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Llegó el momento de mirar tus ojos, tu figura, tu sonrisa, quiero verte entre mis brazos, y con mi amor calmar tu llanto, ven junto a mi, es como un sueño, que el amor no hay otro en este mundo, quiero estar con ti. Usted, de ese niño que según dice, le regaló su madre antes de morir, ¿por qué me mintió?
La madre no murió, y esto es muy grave. Yo no le dije nunca que su madre murió, lupita, yo no he hecho mentiras.
Sí, es cierto, fui yo quien pensó que la madre había muerto, pero usted no me sacó de mi error. No, ni a don alfonso tampoco.
¿por qué, maría dolores? ¿por qué lo hizo?
Venga conmigo a la cocina, ahí le explico todo mientras acabo de preparar la comida del señor. Es una historia muy larga, muy triste, yo no quería contársela a nadie, pero a usted y a don alfonso les debo la vida de mi niño.
Creo que la virgen de guadalupe me va a perdonar, que yo se los diga todo, aunque rompa el juramento. Vamos a la cocina, lupita.
Lo juro, sí, lo juro, mi vida. La vida a cambio de la de maría dolores y del niño.
Un momento, matilde, pasa, ¿qué sucede? Oí ruido, voces.
No, no, lo imaginaste. No, papá, yo lo oí.
Bueno, estamos todos alterados y nerviosos, pero tengo la esperanza de que esto va a terminar, o de que ha terminado ya. ¿de qué me hablas?
¿por qué no me lo cuentas todo? ¿por qué las medias palabras?
Se trata de maría elena, ¿verdad? Sí.
Se trata de tu hermana. ¿no va a casarse con jorge luis?
Sí, claro que sí, siéntate. Bueno, entonces, ¿cuáles son los problemas?
Bueno, que la recuperación de tu hermana no ha sido total, que todavía se siente desdichada y que tendremos que poner todos lo que esté de nuestra parte para ayudarla mientras llegue el día de la boda. ¿por qué lo dices?
Porque jorge luis es un hombre bueno. Y no neurasténico como mi hermana.
No la dejes casar con él, papá. O al menos no des tu permiso inmediato para la boda.
Que esperen un poco hasta que ella vuelva a ser la misma de antes. Eso de ninguna manera.
Debes de pensar en él. No, debo de pensar en mi hija.
Y tanto alejandro en su calidad de médico como tu mamá y yo estamos convencidos de que el matrimonio con jorge luis va a ser su salvación y la nuestra. Qué egoísmo tan grande.
¿qué acaso él no cuenta? Claro, por supuesto.
Por supuesto que cuenta. Y para jorge luis la boda con maría elena será la realización de todos los sueños de toda su vida.
Nos lo ha repetido hasta el cansancio. La quiere, neurótica, enferma, loca, como sea, pero la quiere.
Papá, pero es que mira... Y hazme favor de no repetir nunca, ¿lo oyes?
Nunca que debemos esperar. Papito, es que yo...
No, es que tú nada. Perdona, perdona.
Es que la quiere matilde, la adora. Tú no lo puedes entender porque tú nunca te has enamorado.
Siéntese, lupita, se ve usted muy cansada. Sí, es la altura de la capital.
Ay, por eso me mandaron los médicos a nuestra tierra. Porque allá en el nivel del mar la gente vive más y mejor.
Sí, doña lupe, es cierto. Hasta yo, que siempre he sido tan fuerte.
Aquí me siento a veces como si mi corazón... Agarra no sé cuánto kilo de peso.
Pero está contenta, ¿verdad? Ja, estoy feliz, lupita.
Con nada le pago a don alfonso y a usted lo que han hecho por nosotros. Sí, sí nos lo paga con algo.
Con la verdad. La verdad, lupita.
La verdad es que la madre del niño no murió. Se lo robó usted entonces.
Se lo quitó a ella. Pero, lupita, ¿cómo iba yo a hacer una cosa tan mala?
