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Pues solo que tiene una visita esperándolo en su despacho. ¿quién?
Me pidió que no le dijera. Es una sorpresa.
Mamá, ¿cómo es que estás aquí? Mi chofer me lleva a todas partes.
Quise hacerte una visita y me trajo. Pero yo, yo no entiendo.
¿para qué viniste? Para darte una sorpresa.
¿dónde estás? Sí, federico.
Camino. Ya no soy una mujer inválida, ¿no?
Ahora soy una mujer que puede vengarse. ¿vengarse?
¿pero de quién? Seti.
Siempre se está molando por mi culpa. Bueno, pero tampoco te culpes tú, mija.
Es que a ernesto le pasa todo esto porque me quiere. Pues sí, lo sé, pero tú no le pediste que te quisiera.
No, no, no, eso sí que no, ¿eh? Y ya es la neta, la verdad es.
Nadie puede amar. Nadie puede amar a nadie por obligación.
El amor no nace en la cabeza, mija. Nace en el corazón.
Oye, marina. ¿tú crees que si voy a visitar a ernesto ahí, ahí donde esté, ricardo se puede encorajinar?
Pues no, no, mija. No lo creo porque ricardo es un hombre inteligente.
¿qué? Él debe comprender que tú, pues, no puedes abandonar a un compañero.
En el estado en que se encuentra. Es que cuando un hombre se pone celoso, de veras, deja de ser inteligente, maniña.
¿te acuerdas lo que te conté aquella noche, no? En la casa de don ángel de la huerta.
El hombre de ricardo ese día me sacó de la cama furioso. Tampoco le faltó para que me agarrara de los pelos.
Aquel era otro caso, mija. O sea, a nadie le gusta que su mujer se quede a dormir en casa de un extraño.
Visita a ernesto en la delegación y trata de ayudarlo para que salga, mija. Ay, maniña.
De veras, yo no sé. No te imaginas lo feliz que voy a ser el día que ernesto encuentre una buena muchacha y se case con ella.
Sí, mija, sí. Eso es lo que todos esperamos.
Irma, no entiendo. Cuando fui a verte a tu casa dijiste que...
A ver. ¿qué dije?
Pues que ya no había rencores entre nosotros. Que ya habías olvidado.
Que... Que ya habías perdonado.
Fingía. Y no creo que te sorprenda que alguien finja.
Tú, que siempre fuiste maestro del disimulo. Bueno, y...
¿y ahora qué piensas hacer? ¿qué estás buscando?
Nada más que papeles lelos. Las cartas que alguna vez te escribí.
¿y qué pretendes? ¿enseñárselas a dulcina y...
Destruir así mi matrimonio? Pudiera ser.
Ya no estoy enamorado de leonela. Si es que lo estuve alguna vez.
Iba a decírselo ahora, pero debo respetar su dolor. El tiempo curará ese dolor.
Sí. Decididamente le hablaré a leonela después de que pase algún tiempo.
Pero dijiste... ¿cómo se lo hago entender a rosa?
Rosa es buena. Inofensiva mientras no le haga sentir celoso.
Caldo, teléfono. ¿quién, leopoldina?
Don ángel de la huerta. Dulcina es una mujer evolucionada.
Y perdonará cualquier aventura que yo haya tenido antes del matrimonio. Un hombre soltero puede gozar de ciertas libertades.
Y ella así lo comprenderá. Un hombre soltero está en libertad de tener una amiga.
Pero un hombre casado, no. No entiendo lo que tratas de decir.
Esas cartas pueden ser inofensivas. Pero hay otros papeles que todavía no has leído.
¿qué papeles? Esos papeles donde consta que recién casado has estado visitando el departamento de miriam acevedo.
Acaba usted de llegar y el señor de la huerta parece que lo hubiese detectado. Para mí que sabía lo de su viaje y lo de su regreso.
Con permiso. Hola, ricardo.
Supuse que habías llegado y quiero comentarte algo. Dime.
Durante tu ausencia tuve en la juguetería una visita imprevista. Necesito comentártela.
¿puedes venir a mi casa? Por supuesto, ahora mismo salgo para allá.
Eso es inaudito. Me has mandado a seguir.
¿esos informes podrían interesarle a tu mujer? No pierdas el tiempo.
Son fotocopias. ¡pues no te saldrás con la tuya!
¿qué quería de la huerta? Dice que durante mi ausencia tuvo una visita imprevista.
¿a quién? Ángel no me lo dijo.
Pero empiezo a tener miedo. ¿miedo?
Apenas regreso y empiezan las complicaciones. Por favor, irma.
Tú no puedes vengarte de esa manera. Podría matarte ahora.
Así como una vez me mandaste matar a mí. ¿pero qué dices?
¿mandarte matar yo? ¿cómo se te ocurre, irma?
Hay un hombre que está detenido. Que nunca conoció tu nombre.
Y otro que sí lo conoce, pero está muerto. No tengo pruebas.
No me importa tenerlas. Pero mi venganza me basta con unos cuantos papeles.
Irma. Por el amor que nos tuvimos, tú no puedes hacerme esto.
¿y lo que tú me hiciste a mí? Sería mi ruina, irma.
Mi ruina. Precisamente es lo que busco.
Te quise, irma. Todavía te quiero.
Bien sabes que mi casamiento con dulcina linares fue una transacción comercial. ¿qué quieres?
¿taparme la boca ofreciéndome amor? Todavía podríamos ser felices, irma.
Miento de sobras. Si esa mujer regresa, no la dejes entrar.
De la sala. Gracias, amalia.
Tengo café. Gracias.
Hola, ricardo. Hola.
¿cómo les fue? Muy bien.
Fue la verdad esta mañana. Suerte, rosa.
Chávenla, chávenla. Nada, nada.
Oye, ¿no vas a jugar con nosotros? ¿qué onda, hijos?
No, hoy no puedo. Tengo mucho que hacer.
Uy, loco. Ay, ¿cómo no me va a acordar, hombre?
