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Tengo el momento de tus ojos, tu sonrisa, quiero verte entre mis brazos, y con mi amor calmar tu llanto, ven, quiero tenerte junto a mi, es como un sueño, no hay otro, quiero... A ver, maría elena, va a volver.
Yo ya no estaría aquí para verla. ¿por qué dices eso?
¿por qué has dicho eso? Respóndeme, ¿por qué?
Por favor, mamá, no te pongas así. Es que ya no puedo más, es que la incertidumbre me está matando.
Le prometí a tu padre ser prudente, pero es inútil, ya no hay prudencia en mí. Todo este temor, esta gran pena de volver a lo mismo, a lo mismo de hace años.
Por favor, mamá, no te pongas así, no tienes... ¿qué pasa?
¿qué le pasa a tu madre? No, es que...
Perdóname, rafael, pero ya no puedo más. Perdónenme ustedes, por favor, perdónenme los dos.
Es que yo no quería angustiarlos. Yo no estaba segura, mamá.
¿de qué? ¿de qué no estabas segura?
Pues, de mí y de ustedes. Esta es una decisión que me ha tomado varios años.
Por el amor de dios, maría elena. ¿a qué decisión te refieres?
Hablo precisamente del amor a dios que ha sido tan bondadoso con nosotros, mamá. Me voy de monja.
¡no! Más perfecto que el de dios.
Te quiero aquí, conmigo. Y no encerrada en un convento.
Sí, mamá. Por favor, rafael, dile que no me haga esto, que no me lo haga, por favor.
Por favor, mamá, si no te estoy haciendo nada. Estoy terminando con la incertidumbre, con los largos silencios, con mis encierros aquí, con la torre del mirador, con la tristeza y con la preocupación de ustedes por mí.
No me importa dónde te encierres. Yo te quiero tener cerca, al alcance de mi mano, al alcance de mi amor.
No, mamá, pero... Es que siempre vamos a estar cerca.
Me voy a convertir de las ursulinas que quedan unas cuadras de aquí. ¡no, que no, no, no!
¿lo has pensado bien, maría elena? Sí, papá, y yo lo pensé desde el día en que murió armando.
Pero no estaba segura. Yo quise imponerme una prueba a mí mismo.
Una prueba que ya dura años, de que podía seguir viviendo en el mundo. ¿y los niños de la maternidad?
Las ursulinas también. También tienen una casa de cuna en el convento.
Me necesitan allá. Nadie te necesita más que yo.
Es que no me has dejado terminar. No voy a ser monja contemplativa.
Puedo salir a la calle, recibir visitas todos los días. Pero aún así, no quiero.
Clemencia, tú has dicho siempre que lo único que deseas es la felicidad de maría elena. Si ella va a ser feliz allá...
Te pones de su parte. No me pongo de parte de la razón.
Déjala que elija. Sí.
Sí. Sí.
Sí. Sí.
Ya ha elegido. No creo que podamos hacer nada para cambiar esta decisión.
Es que no es posible. No es posible, hija.
Mamá, por favor. No me dejes.
Te quiero aquí. No me dejes.
No me voy a ir, mamá. No me dejes.
Vamos a estar muy cerca. Mamá, no te pongas así.
Hacemos un parto y luego hablamos de esto. No te pongas aquí.
María, por favor, baje los paquetes. ¿qué traigo en el carro?
Ricardo. Ricardo, ven, por favor.
Voy, mi amor. Hola.
¿no te avisaron en tu oficina que te hablé? No.
Pues, ¿qué secretaria tienes, eh? ¿qué tanto hablaban cristina y tú?
Parecían un par de conspiradores. Nada, mi amor.
¿quieres un café? No, gracias.
Me encanta, pero nunca sé cuándo va a quitarme el sueño o cuándo no. Esas son ideas tuyas.
Pero, en fin, ya sé que no te las voy a poder quitar. Sabes que tienes razón.
Cristina y yo estábamos conspirando. ¿ah, sí?
Qué bueno. ¿por qué no la dejas intentarlo?
¿intentar qué? Sabes bien a lo que me refiero.
Está ansiosa por trabajar de voluntaria en esa clínica. Lo único que quiere es seguir pegada a su amiga amelia.
Y, francamente, no. Ya me cansé, ricardo.
