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Si a candida no le gusta peor para ti, no va a poder separarnos a federico y a mí de ninguna manera. Candida o de quien sea, yo me caso con federico robles.
¿qué quieres, leopoldina? Bueno, oí que levantaban la voz.
En el joven ricardo no es raro. En cambio en usted sí, señorita candi.
¿y qué hay con eso? Ay, señorita, pero qué tono.
En esta casa están ocurriendo hechos tan extraños y que tratan de ocultar... Leopoldina, limítate a tus funciones.
Es que una de mis funciones, ordenada por la señorita dulcina, es precisamente esa, averiguar. Averiguarlo todo.
Buenas tardes, selena. ¿llegó el licenciado valencia?
Pásame con él, por favor. Gracias.
¿qué eres tú? Qué bárbaro, de veras.
Hola, alberto, soy yo. Hubo novedades.
Pues ven ahora mismo, si quieres. Está bien, salgo para allá.
¿el joven va a salir? No se nota.
La señorita leonela pasó la noche afuera. Probablemente en su departamento.
Pero puede regresar de un momento a otro. ¿quiere dejarle algo dicho?
Si quisiera dejarle algo dicho, ya le habría ordenado eso. Y sé muy bien que leonela se quedó en su departamento.
No necesito esa información. No me lo puedo creer.
Pues, muchas gracias. ¿verdad, mensaje?
Tampoco no es para morirse de la risa. Sí, te vas a morir, pero...
Pero no de la risa, sino de los trancazos. Ay, cálmate, hija.
¿qué pasa? Que no me duele, oye.
¿qué te duele? Que no me duele, hija.
¿digo que tú también me lastimaste el corazón? Casi se me sale el pecho nada más de verte ya asomado con la pistola.
Bueno, ya perdóname, fue una broma, hija. Broma, ni que ocho cuartos, payaso.
¿qué pasa? ¿qué pasa?
Este,este muchacha de purra,mira nada más,me puso a temblar con la pistola esa ay hijo,pero que haces con eso,las armas las carga el diablo pero si es de mentirita,sonia tomasa ,mire ay,oye,dámela mi pistola hija,que te pasa sácate ,sácate de aquí,no vuelvo,ni se te ocurra hacer payasadas así,eh tonto bueno ,cuéntame ricardo pues estuve en casa de mi mujer ajá,y como te recibió como me recibe siempre,con las uñas bien afiladas ¿te arañó? Pues es lo único que le faltó imagínate,quise sujetarla por la fuerza y me dio una patada en la espinilla que aún me duele y además me despidió empapándome con el choro de un sifón tú te ríes,pero a mí maldita la gracia que me hizo bueno ya,en resumen se puso terca como se pone casi siempre y se niega a recibir cantidad alguna por nuestra separación eso facilitará los trámites del divorcio,¿no es así?
Exactamente cuando una mujer y un hombre no se ponen de acuerdo y comienza el estira y afloja las complicaciones pueden llevar meses pero si rosa renuncia totalmente a sus derechos el divorcio puede consumarse en un poco más de un mes ¿cómo? ¿tan pronto?
¿y por qué ese desencanto? ¿qué pasa?
¿quieres o no quieres divorciarte? ¿qué me están de verdad?
Rosa ¿qué pasó? Puedo preguntarte algo ¿qué?
Sí,manina,lo que quieras ,¿qué pasó? Bueno,hace rato en el armario encontré esto ¿qué es?
Es una foto autografiada de rigo tobar ¿sabes que es mi ídolo,no? No,no es cierto,rosa no es una fotografía de rigo tobar es una fotografía de ricardo linares ¿sí?
Sí sí,sí,no me había dado cuenta no sé ni quién la habrá puesto en el armario no sé no trates de engañarme ,rosa yo sé que tú la tenías guardada y no me lo habías dicho,¿por qué? Si quiero o no divorciarme por favor,alberto librarme de rosa garcía será como quitarme una catedral de encima si tú lo dices bueno,entonces irás a verla esta tarde para que te firme los papeles según los cuales me dirán que no es mi hijo ¡libertad!
Libra de toda obligación da gusto encontrar a una mujer tan desinteresada lo hace por puro orgullo,mal entendido pero lo hace eso sí,quiero hacerte una advertencia ¿cuál? Mi ex esposa es un carácter un tanto arisco por eso la llaman rosa salvaje procura ser con ella lo más diplomático posible ¡ah!
Y si ves cerca de ella un sifón,toma tus precauciones ¿eh? ¡ja!
¿ricarda? ¿dónde estás?
Un retrato cuando todavía nos llevábamos bien y pues creo que desde entonces lo dejaba ahí olvidado en el armario. El retrato está roto y tú lo pegaste.
Sí. Fue en un berrinche que agarré hace tiempo.
No es cierto, rosa. Hace tiempo no.
Mira, la goma con que lo pegaste está húmeda. Es que fue por una promesa que hice.
¿una promesa? Si tú aparecías, yo pegaba el retrato de este desgraciado.
Como uno siempre está prometiendo lo más difícil de cumplir, pues por eso. Rosa, estoy pensando algo.
Bueno. Leopoldina, ¿soy yo?
Ay, señorita dulcina, pero qué sorpresa. ¿cómo la está pasando?
De maravilla. Apenas llegué esta mañana, no iba a llegar.
¿y qué pasó? ¿qué pasó?
¿qué pasó? ¿qué pasó?
¿qué pasó? York y he comprado algunas cosas.
¿alguna novedad en casa? ¿algunas?
Ya las conocerá cuando regrese. Ay, bueno, por lo menos dime alguna.
Bueno, la señorita leonela no llegó a dormir. Creo que pasó la noche en su departamento y el joven ricardo regresó de madrugada.
Fue que la señorita leonela a una disco. Para mí que estuvieron juntos en el departamento de ella.
Ay, déjalos, leo, son jóvenes. ¿cuándo regresa, señorita?
Bueno, todavía no lo sé. Bueno, solo quería avisar que llegué bien.
Ay, leopoldina, si el licenciado robles va a la casa o llama por teléfono, salúdalo en mi nombre. Sí, señorita.