Si juego mejor que cualquiera de ustedes. ¿quién sabe?
Con eso de que ya trabajas, si es, ni nos pelas. Además, ya tiene mucho tiempo que ni juegas con nosotros.
Put. ¿y qué?
Ya se te ha de haber olvidado. ¿cómo se va a olvidar, hijo?
Estás loco. A ver, échame la pelota.
Un pasecito para acá. Ahí te va, ahí te va.
Venga de ahí. Quieto, quieto.
Hija mía. Se rompió todo el cristal, hijo.
Va a salir doña clofa. Me va a poner como camote.
Órale. Sálvese, quien pueda.
Por teléfono me dijiste que tuviste una visita inesperada en la juguetería. ¿quién fue?
Tu hermana dulcina. ¿dulcina?
¿dulcina estuvo a verte? Sí.
¿qué quería? Averiguar si rosa continuaba trabajando conmigo.
Señor, quieren verlo. ¿quién?
La... La...
La... La...
La... La...
La... La...
La... ¿quién es?
Hernández. Parece usted piano.
La, la, la, si, do, fa. ¿qué?
¿quién quiere verme? Rosa garcía.
Tú me dijiste que tenías miedo que dulcina y leonela pudieran revelarle a rosa la trampa de la juguetería porque en rosa no habría perdón ni para ti ni para mí. ¿qué hiciste?
Aseguré a dulcina que rosa había sido despedida por mala conducta. Y que tú nunca la recomendaste gracias,ángel ahí no termina el peligro hay algo más ¿algo más?
¿qué,ángel? ¿qué?
¿osa garcía otra vez? Otra vez,señor ¿pero qué hice yo para merecer este castigo,señor?
Está bien,fernández hágala pasar sí,señor rosa garcía,que pase dios ¿cómo está usted? Hasta ahora me había ido bien sí se acuerda de mí ,¿verdad?
Es inolvidable ay,qué bueno siéntese gracias ¿qué quiere? ¿para qué vino?
A ver,pero primero cuénteme ,¿qué onda,no? Es que ha habido muchos robos en esta época aquí bueno,la verdad es que no son tantos como...
No,un momento,yo no tengo tanto tiempo para... ¿qué,qué,qué?
¿para qué volvió usted,edio? ¿qué,qué quiere?
No se ponga mal,espéreme,espéreme es que usted tiene preso a un cuate mío y entonces quiero dos cosas primero,quiero verlo y después quiero sacarlo de aquí ah,¿quién es el detenido? Se llama,este,ernesto rojas ¿usted sabe quién es,no?
Sí,el tipo que le rompió la cabeza a otro en una fonda ¿dónde está ese mero? ¿y qué,le puede faltar ahorita,más rápido que inmediatamente?
Nones,es que digo,ese,no sí,sí,exacto ¿hasta qué les encanta en el cuate mío eso? Ah,¿qué,mi general?
¿así que no puedes sacar de la jaula mi cuate ernesto y puncha? He dicho que no y le repito que no soy comandante,mi general ¡soy agente!
Ah,oyo pasa usted se lo pierde la verdad bueno ,díganme una cosa,agencio usted es casado y con hijos ,¿no? Bien sabe que sí pero ¿eso qué tiene que ver con lo que estamos tratando aquí ahora?
Yo no me equivoco, la verdad, como un padre de familia puede ser feliz así, teniendo tanta gente presa allá adentro, a ver, dígame usted yo no soy feliz teniendo preso a nadie ay, no, entonces, ¿por qué no suelta usted a mi cuate? A ver, dígame usted la libertad de un detenido, no la decido yo, la decide el juez pues entonces usted aquí no manda para nada, entonces, ¿para qué está usted aquí?
Mejor vaya hasta su casa cada uno cumple con su misión y yo estoy cumpliendo la mía calma, calma, por favor así que usted quiere visitar al detenido clarín, digo siempre que el juez me dé permiso fernández sí, señor lleve a esta señorita, puede visitar al detenido ernesto rojas sí, señor, acompáñenme, por favor gracias, mi estimada y este, mire usted, si el juez le echa la viga por haberme dado permiso, no más me avisa, ¿eh? Yo hablo con él y le doy su buena regañón ¿en serio, eh?
En serio ¿qué hice, señor? ¿qué más hay en todo esto, ángel?
Después que dulcina salió de mi despacho, fue con la jefa de personal y le pidió informe sobre rosa ¿y qué le dijo la jefa de personal? Según ella, nada especial, pero como malena odia a rosa, temo que pueda haber hablado de más que haya puesto a dulcina en antecedentes y a estas horas, pues...
Ya esté fraguando cómo separarte de rosa nadie podrá separarme ya de rosa ni siquiera dulcina ernesto rojas, visita ¿qué viniste? ¿cómo que pa' qué?
Si eres mi cuate, ¿no? ¿qué quieres?
¿para qué sé que el isidro te provocó y... O estás detenido aquí?
¿qué? Necesitas ayuda, ¿no?
Yo te la voy a conseguir un buen abogado sí, sí, claro un buen abogado amigo de tu marido, ¿no? Pues sí ¿sabes qué, rosa?
Antes que recibir ayuda tuya o de los linares, prefiero pudrirme en una cárcel ¿la señora dulcina linares de robles? ¿soy yo?
Creo que ya nos conocemos ¿quizá? ¿quizá?
Pero no recuerdo dónde me llamo irma y vengo a decirle algo que seguramente le interesa ¿qué? Yo fui amiga de federico robles, su marido una verdad que usted desconoce ¿me puedo sentar?
¡no! Gracias ¿qué está buscando?
¿que llame a la policía? Ya te lo dije antes que recibirlo ¿qué?
¿qué? ¿qué?
No, no, no, no no, no, no, no, no ¡espérate! ¿qué?
Ya tienes ya sin ir por tu casa, oye ¿tú eres que puedes estar tranquila allí sin saber dónde estás? ¿eh?
