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Necesitaba platicar contigo. Dulcina me dio una noticia increíble.
¿qué noticia? El licenciado robles regresa de parís.
Canalla, pero ¿cómo se atreve? Y regresa para casarse con dulcina.
Eso no puede ser. ¿la propia dulcina me lo acaba de decir?
Lo que sea, pero dígalo rápido, por favor. Sí.
Pero dígalo, que va a decirme que sí, ¿verdad? ¿de qué se trata?
Ay, hombre, bájele, hombre. Digo, quédate quieto, que no estoy sorda.
Es que me hace perder el tiempo. Estoy muy ocupado, que no ve.
Sí, oiga, pero me está espantando, hombre. Ocupado nada más metiendo el tambo a la gente.
Es lo único que hace. Bueno, espérame, perdona la curiosidad, mi capitán.
No. Yo quería preguntarle, ¿cuántos presos caen aquí todos los días?
Eso no le concierne. Ya, al grano, dígame lo que quiera.
Pero ya, rápido, por favor. O la saco de aquí de una oreja, ¿qué quiere?
Pérez, hombre, digo, antes de hablarle del peito, tengo que hablarle de otra cosa. Digo, pues...
¿otra cosa más? Pues sí.
Pero ¿hasta cuándo, rosa garcía? ¿hasta cuándo?
Es que me... Yo le voy a hacer una cosa.
Es peligroso que se ponga usted tan así, tan encorajinado, porque le puede dar un patato y se me queda allí. Y entonces, luego se queda aquí, se lo lleva a la tostada.
Hay que despedirlo entre cuatro sirios. Luego, ¿qué hacemos?
A ver. ¿entre cuatro sirios?
¿cómo le voy a terminar si continúa usted con rodeos y con divagaciones? ¡ya!
Yo le voy a hacer una cosa, también tiene que tener... Aguas con el corazón, porque mire, de veras, mi teniente, si no se pone abusado, usted ya se ha dado cuenta.
Tenemos dos ojos en la cara, ¿no? Usted ya sabe, si me sacan uno, pues, entonces, queda otro para ver, ¿no?
Sí. Por el corazón, ¿qué?
El corazón es como la madre, que solo hay uno, abusado. Mire, váyase de aquí.
Váyase de aquí, pero ya. Váyase de aquí, revolto.
¡no salgo! ¡no, ya!
A ver, ya ves, le estoy diciendo. Dulcina no puede hacer eso.
Dulcina es más o menos como yo, siempre hace lo que le place. ¿cómo casarse?
Sí. Es distinto, a ella no debe.
Primero, por el golpe que eso representaría a cándida. A dulcina no le importa nadie más que ella misma.
A cándida ni siquiera ha ido a verle a su cuarto. Además, la auditoría que están realizando cuando los amigos de jorge empiezan a arrojar resultados que son muy comprometedores para federico.
Dulcina no puede casarse con un delincuente. Dulcina ignora que robles es un delincuente.
¿qué esperas para decírselo? Hablaré con dulcina.
Tendrá que escucharme, que hacerme caso. Sí, yo también puedo imponer mi voluntad en esta casa.
Bueno, mientras todos estos contratiempos no perjudiquen nuestro matrimonio. Nada tiene que ver una cosa con la otra.
Cuando nos casemos se sobreentiende que viviremos en nuestra casa, donde no haya tanta corrupción, tanto egoísmo. ¿y cándida?
Cándida es la principal heredera de nuestro padre. Ella es la primera que puede escapar de todo esto.
Donde escaparemos todos menos dulcina. Es inútil, leonela.
La casa de los linares se derrumba. Que salga de aquí.
Por favor, ¿no me está oyendo esta sorda? ¿no oye bien?
No, hombre, digo, no hay que ser mi sargento, tampoco... No soy sargento, ni soy capitán, ni teniente, ni general, ni nada de eso.
Soy agente del ministerio público, nada más. No, no está bien, mi agente, digo, no se...
Quédese usted tranquilo, mire, de veras, yo le prometo ir al grano como usted me dijo, ¿sí? Bueno, está bien, está bien.
Hable, por favor. A ver, explíqueme usted qué pasó para que me sacaran del tambor.
El señor parodi retiró la denuncia que había hecho contra usted, ¿ya? Ah, dile usted, ¿la retiró de veras?
La habrá sacateado, ¿no? ¿y por qué la habrá sacateado?
A ver, dígame, ¿usted hubiera vicenteado, hubiera checado allí el dato? Le dio una patadota que fue a dar una mesa donde había unas chanchas de cristal y las quebró todos mis tijas, ¿no sabe?
¿y eso le hace gracia a usted? Ay, a mí sí, si haga poco, usted no, la verdad.
Pues el señor parodi se portó generosamente. Dijo que fue un malentendido, nada más.
Ay, generoso. Ay, señor, fallazo ese.
Mire, ay, por favor, agente, ya le lavó el cerebro, ya le vio la cara de veras. Mire, es que de veras ese de generoso tiene lo que yo de hermanita de la caridad.
Lo que pasa es que se quiso propasar conmigo el muy resbaloso, hijo ridículo. Y si usted lo hubiera visto, una bata de mujer ahí todo llena de flores raras, me...
A esa es a que deberían haber metido al tamo, no a mí. Ustedes...
Mire, ya está bien, rosa garcía, ya está bien. Le dije que tenía poco tiempo.
Termine con lo que iba a decir y a pedir, a ver qué. Sí, pero usted no me deja hablar, entonces, no coma, espérame tantito.
Mire, agente, ahí en la celda donde yo estaba hay una compañera que no puedo... Ah, pero mire, espérese, antes de que se me olvide, porque esta se la tengo guardada.
Que este nos llevó una comida, pero bien mugre, de veras. Y una triste torta.
Estaba toda breve, me la tuve que comer así, porque ni modo, hijo, ni modo. Digo, ¿qué también ustedes y los polis comen lo mismo?
Mire, basta ya. Termine de una buena vez, ¿quiere?
¡ya! A parís, a parís, el cielo de beau jour, el drapo de azur por emblema, de los pasantes...
Rosa, vengo para su equipaje. Pase, por favor.
... Sur un aire de vals, de morceaux de ciel, dançant, dançant dans l'eau, et dans le miroir sans -souris réel...
¿por qué me estás mirando? Pasarán muchas cosas cuando lleguemos a méxico.
¿qué cosas? ...
Que te des cuenta. Castañonio shows, buenas tardes.
No es posible. Permítame.
Jorge, ¿tienes teléfono? Bueno.
¿cómo sigue todo? Cada vez aparecen más desfalcos.