Hasta pronto, leopoldina. Hasta pronto, señorita.
¿era dulcina? Pues, de semucha, ¿qué estás pensando?
Se te habla de ricardo linares y de labios para afuera todo se te vuelve desprecio, insultos. Ay, nina, yo ya...
De veras, ¿a poco no se lo mereces? Que después que me agarra ahí a logacho y me da el medameda torre y de veras, si no me pongo changa, me va a caer.
Barra hasta el piso conmigo, hombre, que es la canción. Ya está, me voy a divorciar, hombre, eso.
Pero en el fondo, en el fondo de tu corazón sigues pensando en el divorcio. Híjole, qué buen puntacho el tuyo.
Pues, sí, claro que me quiero divorciar del fufurufo ese. ¿para qué voy a seguir en matrimonio ahí con él?
¿para qué? A ver, dime.
¿tú crees que yo me voy a volver a meter en el cantón de ese? Así nomás porque está dominado por las hermanas.
No, hombre, por la güera, por la sopilota, por todas aquellas. No, hombre, si esas son como el alma del judas.
Maranjas, manina. ¿sabes qué?
Antes de volver con él, en serio, me voy al zoológico de chapultepec a vivir a la jaula del gorileja. Ponla, ves.
Allá adentro porque se va a arrugar. Era la señorita dulcina.
¿no dijo cuándo regresa? No, todavía no sabe.
Ah, me ha advirtido. Me dio una cosa.
¿qué? Que si llama o viene el licenciado robles, ella le manda sus saludos.
Por favor, señorita cándida, en el caso de que usted lo atienda, no vaya a olvidar decírselo. Buenas tardes.
Buenas tardes. Soy el licenciado valencia, abogado del señor ricardo linares, y vengo para hablar con la señora rosa garcía de linares.
¿cómo te sientes? Dulcina habló por teléfono con leopoldina desde nueva york.
Dice que no sabe cuándo regrese. No te preocupes.
Todo se arreglará, todo va a salir bien. Pase, licenciado.
Gracias, señora. Enseguida llamo a rosa.
Buenas tardes. Yo soy la señora rosa garcía de linares.
Mucho gusto. Siéntese, por favor.
Sí, gracias. No, no, no, no, porque tiene floja la pata.
Me mejoro acá. ¿no quiere un cafecito?
Eh, no quiere un café. No, gracias.
Entonces, un refresquito. No, no, estoy bien así, señora.
Tengo poco tiempo. Prefiero que nos aboquemos al asunto que me ha traído y que usted presentirá naturalmente.
Lo voy a poner acá, ¿eh? Ya me di cuenta que lo está viendo bien feo.
Es que los sifones suelen tener la mala costumbre de reventar. Sí, no, pero el mío no, porque el mío es como yo.
Es un sifón bien educado. Siéntese, me siéntese, por favor.
Gracias. A estas horas, el licenciado valencia debe estar entrevistándose con rosa.
Si la salvaje firma los papeles de renuncia a sus derechos, ¿cuándo se concretará el divorcio? En poco más de un mes.
¿sabes lo que hice esta mañana? Ya encargué mi vestido de novia.
El señor linares me habló de su admirable desinterés. Renuncia a aquello que le corresponde, por lo que, por ley.
Esa es una actitud que la honra, señora. Es que yo nunca me he vendido, señor licenciado.
Y mucho menos me va a vender ahora recibiendo lana de un tipo al que, pues, ya no quiero y tampoco me quiere él, ¿no? Es una pena que las cosas hayan ocurrido así.
Bueno, hay que enfrentarlas con serenidad, entereza y, sobre todo, buen gusto. Pues, sí.
Sí es lo que me ha sobrado siempre. ¿quiere hacerme el favor de leer, señora?
¿para qué? Para ver si está de acuerdo con sus declaraciones definitivas.
Si firmo estos papeles, yo quiero decir que renuncio al sueldo que pensaba pasarme el distinguido caballero ricardo linares. Señora, sueldo no es exactamente la palabra.
Bueno, bueno, como sea, como sea. Si firmo, ese distinguido caballero ricardo linares queda libre de mí y, entonces, se puede casar con la distinguida señorita esta leonela villarreal.
Sí, así es, señora. Ande usted.
Bueno, pues, ya estuvo. Dígame dónde debo firmar.
Preferiría que leyera usted antes. Dígame dónde debo firmar.
Aquí, señora. Aquí y en todas las copias.
Ya conoces mi opinión respecto a nuestra boda. Sí, claro, la ceremonia civil y todo eso.
Tan poco tiempo después de mi divorcio, casarme nuevamente con tanto alarde y tanta fastuosidad. Perdóname, leonela, pero creo que por buen gusto debíamos de ser más discretos.
Escúchame, ricardo. Cuando comience nuestra vida en común, seré más dócil y más razonable.
Pero tratándose de organizar una boda, la razón la tenemos siempre las mujeres. Híjole.
Pues, ya está. Me puso trabajo porque casi no lo sé.
Eh... Gracias, señora.
Merece usted mis más cálidas felicitaciones. Mire, felicite usted a su...
Perdón, perdóneme. Es un placer haberla conocido, señora.
Lo mismo digo yo, ¿eh? Rosa garcía, para servirle.
Ah, este, olvidaba decirle que el señor linares le envía sus mejores saludos. Ay, mira, dígale que me vale.
Perdón. Buenas tardes.
Sí, señorita dulcina. Se lo diré, señorita dulcina.
Hasta pronto. Adelante.
¿qué quieres? Imagínese.
Acaba de llamar la señorita dulcina otra vez. Dice que regresa mañana.
¿qué hiciste? Que ahora tienes que llorar.
No, no lloro. Que se me metió una pestaña en el ojo.
Ahora lo importante es que esta noche salimos con ernesto y ya. Acabo de firmar el divorcio para ricardo.
Pero no me importa. De veras que no me importa nada.
¿a qué hora regresa dulcina mañana? Tiene su importancia.
Si te lo pregunto, ¿por algo será? Pues, en la tarde o en la noche.
Depende del vuelo que tome. Entiendo que esté apurada porque la señorita dulcina regrese.