Mi madre está acostumbrada a que falte sin avisarle es que tarde o temprano se va a tener que enterar ¿acaso yo no estoy sufriendo? Señora, no conviene que la policía meta sus narices en esta casa ni en la vida del licenciado robles.
Siéntese, por favor. ¿pero cómo se atreve?
Siéntese antes que la haga sentar por la fuerza. Usted debe estar loca.
Después que me escuche, tal vez quien se vuelva loca sea usted. Tú no me puedes acusar a mí de haber hecho algo indebido.
Yo me fui de viaje con ricardo linares y él es mi esposo, oye. No, no es tu esposo.
Ernesto. Se habían separado ya.
Ya los trámites del divorcio estaban a punto de concluirse. Pero él te calentó la cabeza con esa comedia de los papeles y de las firmas.
Para que cayeras otra vez. Y caíste.
Fuiste engañada, rosa. Fuiste engañada otra vez por ricardo linares.
No estoy hablando por hablar porque yo sé que ahora ricardo ha sido sincero conmigo como yo también he sido sincera contigo, jess. No lo puedes negar.
Mira, a las cotachas de la juguetería yo les dije que venía a puebla a ver una prima. A ti también te pude haber dicho eso y haberte mentido, pero no lo hice porque de veras te respeto demasiado, hijo.
Todavía tienes el descaro de decir que me respetas. Yo sé lo que siento por ti, ernesto.
También yo sé lo que siento por ti. Pero no me sirve de nada.
Te pedí que te casaras conmigo. Es que no puedo.
No puedo porque, ya sabes, yo estoy casada con ricardo linares, hombre. Él no se ha divorciado de mí ni se ha ido lejos.
No se ha muerto ni nada de eso. Dime una cosa, rosa.
Si ricardo linares estuviese muerto, ¿te casarías conmigo? ¿así que crees a dulcina capaz de decirle a rosa que su sueldo de la juguetería lo pagabas tú?
Por supuesto que es capaz, ángela. Dulcina es una mujer sin sentimientos.
Al menos sentimientos nobles no los tiene. Y si algo bueno siente por alguien, es única y exclusivamente por el licenciado federico robles.
Su sinvergüenza a marido. Pero, ¿por qué tanto odio?
Porque ella quiere dominar a todo el que tiene cerca. Con rosa nunca pudo.
Rosa siempre se le enfrentó sin miedo. Bueno, y si rosa descubre el engaño, ¿crees que ella nos hará frente a nosotros?
Claro que lo creo. Pero tengo una esperanza.
¿cuál? Soy su marido, nos hemos reconciliado.
Durante los días que estuvimos en manzanillo, me parece que aprendí a domesticarla. Quizá cuando sepa que yo le conseguí el trabajo, rosa reaccione con un berrinche, pero no con su orgullo de muchacha pobre que no admite limosnas.
Luego quizá lo merite y se sienta orgullosa de mí. A ver qué pruebas tiene.
¿de qué? De que fue amiga de mi marido.
Ahí se lo demuestro. ¿cómo puedes hablar así, andrés?
Contéstame. Si ricardo estuviese muerto, ¿te casarías conmigo?
Si ricardo estuviera muerto, yo la verdad no sé qué sería de mí, pero... O está vivo y lo tengo.
Un hombre debe conservar su dignidad frente a la mujer que ama. Pero ya ves, ni dignidad me queda.
Con tal de que fueras mi esposa, no me importaría esperar la muerte de ricardo linares. Aunque cada mañana al despertar me volviese loco.
Oye, pero es que es pecado desear la muerte de los semejantes. Claro.
Y más tratándose de ricardo linares. Lo tienes en un altar.
¿sabes qué, hijo? Que ningún hombre para mí está en ningún altar.
Pero si hay algo sagrado para mí, son dos personas. Manin y ricardo.
Y yo ya me voy. Ándeme.
Y aunque no quieras, voy a pedir un abogado para que te saquen de aquí. Si están de por medio los linares, no lo acepto.
Si te dejen libre, no tendrás más remedio que salir, fíjate. Y ojalá que sea cuanto antes.
Nos vemos. Prefiero pudrirme en la cárcel.
Antes que aceptarlo. ¿lo oíste?
No lo acepto. No acepto la vida de tu marido.
No lo acepto. No lo acepto.
Federico, querido. No estoy para rumacos.
Federico, ¿qué te pasa? ¿pasa?
Pasa que estamos perdidos. Por lo menos yo estoy perdido.
Pero, ¿pero de qué estás hablando, federico? Cuando llegué a mi oficina, irma me estaba esperando en su silla de ruedas.
Y de pronto sucedió algo que meló la sangre en las venas. Irma se puso de pie y caminó hacia mí.
Caminó, normalmente, como tú y como yo. No, no, no puede ser.
Pero ella está paralítica. Fingía estar paralítica.
Ha olvidado lo que pasó y quiere vengarse. ¿no las lee?
¿estábamos casados, federico y yo, cuando usted fue su amiga? No, ¿verdad?
No. Entonces, para mí no tiene ningún valor estas cartas.
A un hombre soltero se le perdona cualquier amorío sin importancia. ¿estos son todos sus recursos para deshacer mi matrimonio con federico?
No, señora. Tengo otro más.
¿cómo fue? Cuéntame.
Irma me amenazó con mostrarle a dulcina las copias de las cartas que le envié cuando teníamos relaciones. Bueno, ¿pero qué hay con eso?
¿alguna vez me dijiste que dulcina te perdonaría tus aventuras de soltero? Sí.
Las de soltero, sí. Pero no las de casado.
¿acaso sabe...? Lo nuestro.
Todo. ¿cómo?
Irma contrató a un detective para que nos vigilara. Está enterada de todo.
Y se lo puede decir a dulcina. ¿bueno?
¿zoraida? Soy yo, rosa.
Rosa, qué sorpresa. Oiga, fíjese que, bueno, ya me enteré de lo del muñeco, ¿eh?
