Te quedan: 9 días para ver este capítulo.

La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Este es mi pecado. ¿cuál es el tuyo?
Mi pecado eres tú. Yo puedo sola.
De mente no se le da la gana dejar en paz a mi familia. Por una serie.
¿te puedes explicar qué quiere decir todo esto? Ay, toña, me he cansado de decirte que a la señora rosario no le gusta que tiendas así la cama y nomás no entiendes.
Pues ahora aquí hice mal. Mira, ¿sabes qué?
Llévate estas sábanas y yo me encargo. Lo que usted diga, ordene y mande.
Toma también el trapo. Con su permiso.
Con su permiso, don paulino. Pásale.
¿y mi mujer? Se fue al pueblo con lucrecia.
Me dijo que iba a recoger unas cosas con la costurera mientras mi niña aprovechaba para pasar a la iglesia para saludar al padre matías. Ah, pues me parece muy bien.
Muchas gracias, don paulino. ¿gracias?
¿por qué? Por haber convencido a rosario de que dejara que mi niña se quedara a pasar unas semanas en la hacienda.
Solo usted podía hacer eso. No te creas, no te creas.
Yo misma... Yo mismo estoy sorprendido de haberlo conseguido.
Y bueno, me parece importante que lucrecia tenga la oportunidad de convivir un poco más con su madre. Y con usted también.
¿no se le hace que ya es hora de que vuelvan a ser una familia como dios manda? Estoy de acuerdo.
Solo espero que lucrecia sea prudente y no haga alguna tontería que ponga en riesgo la tranquilidad de mi mujer. No, no, no, eso no va a pasar.
Porque a mí me consta que lucrecia es una niña muy sensata. Dios te oiga, delfina.
¿qué? Dios te oiga.
Tú sí que tienes mala pata. Mira que abrazara a lucrecia cuando va llegando su mamá.
Solo era un abrazo, padre. Sí, pero ya sabes la cantidad de telaraña que rosario tiene en su cabeza.
No sabe lo que tuve que hacer para no contestarle a esa señora. Ah, hiciste bien, hijo.
Hubieras complicado las cosas. Y sobre todo, hubieras hecho que lucrecia se sintiera mil veces peor.
Esa señora me habló como si me estuviera muriendo de ganas de estar cerca de su hija. Y no.
¿no te mueres de ganas de estar cerca de su hija? Padre, lucrecia ha cambiado mucho.
Y aunque no hubiera pasado lo que pasó hace años, la verdad no creo que ahorita pudiéramos ser amigos otra vez. Ay, julián.
Lucrecia es la misma de siempre. Con la misma chispa, el mismo ángel, y sobre todo con la misma mirada.
Bueno, la única diferencia es que ya no es una niña, sino toda una mujer. Y bueno, bueno, tú ya eres todo un hombre, ¿no?
Bueno, pues sí. El tiempo pasa.
Bueno, en fin, ¿y qué andabas haciendo tú por aquí? Porque no estabas persiguiendo a lucrecia, ¿verdad?
Claro que no, padre. Vine a traerle este cheque de parte de don gavino.
Bueno, en realidad es carmelo el que me pidió que se lo trajera. Carmelo, ay, ese condenado muchacho de porra.
Ay, ay, ay. Dios quiera que algún día, siente cabeza.
¿casa de la familia roura? Bueno.
Perdón, ¿está carmelo? ¿de parte de quién?
De una amiga. Enseguida se lo paso.
¿te habla? No me quiso dar su nombre, pero me dijo que es una amiga.
Dile que no estoy. Pero ni siquiera sabes quién es.
Sí lo sé, y te repito que le digas que no estoy. Perdóneme, señorita, me equivoqué, pero el joven carmelo ya salió.
Está bien, gracias. ¿con quién hablaba?
Con nadie, se equivocaron de número. Me da gusto que ya te sientas mejor.
Le dije que no era nada. Qué bueno, y...
¿cómo te cayó lucrecia córdoba? La verdad no le puedo decir nada, porque casi no hablé con ella.
A mí se me hace que podría ser muy buenas amigas. Sobre todo porque ella quiere mucho a manuel.
Por cierto que le dio mucho gusto saber que ustedes... Tío, ¿cuántas veces quiere que le diga que manuel y yo solamente somos amigos?
Amigos. Ya descubrieron sus errores.
Estas tres preguntas. Pero con los nervios se me olvidaron.
Ni modo, mariano. La próxima vez tienes que estudiar más para que estés más seguro y los nervios no te traicionen.
¿es cierto que el año que entra ya no va a dar clases? Sí, es cierto.
¿pero por qué? Porque es importante que vengan maestros jóvenes que les enseñen cosas más interesantes.
Bueno, pues, felices vacaciones. Y antes de irse, pásenme sus exámenes para que les pueda poner las calificaciones a sus boletas.
Que les vaya bien. Hasta luego, mariano.
¿le puedo dar un beso de despedida? Claro que sí, maría.
No le dije nada durante el camino. Fue porque no me gusta tratar asuntos de familia delante de los criados.
Pero eso no quiere decir que no tengamos que hablar. ¿entiendes?
¿de qué quieres que hablemos? Si todo lo que tenías que decir lo dijiste enfrente de julia.
Estás muy equivocada. No puedo confiar en ti.
¿por qué? Pero qué descarada eres, lucrecia.
Todavía me lo pregunto. La manera de corresponder a mi buena voluntad.
Estás aquí unos días y no me estaría ahogado. Álvaro césar, de eso, de eso sí soy culpable.
Que ahora te hagas la víctima, lucrecia. Que no vuelvas a cruzar ni media palabra con julián huerta.
¿me entendiste? Buenas tardes.
¿cómo te va, teresa? Hablando muy en serio, lucrecia.
Se me hace que llegue en mal momento, ¿verdad? No, no te preocupes.
No es nada raro que mi mamá y yo estemos discutiendo. Me da muchísimo gusto verte.
¿todavía te acuerdas de mí? Claro que sí me acuerdo, teresita.
Preferiría que me dijeras teresa o nada más tere. ¿sale?
Sale, tere. Ya sé que hace un chorro que no nos vemos, pero tenía muchas ganas de saludarte.
Y me encanta que estés aquí. Muchísimas gracias.
¿por qué no vamos afuera y platicamos? ¿vale?
Bueno, vamos. ¿por qué no quería que regresara?
Tú me preguntaste que de qué tenía miedo. Bueno, pues ahí tienes la respuesta.
Esa niña simplemente no aprende. Todo lo que hace, lo hace con la intención de mortificarme.
Por dios, rosario, cálmate. A lo mejor es cierto que se lo encontró por casualidad.
Ay, paulino, por favor, no seas ingenuo. Tu hija es lo suficientemente mañosa para hacernos creer lo que sea para salirse con la suya, por dios.
Bueno, como haya sido. Lo importante es que fuiste muy clara con ella.
¿y cómo voy a estar segura de que me va a obedecer? Desde este momento te exijo que le leas la cartilla.
Ya me cansé de ser siempre la bruja de esta película. Está bien, está bien.
Te prometo que voy a hablar con ella. Por su propio bien espero que obedezca.
Porque si no lo hace, te juro que yo misma la regreso a oaxaca. Y para siempre.
Después de que mi mamá se murió, nos quedamos en guadalajara dos años. Luego mi papá fue por nosotros y aquí terminé la prepa.
Quería seguir estudiando, pero mi papá me dijo que eso no era para mujeres y pues aquí estoy. Ay, pues me da mucho gusto porque así nos pudimos volver a ver, teri.
Y espero que esta no sea la última vez. No, para nada.
Solamente espero que a mi mamá no se le ocurra regresarme a oaxaca antes. Por lo que oí, tu mamá sigue odiando a julián con toda su alma, ¿verdad?
Sí. Pero no tiene razón.
La verdad es que no lo dudo. Yo no estuve aquí cuando pasó lo de tu hermano.
