu madre que no quieres estar presente en nuestro aniversario de bodas el sábado?
Y tú me lo preguntas. ¿crees que tengo humor de fiestas?
No, no, ya sé que no tienes humor de nada. Hace casi seis meses que te encerraste aquí.
Y poco te importan las versiones que sobre esto corren por toda la ciudad. Pero a mí sí me importan.
Tú no puedes ni debes seguir lastimándonos. Yo tengo una posición aquí.
Es un pasado de gente limpia y honrada que debo defender. Y además el futuro de tu hermana, que ninguna culpa tiene de lo que hiciste y de lo que sigues haciendo.
Bueno, ¿qué afecta a matilde que yo vive encerrada? Vaya, pues, es que todo el mundo dice que estás loca.
Fue tu versión para justificar aquella mentira de mi viaje a españa, ¿no? ¿lo has olvidado?
No, no olvido nada. Ojalá pudiera.
No olvido nada. Y pienso en todo.
Pienso en matilde, que no tiene un solo pretendiente. Porque seguramente los jóvenes de su edad piensan que la locura de la hermana mayor la padece también ella.
¿te han dicho eso? Pues no, no me lo han dicho a mí directamente.
Pero hay muchas formas de averiguar lo que ocurre cuando a una muchacha tan bonita y tan honrada como tu hermana, como matilde, no se le acerca nadie. ¿por qué ella no quiere?
Porque está enamorada de alguien que no le corresponde. ¿qué dices?
La verdad. Antes fue solo un presentimiento.
No la he observado y ahora creo que tengo razón. Aunque cuando se lo pregunté se negó a contestarme.
No, no, no, no. Esas son conjeturas tuyas.
Disculpas para no ver la realidad. Mira, maría elena, te consta que contraté investigadores privados que no reparé en gastos para que buscaran por todo el estado a maría dolores.
¿qué culpa tengo yo si no dieron con su paradero? Con el de mi hijo.
Bueno, mira, tu madre está enferma. ¿tú lo has visto?
Hace un esfuerzo enorme por aparentar una alegría que no siente en realidad y por celebrar nuestro aniversario el sábado. Por favor, no la angusties más.
¿qué daño te ha hecho tu madre? Está bien, papá.
Por ella. Y solo por ella les voy a acompañar ese día.
Bueno, muy bien, sí. Ya sé que lo haces por ella y solo por ella.
Nada más. Pero no me importa.
Quiero ver a tu madre contenta. Contenta, aunque sea por unas horas.
Además, así desmentiremos los rumores sobre tu locura. ¿puedes dejarme sola?
La verdad es que yo quería, maría elena... Bueno, ya dije que iré.
No es suficiente. Sí, sí, es suficiente.
Debes estar enorme porque fuiste un bebé muy grande al nacer. Esto ya no te quedaría.
Ni esto ni nada. Estás, maría dolores.
¿dónde estás? Ay, albertico, me estaré volviendo loca, mi niño.
Clarito oí la voz de tu mamá que me decía, ¿dónde está maría dolores? Y no creas tú que yo no pienso en su desesperación, mi vida.
Mil veces he querido mandarle decir dónde estamos, mi cielo. Pedirle a don alfonso que le escriba una carta, pero...
Él cree que tu madre murió. Y si volvemos, albertico de mi alma, y que se va a morir, eres tú.
Porque hay un hombre muy malo que no quiere que tú vivas, mi niño. Además le juré a bruno por la virgen y en nombre de dios que nunca me acercaría a los tuyos.
Fue un juramento muy fuerte, albertico. Y sólo así pude salvarte, mi niño.
Por desesperada que ya esté. Ya debes saber que a mi lado, nada te falta, ¿verdad, mi niño?
Excepto su amor de madre, chiquitico. Mi pobre niña.
Mi pobre niña. ¿cómo estará dios mío?
Adelante. Ya empezaron a llegar los invitados.
Sí, ahora voy. Mira, maría elena, esto es para ti.
Ya le entregué su regalo a tu hermana matilde y otro a tu madre también. Por favor, úsalo esta noche.
María dolores decía... Que las esmeraldas eran del color de mis ojos.
Oh, deja de hablar de ella. Ella y mi hijo son lo único que me importan en la vida.
Pero esta noche voy a formar parte de la farsa que has armado para... Para esa sociedad que te importó más que la dicha de tu hija.