Cristina debe intimar con otras muchachas, más a la altura de nuestra clase, de nuestra sociedad. ¿qué pero le pones a amelia?
Pues, sí, son ricos. Y nicolás nadie lo niega.
Son de buena familia. Pero, asunción, asunción jamás me ha simpatizado.
Y no sé cómo marielena pudo hacer tan buenas migas con ella. No involucremos a marielena.
Bueno, pues, tenemos que involucrarla. Está involucrada en este problema y en todos los que se nos presentan y que nos desunen en la familia.
No sé por qué no se conformó con darnos a la niña y por qué se tenía que meter... No tan alto.
No sé por qué tiene que intervenir en su educación y en su forma de ser. Matilde, deja que cristina vaya ya a prueba, aunque sea solo por un mes.
¿qué? ¿qué?
¿qué? Bueno, y me parece de muy mal gusto que se lo pida a su tía, a ti, a todo mundo, menos a su madre.
Si lo hace, ¿la autorizarás? No, ya no.
Ya es demasiado tarde. No seas intransigente.
Piensa que nuestra hija tiene inquietudes, deseos legítimos de ayudar a los demás. Mira, lo único que desea es copiar a la mustia de marielena y no lo voy a permitir, ¿lo entiendes?
Odio la idea de que se llegue a parecer a ella. Quiero darle gusto a mi hija.
Podría ordenártelo. ¿lo vas a hacer?
Pero ojalá recapacites y lo pienses bien. No hay nada que pensar.
No irá allá y se acabó. Regresa al fin que estoy pensando.
No me quiso antes y no me querrá ahora. Él, él solo amó a marielena.
Imbécil. Cuando yo pude hacerlo tan feliz.
No llores más, hijita. ¿no ves que me haces daño?
¿por qué no impones tu voluntad? Estás tan débil con ella.
Porque la amo. ¿y el amor es así?
Pues sí. Una renunciación absoluta.
No, papá. No es así como yo lo imagino.
El amor debe ser comprensión mutua. Respeto a los deseos y derechos del ser querido.
Sí. Eso debe de ser.
Y deseo sinceramente que cuando te enamores, tu pareja piense igual que tú. Deseo que encuentres a un joven digno de tus anhelos.
De esos sentimientos tan nobles que te honran. Pero desgraciadamente, uno no sabe de quién se va a enamorar.
No, no estoy simplemente contento. Estoy feliz, mamá dolores.
Tan feliz que esto me parece el paraíso con que soñábamos allá en la ciudad de méxico. Además, allá es difícil vivir.
Yo también me siento muy feliz, albertico. Hasta me parece que estoy respirando mejor.
No, no te parece. Así es.
La brisa del mar, la vegetación, todo ayuda, mamá dolores. Es una lástima que la gente quiera resolver sus problemas en la ciudad.
Hay muchos lugares en la provincia donde se puede vivir mejor y más tranquilo. Oye, te conté que soy la envidia de la clínica.
¿por qué, mi vida? Por mis impecables batas.
De veras, no hay un solo médico que las lleve tan limpias y tan bien planchadas como las mías. Bueno, con decirte que hasta el director me preguntó dónde las lavaba.
¿y qué le contestaste? Que era mi mamá.
Mi madre, la que tenía manos de hada. Y es cierto, ¿eh?
Y ahora me envidian por las batas y por ti. Mi vida.
Oye, albertico, se me estaba ocurriendo. ¿por qué no lavo la ropa de tu compañero?
¿ya sí ganó algo para ayudarte? De ninguna manera.
¿pero por qué no? Me queda mucho tiempo libre.
Pues sería un dinerito extra que nos podía entrar. Mira, ni lo sueñes, ¿eh?
Ya lo dije y lo voy a cumplir. ¿qué?
¿qué? Ya, dolores, no vuelve a lavar ajeno.
¿sabes que no exageraste al hablármeme de las muchachas de veracruz? Hay chicas muy lindas.
¿ya le echaste el ojo a alguna, mi alma? A todas.
No hay a cuál irle. Están bonitas todas.
Ten cuidado, albertico, ¿eh? Yo no quiero tener en mi casa un tenorio.
Estás joven, tiene que enamorarte. Pues sí, hay que formar tu hogar.
