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¿cuál? Guita de ángel de la huerta.
De buenafuente. ¿y ricardo lo sabe?
Creo que no. ¿no se lo dijiste?
Tampoco. Los enamorados siempre son ciegos.
¿qué piensas hacer? Decírselo a ricardo.
Cuando salga de aquí hablaré con él. Y cuésteme lo que me cueste, tendrá que creerme que su queridísimo amigo ángel de la huerta y su honorable esposa rosa garcía han tenido una aventura.
A ver, dígame, don ángel, ¿por qué no es una alegría para usted que ricardo y yo volvamos a estar juntos? Porque la esposa de ricardo no puede seguir de vendedora en una juguetería.
Y eso, eso quiere decir que te irás. No, no, no.
¿cómo cree? Si yo le voy a trabajar como vendedora hasta el último momento.
¿qué sabe? La verdad es que nunca, ninguna chamba me había hecho tan feliz como esta.
Gracias, rosa, pero... Falta tan poco para ese último momento del que hablaste.
¿quién sabe, don ángel? ¿cómo que quién sabe?
Es que esa mujer, la huereja esa, ¿se acuerda de ella, no? Sí, sí, sí.
¿te refieres a leonela villarreal? Pues sí, a esa misma.
Resulta que su abuelita, que parece que la había creado así como si fuera su mamá, pues chupó faros ahí en monterrey. Y entonces ricardo, pues ahora va a tener que esperar a que se reponga de la parida para hablar con ella, porque, bueno, pero que hable así claro y raspado, ¿eh?
Porque dice que ahorita no le quiere dar otra pena, pues por eso se tiene que esperar. Bueno, entonces te disfrutaré un poco de tiempo más.
Bueno. Bueno.
Ya hemos platicado bastante. Ahora anda a ponerte el uniforme y a trabajar.
Clarín corneta, ¿sabe, chief? Hoy le pienso contar a mis cuatachas la mera neta de mi viaje, porque ya les dije que buscaran algo blandito donde no romperse los huesos, porque van a caer como reglas desmayadas.
Y este, bueno, pues también le voy a decir que usted fue el que me hizo este regalo. Ay, don ángel, la buena onda.
De veras. Muchas gracias.
Y, oiga, mañana póngase la corbata, esa tanina que le regalamos. Esa, de veras, yo se la escogí, ¿eh?
Prometido, rosa. Gracias, chief.
Ay, nos vemos. Ay, nos vemos.
Si no logro convencer a ricardo, tengo otro recurso para fastidiarlos. ¿cuál?
Le haré saber a la salvaje que su empleo fue una limosna de ricardo. ¿pero qué le va a importar?
Ya rosa no trabaja en la juguetería de ángel de la huerta. ¿quién te dijo?
Pero por supuesto que trabaja ahí. Pero si de la huerta me contó.
Bueno, de la huerta te mintió. Claro, para defender a su protegida, a su amiga.
Rosa no ha sido despedida de la juguetería. Le contaré que la usaron, que le dieron el trabajo de limosna.
Y ya conoces el falso orgullo de la pelada esa. Volverá como una fiera contra ricardo y contra ángel de la huerta.
Se quedará sin ricardo primero. Y sin trabajo después.
Le estaré eternamente agradecida. A quien venga y me cuente que la maldita salvaje nuevamente se quede en la calle y se muere de hambre.
Traigo un chisme ahí bueno. Desembucha.
Parece que la popopopa esa, esa es la que te rasguñó la cara, sale a más tardar pasado mañana. Como tiene un francés, le alegraron eso de la fianza.
La pagan y sale. Puede que salga pronto, pero muerta.
Como no sea de un infarto. No, siempre eríbanos.
Yo la voy a matar. Casi no me suelta la clienta.
Bueno, rosa, ya estamos todas juntas y ansiosas por escucharte. Cuéntanos, cuéntanos.
Les dije que iba a puebla, ¿no? La verdad es que no fui a puebla.
¿no fuiste a puebla? Y entonces, ¿a dónde fuiste?
A un lugar bien padre. Me fui a manzanillo.
¿a manzanillo? ¿y eso tú?
Pues me fui en viaje de luna de miel. ¿qué?
Habrá que tener mucho cuidado, rogelio. ¿en qué sentido?
Leonela ha regresado. Y dulcina, si el licenciado valencia no se equivoca, pronto quedará en libertad.
De hecho, que ya sabes, no me hace nada feliz. Candida, ¿hasta cuándo?
Hasta que terminen los recuerdos. Leonela y dulcina vuelven a la carga.
Por lo tanto, rosa está en peligro. Hola, leonela.
¿viste a dulcina? De allá vengo.
¿y cómo está? Serena.
Ya la conocen. Dulcina nunca pierde la calma.
Cuando quiso matar a la amiga de federico, ¿la perdió? Entonces había descubierto una traición y era lógico que la perdiera.
El licenciado valencia estuvo hablando con ella. Saldrá pronto en libertad.
Dulcina libre es un peligro para toda la familia. Por favor, candida.
Dulcina, cuando la atacan, se defiende. ¿está ricardo?
Salió. Es que a ricardo rara vez lo vemos en la casa.
Desde que él y rosa salieron, se reconciliaron. Ay, ya, eulalia.
Ay, ay, eso era lo que se estaba riendo. No, tú siempre con tus bromas, américa, ¿eh?
Ay, pues, tú no te quedas atrás con las tuyas, ¿eh? Ay, sí, tú y tu viaje de luna de miel.
No, ay, eso no es broma, ¿eh? La verdad.