¿cómo iba a hacerle eso a mi niña maría elena? No, lo que pasó fue que ella misma me pidió varias veces que si a su hijito lo amenazaba un peligro o si ella moría, escapara con él.
Lo más lejos posible. Pero no, no murió.
No, no murió, gracias a dios. Y a la virgen, y a la virgen santísima.
Ella salvó su vida y nosotros también. Pero, ernesto...
Ese niño, mi albertico. Espéreme, lupita.
Ahorita se lo cuento todo. Verá usted, ese niño no tiene papá.
Bueno, sí lo tiene, pero como si no lo tuviera. Porque burló a mi niña.
Y cuando ella decidió que se casara, no quiso. Bueno, eso pasa cada rato.
Los hombres son muy malos. Y las mujeres muy tontas.
Nada más les dicen qué lindos ojos tienes, y ya la molamos. Ah, no, doña lupe, no.
Mi niña no era de esas. Era la muchacha más bonita y más buena del puerto.
Además, su familia es muy rica, muy... Y ya no le hago el cuento más largo, lupita.
El caso es que él la había amenizado con regalar al niño. Con hacerlo desaparecer.
Para que nadie conociera su vergüenza. Y mi niña no quería eso, claro.
Me decía, si ves que van a regalarlo, te lo llevas. Te lo llevas lejos.
Y no vuelvas nunca, para que a mi papá no le haga daño. Y entonces, una noche cuando estábamos dormidas, entró ese hombre que le cuento.
Bruno, se robó al niño. Antes no se había puesto en el té esa hierba de sueño.
Pero mire lo que son las cosas, lupita. Y lo grande que es dios.
A mí se me cayó la taza y no lo bebí. Me dormí de puritito cansada.
De pronto, desperté, busqué a albertico, me asomé a la ventana y... Y vi al bruno arriesgándose con él, rumbo a la sierra.
¿lo iban a regalar? No, lupita, lo iban a matar.
¿su propio abuelo? En ese momento no era abuelo, ni era nada.
Era un demonio que maldecía a albertico de día y de noche. Y cuando lo nombraba, le decía bastardo.
Alcancé a bruno justo en el momento en que levantaba el machete. Y le detuve el brazo.
Ay, qué historia tan terrible. Bruno era fuerte.
De él contaban que manejaba el machete mejor que nadie. Yo no sé qué fuerza me prestó la virgen para lograr que no matara al niño.
Luego, se puso a llorar y me pidió perdón. Porque, ¿sabes, bruno?
Era muy malo. Pero yo creo que no hay nadie que sea malo, malo.
Ni nadie que sea bueno, bueno. Por ejemplo, a ese bruno le gustaban mucho los niños y los animalitos chiquitos.
Y siempre los andaba protegiendo. Así que ya no tuvo valor para levantar el machete por segunda vez y nos dejó escapar.
Ah, pero me lo dijo clarito. Si no fui yo, él contratará a otro asesino.
Y me hizo jurarle por la virgen, por dios y por todos los santos, que nunca más me volvería a presentar a los dejados. Y eso es lo que voy a hacer, lupita.
No solo porque juré por la salvación de mi alma, sino porque estoy convencida, segura, de que si don rafael nos vuelve a ver, nos mata a los dos, lupita. Mi vida no importa nada.
Pero la de mi niño, sí. No faltará quien lo defienda.
Mire, yo me vine a buscarla porque llegó a mi casa un joven. Un joven que me dejó su vida.
Y me dio su tarjeta y estuvo preguntándome mucho por usted. Ay, mire.
Dígame qué dice, lupita. Jorge luis armenteros.
El joven jorge luis armentero. ¿lo conoce bien?
¿es su amigo? Claro que mi amigo.
Además, adora a mi niña maría elena. Seguro que por eso anda buscándonos.
Pero no, no, ni así puedo volver porque... Porque yo hice un juramento muy fuerte, lupita.
