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Leonela, ¿por qué esto? Tienes razón.
Perdóname, fue un impulso. Sí, es mejor.
No quiero que te enojes conmigo. No te preocupes, no.
No estoy enojado. ¿con qué?
¿con que esta era la serie de negocios que tenías, verdad? No sé.
¿qué haces aquí? Pero de veras no cenaste, tomasa.
No pude probar bocado, carita. Todo por lo de rosa.
Es que esa muchacha no debió de haber ido. No, tomasa.
Rosa hizo bien en ir. Si no encuentra al tal ricardo linares con la otra, todo será una broma de pésimo gusto y ya.
Y va a poder estar tranquila. Se habrá arrancado esa espina que le clavaron.
¿y si la encuentra con la otra? Ah, pues entonces comprenderá que ese ricardo linares no le conviene.
Y entonces sabrá lo que tiene que hacer. ¿eh?
Imagínate tu caridad. Otra separación de esos dos muchachos.
Pues eso es preferible, tomasa. Que se vuelvan a separar si es que este le está viendo la cara.
Ojalá y todo no pasara de separarse. Pero conozco muy bien el carácter de mi rosa.
¿y a poco yo no lo conozco? A mí me hizo ver mi suerte cuando andábamos en la greña.
Pues imagínate. Imagínate lo que puede pasar si rosa encuentra a su marido con esa otra.
Muy machita. Muy machito que se ve el señor, ¿verdad?
Descarado, mentiroso. Rosa, si te aseguro que no.
No me asegures nada. Con el bigotote que tiene, pues menos dudas puedo tener que se trata de uno de tus señores de negocios.
Déjame hablar, esto tiene una explicación. No quiero tus explicaciones, ricardo.
No quiero, eres un hipoteca y mentiroso. No soy hipócrita, ¿verdad?
Suéltame. Rosa, por favor.
Tienes miedo al escándalo, ¿verdad? Pues fíjate que ahora mismo se te va a quitar.
Porque esta noche te voy a dar el destino. El escándalo que no te había dado en toda tu vida.
¿me oíste? Por favor, rosa, déjame explicarte.
Lo quieres para ti, ¿verdad? ¿quieres a este hombre para ti?
¡pues te lo regalo! ¡te lo regalo!
Quédatelo para siempre porque yo no lo he hecho. Mira lo que te he hecho.
¿qué hice? Y lo que tú me has hecho de mí.
Señora, por favor. ¿te has dado cuenta?
Déjeme en paz. Déjeme en paz porque también a usted le doy.
¡rosa! ¡suéltame!
¡entiéndeme! Déjame preguntar a la cámara.
¿qué me da, rogelio? No tengo nada que ver en esto.
No tengo que preguntarle a nadie. Me basta con lo que estoy viendo.
¡pare, desgraciados! ¡mugrosos!
¡me dan asco! ¡qué vulgar has sido siempre!
¿vulgar? ¿vulgar pero decente, no como tú?
¿vulgar eres tú? ¿ya te viste el vestido que...
¡yo soy una mujer con clase! ¡cállate!
¿con clase de qué? ¡rosa!
¡rosa! ¡rosa!
¿entra, leopoldina? Con permiso.
¿qué pasa? No quería molestarla, pero es que hace rato recibí una llamada muy extraña.
Seguramente federico robles. No.
Era el joven rogelio, desde un lugar donde se oía música jarocha. Y el joven rogelio se notaba muy, pero muy, muy, muy agitado.
Bueno, ¿y qué quería? Saber dónde estaban cenando el joven ricardo y la señorita leonela.
¿y se lo dijiste? Sí.
Con la tuya, ¿verdad, güereja del demonio? ¿y tú?
¿tú volviste a jugar con ella? ¿tú vas a jugar conmigo, ricardo?
¿dónde le castigo? ¿van a llevar la penitencia?
¿por qué se van a acordar de mí? ¡para el rey!
¡no me asustan! No eres más que un habladora, grosera, salvaje.
Ni siquiera le haces por ricardo al que te explique. ¡ay!
¡no me pases! A mí no me defiendas.
Yo no necesito de tus defensas. ¡yo me defiendo sola!
Espera, ricardo. Yo me encargo de ella.
Vamos, rosa. Me fuiste con el chisme.
Pero ya sé quién eres. Ya te reconocí, fíjate.
Eres la que te pudiste bailar luminares. Y ya ves, te agarré de los pelos.
¡y no fue la última! Decírselo, leopoldina.
Me pareció una curiosidad inofensiva de parte del joven rogelio. Pero si bien sabes que mi hermano rogelio siempre estuvo de parte de la salvaje.
Sí, señora. Tanto que alguna vez pensé que se había enamorado de ella.
Claro que luego, desgraciadamente, se inclinó por la otra. Por aquella enfermera que también es mesera de candados.
Argentina y... Como lo fue rosa garcía.
Tal para cual. Lo que era buena para una, era bueno para la otra.
Sin más comentarios, leopoldina. Sí, señora.
¿pero no pensaste que el señor rogelio pudo enterarse de la trampa que le pusimos a la salvaje? ¡caramba!
¿y aparecer también en ese restaurante? ¿para dejarlo sin efecto?
No, señora. No lo pensé.
No, no. Siempre he sido muy hábil, leopoldina.
Y de pronto cometes este peligroso error. Bueno, a lo mejor son los años que te están cayendo encima.
Te hago responsable si fracasamos. ¡retírate!
Sí, señora. Con permiso.
A los años. Va.
Sí tengo menos que tú. Cacatúa.
Mejor nos vamos. Ya me da vergüenza estar aquí.
Ya hemos dado disculpas. De todas maneras, vámonos.
Todo el mundo nos vira de reojo. Está bien, nos vamos.
Pero antes quiero que me contestes una pregunta. Tú le avisaste a rosa que vendríamos aquí.
Ya no puedo creer en nada. Ni en nadie, cuñada.
Rosa, créeme, el encuentro de esta noche entre ricardo y leonela no tenía la menor importancia. Ay, pues sí.
¿y que tú estás de parte de ellos en lugar de estar de parte de tu cuantacha del alma? No, rosa, no.
Yo estoy contigo como he estado siempre, créeme. Pero ricardo y leonela habían roto.
Ella le pidió una noche de despedida. Ricardo tuvo lástima y no se atrevió a negársela.
Se andaba casi encuerada ella. Bailaba con él y...
Y se besaban. Tú a eso le llamas despedirse, ¿verdad?