El fraude del licenciado robles es de dimensiones incalculables. Es que allá en la celda a la que me metieron, yo dejé una compañera.
Bueno, eso ella me lo dijo antes. Sí, bueno, se llevó, espérese.
Se llama, ¿ustedes saben cómo se llama? Se llama estela gómez.
Estela gómez, ¿no? Sí, ya lo sé, y mejor que usted.
Bueno, pero no, no, no se ponga mal. No, pero es que, es que me, me pone nervioso.
Le quiero pedir, ¿por qué no la deja que se pinte de aquí y una vez? Necesitamos hablar de algo grave y urgente, dulcina.
¿qué? Leonela me ha contado lo inconcebible.
¿y qué es lo inconcebible? El licenciado robles regresa de parís.
Corren rápido las noticias en casa de los linares, claro. Claro, como hay tantas mujeres.
Y vuelve para casarse contigo. Soy soltera, ¿no?
Te lo he dicho y te lo repito, dulcina, tu matrimonio con federico robles es imposible. Aunque yo quisiera, no puedo dejar libre a estela gómez.
El pobre no hizo nada. ¿pero cómo que no hizo nada?
Robó en un supermercado. Ah, bueno, sí, pero el que robó para darle de comer a sus hijitos que se estaban muriendo de hambre.
Eso es lo que ella dice, pero tenemos que averiguarlo. Ah, mire, jefe, usted dígame una cosa.
¿qué pasa si usted un día lo cobran de aquí, eh? Vamos a poner, y usted, ¿y si tiene chamaco?
¿tiene chamaco? Sí, tres.
Sí, ahí está. ¿tres?
¿y está casado o arrejuntado? ¿casado?
No, ¿cómo se atreve a preguntarme eso? No, no, espéreme tantito, digo, tampoco se ponga así.
Digo, es que no tiene cara de casado. ¿qué?
Espéreme, espéreme, no, no se enoje. Oiga, espérese, hombre, digo, tampoco...
Ya está, ya está, si estoy calmado. Si usted se quedara sin chamba y sus hijos le dijeran, oye, papá, yo tengo mucha hambre, ¿qué haría aquí entre nos?
Cualquier cosa menos robar. Ya es hora de que se vaya, ¿me ha entendido?
Váyase. Sí, bueno, ya está bien, pues...
Mi bolsa. Ah, la bolsa.
Espero que no me hayan clavado nada porque... ¿qué?
No, es bolsado. Clavado, ¿en qué clavado?
Ahí está, son sus pertenencias, ya. Digo, ¿me da permiso echarle una vicenteada o no?
Haga lo que quiera, ya. Espéreme tantito.
Camicas, ¿qué es esto? Cuidado, cuidado, cuidado, no, deje eso.
¿qué hay? Deje eso, por favor.
No, hombre. Mire, ¿qué creen?
Que esto es una pistola de verdad. ¡no!
¡pum! ¡yo no es pum!
¡ja, ja! ¡oijas!
Ya, guarde eso inmediatamente, ¿quiere? Ya, guárdelo.
Ya voy, ya voy. Guárdelo.
Ya voy, ya voy. Yo puedo apuntar también mi dinero, no sea que me falte.
Bueno, eso es una insolencia. No, hombre, si no lo digo por ustedes, no más precaución, porque, mire, según aquí todos son honrados, pero yo, la verdad, no saben, me han dicho que tengo mucho...
¿qué, qué? ¿qué?
Ahí está. Es que, mira, aquí ya me faltan mil pesos.
¿cómo? No, a mí me clavaron mil pesos.
¿mil pesos? Sí.
¿le clavaron mil pesos? No.
No. No, hombre, a mí no puede ser, hombre, digo, a mí me clavaron mil pesos, digo.
¿mil pesos? No, sí, oye, yo tenía cinco, así.
Pero, rosa garcía, es que eso no se lo puedo permitir a usted, no le van a faltar mil pesos. Es que yo tampoco se lo puedo permitir, oiga.
Digo, ¿por qué voy a permitir que me falten mil pesos? Yo sé que hoy en día no es mucho, yo sé, yo lo sé, pero para una gente pobre como yo, a ver, es con el sudor de mi frente que me cuesta ganarlo, ahí vendiendo por las esquinas y jalando la lana como puedo.
¿está usted segura? No, pues sí, oiga, tiene que aparecer y yo, oiga, la verdad es que de aquí no me voy si no aparece, hijo, no me voy, ¿eh?
Oiga, por favor, ¿no quiere usted registrarlo? No, es que no debe de ser, digo, tampoco, no se van a aburrir.
No, espérese tantito, porque, espérese, jefe, espérese. Sí, ¿qué pasó?
Este, no me deje, bueno, ahí le pido perdón, pero, es que, mire, aquí estaba en la bolsita, mire, en la de cierre, esta que hace así. Ahí está.
Ahí estaba, no me di cuenta. Estaba en la bolsita.
Sí, sí. Guarde todas sus cosas, por favor, y se me va.
Pero ya, rápido, recoja todas sus chivas esas de aquí, vámonos, vámonos, ya, ya, ya está bien, vámonos. Ahí voy, pues.
Oiga, toma, ya, y una vez. Ay, está bien desesperado, de veras agente.
Cuidado con llevarse algo de aquí. Mire, ahí está.
Sí. Sí, es eso.
Está bien. Son las estampitas de la virgen de guadalupe.
Esta es para usted. ¿eh?
La regalo. ¿para mí?
Sí, cuando necesite algo o esté en un apuro, pídaselo a ella. Bueno, nada más si se lo pide con fe, le ayuda, ¿eh?
¿sí? Sí.
Muchas gracias. ¿listo?
Adiós, agente. Espero que nos vamos a ver muy pronto, ¿eh?
Sí. Gracias por todo.
Te repito que no pienses en cándida. Ese ya es un episodio superado.
Superado para ti. Ya no existe ese hijo que cándida intentaba ponerle como trampa a federico.
Cándida no hizo ninguna trampa. ¿y qué mujer no la hace?
Basta con que te acuerdes de rosa la salvaje, para saberlo. Rosa nada tiene que ver en esto.
Este asunto nos atañe a ti y a mí, y a ese ladrón de federico robles. Fíjate qué artimañas sacudes para evitar un matrimonio que ya es definitivo.
Federico no es ningún ladrón. Y yo puedo demostrarte que sí lo es.
¿quién busca? Perdón, ¿es este el cuarto de estela gómez?