Pero nada de andar quitándole el tiempo a las pobres muchachas, ¿eh? No te preocupes por eso.
De momento solo existe una mujer que es el gran amor de mi vida. ¿y quién es esa mujer?
Pues tú. Ay, ya sé, mi niño, ya sé que quieres mucho a esta negra fea.
Pero cuando te enamores que tiene que llegar el día. Tiene que ser de una buena muchacha.
¿no? De alguna que te haga sufrir, ¿eh?
Porque eso sí yo no lo aguantaría nunca. ¿cuando me enamore?
¿quién va a pensar en eso? Yo todavía tengo mucho que hacer, mucho que estudiar, mucho que realizar.
No lo dudo, albertico. Solo que el amor no espera, mi vida.
Es un bandido que te asalta cuando tú menos lo esperas. Mamá dolores, ¿te enamoraste tú alguna vez?
¡claro! Todos los jóvenes se enamoran.
Y aunque no lo creas, yo también fui joven. A ver, dime, ¿de quién te enamoraste?
De un sinvergüenza que más vale no recordar. Pero era guapo, bien plantado el hombre.
Tenía labia como todos los descarados de su clase. Además, tocaba la guitarra y cantaba muy bonito.
Era un real mozo. Bueno, ya, ya, ya.
Ya está bien. Ya está bien, porque vas a despertar mis celos, ¿eh?
Bueno, vamos a saquear el refrigerador. Ay, no.
Vamos. Volveré a la ciudad que yo más quiero después de tanta desventura.
A la ciudad azul y cristalina volveré. Pero ya la golondrina no encontrará su nido en la ruina.
Vamos a ver, ¿de quién eran esos versos? ¿de quién eran esos versos?
Díaz mirón, no. Urbina.
Ah, claro, claro, que de urbina. Tantos años, tantos.
¿de qué estuve oyendo? ¿qué buscaba?
En cuanto me instalen, en cuanto haga copio de valor, iré a verla. Verla solamente.
Ya no pido más. En realidad creo que nunca he pedido más y que siempre supe que estaba vencido de antemano.
María elena. Sí, dígame, señorita.
Sí, osvaldo martínez. Sí, osvaldo martínez.
Sí, señorita, ¿qué pasa? Sí, sí, mi hijita.
Oye, abuelito, ¿qué sucede? Josefa dice que no puedo ver a mamá clemencia.
Pues no, mi hijita, no puedes verla porque pasó muy mala noche. Alejandro ordenó que la dejáramos descansar y que no recibiera visitas.
¿otra vez su insomnio? Sí, sí.
Sí, otra vez y siempre. Abuelito, yo no quería hablarte de esto, pero me preocupa muchísimo y te lo tengo que decir.
¿qué cosa, mi hijita? Sé que mamá clemencia toma tranquilizantes desde hace años y por suaves que sean, forman hábito.
Nos lo han dicho en la escuela. Bueno, bueno, esto no debe angustiarte.
Tú sabes que alejandro tiene años de controlar estos medicamentos a tu abuela. ¿qué pasa?
Bueno, es un gran médico, pero ojalá trataran de que durmiera y estuviese tranquila de una manera natural. No es mi sangre, no es mi sangre, no es mi sangre.
Y aún sabiéndolo, la quiero. La admiro y respeto su buen juicio.
¿qué te pasa? ¿por qué me miras así?
Porque me parece que te estoy mirando por primera vez como realmente. ¿qué te pasa?
Porque me parece que te estoy mirando por primera vez como realmente eres. ¿y cómo soy?
Una muchacha muy sensata y muy juiciosa por la que siento profundo orgullo. Pues haces mal.
Yo por mi parte, y al menos hoy, no siento ningún orgullo y ningún respeto por mi persona. Vaya, ¿y a qué viene eso?
A ver. Quería trabajar como voluntaria en la clínica del seguro.
Estaba dispuesta a luchar por ello, pero cuando me di cuenta de que no podía, con tal de no causarle problemas a mi papá, me dejé dominar una vez más por mamá. Bueno, eso no lo tomes como un fracaso de tu carácter, sino como una prueba de tu madurez espiritual.
Antes que en ti has pensado en los demás, en este caso en tus... En tus padres, que tanto te quieren y tanto te han dado.