A eso le llamas haber terminado. Sabíamos que ricardo y leonela tendrían esta despedida.
Le pedimos que la cancelara. Pero se vio comprometido y no lo hizo por amor a leonela.
Lo hizo por lástima, por misericordia. A mí no me la tuvo.
Rosa, entiende. No puedo, rogelio, de veras no puedo.
Pensar que hace poco estuvo... Estuvo aquí, en este mismo lugar.
Oyéndole todas las mentiras que me decía. Mentiras.
Puras mentiras. Sabía que iba a salir con esa güera del lemón y me mintió.
¿cómo me crees capaz de hacer algo así? ¿cómo le iba yo a avisar a rosa?
Entonces, ¿cómo se explica que rosa haya sabido dónde estábamos? Pudo haber sido cosa de dulcina.
¿dulcina? Puede ser.
Ya sabes que dulcina es capaz de todo. Yo no tuve nada que ver.
Te juro por la memoria de mi abuela que en paz descanse. No tengo nada más sagrado por qué jurarte.
Para mí fue cosa de dulcina. Está bien, vamos para la casa.
Dulcina tendrá que aclararme si esto fue obra de ella. Como quieras.
Te juro que si a causa de esto pierdo de nuevo a rosa, alguien se va a arrepentir de haber nacido. Mentirosa.
Cuando estés más calmada, comprenderás y permitirás que ricardo hable contigo. Con ese tal por cual no voy a volver a hablar nunca más.
Es necesario, rosa. Mira, rogelio, como tú vas a verlo, yo quiero que...
Que le devuelvas algo de lo suyo. De su gorra.
De sus aretes. No, esta no.
Esta me la regaló de un ángel de la huerta. Ahí los tengo.
Ah, pero... Los tenés también, se los gasto.
Se los veo muertos, por favor. Me los regaló en la playa y no los quiero, no los quiero.
No quiero tener nada que venga de él, nada. Sí.
¿qué haces en rosa? ¿en quién, si no?
Que polet descansa. No puedo, roque.
No hago más que pensar en qué lugar de guatemala se encontrará mi hija. Difícil saberlo.
No me vas a ayudar a encontrarla. Tranquilízate, por favor.
Respóndeme, roque. Es la única manera de que pueda dormir tranquila.
Me vas a ayudar a buscar a mi hija. Sí, mi amor, sí.
Sea donde sea, la vamos a encontrar. Rosa.
Cálmate y escúchame. Todo lo que recibí de él se lo voy a devolver, te lo juro.
Todo. No más que ahorita no me puedo quitar ni el pantalón ni la sudadera, pero...
Si no me quedaba en cueros, para que se lo llevaras también. De veras, en serio.
Rosa, ¿por qué eres tan impulsiva? Mañana a primera hora voy a agarrar todo lo que escogí para el viaje a la playa.
Cuando cálida me acompañó de compras. Me vas a hacer el favor de ir a buscarla y se lo tiras en la cara, por favor.
Porque eso es lo que yo haría. No te dejes llevar por tus impulsos.
Ay, sí. Y ese besote que le dio mientras bailaba, que también es un impulso mío, ¿no?
Entiéndelo, ¿cómo tengo que explicártelo? Era nada más que una despedida.
Despedida de beso y todas las cosas. Despedida.
Para eso me tuvo que decir que iba de negocios con unos gringos, ¿no? No, mira, no, rogelio, de veras.
No quieras remendar lo que ya está demasiado roto, hijo. Ya no.
Está roto de verdad y para siempre. Pero, rosa, tú y ricardo están casados.
Estábamos a punto de divorciarnos. Él paró el divorcio.
Entonces quiero seguir adelante, ¿no? Porque ahora soy yo la que se quiere divorciar.
Pero ya, cuanto antes. Llega a mi casa, ¿sí?
Rosa, rosa, trata de comprender. Por lo menos trata de perdonar.
Me dijo mentiras para ir de coscolino con la abuera. Es mi marido.
Y esa babosa, no los quiero ver más. De veras, no los quiero ver más.
Adel, no es una culpa grave. Le pedían una última noche.
Está bueno, dime ya, por favor, ¿sí? Está bien de querer andar viéndome la cara con ese cuento de que la última noche.
Se quería una última noche. La hubiera tenido una última noche.
Pero conmigo. Conmigo.
No con la abuera. ¿por qué?
La última noche la pidió leonela, ¿no, ricardo? ¿me llevas a mi casa, sí o no?
Ricardo querrá volver a verte. Ay, sí, pero yo no lo quiero.
Mira, no quiero volver a saber de él. Te lo juro, en serio.
Rosa, te estás jugando, ¿verdad? Ajá, sí.
Me la he jugado tantas veces que, mira, jugármela una vez más que me importa ya. Bueno, por lo menos ponte los tenis.
No vas a ir descalzo. No.
No, porque no va a ser la primera vez que ando yo descalzo. Antes intentaba descalzo.
Y era muy feliz porque nadie me había hecho daño. Bueno, ¿me llevas o no me llevas?
Porque si no, me voy caminando, aunque sea descalzo. Ah, está bien, vamos.
¿qué pasa ahora? Creo que el plan tuvo éxito.
Acabo de oír llegar al joven ricardo y parece ser que viene que se lo lleve el diablo. Y yo nada tuve que ver.
Eso lo vamos a ver ahora mismo. ¡tulcina!
¡tulcina! Espérate que me llames a gritos.
Aquí estoy. ¿qué quieres?
Baja y lo sabrás. Me haces un bien.
No podía dormir. Ahora tengo con qué entretenerme.
¿qué te sucedió, leonela? La salvaje se apareció por sorpresa en el restaurante y armó uno de sus escándalos.
Ya lo sabía, ya lo sabía. Yo tuve un presentimiento.
Rosa se iba a enterar. Yo sabía que se iba a enterar.
¿y dónde aprendiste a tener presentimientos? ¿en el manicomio?
Basta ya, tulcina. Rosa se apareció en el restaurante inglés.
Alguien le dijo dónde estábamos. Leonela sostiene que ella no fue.
Me he cansado de jurarlo y no me cree. Leonela no te ha mentido, ricardo.
Ella no tuvo nada que ver con la aparición de esa zarrapastroz en el restaurante inglés. La salvaje supo que tú estabas ahí con leonela porque se lo hice saber yo.
¿tú? Sí, yo.
No lo dudo. Leonela no tuvo nada que ver en ello.
Yo lo ignoraba todo porque yo lo hice como hago todas las cosas por mi cuenta. ¿crees ahora en mi inocencia, ricardo?