Sé que ustedes tienen cosas muy importantes de qué hablar. Bueno, pues, ¿cómo ve?
Aquí tiene ya al galán más feliz de méxico, ¿eh? Pues, ¿dónde está la otra invitada?
Rosa, ya llegó ernesto. Ahí voy.
Cuadrado, ¿no? Perdón ese lío, ¿no?
No es falta de respeto. Pero para demostrarte mi admiración habría que silbar con tres sirenas de tres barcos.
Bueno, ¿qué onda? ¿nos vamos o qué?
Hasta luego, es tarde. Pues, ya.
Soy yo, federico. ¿qué quieres?
Primero que nada, que sepas que estoy enterada de todo. Conozco lo que te hizo ricardo y por qué te lo hizo.
Lo tuyo con dulcina. Toda tu infamia.
No sé de qué me hablas, candida. No agregues una canallada más a todas las que has cometido.
Dulcina se fue a los estados unidos, pero regresa mañana. Necesito verte inmediatamente.
Lo siento, pero pienso acostarme temprano. Voy para allá, federico.
Mira, candida... Mejor recíbeme por las buenas.
Si no, echaré abajo la puerta de tu departamento y tendrás que recibirme por la fuerza, ¿entendido? Entendido.
Está bien, aquí te espero. Un compromiso.
¿puedo saber cuál? Ay, ¿qué te importa?
En esta casa de un tiempo, a esta parte, ella siempre anda así. ¿acaso por el divorcio de ricardo?
Por ese y otros motivos. ¿conoces esos otros motivos, leo?
Ay, que no conozco yo de esta casa. Bueno, podrías contarme, ¿no?
Prefiero que cuando llegue el momento, se lo digan los interesados. ¿leopoldina?
Sí, señorita. ¿está el señor ricardo?
Tenía una cena con el licenciado valencia. Ni dulcina ni ricardo.
Hermosa soledad la de esta casa. Y cuando vio que yo observaba el sifón con desconfianza, lo guardó y me pidió que me quedara tranquilo.
Entonces se comportó bien contigo como una persona amable y educada. Se desvivió por atenderme.
Cuesta creerlo. ¿hizo algún comentario respecto a los papeles que le llevaste?
Pues los firmó sin leerlos. Hasta puedo decir que los firmó con altanería.
Ese maldito orgullo que me domina. Ricardo, te felicito.
¿por qué? Porque prácticamente ya estás divorciado.
Salud. Lo tuve que dejar en el taller.
¿por qué no te gusta que traigo prestado? ¿qué me va a gustar, hombre, si es un camión?
Pues a camión prestado no se le mira el motor. Tu hermana te calentó la cabeza con algo que únicamente pasó por su imaginación.
¿entonces tú y ella no están como novios? Pero qué idea tan absurda.
Sin embargo, cuando dulcina me lo dijo, parecía tan segura. Tu hermana debe haber malinterpretado alguna delicadeza, alguna amabilidad mía.
Mañana regresa dulcina de nueva york. Podemos aclararlo todo.
Estoy a tu disposición. Es únicamente a ti a quien quiero, candida.
Pero no quieres casarte conmigo. Ya hablaremos de eso a su debido tiempo.
Por favor, candida. Yo soy un hombre de honor.
Confía en mí. Esa leopoldina en todo está.
Me alegra verte más serena. Fui a casa de federico.
¿fuiste capaz después de todo lo que te ha hecho? Ay, mañana regresa dulcina de nueva york.
Era necesario poner las cosas en claro. ¿y qué?
¿vas a decirme que lo hizo? Ay, federico desmintió a dulcina.
¿sabes lo que ocurrió? ¿qué?
Federico es un hombre atento y amable. Lo fue con dulcina como lo es con todo el mundo.
Y dulcina, pues, lo malinterpretó. ¿cómo puedes creerle al licenciado?
Maldita sea, ¿cómo puedes creerle? Mi corazón me dice que en ese momento federico me estaba diciendo la verdad.
Mi dulcina me vuelven a encontrar. Pasa.
¿por qué me dijiste que me parara? Pues mira, mira, mira.
El carrito de los helados. ¿no me disparas uno?
Ah, claro, por supuesto. ¿de qué lo quieres?
Este, yuva. ¿yuva?
Sí. Oye, ¿y para doña tomás es de qué?
No, es de lo que sea. Está bien dormida, ni cuenta se va a dar.
Sí. Ahora vengo.
Buenas noches. ¿ya cómo son?
Ya, manina, despiértate, hombre. ¿qué quieres?
¿por qué no ves que mi cuaternesto se bajó a comprarnos unos helados? Ay, hija, pero ¿quién piensa ahora en helados?
Esto se debe manejar igual. Que el coche, ¿no?
El coche que me enseñó a manejar, digo. Mira, ahí está ernesto.
Anda, qué milagro. Muchacho, ¿qué tú haces por aquí?
Vinimos a cenar al restaurante que estaba por allá atrás. ¿vinimos?
No veo que ande con nadie. Oye, ¿aquella que está allá en el camión es rosa?
Sí, sí, vengo con ella. Ay, déjame saludarla.
No, no, zoraida, no, no. Viene con su madrina y ella todavía no sabe que trabajó en tu cantina.
A ver si es cierto que me acuerdo lo que me enseñó. Ay, mira, rosa se llevó tu camión.
Gracias a dios que también. ¿te lastimaste?
No, rosa, el camión era prestado. Pues no me di cuenta, no sé qué pasó.
Creo que está herida. Ay, la voy a tener que llevar a la cruz roja.
¿cómo te sientes, manina? Pues un poco incómoda, pero no me voy a morir por esto.
Ay, ay, ay. ¿qué pasa?
Yo no me explico qué pasó con ese camión, de veras. No, no te lo expliques.
Y tú misma lo pusiste en marcha y te estrellaste contra el otro camión. Pues si no, la culpa no fue mía, si fue el otro camión.
¿no viste que se atravesó allí? Ay.
No, pues es... ¿qué pasa, neto?
¿qué ha dicho el médico? No, pues dice que, manina, que no tiene nada grave y que luego en dos días ya se puede volver a la casa.