Eso no importa, maría dolores. Yo estoy segura de que este señor les va a ayudar.
A él no le dije que sabía dónde estaba porque... Antes quería venir para saber quién era.
Y por qué andaba buscándola. Pero usted tiene que volver.
Oh, lupita, yo tengo que defender la vida de mi albertico. Me estoy sintiendo mal, maría dolores.
Muy mal. ¿pero qué tiene?
Muy mal. ¿qué tiene, lupita?
¿pero qué tiene? ¡don alfonso!
¡don alfonso, venga, por favor! Sí, señor hernández.
La semana que viene le giramos el cheque. Sí, señor.
Sí, estamos siempre a su disposición, claro. Hasta luego.
Alfredo, ¿dónde está magalia? Lo sé.
Me dijo que tenía varias juntas y que no iría a comer a casa. Entonces pensé...
Bueno, estaba por el centro y no me gusta comer sola. ¿qué tal si te invito?
Encantado. Tú me invitas y yo te llevo a un restaurante aquí cerca, donde sirven muy bien.
De acuerdo, pero yo pago. No, señora martínez, no.
Sabe, tengo un magnífico sueldo que me permite tener una atención con la esposa de mi amigo. Bueno, como quieras.
¿te importa si esperamos cinco minutos? No.
Pedí una larga distancia, veracruz. Me la van a pasar en cualquier momento.
Yo no tengo prisa. Bien.
Sabes, los negocios del puerto cada día van mejor. Ah, sí.
Me alegro por ustedes, porque sé cuánto les importa sacar adelante la agencia. Alfredo es muy ambicioso.
¿tú también lo eres? No.
Con un ambicioso nuestra agencia basta. Además, son ambiciones legítimas, magali.
A todos los hombres nos gusta triunfar. La verdad es que vine a verte porque...
No sé cómo agradecerte que hayas convencido a alfredo para que vuelva a casa. No creas que todo es miel y dulzura.
No. Él sigue diciendo que es un egoísmo traer criaturas al mundo.
Pero, como quiera que sea, ya lo aceptó. Ya lo aceptó.
Cuando llegue el hijo, se va a volver loco de alegría. Acuérdate de mí.
¿de veras lo piensas así, ramos? Estoy seguro de eso.
Yo no sé, pero siento tanta confianza cuando hablo contigo. Es que ahora me doy cuenta de que en realidad no conocí a mi marido cuando nos casamos.
Lo amaba y nada más. Pero fíjate, uno no debería de precipitarse antes de tomar una determinación así.
La decisión fundamental de tu vida. Ahora veo que él es atormentado y tan inseguro como yo.
¿qué va a hacer de nosotros si seguimos así? El niño les unirá.
La tolerancia. El conocimiento que no aprendieron durante el noviazgo.
Lo aprenderán como pareja y como padres de familia. Discúlpame.
Sí. Sí, habla ramón de la peña.
¿no está? Entonces que se reporte cuando llegue, por favor.
Sí, gracias. Bueno.
Ahora sí soy todo tuyo. Pues eso es lo que quiero.
Que seas todo mío. El amigo, el confidente y el hermano que nunca tuve.
Y yo seré lo mismo para ti. No vayas a despertar, albertico.
Por favor, mi vida. No vayas a despertar.
Estoy esperando que regrese don alfonso y doña lupe. Se puso tan mala la pobrecita.
Y ese sonido tan triste como la sirena de los barcos. Era una ambulancia que vino por ella para llevarla al hospital.
Ay, albertico de mi alma. Yo creo que se puso así por las cosas tristes que yo le estaba contando.
La pobrecita vino nada más a avisarme que jorge luis nos andaba buscando. Y aconsejarme que regresara ya contigo.
Pero eso yo no puedo hacerlo. No puedo.
Por más que me lo digan todos. ¿por qué volver allá?