¿cómo está usted? Ya te imaginará, destrozada.
Al muñeco le esperan muchos años de cárcel. Híjole, pues, ni modo, doña sori.
Pero, pues, él se lo buscó, ¿no? Oiga, no se va a echar a morir por él, ¿eh?
Mira, mejor no hablemos de cosas tristes. ¿a qué se debe tu llamada, mija?
Pues, yo quería preguntarle, ¿usted sabe dónde vive la mamá de ernesto? Sí, mija.
Vive aquí cerca. ¿por qué?
Pues, es que quería que me hiciera el favor de avisarle que ernesto... Pues, ernesto está preso en la delegación.
¿puedo saber cuál es ese otro recurso que le queda? Este.
El informe de un detective privado que contraté para seguir a cierta señorita y a federico robles. ¿qué piensas hacer?
No sé, no sé. Estoy desesperado.
No es sólo mi matrimonio el que corre peligro. Es mi porvenir.
Pero no crees que puedas convencer a dulcina. Puedes decirle que fue una tontería.
Tú tienes mucha influencia sobre ella. Dulcina me perdonará lo de irma.
Pero lo tuyo, lo tuyo no me lo perdonará. ¿qué le parece?
Una mujer desconfiada puede mandar vigilar a su marido. Yo quise ser original e hice vigilar al marido de otra.
Esto es falso. No, señora.
¿para qué iba yo a recurrir a algo tan torpe? Además, ahí tiene el número del teléfono del detective que contraté.
Llame y hable con él. Su apellido es granillo.
Háblele de esos papeles. Háblele para que compruebe que no le estoy mintiendo.
Eso fue nomás lo que pasó ,zoraida. Pero pues yo, aunque ernesto no quiera, le voy a conseguir un abogado por miedo de mi marido para que lo saquen de ahí, ¿no?
¿usted le puede avisar a la mamá de ernesto para que vaya a verlo? Así le tranquiliza y le dice que va a salir pronto, ¿no?
Cuenta con eso, rosa. Hoy mismo le avisaré.
Además, por si le interesa, ahí está la dirección de miriam acevedo. Yo fui una aventura de federico y puede que eso ya no tenga importancia porque pertenece al pasado.
Pero miriam acevedo es la amiga en turno de su marido. Y eso sí debe importarle, ¿no?
Buenas tardes, señora. Bueno.
Esofilote, me quiero morir. Quiero hablar con ricardo.
De paso. ¿de parte de quién?
¿a poco me va a decir que no sabe, oiga? Claro que sé.
Pero no creí que tuvieras el descaro de identificarte. Pues antes no lo hacía.
Pero pues ahora no tengo por qué esconderme, que soy yo. ¿eh?
Mira, escúchame, esofilote. No seas insolente.
Mira, no le hagas de tos, hija. En serio, ¿eh?
Háblale a ricardo, por favor. El señor ricardo no está.
Pues entonces a mi cuñado rogelio. No me engañes, ¿eh?
No me engañes diciendo que no está, porque la primera oportunidad que tenga yo de decirle, se lo digo y que tú me lo negaste, ¿eh? Y a ver a cómo nos toca, hija.
El joven rogelio sí está. Pues avísale que quiero hablarle.
Háble, esofilote, y cuidado, ¿eh? No te va a caer ninguna pluma en el camino, hija.
Qué horror. Ya no hay clases sociales.
Ya se mezclaron todas las razas. Es el fin del mundo.
Si rosa no acepta esta postergación de la plática, entre ricardo y leonela, y se pone caprichosa, yo trataré de convencerla. Nos hemos hecho buenas amigas.
El joven rogelio, aunque parezca mentira, lo llama la salvaje. ¿rosa?
Sí. Y está más salvaje que nunca.
¿rosa? Hola, cuñado.
Oye, ¿de verdad no está ricardo? No, no está.
Y creo que fue a ver a ángel de la huerta. ¿pasa algo?
Es que necesitaba pedirle un favorzote, hombre, pero, pues, lo mismo te lo puedo pedir a ti, ¿no? Oye, ¿no podemos vernos ahorita mismo?
Siéntete. Me imagino que no fuiste así al viaje con ricardo.
Así no. No, no, ni ese.
No, cuñado. Lo que pasa es que estas son las garras de toda mi vida y, la verdad, pues, tengo un chorro de ley.
Cuando ricardo y tú vivan juntos, tendrás que jubilar esa ropa. Sí, chucha, y luego, ¿con qué ropa juego fútbol con mis cuatachos ahí en el barrio?
No, hombre. ¿qué hago?
Rosa, a lo señora linares no le va a quedar bien seguir jugando a fútbol. ¿sabes qué, hijo?
Hoy le metí un gol al vídeo de la casa de venancio. Al del gordito ese del mercado.
¿te acuerdas? ¿eh?
Ay, rosa, ya te veo metiendo un tiro de esquina en el estadio azteca. Pues, ¿cómo no?
Si me dan chance, sí. Bueno, menos risa, porque, la verdad, lo que tengo que tratarte es muy serio.
Es, pues, un favor para mi cuate, el ernesto rojas. Así te acuerdas, ¿no?
Perdón, ¿puedo serle útil? Busca usted a alguien.
El departamento de una amiga. Pero, gracias, ya lo encontré.
Conozco la historia de ernesto rojas. Linda me lo contó todo.
Por lo que veo, linda, y tú, ya se están contando muchas cosas, ¿eh, hijo? Algunas.
Tu viaje con ricardo lo tenía nervioso. Alguien habló mal de ti en la fonda y le di un botellazo.
Sí, sí. A isidro, ¿no?
Pero a ese no le hubiera dado con la botella, le hubiera dado con un barril. Híjole.
Conozco al tal isidro y pienso lo mismo que tú. No es, no es ningún angelito.
No. Bueno, mira, es que hablé con ese señor que trabaja allí en la delegación, que se ha hecho de verdad bien cuatacho mío, pero así y todo no me quiere abrir la jaula para que salga ernesto.