Te creo. Gracias.
Ricardo, ricardo, eres demasiado crédulo. ¿no te das cuenta que todo esto es un complot?
No. Hasta mañana, rosa.
Y prométeme que pensarás las cosas. Ahora no puedo prometerte nada.
Ahora lo único que quiero es meterme en la cama y dormir. Dormir hasta que me muera.
Estoy seguro que mañana, cuando despiertes, verás las cosas de otra manera. Hasta mañana, rosa.
Hasta mañana, ángel. Sé que eres muy buena.
Menos que tú, rosa. Menos que tú.
Créeme, por lo menos ahora, hermano. Esto es un complot.
Para un complot, queridita hermana, hacen falta dos o más personas. Esto fue únicamente obra mía.
Esto fue algo bajo y ruin. ¿por qué, dulcina?
¿por qué? Es fácil de entender.
No sé por qué extraño recursos normales o anormales la salvaje volvió a tener tanto influjo sobre ti. Filtros, brujerías.
¿qué estupideces estás hablando? Hay gentes que echan mano muy a menudo de esas cosas sobrenaturales para conseguir sus propósitos.
Leopoldina, le ruego que no intervenga en donde no la llaman. Es que yo soy como...
Para mí, usted no es como de la familia. Si es lo que iba a decir, puede retirarse.
Lo que me dio rosa no fue ningún filtro, ningún bebedizo, ninguna brujería. Fue amor, ¿me entiendes?
Por amor es que he regresado con rosa garcía. ¿amor esa?
¿no será más bien interés? Amor, amor.
Un amor tan puro y tan crédulo, tan auténtico que tú no lo podrías entender porque vienes de un desastre sentimental con un vulgar delincuente. No me ofendas.
No te preocupes. Jamás te ofenderé más de lo que te ha ofendido ese licenciado robles.
Rosa es la mejor muchacha a quien podría aspirar, ricardo. Pobretona, muerta de hambre.
Ambre pelada, mal hablada, sin estudios, sin clase. Corriente, vulgar.
Le dieron un apellido y ¿qué hizo con él? Lo arrastró por el fango en un cabaretucho de mala muerte.
Hasta allí fue a parar por ella el apellido de los linares. Y todos tan tranquilos.
Hasta leonela, que ha bajado la guardia. Y acepta muy quitada de la pena que ricardo la plante por volver con esa.
Pero yo no. ¿quieres hundirla?
Siempre lo quise. Y me vas a hundir a mí también.
Si es necesario. Si no te apartas a tiempo de su camino, tendré que hundir rosa a los dos.
Pues no nos hundirás porque no lo voy a permitir. Mañana mismo hablaré con ella y le daré a entender que todo esto no es más que una patraña tuya para separarnos otra vez.
¿te bastó? Mañana le daré a rosa toda clase de excusas hasta que entienda.
Porque entienda a esa con solo dos dedos de frente. No la menospreces, dulcina.
Rosa es una muchacha humilde, pero es inteligente. ¡hipócrita!
No le vayas a hacer caso, ricardo. Estás fingiendo.
Por dios, candidato. ¿y a ti quién te va a hacer caso, loca del demonio?
Mejor métete a tu camisa de fuerza y déjanos en paz. Federico me deshizo la vida, pero también te la deshizo a ti.
Por favor. Estamos tratando problemas nuestros, no del licenciado robles.
Se burló de las dos. Pero se burló aún más de ti porque se casó contigo y enseguida te engañó con otra.
¡loca maldita! ¡espera!
Escúchame, dulcina. Y tú también, iolela.
Aunque seas inocente y esto sólo sea obra de la persecución y el odio de dulcina. Ya lo dije y lo repito.
Mañana a primera hora iré a buscar a rosa. Harás bien.
Si es tu destino, debes seguirlo. ¿lo entendiste, dulcina?
Iré a buscar a rosa. No hay necesidad de que lo grites.
Y cuando le explique cómo ocurrieron las cosas y la convenza, me iré con ella. Y no volveré a pisar nunca más esta maldita casa de los linares.
Rosa, ¿eres tú? ¡rosa!
Rosa, mija, mija. ¿qué tienes?
¿qué te pasa, rosa? Dulcina, dime.
Hemos fracasado. ¿tú crees?
Ya oíste a ricardo. Lo repitió hasta el cansancio.
Irá a primera hora a buscar a rosa. Le pedirá perdón, le explicará.
¡piensa convencerla! Quédate tranquila.
Estoy segura que esa salvaje no aceptará escucharlo. Y aunque lo escuche, no lo va a perdonar.
Despierta, mi amor. No puedo dormir, roque.
¿quieres que te repare? No, roque, gracias.
No puedo evitarlo, roque. No puedo borrar su imagen de mi mente.
Rosa, mi rosa. Pensar que la tuve tan cerca y no sabía qué era.
Pensé que era ella. ¿tú crees, señorito?
¿sí me compras un chicle? Aunque sea una bolsita, no hay que ser.
¿por qué vende chicles? Pues es que en mi casa no hay lana y tengo que trabajar.
Yo nunca había trabajado, pero pues ya es hora de que yo lleve la lana a la casa y la marina deje de chambear. Dios mío.
Si hubiera tenido el presentimiento entonces. Cuando la muerte de mi madre me hablaba con cariño, con agradecimiento.
¿qué onda, señorito? La veo re triste ahora.
¿qué tiene? Acaba de fallecer su mamá.
Híjole, señorito, pues mi mamá ha sentido pésamo. Debe ser re duro, ¿verdad?
Que se le muera a uno su mamacita. Yo como mamá la tengo conmigo, pues por eso.
Y era mi hija, roque. Mi hija.
¿por qué no lo supe entonces? Bueno, el destino es así, polet.
Pues maldito destino que se ensaña conmigo. Maldito, que en lugar de acercarme a mi hija me aleja más y más cada vez.
Estuve a punto de recuperarla. Rosa.
Ah, sí. Allí vivía.
¿está usted segura? Claro, doñita.
Si yo todos los días tengo que pasar por aquí. Pero todos se tuvieron que mudar.
Hace tiempo que los estaban sacando. Les dieron una lana y se fueron.
¿y usted no sabe para dónde? No.
No, la verdad no, doñita, no. ¿te imaginas lo que es eso?
Estuve a punto de estrecharla entre mis brazos después de tantos años y llamar la hija de mi corazón. Y se me fue de las manos.