Pero yo conozco muy bien a julián y sé que sería incapaz de hacer algo malo a alguien. ¿de verdad lo conoces tan bien?
Sí. Súper buena onda.
Súper lindo y está súper guapo, ¿no te parece? Francamente no me había fijado.
Y bueno, pensándolo bien sí, pues sí, no está nada mal. Y además es súper inteligente y muy trabajador.
¿a ti te gusta él? No me gusta.
Me encanta. Me encanta.
Acá entre nos, me echa por la calle de la amargura. ¿y él?
Pues no me ha dicho nada, pero tengo la impresión de que indiferente, indiferente, no le soy. Julián, ¿qué haces aquí?
¿qué onda, pa? Bueno, como sabía que te ibas a quedar hasta tarde en la escuela revisando las boletas, pues pensé que era buena idea pasar por ti para que nos fuéramos juntos a la casa.
Ay, hijo, siempre has sido muy malo para las mentiras. Está bien.
Digamos que tenía ganas de platicar contigo. Eso suena más lógico.
¿y de qué quieres platicar? Lo que pasa es que tuve un problema con, con rosario córdoba.
¿qué clase de problema? Bueno, lucrecia y yo nos estábamos saludando afuera de la iglesia.
Entonces su mamá nos vio, se acercó y... ¿esa niña está aquí?
Ya no es una niña, papá. Y sí, sí, está aquí desde anoche.
Me la encontré ayer en la parada del autobús. Ya decía yo que llegaste muy raro.
¿y por qué no me lo dijiste desde anoche? Bueno, porque no le di importancia.
Pues ya ves que sí la tiene. Aunque todavía estabas muy chico cuando la dejaste de ver.
Sufriste mucho cuando lucrecia se fue del pueblo. Porque era una persona muy especial para ti.
¿todavía lo es? No, no, no, claro que no.
No, si te estoy contando lo que pasó con su mamá, pa, es... Porque no quiero que te vayas a enterar por otro lado y empieces a preocuparte y a enredar las cosas.
Te prometo que no lo voy a hacer. Siempre y cuando me des tu palabra, que no vas a frecuentar a esa muchacha.
No te apures. No tengo ningún interés en hacerlo.
Lo que quiero es que me prometas que no vas a buscarlo. Ya te dije mil veces que yo no lo busqué.
Me lo encontré por casualidad. De todos modos, quiero que me prometas, por la tranquilidad de todos, que no vas a tratar con él.
¿te digo algo? Me llama mucho la atención que mi mamá y tú sigan teniendo tanto resentimiento contra julián.
Por favor,lucrecia, no nos vamos a poner a discutir eso ahora. Lo único que quiero es que me asegures que durante el tiempo que estés aquí no vas a tener ningún contacto con él, ni con su hermano, ni con nadie de su familia.
Necesito que nos demuestres a tu madre y a mí que podemos confiar en ti. No te preocupes.
No tengo ninguna intención de volver a tratar a julián huerta. Eso es lo que quería escuchar, hija.
Gracias. ¿era antier?
No, sí, sí, sí. Pero me diste muy poquito.
Y la verdad no quiero andar sin un quinto en la bolsa. Ya no te dijo nada mi papá de que te regresaste con el papá de carmelo.
¿por qué tendría que decirme algo? Como tú mismo dijiste.
Siempre es mejor que acepte la ayuda de un amigo de la familia y no de él. Sí.
Sí, bueno, seguro que no te diste cuenta, pero yo los vi. ¿ah, sí?
¿a quiénes? A ti y al papá de carmelo.
Venían llegando aquí a san pedro. ¿ah?
Tú me digas. Sí, hasta me burlé de carmelo.
Le dije que su papá iba muy bien acompañado. Pues francamente no le encuentro el chiste.
Bueno, mamá, es que no sabía que eras tú. Nada más vi que iba con una mujer.
De todos modos. No me parece que nada más ande y te seguí hablando por hablar.
Ay, mamá, bueno, pero ¿tú no crees que ese señor tenga una o dos o varias amigas? Después de todo es rico.
Más de una debe de andar tras sus huesos. Ya estuvo bueno, josué.
Párale ya, ¿sí? Ya.
Bueno, ¿por qué te enojas, ma? ¿por qué?
Porque me parece una falta de respeto que tengas este... ¿qué son este tipo de pláticas?
Soy tu madre, ¿eh? Entiéndelo, soy tu madre.
Recógelo. Que lo recojas.
Sí. Perdona.
Gracias por el dinero. Por eso, carmelo, quiero que de hoy en adelante te engargues de supervisar el cultivo de la manzana ya.
Pero, papá, si tú ya sabes que a mí no me gusta el asunto del campo. No te estoy preguntando qué te gusta, carmelo.
¿eh? Yo tengo una sociedad con paulino y necesito que alguien de mi confianza esté ahí para supervisar mis intereses.
Sí, está bien, papá. Si le citas como tú dices a alguien de tanta confianza, ¿por qué no mandas al chamuco a que lo haga?
Hijo. ¿qué?
Hijo. Como si no supieras que ese muchacho no puede poner un pie ahí, hombre.
Además, él se encarga de otras cosas. Por favor, carmelo.
Entiéndeme. No, papá.
Es eso. Me acabo de ver.
¿a quién? A lucrecia córdoba.
¿y? ¿qué tal te fue?
Muy bien. Siento como si nunca la hubiera dejado de ver.
Su papá dice que se puso muy guapa. ¿eso es cierto?
Guapa es poco. Está preciosa.
Bueno, ¿y qué querías que dijera de su propia hija? Pues no es por nada, pero pues yo creo que es la mujer más bonita de todo el pueblo, ¿eh?
Y por cierto, estoy hoy pensando en hacerle una fiesta. ¿qué les parece?
¿cómo que una fiesta? Sí, de bienvenida.
Para que todo mundo sepa que ya regresó. Y bueno, para que ella vea a toda la gente que no ha visto en todos los años.
Bueno, a mí me parece una soberana idiotez. Pero a mí no, a mí no.
Después de todo, pablo, paulino es mi socio y conviene que tengamos buenas relaciones con su familia, ¿no crees? Bueno, bueno, si lo vemos desde ese punto de vista, puede que tenga razón.
Vamos. En fin, ahí los vemos.
Entonces, ¿no te importa que organice la fiesta aquí en la casa? Creo que no, mija.
Y también me gustaría volver a ver a esa muchacha. ¿qué haces aquí?
Necesitaba verte. ¿para qué?
Para platicar de lo que pasó anoche. Mira, no hay nada que platicar.
Lo que pasó, pasó y eso es todo. Es que yo me siento muy incómoda.
Me siento sucia. Me siento...
Mira, a mí, a mí no me vengas con dramas, por favor. Yo no te obligué a nada, ¿o sí?
No, no. Ahí está, entonces no lloro.
Claro que no. Lo que hice, yo lo hice para demostrarte cuánto te quiero.
¿pero sabes qué? Lo que creo es que lo que más nos conviene es que nos dejemos de ver por un tiempo.
¿pero por qué? Porque no quiero que te sigas sintiendo mal.
Y además porque voy a empezar a trabajar con mi papá y voy a tener muy poco tiempo libre. No te importo, ¿verdad?
No seas dramática, por favor. Ya te dije que voy a estar muy ocupado.
Así que luego te busco. En cuanto lleguemos, en ningún lugar del mundo uno tiene que pagar por adelantado.
Yo no sé cómo sea en otros lados, pero aquí se paga por adelantado. Más si se tiene que ir fuera del pueblo.
Ay, por eso la gente no prospera. Perdón, pero ¿te puedo ayudar en algo?
Sí. Quiero ir a una hacienda que se llama el milagro.
¿y como para qué quieres ir hasta allá? Porque es casa de mi familia.
Ahí vive mi tío, se llama paulino córdoba. ¿lo conoces?
Aquí todo el mundo conoce a los córdoba. Yo con mucho gusto te llevo a donde quieras.