Todo lo que dices es válido, pero... Tenía tantos deseos de ofrecer lo único que realmente es mío, mi tiempo.
Pues en otra ocasión será, cristina. ¿vas al casino?
Sí, mi vida. Alejandro ya debe estar esperándome.
Busqué a mi tía marilena en la maternidad y me dijeron que no había ido. ¿no estará enferma ella también?
No, no, no, no, no está enferma, no está enferma, pero es preferible que no la veas ahora porque está... Ocupada...
Ocupada... Al diablo con los secretos.
Tú ya eres una mujer y tienes el suficiente buen juicio para que yo te diga y que tú me entiendas lo que está pasando en esta casa. Tu abuela no durmió porque lloró toda la noche porque no se conforma con la idea de que su hija mayor, tu tía marilena, sea monja.
¿que mi tía marilena qué? Sí, sí, será monja, se va de monja.
Hace meses que lo venía preparando, ya habló con varios sacerdotes, con la superiora de las ursulinas y con el joyero que compró las alhajas que forman la dote que tiene que entregar al convento. No, no es posible.
Sí, sí lo es, es posible. En este momento está preparando las pocas pertenencias que llevará allá al convento.
Y mira, después de todo, si quieres verla, hazlo, hazlo. Yo no tengo por qué impedírtelo ni por qué decir qué es bueno y qué es malo para los míos.
Amo mi cuerpo, me ha servido bien y de todos modos no le escatimo los cuidados necesarios. Pero ya no cuento, como mi médico finge contar, con las virtudes maravillosas de las plantas y el dosaje exacto de las sales minerales que ha ido a buscar a oriente.
Como el viajero que navega entre las islas del archipiélago ve alzarse al anochecer la bruma luminosa y descubre poco a poco la línea de la costa. Así empiezo a percibir el perfil de mi muerte.
¿le parece que esta es la lectura más adecuada para un moribundo? No quiero perderte.
Pero si no me vas a perder. Al contrario.
Escúchame, cristina, escúchame y cálmate, por favor, porque te voy a pedir algo muy importante. Algo que no se lo puedo pedir a nadie más que a ti.
Lo pensé mucho antes de tomar esta decisión. Mucho.
Durante años. Me detení el dolor que le iba a causar a mis padres, principalmente a mamá.
Y a todos. Tú eres para nosotros lo más importante.
No, cristina. Yo soy una persona que, aun adorándolos mucho, ya no forma parte de sus vidas.
Y, por el contrario, mi manera de ser, pues, en ocasiones provoca conflictos entre ustedes. Bueno, si lo dices por el disgusto con mamá, te prometo que no te volveré a pedir nada, que intercedas ante ella.
Te lo prometo, tía, pero no nos dejes. Mira, cristina, es que no es solamente el problema con tu mamá.
Es que... No, es que mi alma y mis pensamientos están muy lejos de ustedes.
De los sucesos cotidianos, del mundo que me rodea. Y con lo que tengo que vivir mientras no esté en el convento.
Lo de tu mamá no tiene importancia. Es que...
Es que yo había pedido una señal. Y ocurrió algo en lo que vi, esa señal.
¿y qué señal, tía? Fue algo que pasó hace muchos años.
Tanto es que cuando pienso en ellos, me parece que le ocurrió a otra persona. Pero no es así, cristina.
Me sucedió a mí. Y no puedo ni debo enfrentarme con ese pasado.
¿se trata de un hombre? Le conocí aquí, en veracruz, cuando tenía tu edad.
Y fue como un deslumbramiento. Al verlo, sentí...
Yo supe que iba a ser el amor de mi vida y que nunca volvería a encontrar a alguien semejante. ¿cómo ves, cristina?
Tu tía ha vivido y ha sufrido mucho. La verdad es...
Es que estoy cansada y... Ya quiero terminar mi obra con los recién nacidos en la casa de cuna de las ursulinas.
Necesito estar en un sitio donde no vuelvan a llegarme. Ni siquiera los ecos de aquel pasado...
Que dejé atrás, pero que... Por desgracia no han muerto.
Han transcurrido tantos años. Tía...
¿qué ocurrió para que te hayas decidido a encerrarte en un convento? Que aquel hombre, aquel malvado que se burló de mí, ha vuelto al puerto.
No se atreverá a buscarte. Él se atreve a todo.