No sé si usted sabrá, pero ella... Yo sé que desde ayer está en la delegación, pero es que le prometí traerle a sus hijos unos saltavitos para que comieran, pero, ¿qué nos dan?
No, hija, el señor cura se los llevó a la parroquia para darles de comer hoy. Ah, pero si viene mañana, no se encuentra.
Bueno, está bueno. Entonces, mejor regreso mañana.
Gracias. Su medicina.
Déjala sobre la cómoda. ¿ya le contaron?
¿ya supo? Ya supe qué.
El licenciado robles regresa de parís. ¿federico regresa?
Se lo digo porque sé que es una buena noticia para usted. Con permiso.
Federico, federico. Pablo, piensa en el sufrimiento de norma.
¿por qué lo haces? ¿y crees que yo no sufro al tomar esta resolución?
Pero no estoy enamorado de ella. ¿de quién, entonces?
De la muchacha que no has vuelto a ver. Rosa, hijita, mi hijita, ¿pero qué te pasó, mi hija?
¿qué te pasó? Es absurdo, ¿verdad?
Sí, es absurdo. Amor a primera vista.
Por favor. Esa es una fantasía.
A las muchachas para quererlas hay que tratarlas primero. Y a esa tú casi no la trataste.
Un día me dijo que era muy niño para ella. Si tú te divorciaras, pues, tú y yo podríamos...
Oye, tú y yo ya te dije que no, hijo. Estás muy chiquito para mí.
Si tuviera la suerte de volver a encontrarla, le demostraría que soy un hombre. ¿cuándo piensas decírselo a norma?
Mamá, ¿por qué no se lo dices tú? Acabas de decir que eres un hombre, pues los hombres siempre afrontan sus responsabilidades.
Pero al final, ¿quién te sacó? Rogelio linares.
Mi cuñado sí que vale. No es como el otro, como su hermano.
Oye, esas flores, ¿qué? Te las trajo ernesto.
¿ya se le pasó la muina? ¿y sabes qué hizo?
Se fue corriendo para la casa de ese hombre del anuncio del periódico. Fue a salvarte.
Ernesto, eso hizo por mí. La verdad, manina, yo te digo que es uno de mis mejores cuates, en serio.
Querida, acá. Ya deja, yo abro.
Buenos días, rosa. Qué bueno que vienes, porque...
Pues quería darte las gracias. Gracias.
Gracias, ernesto, de verdad, muchas gracias. ¿gracias de qué?
Pues de que... Pues porque fuiste a salvarme de la casa de sinvergüenza ese que se quiso resbalar conmigo.
¿qué menos podía hacer por ti? Hablaste con el payaso ese.
No pude. Tu marido no me lo permitió.
¿mi marido? ¿qué pasa, celia?
La señorita cándida no está en su recámara ni en ningún lado de la casa. Se ha ido.
¿pero qué haces aquí? Supe que regresabas y vine a verte.
Es necesario que hablemos ahora mismo. ¿buscó bien a cándida?
Sí, señor. De veras que no está.
¿pasa algo? Bueno, no sé para qué lo pregunto.
En casa de los linares siempre está pasando algo. ¿la señorita cándida desapareció?
Y para decirlo hay que poner esa cara de angustia. Dulcina, ten un poco de sensibilidad.
La señorita cándida está muy débil. Ojalá que no le haya pasado nada.
Cándida no estaba en condiciones de salir. Si lo hizo, habrá sido porque tuvo fuerzas para ello, ¿no crees?
A ver, barájamela más despacio. Porque qué mafufada estás diciendo.
No te entiendo nada. Te estoy diciendo la verdad.
Tu marido estaba ayer en el departamento del tipo ese que puso la anuncia en el periódico. Él fue quien me abrió la puerta.
Y él fue quien no me dejó entrar. Pero, ¿qué hace ricardo linares en casa de ese sinvergüenza?
Tú lo sabes. Sebastián, buenos días.
Buenos días, joven. Sebastián, ¿no has visto a la señorita cándida?
Sí. Salió ahora poco más de una hora.
¿y no te dijo a dónde iba? No, no, joven, no.
La vi muy rara. Ni siquiera me dirigió la palabra.
¿cómo te enteraste de lo que pasó? Todo se sabe.
Federico, ¿por qué te fuiste de viaje? ¿andabas huyendo?
Huyen los que tienen alguna culpa. Y yo soy inocente.
¿inocente? Después de lo que ha pasado entre dulcina y tú.
Eso tiene la más fácil de las explicaciones. Pues quisiera conocer esa explicación.
Acabo de entender. La exagerada de celia está hecha un mar de lágrimas.
¿qué has averiguado de cándida? Sebastián la vio salir.
Dice que la notó muy rara. Que ni siquiera le dirigió la palabra.
Ay, ricardo, tengo una corazonada. ¿cuál?
El licenciado robles ya estará de regreso en méxico. ¿y si cándida enloquecida ha ido a verlo?
Voy ahora mismo a ver al licenciado y ojalá no encuentre ahí a cándida. Ricardo.
¿qué? No te despides con un beso.
¿pero quién piensa en eso ahora? No vayas a pegarle demasiado fuerte al licenciado robles.
Es que algo te tiene que haber dicho ese canijo de ricardo linares. ¿por qué estaba en la casa del disfrazado ese?
A ver, dime. Al tal disfrazado lo vi ahí muerto de miedo.
¿y sabes qué sensación tuve antes de que tu marido me diera con la puerta de las narices? En primer lugar, ese tal por cual ya no es mi marido.
Parecía que había ido al departamento a ese tipo para poner las cosas en su lugar. Ay, sí.
En su lugar se las puse yo con la patadote que le di en ese sinvergüenza resbaloso. He aprovechado.
Ya ricardo linares no tiene por qué meterse en mi vida de plano. Sí, eso mismo pensé yo.
Rosa, ¿dónde vas? A mí me van a oír aunque tenga que llamarle por teléfono.
¡rosa! ¡oye!
¿y ana pulet? No te he contado, roque.
¿qué? Ayer sufrí un momento muy amargo.
¿con quién? Con pablo.
Bueno, ¿y eso por qué? ¿qué hizo?
Quiere romper definitivamente con norma. ¿y ahora por qué?
Si ya se había arreglado todo entre ellos. Pablo dice que ha dejado de quererla.
Piensa en la otra. ¿en aquella muchacha a la que apenas conoció?
Sí, roque. Pero eso es absurdo.
Será absurdo, pero así es. Pobre norma.
Va a sufrir mucho. Porque aunque ella misma una vez haya querido terminar con él, la verdad es que no puede vivir sin pablo.