Volver allá sería como llevarte una muerte segura. Ya está, te regreso, albertico.
Quietecito, mi niño. Quietecito.
Dormidito. Un ratito más, mi niño.
Un ratito más. ¿cómo sigue doña lupe, señor?
Lo siento, maría dolores. Falleció en la ambulancia.
Ay, qué una culpa, señor. Por contarle cosas tristes cuando estábamos platicando.
No, no digas eso. Lupe estaba condenada a morir desde el día en que se fue de esta casa.
Los médicos aseguraron cuando la jubilé que el minuto que siguiera viviendo ya era ganancia. Lo que no me explico es para qué vino a la ciudad.
Le habían dicho que tenía que vivir a nivel del mar. Me vino a buscar, don alfonso.
Por eso le digo que yo tuve la culpa. No es verdad.
Además, maría dolores, la vida y la muerte no la da nuestro señor. Y él no la quita.
Pero dime, ¿para qué vino a buscarte? No.
A él no se lo voy a decir. Si se lo digo, va a creer lo mismo que la pobrecita difunta.
Que vuelva ya. Y si vuelvo, don rafael, mátame, albertico.
No se lo voy a decir nunca. ¿qué pasa, maría dolores?
¿para qué vino a buscarte lupe? Es que...
Fui a ver al niño. Se encariñó con él, ¿sabe?
Pues fue un error que hiciera este viaje. Pero hasta cierto punto es mejor que haya muerto aquí.
Porque podré encargarme de su funeral. ¿y la hija?
¿la que vive en estados unidos? Ya le puse un telegrama.
Y espero que venga. Esa muchacha se dio la perdición hace muchos, muchos años.
Y todo lo que le contaba la pobre lupe, pues eran mentiras. Qué pena, señor.
La vio por última vez hace un año. Y desde entonces, pues, no ha vuelto.
Le telegrafé a ver si viene al entierro. Si no, tú y yo, maría dolores, seremos los únicos que acompañemos a lupe a su tumba.
Perdónenme. Me descorazoné en el primer momento, pero voy a tener paciencia.
Lo principal es que ya sabemos dónde vive esta señora. Y estoy segura que en cuanto regrese, nos va a dar más datos para buscar a maría dolores y a mi hijo.
¿creen que me estoy haciendo demasiadas ilusiones, verdad? No, hija.
Simplemente que... Pues hacer un viaje tan molesto y...
Para nada. No, para nada, no.
Ya la tenemos perfectamente localizada. Y vamos a estar viniendo aquí hasta que yo pueda hablar personalmente con ella.
Sí, eso sí. Y yo te lo prometo, marilena.
Miremos cuantas veces sea necesario. Peña lupe nos conducirá a maría dolores.
Ya termina tu café. Creo que tu madre quiere llegar a la casa antes de la hora de la cena.
Padre. ¿cómo le va, robert?
Quería hablar con usted como amigos. No vengo a confesarme, sino a decirle...
Tengo que contarle lo que ha sucedido. Creo que está a punto de ocurrir un milagro.
Hay una mujer de uno de los ranchitos cercanos a santa clara... ...
Que le aseguró a jorge luis armenteros haber visto a maría dolores con el niño en brazos. Alabado sea dios.
Le aseguró que la vio, pero no pudo decirle hacia dónde se había dirigido. ¿y usted cree que es cierto?
Quiero creerlo. Quiero creer con todo mi corazón que bruno me engañó.
Que les ayudó a escapar. Eso significaría que no soy un asesino, padre.
Y que dios en su infinita bondad quiso salvarlos... ...
Y salvarle a usted de la desesperación eterna. Sí.
Si fuera cierto esto, padre, y mis súplicas hubieran sido escuchadas... ¿qué?
¿qué haría usted, hermano? Pues, daría gracias a dios eternamente.
Y aceptaría a esta criatura, aun cuando maría elena no se casara con armenteros. ¿lo reconocería usted públicamente como su nieto?