Bueno, además no está sola. Los hombres de nuestra casa darían la cara por ti.
Por favor, cristina, de veras no insistas. Nadie me va a poder convencer.
Y yo lo que te quiero pedir es que seas buena con mis padres. Que pase lo que pase estés cerca de ellos, porque yo les he hecho sufrir mucho.
Quiero que terminen sus días en paz y rodeados del amor que yo no pude darles y que está en tu corazón. Por favor, cristina, lo harás por mí.
Sí, te prometo que siempre estaré cerca de ellos. Gracias.
¿cree usted que es el material de lectura adecuado para leerle a un moribundo? Sí.
¿por qué? Bueno, creo que usted es nuevo en esta clínica porque no lo había visto antes.
Bueno, sí, es cierto, soy nuevo. Pero ¿en qué se relaciona eso?
Permítame explicarle. Las voluntarias generalmente escogemos el tipo de lectura para cada paciente, pero en ocasiones son ellos mismos quienes nos piden lo que quieren oír.
El señor lópez, por ejemplo, había leído hace muchos años las memorias de adriano. Se convirtió en su libro de cabecera.
Según me explicó, lo ha tenido siempre junto a él. Y cada vez se encuentra en sus páginas nuevos estímulos, nueva belleza.
Fíjese, voy a mostrarle. En cada hoja él fue señalando lo que más le llamó la atención.
Y cuando supo que iba a morir, me pidió que fuera a su casa, que buscara este libro en su biblioteca y que le leyera los párrafos señalados. No quiere escuchar otra cosa.
Y yo lo invito a usted a que me acompañe mientras leo para que observe la expresión de dicha en su rostro mientras yo recorro estos pasajes. Pero eso es morboso.
¿acaso usted señaló solo a aquellos que se refieren a la muerte? No, doctor.
Lo que pasa es que por una extraña coincidencia cuando usted llegó yo estaba leyendo esos precisamente. Pero mire, mire aquí, por ejemplo.
Los hombres más opacos emiten algún resplandor. Este asesino toca bien la flauta.
Ese contramaestre que desgarra a latigazos la espalda de los esclavos es quizá un buen hijo. Ese idiota compartiría conmigo su último mendrugo.
Y pocos hay que no puedan enseñarnos alguna cosa. Nuestro gran error es tratar de obtener de cada uno en particular las virtudes que no posee, descuidando cultivar aquellas que posee.
Cada uno de nosotros posee más virtudes de lo que cree. Pero solo el éxito las pone de relieve.
Quizás porque entonces espera que dejemos de manifestarlas. Creo que le debo una disculpa.
No, no me debe nada. Lo único que me interesa es saber si ya me entendió.
Sí, lo entendí perfectamente. ¿sabe qué?
Me gustaría leer este libro. Me permite ver qué editorial lo publicó.
Me parece que está agotado. Bueno, espero que no.
El viernes no me toca guardia y podría salir a buscarlo. ¿en qué librería cree que lo podría encontrar aquí en veracruz?
En la del señor fonseca. ¿y quién es el señor fonseca?
Bueno, es que acabo de llegar a veracruz y no conozco a nadie. Bueno, pero ahora me conoce a mí.
Le voy a apuntar la dirección. Esta es la dirección.
Queda frente a la plaza. Y si le dice que va de parte mía, tal vez le haga algún descuento de estudiante o de cliente asiduo a su librería.
¿y usted cómo se llama? Amelia montero.
Mucho gusto en conocerla, amelia. Lo mismo digo, aunque nuestro primer encuentro haya empezado tan mal.
A mí no me importa cómo empiecen las cosas, sino cómo terminan. Hasta luego, preciosa.
Hasta luego, doctor. En el quirófano.
Voy para allá. Es usted osvaldo martínez.
Para servirle, señor director. Mire, el señor sánchez del ministerio de educación le dio esta tarjeta a mi papá para que usted me recibiera.
Sí, sánchez es un buen amigo que conozco desde... Desde mis tiempos de estudiante.
Me hubiera gustado complacer su deseo, pero... Siéntese, siéntese, por favor.
Sí, gracias. Ya estudié los documentos de usted y creo que no puede inscribirse aquí hasta que nos llegue el comprobante de estudios que falta de estados unidos.