Vaya, menos mal. En cambio, el camión quedó bien amolado.
Y el amigo que me lo prestó puso el grito en el cielo. Ay, si es que de veras los hombres son siempre reexagerados.
Oye, ¿sabes qué? Hay una cosa que me quedé bien intrigada, ¿eh?
¿qué cosa? ¿qué?
Que hiciste anoche con los helados. Ay, rosa.
La ingenuidad de cándida es inconcebible. ¿por qué?
Anoche fue a ver al licenciado robles. ¿para qué?
Quería poner las cosas en claro, cómo es regresa dulcina. ¿y qué le dijo ese miserable?
La envolvió con palabras, como de costumbre. Según dijo, entre él y dulcina.
Que dulcina no existe nada. Que dulcina no ha hecho más que levantar castillos en el aire.
Dulcina no es ninguna tonta para crear fantasías. Seguro que ese canalla de robles...
Joven ricardo. Sí, leopoldina.
Lo llama la señorita dulcina desde nueva york. Dulcina, ¿pero cómo haces este viaje relámpago sin avisarnos?
Ya hablaremos cuando regrese. Ahora quiero que me digas si sabes algo sobre el licenciado robles.
Llamé hace un momento a su secretaria y me dijo que federico salió muy temprano de viaje a parís. Entonces, ¿qué ha pasado?
La verdad es que hay algo que me alegra mucho. ¿qué cosa?
Pues ya, que haya aprendido a manejar bien. Rosa, por favor.
Ay, pues, ¿qué? ¿no?
Buenos días. Buenos días.
Buenos días. Vamos a ver cómo sale el enfermo.
Ay, espérese, doctor. Hombre, no le agarre ahí porque le duele.
Conozco mi oficio. Pues sí, pero eso nunca se sabe porque no sería el primer médico que mate a un enfermo.
Está bien, dulcina. Hasta luego.
Hasta luego. Es rarísimo.
¿qué es rarísimo? Dice dulcina que llamó por teléfono al licenciado robles y su secretaria le dijo que salió de viaje.
¿a dónde? A parís.
A unos les conviene estar cerca y a otros les conviene estar lejos. Me pidió que fuera yo a recogerla al aeropuerto porque viene llena de maletas.
La ropa para su nueva vida de casada. Imposible.
Dulcina no puede casarse con robles. Ay, bueno, si ambos simpatizan, ¿por qué no?
Leonela, nuestra familia está al borde del desastre. Y como tú prácticamente perteneces a ella, es preciso que conozcas los hechos.
Escúchame, por favor. Cándida está embarazada.
Rosa. Rosa, ¿no se puede tratar así un médico, por favor?
Bueno, pero, ¿qué no ves que la está lastimando? La está jalando así.
Porque lo tiene muy sensible, por eso le duele. Eso ahora fue un dolorcito.
Sí, sí, verdad, un dolorcito, pero así se empieza. Luego va creciendo y al final vas a terminar con las patas para adelante.
No, no, hombre. No, además, ¿por qué se va a dejar?
Igual hay que decirle... Doña tomasa.
¿qué hubo, linda? Buenas noches, zoraida me dijo.
¿qué pasó? No, pues, no, no fue nada de importancia, sí.
¿verdad? Porque íbamos en el camión de ernesto y, este, luego otro camión se nos atravesó y, pues...
Nada de importancia. Y doña tomasa está encamengesada.
Y mira cómo tienes la cara. ¿cómo la tengo?
Nada más es un... Es mi vestido nuevo.
Ay. Ay, jesús, no lo hagas de todo.
Mira, nada más le echo dos puntas, luego ya queda como nuevo. Serio, apenas empiezo a chambear el film y luego te lo pago.
Serio. ¿embarazada?
Cándida embarazada. Y dulcina creyendo que robles está enamorado de ella.
Bueno... ¿y qué piensas hacer?
¿qué nos queda? Sino tomar el toro por las astas.
Ricardo hablará con dulcina para contárselo todo. Otra vez teléfono para usted.
¿quién es ahora? Una tal zoraida.
¿zoraida? Bueno.
¿cómo está, ricardo? Soy zoraida, la dueña de la cantina mi revancha.
Ay, perdóneme que lo moleste. Como yo sé que rosa garcía todavía es su mujer, quise avisarle.
¿avisarme qué? Anoche rosa iba manejando un camión y estuvo un accidente.
Pero si ella no sabe manejar. Precisamente por eso estuvo el accidente.
¿dónde estás, zoraida? ¿en dónde puedo encontrar a rosa?
Es una alegría que vuelvas a desayunar con nosotros, papá. Eso.
Agradecelo a los cuidados de paulette. Lo hago con todo mi amor, roque.
Mamá, aún te falta una tarea tan importante como esta. ¿cuál, pablo?
Encontrar a tu hija. Tienes razón.
Pero habrá tiempo para todo. Niño pablo, le hablan por teléfono.
¿quién es, no? La señorita norma.
Lo llama la novia y no demuestra mayor interés. Roque, creo que ya no quiere a normita.
¿y entonces a quién quiere? Rosa tuvo anoche un accidente.
¿y eso? Conducía un camión y chocó.
Es inútil conduciendo un camión. ¿le ha pasado algo grave?
Afortunadamente, no. Ay, qué alegría, ¿verdad?
La que peor salió fue su madrina. Están en la cruz roja.
Rogelio, por favor, ve a verlas. Si yo me hago presente, rosa es capaz de lanzarme en la cabeza lo primero que encuentra en la mano.
Además, no te corresponde ir. ¿quién es ella para ti ahora?
Tan solo un recuerdo. Un bello recuerdo.
Creo que pablo sigue pensando en aquella muchacha que conoció en la calle. ¿qué?
¿la ha vuelto a ver? No.
Enamorarse de un rostro fugitivo que pasa. Eso son cosas de chiquillos.
¿y qué es pablo todavía sino un chiquillo? No esperaba tu llamada.
Nunca la esperas. ¿me llamaste para hacerme reproches?
No, no. Te llamé para ver si me invitas esta noche a una disco.
¿entre semana? ¿y qué importa?
