The Witcher: un cuento que sacudió al mundo

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La historia de un relato que revolucionó el gaming y se convirtió en una apuesta clave de Netflix

Europa. Más que un continente, es un vasto territorio de límites poco definidos más allá de la política. Un crisol de culturas ancestrales tan cercanas y distantes entre sí a la vez. Tradiciones milenarias sostenidas, principalmente, por relatos. Historias que cuentan el nacimiento, auge y caída de naciones y civilizaciones. Todo en medio de seres míticos, héroes y leyendas que difuminan el borde entre la realidad y la fantasía. Cuentos que los niños han escuchado y, muchas veces, han determinado el pensamiento de los adultos.

Érase una vez un joven economista, nacido en Polonia (específicamente en la localidad de Lodz), en 1948. Justo cuando el país se recuperaba de los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Se desempeñó como profesionista en medio de un sistema férreo en la órbita soviética, pero su vida cambió justo al final de la Guerra Fría. Un país en el centro de Europa veía cómo todo lo que había de cierto se transformaba de la noche a la mañana, mientras su labor cambió de las finanzas a la traducción. El nombre de nuestro protagonista es Andrzej Sapkowski.

El buen Andrzej tenía 38 años cuando decidió construir un pequeño universo. Aprendió leyendo y traduciendo a diversos autores a construir una obra literaria. Era aficionado a los relatos mitológicos de los pueblos eslavos, entre los cuales se encuentra el polaco. Por supuesto fue lector de Tolkien . Era sólo un autor aficionado, sin nada qué perder más que una oportunidad. Una oportunidad que se convirtió en un tesoro cultural de Polonia. En un hito en la historia de los videojuegos. Y, finalmente, en una apuesta millonaria de Netflix .

Fantástica

Fantastyka es una revista polaca de culto. Allí autores reconocidos y aspirantes a escritores publican relatos que van de la fantasía medieval a la ciencia ficción. Es justo el espacio para creadores nóveles el que aprovechó nuestro amigo Andrzej para dar vida a un personaje que se convertiría en leyenda. Un relato publicado en 1986 con el título de Wiedźmin, que bien podría traducirse como "hechicero". La primera aventura de Geralt de Rivia . El Lobo Blanco. El Carnicero de Blaviken.

Un hombre modificado con mutaciones que matan a quienes no son aptos. Destinado a exterminar a monstruos y bestias que, debido a un incidente dimensional, inundan un mundo de por sí devastado por la guerra. Los de su clase, claro, reciben el odio y desprecio de la gente. Es justo el universo que comenzó a crear con este relato, con el cual logró el tercer lugar. Nada mal, aunque nadie imaginó lo que vendría después. Ni el mismo Sapkowski.

Puede que el staff de Fantastyka no le haya dado el primer premio. Pero los lectores pidieron más y más de un personaje que se ganó sus corazones. Así fueron surgiendo nuevos relatos, que tenían como característica particular el torcer cuentos clásicos de forma oscura en este nuevo mundo. Uno que, además, no tenía distinciones morales. No había buenos ni malos. Había seres humanos, capaces de hacer lo más digno y lo más ruin a la vez. Esto ha sido un emblema de la saga y sus derivados desde entonces.

La primera recopilación de relatos se publicó en 1990. Sin embargo la saga como tal comenzó con su segunda edición, corregida y aumentada, conocida como El Último Deseo. En 1992 se publicó un segundo libro con más cuentos, conocido como La Espada del Destino. Aunque en 1994, ante la popularidad de estas historias, se comenzó a construir una serie de novelas con la historia de La Sangre de los Elfos. En total son ocho libros en este lado del mundo. Sin contar el final alternativo conocido como Algo Termina, Algo Comienza.

Durante años los libros fueron un tesoro muy popular en Europa. Especialmente en Polonia, donde dieron lugar a toda clase de cosas. Especialmente un serie de televisión que, incluso para los estándares locales televisivos en territorio polaco, fue considerada muy mala. Hoy ya puedes encontrar las novelas y cuentos en español y en México. No por la serie de Netflix. Más bien por los videojuegos.

Algo que no ha hecho precisamente feliz al creador.

Milagros inesperados

Polonia, hasta hace más o menos una década, no era un referente en cuanto a videojuegos. Al ser parte de la órbita soviética, los juegos de video no solían llegar. En los 90 era casi una obligación adquirir los títulos a través de piratería. Eso no detuvo a fans locales de buscar el sueño e intentar crear sus propios desarrollos.

Era 1997. Un desarrollador de nombre Adrian Chmielarz, conocido hoy por dirigir juegos como The Vanishing of Ethan Carter, intentó llevar al gaming la historia de Geralt de Rivia con su estudio Metropolis. El proyecto fue breve y cancelado al poco rato, dejando apenas rastro en revistas locales de la época. Según estos registros, sería un juego de rol con personajes modelados al estilo de Tekken . Pero, como te contamos, el plan no prosperó.

La historia nos lleva a Marcin Iwinski y Michal Kicinski. En 1994 iniciaron un sueño: llevar los videojuegos de manera legal a su país. Su empresa, CD Projekt, no sólo distribuía títulos. También llegó a localizar para Polonia juegos como Baldur's Gate: Dark Alliance. Este amor por el gaming los hizo plantearse un reto: construir su propio videojuego. Un plan que fue más pesado de lo que pensaban.

Su sueño era hacer un juego de rol. Estaría basado en las novelas de Sapkowski. Le compraron al autor los derechos de su obra para videojuegos, casi a perpetuidad, en una ganga: 9 mil 500 dólares. El creador, de entrada, no tenía idea de qué tanto dinero se podía hacer. Tampoco creía que tuvieran éxito. Aunque, recientemente, intentó demandar a los desarrolladores para obtener una ganancia que le pareciera más justa.