Entonces, ¿qué? ¿quieres que te lleve?
Pues, no sé si me convenga que me lleve a un desconocido. Puedes estar tranquila.
Mi familia es muy amiga de los córdoba. Incluso don paulino es socio de mi padre hace varios años.
Pues, qué afortunada coincidencia. Carmelo roura, mucho gusto.
Renata valencia. Yo soy josué, josué huerta.
Entonces, ¿aceptas que este desconocido te lleve al milagro? Encantada.
No pasa, por aquí está mi coche. Yo los acompaño.
No cruces. Traete la maleta, josué.
Blanquita, ¿pero qué te pasó? Nada, no me hagas caso.
No, no, ¿cómo que nada? Ven, vamos a entrar a la casa a ver qué te pasa.
No, muchas gracias. Pero ya me tengo que ir.
Porque quedé de ayudarle a metir en la mesa de siete, sí. No, no, no, espérate tantito.
Y así aprovecho que te veo para invitarte a la fiesta que le voy a organizar a lucrecia córdoba. ¿me estás invitando a mí?
Sí. Ya sé que no eres amiga suya ni nada por el estilo, pero sé que se van a caer súper bien.
Entonces, ¿qué? ¿cuento contigo?
No sé. Ay, ¿por qué?
Porque a lo mejor no le parece a tu hermano. ¿a carmelo?
Lo que quiero decir es que a lo mejor tu hermano o tu papá no están de acuerdo porque yo no conozco a sus amistades. Por favor, no te preocupes por eso.
Tú y yo somos amigas desde hace mucho y con eso basta y sobra, ¿sí? ¿y entre semana y a esta hora?
Vine en una carrerita a dar gracias. ¿gracias?
¿por qué? Pues por haberme hecho el milagro de que lucrecia haya regresado a casa.
Bueno, eso no es un milagro, pero la verdad es que... La verdad a mí también me da mucho gusto.
Solo espero que después de lo que pasó su mamá no la vaya a mandar de regreso al internado. No, no, no.
Ni dios lo permita, ¿no? ¿qué culpa tiene mi niña de haberse encontrado con julián?
No sabes cómo me apena que rosario siga teniendo tanto rencor contra ese muchacho. Padre, se me hace que eso le va a durar toda la vida.
Es que lo que ella no entiende es que entre más se oponga a que lucrecia se lleve con julián, más va a fomentar la relación. Bueno, y por obvias razones no me parece conveniente que esa amistad se vuelva a fortalecer.
Bueno, pues, la verdad ya no creo que eso pase. Lucrecia nada más va a estar aquí unas semanas y con suerte ya no se vuelve a topar con julián.
Está mal que lo diga, pero tal vez eso sería lo mejor. Ay, si todas las relaciones fueran tan sencillas como la de blanquita con tu hijo, ¡jajaja!
El mundo sería otra cosa. No me digas que manuel no te ha dicho que él y mi sobrina...
No, ni media palabra. Bueno, pues, ahora ya lo sabes.
Hasta donde entiendo, no se trata de un noviazgo formal todavía, pero el asunto entre ellos va por muy buen camino. Bueno, lo único que no me gusta es que cada vez que salen, manuel me la regresa muy tarde a la casa.
Es lo único. Ya casi termino.
¿qué, te pasa algo? Lucrecia.
¿por qué no me dijiste que te encontraste a julián cuando llegaste? Ay, pues, porque no me pareció importante.
Además, ni siquiera me acordaba. Me dijo que te vio muy cambiada y no precisamente porque ya no eres una niña.
Pues, exactamente lo mismo me pasó a mí. Además, me pareció bastante pesado.
Hasta que... ¿hasta que qué?
Lo vi hoy en la mañana fuera de la iglesia y mi mamá nos vio juntos. ¿y qué fue lo que pasó?
Se le fue encima y le dio una cachetada. ¿de verdad no tienes una idea de eso?
No sé de lo mal que me sentí. Fue como si de pronto me diera cuenta que el tiempo no había pasado.
Como si las cosas siguieran igual que antes, como cuando éramos niños. Como si las cosas siguieran exactamente igual que antes de que yo me fuera de aquí.
Para julián no ha sido nada fácil, lucrecia. Mucha gente le sigue sacando la vuelta.
Y hay hasta quienes todavía le llaman el chamuco. Eso se lo debe a mi madre.
Pues, la mera verdad, sí. Y aunque ya pasaron muchos años, a la gente no se le olvida que tu hermano cegó porque...
Tú y yo sabemos que julián no tuvo la culpa de eso. No, no me reclames a mí.
Créeme que lo defiendo todo el tiempo. Julián es mi mejor amigo, lucrecia.
Y me consta todo lo que ha tenido que aguantar. ¿vaga la maleta?
Sí. Gracias.
Bueno, servida. ¿no quieren pasar?
No, no, no. Gracias, gracias, ya nos tenemos que ir.
Bueno, pues, entonces, yo voy a terminar de llegar. Mi prima no sabe que vine, entonces, sorpresa.
A ver, ¿cómo...? ¿tu prima está aquí, lucrecia?
Ajá. Tío chulo, ¿cómo estás?
Bien. ¿qué demonios haces tú aquí?
Buenas noches, don paulino. Solamente venimos a traer a su sobrina.
Pues, ya lo hicieron. Ahora te voy a pedir que te vayas y te lleves a tu amigo.
No se apure, ya íbamos de salida. Me dio mucho gusto conocerte.
Nos vemos luego. Ay, tío, perdóname si hice mal en que me trajeran, pero me dijeron que eran amigos de la familia.
Carmelo sí lo es, pero el otro, de ninguna manera. Bueno, cambiando de tema, esto sí que es una sorpresa.
No teníamos idea de que ibas a venir. Sí, ya sé, espero no ser inoportuna.
No, no, no, por supuesto que no, pero pasa, estás en tu casa. Gracias.
A lucrecia le va a dar mucho gusto verte. Gracias, tío.
¿qué pasa? Está muy bonita tu hacienda.
Gracias, es tuya. ¿ya viste lo que provoca tu necesidad de acompañarme?
¿por qué se te olvida que ni tú ni tu hermano pueden poner un piel en milagro? Está bien.
Tampoco es como que supiera que el condenado viejo de esa invasora ha recibido. No te hagas el tonto, cualquiera te pudo haber visto.
Y eso no es justo porque con tal de quedarte en la jugada me echaste a perder el plan. ¿y tú sabías que lucrecia ya había regresado?
Sí. Mi hermana fue a visitarla que, por cierto, quedó muy impresionada.
Y ahora resulta que le quiere hacer una fiesta de bienvenida. Ni que fuera la gran cosa.
Yo no sé, yo no la he visto. Hombre, la que está buenísima es la primita.
Ojalá se quede por acá un rato para poderla atender como se merece. ¿y tú le creíste, paulino?
Por dios, estoy segura de que se pusieron de acuerdo las dos para decir eso y para que no regañáramos a lucrecia. Como haya sido.
Que no le veo nada de malo que mi sobrina pase un día aquí con nosotros. ¿un día?
¿o sabes cuánto tiempo se va a quedar, paulino? Pues no, no se lo pregunté.
Pero no se te olvide que muchas veces nuestra hija... Sí, sí, sí, ya, ya lo sé, paulino.
Ya sé que muchas veces pasó las vacaciones en casa de tu primo. Por favor.
Esa niña ya está aquí. Y espero que sea por poco tiempo, ¿eh?
¿pero qué tienes contra renata? El caso es que no le tengo nada de confianza.
Soy yo, lucrecia. Es que me quedé con muy mal sabor de boca por lo que pasó con mi mamá.
Quería disculparme contigo. Te lo agradezco, pero no tienes por qué.
Digo, tú no fuiste la que me pegó. Bueno, de todas maneras te pido perdón.
Te juro, me da muchísima tristeza que las cosas sigan igual que hace diez años. A mí también, pero...