Tuve que hacer un viaje urgente. No porque huyese de algo o de alguien, sino por negocios.
¿sabes cómo ocurrió mi accidente? Caíste de la escalera, ¿no?
¿pero sabes por qué caí? Pues diste un paso en falso, me imagino.
No, no, yo estaba en mi recámara. De pronto apareció dulcina y como enloquecida me pegó.
¿te pegó? Sí, sí, supo de mi embarazo y eso la enfureció.
Me trató de ladrona, de mujer fácil, porque entre ella y tú había una... No, yo...
Yo escapé, escapé del cuarto desesperada para que no me siguiera pegando. Ella fue tras de mí y en la escalera me volvió a pegar.
Lo siento, cándida, pero... ¿en qué se basaba para llamarte ladrona?
Dijo que ella y tú iban a casarse. Qué desatino.
Federico. ¿de veras es un desatino?
¿de veras lo es? ¿y rosa?
Salió volando. ¿adónde?
Dijo que hablar por teléfono. ¿y eso?
¿a quién? Mucho me temo que a ricardo linares.
No, no lo creo. Rosa tiene harto amor propio para llamar a ese hombre.
Carmelita, necesito el teléfono. Otra vez.
Úsalo, pues, mija. Ahí está atrás.
Gracias. Ay, cuando llegue el recibo, lo vamos a tener que pagar entre tú y yo, ¿eh?
Porque, ay, cómo me lo pides prestado, mija. Está bueno, está bueno.
Está chido meterse donde no lo llaman. A mí ni me hace falta su ayuda ni nada.
En los asuntos de su güero. Sí, leopoldina.
En esta casa el teléfono lo atiendo yo. Vuelva a sus ocupaciones, que están bastante descuidadas.
Sí, señora. ¿bueno?
Te repito lo mismo que le dije a tu hermano. Soy un hombre amable por naturaleza con las mujeres.
Y dulcina interpretó de manera equivocada mis atenciones y mis sutilezas, mis... Pero ella parecía tan segura.
Si fantasea, la culpa es de ella, no mía. Entonces, ¿de veras...?
¿es mentira? Bueno, por lo menos, exageración.
Federico, ¿entonces vas a casarte conmigo? ¿por qué no me contestas, federico?
Si no hay nada entre dulcina y tú, vas a casarte conmigo, ¿verdad? Pero, por favor, ¿pero qué pasa?
Es que las mujeres no piensan en otra cosa más que en casarse. Bueno, bueno.
Bueno, ¿por qué no contesta quién es? Bueno...
Oiga, quiero hablar con el joven rogelio. ¿y por qué no contestaba?
Es que no se oía nada, señora. ¿de parte de quién?
Es que soy juanito. Le tengo un recado para el joven rogelio y un amigo.
Así que, juanito... Un momentito, juanito.
Enseguida le aviso al joven rogelio. Te estás burlando de mí.
No, no, nada de eso. Te repito lo que te dije alguna vez.
No pienso casarme, cándida. Ni contigo ni con nadie.
El matrimonio no se ha hecho para mí. ¿es definitivo?
Totalmente definitivo. Con permiso, joven.
Sí, leopoldina. Eh, ¿lo llaman por teléfono?
¿quién? Un tal juanito.
No conozco a ningún juanito. Ya lo conocerá seguramente cuando hable con él.
Dice que tiene un recado para usted de un amigo. Bien, enseguida lo atiendo.
Con permiso, joven. Bueno, ¿quién habla?
Hola, cuñado, soy yo. Rosa.
Federico, me has deshecho la vida. No, no, no nos pongamos dramáticos, por favor.
Es poco elegante. Si hubieras tenido tu hijo, de acuerdo.
Tu vida se hubiera puesto difícil. Pero la suerte te lo quitó.
La suerte, no. La desgracia.
Yo quería tener ese hijo. Pero yo no.
Eres un egoísta. Al contrario.
Te aprecio, cándida. Y soy feliz al verte libre de complicaciones.
Lo nuestro fue grato, pero breve. El amor tiene su término.
Y cuando dura demasiado, aburre. Entonces, mi amor, ¿por ti ya pertenece al pasado?
Un pasado que siempre recordaré con cariño. Federico, ten presente una cosa.
Por menos de lo que tú me estás haciendo, muchas mujeres han matado al hombre que aman. ¿qué costumbre tiene la familia linares?
Siempre ha andado así. Me están amenazando.
Perdóname, federico. No sabía que estabas ocupado.
No te preocupes, irma. La señorita ya se iba.
Pero no se conocen, ¿verdad? Irma delgado, cándida linares.
Qué alegría escucharte. ¿ocurre algo?
Que tú eres el único de los linares a quien puedo confiar, hijo. ¿sabes qué?
Es que quiero ver si es posible que nos disentimos, porque quiero que me des unas explicaciones. ¿explicaciones de qué?
No, es muy largo para hablar o por teléfono. ¿cómo te puedo ver?
Si quieres, voy a tu casa. Pues, si te lo agradezco, hijo.
Voy dentro de un rato. Hecho.
Ahí te veo, ¿eh? Gracias.
Eres buena onda, cuñado, gracias. No como otros o como otras que hay por ahí, ¿eh?
Ahí nos vemos. Gracias, doñita.
¿de qué, mija? ¿espiando como de costumbre?
Averiguando, señorita. ¿y esta vez qué averiguaste?
En un rato el señor rogelio pasará por la casa de la salvaje. ¿por la casa de esa?
¿para qué? No lo sé exactamente.
Porque no lo hablaron. Pero creo presentirlo.
Presentirlo. Ajá.
¿y qué presientes? Que el señor rogelio está enamorándose de la salvaje.
Las desgracias nunca vienen solas. El licenciado robles tiene razón.
Ya me iba. Buenas tardes.
¿qué hacía aquí la hermana de dulcina linares? Recuerda que administro los intereses de la familia linares.
Pero se fue llorando. ¿puedo saber por qué?
Ya veo que siempre hay alguien que espía. ¿por qué vas a ver a la salvaje?
Porque quiero. Estás faltando al respeto que le debes a mi autoridad en esta casa.
A mí ya no me importa ni la casa, ni la familia. Esto se viene abajo.
Estamos odiándonos los unos a los otros. Rogelio, quiero hacerte una pregunta.
Hazla. Estás enamorándote de la salvaje.
Si me enamorara de rosa, yo mismo aplaudiría mis sentimientos. Es la mujer más auténtica que he conocido.
Quizá la única. ¡maldita!
Pues yo no vi que candida llorara. Yo sí.
Pues entonces no me di cuenta. Si lo niegas es porque algo ocultas.