Se alejó sin que pudiera tenerla. Pero ya estamos otra vez en méxico.
Y podemos empezar la búsqueda de nuevo. Yo te voy a ayudar.
Pero está tan lejos. En guatemala.
Bueno, habrá que ver si es cierto lo que te dijo, dulcina. Dulcina no tiene por qué mentirme.
Tengo entendido que nunca la quiso. Cuando platicamos, dulcina fue sincera conmigo.
Me habló del tiempo que rosa vivió en la casa de los linares, casada con ricardo. Tuvieron grandes disgustos, pero el tiempo borra los rencores.
Y dulcina piensa que, a pesar de todo, rosa es una buena muchacha que actúa por impulso, llevada por su ignorancia, por su falta de educación. Ojalá dulcina no mienta.
Mi hija está en guatemala. Y creo que debo proceder.
Bueno, pero ¿qué se te ocurre, mi amor? Pondré un detective que se encargue de buscarla.
Un detective que recorra las costas de guatemala hasta encontrar a rosa. Y ojalá dios y la virgen de guadalupe se apiaden esta vez de mí.
Hasta ahora me han dejado de su mano. Tienen que ayudarme.
Bueno, bueno, bueno. Sí, rogel.
Dios y la virgen tienen que ayudarme a encontrar por fin a mi rosa. Buenas noches, joven.
Buenas noches. Acaba de llegar el joven rogelio.
Ah, todavía no sabes. Rogelio se presentó en el restaurante.
Él fue quien se llevó a la salvaje después del desastre que hizo. Seguramente ricardo le dijo que íbamos a ir allá.
No. No.
No fue ricardo. Fue otra persona.
Qué raro el joven rogelio. ¿raro por qué?
Llegó con unos tenis en la mano, de esos como los que usaba la salvaje. ¿qué pasó con rosa?
No la dejé en su casa. ¿y esos tenis?
Rosa dice que se los compraste en la playa. Te los devuelve y esto también.
No acepta quedarse con nada que le haya regalado. Rogelio, ¿tú sabías que rosa estaba enterada de mi salida con leonela?
Y quería sorprendernos. ¿por qué ahí te presentaste?
Sí. ¿y por qué no me lo advertiste a tiempo?
¿pero que justina no está? No, no.
¿cómo anda de novia? Pues sale todas las noches.
Rosa. Rosa.
Rosa. Está desmayada.
Rosa. Rosa.
Mi hija. ¿qué te pasó, rosa?
Tranquilízate. ¿sabes qué?
El pulso está bien. Canidad.
Canidad. Ayudan a llevarla a la cama.
Sí, claro que sí. Hasta mañana, dulcina.
Hasta mañana, leonela. Y duerme tranquila.
La salvaje no nos va a vencer. ¿ya se va a dormir?
Sí. El joven rogelio no está en su recámara.
Seguramente está con el joven ricardo hablando de los tenis que traía en la mano. ¿qué esperas para escuchar lo que están hablando?
De veras, no tuve tiempo de advertirte. Me enteré en la fonda, en la fiesta de cumpleaños de linda.
Y apenas lo supe, averigué dónde estaban ustedes y corrí para prevenirte, pero desgraciadamente llegué tarde. Gracias por llevártela.
Hubiera querido evitar el escándalo y que le arrancaran los pelos a la intermediaria y todo este asunto. ¿la intermediaria?
Sí, porque sabrás que esto fue preparado. Por dulcina.
Tuve el descaro de confesármelo. Y la intermediaria fue lulu carrillo.
Fue a ver a rosa a la juguetería por orden de dulcina. La puso sobre aviso.
Rosa no la reconoció enseguida porque lulu se puso una peluca negra. Y como en realidad apenas si la vio una vez, pues...
En la puerta del restaurante volvió a darle su merecido. Por favor, ¿te das cuenta de lo que me ha pasado y todavía te ríes?
Solo te comento los hechos, la verdad de las cosas. Todo lo que te pasa es por tu culpa.
Cándida y yo te suplicamos que no fueras a esa cita. Necesito soluciones, rogelio, soluciones.
Pues mucho me temo que no las vas a encontrar. Rosa, rosa, ¿qué tienes, mija?
Por favor, virgencita, que vuelve en sí. Vamos a ver si con esto vuelve en sí.
A ver, vamos a ponerle alcohol. ¿qué te pasó, manina?
¿qué te pasó? Rosa está muy enojada.
Enojada no es la palabra, destrozada. Dice que no volverá a verte en su vida y que te devolverá lo que le hayas dado.
¿y esos tenis? ¿no le explicaste que se trataba de una simple despedida?
Rosa dice que no entiende una despedida donde leonela estaba tan provocativa, donde además bailaron, se tomaron de la mano y se besaron. Rosa no puede echar por tierra un amor como nuestro.
No lo echa ella, lo echaste tú. Presiento que esto es definitivo.
Entre rosa y tú hubo un matrimonio, una reconciliación que fue como un nuevo matrimonio, pero no habrá un tercero. Iré a verla.
No vayas, ricardo, no pierdas tu tiempo. Rosa no te recibirá.
Me escuchará, aunque sea por la fuerza. No olvides que a rosa no le puedes imponer nada por la fuerza.
Le diré que todo fue obra de dulcina. Solo de dulcina.
Y de leonela también. No, rogelio.
Leonela es inocente. Leonela nada tuvo que ver en esto.
¿ah, no? Te besó en la boca y no tuvo nada que ver en el asunto.
Qué muchachita tan inocente, ¿verdad? Fue dulcina.
Quiso deshacer un matrimonio. Según ella, indigno de los linares.
Insiste en lo mismo de siempre. Pues te aseguro que esta vez lo ha conseguido.
Puedes creer que esta vez sí logró dulcina separarte para siempre de rosa garcía. Escuché todo, señora.
La salvaje no quiere volver a saber nada más del joven ricardo. Y le devuelve todo lo que él le regaló porque no quiere ni volver a verlo.
Qué interesante. Eso quiere decir que no hemos fracasado.
Por eso no quería que fueras mi hija. Pero entonces, ¿qué pasó, rosa?
Pues no me engañaron. Ricardo estaba con la güera en ese lugar.
¿vas para la calle? Sí, leonela.
¿puedo saber adónde? A buscar a rosa para que me perdone.
Ricardo, quizá no me creas, pero te deseo suerte. Ojalá que puedas convencerla.
Soy sincera, ricardo. Te lo deseo de todo corazón.