¿qué pasa? Eulalia, aquí se está ahogando con el agua.
Ay, es que no es para menos. Con la noticia que acabas de darnos, ¿verdad?
¿qué noticia? La noticia de esa que me fui a puebla, me fui a manzanillo de luna de miel, y por eso se pone así.
¿es que te casaste? Sí, me casé con el mismo hombre como quien dice por segunda vez.
¿qué? Yo insisto en que debes pensar en las consecuencias, tigresa.
¿qué me importan las consecuencias, siempre viva? ¿acaso no sabes la cantidad de años que me quedan aquí en la cárcel?
La mataré. Les juro que la popofona, por muchas influencias que tenga, no sale viva de aquí.
Pues yo dudo que puedas, tigresa. ¿por qué no voy a poder?
La popofona ya te demostró que es más alza que tú. Ya lo veremos, tacones, ya lo veremos.
¿y todavía la tienen en el separo? No.
Me dijo una de las heladoras que la sacaron. Tuvo visitas.
¿y ahora está platicando con el director? Si me necesitan para algo, ya me tienen aquí.
Que según tú, ricardo y rosa garcía se han reconciliado. No creo que lo ignoraras, leonela.
Lo sabes tan bien como yo. ¿quieres hacerme daño?
¿yo? Ay, por favor.
Me limito a mostrarte las cosas así, como están. Si la salvaje tiene sus recursos, yo también tengo los míos.
Y mejores. Hay que tenerle miedo a los recursos de leonela, ¿no crees?
Por supuesto. Ella y dulcina son como dos víboras al acecho.
Rosa y ricardo volvieron a unirse. Se reconciliaron.
Pero aún pueden sufrir mucho por causa de estas dos malvadas. No piensen que les voy a tener miedo.
Jamás le he tenido miedo a nada. Por eso estoy aquí.
Todas juntas pueden estar fraguando como darme un escarmiento. Pero cuídense.
Porque soy capaz de irme quitando del medio una a una y sin contemplaciones. Dejéme con él.
Estuvieron mucho tiempo que yo no quería ni verlo, pero, pues, ahora ya nos arreglamos. Él me dijo que nos teníamos que ir de luna de miel para que no hubiera dudas de nuestra reconciliación.
Ay, chiquita, qué guardadito te lo tenías, ¿eh? Todos los hombres son iguales.
Se pelean, se reconcilian, hacen a una la vida de cuadritos y después se quieren reconciliar otra vez. Bueno, pero, a ver, ¿cuándo nos presentas a tu esposo, eh?
La primera oportunidad. Se llama ricardo linares.
¿ricardo linares? El nombre me suena.
Ay, a mí también. ¿no es ese mango guaperrimo que es amigo de don ángel de la huerta?
Ay, seguramente sí. Porque guapo, está reguapo.
Y también es amigo de don ángel. Ay, bájale, rosa.
Nos estás cotorreando, ¿eh? No estoy cotorreando.
Es de adelis. Bueno, tú dile, linda, dile.
Sí, su esposo se llama ricardo linares. Es un joven de la mejor sociedad, muy rico y amigo de don ángel.
¿sí? Menor, rosa.
A ver, explícanos. ¿cómo es que estando casada con un hombre como ricardo linares me estás trabajando en la juguetería?
No, pero yo quería trabajar ahí cuando me agarré del chongo con él. Pero bueno, pues ahora voy a seguir trabajando por, pues por cariño a ustedes y a don ángel de la huerta.
¿y hasta cuándo vas a seguir con nosotros? Hasta que mi marido termine con su novia.
¿qué? ¿bueno?
Por favor, irma, no me cuelgues. Ah, federico.
¿qué quieres? Necesito verte, por favor.
Irma. ¿qué me contestas?
Está bien. Te espero.
Te espero. Y eso es lo que tiene que arreglar mi esposo con la güera.
Pues ojalá tu marido tarde en sacarse de encima a esa muchacha. Que la boca se te haga chicharrón, hija.
Ay, claro. Así te tenemos más tiempo con nosotras, ¿no?
No, ¿sabes qué, américa? Es que aunque deje la chamba de la juguetería, de veras yo no voy a olvidar a mis cotachas nunca.
Ay, sí, cómo no. Cuando pases a ser una señorona de esas de la high, te olvidarás de cuando eras pobre y de tus amigas de infortunio.
Pues fíjate que no, porque nunca voy a dejar de ser quien soy, oye. Si mi verdad está ahí en el barrio, mis cuates, mis amistades, todas humildes como yo, la fonda, todo esto, y ustedes también.
La hora que es. Hoy sí nos matan, ¿eh?
Ya vámonos. Oye, no, si no hemos terminado de comer.
Faltan los postres y el café. No, no, olvídalo, ¿eh?
Porque ahora sí nos corren de la juguetería. Vámonos.
Vámonos. Gracias.
No, yo me quedé con hambre. No, no, vámonos.
Ya. La comida la pagas, pero el plato no, así que no te lo vayas a comer.
Ándale, ándale, vámonos. Hola.
Bien, ¿qué es lo que quieres? Estoy acabado.
Dulcina se fue de mi lado. Y miriam no quiere saber nada de mí.
Ah, ya entiendo. Perdiste tus dos amores.
¿y a qué has venido? ¿acaso a buscar nuevamente el mío?
¡al patio, todas! ¿tú no estás oyendo?
Al patio, dije. Prefiero quedarme aquí.
Tú mientras estés aquí eres igual que todas. Y sales al patio como todas.
Así que hazme caso si no quieres que te saque arrastrando por los pelos. ¡tienes un minuto!