Y yo quiero saber qué es. Hola.
Hola, cuñado. Qué alegría me da verte.
A mí también, rosa. A mí también.
Salí, pásale pues. Estás en tu pobre casa.
Digas lo que digas. Insisto en que candida linares salió de aquí llorando.
Es que candida atraviesa por un momento especial. ¿ah, sí?
¿por qué? Bueno, tuvo un accidente, cayó por unas escaleras y está muy sensible.
Caer por una escalera no es para tanto. Sobre todo cuando no se hizo ningún daño.
Al menos aparentemente no se lo hizo. ¿o sí?
Soy yo, norma. Vaya, por fin.
Casi dos días sin saber de ti. ¿por qué?
Porque estuve reflexionando. ¿dos días reflexionando?
Ni que fueras el campeón mundial de ajedrez. No te rías, norma.
Tenemos que hablar serenamente. Con sensatez.
Bueno, dime, ¿qué es lo que pasa? Es demasiado personal para decírtelo por teléfono.
¿podemos vernos dentro de dos horas en el lugar de siempre? Está bien.
Hasta luego. ¿sabes por qué quiero platicar contigo?
Eres el único de los linares a todas margaritas. De veras, no eres falso, ni tracalero, ni mentiroso.
Rosa, yo sé que han pasado cosas, pero exageras. Sí sé muy bien lo que digo.
¿no ves que las cosas me pasaron a mí? Mira, rogelio, me enteré que el desgraciado de tu hermano había...
Rosa, ¿hay necesidad de ofenderlo así? Es que yo tengo mis razones para hacerlo.
Ahora que si no te gusta, pues no vamos a poder platicar porque... Está bien, está bien.
¿sabes por qué no te discuto? ¿por qué?
Porque me doy cuenta que siempre tienes a mano un sifón. No, hombre, es tan difícil que yo te dé un sifonazo a ti, carnal.
De veras, es más difícil que matar a un burro a pellizco. Bueno, a lo que te traje, chencha.
Mi hijo, ¿sabes qué? De veras.
Ricardo estuvo en la casa de ese resbaloso que quiso pasarse conmigo. Al que le escupió el tequila en la cara y le di la patada y...
Ya te platiqué, ¿no? Ahí en dicha sea la parte, ¿no?
Sí, sí, estuvo. Ah, pues qué bueno que lo sabes.
¿y puedes decirme a cuenta de qué estuvo allí? Entonces, vas a decírselo a norma.
Sí, mamá. ¿estás seguro de lo que haces?
No puedo seguir fingiendo, mamá. Cuanto más tiempo dure mi mentira, más hondas serán las raíces.
Todo por una muchacha que quizá no vuelvas a ver en tu vida. No, mamá.
No sé dónde encontrarla. No, no se hizo ningún daño al caerse.
Pero cándida siempre ha sido mía. Es muy especial.
Tiene los nervios a flor de piel. Según me has dicho, ella siempre ha sido la víctima de su hermana.
Todos en casa de los linares son víctimas de dulcina linares. ¿y aún así piensas casarte con ella?
Irma, ya te he repetido hasta el cansancio los motivos por los que voy a casarme con ella. Aseguraría mi porvenir, el tuyo.
Lo he pensado bien. Y a ese precio el porvenir que me ofreces no me interesa.
Irma, sé razonable. No te dejes llevar por un capricho.
Esto no es capricho, federico. Es amor.
El amor a veces es capricho. Federico, he tomado una resolución.
¿cuál? Mientras yo esté viva, no te casarás con dulcina linares.
¿le llevaste las flores como te dije? Sí, zoraida, sí.
¿y qué pasó? No estaba, se las dejé a su madrina.
Esta mañana fui y rosa ni... Ni me habló de ellas.
Bueno, chico, no lo tomes tan a pecho. Me hace muy difícil, zoraida, muy difícil.
La quiero, me gusta. Pero ella, ella me dijo muy claramente cuando le hablé de matrimonio que...
Que no solamente vea a un amigo. No.
Y también dijo que no volvería a casarse ni conmigo. Ni con nadie.
¿qué onda? A ver, ¿qué onda me vas a decir o no?
¿a qué fue ricardo a la casa de ese payaso? ¿eh?
Solamente había una manera de obtener tu libertad, rosa. ¿cuál?
Pues que néstor parodi retirara la denuncia. Ah.
Entonces me estás queriendo decir que el disfrazado ese fue y retiró la denuncia porque tu hermano se lo pidió. Bueno, exactamente yo no diría que se lo pidió.
Entonces, ¿qué onda, hijo? No entiendo, ¿eh?
Se lo exigió de mala manera. Uy, ¿y quién le dio permiso para hacerlo?
Bueno, ni ricardo ni yo podíamos permitir que continuaras tú en la delegación. Y ricardo tomó esa resolución.
Ah. Entonces yo estoy libre gracias a ese tal por cual, ¿no?
No gracias a ti. Sí, rosa.
Estás libre gracias a ricardo. Irma, tú quieres llevarme a la ruina.
La ruina. No utilicemos palabras tan dramáticas.
Administrar los bienes de los linares y también los de leonela villarreal te pone al cubierto de complicaciones económicas. Es que tú no entiendes.
¿puedes explicarme? Sí, por supuesto que puedo explicártelo.
En ciertos negocios he actuado de cierta manera. Si no me caso con dulcina, ella podría hacerme pagar la falta.
Te aseguro que con ella no te casas. ¿ah, no?
¿y qué harás para impedirlo? Enfrentarme a dulcina y decirle lo que hay entre nosotros.
Dulcina no te creería. Tienes poca memoria, querido.
Existen elementos y cartas que lo pueden atestiguar. Adiós, amor.
Es que de veras, hijo de... Es que me dan toda la maceta de veras que ricardo nada más anda de argüendero haciendo favores que yo no le pedí.
Oye, ya me cayó más gordo de lo que me caía antes, hombre. Es que mira, de veras, te juro, cuñado, que antes de deberle ese favor, la verdad es que yo prefiero haberme quedado mejor en el tambo.
¿en serio? Rosa, entra en razón.
Alguien tenía que darle una lección a ese pillo. ¿tú sabes por qué lo hizo?
¿eh? ¿siente remordimiento de conciencia?
¿eh? A ver, dime.
¿sabe que se portó retecanijo conmigo y busca que el cielo le perdone el castigo que se merece? ¿eh?
Rosa, ¿de veras no sabes por qué lo hizo? Ay, sí, pues, ¿cómo no va a saber por qué lo hizo?