Si por eso le quería pedir a ricardo o a ti, que, pues, que me echen la mano, ¿no? Que lo ayuden a salir en libertad.
Sí, buenas tardes. Miriam acevedo.
Sí. Soy yo.
Pero, ¿cómo entra así a mi casa? ¿qué quiere?
Soy dulcina linares, la esposa de federico robles. Te sorprende, ¿verdad?
Es que, ernesto, necesito un abogado, hijo. ¿ustedes todavía tienen a aquel que fue a mi casa para que yo le firmara los papeles del divorcio?
Sí, claro. El licenciado alberto valencia.
Es muy amigo nuestro. Bueno, pues, ¿qué?
¿él podría hacer algo por ernesto? Por supuesto.
Pero tú tienes que explicarle la situación. Pues, clarín, ¿y qué, qué, cómo le hago?
¿qué le hablo? ¿quieres que le diga que vaya él mismo a tu casa para que hables con él?
Ajá. Sale y vale.
¿sabes qué? Quiero que sepas de una vez que ernesto no quiere nada de ayuda nuestra.
Pero, pues, a ver, dime, si yo no hago algo por mi cuate, ¿quién lo va a hacer, no? Ah, clara de huevo.
Clara de huevo, clara de huevo. ¿te sale bien, hijo?
Despreocúpate. Ah.
Alberto valencia sacará a tu amigo de la delegación. Ah.
Qué buena onda, de veras. Ah.
Cuñado, no sé si tú sepas si... Si ya ricardo haya hablado al godón así con...
¿con la abuela? Buenas tardes.
Buenas tardes, señora. Soy la dueña de...
Sí, de la cantina. La amiga de mi hijo.
Ah, pase, pase. Ay, gracias.
Esta es su casa. Dígame.
¿qué la trae por aquí? Bueno, vengo a traerle una noticia un poco desagradable de su hijo, ernesto.
Señora, yo... Comprendí a qué venido, ¿verdad?
Señora, por favor, es que no entiendo. ¿qué no entiende?
Sinvergüenza, mujerzuela. Quería robarme a mi marido, ¿verdad?
Pues, ahora le voy a enseñar cómo me dejo robar. No, señora, por favor, no.
No, señora, es que yo no sabía... Dulcina.
Dulcina. Dulcina, ¿dónde estás?
¿dónde estás? ¿dónde estás, señor?
Vine a una señora a hablar con ella y enseguida que se fue, salió ella también. ¿y cómo era esa mujer?
¿la recuerda? Sí, era alta, morena y muy guapa.
Irma, seguramente. Pues, resulta que tiene varios días encerrado y yo sin saber nada.
Sin imaginarme siquiera. Bueno, es que ernesto tiene la costumbre de faltar sin avisar por su trabajo en el periódico.
Dios mío, ¿cómo es posible? Bueno, mire, no se desespere.
Hay una amiga de ernesto que va a conseguir un abogado para que pueda salir enseguida. Voy ahora mismo a verlo.
Yo la acompaño, señora. Para que aprendas.
No se te vuelva a ocurrir sacar a hombres casados. Te dejo vida.
Te dejo vida. ¿la debes, eh?
¿no sabes de veras si habló ricardo con la güera o qué? No, rosa, pero no creo que haya hablado.
¿por qué no? Si me dijo que lo iba a hacer enseguidita.
Ah, claro. No, sí, ya, ya sé.
Prometerme pobreza es el daño que aniquila, ¿no? Bueno, espera, espera.
Con más ansias. No le pudo haber dicho nada porque leonela no ha regresado de monterrey.
Ah, bueno, si es así, es otra cosa. Pero en cuantito llegue que le hable, por favor.
Digo, él me lo prometió, ¿eh? ¿quiere decir que mandaste al licenciado valencia a casa de rosa?
Sí, para que la ayude con el problema de ese amigo de rosa. Pero, rogelio, ¿qué hiciste?
¿más lógico? No.
Pues ojalá que alberto valencia no meta la pata. No entiendo, ricardo.
Es que si rosa cree enterarse de la verdad, se arma una y bien grande. ¿la...
La verdad? ¿qué verdad, ricardo?
¿qué va, milly? ¿cómo está usted?
Buenas tardes, milly. Pásale nomás.
Sí, gracias. Me dijo rogelio linares que tenía usted un caso para proponerme.
Así es, milly. Siéntese nomás.
Gracias. ¿le sirvo un cafecito?
No, no. Por ahora estoy bien.
Mejor la escucho. Dígame usted, mi licenciado, ¿usted me podría sacar del tambo a un cuate mío que le pegó un botellazo en la cholla a otro?
¿lo mató? No, no, hombre.
¿cómo cree? Ni dios lo mande.
Bueno, pues es una suerte. Si lo mata, la cosa no hubiera sido sencilla.
Pero, no habiendo homicidio, podemos hacer algo por ese amigo suyo. Hay una buena amiga de ernesto rojas.
Hija señora, es su mamá. Queremos apelar a su buen corazón.
¿para qué me dejé ver a mi hijo? Aunque sea unos minutos solamente.
¿por qué no había venido usted antes? Recién me acabo de enterar, señor.
No, sí. En realidad, el detenido no quiso que se le avisara a su familia.
Aunque, la verdad, no es hora de visita. Por favor, señor.
Bueno, está bien, está bien. Véanlo hoy porque seguramente mañana ya no estará aquí.
¿lo van a sortar? No.
Pero si no se soluciona su asunto, tendrá que pasar al reclusorio. Fernández.
Sí, señor. Lleve a la señora a ver al detenido ernesto rojas.
Muy bien, señor. Por aquí, por favor.
Gracias. Ernesto rojas.
Visita. Cuando decidí interrumpir los trámites de mi divorcio con rosa, alberto valencia no se encontraba en méxico.
¿y eso qué? Pero no entiendes.
Sinceramente, no. Explícame.