No sería la primera vez, ¿no? Claro.
Ahora, como has cambiado, buscas pretextos para decirme que no. Vuelves a hacer el mismo conmigo.
¿un rostro fugitivo ausente? Bueno, bueno, bueno, ya, como tú quieres.
Esta noche vamos a una disco. ¿y no piensas volver?
No. ¿y has pensado pedirle el divorcio?
Pues ni sé cómo hacerla. ¿cómo puedes decir eso después que la salvaje te humilló y te hizo vivir de ridículo en ridículo mientras estuvo casada contigo?
Antes fuimos nosotros los de esta casa quienes la humillamos a ella. Todos menos rogelio.
De acuerdo, puedo tener de ella recuerdos ingratos, pero el último que tengo no lo es. ¿y cuál es el último, si puede saberse?
El desinterés con que renunció a sus derechos. ¿crees en ese desinterés?
La salvaje renuncia a todo, pero ten por seguro que algo trama. No sé, algo trae entre manos.
Bueno, rogelio, quedamos en que vas a la cruz roja. Dale este dinero a rosa para lo que pueda necesitar.
Que no se entere que se lo mando yo. Cuidado, no vaya a ofenderse tu rosita salvaje.
Iré a verla apenas termine de desayunar. Ay, no te olvides de darle mis más afectuosos saludos, ¿eh?
Leonela, estás actuando con muy mal gusto. Ah.
Puede llevarse el teléfono, leopoldina. Ah, perdone, joven ricardo, pero no tuve más remedio que escucharlo.
Ah, sí, claro. Es que la salvaje sufrió un accidente.
De poca importancia. El accidente de mayor importancia no lo tuvo.
Lo ocasionó ella cuando entró en esta casa. Permiso.
Me gustaría echarla de aquí. Y a norma.
Que la lleve a bailar esta noche. ¿la vas a llevar?
¿qué remedio me queda cuando las mujeres se ponen pesadas? Pablo.
¿qué manera es esa de referirse a tu novia? Ay, mamá.
Casi nunca se casa uno con su primera novia. ¿qué quiere usted aquí?
¿dónde está el licenciado robles? El licenciado tuvo que viajar de urgencia a parís.
¿dijo cuándo volvería? No, señor.
Si llega a comunicarse con usted, dígale que vine a buscarlo nuevamente. Sí, señor.
La verdad es que ya estoy harta de andar en las esquinas, ahí parando en los carros. Vendiendo chicles, dulces y cuanto hay.
Híjole, ya. ¿y qué piensas hacer entonces?
Ay, no sé. En cuanto manuela y yo volvamos para el cantón, voy a tener que comprar el periódico para buscar chamba.
Porque si no, ¿qué hacen? Están tocando, rosita.
Sí, ya, ya. Ya oí, manuela.
Hola. Uy.
Rogelio, ¿cómo estás? Qué bueno que viniste.
Buenos días. Buenos días.
Buenos días. Pero mira cómo tienes la cara.
¿qué yo? No, si la rata se me baja.
Así no fue nada. ¿y las flores?
¿a quién son? Son para doña tomasa.
Gracias, joven. Pero para qué se molestó.
Híjole, están, pero bien bonitas. ¿te acuerdas de mi amiga linda?
Por supuesto. Cómo iba a olvidarme de mi enfermera.
... De la oficina de robles.
¿y eso a qué fuiste? Dulcina llamó de nueva york avisando que había tratado de hablar con el licenciado.
Y le habían dicho que muy temprano se había ido de viaje a la oficina de robles. Sí.
¿y qué pasó? ¿acaso es verdad?
Por suerte no fue más que una luxación, doña tomasa. ¿y usted cómo sigue?
Mejor. Pero esa pregunta, aunque fuera por mera curiosidad, debería habérmela hecho mi antigua enfermera.
Nada le habría costado volverme a llamar por teléfono, a menos que no le importara, claro. Ay, hombre, pues cómo no le va a importar.
¿no estás viendo la carátula que pone? No, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, usted no le va a importar.
Mamá, no quise molestarlo. Ah, ¿molestia una simple llamada telefónica?
Es. No, sí, también es que en el cantón de los linares el teléfono casi siempre lo contesta la zoopilota esa.
No, es, en serio. Es bien gancho hablar con ella.
Híjole. Bueno, a mí me hubiera alegrado mucho que me llamara.
No joven, ya no volveré a atreverme. Es verdad, canidá.
Federico robles viajó a europa. Su secretaria me dijo que federico viajó de urgencia a parís.
Y que ignoraba cuándo volvería. ¿pero por qué lo hizo?
Está tan claro como el agua. Lucina regresa, hay que dar la cara.
Y como es un cobarde, huye. Sí, candidato.
El muy canalla se fue. Está bien, linda.
No quiero forzar tu voluntad. Pero nada impediría que fuéramos buenos amigos.
Entre la gente de su clase y de la nuestra no puede haber amistad. No comparto esa opinión.
Rosa es mi amiga. ¿tú por qué no puedes serlo?
Pero lo que federico me dijo anoche... Por favor, ¿cómo pudiste creerle?
Estás aquí. Candy, ya ricardo me contó lo que te pasa.
¿por qué se lo dijiste? Porque pronto será un secreto a voces.
¿de verdad quieres tener ese hijo? ¿quién no desea tener un hijo del hombre que ama?
Bueno, ese es solamente una frase convencional y dramática. Algún día pensarás de otra manera.
No lo creo. Una pareja joven no tiene por qué llenarse de hijos antes de tiempo.
No sé, a mí los niños me caen pesados. En cambio, leonela, a mí no.
Bueno, rosa, todavía no me has contado cómo fue eso del accidente. Nadie te concibe manejando un camión.
No, sí, ya, ya sé. Sí, para todos soy una burra.
Una burra de cuatro patas, ¿no? No, no, se trata de eso.
Lo digo porque un camión es un vehículo que no es femenino, ¿verdad? Pues ya lo sé, pues, ¿qué querías, digo?
Que le hubiera puesto una falda, su moño. O en vez de llanto, le pongo medias de nylon, ¿no?