Espera. ¿qué quieres?
Cuídate de la tigresa. Es muy peligrosa.
Está bien. Quiere vengarse.
Entre sus cosas guarda una navaja. Y podría usarla contigo.
Ah, bueno. Agradecemelo, ¿no?
No tengo por qué agradecerle nada a nadie. Yo no recojo desperdicios.
Además, me vengué y estamos a mano. Irma, estoy viviendo una soledad muy amarga.
Tú también estás sola. Si pudiéramos replantearnos esta situación, quizá, irma, todos cometemos errores.
Alguna vez te quise, federico. Ahora ni siquiera me inspiras odio.
Tan solo indiferencia. He sufrido.
Sufro. Y cada día que paso recibo una lección.
Me gustaría recuperar tu amor. Imposible.
Olvídalo. En nombre de mi dignidad.
Ya que perdiste la tuya. Recuerdo momentos hermosos que hemos pasado juntos.
Y en nombre de esa nostalgia, te pido que me hagas un inmenso favor. Esa catrina va a saber quién soy.
Ahí viene. No voy a perder tiempo.
¿ahora o nunca? Mira lo que traigo para ti.
Mismo me las vas a pagar. Ay, ay, ay.
Ricardo. ¿y eso?
¿qué hace aquí? Pasé cerca y quise avisarte que vengo a la casa.
Pasé es por ti para que vayamos a pasear. Salivales.
Pues te voy a matar, desgraciada. Te voy a matar.
¿qué favor quieres que te haga? Tú deseas que me caigan encima más desgracias de las que ya tengo.
Me conformo con lo que te ha pasado. No necesito más.
Irma, puedo ir a la cárcel. Tú sabes que cometí algunos delitos con la fortuna de los linares.
Delitos que ricardo descubrió. Antes tenía la protección de dulcina, pero ya no la tengo.
Sé que si en una semana más tardar no cubro un déficit de cincuenta mil dólares, iré a la cárcel. Los linares me mandarán sin piedad.
A ver, déjame entender. ¿viniste a pedirme cincuenta mil dólares?
Es solo una parte de lo mucho que tendré que devolver para salvarme. Sé que no tengo derecho a pedirte nada.
Me porté mal contigo. Tú tienes dinero.
Y si alguna vez me amaste, ahora, viéndome así, podrías hacerme ese préstamo. ¿por qué no?
Bien, ya sabes. Pasado mañana puedes venir a buscar los cincuenta mil dólares.
Irma. Nada más que el dinero.
Yo estaba seguro de que no serías capaz de abandonarme. Eres tan generosa.
Generosidad. No, federico.
Misericordia. Esa palabra lastimaría mi dignidad si la tuviese.
Te ves destruido. En cambio, tú estás tan hermosa.
Ahora me doy cuenta de la brutal equivocación que cometí al dejarte. Si hubiese alguna manera...
Ninguna manera. Ya sabes.
Pasado mañana. Está bien.
Gracias. Ve de serio.
Es que no lo podían ni creer. ¿verdad, linda?
Sí. Estaban asombradísimas.
Pero rosa se los contaba con tanta felicidad que tuvieron que creerme. Permiso.
Claro que no. No, y cuando te avisaron de que ibas por mí, ya se convencieron.
Me lo dijeron después de que tú te fuiste. América hasta me felicitó.
Dice que por mi buen gusto. No, no.
Pero el buen gusto lo tengo yo. Te quiero, rosa.
Así que irma aceptó prestarte 50 mil dólares. Así como lo oyes.
Ayer me lo dijo. ¿eso quiere decir que te perdonó?
Pues yo no sé lo que tengo, que las mujeres siempre me perdonan todo. ¿tu esposa también?
Bueno, dulcina es un poco más dura de pelar. Tiene un carácter prepotente.
Pero también cederá. Cuando termine su indignación y empiece a añorar mis caricias y...
Y los momentos gratos que pasó conmigo. Volverá a recibirme con los brazos abiertos.
Oye, me pica la curiosidad. Irma tiene tanto dinero como para prestarte una cantidad así.
Irma tiene muchísimo menos que los dinares. Pero es muy generosa.
Y claro, es por una sola razón. Sigue loca por mí.
Me vas a buscar y me traes para acá y está re bonito. Pero la verdad yo hubiera preferido ir más a la fonda.
Eres una joya preciosa. Y me encanta lucirte.
Buenas noches. Buenas noches.
¿qué desean tomar los hombres? Para mí un cappuccino y para mi esposa un pastel doble.
¿qué doble? ¿doble?
No, no, no, hombre, no le haga caso. Nada más un jugo de naranja, sí, gracias.
Te ríes y te ríes y te ríes, ¿verdad? Porque soy feliz.
Ay, sí, pues yo también. Oye, ricardo, ¿no has tenido noticias de la abuela?
Ya regresó de monterrey. Híjole, por fin regresó.
¿y dónde se está quedando? Otra vez ahí en tu casa, ¿no?
Pues sí, ya sabes que ahí tiene su cuarto desde hace tiempo. ¿cómo?
Ay, ricardo, de veras, ricardo, yo no sé ni cuántas veces habrás entrado tú en ese cuarto. Ay, amor, ya empezamos.
No, no, si no estamos empezando, si la estamos siguiendo. Pero yo no sé, digo, si ella tiene su departamento, yo me imagino que ya debe haberle terminado de arreglar.
¿por qué se tenía que quedar ahí en tu casa, oye? Es su costumbre, rosa.