Porque nunca me perdonaría haberte estropeado tu felicidad. Según escuché, la salvaje no quiere saber nada más del joven ricardo.
Por eso le devuelve las cosas que le ha regalado. Entre ellas, seguramente esos tenis que traía el joven rogelio en la mano.
Qué ridiculez. Sólo a ella puede ocurrírsele semejante tontería.
Gracias, lopoldina. Ya puedes acostarte.
Sí, señora. Hasta mañana.
Con permiso. ¿por qué me habías llamado antes de entrar a mi recámara?
Esta vez no me dio la gana. ¿a qué has venido?
No podía acostarme a dormir sin decirte que me avergüenzo de ser tu hermano. Siento como si no me creyeras.
Quiero creerte, leonela. Me hace bien que me hables así.
Ya no puedo demorarme más. Tengo que hablar esta noche con rosa como del hogar.
Está tan enamorado de esa que no me será difícil envolverla. ¿se da cuenta, señorita?
Ay, cómo son los hombres. Hijos de la mala vida.
Va a humillarse ante la salvaje para que lo perdone. Todos conocemos bien por experiencia a la salvaje.
Y tanto. Aunque selén que no lo perdonará.
Rosa, mejor vuelve a la cama, mija. No, no, marina.
Estoy mejor aquí. Es que ahí en el cuarto como...
Como que me hace falta la respiración. Qué trancazo.
Qué trancazo, de veras. Ahora sí me dieron una mera torre.
Los dos me vieron la cara. Pero ricardo, peor tantito.
No pienses más en eso, mija. Al contrario, tomasa.
Que piense, que se desahogue. Oye, ¿y qué?
¿dices que la besó? Sí, mientras bailaban ahí, bien apretados.
Y habían visto a ella. Con toda la espalda al aire.
Parecía que... Que se iba a salir del vestido.
Una reza hermosa. Una reza hermosa.
Una reza hermosa. ¿y entonces qué hiciste?
¿te quedaste ahí tranquilaza? Tranquilaza.
Me puse como... Como araña fumigada.
La rabia se me sale hasta por la boca. Me los puse como dado.
Le tiré la copa que tenía así en la carátula. Y para completarla, agarré la mesa y la volteé así con comida y con todo.
Rosa, por dios. ¿pero qué?
Yo hubiera hecho lo mismo, tomasa. Ay, caridad.
No le eches más leña al fuego. Esta que se acelera y tú que le das cuerda.
Bueno, ¿y qué? Sigue contando.
No sé, ya estaba hasta por debajo de la lengua. Y eso nada más porque desapareció rogelio.
Y luego me sacó de allí. Pues ya cuando iba saliendo que me encuentro a la vieja esa que me fue con el chime a la juguetería.
La esa que les conté que una vez, en casa de los linares, estaba agarrándola yo de los pelos porque andaba de resbalosa también con ricardo. ¿se acuerdan?
O sea, sé también que me la voy encima. Y le hice lo mismo.
Le agarré de los pelos, le quité la peluca y después le empecé a pegar y la dejé tirada ahí en el estacionamiento. Pues muy bien hecho, rosa.
Hija, mejor apuéstate ya. Ya no te preocupes, marina.
Ya me siento mejor. Lo último que hice fue a darle a rogelio los tenis y los aretes.
Esos que me había regalado el desgraciado ese para que se los devolviera. Sí, con razón estabas descalza.
Sí, pero también le voy a devolver todo. No descansas en tu maldad.
Solo defiendo a la familia, al apellido linares. Solo haces daño.
Porque me obligan. No tienes por qué meterte en la vida de ricardo y rosa garcía.
¿qué quieres? Que vea con buenos ojos y tranquilamente la reconciliación de ricardo y rosa garcía.
Ese matrimonio de nuestro hermano con la salvaje es bochornoso para nuestra familia. ¿bochornoso para nuestra familia?
¿bochornoso tu matrimonio con el licenciado robles? No estamos hablando de eso.
¿bochornoso, cruel y vergonzoso? Sabías que se había burlado de nuestra hermana y te pusiste de su parte.
Sabías que nos había robado y te casaste con él. Te repito que no estamos hablando de licenciado robles y yo, sino de ricardo y la muerta de hambre esa.
Y en cuanto al particular, hice lo que tenía que hacer. Tratar de separarlos definitivamente.
Puedes estar seguro de que en estos momentos nadie, absolutamente nadie, tiene la conciencia más tranquila que yo. Rosa, tú no puedes tirar tu vida a la calle así como así, sin saber cómo fueron exactamente las cosas.
Ay, manina, si ya rogelio quiso explicármelas. Dijo que como ricardo y la abuela habían terminado, pues entonces quedan una dizque última cena para despedirse.
Una despedida inofensiva. Pero puede ser verdad.
Por favor, naranjas, manina. La inofensiva no tenía nada.
No te estoy diciendo que ella estaba casi encuerada, hombre. Se besaron, se agarraban las manos.
Ay, si esa es una despedida inofensiva, oye, entonces, ¿qué va a ser una de las otras? Y entonces, ¿ahora qué vas a hacer?
Ay, no quiero volverla a ver, te lo juro, no quiero volverla a ver porque ahora sí, aunque se me inque, no lo voy a perdonar. De veras.
Menos mal que tienes todavía la chamba y la juguetería. Ah, sí, pues pajarito se va a volar también con esa chamba.
¿pero cómo? ¿pero qué estás diciendo, mi hija?
¿pero cómo no, manina? Pues esa chamba me la consiguió ricardo, me la pagaba él.
¿cómo voy a regresar a chambear en la juguetería, hombre? Por dios.
Afuera se paró un coche. Miro cómo no es ese desgraciado otra vez.
¿qué tenías esta noche, ernesto? Vine temprano, pero no estabas.
Es que me entretuve más de lo debido en la fonda, por el cumpleaños de linda. ¿cómo estuvo?
Bien, una cosita sencilla. ¿qué?
Pues rosa andaba muy feliz con el marido, ¿verdad? No, ni rosa ni el marido fueron.
¿y eso? Bueno, según me contó linda, rosa tenía broncas.
¿qué? Parece que alguien le dijo a rosa que su marido se iba a encontrar esta noche no sé en dónde con otra mujer.
Lo ves, zoraida, empieza. Tú ya sabes cómo es rosa.
No fue al cumpleaños de linda. Por ir a ese lugar que le dijeron, a ver si encontraba el marido con la otra.
Si es ese infeliz, no lo vayan a dejar entrar, porque no lo quiero, vicente. Se los dije, es él.