Ay, ¿qué cosas tienes? Ay, manina, digo, pues la mera neta, ¿no?
Sí, la culpa no fue mía. Lo que pasa es que íbamos en el camión y se me atravesó un carro.
Pero eso es que ya ves que nunca faltan. ¿y de quién era el camión?
De un cuate ahí que nos llevó a cenar a manina y a mí. Que nos llevó y, bueno, lo conocí allí en, este, en la calle y, este, se llama ernesto.
Ernesto, ¿y quién es ese ernesto? ¿acaso es tu novio?
Ay, hijo, ¿cómo novio? ¿cómo novio?
Antes de tener novio otra vez, prefiero agarrar una araña peluda. Y, ay, sí, rogelio, hombre, pues, ¿cómo crees?
Después de lo que me pasó, ¿tú crees que ahí voy a estar otra vez? No, no, no.
No, ni que estuviera loca. La verdad que para, para muestra basta un botón, ¿no?
Bueno, primero vamos a disfrutar la vida y solo más tarde afrontaremos la incomodidad de los pañales, los biberones, los chillidos a medianoche y todos esos fastidios. No me gusta que hables así.
¿por qué? ¿la cenicienta de la ciudad perdida te hablaba de otra manera?
Basta ya de hablar de ella. Y menos con semejante burla y desprecio.
El libro de mi vida con rosa garcía está cerrado. No volvamos a abrirlo.
Es una orden. Está bien, hombre.
Está bien. Ahora lo que importa es la reacción de dulcina cuando se entere de todo esto.
¿a qué horas vas al aeropuerto a buscarla? A medianoche.
Yo no estaré presente cuando le digas a dulcina la verdad. No hables así, rosa.
Eres joven, la vida sigue. El joven rogelio tiene razón.
La vida siempre ofrece oportunidades. Pues sí, para mí una oportunidad no es un nombre, sino una chamba.
Una chamba, sí. Oye, ¿y ese ernesto es buen muchacho?
Muy bueno. Es un cuate que estriba en los periódicos.
¿sabes qué, hijo? Es que los hombres de veras al final de cuentas los pones así, uno encima del otro y forma nada más un montón de basura.
Ay, rosa. ¿qué?
Bueno, gracias por lo que a mí me toca. Ay, que ya te dije a ti, ya te lo dije el otro día que no lo digo por ti, si lo digo por los otros.
Ahí tienes. Tanta guerra que hay, ¿verdad?
¿y quiénes hacen la guerra? ¿los hombres o las mujeres?
Ustedes, ¿no? Bueno, sí, los hombres.
Ahí está, ahí está, ahí está. O sea, las mujeres somos más ofensivas.
Inofensivas, rosa. Sí, bueno, eso, inofensivas.
Y los... Además, los hombres siempre la pasan la vida corrigiéndonos, ¿verdad?
¿por qué no se corrigen ellos, a ver? Híjole.
Bueno, desde ese punto de vista, tienes razón. Si mi punto de vista es lo único que tiene razón, hijo.
Rosa, no se puede ser tan absoluta. Yo no sé lo que quieres decir, pero yo...
Así es como nací. ¿quién me cambia?
No me cambia nadie. Y a dios gracias, porque a mí siempre me gustó como eres.
Bueno. Bueno, pues, se me ha hecho tarde.
Doña tomasa, que siga mejor. Gracias, joven, así lo espero.
Eh, buenas tardes, linda. Buenas tardes, joven.
Y a ver cuándo te atreves a llamarme. ¿para qué?
Hazlo. ¿me acompañas, rosa?
Tengo algo que decirte. No, no, sí, sí.
Ay, perdona la piltrafa que se cae, pero se está rotita. Ay, búscame en la bolsa.
De la mañana a ver si hay aguja, ¿no? Para coserla.
Me imagino que estarás necesitando dinero y permíteme que yo... No, no, no, no.
No, no, ahora sí que no, cuñada. De veras, no, muchas gracias.
Estuvo suave, ¿no? Además, ya linda y ernesto ya me prestaron una lana y...
Ven, siéntate tantito. Voy a buscar una chamba de esas de las que salen en los periódicos.
Y así, pues, en cuanto cobre, le pago a linda y a ernesto. Hay que saber que no soy tranza, ¿no?
Yo no me voy a clavar la lana de ellos tampoco. Eso lo supe siempre, rosa.
Eres la muchacha más honesta del mundo. Y la más olvidadiza también.
¿olvidadiza por qué? No me has preguntado cómo está ricardo.
¿ricardo? ¿y quién es ricardo?
Doña tomasa. ¿qué pasa, hija?
Ay, si esa no es mi bolsa. ¿qué hace con esta pistola?
Es chafa, mija. Es de mentiritas.
Ah, menos mal. Se la quitó a tito el otro día.
Que le hizo una broma. ¿y para qué la guarda?
Pues, ¿quién sabe? ¿quién sabe?
Rosa, soy tu amigo y... Me duele que seas tan rencorosa.
Pues, perdona, mijo. Pero la verdad es que yo así siento las cosas.
Y así, como la siento, la siento. Ricardo no es lo que tú crees.
Lo defiendes porque es tu hermano. Lo defiendo porque lo veo sufrir.
Sufre. Se está divorciando de ti a disgusto.
Obligado por las circunstancias. Pero está firmado el divorcio, ¿no?
Ya se va a poder casar con esa güera desabrida. Más desabrida que un chorro de agua.
Pero menos limpia que el agua, ¿eh? Seguro.
Híjole. Bueno, ¿y este...
Cuándo crees tú que vayan a casarse? Pronto.
Ah, sí, supongo que hasta la güera ya debe estar preparando el traje de novia, ¿no? Ignoro cuánto tiempo emplean las novias en...
En esa tarea. Ay.
Fíjate que a mí... A mí me llevó pocos días.
Bueno, me dio gusto que de vez me quisieras ayudar, cuñado. Te lo agradezco mucho de veras.
Y adiós por... Adiós es una palabra definitiva.
Parece que uno se despide para siempre. Pues sí, sí.
Pues quién sabe cuándo nos volvamos a ver porque... Pues no voy a tener un accidente de calma en todos los días, ¿eh?