Pues sí, las malas costumbres hay que perderlas. Así que ya regresó.
Sí. ¿y no hablaste con ella?
Claro, le di el pésame. ¿y dónde hablaron?
En la sala, en el comedor. ¿no le has ido en su recámara?
¿o no habrá sido en la tuya? No, no, hablamos a la vista de todo el mundo.
¿no siquiera le diste a entender algo? ¿de qué?
Ay, ricardo, vamos, ¿qué va a ser de lo nuestro, oye? Pues todavía no es el momento, rosa.
¿entonces cuándo va a ser? Te pedí algo de tiempo.
Sí, sí, bueno, ya es verdad, a mi modo. Estamos maridos, pero como si ni lo tuviera.
Hay un departamento, nuestro departamento, si tú quisieras... Sí, sí, sí, ya, ya, dale a tu carro, ricardo, ya sé de lo que estás hablando, hijo.
¿y naranjas, china? Ya te dije, mi respuesta es la misma de siempre, a ese departamento no voy a ir, ya.
Por favor, ¿hasta cuándo? Pues es que tú lo sabes muy bien.
No soy el dueño de un departamento de soltero que lleva a él su aventura de una noche. Soy el dueño de un departamento de casado, tú eres mi esposa, tienes el derecho de estar ahí, así como yo tengo el derecho de tenerla.
Ay, hijo, no te claves en esa onda, por favor. ¿quieres que te diga la neta por qué yo no quiero ir a ese departamento antes de que arregles las cosas con la güereja?
Por supuesto, dímelo. ¿por qué?
Pues porque así segurito tardas menos en sacártela de encima, ¿o no? Rosa, no es suficiente, rosa.
Ay, no, pues para mí sí, para mí sí. Rosa, te necesito, te quiero.
Es que yo antes de lo que te dije no entro allí, ricardo. No quiero, es que no, aunque me lleves con la tira, no entro, hijo.
Rosa, me estás resultando anticuada. También el pan es antiguo, ¿no?
A ver, dile a la gente que no coma pan. ¿dices que 50 mil dólares?
Exactamente. Pero después de lo que te hizo, primero con dulcina y después con miriam.
Ya ves cómo soy. Ay, irma, me parece que te has vuelto loca.
Nunca estuve más cuerda que en estos momentos, olga. Pero darle 50 mil dólares a federico, es una locura, peor que una locura.
Lo único que puedo decirte, olga, es que me voy a divertir, sí. Me voy a divertir de lo lindo con federico y esto de los 50 mil dólares.
No, es que él está, insiste aquí, insiste aquí, ya aparece hasta disco rayado diciendo que tengo que ir a ese departamento, que porque somos marido y mujer, que porque, bueno, pues yo creo que tiene razón. Pues no, porque a mí me da harta vergüenza, oye, si no nuestra casa es un departamento para encontrarnos ahí de mientras.
Rosita, ¿quieres un consejo? ¿qué onda?
Échale de tu ronco, pecho. Bueno, pues mira, mija, tu marido, ¿me oyes?
Sí. Tu marido te pide algo con todo el derecho del mundo, tú le dices que no y deberías de decirle que sí.
¿y por qué tengo que decirle que sí? Adelante.
Pero, leonela, ¿qué haces? Esto.
Estoy ricardo. ¿puedo saber para qué?
Eso es fácil de deducir. Creo que esto necesita una explicación.
Mira nomás la pregunta que me haces. ¿que por qué debes de contestarle que sí?
Ay, pues porque es tu marido. Pues es mi marido que me respete, ¿no?
Eso sí. En eso estoy de acuerdo con rosa.
Ay, pero tú también, tomasa. Que un marido le ofrezca a su mujer estar a solas, ¿eso es una falta de respeto?
A ver. La decencia es igual en todos los países, caridad.
Yo pienso como caridad. Rosa debe complacer al joven ricardo.
No, no y no. Voy a ir a ese departamento solo cuando esté todo resuelto y ya se haya sacado la güera de encima.
¿o saben qué? La neta, ¿eh?
La neta. Ricardo ahorita está en su casa.
También está ya en la misma casa durmiendo o haciendo quién sabe qué cosas. Sí, la verdad es que pensar en eso a mí, no sé, me hace sentir una cosa aquí como...
Como si me hubiera comido un gato, jess. Bueno, rosa, pues si no te parece mi consejo, ¿por qué no lo consultas con tus amiguitas de la juguetería?
A ver. Ya ni la muelas, caridad, ya ni la muelas.
Mira, es que esas patachas tienen la cabeza llena de pajaritos. Me van a aconsejar igual o peor que tú.
Y a mí, la verdad, eso no me va a convencer nadie. Si supieras lo sola que me siento.
Leonela, creo que se te ha caído algo. Póntela.
Allá en monterrey, desesperada como estaba, solo existía una imagen que me consolaba. La tuya.
Por supuesto, soy tu amigo. Amigo.
¿ahora solo mi amigo? Acabo de llegar.
Hoy fue mi día de descanso. ¿y leonela?
Hola. Debe estar en su cuarto.
¿ricardo habrá llegado? Vi luz en su cuarto.
Debe estar leyendo. Siento ganas de platicar con él.
¿por qué no lo hace? Sí.
En un ratito más iré a su recámara para que platiquemos. Amigo es una palabra débil.
Y lo nuestro debe seguir teniendo lo que tuvo siempre. Toda la fortaleza del mundo.
Muchas veces fuimos dichosos en otros momentos como este. Entonces, ¿por qué no resucitar aquella felicidad?
¿o es que ya no te gustó? ¿a quién no le gustaría?