No, no, esto no puedo hacerlo porque el escándalo no solo me mancha a mí. Tengo otra hija soltera a la que quiero casarme.
La que debo proteger. Pero enviaría a maría elena lejos de aquí.
Vería que nada le faltara a ella, ni al niño, ni a maría dolores... ...
Que naturalmente las acompañaría. Pero ojalá que estén vivos, padre juan.
Ojalá que estén vivos y que bruno me haya mentido. Pídale a dios, porque así sea.
Que yo le pediré lo mismo. Es posible.
Lo deseaba tanto. Si es que yo necesito a mi esposa, padre.
Yo la amo. Pero veo en esta separación que ella propuso...
... El castigo a mi crimen.
La penitencia de que usted me habló cuando vine a confesarme la primera vez. ¿no será el orgullo o el enojo de que ella haya dado el primer paso...
... Lo que le impide a usted buscar una reconciliación?
Es que no estamos en realidad disgustados. Simplemente nuestra vida marital terminó.
¿simplemente? Y eso le parece poco.
Eso me parece el castigo que merezco por todo el mal que he hecho. Rafael, yo sé que su esposa lo adora.
Y tal vez en estos momentos está sufriendo... ...
Y también por orgullo no se atreve a dar marcha atrás... ...
O a intentar el primer acercamiento. Será lo que usted quiera, padre, pero...
... Yo estoy decidido a aceptar en silencio ese castigo injusto ahora...
... Porque me pasé el tiempo con usted...
... Mientras ella pensaba que estaba traicionándola.
Pero merecido antes, porque muchas veces en el pasado... ...
La engañé, le mentí, fui infiel. Lo comentaba con mi amigo, el doctor sierra, hace poco.
Esto es para mí la prueba más palpable de la justicia... ...
Y de lo que usted me dijo. Es cierto, hay que pagar.
Hay que pagar siempre. ¿y qué piensa usted respecto a lo de maría dolores?
Pues ya se lo he dicho, padre. Yo quiero creer con todo mi corazón que esta señora no mintió.
Que vio realmente viva a maría dolores con el niño. Pero, por otra parte, mi naturaleza recelosa y suspicaz...
... Me advierte que mucha gente hace cualquier cosa...
... Dice cualquier cosa por ganar unos pesos.
Sé que jorge luis le dio dinero por sus informes... ...
Y, claro, pues, pueden haber sido falsos. Esperemos que no.
Ojalá que no. Yo lo espero de día y de noche.
Varias veces he estado a punto de pedirles que vuelvan a buscarla... ...
O de ir yo mismo. Pero me da miedo demostrar demasiado interés.
¿usted se imagina lo que sucedería si se llega a conocer la verdad? ¿y cuál es la verdad?
Pues ya se lo he dicho, padre. Que soy un asesino.
Aun cuando no se haya consumado el crimen. Mi intención fue definitiva.
Y armé el brazo que iba a dar el golpe. Por eso lo repito, llevo esas dos muertes sobre mi conciencia.
Tres. ¿qué me dice?
Que en la cuenta ha olvidado usted la vida espiritual del hombre... ...
Que, tal vez, cumplió sus órdenes. Y me estoy muriendo, pepe.
Me estoy muriendo de angustia desde ese día. Además, él ha cambiado mucho.
Se ha vuelto retraído. Ya no nos domina con su autoridad de antes.
¿estará haciendo méritos? No.
Es algo más profundo. Él tiene una pena que yo ignoro.
Una pena muy honda. Y ha puesto entre los dos una barrera...
... Que me impide acercármela.
Mira, hermana. La barrera la pusiste tú.
Y respecto a eso de que tiene una pena muy honda... ...
Perdóname, pero... ...
Creo que son imaginaciones tuyas. Un hombre tan egoísta como rafael...
... Se preocupa solamente por los negocios.
Nunca sufre por nada ni por nadie. Bueno.