Alberto valencia ignora que ya no quiero divorciarme. Él piensa que las cosas siguen llevando su curso.
Que sigo en mis planes de divorcio con rosa y matrimonio con leonela. Porque desde hace más de una semana no platico con él.
¿te imaginas lo que pasará si alberto le dice a rosa que yo no he detenido los trámites de divorcio? Pues sí, lo que tú dices.
Se va a armar y en grande. Entonces, milik, ¿de veras usted cree que todo se arregle fácil?
Bueno, si el herido ya anda en la calle, ¿de qué pueden acusar a su amigo más que de lesiones leves? Bueno, ¿y eso?
¿qué onda con eso? Bueno, se arreglará pagando una fianza no muy alta.
Rogelio linares seguramente la pagará. No, no.
Yo creo que más bien ricardo. Si las reconciliaciones también traen gastos, ¿no cree?
¿cómo? ¿a qué se refiere?
¿a qué? Está claro.
¿a poco no se lo ha dicho ricardo? No, no.
Ricardo no me ha dicho nada. No, pues es que ricardo y yo ya nos reconciliamos.
Así se dice, ¿no? Pero ¿cómo, cómo, cómo que se reconciliaron?
Pero si él no ha retirado la demanda de divorcio. Ay, ¿cómo es la cosa?
¿qué quiere decir? ¿que ricardo todavía se está divorciando de mí?
Contésteme, oiga. ¿que ricardo todavía se está divorciando de mí?
Pues, hasta ahora el divorcio sigue su curso. Sale en pocos días más.
¿entonces qué? ¿él no paró ese divorcio?
Pues, hasta ahora no. Claro, hace casi una semana que no nos vemos.
¿una semana? Bueno, también hace una semana que él y que...
Y que yo... Bueno, señora, se me hace tarde y no quiero demorar más el asunto de su amigo.
Hasta pronto y cuente con que ese joven saldrá libre. No, no, no, no.
No, usted no sale de aquí. Siéntese, siéntese.
¿cómo? Es que quiero que me explique muy bien cómo está esto de que ricardo se sigue divorciando de mí.
Pronto saldrás de aquí, mi hijo. Rosa está dispuesta a ayudarte.
De ella no quiero nada. Y menos sabiendo que va a recurrir a su marido.
No seas tonto, ernesto. No te vas a quedar aquí encerrado por orgullo, mi hijo.
Claro que no, hijo. Si esa muchacha consigue ayuda, acéptala, venga de quien venga.
No quiero, madre, no quiero. Por favor, ernesto, hazlo por mí.
Mira que me darías un sufrimiento muy grande si tuvieras que quedarte aquí encerrado. Sé que de aquí te pasarían al reclusorio.
Y eso para mí sería la muerte. No seas terco, hijo.
Acepta la ayuda de rosa garcía para salir de aquí. Acéptala.
Quiero que me explique. Mire, prefiero que la explicación se la dé ricardo linares.
Quiere decir que ricardo y ella no estamos casados, ¿verdad? Mire, quiero decir que el divorcio ha seguido su curso.
Que no se ha detenido, pero... Ya le digo, hace una semana que no hablo con ricardo linares.
La verdad, yo... La verdad es que, dios mío, no puede ser.
Mire, señora. No puede ser.
Hable con ricardo. En todo esto hay un malentendido que él le va a aclarar.
Ah, bueno, licenciado. Ya puede usted pintarse.
Ya sabe. Cuente con la libertad de su amigo.
Con permiso. Ochocientos cincuenta minutos.
Ochocientos cincuenta minutos. Mija, ¿qué tienes?
¿pero qué te pasa, rosa? Me engañó.
Ricardo linares se voló otra vez de mí. Dulcina, ¿a dónde fuiste?
No sabes de dónde vengo. ¿de dónde?
De casa de tu amiga. Dulcina, deja que te explique.
Vengo de casa de miriam acevedo. ¿de qué hablas, mija?
Ricardo me mintió. Vuelta la mula al trigo.
Bueno, pero si ricardo es tu marido y se ve que te quiere. No, él sería incapaz de volverte a mentir.
Ya casi no es mi marido. El divorcio sigue porque ya casi no estamos casados.
El abogado estuvo aquí y me lo acaba de decir. Ay, hombre, entre abogados te veas.
Bueno, pero tiene que haber alguna explicación, mija. No hay ninguna explicación, manina, ninguna.
Si tenés todas las razones, ernesto. ¿pero razón de qué, mija?
¿cómo que de qué? Por venganza, por lo que sea, ricardo se volvió a burlar de mí.
A esa tal miriam le quité para siempre la costumbre de andar con hombres ajenos. Pero...
¿pero qué hiciste, dulcina? La maté.
Siempre andas viendo moros con tranchete. Déjate ya de payasadas.
Vas a ver cómo esta noche viene y le pides muchas aclaraciones. Esto no se debe de ser más que un malentendido.
Eso me dijo el abogado. Lo ves, mija.
Si caridad tiene razón. Es que no es verdad.
Y yo lo entendí perfectamente. Yo lo entendí.
La gente se burla de los burros ignorantes. Ese desgraciado se volvió a burlar de mí.
No lo voy a aguantar. Se burló.
Se burló y se burló de mí. ¡párale!
¡párale! Te estás haciendo daño.
Mira, y no le digas miserable sin saber, ¿eh? ¿ah, sí?
¿qué es? ¿qué es entonces?
A ver. A ver, ¿qué es eso?
Un hombre que... Ese que lleva la cosa redonda aquí.
Aureola. Eso.
¿a poco... ¿a poco es ricardo así?
San ricardo. José aureola, ¿no?
Desgraciado. Pero yo...
Ahora sí estoy preparando las unidades para cuando llegue. Ahora sí se va a acordar de mí.
Pero para siempre. Rosa.
¿qué vamos a hacer? Tú no tendrás ningún problema.
Pero, dulcina... ¡pártate!