Pues, por argüender, hijo. Por mi totero, por estar allí nada más.
No, rosa. Ricardo lo hizo porque te quiere todavía.
Ni puros cuentos. Si eso nada más se quiere a sí mismo.
O a la güera desabrida esa que tiene ahí al lado. Parece que tiene chupamirto y que le da toloache.
O lo hace tarugo también. Además, claro, como ella es una ricachona y yo como soy una pelada muerta de hambre, pues...
No, mira, ¿sabes qué, cuñado? Aunque te encanijes conmigo de veras, a mí no me hacen falta ni siquiera los favores de este sinvergüenza.
¿en serio? Siendo todavía mi esposo anda con la güereja esa.
Te voy a pedir un favor. Ahora que regreses a tu cantón, ¿me haces el favor de decirle una cosa a tu hermano?
¿qué? Pues, dile que se ocupe de su vida.
Que ya me deje en paz a mí, ¿eh? Que cada chango a su mercate.
Que ya me tiene tan harta, de veras, que maldito el momento en que lo conocí. Rosa, ¿eso no será demasiado duro?
Ay, sí, duro. Ay, sí, me quedo corta, cuñadito.
Rosa, estás poniendo tu vida en medio de la calle. ¿qué, qué?
¿qué tiene de particular? Si ella en medio de la calle no me crea de oyo.
Pues, ¿qué? Mira, ¿me haces el favor, rogelio?
No me vayas a resultar rajón, hijo, ¿eh? Se lo dices.
Y así de frente como yo digo todas las cosas, ¿eh? Sí, lo diré.
Pero a ti te digo ahora que no tienes razón. Ay, ay, ay.
Pues, para mí es la mera verdad y punto, y ya. Bueno, pues, hasta otro momento, entonces.
Lo que me duele es ver que no se dan cuenta que están a tiempo de salvar su amor. Se tiene que meter este dibujo.
Ay, dios, ¿por qué? Se le ofrece algo, señor.
No, no, nada, silvia. Quiero estar solo, no voy a recibir a nadie.
Entendido, licenciado. Con permiso.
Pase. Mientras yo esté viva, no te casarás con dulcina linares.
Claro. Mientras tú estés viva.
Pobre de ti. Pobre de ti.
Ya estoy aquí. ¿de qué querías hablarme?
¿cuánto le debo? Son tres mil pesos.
¿todo en orden, señorita cándida? Ay, sebastián, hace mucho que en esta casa nada está en orden.
Qué imprudencia la tuya, candy. ¿cómo sales en tus condiciones?
Por favor, leonela, déjame en paz. ¿usted otra vez?
¿dónde está mi hermana, cándida? No sé, señor.
Sé que vino para acá. ¿me lo va a negar?
No, señor. Aquí estuvo, pero ya se fue.
¿pero qué haces aquí? Fui a su casa a buscarlo y pensé que estaría allá.
¿dónde está cándida? Buenas tardes.
Buenas tardes, licenciado valencia. ¿se encuentra ricardo?
¿salió? Ricardo no está, pero estoy yo.
¿buenas noticias, licenciado? Las mejores, leonela.
Dentro de 15 días tienen el divorcio en sus manos. ¡rápido!
Pagué una buena cantidad y como la esposa no puso ningún problema, ricardo ya está en condiciones de volver a casarse. Bueno, habrá que esperar algún tiempo, ¿no?
No, eso ya también está arreglado. Prácticamente de inmediato se podrán casar.
¿qué pasa, pablo? ¿qué es lo que querías decirme?
Tenemos que terminar, norma. Puede dejarnos solo, silvia.
Sí, licenciada. Acabo de regresar de parís.
No he tenido tiempo de ver a nadie. No he visto a tu hermana.
Esa es otra de sus mentiras. Su secretaria me dijo que sí había venido.
Bueno, está bien, pero vino y se fue. ¿por qué?
¿qué daño te hice? Ninguno.
Aquí quien hace daño soy yo. ¿me dejas por otra?
Mis sentimientos han cambiado. Y no puedo ser hipócrita, eso es todo.
Pero ella, la otra, ¿quién es? No hay otra.
No hay ninguna. No podrás hacerme lo que me hiciste la otra vez.
Y aprendí a tomar precauciones. Así es que te me vas de aquí.
Es usted demasiado cobarde para usarla. Está bien, me voy.
Pero no por temor, sino por repugnancia. Pero le advierto una cosa.
Unos amigos están revisando papeles, documentos de la familia. Hay problemas.
Todavía no hemos revisado lo de leonela. Pero ya llegará el momento.
No es usted ningún tonto, licenciado robles. Y costaría muy poco mandarlo a la cárcel.
Dulcina es la que manda. Y dulcina va a defenderme a mí.
Qué poco hombre es cuando se esconde tras las faldas de una mujer. ...
De irse, leonela. ¿y el licenciado valencia?
¿el que está divorciando a ricardo de la salvaje? Ajá.
¿trajo noticias? Sí, y muy buenas.
Valencia viene a comunicarle a ricardo que en 15 días tendré en sus manos... ...
El acta de divorcio. O sea que estará libre para casarse conmigo.
Claro, hubo que pagar un buen dinero. Señorita dulcina, ¿la llaman por teléfono?
No estoy para nadie. Es el licenciado robles.
Yo lo atiendo. Acabo de regresar.
Pensaba llamarte esta noche, pero después lo pensé mejor y... ...
Necesito verte, dulcina. ¿por qué hablas así?
¿qué te pasa? Estoy frente al mayor problema de mi vida.
No puedo decírtelo por teléfono. Por eso necesito verte.
Eres la única que puede ayudarme. Por supuesto.
¿dónde nos encontramos? En la cafetería, en una hora.
Ahí estaré. Hazte entonces y tranquilízate.
Así que, licenciado robles... ...
Qué gracia le causará a candida cuando sepa que te ha llamado. Para lo que me importa.
Agente mijares. Diga, fernández.
Aunque parezca mentira, ha regresado rosa garcía. ¿quién?
Mi agente. Aquí me tienes, para lo que guste.
¿cómo estás? Bien.
¿regresó candida? Sí, está en su recámara.
Voy a verla. Espera, ricardo.
¿qué pasa? Vine, licenciado valencia...
... Y dentro de 15 días estarás divorciado de la salvaje.
Así que podemos casarnos enseguida. Por favor, norma, no llores.
¿qué quieres, que me ría? Tú ya una vez habías roto conmigo.
Pero ahora me había hecho ilusiones. Pensé que todo se había arreglado entre nosotros.
Pues ya ves que no. ¿crees que me merezco lo que me haces?