Deberé mañana procurar descansar. Y no abuse los medicamentos, ¿eh?
No abuso. Los necesito para dormir.
Mira, sobre eso tendría mucho que hablar con tu médico. Bueno.
Hasta luego. Cuídate, hermanita.
Adelante. Matilde.
Te tengo un chisme increíble. ¿de qué o de quién?
Cuéntame. Del único hombre que te importa en la vida.
O sea, de jorge luis armenteros. Cuéntamelo, teté.
Bueno, pues fíjate que mi prima, la secretaria del rector... ...
Me dijo que a jorge luis le ofrecieron... ...
Una cátedra muy importante en la universidad de londres. ¿de londres?
¿y él qué piensa hacer? Bueno, pues él le dijo al rector que iba a rechazarla...
... Por lo de su boda con maría elena.
Ay, pero si ni siquiera han fijado la fecha. Él pasa su tiempo libre buscando por todas partes a maría dolores.
Porque encontrarla se ha vuelto la obsesión de maría elena. Y lo usa como si fuera un objeto de su propiedad.
Un mensajero que va y viene cumpliendo sus estúpidos deseos. Como si no tuviera cosas mucho más importantes que hacer.
Oye, esa ausencia de maría dolores nos intriga a todos en el puerto. ¿qué crees tú que pasó realmente?
¿cómo nunca me cuenta nada? No sé ya ni qué creer.
Pero algo debes imaginarte. Eso sí.
Pienso que maría elena, en la etapa más aguda de su trastorno nervioso... ...
Fue quien la despidió. Y también pienso que tal vez se insolentó con papá...
... Y que la echó a la calle inmediatamente.
Pero lo que me parece más extraño... ...
Es que dejó en la casa sus imágenes religiosas... ...
Y ni siquiera ha vuelto para recogerlas. Ve tú a saber si se murió por ahí y por eso es que no viene.
Todo esto ha sido tan raro, teté... ...
Que la verdad no sé. Don alfonso, ¿y qué pasó con la hija de la difunta?
Qué caso tan triste. Tanto que la quería la pobre lupe...
... Y esta insensata sólo vino para ver cuánto dinero le había dejado...
... Y a recoger las llaves de la casa.
¿quiere decir que ni siquiera se quedó a rezarle un rosario a su madre, señor? Ni siquiera eso.
Recogió la bolsa de lupe... ...
Y me dijo que ya se comunicaría conmigo... ...
Y no fue para preguntar en qué panteón la habíamos enterrado. Pero qué desalmada, señor.
Apenas se puede creer. Yo de lupita lo creo todo.
Me costó trabajo reconocerla bajo los afeites que ahora usa... ...
Y la acompañaba un tipo patibulario... ...
Que amenazó con reclamarme... ...
Judicialmente una indemnización... ...
Para la desolada hija de mi antigua sirviente. Señor, ¿y usted qué le contestó?
Que procediera como mejor le conviniera a sus intereses... ...
Porque estoy seguro de que nadarán. Son como los buitres que llegan al festín de la muerte...
... Sólo para ver qué les toca...
... Y se conforman, pues, con lo que hay.
Señor, yo quería preguntarle una cosa. Dime.
¿les habló usted de mí? Por supuesto que no.
¿para qué iba a hacerlo? Pues, no sé, pensé que tal vez la muchacha habría preguntado...
... Que hubiera querido saber...
... Pues quiénes fueron las últimas personas...
... Que vieron a su madre con vida.
Ya te dije que sólo le interesaba el dinero... ...
De atender al niño maría dolores. Gracias, señor.
Mamá, ¿no llamó por teléfono jorge luis? Que yo sepa, ¿no?
Pero tal vez habrá contestado matilde... ...
O alguna de las muchachas. Es que, ¿sabes?
Él tenía que hablarte a ti. Mira, es que saliendo de la iglesia...
... Lo fue a buscar a la facultad...