Bueno, pero eso tomará mucho tiempo. Bueno.
Siendo su padre de usted y usted mismo personas de capacidad económica suficiente, me imagino que pueden viajar allá para obtenerlo. Y no, no hay otra forma de arreglarlo.
¿cuál propone usted? Pues no sé.
Pero pues en nuestro país con influencias y dinero se consigue cualquier cosa, ¿no cree? ¿o no?
No, no, señor martínez. Desgraciadamente la mayoría de los mexicanos pensamos así.
Y desgraciadamente también las instituciones están formadas por hombres falibles. Hombres que corrompen.
Hombres que se dejan corromper. Pero yo creo que no se puede generalizar.
Porque al lado de esos hombres que le aseguro que son pocos, están los que cumplen al pie de la letra con su deber. Los que trabajamos.
Y me incluyo orgullosamente entre ellos por una patria mejor. Ojalá que usted llegue a formar parte de este segundo grupo que le menciono.
Nada me iba a dar mayor satisfacción. Salude a su padre en mi nombre.
Aunque no tengo el gusto de conocerlo. Y cuando esté en su poder el documento que falta vuelve aquí.
Lo voy a atender yo personalmente en el acto. Ahí están sus papeles.
Sí,está bien. Gracias.
No hay de qué. Señorita.
Comuníqueme con el señor sánchez de la capital. Sí,el teléfono privado está en la libreta que le entregué ayer.
Y es urgente. Aquí espero.
¿sí? Sí,¿está en la línea?
Sí,ahí está. Sí,gracias.
Hola,hermano. Habla jorge luis armenteros.
Sí ,sí. Ya atendí a tu recomendado.
Oye. Si me mandas otro igual te voy a retirar hasta el saludo.
No,espérame. Es que trató de sobornarme.
Por supuesto que no me confundí. No nací ayer.
Y es una pena. Es una verdadera pena ver la corrupción que comienza desde temprano.
Sí. Oye,háblame un poco de mi padre.
¿quién es? ¿y por qué es tan importante para que tú hayas intervenido?
Sí,sí,te escucho bien. Es guapísimo.
Y tiene unos ojos divinos. Así como los de tu tía marielena.
Verdes,profundos. Que cuando te miran parecen adivinar hasta tus más íntimos pensamientos.
Mi tía marielena. A estas horas ya debe de estar en el convento.
¿por qué lo hizo? ¿por qué?
No te pongas triste. Piensa que en el fondo es lo que ella quiso siempre.
No,no lo creas. No es una solterona como la llaman algunas personas malvadas.
Tampoco la monja frustrada como le dicen otros. Mi tía marielena es una mujer todavía bellísima.
Y ha sido amada por muchos hombres. Pero ella no quiso a ninguno.
Excepto al prometido que se mató. Porque eso de armenteros creo que no tuvo ninguna importancia.
Bueno,al menos eso es lo que cuenta mamá. Ni tu mamá ni nadie sabe en realidad lo que hay en el fondo de su alma.
Creo que mamá sí. Acuérdate que son amigas desde que yo iba a nacer.
Ah,por cierto,cuando le conté lo de tu tía se sorprendió muchísimo,pero le dio gusto. ¿gusto?
¿gusto de saber que se va a enterrar en un convento? Bueno,eso de enterrar es según como se vea.
Las personas con verdadera vocación deben vivir felices en un lugar así. El convento es precioso.
Lleno de árboles,de jardines ,de patios silenciosos. No te acuerdas que cuando andábamos por los doce años y pasábamos por ahí,las dos dijimos que queríamos ser monjas.
Ay,los niños dicen muchas tonterías. ¿monja tú?
Pero si te enamoras a cada cinco minutos. Y hasta el monaguillo del templo de san juan te gustaba.
Ay,no,no,no me enamoro cada cinco minutos. Yo no sabía lo que era el amor hasta ayer,cuando conocí al doctor limonta.
¿se apellida limonta? Sí.
Alberto limonta. ¿y estás enamorada de él?
¿y por cuánto tiempo? ¿cuánto te va a durar el entusiasmo?
No,no te burles,cristina. Ya sé que he dicho que no creo en el amor a primera vista.
Pero es que nunca había conocido a nadie como él. Pues ojalá no te equivoques.