Esto fue en 2002. Un equipo de cuatro personas pensaba que, en un año, podrían tener un juego de categoría Triple A. Un ejemplo de que no tenían idea de en qué se estaban metiendo con su recién fundado estudio: RED. Lo que lograron fue un demo que, incluso para ellos, fue terrible. Por ello viajaron a la convención E3 de 2004 para pedir ayuda. La encontraron en unos maestros del rol occidental. Se trata de BioWare, responsables de Mass Effect y Dragon Age.

Con la ayuda de BioWare y el motor de juego Aurora lograron construir un juego. En el cual emplearon un equipo de 100 personas. Con un presupuesto de 5 millones de dólares. El primer título, con el nombre de The Witcher, se lanzó en octubre de 2007. En efecto, un camino pensado para cuatro personas en un año se incrementó de manera notable.

Para tener más libertades, la historia del juego es posterior a los libros. En ella Geralt de Rivia, además, pierde la memoria. Sapkowski ha declarado varias veces que la trama de los títulos no es canónica y, de hecho, escribió un libro después de su lanzamiento sin tomar en cuenta lo relatado por los desarrolladores. Así que si buscas jugar el título para entender qué pasa en una serie inspirada en la obra literaria puedes llevarte un spoiler.

Independencia

El juego tuvo una recepción crítica regular, pero su trama adulta y su fantasía dura lo hicieron objeto de culto. Con esto, CD Projekt RED tuvo el dinero para expandirse. Desarrolló su propio motor de juego y, claro, se decidió a continuar su versión de la historia. Esto en The Witcher 2: Assassins of Kings, el cual se lanzó en 2011.

Geralt de Rivia no sólo tiene que probar su inocencia al ser acusado de asesinar a un monarca. También está involucrado en un conflicto entre los elfos y los humanos. Todo mientras tiene relaciones pasionales con personajes como la hechicera Triss de Merigold. Y, claro, en busca de su viejo amor: Yennefer de Vengerberg. Si piensas que es spoiler, en realidad te estamos contando los fundamentos de este juego. El cual tuvo un combate mejorado y más enfocado a la acción.

El título tuvo una recepción importante. Fue el principal desencadenante para la distribución de los libros en Estados Unidos. Además, fue presumido con orgullo por el gobierno polaco como un producto del país. Es más, hasta la presidencia de Polonia le regaló alguna vez una copia del juego al ex presidente estadounidense, Barack Obama.

Un éxito mayor lleva a un expectativa más grande por el futuro. CD Projekt Red, por tanto, aprovechó este impulso e hizo de The Witcher 3: Wild Hunt uno de los primeros títulos anunciados para la generación del PlayStation 4 y Xbox One. Prometió una historia con varios desarrollos, un mundo extenso, mayores posibilidades de juego y, claro, una experiencia de juego alucinante.

El tercer título se lanzó en 2015 y es muy poco lo que se puede decir del mismo. Un proyecto que ha vendido más de 20 millones de copias. El juego del año para varias entregas como los Game Awards. Momentos de culto como la reacción del conductor estadounidense Conan O'Brien a la escena sexual encima de un unicornio disecado. Y, sobre todo, la posibilidad de que la compañía busque campos verdes más allá de la saga. Con el dinero generado han construido Cyberpunk 2077 , uno de los juegos más esperados del año que viene.

Sin embargo, el principal logro de este juego fue poner los ojos del mundo sobre los relatos de un viejo economista polaco. Especialmente de Netflix.

Plata para los monstruos, acero para los humanos

Es una obviedad señalar que Game of Thrones ha sido un fenómeno televisivo. También que han existido proyectos muy diversos para enfrentar esa influencia. Desde hits como Vikings hasta shows no tan bien recibidos como Marco Polo. Era 2017, la serie de juegos cumplía 10 años y Netflix anunció de manera oficial una rumorada adaptación de los libros a la pantalla.

Durante meses hubo un silencio, hasta que en 2018 supimos que Lauren Schmidt Hissrich estaría encabezando el equipo responsable del guion. Sean Daniel y Jason Brown son los productores, mientras que el animador y escritor polaco Tomasz Bagiński estaría al pendiente del proyecto. Sin embargo, todo cambió con el anuncio de Henry Cavill como Geralt de Rivia.

Cavill venía de un sonado fracaso como Superman en Batman v Superman y Justice League. A eso hay que añadirle que las imágenes de la prueba de vestuario y las primeras fotos en el set no fueron muy bien recibidas. Hubo dudas, especialmente por parte de los fans que estaban atentos a los videojuegos pero no de los libros y, por ello, no entendían algunas cosas en esta adaptación.

Las dudas se disiparon, primero, con un primer avance del proyecto final a mediados de este año. Después, algunos críticos aplaudieron los primeros episodios después de haber tenido la oportunidad de disfrutarlos. Existen voces en torno a que este proyecto, filmado en Las Palmas, España, es superior en varios aspectos a mucho de lo visto en Game of Thrones. Una serie cuya ausencia esta producción puede aprovechar.

Es así como un escritor mandó a un concurso un cuento. Este cuento se transformó en novelas. Las novelas convirtieron a su protagonista en héroe de videojuego, quizá muy a pesar del autor. Y los videojuegos dejaron clara la posibilidad de que una serie podría triunfar. Una historia de película por sí misma, que se hará realidad la madrugada de este 20 de diciembre.