¿qué le vamos a hacer? ¿lo que querías decirme?
Sí, eso era todo. Que estés muy bien.
De verdad me sentí muy sola sin ti y decidí aceptar tu invitación para pasar las vacaciones. Pues me encanta la idea, bienvenida.
Sí, pero yo creo que a tu mamá no le ha gustado mucho. ¿por qué lo dices?
Pues porque desde que llegué, no ha salido a saludarme. Bueno, no le das tanta importancia.
Ya sabes cómo es. Bueno, ven, vamos arriba para que te instales, ¿sí?
Sí, ya tu papá me puso en el cuarto de buses. ¿cómo has estado?
Descansa porque va a haber invitados. ¿quiénes?
La mentada prima con la que lucrecia estuvo en el internado. Yo no la he visto.
El patrón me dijo que le pusiera un lugar en la mesa. Está bien, ya no meto la mano, pues.
No. Traje esto de la huerta.
Qué bueno que te apareces. Porque necesito hablar muy seriamente contigo.
¿de qué? Pues de tu novia.
¿de qué más? ¿a poco ya tienes novia?
¿y quién es la afortunada? Blanquita.
La sobrina del padre matías. No, mamá.
Blanquita y yo nada más somos amigos. Bueno, pues, según el padrecito, esa amistad ya anda muy encaminada.
Por cierto, que ya se quejó conmigo porque dice que cada vez que sales con la muchacha, la regresas muy tarde a su casa. Híjole, mamá.
De veras que yo... ¿me vas a negar que la has estado viendo?
¿eh? ¿y que la has invitado a salir?
Porque yo no creo que el padre matías sea un mentiroso. Sí.
No. No, claro que no.
Pues, qué gusto me da, ¿eh? Porque blanquita me cae muy requete bien.
A legua se nota que es muy buena chamaca. Óyeme bien, manuel.
Más te vale que la respetes y que te portes muy bien con ella. Pobre de ti si me entero de otra cosa.
Me entendiste, ¿eh? Me entendiste.
Está bueno, pues. Pueblo sin saber a dónde llegar.
Pero aparecieron carmelo y josué y se ofrecieron a darme un aventón. ¿josué huerta?
La verdad, no me acuerdo. Lo único que te puedo decir es que a tu papá no le gustó ni tantito verlo aquí.
Sí, me imagino. ¿por qué?
Pues, digamos que porque nuestras familias no se llevan bien. Por eso.
Así nada más. Creí que nos teníamos confianza.
Y que me sabía tu vida de pe a pa. Pero ya veo que no es así.
Es que no es falta de confianza. Simplemente se trata de algo que he preferido no mencionar.
Renta, mira, si no te importa, te lo cuento en otro momento, ¿sí? Ya, hoy, ya.
Suficiente. Ha sido demasiado de lo mismo.
Está bien, está bien. No voy a insistir.
Ya habrá tiempo para que me lo cuentes. Bueno.
Pues entonces te dejo para que te puedas dar un baño antes de cenar, ¿sí? Ay, sí, qué buena falta me hace.
Fueron muchas horas de viaje. Bueno, ahorita nos vemos.
Bye. Bueno.
Oye, ¿qué acabó pasando con la directora? ¿qué acabó pasando?
¿de qué? Pues, me dijiste que magdalena quería hablar contigo de lo de la herencia de tu papá.
Ah, sí, pero sabes que los trámites se van a tardar mucho. Y también por qué de eso mejor no hablemos después, ¿sale?
Bueno, entonces te espero en el comedor. Ok.
Gracias. Bye.
Tú ya sabías que lucrecia había regresado a san pedro, ¿verdad? Sí.
¿y por qué no me dijiste nada? En primera, porque no me pareció importante.
Y en segunda, porque por si tú no te has dado cuenta, casi no hablamos. Ni de eso, ni de nada.
Y seguro debes de creer que eso es por mi culpa, ¿no? En dado caso es culpa de los dos.
Aunque reconozco que últimamente me ves como si fuera tu enemigo, josué. Y déjame te aclaro que no lo soy.
No sé cuándo empezó todo esto. Porque cuando éramos niños éramos muy unidos.
Hasta que me harté de ser el hermanito menor de julián huerta. Digamos que ya no soportaba ser tu sombra.
Mira, a mí me parece muy bien que quieras hacer tu vida parte de la mía. Pero no por eso tenemos que vivir como perros y gatos, ¿o sí?
Sí, supongo que tienes la razón. Bueno, hasta que coincidimos en algo.
¿y qué? ¿ya viste a lucrecia?
Sí, la vi dos veces. Y...
Te sigue gustando. Lucrecia y yo solo éramos amigos.
Y ahora ni siquiera eso satisfecho. Bueno, tampoco es para que te molestes.
Simplemente era una preguntita. Ay, se me olvidaba.
Teresa le va a hacer una fiesta de bienvenida a lucrecia. Digo, te lo voy avisando porque seguramente vas a estar invitado.
Ya ves que teresa es una de tus múltiples admiradoras. Múltiples admiradoras.
Y, por supuesto, también a julián y a josué. No creo que sea prudente hacer eso, ¿eh?
¿pero por qué, papá? Hija, tú lo sabes muy bien.
¿cómo por qué? Sí, ya sé por qué lo dices.
Pero está en nuestra casa y nosotros decidimos a quién invitamos y a quién no. Si a don paulino y a doña rosario no les parece, pues será su problema.
Está bien, está bien. Eso ya lo veremos después.
Pues, ni modo, teresita, te vas a quedar sin ver a tu príncipe azul. No, tu hermana no tiene ningún príncipe azul.
Ya dije que después hablamos de esto. ¿cuántos más vas a invitar?
Esos son todos. Bendito sea dios.
Blanquita, ¿cuál blanquita? ¿cómo cuál?
Pues, a la sobrina del padre matías. Perdóname, perdóname, pero a esa niña no tiene caso que la invites porque yo estoy seguro de que no va a conocer a nadie.
Qué chistoso. Cuando la invité, me dijo que tú ibas a decir exactamente eso.
¿o sea que ya la invitaste? Sí.
Me la encontré aquí afuera. Y estaba muy rara, no sé, como si hubiera estado llorando.
¿y te dijo por qué? No, pero de que le pasaba algo, le pasaba.
Tú, yo insisto en que la tal blanquita está totalmente fuera de lugar. ¿tú qué piensas, papá?
Voy a estar de acuerdo contigo en que esa muchacha no tiene nada que ver con la gente que va a venir. Pero, siendo la sobrina del padre matías, no le podemos hacer la grosería de no invitarla, hombre.
Bueno, bueno. Digo, todavía falta que se haga la dichosa fiesta.
¿ahora qué? ¿la famosa locura?
No lo crees, ella está enterada. No, pero mañana mismo le voy a decir.
Bueno, pues a ver si por lo menos trae a su prima. ¿qué prima?
Ya la conocerán, ya la conocerán. Hace mucho que no cenaba tan rico.
Qué bueno que te gustó. Buenas noches.
Me voy a acostar. Estoy muy cansada.
Supongo que renata más. Sí, un poco.
Ha sido un día muy difícil. Y eso quiere decir que todos estamos cansados.
Sí. Buenas noches.
Sí. Descansa, mi cielo.
Sí. Buenas noches.
Quería agradecerte que dejaras que me quedara aquí unos días con ustedes. Fíjate que me hubiera gustado que me avisaras.
Es que les quería dar la sorpresa. Pues vaya que no la diste, renata.
Tía, no, de verdad no quiero darles ningún problema. Al contrario, estoy dispuesta a ayudarles en lo que sea.
Especialmente a ti. De verdad.
Solamente pídeme lo que necesites. Buenas noches.
Lucrecia. Despiertas, nana.
Acaban de llegar unos hombres. ¿unos hombres?
Sí. Dicen que necesitan hablar contigo.