Ábreme. No se les vaya a ocurrir abrirle, mani.
Pero va a estar tocando toda la noche. ¿en qué me importa?
¿qué toca hasta que se le caiga la mano? Pero va a despertar a todos los vecinos.
Rosa, rosa, ábreme. No me iré de aquí hasta que no haya hablado contigo.
Voy a tener que abrirle, mija. Haz lo que se te dé ladra en la mañana.
Yo me encierro en el cuarto de justina. Rosa, ábreme.
Ya, ya, ya, enseguida le abro. ¿dónde está rosa, doña tomasa?
Rosa. Rosa.
Rosa, ¿dónde estás? No quiere verlo.
Se ha cerrado en el cuarto de justina. Sí, te lo juro, rogelio.
Te lo juro, de veras, esta es sinvergüenza. No me voy a lavar la cara.
Perdóneme, tomasa, pero no tengo más remedio. Rosa, rosa, ábreme.
Ábreme, mi amor. Qué amor, mi qué amor.
Tu amor es la otra. Vine a pedirte perdón.
A mí no me pidas perdón. Yo no soy yo, es para perdonarte.
Si rogelio te explicó, mi salida con leonela fue una despedida. Me jugaste sucia.
Me dijiste mentiras. Dijiste que era una junta de negocios y no es cierto.
No podía decirte la verdad. No lo habrías entendido.
Que es una bruta. Yo puedo entender muchas cosas, fíjate.
Lo que yo no puedo entender es que tú estuvieras besándote con esa, con esa vieja allí. Solo bailábamos.
Era muy desvergonzada, casi se salía del vestido. Era un vestido de noche, rosa.
¿y el beso qué? ¿también era de noche?
Fue un beso inofensivo, rosa. Fue un impulso.
Sí. Pues, así como ella tuvo ese impulso de besarte, tú tendrías que haber tenido el impulso de plantarle una cachetada para que no sea desvergonzada.
Rosa, leonela y yo no íbamos a vernos más. Créelo, tú eres la única mujer en mi vida.
Mira, ¿sabes qué? Mejor ya ni sigas hablando porque ya me tapé las orejas.
Y no te oigo porque no te quiero oír. Estamos casados.
Estamos casados, rosa. Eso no puede remediarlo ni olvidarlo.
No oigo, no oigo, no te oigo y no te oigo. Rosa, nos estamos juzgando de nuestro futuro, nuestra felicidad.
No te oigo, no te oigo, no te oigo. Te lo dije, zoraida.
Te dije que ricardo linares iba a hacer sufrir de nuevo a rosa. Bueno, eso es pensando que sea verdad lo que le dijeron a rosa.
Es verdad. Yo sé que es verdad.
A lo mejor es una intriga de esa gente que no la quiere para molestarla. No, zoraida, no es ninguna intriga.
Es la verdad. Yo sabía que este se la volvía a hacer a rosa.
Pobre rosa si es verdad. Pobre rosa.
Ella se lo buscó. No seas duro con ella.
Si es verdad lo que le han dicho, te va a necesitar. ¿a mí?
Eres su mejor cuate. Conmigo que no cuente.
A mí ya me da igual lo que le pase, bueno o malo, rosa garcía, ¿me entiendes? Doña tomasa, ya usted vio, hice todo lo posible.
Por favor, ahora que ella me vaya, trate usted de convencerla. Joven, rosa me quiere mucho, pero cuando toma una decisión, ¿quién puede moverla de ahí?
Doña tomasa, puede haber cometido una ligereza, pero por una ligereza puede destruirse en un matrimonio. Para rosa lo suyo no fue una ligereza, sino una traición.
La traición solo es aparente. Bueno, según ella no fue aparente.
Rosa vio, pues, pues lo que vio. Lo que creyó ver.
Habla de un beso y lo hubo, pero un beso sin importancia para mí. Explíqueselo.
Pero usted ya se lo ha explicado y no quiere entender. Claro, todo acaba de ocurrir.
La herida todavía está muy abierta. Ojalá mañana se le haya pasado un poco la rabieta.
Esto es algo más hondo que una rabieta, señor. Mucho más, señor linares.
De todas maneras, volveré pronto. Y rosa volverá a encerrarse para no hablar con usted.
Que sepa que estoy desesperado, doña tomasa. Desesperado y arrepentido.
Perdone que me meta, joven, pero esta bronca usted se la buscó. Ahora es tarde para arrepentirse.
Demasiado tarde. ¿pudiste hablar con ella?
Se encerró y no quiso atenderme. Estaba fuera de sí.
Era lo imaginable. Rosa es así.
Todos somos así. Pero cuando estamos frente a una gran crisis, ¿por qué no cambiamos nuestra manera de sentir o de razonar?
No confíes demasiado en el razonamiento de rosa. Ella no razona.
Siente. Está actuando por capricho.
Lo que ocurrió es demasiado importante y demasiado amargo para que podamos considerarlo como capricho. Pero, rogelio, estoy casado con ella.
Un matrimonio es válido cuando la mujer duerme bajo el mismo techo. Rogelio.
¿qué hago? No quisiste hacerme caso.
Ahora no sé qué aconsejarte. Estarás contenta con tu obra.
Hace un rato rogelio entró a mi recámara, indignado, y dijo que se avergonzaba de ser mi hermano. Puedo decir lo mismo.
Me limité a salvar el buen hombre de los linares. Algún día vas a agradecérmelo.
Ricardo. ¿qué quieres?
Saber. ¿saber qué?
¿todo el daño que me has hecho esta noche? ¿eso quiere decir que me crees culpable de haberlo preparado todo, a pesar de que dulcina te ha aclarado la situación?
Si no eres culpable de haberlo preparado, al menos eres culpable de que rosa esté contra mí. Estaba preocupada.
Te esperé levantada porque quería saber cómo te había ido con rosa. No quiso verme.
Ni siquiera me dio la oportunidad de disculparme. No la condenes.
En su caso, yo habría hecho lo mismo. Es un consuelo para mí.
Ricardo, quiero ayudarte. Sí.
Yo tengo la forma para que puedas recuperar a rosa garcía. La forma de recuperar a rosa.
¿de qué estás hablando? Rosa.
Lo que dijiste de abandonar la juguetería, ¿lo pensaste bien? No hace falta ni pensarlo, manina.
Cuando ricardo me fingía amor, yo no lo rechacé de la chamba, al saber que me lo había conseguido, que él me pagaba porque creía en él. Pero ahora no voy a recibir limosna de nadie, y mucho menos del señor linares.