... Y entonces su asistente me informó...
... Que se había ido a santa clara en la mañana...
... Después de recibir un telefonema de allá.
¿te das cuenta, mamá? Seguro que ya regresó esa señora a doña lu, pero...
Sí, es posible. ¿por qué no me avisó?
Él sabe que llevo esperando noticias. Yo me hubiera ido con él enseguida.
Tal vez quiso darte la sorpresa. Le agradecería mucho más que no me mantuviera...
... En esta incertidumbre.
Ten paciencia, maría elena. Jorge luis hace todo lo que puede...
... Por localizar a maría dolores.
En estos días ha hecho todo lo posible. Sin encontrar nada, ¿verdad?
Pero por esfuerzo no ha quedado. Quizás ahora ya encontró lo que esperamos...
... Lo que anhelamos todos.
El rastro de tu hijo. Y de maría dolores.
Mi pobre nana. Que tengo tantas ganas de verla...
... Que a veces por las noches...
... Me parece estar escuchando su voz.
Son sueños, hija. No.
Yo también cuando estoy despierta... ...
De veras... ...
Pienso tanto en ella que... ...
Que en ocasiones a veces hasta la oigo... ...
Diciéndome... ...
No te preocupes, maría elena. Todo está bien.
Yo cuido y adoro a tu niño. Que no le falta nada, que todo está bien...
... Y que yo lo cuido.
Ten por seguro que lo hace. Ajá.
Por favor, déjame sola. Necesito descansar.
Sí, mamá. Adelante.
¿qué quieres? Hablarte.
A ver, pues. Ahora no me siento bien.
Claro que no te sientes bien. Claro que no estás bien, maría elena.
Mira que a tus años y jugando con muñecos. De veras que estás mucho más loca...
... Como dijeron nuestros padres.
Tenemos que hablar de jorge luis. No voy a permitir que sigas destrozándolo.
¿destrozándolo? Muy loca, muy loca.
Pero lo tienes atado a tus faldas. Impidiéndole que se realice como hombre...
... Y como profesionista.
¿por qué me estás diciendo eso? Tú sabes bien por qué.
Dispones del tiempo de jorge luis como si te perteneciera. Lo tienes yendo de un lado a otro de veracruz...
... En busca de esa negra.
Que después de todo, ¿a quién le importa si aparece o no? Me importa a mí.
Porque maría dolores... ¿maría dolores qué?
Yo la quiero mucho. Y tú deberías quererla también.
A mí me importa un rábano lo que le pase. Y mira, volviendo a lo de jorge luis.
Es indigno e injusto que por tu culpa... ...
No aceptes a cátedra tan importante... ...
Que le han ofrecido en londres. ¿qué cátedra?
Ah, no te lo había dicho. Oyes, pero qué clase de prometidos son ustedes.
Por esa cátedra luchó toda su vida. Y ahora que se la dan, está a punto de rechazarla...
... Por tus chifladuras, por tu egoísmo...
... Por todo como eres tú.
No sabía nada. ¿quién te lo dijo?
¿qué importa quién me lo dijo? Es cierto.
Y si no me crees, pregúntaselo al propio jorge luis. Pero no sigas nulificándolo como maestro y como hombre.
Porque lo quiero demasiado, maría elena. Eso ya me doy cuenta.
Supe desde hace tiempo que te habías enamorado de él, pero... ...
Es necesario que sepas que aunque yo le devuelva su palabra... ...
Pues no se va a casar contigo. ¿por qué estás tan segura?
Porque, para desgracia suya, me quiere a mí. Solamente a mí.
Y para siempre. Necesito que me hagas un favor.
¿de qué se trata? Aquí tienes dos boletos para la inauguración de la ópera.
A mi mujer le encanta y como a ti también, pues... Llévala.
Le dije que te sobraba un boleto. Y tú sabes que tengo que salir esta semana...
... Por negocios.