Ya no eres mi marido. ¿le dijiste a rosa que el divorcio seguía su curso?
Sí. Me agarró fuera de base.
Me di cuenta tarde del error. Luego quise explicarle, pero ya sabes cómo es de impulsiva.
¿no me entendió? Además, yo no sabía que...
Que había cambiado de opinión respecto a divorciarme de rosa. Pues, sí cambié.
Pues, me hubieras avisado enseguida. Traté de hacerlo, pero no estabas.
Y luego me fui de viaje con ella y acabo de regresar. De todas maneras, el divorcio no existe mientras rosa y yo no estampemos la última firma.
Por supuesto. ¿vas a salir?
Sí, voy a casa de rosa. Tendré que enfrentarla.
Me avergüenza hasta que me hayas tocado. Es verdad.
Me das asco. ¿qué estás pensando?
Irme de tu lado. Después mandaré a buscar mis cosas.
Me iré ahora mismo. ¿a dónde?
Regreso allá. A donde debí quedarme y no salir de ahí.
A la mansión de los linares. Pero mataste a una mujer.
Ella no puede acusarme. Nadie te vio.
La vecina que entró y me la quitó de las manos cuando ya la vi estrangulada. No hay peligro.
Esa mujer no me conoce. Nunca antes me vio.
Esa mujer declarará a la policía. Podría describirte.
Atarán cabos. Y sobre todo, está irma.
Irma, que será la primera en denunciarte como la asesina de miriam. ¿usted?
Buenas, doña tomasa. Por favor, ¿puedo hablar con rosa?
¿de qué le sirve a uno ser buena y decente? Si a todas esas viejas resbalosales van mejor que a mí.
A ver, dímelo, justina, dímelo. Mija, ahí te buscan.
Ricardo linares. Así que ricardo linares vino.
Mira. No pudo esperar a la noche.
Bueno, ese es señal de que tiene la conciencia tranquila. ¿no crees?
Eso es lo que va a pasarle ahora. No va a olvidarse mientras yo viva.
Así que te atreviste a venir. Te buscará la policía.
Que me encuentren allá. En mi casa.
Donde se me revuelve el estómago. Con federico.
Ya lo veo bien claro. Nunca me amaste.
Solo buscabas mi dinero. Entiende, dulcina.
Un mal momento lo tiene cualquiera. Aunque haya ocurrido lo que ocurrió, te quiero.
Te quiero. Y si de alguna manera puedo ayudarte para solucionar tu problema, yo...
No necesito de ti. Al contrario, soy lo que ha ocurrido.
Eres tú quien seguirá necesitando de mí. Ciega.
No. Ricardo quiso hacerme entrar en razón, pero estaba ciega.
Sigue mis manos, federico robles. Y yo te aseguro...
Que terminarás en una cloaca. El único lugar que merecen los hombres como tú.
¿aquí me tienes? Ya te vi.
Aunque en este momento era lo que más deseaba en el mundo. El licenciado valencia estuvo en la casa y me contó.
Por eso no pude esperar a la noche. Preferí venir a enfrentar ahora mismo la situación.
¿por qué? ¿por qué?
Te mentiste. Déjame explicarte.
No. Ya sé que el divorcio sigue adelante.
Que en pocos días más estaremos divorciados. Tú me dijiste que todo estaba hablado, que aún estábamos casados.
Que lo del divorcio pasaba a la historia. Que seguíamos siendo marido y mujer.
Que podíamos irnos juntos a ese viaje. Ni siquiera habías hablado una sola palabra con el licenciado valencia.
¿me dejas hablar? ¡no te dejo hablar!
¿sabes lo que hiciste conmigo? Me usaste.
Y a mí no me usa nadie. Luna de miel.
Qué bonita luna de miel. Toda la amargura de mi vida.
Te creí mi hijo. Me llevo al tren.
¿por qué seré tan bruta? ¿por qué volví a creerte?
Ernesto, tenías razón. Solo me querías como tu juguete.
Déjame hablar. ¡no!
¡suéltame! ¡lárgate!
Déjame en paz. Déjame hablar, te digo.
Es lo único que te falta ver. ¡órale!
¡pegame! ¡éntale, hijo!
¡éntale! Te juro que te doy un derechazo que te dejo frío, ¿eh?
Ya verás si no puedo. Ya verás.
¡suéltame! Déjame que te aproveches porque eres hombre.
¡suéltame, ricardo! ¿qué quieres ahora?
Sencillamente saber cómo terminaron las cosas. Estarás contenta de tu obra.
Has destrozado mi vida y la de dulcina. Antes ustedes destruyeron la mía, ¿no?
Estamos a mano. Nos sales debiendo.
Todo esto tiene un desenlace. Hace que desconoces.
¿qué pasó? Cuéntame.
Dulcina fue a casa de miriam. ¿estaba en mis planes?
Se presentó ante miriam y la mató. ¡suéltame, ricardo!
¡suéltame ya! ¡suéltame!
Tomarte. Es muy macho, ¿verdad?
¡déjame levantarme! ¿qué hace?
¡déjame! ¡dale un escarmiento a esta fiera!
¡ya, ricardo! ¡no seas payaso, por favor!
¡suéltame ya! Déjela, por favor, joven.
Me ves la cara como me la viste y todavía me pega. Entiéndeme, por dios.
Esto tiene su explicación. Si no la tuviera, escaparía de ti.
Y, sin embargo, vine. Sí, ¿verdad?
Pero para pintarte de colores, hijo. Para pintarte ahorita mismo de colores.
Órale, pero ya. Te me vas de aquí.
Pero para siempre, ricardo. Dulcina mató a miriam.
¿qué dices? Estarás contenta de tu hazaña.
Por tu culpa se ha cometido un crimen. De ahora en adelante podrás dormir tranquila, irma.
Federico, federico. Tanto no buscaba.
Dios mío, tanto no. Si me voy, no me iré solo.
Quiero salvar mi responsabilidad de los caprichos de una malcriada. No, no son caprichos, fíjate.