Buenos días. ¿usted es lucrecia cordoba?
Sí, a sus órdenes. Soy el comandante garza de la policía judicial del estado de oaxaca.
¿en qué le puedo servir? Tiene que acompañarnos a oaxaca.
¿por qué? Porque es sospechosa del asesinato de la señorita magdalena.
¿la señorita magdalena está muerta? Le acabo de decir que fue asesinada.
Pero usted no tiene por qué echarle la culpa a lucrecia de esto. Ella es incapaz de lastimar a nadie.
Eso ya se verá en la averiguación. ¿y qué fue lo que pasó?
¿por qué suponen que yo cometí eso? El domingo pasado encontraron el cuerpo de la señorita rivas en su oficina.
Las primeras investigaciones establecieron la hora de su muerte. Y esta coincide con el momento en que usted terminó su muerte.
La señora magdalena dejó el internado. Ahora, por favor, tenga la bondad de cambiarse para que venga con nosotros.
No se altere, señora, que no la estamos deteniendo. Simplemente tiene que venir con nosotros para que presente su declaración.
Lucrecia no va a poner un pie fuera de esta casa sin antes consultar con un abogado de nuestra confianza. Por lo visto, no se ha dado cuenta de la seriedad del asunto.
Su hija es sospechosa de... ¡ya escuché!
Ve a tu recámara a cambiarte mientras llegue el licenciado estrada. Sí, mamá.
Y ve a buscar a mi marido, que debe andar en el campo. No te preocupes, yo lo encuentro.
Y a ustedes. Les voy a pedir que se esperen afuera.
Y no se preocupen porque nadie se va a mover de aquí. Por favor, con el licenciado estrada.
Dame el favor de depositar esto para los gastos del mes. Perdón, don gavino, pero esta cuenta es la que maneja carmelo.
Sí, sí, pero por ahora prefiero que la manejes tú. Mi hijo anda muy ocupado en otros asuntos y no quiero cargarle la mano.
Está bien, como usted diga. Y si no se le ofrece nada más, de una vez me voy al banco.
Espérame, espérame. Necesito que platiquemos de un asunto personal.
Por favor, siéntate. Dígame.
Quiero la verdad. ¿te interesa mi hija?
Tere me parece una muchacha encantadora y me llevo muy bien con ella. Pero, nada más.
Me da mucha tranquilidad escuchar eso. Y de una vez te digo que, pues espero que las cosas sigan así.
¿por qué lo dice? Porque le parezco poco.
¿tere no hace poca cosa para su hija? ¡hombre!
No se trata de eso. Digamos que, pues yo creo que no hacen buena pareja.
Eso es todo. Pues no se preocupe entonces, porque como ya le dije, tere no me interesa.
Por lo menos no como mujer. Te voy a pedir que no le des alas, porque anda muy volada la muchacha.
Le aseguro, don gavino, que yo nunca le he dado pie a tere para que ella... A lo mejor no lo has hecho conscientemente.
Ya ves cómo son las mujeres. Es muy amable con ella.
Y pues ella puede malinterpretar las cosas. ¿entiendes, verdad?
Sí. Sí entiendo.
Y un último favor. ¿usted dirá?
Bueno, pues teresa está organizando una fiesta para la hija de paulino cordobay. Y te piensa invitar.
Y te quiero pedir como amigos que de ninguna manera vayas a aceptar esa invitación. ¿estás seguro que les pagaron a todos los que se quedaron sin cobrar?
Sí, patrón. Menudo lío en el que me metió gavino.
Hablando de su socio. Ahí viene el heredero.
Buenas, don paulino. Buenas.
¿qué andas haciendo por acá? Mi papá me pidió que supervisara.
¿supervisar mi trabajo? No, ¿cómo cree?
Él quiere que me vaya involucrando en el negocio para que el día de mañana yo cuide sus intereses. Ah, pues me parece muy bien.
Pero para eso tienes que aprender de qué se trata todo este asunto de la manzana. Y no hay mejor manera de hacerlo que empezando por el principio.
¿no crees? Pues sí.
Supongo que sí. Modesto.
Llévate a carmelo con los cortadores. ¿entendiste?
Claro, patrón. ¿está usted seguro que el muchacho empiece por ahí?
Yo lo que propongo que tenemos que hacer primero es... ¡don paulino!
A rosario le urge que vaya a la casa grande. Porque tiene un problema muy serio.
¿qué tipo de problema? Se trata de...
Se trata de mi niña lucrecia. Pero en mi camino le cuento.
Vámonos. ¿qué habrá pasado, eh?
No sé. Pero ese no es asunto nuestro.
Así que usted y yo... Vamos a hacer lo que nos encargaron.
Vamos. Venga.
Con la verdad, lucrecia. Necesito saber si eres culpable de lo que te están acusando.
Por supuesto que no. Me duele mucho que te atrevas a pensarlo siquiera.
Efectivamente. No sé ni qué pensar.
Porque resulta que esa señorita tenía mi orden precisa para que no salieras del internado. Quisiera detenerte.
Todo esto me hace suponer que tú... ¡yo no te estoy diciendo la verdad, mamá!
Tengo que ir a hacer unos encargos de tu papá que son urgentes. Espérate tantito.
Es que te quiero decir una cosa. ¿qué?
Lo que pasa es que voy a hacer una fiesta de bienvenida para lucrecia córdoba aquí en la casa. Y, pues, me gustaría invitarte.
Muchas gracias, pero no voy a poder venir. ¿por qué?
Porque la verdad yo no tengo nada que hacer en una fiesta de lucrecia. Pero, ¿cómo no?
Si eran muy amigos desde niños. Eso fue hace mucho, tere.
Ahora ella y yo no tenemos nada en común y nos sobran razones para estar lo más lejos posible uno del otro. Si te refieres a lo de césar, a mí me consta que lucrecia nunca te ha echado la culpa de nada.
Al contrario. No, no, no es eso nada más, tere.
Como te digo, lucrecia y yo ya no tenemos ninguna relación. Pues, de todos modos, a mí me encantaría que vinieras.
Tal vez en otra ocasión. Está bien.
Ya entendí. Voy a ir al milagro a avisarle a lucrecia lo de la fiesta.
Todavía no sabe que se la estoy organizando y no vaya a ser que, para colmo, ella tampoco quiera venir. Adiós.
Adiós. Tú y yo sabemos que es capaz de salir.
Pues, aunque no le creas, vas a tener que apoyarla. Es nuestra hija y nuestro deber es sacarla de este problema como del lugar.
¿y qué crees que estoy haciendo? Porque fui yo la que impidió que se la llevaran.
Fui yo la que le habló al licenciado estrada para que viniera inmediatamente. Bueno, por lo menos ya está hablando con ella.
Supongo que él sabrá mejor que nosotros lo que conviene. ¿quién más está enterado del asunto?
Por lo pronto, solo tú y yo. Ah, no.
Delfina también. Yo tampoco quiero que esto se convierta en un escándalo y andemos en boca de todo el pueblo, ¿verdad?
¿y renata? ¿renata?
Ay, sigue muy a gusto, dormidota, sin enterarse de nada. ¿qué pasó, licenciado?
Lucrecia me repitió lo mismo que doña rosario. Jura y perjura que no tiene idea de lo que pudo haberle pasado esa mujer.
Bueno, ¿y usted le cree? Bueno, lo que menos importa en este momento es si yo le creo o no.
El asunto es evitar que se la lleven a oaxaca, al menos por ahora. ¿y qué podemos hacer?
Voy a hablar con los agentes. Sé que no traen orden de aprehensión, así que voy a tratar de convencerlos para que permitan que lucrecia rinda su declaración aquí, en el ministerio público de san pedro.
Supongo que de los males ese sería el menor. Claro que ayudaría mucho que hubiera un testigo que apoyara la versión de la muchacha.
Pero bueno, vamos a ver qué se puede hacer. Sí.
Con permiso. Gracias, es propio.