No. No me lo merezco, pablo.
No me lo merezco. Norma.
¿sí? Usted aquí nuevamente.
¿sí? Parece mentira.
Es que no, no, no. No, no, no.
No lo puedo creer. Ay, hombre, de veras, a mí me da muchísimo gusto...
... Que usted me reciba así, tan contenta.
¿me puedo sentar? La saco de aquí, señor.
No, no, no, fernández, no. Déjela.
No, no, no, con permiso. Y bien.
¿qué quiere ahora? Mire usted, señor agente, pues es que, bueno, pues ya que nos hemos hecho tan cuates, yo vengo a que usted me haga un favorzote.
Cuando usted me pide un favor, tiemblo de pies a cabeza. Pero vamos a ver qué favor vino a pedirme.
Bueno, la verdad es que es un favor así bien pequeñito. Bueno, bueno, hable de una vez.
Si va a caer una bomba, que caiga ya. No pareces muy entusiasmado.
El amor hace que se estremezcan los adolescentes y ni tú ni yo lo somos. Además, me preocupa la actitud de candida.
Voy a platicar con ella. ¿adónde me invitas esta noche?
Sí, celebramos las buenas noticias. Entra.
¿fuiste a ver al licenciado robles? No.
Es inútil que lo niegues. Vengo de su oficina.
Me persigues. Te protejo, candida.
Candida, después de tanta infamia como te hizo ese hombre, debes arrancarlo de tu vida. Ya me ha arrancado, ¿eh?
Dice que lo nuestro no fue más que un momento, un hermoso momento, del que ahora solo queda el recuerdo. Me lo dijo claramente ricardo.
No se casará conmigo, ricardo. No.
Candida, probablemente dentro de muy poco tiempo, el licenciado robles estará preso. ¿preso?
Cometió varios fraudes de la administración de nuestra fortuna. Es indigno de ti.
Indigno de toda mujer decente. Déjamelo.
Debes sobreponerte. No, no podré.
No podré. ¿qué pasó con norma?
Ya está hecho, mamá. ¿y cómo reaccionó?
Como todas las mujeres, llorando. No sé si norma pueda perdonarte, pero no esperes que te perdone yo.
Mamá, entiende. Cuando uno deja de amar es para siempre.
Pagarás por esto, pablo. En la vida todo se paga.
Nadie puede obligarme a que quiera a norma. ¡nadie!
Hola. Por fin.
Siéntate. ¿no tienes buena cara?
Es que a veces la vida trae contratiempos. Precisamente vine para conocer esos contratiempos.
Anda. Cuéntamelos.
Pues vine a hablarle de estela gómez. ¿a poco no se acuerda quién es?
Sí, claro que lo sé. La que robó en el supermercado.
Ah, ¿y usted? Bueno, según usted, porque sus hijos tenían hambre.
No, no. Según yo, según ella y según también los vecinos.
Y ya, ya fui. Mira usted si tenían hambre hasta el cura del barrio.
Se los tuvo que llevar a todos para la parroquia, para darles de comer. ¿eh?
¿cómo les quedó el ojo? A ver.
Bueno, bueno, bueno. Continúe.
Todavía la tiene usted en la jaula. No, no, no, no.
Yo no la tengo. La tiene la justicia.
Ay, híjole, pues qué gachos son de ver este plan. ¿por qué no se dejan de jalar?
Ya la ponen a... Digo, ¿por qué no la ponen de una vez?
Ya, ahí en la calle, hombre. Ya le he explicado.
Esta decisión no puedo tomarla hasta no completar las averiguaciones. Ay, ¿por qué se tardan tanto?
Rosa, por favor. No es el único caso que investigamos.
Todo esto lleva tiempo. Ya, pues ya, eso ya lo sé.
Pero, pues, oiga. Ay, qué pesado.
Ustedes allá afuerita comiendo pollo, huevitos, todo eso, mientras estela se está comiendo las uñas allá adentro porque sus hijos se mueran de hambre. Hijo, ella también se la pasa comiendo tortas frías allá adentro.
Por eso le traje esto. ¿qué hay ahí adentro?
¿qué hay, hombre? Papa.
Por lo menos coma algo. Algo caliente.
¿se lo puedo llevar? Momento, momento.
No, no, no. Antes hay que sacar todo para ver qué es lo que trae ahí.
Hijo. Hijo, no hay que...
No hay que... Digo, ya que me estoy haciendo tan guatacha suya y usted está desconfiando de mí.
Lo siento, pero no puede entrar sin que se haya revisado esto. Tú sabes que he manejado la fortuna de los dinares con todo mi entusiasmo y dedicación.
¿y quién lo duda? También hablo del esmero con que he utilizado el pleno poder que me concedió lionel a villarreal.
Estoy segura de lo que dices, pero no me hablas de tu contratiempo. ¿qué esperas?
Es que a veces, dulcina, por incrementar la fortuna de los dinares, exageré algunas inversiones. Lo reconozco, fui imprudente.
Aunque mis intenciones hayan sido buenas, pero si hubiese una investigación, algunos de mis negocios hechos con tanta devoción y tanto amor, podrían ser considerados ilícitos por la justicia. Y es por eso que necesito tu ayuda, dulcina.
Federico, explícame cómo puedo ayudarte. Y te ayudaré.
Pero rogelio no está. ¿adónde fue?
A casa de la salvaje. Bueno, o rosa, como la quiera llamar.
¿no se imagina para qué ha ido allá? No, pero a nada malo debe haber ido.
La señorita dulcina no piensa en eso. Ella piensa igual.
La señorita dulcina piensa que el joven rogelio, para mala suerte de esta casa, también se ha enamorado de la salvaje. Usted es re desconfiado, ¿eh?
No, no, no, si no desconfío de usted. Pero hay reglamentos.
¿qué, qué? ¿qué es eso que me dijo?
¿cómo qué? ¿órdenes que debo cumplir?
Ningún detenido puede recibir un paquete sin que haya sido revisado antes. ¿qué tiene en el bolígrafo?
Dígame usted, ¿qué cree que le puse la llave aquí de la jaula dentro del pan? Sé que no.
Mire, basta ya. ¿no?
Ya está bien. Abre el paquete y saque todo eso o lo que sea.
Bueno, bueno, me digo ya. Gracias.
Muy rico, ¿no? Pan.
Venga. Tan sano.
Naranjo. Naranjo.
Flaco, ¿no? Oye, un momento.
¿para cuántos días le trajo comida a estela gómez? Ah, ser gente.
La pobre está tan flaca que no sabe. Parece sardina con pelos.