Y ojalá tú también le gustes. Ay,porque debe ser divino querer y que lo quieran a uno.
Caray,jefe,siempre llego cuando estás terminando de comer. Porque siempre llegas tarde.
Ya sabes que como a mis horas. Tal parece como si estuvieras esperando el momento preciso en que termino para presentarte.
No,hombre,cómo crees,te aseguro que no. ¿vas a tomar alcohol antes de empezar a comer?
Solo una copita,pero pues nada más para entonarme,¿no? Sirve que abra el apetito.
Sabes,jefe,estuve en la preparatoria con el director. ¿y qué pasó?
Pues no valió de nada la recomendación de tu amigo. El tipo me despidió con cajas destempladas.
Y me dijo que cuando tengamos el documento que falta,pues vuelvo a verlo. ¿es posible?
Sánchez tiene un puesto importantísimo en el ministerio. Pues sí,no lo dudo.
Pero el tal armenteros es todavía más importante. Y sabes,llegué tarde porque...
Invité a su secretaria a tomar un helado. A la empleadilla insignificante que tanto te desagradó la primera vez que fuiste.
Pues sí,pues quería sacarle información sobre el tal armenteros. Y la verdad,papá,su historia profesional es de lo más importante.
Mira,¿sabías que dio cátedra en oxford? ¿eh?
Y que ha escrito cuatro o cinco ensayos muy importantes sobre historia y sociología. No,no lo sabía.
Pues sí. Y también dio clases en la sorbona de parís.
Eh... La verdad no me explico cómo un hombre con esas calificaciones haya aceptado la dirección de...
Pues una escuela de bachilleros en provincia,¿no? Nació aquí.
Tal vez sintió nostalgia de la tierra. Ocurre en ocasiones.
Su secretaria me contó también que es un aristócrata de abolengo. Y que posee una de las fortunas privadas más importantes de veracruz.
Es increíble. Nadie lo diría viéndolo.
¿y qué más te dijo la secretaria? Pues que lo admira como un dios.
Qué lástima que no hablé antes con ella para evitarme el papelón. ¿papelón?
¿a qué te refieres? Pues nada.
Yo le insinué a armenteros que pues tú y yo podíamos darle un dinero para que se hiciera de la vista gorda. Pero me largó un sermón.
De esos que acostumbras darme de un tiempo a esta parte. ¿pero cómo se te ocurre sobornarlo?
¿estás tú loco o qué te pasa? Bueno,¿y por qué no había de intentarlo?
Me has dicho mil veces que todo hombre tiene un precio ,¿no? Pues yo no hago más que seguir tus enseñanzas.
¿cómo iba a imaginarme que hay hombres como armenteros a quienes no se les puede comprar? Eso nunca me lo dijiste,¿eh?
Pues ya lo descubriste por ti mismo. Ahora te va a tomar entre ojos después de esto.
Lo has hecho sin enredarlo todo,hombre. Ah,no,no.
¿cómo me va a tomar entre ojos? Yo no creo.
¿sabes? Me aseguró que en cuanto le presente la documentación completa,me inscribe de inmediato.
Bueno. Pero cuando esa documentación esté completa ,voy a ir a hablar con él personalmente.
Ya solas. ¿qué,le conoces?
No,no. Es decir,tengo algunas referencias.
Hace años leí en los periódicos de veracruz que se iba a casar con una de las jóvenes más bellas de aquí por aquellos tiempos. Una muchacha que se llamaba marielena del junco.
Bueno,¿y qué pasó con la boda? Creo que se deshizo.
Sí,seguramente ha de ser la mujer del retrato. ¿qué retrato?
Pues,uno que armenteros tiene sobre su escritorio. ¿sabes?
Jamás había visto una mujer tan bonita. Bueno,para mí que me importan esas historias pasadas.
Lo único que quiero saber de una vez,papá,es si estudio aquí o me voy a terminar el bachillerato o cualquier otra parte,¿no? Porque no querrás tenerme de ocioso,¿no?
No,no quiero eso. Pero tampoco quiero que sigas viviendo lejos de mí.
Voy a hablar. Voy a hablar con armenteros.
Y estoy seguro de que yo sí lo voy a arreglar todo. Anónsime,por favor.
Soy jorge luis armenteros. De sober a la señorita del junco.
A marielena del junco.