Pero no va por ahí la cosa. Entonces, ¿por dónde?
Tú y yo atravesamos una etapa de transición y no debemos precipitar las cosas. Me haces falta, ricardo.
Me haces falta como nunca. Jamás necesité de nadie tanto como ahora te necesito a ti.
¿no te has dormido, mija? No, no puedo.
¿te sientes mal? Pues, entre sol y buenas noches, manina.
¿pero qué te pasa? Estoy en la vil pensadera.
Ya me imagino. ¿en qué?
¿o en qué? Olvídalo un rato y duérmete.
Póntelo ahí, perdóname. ¿qué tengo que perdonarte?
Que haga el ridículo. ¿por qué el ridículo?
Una mujer hermosa como tú viene a mi cuarto y debo contestarle que no. ¿pero por qué no, ricardo?
Ceder a la tentación no sería digno de nosotros. Debo ser contigo totalmente franco.
Un momento de debilidad ahora nos haría sentir vacíos después. ¿has cedido otras veces y nunca me has sentido vacía?
Ahora las circunstancias son otras. ¿por qué son otras?
¿porque volviste a unirte con la salvaje? Por favor, leonela.
Dejemos a rosa fuera de nuestra plática. No soy ninguna tonta, ricardo.
Te fuiste de viaje con ella. Sé sincero.
Después de estar con la salvaje, ¿también quedabas vacío? Acabas de sufrir un tremendo dolor.
No hablemos de lo nuestro hasta que ambos hayamos obtenido una total serenidad. Por si no lo sabes, ricardo, rosa garcía tuvo una aventura con ángel de la huerta.
No puedes acudir a recursos tango. Porque sé que estás ciego.
Y mi obligación, así como la de dulcina, es abrirte los ojos a la verdad. Leonela, hasta mañana.
Por favor, hasta mañana. Hasta mañana.
¿qué significa esto? Madrecita, tú sabes que me da harta vergüenza hablar contigo de estas cosas, ¿verdad?
Es que ahora sí quiero que me eches la mano. Estaría bien que le dijera a ricardo que sí y que yo fuera con él al departamento ese donde me quiera llevar, ¿eh?
Hijecita, de veras, ahora sí tengo la cabeza llena de rollos. No sé ni qué debo de hacer.
Yo sé que en estos asuntos tú ni te metes, ¿verdad? Pero, ¿sabes qué?
Tú guíame, ¿no? De veras, yo voy a hacer todo lo que tú me aconsejes, ale.
Ay, perdona que te haya molestado, ¿eh? Gracias y buenas noches.
Cuéntaselo a ricardo. Pero, ricardo, ¿cómo fuiste capaz?
¿capaz de qué? Te reconcilias con rosa.
Vuelve a ser tu esposa, en todo el sentido de la palabra. Y resulta que me encuentro a leonela en tu recámara, a esta hora, y en ropa de dormir.
Tranquilízate, candida. No puedo tranquilizarme.
Esto es vergonzoso, ricardo. Indigno de ti.
Déjame explicarte. No, no hay explicación posible.
La tiene. Leonela vino a platicar aquí conmigo.
Le pedí que se fuera y se ha ido. Leonela no tiene vergüenza.
Sabe que te has reconciliado con rosa porque lo sabe. Y no tiene reparo en meterse a tu cuarto a provocarte.
No, no tiene vergüenza. Y tú tampoco la tienes.
Si no la rechazas, ¿eh, ricardo? ¿por qué te ríes?
Me imagino la escena con leonela. Leonela provocándote y tú rechazándola.
Eso es más o menos lo que ocurrió. Pues te felicito.
¿por qué? Por tus escrúpulos.
Si hubiese ido a mi cuarto a tentarme a una mujer tan hermosa como leonela, yo no hubiera sabido qué hacer. Por un instante, yo tampoco supe qué hacer.
Pero ya no soy aldeante, y prefiero no jugar con fuego. Congratulaciones, hermano.
Pero te digo una cosa. El papel de casto no te va.
Sí, ricardo. Soy una señora.
Soy tu señora. Soy tu señora y para toda la vida.
En ricardo. Buenos días, tomasau.
Hola, rosa. ¿qué hubo?
¿y esa sorpresota tú tan temprano por aquí? Pues vine para llevarte a desayunar y después al trabajo.
Gracias por la amabilidad, pero hoy parece que viniera sin ganas. ¿y por qué dices eso?
No veo que tienes una cara así como... ¿de qué que...?
La que tendré hasta que me digas que sí a lo que ya sabes. Sí, pues ya tengo mi desayuno aquí, ¿y ya qué?
Bueno, si quiere desayunar con ella. No, gracias, tomasau, pero...
Bueno, bueno, bueno, claro, claro. Eso sí, no lo tiene a menos.
No, no, no es eso. Lo que pasa es que he caído de sorpresa y no estará preparada.
Ay, joven. Donde come uno, comen dos.
Sí. Ándele, siéntese.
Siéntese. Bueno, es desayuno de gente pobre.
¿por qué? Porque, pues, aunque ahora rosa se gana su lanita, pues...
Bueno, no es como para comer como los ricos. Frijolitos con chile y las tortillas.
¿qué le parece? Pues, se ve muy rico.
¿y sabe mejor? Empiece, empiece, sin pena.
Bueno, ¿y usted no desayuna? No, no, para mí es muy temprano todavía.
Además, voy a ir un momentito a casa de caridad. Ay, a ver si por fin consiguió el azúcar, mija.