¿no la ha visto? Ya, ya, ya.
Guarde todo eso. Tenga.
Lléveselo. Menos el vino.
El vino se queda aquí. El joven rogelio también se ha enamorado de la salvaje.
También se ha enamorado de la salvaje. Ricardo, me dijo leopoldina que preguntaste por mí.
¿de dónde vienes? Rosa me llamó por teléfono.
¿para qué? Para que fuera a su casa porque tenía un problema.
¿y fuiste? Sí, fui.
Híjole. Aguas que me aplastas el pollo, hija.
Mejor ayúdame a sacar esto que te traigo para que le entres a la papa. ¿todo esto es para mí?
Sí, hija. Con pan las penas son buenas.
Pero tienes que poner un poquito de galleta, ¿no, fran? Estás bien flaca.
¿qué pasó con mis hijos? Mirá.
Ahorita te cuento. Primero, ensala la comida porque la verdad eres de estar hambrienta.
Órale. Oye, rosa.
Pero, pues, ¿a poco tú tienes dinero como para gastar en todo esto? Me eché un fiado.
Pero hoy lo voy a pagar. La fiesta, pero no ahorca.
Órale, entra, hija. También te traje una botellita de vino, pero se la quedó el agente.
Ay. ¿para qué te quería, rosa?
Supo que fuiste a hacer algo por ella al departamento de tal parodi. Se lo habrá contado su amigo ernesto.
Ella quería saber si había salido de la delegación. Gracias a ti.
¿y tú qué le dijiste? Que podía decirle la verdad.
Le dije que sí. ¿y cómo lo tomó?
Se puso hecho una furia. Gritó que no necesitaba tu ayuda.
Que hubiera preferido quedarse presa. Que no te metieras en sus asuntos.
Que mejor te ocuparas de los asuntos de leonela. Claro, no dicho así, sino en su forma pintoresca que tiene de hablar.
Y cerró con broche de oro diciendo que... Bueno, que maldecía el momento en que te había conocido.
No cambia. No cambiará nunca.
Rosa. Rosa salvaje.
Pedacito de mechichincle. Gracias, señorita, ya comí.
Ay, de luna que se destérrate suave. De veras, de veras ya comí, gracias.
No, me se lo doy de corazón, en serio. Yo sé que es de corazón, de veras, pero ya comí.
Ay, qué chiviada. Ricardo estuvo hablando conmigo.
Me dijo que estaba examinando documentos y que... Me mandaría a la cárcel.
¿puede hacerlo? Tú eres quien manda en la familia.
Si impones tu voluntad, como siempre, podrías dejar sin efecto cualquier acusación en mi contra. Lo haré, si tanta falta te hace.
Gracias, dulcina. Sabía que podía contar contigo.
Te libraré de toda culpa, pero eso sí, con una condición. ¿una condición, dices, dulcina?
Exactamente. ¿y qué condición?
Ya te hartaste, ¿verdad, hija? Sí.
Gracias, rosa. No, pues...
Ahora, pues, pues lo que más me preocupa... Hija, no, no, ni me digas que me las lleve, las vas a tener que guardar las ceruitas para la noche porque te van a quedar re bien.
Pero, rosa, pues cuéntame, ¿por fin supiste algo de mis hijos? Sí.
Ayer fui a verlos y el señor cura se los había llevado, pero yo te prometo que en cuanto antes voy a verlos. Quédate tranquila, hombre.
De veras y pronto se va a arreglar tu problema. Mientras tanto, yo me ocupo de tus hijos, no te preocupes, ¿eh?
Ya me tengo que pintar, voy a hacer mis otardes, ¿sí? Hasta pronto, rosa.
Pues, gracias. Gracias una vez más por todo.
De nada, hermanita. Ay, nos estamos viendo.
¿me abres, hijo? Gracias.
Ay, nos vemos. Adiós, rosa.
Ah, usted nuevamente. ¿y ahora qué quiere?
Híjole, me devuelve el alma al cuerpo, ¿ves? ¿no se la recetó?
¿qué? Rosa garcía.
No, no, es que creo que me llaman afuera. Ay, nos vemos, ¿eh?
Cumple tu palabra y cásate conmigo. ¿casarnos?
Me enfrentaré a dulcina linares y le contaré lo que existe entre tú y yo. ¿casarnos y cuánto antes?
Pero, dulcina, ¿tú crees que debemos apresurarnos tanto? ¿qué te detendría?
La opinión de cándida. No, no, no, cándida ya no cuenta.
Me provocó, me equivoqué y terminamos. ¿entonces?
Tus hermanos son mis enemigos, sobre todo ricardo. Federico, ¿sabes que cuando tomo una decisión no hay fuerza que pueda arrancarme de ella?
O te casas conmigo o aceptaré que ricardo cumpla su amenaza de mandarte a la cárcel. Pero, dulcina, yo creo que...
Aquí solo importa lo que crea yo. Estuve hablando con dulcina linares y me obliga a que me case con ella.
No te casarás con esa. Pero, irma, ¿cómo quieres que te lo diga?
Dulcina me extorsiona o me caso con ella o me mandan a la cárcel. He dicho que no te casarás con dulcina linares.
¿prefieres verme en la cárcel? Sí.
Eso fue todo lo que pasó, zoraida. ¿cómo la ves desde ahí?
Creo que estás equivocada, rosa. Si ricardo te ha sacado de muchas, haya pasado entre ustedes lo que haya pasado, se lo tienes que agradecer.
Yo no le quiero agradecer nada a ese hombre. Mira, con su ayuda lo único que hizo fue ofenderme.
Ay, no creo. Lo que hizo fue demostrarte que todavía siente algo por ti.
Ay, sí. Ay, ¿qué pasa?
Yo tengo odio. Pero de ese odio jarocho, de veras.
Es el último hombre del mundo para mí. Serio, zoraida, porque mira...
Rosa. Disculpe que me andabas buscando.
Hola. Siéntate, ñero.
Siéntate. Estamos aquí comiendo churritos.
¿qué tal? Sí.
Es que te andaba buscando porque quiero pedirte un favor. Bueno, un favor bien grandote.
Hola, ramón. ¿sabes quién te habla?
Sí. Federico robles.
¿cómo estás? Bien, hombre, bien.
Quería hablar contigo porque hay una persona que me está molestando y necesito sacarla de en medio. ¿matándola?
Matándola. ¿dónde nos vemos?
Pues estoy en mi oficina. ¿puedes venir?
Dentro de media hora estoy ahí. Te espero.
Te lo buscaste, irma. Tú te lo buscaste.
¿qué?