El licenciado me lo dijo. Y metió la pata él porque no te pusiste de acuerdo con él.
Yo lo descubrí. ¿o cómo no lo descubrí antes para que no te pudieras burlar de mí?
No me burlé de ti. Seguimos casados.
Te sigues divorciando de mí. Eso sí.
No, no estamos divorciados hasta que los dos firmemos. Y eso no ha sucedido.
Cuando valencia nos entregue los papeles del divorcio, los rompemos como si nada. Ay, sí, los rompíamos, fíjate.
Porque a mí ya no me vuelves a ver la cara, fíjate. Esto se acaba aquí mismo.
Y para siempre ahora sí. Rosa, ¿puedes darme una hora?
Tan solo una hora. Para que tomes definitivamente una decisión.
No quiero darte nada. Rosa, rosa, sé razonable.
Mira, no es tanto lo que te pide. Solo necesito que me acompañe.
Sí, contigo no voy ni a la esquina, fíjate. Tomasa, por favor, hágale entrar en razón.
No hay duda, mija. El joven, el joven ricardo está siendo sincero.
Mira, todo esto tiene una explicación. Y él te la quiere dar.
A ver, ¿qué pierdes con escucharlo? Si no es mucho lo que te pide para, para que decidas qué hacer.
Una hora solamente. Y que lo acompañes.
¿para llevarme a dónde? ¿a dónde?
A donde pueda demostrarte que soy inocente. Que estás en un error.
Que el licenciado valencia sufrió una equivocación. Y que tú no supiste entenderlo.
Está bien. Te acompaño.
A ver, mi gorra. Me falta mi gorra.
Échamela. Tómala.
Vamos. Suéltame.
No hace falta ni que me toques ni que me jalones. Puedes entender por las buenas.
Doña tomasa se la traeré de vuelta pronto. A rosa o a lo que quede de ella.
Así mismo. Los cristales del comedor tienen mucho polvo.
Dile a josé de jesús que te ayude a limpiarlos mañana muy temprano. Sí, señorita.
Señora dulcina. ¿le pasa algo, señora dulcina?
¿y mi hermana candida? En su recámara.
¿le aviso que usted quiere verla? No, yo misma se lo diré.
¿pasa algo? Acaba de llegar la señora dulcina.
Está rara, como si le hubiera ocurrido una desgracia. ¿no sabe qué pudo haberle pasado a leopoldina?
No. No, aunque le parezca mentira, no, no, joven.
Por esta vez no sé qué es lo que le pasa. ¿subió?
Sí, al cuarto de la señorita candida. Voy a ver qué tiene.
Dulcina, ¿qué te pasa? Adelante.
¿para qué me traes aquí? Para aclarar todo con valencia.
Entra. Ah, pues sí, sí, sí.
Ya segurito se pusieron de acuerdo, ¿no? Siéntate.
No, siéntate tú si quieres, yo estoy bien así. A ver, a ver.
A ver qué cuento me van a inventar ahora. A ver, quiero oírle.
Primero que nada, señora, déjeme decirle que me estoy ocupando del caso de su amigo ernesto. A más tardar, mañana saldrá libre.
Híjole, pues, muchas gracias. En cuanto al otro asunto, al de su divorcio, hubo una equivocación.
Ah. Sí, pues sí.
Ahora sí se lo voy a creer. Yo salí hace más de una semana de viaje.
Mentira. Pues usted me dijo que una semana exactamente, ¿sí o no?
Para ser exacto, hace diez días. Aquí tengo la sentencia de divorcio.
Pensaba entregársela a ricardo cuando regresara de mi viaje para que ustedes dos la firmaran. Sin saber que ricardo estaba pensando lo contrario.
No, no, no. Déjeme hablar, por favor.
Ricardo me buscó para decirme que ya no quería divorciarse de él. Pero yo ya no estaba en méxico.
Pues ricardo debió haber esperado para que usted regresara y no jugarme sucio diciendo que seguíamos casados cuando no era verdad, oiga. Claro que es verdad.
Siguen casados. Estos papeles no valen nada sin la última firma de ustedes.
Y valen menos si ricardo linares hace lo que debe de hacer. No tiene ningún valor.
No nos vamos a divorciar. Candida, vine a decirte una noticia que te pondrá contenta.
¿noticia? Sí.
Apenas la conozcas, quedarás vengada de lo que te hice. ¿a qué te refieres, dulcina?
Ya no soy la esposa de federico robles. ¿cómo?
¿qué dices? ¿de qué hablas, dulcina?
Descubrí que federico tiene una aventura. O tenía una aventura.
Ahora voy a hundirlo. Hace pedazos mi vida y yo voy a hacer pedazos la suya.
¿una aventura? ¿y cómo lo supiste?
Me lo informaron y lo comprobé. Fui a la casa de esa mujer.
Se llamaba miriam acevedo. ¿se llamaba, dices?
Sí. ¿muerta?
¿qué me dices? Es que no creo nada.
¿no me crees a mí? ¿no le crees al licenciado?
Vas a tener que buscar a alguien de tu entera confianza a quien le cuentes lo que te hemos dicho alberto y yo para que te dé su opinión. ¿alguien de mi entera confianza?
Uy, vos sí tienes razón, ¿eh? ¿para qué los recoges?
¿cómo que para qué? Para pegarlos y llevárselos mañana a ese alguien de mi entera confianza.
Sí, ya lo tengo. ¿puedo saber quién es?
Pues sí, don ángel de la huerta. Mañana le llevo estos papeles para que los revise él.
Le voy a contar lo que ustedes me dijeron. Y si don ángel les da la razón a ustedes, pues entonces nada más así te voy a poder creer a ti, oye.
Buenos días. Buenos días, agente.
Pase. ¿cómo amaneció?
Mucho mejor. Lo estaba esperando.
Quiero acusar a la persona que estuvo a punto de asesinarme. Su nombre es...
Dulcina linares.