Mira por qué te levantaste tan temprano. A las seis me desperté y ya no pude volver a dormir.
Pasé la noche algo nervioso. ¿por qué?
¿porque la abuela sigue durmiendo en tu casa? ¿qué tiene que ver que leonela duerma en mi casa con que yo no haya dormido bien?
No, no. Lo digo nomás porque como está allí, tú no puedes hablar con ella.
A pesar de que estás desesperado por hacerlo. ¿es una indirecta?
No, no. Fue bien directa.
Rosa, volvemos a lo mismo. Pues, sí.
¿y a poco digo tú no insistes con lo del departamento? Y tu respuesta siempre es no.
Pues, sí. Pues, la tuya también.
Sí, pero yo pido algo lógico. Ay, ¿y yo no pido nada lógico?
¿qué cosa más lógica le puede pedir uno a su marido que corte con su novia de antes, no? Mínimo.
Es como si yo te pidiera que no vieras a ernesto. Ernesto, yo nunca lo he vuelto a ver.
Además, nunca ha sido mi novia, ha sido mi cuatacho y nada más. En cambio, la güereja y tú, pues...
Es que... De veras, cuando me pongo a pensar en la de veces que habrán estado solos mientras tú y yo andábamos de la greña ahí, me quitan hasta las ganas de comer.
Ni salían a discutir contigo. Pues, ni modo, ¿no?
Mejor vámonos ya. Espérate.
Quiero que sigamos platicando. No, no, no, no, no.
Yo no quiero llegar tarde a la chapa. ¿lo llevas o me voy?
Sí. Te digo que vamos a platicar.
Que no. Ahí nos vemos.
Espera. Rosa, no seas necia.
Yo te llevo. Dulcina linares.
Recoge tu ropa y te cambias. Ya pagaron tu fianza y estás en libertad.
Ojalá no caigas otra vez por aquí. Por tu bien.
¡ya se va la reina! ¿qué, popofona?
¿no te despides? Silvia.
Hacía tiempo que no la veía por aquí. Pues que casi no vengo.
La casa prácticamente está vacía y la niña poler y su esposo aún no han regresado de europa. ¿y cómo están los linares?
Ay, eduviges. Aquella casa cada día está peor.
No hay un día en que no suceda algo desagradable. Con la novedad de que la señora dulcina está en la cárcel.
¿en la cárcel? Pero...
La señora dulcina se casó hace no mucho. Y resulta que el marido salió engañándola con otra.
Y la señora, que es de armas tomar, fue a su casa y quiso matarla. De milagro no lo consiguió, pero...
Pero, dios mío bendito, ¿qué es esto? Pero como hubo lesiones y denuncias, está en la cárcel.
Va a salir en poco tiempo. Y el joven ricardo ya no se casa con la señorita leonela.
Ay, qué buena noticia me has dado. Ay, es la mejor.
Sí, pero a ver cómo fue. Aquí está ya la orden de salida.
Está usted libre, dulcina. Gracias, licenciado.
Nos vamos, ricardo. Espera.
Tenemos que decirte algo ahora. Te escucho.
Se trata de federico robles. Explícale, alberto.
¿tiene usted que atestiguar ante la ley sobre los ilícitos cometidos por el licenciado robles contra la familia linares? Habrá tiempo para todo.
Supongo que no pensarás perdonarlo. A mí, me la hace, me la paga.
Federico robles me las pagará. Me alegra muchísimo que todo se haya solucionado, señora.
No se imagina lo mal que me sentía sabiendo que usted estaba encerrada en un lugar tan horrible como ese. Y créame que soy sincera.
Te creo, lopoldina. Te creo.
Bueno, las dejo para que sigan platicando. Si necesitan algo, me llaman.
Aquí habrá quienes no se hayan alegrado de su regreso. Pero yo sí.
Bueno, sigue contándome. Pues intenté que ricardo y yo volviéramos a hacer lo que fuimos.
Me rechazó de plano. Anoche estuve pensando que la salvaje nos ha ganado la batalla.
¿qué te crees tú eso? Por lo pronto, hoy mismo iré a verla en la juguetería.
¿pero para qué? ¿para qué va a hacer, leonela?
Para deshacerle la vida. Qué bueno que está sola.
¿por qué? Porque tengo un problema y quiero platicártelo.
Pero las otras no, rosa. No, no.
Violeta siempre está chicopalada por las broncas con su novio. Luego, eulalia solamente piensa en la comida.
Tú, en cambio, te encantan las bromas, pero también tienes seriedad para las cosas, ¿no? Bueno, dime.
No, no, aquí no. Mejor cuando salgamos en la tarde.
Si no tienes problemas, mejor podemos platicar un ratito en la fonda, ¿sale? Sale, vale.
Órale. Oye, rosa, ¿pero qué tipo de problema tienes?
Matrimonial. Hola.
Hola, ¿pasa? No viniste a buscar amor, viniste a buscar dinero.
Creo. ¿ya lo tienes?
Aquí tiene. Gracias, señora.
Hasta luego. Gracias.
Con permiso. Hasta luego.
Buenas tardes. Buenas tardes, señora.
¿está rosa garcía? Está en la bodega desempacando unos artículos.
¿la llamo? Quiero hablar con ella tranquilamente, ya solas.
¿dónde queda la bodega? Yo la llevo.
Sígame. Rosa garcía.
¿y ahora tú? ¿qué quieres aquí?
¿me tienes ya el dinero? Por supuesto.
Toma. Gracias.
¿sabes, irma? Me das una esperanza.
No te entiendo. Si me odiaras o te resultara indiferente, no tendrías esta generosidad.