Pero si el señor de la huerta te tiene mucho aprecio, rosa. Sí, pero la neta no me necesita.
Si ya con las otras tres vendedoras le sobra para tener la juguetería, ahí viene. Más ahora que han bajado las ventas, pues qué.
Bueno. Pues ni modo.
Ahora a buscar otra manera de ganarse la vida. Sí, manina.
Porque la neta es que mi orgullo vale más que mi vida. Quisiste convencer a rosa de tu inocencia y fracasaste.
Creo que a rogelio le pasó lo mismo. Sí, también.
¿me permites que ahora sea yo quien trate a rosa? Trate de convencer a rosa de que no eres culpable de nada.
¿por qué te asombras? Porque eres la menos indicada.
¿por qué? A mí me preguntas.
Ibas a casarte conmigo. Y rosa nos sorprendió juntos en ese restaurant.
Y en una actitud aparentemente culpable. ¿cómo crees que te recibiría?
Cuando me lo propongo, puedo ser muy persuasiva. No, leonela.
Esto no tiene sentido. Por favor, ricardo.
Déjame hacer la prueba. Quisiera hacer algo por ti.
Ya lo estás haciendo con este gesto tan noble que realmente me conmueve. He cambiado mucho, ricardo.
Es cierto. No eres la de antes.
Es que soy buena perdedora. Rosa garcía pudo más que yo en tu corazón.
Y debo hacerme a un lado. Pero con todos los honores.
¿dónde vive rosa garcía? Jaime, el chofer, sabe que te lleva en su coche.
Está bien. Iré a verla mañana mismo.
Cuenta con mi vida. Haré todo lo posible para que la recuperes.
Que duermas bien. No dudo.
Hasta mañana. Claro que hablaré con esa.
También. No quiero nada de ese infeliz.
Qué esposo es porque... Rosa, buenos días.
Buenos días, caridad. ¿cómo amaneció la rosa?
Pues muy aquitana. Ahí anda recogiendo todo lo que le regaló el joven linares.
Pobre, ¿qué cree que por esto me va a comprar? ¿qué haces, rosa?
¿estás de mudanza? Sí.
¿con qué ojos? Divina torta.
Entonces, ¿para qué recoges todo eso en la maleta? Estoy guardando las garras que ese infeliz me regaló.
Para devolvérselas ahorita. No me digas que piensas ir a la casa de los linares.
Sí. Mi cadáver.
Entonces, ¿dónde se las vas a dejar? En el departamento.
Ya sabes, ¿no? Ah, sí.
Hace poco te llevo a conocerlo, ¿no? Ya, por favor, ¿eh?
Ni me lo recuerdes porque cada vez que me acuerdo cómo me vio la cara el rotillo ese, me dan ganas de darme de topes contra la pared. ¿qué es esta porquería?
Bruta, confiada. Estúpida.
Nada más te he vestido. ¿me acompañas a llevar las cosas a ese lugar?
Claro que sí, manita. ¿y cómo vas a abrir la puerta?
Aquí tengo la llave que me diste. Bueno, pero hay que buscar información.
Hay que irnos, mija, porque con esa maletota, pues, no te van a dejar subir en ningún camión. Doña tomasa, ¿puede pedir un taxi?
En las taxis estoy yo. Ahora sí, sin chamba y la poquitita lana que tengo, ¿sabes qué?
Que la voy a estirar. Aunque sea pata, pero yo se la llevo.
Todos sus mugreros. Ay, bueno, ni que quedara tan cerca, mija.
Pues, mira, marina, yo voy a hacer, a ver cómo le hago. De que hoy les dejo estas cosas en el departamento, ese tal por cual, se las voy a dejar a estos amigos.
Ay, dios mío. Ay, ¿por qué no me dejas hablar con celso?
¿con celso para qué, caridad? Él tiene un jeep, está bien viejo, pero bueno, pues, sirve.
Capaz que nos, nos lleva, ¿no? Si se lo pido de favor, pues, capaz que sí.
Órale. Sí, ahorita se lo pido, ¿eh?
¿cómo vas, caridad? No me digas que está descompuesto tu coche.
Ah, ¿qué pasó, caridad? Así viejito como está, pero todavía jala.
Ah, qué bueno. Lo que pasa es que tengo que darle su champú de cariño para que no me dé la guerra, ¿no?
Ah. Oye, pues, es que te queríamos pedir un favor.
Pues, órale, tú dirás. Mira, es que la rosa tiene que llevar una maleta con muchas cosas a un lugar y, pues, andamos buscando a ver quién nos lleva.
¿tú nos podrás echar el aventón? Mira, tratándose de rosa, ay.
Por supuesto que sí, caridad, claro. Gracias, ¿eh?
Órale, tú me dices. Buenos días.
¿sales tan temprano? Tengo compromisos.
Ojalá sean más inofensivos. Ojalá sean menos que el de anoche.
Con respecto a lo de anoche, no sabes lo que ha ocurrido. ¿cómo no?
Un escándalo en un restaurante, una mesa volteada, un vestido estropeado, una mujer con menos pelo que antes. Me refiero a algo nuevo.
¿qué? Leonela quiere ir a hablar con rosa.
Está todo, manina. Te has vuelto loca, mija.
Definitivamente te has vuelto loca. ¿me quieres explicar?
Anoche leonela me esperó levantada hasta que regresé de casa de rosa. Quería saber cómo me había ido con ella.
Estaba muy preocupada. Qué conmovedor.
Supo cómo rosa había rechazado tus explicaciones y las mías. Y se ofreció a ayudarme.
¿ayudarte? Leonela irá hoy a casa de rosa y tratará de convencerla de que soy inocente.
¿ya metiste las cosas en la maleta, mamá? Todo.
Hable con celso. Dice que con gusto nos va a llevar.
Nada más termina de hacer la talacha al jefe. Y vas a poder dejarle a tu marido todo lo que te regaló en su departamento.
Suave. Está tenido que...
Prefiría tirárselo en la cabeza. Pero no quiero ni volver a verla.
¿y desde cuándo leonela se dedica a la filantropía? Leonela ha cambiado.
Como cambió cándida. Dice que no quiere arruinar mi matrimonio.
Y piensa que de mujer a mujer... Ella y rosa podrán entenderse.
Así que leonela quiere hacerles un favor a ti y a rosa. La verdad que es un cambio de actitud de ella que me conmueve.
Eso me hace recordar cierto dicho. ¿cuál?