Ricardo te envió saludos. Pues que no, no, no, ni espero que se los devuelva.
Un esfuerzo para contenerlas, pero tenía lágrimas en los ojos. Dios mío, ¿qué estamos haciendo?
Ricardo, ¿y si todavía estuvieras a tiempo de ponerle remedio al asunto? Se acabó de descocer.
Con razón linda se recontraenojó. Mira nomás cómo quedó.
¿y qué me dices de tu ojo morado, super chofer? Pues ahí va.
¿dejaste más tranquila a tu madrina? Ajá.
Yo creo que ya mañana puede salir. Rosa, quiero...
Quiero casarme contigo. Me aflige la conducta de pablo.
¿crees que a mí no? Norma es muy buena muchacha, lo perdonó porque lo quiere.
Para ella sería doloroso comprobar que... Se equivocó con nuestro hijo.
Sería terrible la ruptura. Por favor, roque, hablar de ruptura es prematuro.
Está el recuerdo de la otra. No puede ser tan importante.
Apenas si la vio, si tuvo trato con ella. Moré de ti apenas te vi.
A pablo pudo pasarle lo mismo con esa muchacha que ni siquiera sabe quién es. Explícame de qué hablas.
Tú no estás enamorado de leonela. Voy a casarme con ella.
Ir al matrimonio sin amor es un suicidio. Ya lo sé, tengo la experiencia.
Pero cuando de ese matrimonio hubo amor, ¿qué conseguí? Cuando le hablé a rosa de ti, tenía lágrimas en los ojos.
Ya hemos dejado de querernos. Si es que alguna vez nos quisimos.
Ricardo, ¿no tendrías valor de enfrentar tus sentimientos verdaderos? ¿y si es preciso dejar sin efectos los trámites del divorcio?
Supongamos que yo fuera débil y echara marcha atrás en mi decisión a divorciarme. ¿y rosa?
Cuando ella se empecina en algo, no la mueve ni una yunta de bueyes. Muchas veces esas mujeres que aparentemente no ceden ni con una yunta de bueyes, puedes manejarlas con una pluma.
Quizás rosa sea una de ellas. ¿después de esta rosa?
Pues es que yo... ¿sabes?
Me va a estar tocando. Déjame ver quién es.
¿cómo estás, hija? Qué milagro, qué sorpresa.
No podía ser más inoportuna. No me pasa nada, norma.
Pues apenas si has hablado desde que llegamos al arisco. Estoy preocupado.
Mañana tengo un examen difícil. Y por salir contigo esta noche me voy a estudiar.
Yo tengo la culpa. Te hago perder el tiempo, pablo.
No quise decir eso. Solo que eres la causa de que no haya podido estudiar.
Nada más. Nada más.
Mi divorcio ya es algo decidido, rogelio. ¿qué?
Falta poco para que llegue el vuelo de la señorita dulcina. ¿no se le hace tarde para ir a buscarla?
Leopoldina, deje que mi tiempo lo distribuya yo. Perdóneme, joven, pero es que aquí casi nunca se respetan los horarios.
Esta leopoldina no cambia. No voy al aeropuerto.
Piensa en lo que te dije. Ya no hay nada que pensar.
Me trajo jaime. No tengo mucho tiempo.
Venimos sin permiso. ¿y qué?
Está haciendo el zopilote allí vigilando, ¿verdad? ¿qué onda contigo, celia?
Es que oí que habían tenido un accidente tú y tu madrina. Y vine a ver cómo seguían.
No, la manina tiene el brazo así dado al cuas, pero yo creo que ya mañana tenemos aquí de retache. Y yo, pues, un ojo ahí como medio de luto, pero luego se me quita.
Eh... Mira, este, este es un cuate.
Se llama ernesto. Ajá.
Mucho gusto. Encantado.
Me pareció oír que chocaron un camión. Sí, sí, sí.
Chocamos. Pues me alegra verte bien.
Gracias. Y ya me voy porque vine de voladita.
Órale, pues. Buenas noches, joven.
Encantado. Pase.
Híjole, pobre de ti que tienes que regresar a aquel infierno, hija. No extrañas cuando vivías en casa de los linares, ¿verdad?
No, no, ¿qué voy a extrañar? Extrañar aquella casa.
Está... De veces como si estuviera extrañando un dolor de muelas.
Pues, para nada. Sacándote a ti las mujeres de esa casa son todas así como sopilotes, ¿no?
Paradas en un alarme, todas así. Pues tampoco a mí me caen bien.
Pero es mi trabajo y ni modo. Claro.
Hasta pronto, rosa. Gracias, celia.
Y no te pierdas, ¿eh? Gracias.
¿sabes qué pasa? Que allí en el cantón de los linares, este, ella y el joven rogelio y, ay, también don sebas, el jardinero, son, pues, los únicos que no me agarraban de su puerquita, ¿no?
Al contrario, más bien, este, pues, me apreciaban. Rosa, rosa, rosa.
Cuando llegó tu amiga, yo te estaba diciendo lo más importante de mi vida. Oye, ¿sabes qué?
Yo debo estar perdiendo la memoria porque de veras no me acuerdo de qué estábamos hablando. Está bien.
Te voy a refrescar la memoria. Rosa, quiero casarme contigo.
Ya ricardo fue a buscar a dulcina en el aeropuerto. ¿no piensas esperarla despierta?
No. Ricardo va a contárselo todo y, tarde o temprano, tú y ella tendrán que enfrentarse.
Dulcina es muy impulsiva y, así, en caliente, reaccionará con toda su violencia y todo su odio. Espero que la noche le sirva para serenarse.
Solamente mañana hablaré con ella. Rosa, ¿no, no me vas a dar una respuesta?
Sí, sí. ¿te casas conmigo?
No. Por fin llegas.
Disculpa, había mucho tráfico en el viaducto. No, no.
Hay que buscar un maletero. Creo que eso es tuyo.
Pero, por supuesto. Una mujer a punto de casarse necesita poner al día su guarda ropa.
¿estás segura que vas a casarte? ¿te das un beso?
¿cuánto te preocupa tu examen de mañana que te olvidas de besarme? No es precisamente un beso de novios.