¿puedo hacerme ilusiones? Viniste a buscar algo que te interese y ya lo tienes.
Adiós, federico. Adiós, irma.
De todas maneras, seguiré esperándote. No has perdido tu insolencia.
¿sabes qué? ¿sabes qué, hija?
Esta es como mi casa. Así que aquí hablo como me dé la gana.
Y si no te gusta, pues, ya sabes, te pintas de colores. Así, así.
No me iré sin hablar contigo. Pues, desembucha.
Pero rapidito, ¿no? Sé que te fuiste de viaje con ricardo.
Leopoldina me lo dijo. Es que cómo le gusta el chisme a la sopilota.
De veras. Pues, sí.
Me fui de viaje con mi marido. Bueno, la verdad no entiendo ese matrimonio de ustedes.
Tú vives en tu casa. Él en la suya.
Además, ¿qué marido es ese que recién reconciliado contigo a medianoche le abre la puerta de su recámara a otra mujer? Si no me crees, pregúntale al propio ricardo si no le ocurrió eso anoche con leonela.
¿a ti nunca te han dado un camionazo en la mera cholla, eh? Ay, eres muy crédula, salvajita.
Eres muy crédula. Te dicen que un cactus es una rosa.
¿y te lo crees? Hace meses que vives totalmente engañada.
Y yo he venido precisamente a desengañarte, contándote toda la verdad. Le llevo un calmante a la señorita leonela.
Tiene una jaqueca espantosa. De un tiempo a esta parte, la jaqueca dentro de la familia linares es una epidemia.
La muerte de su abuelita es un golpe del que la señorita leonela tardará en recuperarse. Golpe inevitable para la mayoría de los humanos.
Nacemos para morir. Sí ,leopoldina.
La vida es cortar. ¿cuánto tiempo hace que estás aquí?
Pues no mucho. Y durante ese tiempo no has meditado cómo conseguiste el empleo.
Pues yo lo sé muy bien. Fue un anuncio del periódico que me enseñó rogelio.
Ay, lo que digo. Eres una crédula.
¿cómo mordiste el anzuelo? Yo mordí, ¿qué?
El señor de la huerta y ricardo son muy amigos. ¿sabes por qué trabajas aquí?
Porque ricardo se lo pidió a de la huerta. Además, tu sueldo no te lo pagan del dinero de la juguetería.
No. Tu sueldo se lo da ricardo a ángel de la huerta para que te pague.
Sale del bolsillo de ricardo. Aquí tienes, señorita.
Gracias, leo. A estas horas la señora dulcina ya debe estar hablando con la salvaje.
¿esa entrevista será de alguna utilidad? Contamos con el orgullo de la salvaje.
Apenas sepa cómo llegó a vendedora de esa juguetería, renunciará a ella. Esa zarrapastrosa solo trajo problemas a la familia linares.
Merece seguir de por diosera. Está bien.
La salvaje se quedará sin empleo. Pero si llega a ser otra vez mujer de ricardo, ¿para qué le hará falta trabajar?
Ay, no, señorita. Si la salvaje tiene demasiado orgullo para lo muerta de hambre que es, no perdonará esa...
Artimaña del joven ricardo y de don ángel de la huerta. ¿quién sabe, lopoldina?
Quizás se haya acostumbrado a una vida cómoda cuando estuvo aquí. La añore ahora y perdone a ricardo por conveniencia.
Bueno, señorita leonela, no se haga mala sangre. Confiemos en la elocuencia de la señora dulcina para convencerla.
Peladas como la salvaje no merecen tener una vida de comodidades. Buenas tardes, malena.
Buenas tardes, señor. ¿no ha venido rosa garcía?
Sí, está en la bodega. Ah, bueno.
Por cierto, está con la hermana del señor ricardo linares. ¿dulcina linares?
Sí, sí me parece que así se llama. Dulcina linares.
Está con rosa garcía. ¿no dices nada?
Yo sé que no es verdad. ¿te equivocas?
Esa chamba yo la conseguí por mí misma. Rogelio vio el anuncio en el periódico.
Ángel de la huerta lo puso seguramente de acuerdo con ricardo. Y ricardo hizo su cómplice a rogelio para que te lo enseñara y te presentaras aquí.
Es cierto. Tú no conseguiste nada.
Te lo dio ricardo en bandeja de plata. Si no, ¿cómo te explicas el trato que recibiste apenas llegaste sin saber nada de la juguetería?
¿cómo te explicas que te pagaran el mismo sueldo que a las otras que sí tienen experiencia? Este trabajo no es más que una limosna.
¿me oyes bien? Una limosna que te dio ricardo para tranquilizar su conciencia.
Te miro. Y sabes lo que pareces.
Una mendiga a la puerta de la iglesia aceptando limosnas. Ay,rosa,rosa.
El mundo es muy complicado para que puedan vivir en él peladas como tú. Con mentalidad de pajarito.
Te me vas de aquí ahorita. Te me vas pero ya.
Sácate,sácate antes de aquí. Ándale,antes de que te tire este cañón.
Si no me crees,pregúntale a ricardo. A rogelio.
Al propio ángel de la huerta. Ya te dije que te me vas de aquí.
Ándale,dulcina,sácate de aquí. ¿sí?
Por supuesto. Por supuesto,rosa.
Qué suerte. ¿mansión linares?
¿se encuentra ricardo? Sí,¿de parte de quién?
Ángel de la huerta. Un momento.
Enseguida le aviso. ¿quién es?
Para el señor ricardo. Don ángel de la huerta.