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía. ¿y con eso qué quieres decirme?
Que puede ser que leonela se traiga algo entre manos. ¿qué podría traer leonela entre manos?
Eso solo dios lo sabe. ¿puede ocurrirme algo peor que lo del restaurante inglés?
Hasta el momento rosa está perdida para mí. Por lo tanto, que es leonela, sino una esperanza.
No tengo más remedio que confiar en ella. Allá tú.
A ver, yo puedo. Trae, te ayudo.
¿en serio que puedo? Pero si pesa mucho.
¿pero qué no ves que la estoy cargando ya? Déjame ayudarte.
Esta no se deja. No me dejan hacer nada, caramba.
¿qué? Anda, quítate, perro.
¿qué? ¿no nos van a llevar, hija?
No. ¿dónde, tito?
Esto es cosa seria. Ya no entiendes esta payasa.
Uy, con el pedo de la... Ya, bájate.
Bájate de ahí, rápido. Hasta crees.
Ya cállense, ya cállense quietos, de veras. ¿dónde vamos, señorita?
Al barrio donde vive la salvaje. Dulcina.
Está en la casa, señorita. Buenos días.
Buenos días. Quiero hablar con rosa garcía.
Tuvo que salir a un asunto. ¿de parte de quién?
Leonela villarreal. Cada vez que te llamo, te niegas a atenderme.
Al fin te encuentro. ¿qué quieres, federico?
Gracias por atenderme, dulcina. No tengo mucho tiempo.
Así que dime cuanto antes lo que sea. Quería despedirme de ti, dulcina.
Me voy de méxico. ¿a qué ha venido?
¿hacerle más daño a rosa del que ya le han hecho? Anoche hubo una escena en un restaurante.
Un... Una escena, digamos, algo violenta.
Yo fui una de las protagonistas. Rosita es como mi hija y todavía está casada con ricardo linares.
Hubo circunstancias desafortunadas, malentendidos, y rosa quiere deshacer su matrimonio. Y usted, muy feliz de que así sea, ¿no?
Se equivoca, señora. Sé que rosa es la felicidad de ricardo linares, y aquí estoy para tratar de salvar esa felicidad.
¿puedo quedarme y esperar a rosa? Sí.
Siéntese. Gracias.
Pues discúlpeme porque voy a continuar con mis quehaceres. Con permiso.
Es suyo, señora. ¡sinvergüenza!
¡sinvergüenza! Vas de méxico y me lo dices.
¿no sabes que ahora mismo puedo mandarte detener y no puedes huir? No, sé que no lo harás.
Por el amor que me tuviste. Por el amor que yo aún te tengo.
Me voy, dulcina. Me voy y quizá para siempre.
¿qué me espera ya en méxico? Más que tu desamor y la persecución de tus hermanos.
Trataré de rehacer mi vida en cualquier parte del extranjero. Pero antes de irme, me gustaría que habláramos.
Lo estamos haciendo ya. Digo, personalmente.
Sólo te robaré unos minutos. Por favor, dulcina.
Está bien. Dime dónde.
Bueno, ¿qué, hijo? No lo encuentro.
No lo encuentro. ¿la falla o qué?
Ya me voy, rosita. No te desesperes, ¿eh?
Dame tiempo, nada más. De plano.
Ya se hizo retarde, caray. Oye, parece que ya le encontré la falla, ¿eh?
Hombre, busqué bueno. Búscala bien porque de veras no vamos a llegar a ese mugroso departamento nunca.
Sí, no te desesperes. Ay, ya, tú no comas ansias.
Oye, pues es que ya de veras, caridad. Se me queman las aguas para entregarle este mugrero a ese infeliz en su departamento.
¿así que volviste a romper con tu marido, rosa? ¿eh?
No te pongas a platicar ahorita, por favor. Ya sé que te gusta el chisme, pero apúrate a arreglar esta bola de chatarra, hombre.
Ya se nos hizo bien tarde. No, no te desesperes.
No te molestes. ¿quién?
¿yo? ¿puedo entrar?
Entra. ¿pasa algo?
Sí. Y quería que lo supieras.
¿qué? Hoy es mi reencuentro con federico.
Híjole, ojalá no se vuelva a quedar esta cosa en el camino. No.
¿para qué habrá abierto la boca? Mamá.
No te preocupes, rosita, ¿eh? Solo hay menos que cante un gallo.
Qué chihuahuas. A este paso vamos a llegar al departamento de ese tal por cual el día del juicio final, oye.
Después de lo que nos hizo, ¿tienes un reencuentro hoy con federico? Lo que te hizo a ti es tu problema.
En cuanto a mí, no quiero negarme a despedirlo. ¿despedirlo?
Sí, federico se va de méxico para siempre. Muñeco, ¿tienes visita?
He venido antes porque no me dejaba visitarte, muñeco. ¿viste decírmelo?
¿para lastimarme? Como en un tiempo federico fue tan amigo tuyo, supuse que te interesaría la información.
Eso era todo lo que quería decirte. Espero no haberte intranquilizado.
Creo que rosa se demora. Me dijo que no tardaba mucho.
¿a dónde fue? A un asunto personal.
No creo que se tarde mucho. Además, no tiene tanto esperándola.
No, pero tengo otras cosas que hacer. Claro, nada más importante que platicar con rosa y arreglar su situación con ricardo.
Seguiré esperándola. Eso hasta parece cosa del diablo.
No vamos a llegar nunca. ¿estás segura?
Caramba, es que lo ponen nervioso. Ay, oye, es que de veras ya es mucho, hombre.
A ver, pícale allí. Zoraida, quiero salir de aquí.
Tiene que someterte a un juicio, muñeco. No, el juicio me va a señalar culpable.
Tienes que ayudarme. Tú conoces mucha gente.
Sácame libre de aquí. Creí que no llegábamos nunca.
Oye, ¿y cuál es el departamento? Ahí está, esto de acá.
Ah, cámbala, me caí ahí mismo en el suelo y nos pintamos de colores enseguida, ¿eh? La verdad es que me da ñaña de acentrar este cochino en el lugar donde me dieron la cara como idiota.
Párale. Pero si está todas margaritas, como tú dices.
Pues sí que está padre el departamento de tu marido, rosa, ¿eh? Bueno, a pintarnos ya porque no quiero estar aquí.
Ay, ¿y no le vas a dejar ninguna notita? No, ¿para qué, hombre?
Si ya se lo debe imaginar. Órale, órale.
¿qué significa esto, rosa?