Sí, sí. Bueno, voy con lucrecia.
¿cómo te sientes? Muy confundida.
Quiero que sepas que no importa cómo hayan estado las cosas, ni tu madre ni yo vamos a permitir que te pase absolutamente nada malo. Es que no me va a pasar nada porque yo no he hecho nada.
Te aseguro que tengo la conciencia tranquila. Tú sí me crees, ¿verdad, papá?
Por supuesto que sí, mi cielo. El licenciado estrada ya lo arregló.
Lucrecia va a declarar en el ministerio público local. Vamos, hija.
No te preocupes, mi cielo. Nadie te va a detener.
Solamente tienes que decir lo que sabes. ¿qué pasó?
Nada, teresa. No pasa nada.
Lucrecia después se comunica contigo. ¿qué?
Bueno, ¿quién demonios te crees tú para ponerme a trabajar como si fuese un maldito peón, eh? Lo que tenga que reclamar, vaya y dígaselo al patrón, porque aquí yo solamente cumplo sus órdenes.
Por si don paulino no se da cuenta, yo también soy dueño de estas tierras. Pues hasta donde sé, el socio del patrón es su papá y no usted.
Mi papá y yo somos exactamente lo mismo, así que vete acostumbrando que tú y yo no estamos al mismo nivel, ¿eh? Yo no tengo por qué recibir órdenes de un pobre muerto de hambre.
Pues será el sereno, pero por lo menos yo sí puedo decir que me gano el pan con el sudor de mi frente. No como otros, que lo único que saben hacer es andar de...
Mantenidos. Pues espero que te vayas despidiendo de tu trabajo, porque de mi cuenta corre que te echan aquí a patadas como si fueras un maldito perro.
Uy, no sabes el miedo que me estás dando, muchachito tarugo. Pues te juro que te va a llevar el diablo.
Te juro que te va a llevar. Aquí no pasa nada, muchachos.
Vamos, vuelvan a lo suyo. Dejaron que se la llevaran, mamá.
Ya te dije que eso no dependía de ellos. Y ahí donde la ves, doña rosario defendió a su hija como una leona.
Voy a ir al pueblo a averiguar cómo están las cosas. No, no, no.
No, tú no vas a ningún lado. ¿sí?
Mucha ayuda el que no estorba. Pero es que, mamá, yo necesito...
No vas. Quiero un té.
Como la señorita ordene. Y también un poco de jugo y algo de fruta.
Y cuando esté listo me lo llevas al comedor. Sí.
Con mucho gusto. Con mucho gusto aquí tiene.
¿y dónde está todo el mundo? No me digas que ya desayunaron.
No. En esta casa nadie ha desayunado.
La única que tiene estómago para eso es usted. ¿por qué lo dices?
Pues porque vinieron dos policías a buscar a su prima y se la llevaron al pueblo. ¿y eso?
Pues la andan acusando de la muerte de la directora del internado de oaxaca. ¿esa es la dichosa prima?
Sí, esa es. Y a mí me da muy mala espina.
¿o sí? Porque de nada le sirve estar tan guapa si ni siquiera sabe dar los buenos días.
Ay, mira, por mí que se los ahorre. Voy por la escoba, voy a barreres.
No sé, cuando llegué del banco ya se había ido. ¿te puedo ayudar en algo?
No soy yo la que necesita ayuda. Es lucrecia.
¿qué le pasó? Cuando llegué al milagro ahí estaba el licenciado estrada con dos tipos que yo creo que eran policías.
¿y? Pues según entendí se trajeron a lucrecia al pueblo para que declarara sobre quién sabe qué.
Sus papás vinieron con ella y le dijeron que no se preocupara, que no la iban a detener. ¿pero qué fue exactamente lo que pasó?
Te digo que no sé. Bueno, alguna idea debes de tener, tere.
Según tú no te interesaba nada que tuviera que ver con lucrecia y ahora resulta que estás más preocupado que yo. Yo no estoy preocupado por nadie, tere.
Lo único que quería era ayudarte a ti para que entendieras de qué se trataba todo el asunto y pudieras estar tranquila. Era todo.
¿estás segura que cuando dejó el internado la directora estaba bien? Sí, ya le dije que sí.
¿y cómo le hizo para salir sin permiso? Simplemente hablé con la señorita rivas y me dejó salir.
¿así nada más? Sí, así nada más.
Le está diciendo la verdad, ¿no entiende? Yo le hice una segunda llamada a la directora para autorizar la salida de mi hija.
Cuando llamé mi hija ya se había ido y la señorita rivas me lo informó. Ay, por dios.
Si lo hizo es porque todavía estaba viva, señor. Por favor.
Por favor, doña rosario, no intervenga. Permita que el comandante termine.
Pues lo siento mucho, pero no me voy a quedar callada. Me parece muy importante que de una vez por todas se aclare la inocencia de mi hija.
Como madre de la muchacha, ¿podría usted estar mintiendo? No, fíjese que no.
Yo no tengo por qué mentir. ¿cómo se ve que no tiene ni la menor idea de con quién está tratando?
Por favor, rosario, cálmate. Suponiendo, solo suponiendo que lo que dice su mamá sea cierto, ¿tiene usted idea de quién pudo haber tenido motivos para matar a la directora?
Porque obviamente tuvo que haber sido alguien que seguía en el internado. Alguien con quien la señorita rivas mantuvo una discusión.
¿cómo sabe usted eso? Porque hay indicios de que hubo un forcejeo.
Probablemente alguien la empujó y provocó que la mujer se golpeara la nuca. ¿alguien la empujó?
Es una posibilidad. ¿tiene idea de quién pudo haber hecho algo así?
¿sabe quién tenía motivos para hacer eso? Lucrecia, no digas nada.
Yo voy a aclarar todo. ¿quién es usted?
Soy renata valencia. ¿y por qué dice que puede aclarar todo lo que estoy preguntando?
Porque además de ser prima de lucrecia, fui su compañera en el internado. Le puedo asegurar que ya no tuvo nada que ver con lo que le pasó a la señorita rivas.
¿por qué lo dice con tanta seguridad? Porque mi prima y yo salimos juntas del internado con la bendición de la señorita rivas.
¿eso es cierto, señorita? Como ven, arrasó para que sospechen de mi hija.
De cualquier manera, la investigación va a continuar. Y eso quiere decir que su hija debe estar prevenida, porque tarde o temprano va a recibir un citatorio para presentarse en la ciudad de oaxaca.
Le aseguro que la señorita córdoba se presentará en el momento que se le requiera. Y lo mismo va para usted.
Yo también estoy a sus órdenes. Nada me haría más feliz que de verdad descubrieran lo que le pasó a la pobre señorita rivas.
Que en paz descanse. Puede estar seguro que así será.
Bueno, y ya nos podemos ir, me imagino. Usted, señora, y usted, señorita, van a tener que dejar sus testimonios por escrito y debidamente firmados.
Así que pase y hágame el favor de tomar asiento. Por supuesto.
Oh, ¿has vendido? ¿eh?
Buenos días, padrecito. Buenos días, maestra carolina.
No, no, no, por favor. Hasta luego.
¿qué haces aquí? Me voy a quedar sin trabajo.
¿de qué estás hablando? Acabo de firmar los papeles de mi jubilación.
Bueno, es muy distinto a quedarse sin trabajo a jubilarse, ¿no crees? Pues para mí es exactamente lo mismo.
Por dios, no exageres. Has trabajado muchos años.
Y es justo que ahora tengas el tiempo para descansar y para disfrutar otras cosas como tu familia, la compañía de tus amigos, qué sé yo. Mis únicos amigos son gavino y tú, matías.
Aunque mi familia es muy importante, no quiero estar metido en mi casa todo el santo día. No quiero que mis hijos y mi mujer me vean como un inútil, como un hombre que ya no sirve para nada.
Ellos nunca pensarían eso de ti. Porque han visto cómo te has entregado en cuerpo y alma tu trabajo durante muchos años.