Y se nota que es urgente. Como que se ha destapado la olla y llena de menudencias.
Voy a avisarle al joven ricardo. Ah ,señorita leonela.
No vaya a escuchar por la extensión,¿eh? Mire que la exclusividad de eso en esta casa la tengo yo.
Permiso,joven. El señor de la huerta al teléfono.
Gracias. ¿sabe,joven?
Tengo antenas especialmente sensibles. Y detecté que la voz del señor de la huerta hay algo de preocupación.
Con permiso. ¿pasa algo?
Vino dulcina y habló con rosa. Por supuesto.
La visita de dulcina me alarma. Por eso quiero ponerte en antecedentes.
¿pero a qué fue? Ya la conocemos.
A nada bueno,seguramente. Bueno,yo supongo.
Un momento,ricardo. Adelante.
Rosa garcía quiere hablar con usted. Dígale que cuando termine una llamada urgente que tengo en la línea le avisaré para que pase.
Sí,señor. Te decía que yo supongo algo que estoy a punto de comprobar.
¿qué? Dulcina vino a contarle a rosa lo que hicimos para emplearla aquí.
¿y por qué dices que estás a punto de comprobarlo? En este momento rosa quiere verme.
Seguramente es para hablar de eso. ¿y vas a tenerla?
Le mandé a decir que apenas termine de hablar por teléfono. Miéntele,ángel.
Miéntele,por favor,o vuelva a perderla. No,ricardo.
Mentirle no. Pero ángel...
Ya es imposible mantener esta farsa. Desde hace unos meses tú y yo estamos caminando en el filo de la navaja.
Rosa no es ninguna tonta. Ha llegado el momento de la verdad.
Voy a hablar con ella sinceramente. Te mantendré informado.
Hasta luego. Hasta pronto,ángel.
¿ya oyó,señorita leonela? Parece que dulcina logró su propósito.
Entonces también estaba oyendo por la extensión. No,no le dé pena.
No tiene nada de malo. Si yo lo hago.
Si la salvaje quiere hablar con de la huerta, quiere decir que está convertida en una fiera. Ay,cómo me gustaría estarla viendo por un huequito.
Debe estar que la cortan. Y no echa sangre de lo caliente que la tiene.
Tita,se borró de mí. Se borró.
Supuse que ya estarías al tanto de la broma. Y te llamo para reírme de ti.
No te rías. Por lo que más quieras,no te rías.
Maldita sea. Maldita.
Maldita. Estás muy nerviosa,rosa.
¿qué te pasa,eh? ¿tienes hambre?
Toma un pedacito. No ,no.
Es que ahora no puedo decirles,pero... ¿pero qué tienes?
No,ya mejor les cuento después. A mí ni me digan.
Ya me imagino problemas con el marido. Ay,como si lo estuviera viendo.
Ay,violeta,¿pero qué va a tener problemas con ese mangazo? O sea,a lo mejor violeta tiene razón.
No les digo. Es que en la vida,nada da más problemas que los hombres.
Ay,sí,pero son un mal muy necesario. Bueno,eso sí.
Ustedes viven en el chacoteo ,¿verdad? Y el trabajo para nada.
¿pero qué no ven que hay clientes? Con permiso.
Señora. Oiga,¿por qué se tardará tanto el señor ángel en llamarme?
Ay,es él. Oigan,atienda,marena,la mejor es él.
Sí ,don ángel. Dígale a la señorita garcía que ya puede pasar.
Enseguida,señora. Don ángel dice que entres.
Híjole,gracias. Adelante.
Acércate,rosa. Se puso la corbata que le regalamos,¿verdad?
Claro,rosa,porque sé que te hace feliz y a mí me hace verme muy elegante. Siéntate.
¿para qué querías verme? ¿qué has sabido del muñeco ,zoraida?
Esta semana me lo dejan visitarlo. ¿y cuándo lo van a someter al juicio?
Aún no se sabe. ¿y a ti cómo te ha ido?
¿más tranquilo? Qué remedio me queda.
¿has visto a rosa? No.
Quizás sea mejor así. Bueno,la verdad sí la vi.
Ernesto,¿para qué te sigues haciendo daño? No fui a buscarla,zoraida.
La encontré por casualidad en la fonda jarocha de feliciano. Fui a cenar y cuando entré estaba ahí en una mesa con el marido ese que tiene.
Ah,vaya. ¿y qué te dijo?
Nada. Rosa no me vio,ni él tampoco.
La estaba besando y me dio tanto coraje. Me di media vuelta y me salí de la fonda.
¿para qué vas a la fonda si sabes que allí te la vas a encontrar? Lo malo es que ahora no me la encuentro ahí.
No solo a ella sola,sino a él también. Andan para arriba y para abajo juntos.
Claro,su marido y mujer o no. Ernesto,evita ver a rosa.
Lo intento y hasta ahora lo he logrado,zoraida. Pero no sabes qué esfuerzo he tenido que hacer.
¿te acostumbrarás? No,yo sé que no,zoraida.
Las fuerzas me faltan. Sé que en cualquier momento me voy a presentar en casa de rosa.
Para hablar con ella. A lo mejor esta misma noche.
Este... Dulcina linares vino a platicar conmigo.
Lo sé. Malena me lo dijo.
Me estuvo... Me estuvo diciendo cosas y...
Entre ellas me dijo una que... Don ángel,es cierto que...
Que ricardo le pidió a usted que me diera la chamba aquí. Es cierto que ricardo paga mi sueldo todos los meses.
Es inútil seguir mintiendo. Sí,rosa.
Sí es cierto.