Pero, al fin y al cabo, es un beso. Es un beso sin amor.
Es un beso sin amor. Es un beso sin amor.
Me casaré con federico. Recuerda que se fue a parís.
¿sí? Por cierto, ese viaje me sorprendió mucho.
Han ocurrido cosas que te van a sorprender aún más. ¿cosas?
¿qué cosas, ricardo? ¿qué ha ocurrido?
Ya te enterarás. ¿cuándo?
Cuando lleguemos a casa. No.
Quiero saberlo ahora. Rosa, ¿por qué me rechazas?
¿por qué? Pues es que aprendí algo.
Para casarme con un hombre, hay que quererlo. ¿y tú no...
No me quieres? Sí, sí.
Pero, bueno, te quiero como mi cuate del alma y... Oye, ¿qué?
¿gano algo con eso? ¿hay algún enfermo en casa?
¿sigue mal candidato? No, no se trata de eso.
Espero que no hayas vuelto a enredarte con la salvaje, ¿eh? No, rosa.
Ya me he concedido el divorcio. Ay.
Cuando quede libre totalmente, me casaré con leonela. Qué bien.
Ay. Yo espero no tardar mucho en casarme con federico.
Bueno, voy a traer un maletero. ¿qué onda, hijo?
Digo, ¿a qué viniste? ¿a comer unos tacos ahí como buenos cuates o a sacar ventaja conmigo?
Mira, rosa, cuando un hombre quiere a una mujer, no la quiere para sacar ventajas de nada. Es que yo ni te pedí que me amaras, hombre.
Ya lo sé, ya lo sé. Me rechazas porque soy humilde, por eso.
Ay, no seas payaso, ñero. Mira, no seas menso, de verdad, porque ¿yo qué soy?
Si soy más pobre que tú, no tengo ni dónde caerme muerta. Pero te acostumbraste mal allá en casa de los linares.
No te faltaba nada de lo material. Únicamente, nada más, te faltaba cariño.
Sí, está bien, pero bueno, la casa de los linares no tiene nada que ver con esto, ¿sí? Entiendo, entiendo, ya lo sé, hombre.
No puedes enamorarte de mí porque seguramente sigues enamorada de ese riquillo, ese riquillo que te llevó a su casa solamente para que sus hermanas se divirtieran contigo. No, pues, ahora sí que te volaste a lavar, hijo, ¿eh?
¿sabes qué? Mejor dejamos la fiesta en paz porque...
Y, además, no me toques si se va porque, de verdad, ya está muerta, hijo. Para mí, ricardo linares, de veras, ya no me interesa, pero para nada.
Y, además, los demás hombres tampoco. Bueno, algunos como tú, como cuates.
Pero de eso a casarme así con alguno, pues... No, no, naranjañero, de veras, yo no me matrimonio ni contigo ni con pedro infante aunque estuviera vivo si me pidiera matrimonio.
Sí, pero... ¿cómo la ves?
Como quieras. Pero, ¿sabes qué?
En la vida no te vuelvo a comprar ni un helado siquiera. Uy, guay, así es para lo que oigo de los helados.
¿no los tiraste ahí como menso? No quiero ser, solo ser un ser poderoso.
Ya están todas, señorita. No falta ninguna.
Gracias, sebastián. Dile a ricardo que ya puede subir a verme.
Sí, señorita. ¿tuvo buen viaje?
Como de costumbre. Apúrate en decirle a ricardo.
Enseguida, señorita. No, no será fácil.
Tratándose de dulcina, nada es fácil. Candida, duerme.
Oh, finge que duerme. ¿necesitan algo más los señores?
Nada, leopoldina, ya puedes irte a acostar. No creo que nadie pueda dormir tranquilo esta noche.
¿alguien le ha contado lo que ocurre? Que yo sepa nadie.
No se cae un alfiler en esta casa sin que leopoldina lo escuche. Joven ricardo, le mando a decirle a señorita dulcina que ya puede atenderla.
Sí, sebastián, gracias. Subo a verla.
Buenas noches, señores. Buenas noches.
No quisiera estar en el lugar de ricardo. Adelante.
Bien. Habla.
¿qué era lo que tenías que contarme? ¿a la cruz roja?
¿a ver a la salvaje? Sí, fui.
¿qué te parece? Chocar con un camión.
Una hazaña digna de esa pelada. Por suerte, no tuvo consecuencias.
Ay, qué alegría. ¿le diste el dinero?
No quiso aceptarlo. Uy, qué digna.
Aún no le he reclamado a ricardo su actitud. Eso de mandarle dinero a la salvaje no me gustó nada.
Mañana hablaré con él. Tendrá que darme explicaciones.
¿corresponde? No admito las debilidades de ningún hombre.
Y menos del hombre con el que voy a casarme. Buenas noches.
Buenas noches. Creo que has comprado toda esta ropa inútilmente.
¿por qué? Federico robles está en parís.
¿qué importa? ¿pronto regresará?
Se ha fugado. Fugarse.
¿pero de qué va a escapar? Es un cobarde y elude responsabilidades.
Responsabilidades. Dulcina, ¿cómo fuiste tan ciega?
¿pero por qué ciega? Déjate ya de rodeos.
¿qué está pasando aquí? No sé cómo decírtelo, pero cándida y el licenciado robles tuvieron relaciones amorosas.
¿relaciones amorosas? Cándida y federico, relaciones amorosas.
Ay, pero qué cosas tan absurdas dices. La verdad también puede ser absurda.
Pero esa pasguata de cándida no pudo ser capaz. Lo fue.
Y esas relaciones han tenido consecuencias. ¿qué quieres decir?
¿qué clase de consecuencias? Cándida está embarazada.
Va a tener un hijo de federico robles. ¿a poco quieres regañarme?
Sí, si ya sé que soy enojona, peleonera y que trato de amar a la gente. Pues si ya sé que soy, como dicen así, como rosa salvaje, ¿no?
Está bien, perdóname por tratar mal a ernesto. Pero ricardo sí se lo merece, ¿eh?
Él nunca volverá a quererlo. No volverá a querer a ningún hombre.
Nunca.