Pero la vida tiene ciclos que se cumplen. A ver, a ver, matías.
¿tú alguna vez has pensado seriamente en jubilarte? Por supuesto que no.
Cuando decidí ser sacerdote sabía que era para toda la vida. Pues lo mismo me pasó a mí.
Porque para ser maestro se necesita vocación. Igual que para ser médico.
O cura. Así que no puedo.
Ni quiero renunciar a mi vocación. Rodolfo.
Justina. Qué bueno que viniste.
Me acaban de llegar unas cosas. Cosas lindísimas.
No me digas. Sí.
Estaba por llevártelas a tu casa. Para que las vieras.
Si ya sabes que no me gusta que me lleves nada. Prefiero venir.
Ya lo sé. Pero como me acordé que en estos días recibes tu dinerito, pues quería hacerte la visita.
Para que no te fueran a ganar la mercancía. Bueno, dale, pues.
Enséñamelas. Mira.
¿eh? ¿qué te parecen?
¿eh? Pues...
Mira, mira. Esta está muy graciosa.
Mira. ¿qué te parecen?
No, no. No me encanta.
No me encanta. La verdad es que...
¿sabes qué? Dime.
Pues ahora sí tengo un poquito más de lana como para algo más fino. ¿algo más fino?
Espérame. Espérame, espérame.
Mira. Esto seguro que te va a encantar.
Mira. Mira, mira, mira.
Aquí tengo lo más fino. ¿verdad que están preciosas?
¿son brillantes? Ay, bueno.
Es que... No, no.
Pero son diseños exclusivos. Y con mucha calidad.
Ay. Tanto que estoy pensando en ofrecérselas a rosario córdoba.
Pues no es por desilusionarte, mamacita. Pero, pues, ese tipo de señoras, pues, compran sus cositas en, pues, en otra clase de lugares.
¿no? Pues a lo mejor.
Pero, pues, nada pierdo con enseñárselas. ¿verdad?
Con suerte me compra algo para su hija. ¿su hija?
Ay. No me pierdas.
No digas que no sabes que la tal lucrecia ya regresó. ¿está segura?
Ay, claro. Si todo san pedro lo sabe.
Y dicen por ahí. Está chulísima.
Uy. Bueno, me voy a tener que ir.
¿ah, sí? ¿no me vas a comprar nada?
No. Ay.
Ahí luego regreso. Ay.
Eso es algo que le tenemos que agradecer muchísimo a renata. Ay, no, tía.
Es lo mínimo que podía hacer. Cuando la sirvienta me contó lo que había pasado, no dudé en salir corriendo al pueblo para ver en qué podía ayudar a mi prima.
Pues, otra vez. Mil gracias.
Bueno, tengo que ver cómo van las cosas en la huerta. Dejé todo a medias.
Permiso. Así es tu tío.
Todo lo hace a medias. A ver, renata, dime la verdad.
¿es cierto que lucrecia y tú salieron juntas con el permiso de la directora? Tía, no tienes por qué dudar de lo que dije.
Con permiso. Voy a mi habitación.
No le crees, ¿verdad? Lo que me queda claro es que tu primaria, cualquier cosa que haya ocurrido en tu vida, no es una cosa para cubrirte.
Pues, tú también lo hiciste. ¿yo?
Sí. Tú también trataste de protegerme.
La verdad es que me sorprendió mucho que dijeras mentiras, pero de todas formas te lo agradezco. Si me atreví a mentir es porque simplemente no quiero que mi familia se vea enredada en escándalos.
Pero eso no tiene nada que ver con que crea o no en tu inocencia. Lo entiendo.
De todas maneras, gracias. Tú fuiste, ¿verdad?
Tú fuiste la que se peleó con la señorita magdalena. Tú la empujaste.
Estás equivocada. ¿de dónde sacas eso?
Es que las dos sabemos que no te cae bien. A mí me consta que una vez te le fuiste encima y muchas veces me dijiste que te daban ganas de...
De matarla. Por dios, lucrecia, era un decir, pero nada más, no soy una asesina.
Es que yo no estoy diciendo que tú la hayas matado intencionalmente, pero a lo mejor discutiste con ella. ¿esa es la forma de pagarme que haya mentido para ayudarte a salir del problema?
A lo mejor lo hiciste para protegerte a ti misma, para tener una cortada. Y si eso piensas, ¿por qué no vacíslo?
¡dices al estúpido policía ese! ¡ándale, todavía tienes tiempo!
¡ve, díselo! Ya no sé ni qué pensar.
Pues qué curioso, porque a tu mamá le pasa exactamente lo mismo contigo. Porque es obvio que no está segura que no hayas tenido nada que ver con lo que pasó.
Tienes razón, ella no confía en mí. Dios quiera.
Que lo que me dijiste de verdad sea cierto. ¿ya no entiendes qué le pasa a mi papá?
Llegó y se fue derechito a su cuarto. Según él, se quería dormir un rato.
¿no te parece raro? A lo mejor se siente mal, déjame voy a ver.
No, no, espérate. Me dijo que no lo molestaran.
¡julian! No a ustedes quería hablar.
Me imagino que los dos ya saben que lucrecia córdoba regresó. Sí.
Bueno, supongo que tu padre también lo sabe. Ajá.
¿y se puede saber? Porque a mí nadie me puede informar nada.
¿que estoy pintada? ¿o qué?
¿qué demonios pasa? Bueno, no creo que sea algo que haya que comentar, mamá.
Pues a mí me parece que sí. ¿y si se lo callaron?
Fue por algo. Por favor, mamá.
¿qué importancia puede tener para nosotros que lucrecia córdoba haya regresado al pueblo? De verdad no entiendo tu molestia.
Pues yo apuesto a que ya corriste, o tú, a verla. ¿o me equivoco?
No, mamá. Yo no.
Pero julian sí. Sí, es cierto.
Yo ya la vi. Pero no corrí a buscarla.
Como dices tú, me la encontré por casualidad. Eso es todo.
Claro, pues ni por casualidad. Fíjate.
Y no quiero que vuelvas a cruzar una palabra con ella. ¿está claro?
Mamá, estás armando un escándalo por nada. Y en todo caso ya no soy un niño para que me sigas prohibiendo amistades.
Ni la de lucrecia córdoba, ni la de nadie. Precisamente porque ya no eres una criatura.
Ahora menos que nunca quiero que te le acerques a esa maldita escuincla. ¿qué le dijiste?
Bueno, si tú lo acabas de decir, no tiene nada de malo. Y aquí entre nos, a mí también me gustaría ver a lucrecia.
Dicen que está hecha una verdadera maravilla. Estás enferma.
¿ya me dijo tu mamá que todo se arregló? Sí, eso parece.
No te oigo muy contenta. Nana, una vez te has callado algo importante, algo que sientes que tienes que decir y que te provoca mucho cargo de conciencia, ¿por qué no me hablas claro?
Es que en el interrogatorio me preguntaron si tenía idea de quién podía haber matado a la directora. Me quedé callada.
O sea que, ¿sabes quién la mató? Digamos que tengo una sospecha.
Alguna vez a mí me pasó algo por el estilo y yo también me lo callé. ¿y no te arrepientes?
Me dieron muchos remordimientos, pero luego me convencí de que no podía acusar a nadie si no tenía pruebas. Es que eso mismo pienso, pero de todas maneras yo no estoy segura de haber hecho bien.
Grecia, nena, teresa está aquí otra vez. Voy con ella.
Por favor, trata de ser prudente. Ya sabes a lo que me refiero, ¿verdad?
No te preocupes, que no te voy a poner en boca de nadie. Se enojó tanto que me dijo que me fuera despidiendo de mi trabajo.
Mándalo al diablo. Que se vaya a quejar con su papá.
Ni él ni gaby no tienen autoridad para decidir lo que se hace aquí. La mera verdad, patrón, a mí se me hace que se le vea mal.