Llévala tú, ¿no? Es que no vas a cambiar nunca, alfredo.
¿cómo puedes engañar así a magalia? ¿y por qué de prestarme a ser tu cómplice?
Porque si no lo haces, voy a tener problemas con ella. Alfredo, yo siento una gran simpatía por tu esposa.
Yo no quisiera que tú fueras... No, yo sé, yo sé lo que sientes por ella.
Y sé también que es lo único que podría sentir por ella, amistad. ¿por qué estás tan seguro de mí?
Porque tú eres mi amigo. Además, si no estuviera seguro de ti, lo estoy de ella.
Así es que... ...
Te diviertes. Soy yo, ramón.
Quería invitarte a la ópera esta noche. ¿por qué no me avisaste que ibas para santa clara?
¿qué pasó? ¿te llamó doña lupe?
Siéntate, siéntate. Sí.
Marilena, no me telefone a nadie. Es que tu asistente dijo.
Es que... ...
Yo fui a buscarte y él me contó que habías salido después de recibir una larga distancia de santa clara. No, no, la larga distancia fue...
... De londres.
Mi... ...
Mi viaje a santa clara lo decidí en el último momento porque... ...
Ya habían pasado nueve días y ninguna noticia. Bueno, pero...
... ¿qué pasó?
¿hablaste con la señora? Sí, bueno, hablé con la vecina.
Ah. Con una vecina y...
... Y marilena, tenemos una mala noticia.
Sí. Doña lupe murió en la ciudad.
El mismo día de su llegada. ¿cómo que murió?
Sí, murió en la capital y... ...
Ya la enterraron allá mismo. Dios mío.
La vecina se enteró porque la hija... ...
Viene de estados unidos a quitar la casa y a venderlo todo enseguida. Dicen que...
... Que casi regaló los objetos con tal de juntar lo más...
... Lo más posible y...
... Irse de nuevo.
Bueno, ¿no habrá dejado alguna dirección o...? No.
No dejó ninguna. Y las personas de por allá no quieren...
... Ni siquiera oír hablar de ella.
Lo siento, pero... ...
Ahora sí ya se perdió todo rastro. Absolutamente todo rastro que pudiera conducirnos a maría dolores...
... Y a tu hijo.
¿qué más puedo hacer? Nada.
Ya hiciste bastante. Aunque sí...
... Hay algo que todavía puedes hacer por mí...
... Y que te voy a agradecer toda la vida.
Sí, dime. Acepta el puesto que te ofrecen en inglaterra.
¿cómo lo supiste? Es cierto, ¿no?
Sí, sí, sí, pero... Acéptalo, por favor, jorge luis.
Mira, yo te lo ruego, de verdad. Esa ha sido una de las metas de tu vida.
Lo hablábamos antes. ¿te acuerdas?
Sí, pero las metas de una vida cambian. Ahora lo único que quiero es estar cerca de ti, ayudarte.
No. No, pero yo no lo quiero ni lo acepto.
María elena... Por favor.
Por favor, jorge luis. Entiéndeme.
Nunca me lo voy a perdonar si tú pierdes esa oportunidad... ...
Que tú siempre has esperado. Bueno, y entonces ven conmigo.
Ven conmigo como mi esposa. No.
Nunca me voy a mover de aquí porque... ...
Este es el único sitio donde podría buscarme a maría dolores y... ¿no crees que hay la posibilidad de que...
... En otro país...
... Tú y yo podemos encontrar otra vida...
Jorge luis. ...
Al cambiar de... Jorge luis, yo no te amo.
Con esto ya... ...
Ya no tengo... ...
O no me das esperanza. Está bien, está bien, maría elena.
María elena, está bien. Mañana mismo voy a hablar...
... Aceptando la proposición.
Qué difícil es... ...
Es decirte adiós. No.
Será hasta luego. Y te deseo...
... Te deseo lo mejor del mundo.
María elena... ...
Para mí lo mejor del mundo...