Me pasó la mano con el chamaquito ese. Puede ser, pero me cayó en el hígado la actitud con la que llegó.
De alguna manera había que ponerlo en su lugar. Además, no me pareció que gaby no lo haya mandado sin avisarme.
Pues como sea, en una cosa sí tiene razón el señor roura. Él también es dueño de este negocio y es lógico que quiera tener aquí a alguien de su confianza.
Nadie que por lo menos tenga dos dedos de frente con ferén carmelo, ni siquiera su propio padre. Pues dicen por ahí que en quien de veras confía el señor roura es en julián huerta.
Sí, sí, ya sé que el maldito chamuco ese es su brazo derecho. Pero lo que sí te digo es que ese nunca va a poner un pie aquí.
¡nunca! ¿de veras no tienes ningún problema?
Ya te dije que no. Es que me preocupé mucho cuando vi que esos tipos te sacaban de tu casa.
No tienes por qué. Es más, ni siquiera es importante dar los detalles.
Está bien, ya no te voy a preguntar más. Pero bueno, estoy aquí por otra cosa.
Resulta que te quiero organizar una fiesta de bienvenida en mi casa. ¿qué te parece?
Ay, tere, muchas gracias, pero la verdad es que yo creo que no hace falta. Claro que te la voy a hacer.
¿te parece bien que sea el viernes? Cuando tú digas.
Nada más que te quiero pedir un favorzote. ¿cuál?
Que si puedes decirle a julián que vaya. Es que yo ya lo invité, pero me dijo que no tiene nada que hacer en una fiesta para ti.
Que porque ya no son amigos, ni tienen nada en común, ni nada de nada. Pues sí, sí tienes razón.
A lo mejor. Pero para mí es muy importante que vaya.
Y estoy segura que si tú lo invitas, no se va a poder negar. ¿lo harías por mí?
Sí, ¿por qué? Dijo que te sentías mal y que te habías acostado un rato.
Estaba un poco cansado, es todo. Papá, siempre me has dicho que me conoces muy bien.
Y que aunque no te diga nada, tú te das perfectamente cuenta cuando algo me pasa. Lo mismo te digo yo.
¿por qué mejor no me dices lo que tienes? Hijo, ¿tú crees que he sido un buen ejemplo para ti?
¿el mejor? ¿y te parece que hice bien en escoger la profesión que escogí?
Pero qué pregunta, papá. Gracias a ti, la mayoría de los niños de san pedro saben leer y escribir.
Puede ser. Pero lo más importante es que en esta vida uno pueda hacer lo que realmente quiere.
Es fundamental luchar por eso y defenderlo contra lo que sea. Estoy de acuerdo.
Y no me refiero solamente a cuestiones de trabajo, sino también a lo que tiene que ver con lo que un hombre siente. ¿te refieres a mi mamá?
Entre muchas otras cosas. Pero sí, tu madre es un buen ejemplo.
Para mucha gente es una mujer llena de defectos. Pero con ella decidí hacer mi vida.
Y a pesar de todos los problemas que hayamos tenido, he sido muy feliz a su lado. Y eso, siendo un humilde maestrito de él.
Yo lo sé, papá. Ojalá que de veras lo entiendas.
Ojalá que nunca hagas a un lado lo que realmente valoras. Porque, ¿sabes?
Va en juego tu felicidad. Entiéndelo, por favor.
Me quiso humillar delante de todos. No, yo no creo que haya sido para tanto.
Pero no estoy exagerando, papá. Tú tienes que hacer algo para que corran al imbécil ese.
Él tiene que entender que él y yo no somos iguales. Lo siento mucho, pero yo no me puedo meter con los empleados de paulino.
Ahora resulta que vas a permitir que tu amigo te mangune como si fueras un pelele. Párale, azúcar.
Yo no soy pelele de nadie. Como la quieras ver.
Pero paulino córdoba hace lo que se le pega la gana en estas tierras. Y hasta donde yo tengo entendido, tú también eres el dueño.
Así es. Así es.
Y a lo mejor, más temprano que tarde, todo, absolutamente todo, va a terminar siendo mío. Bueno, y dime, ¿cómo le vas a hacer?
Ah, bueno, pues, yo sé mi cuento. Pero que quede claro, ni paulino córdoba ni nadie me van a hacer a un lado, ¿eh?
Bueno, entonces, ¿por qué no me dices qué es lo que estás planeando? Venga, que sí.
Simplemente todo va a terminar cayendo por su propio peso. Y mientras eso pasa, por favor, házmelo.
Ya no hagas berrinches de chiquillo malcriado, ¿eh? Te ves mal, hijo.
Revisa estos papeles. Pues, yo lo entiendo.
¿y qué te ha parecido la hacienda, renata? Está muy bonita.
Lucrecia me platicaba y me platicaba, pero nunca me imaginé que estuviera así. ¿y san pedro?
San pedro todavía no lo conozco. Es más, ni siquiera conozco a los antiguos amigos de lucrecia.
Pues, francamente, no te pierdes de nada. Oye, yo no estoy de acuerdo.
Ahí tienes a teresa, la hija de gavino. No me vas a negar que es una muchacha muy agradable.
¿y quién es teresa? Es la hermana de carmelo.
El muchacho que te trajo a la casa cuando llegaste al pueblo. Pues, si es igual de simpática que su hermano, me va a caer muy bien.
Ya quiero conocerla. Sí, la vas a ver en la fiesta del viernes.
¿tenemos fiesta? Sí.
¿qué fiesta? Lo que pasa es que, bueno, tere me quiere hacer una fiesta de bienvenida en su casa.
Sí. ¿y tú crees que te la mereces?
¿sabes qué, mamá? Tienes razón.
Yo no me merezco nada. ¡lucrecia, hija!
Déjalo, tía, yo voy. Ay, ay, ay, por favor, sí, siéntate.
Déjala que haga su berlincha, hombre. No pasa nada.
¿te gustó la sopa? Sí, sí, tía, está muy rica.
Me da mucho gusto que por fin se haya arreglado tu problema con la policía. Perdóname, manuel, pero en este momento no tengo ganas de hablar de eso ni de nada.
¿adónde vas? A caminar.
¿te acompaña? No.
Necesito estar un rato sola. Gracias.
Le pedí que invitara a julián a la fiesta. ¿de veras?
¿y qué te dijo? Pues que no estaba segura, pero...
Pero yo creo que sí lo va a hacer. Lucrecia sabe lo importante que es para mí.
Hija, ¿por qué mejor no te olvidas de ese muchacho? ¿de veras crees que es el chamuco?
Ay, no, no, el chamuco no, ni lo mal de dios. Lo que creo es que la cosa no está pareja.
Quiero decir... Que él no siente lo mismo por ti que lo que tú sientes por él.
Mira, asunción, julián es el amor de mi vida. Y aunque haya tenido algunas novias, ahorita está libre.
Y eso quiere decir que tengo esperanzas. Ni siquiera su cariño.
Vale la pena que te pongas así. Piensa que hay mucha gente que te quiere y que está contenta de que hayas regresado.
El padre matías, delfina y también... ¿a quién?
Manuel. Bueno, sí.
Ellos me quieren, me quieren mucho y... Y yo a ellos también.
Pero a ti parece como... Como si...
No te hubiera dado gusto. No, es que me agarraste de sorpresa.
Ay, ni siquiera me reconociste, julián. No, ya te dije que me sorprendiste.
Eso no es una justificación. Bueno, aunque de todas maneras, bueno, pues es normal.
Después de tantos años de no habernos visto, pues... Es normal que te hayas olvidado de mí.
Digo, porque de no haber sido así... Te harías la...
La traje colgada mucho tiempo. Ajá.
Hasta que la perdiste, ¿no? ¿qué me das si te demuestro que todavía la tengo?
¿qué me das? Lo que quieras.
Dijiste que me darías lo que yo quisiera. Lo que quiero es esto.