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Que sin tus caricias para que la vida para que cantar si bien sabes que con solo un poco yo me vuelvo loco con lo que me das soy un ciego vivo de limosnas pero si me tocas soy feliz de más si quieres ahora porque no te vayas me convierto en nada para no estorbar no hagas caso si te diste en mala cortame las alas no quiero volar si quieres ahora soy lo que me pidas pero si te marchas que esta noche negra me convierta ¿qué pasa mi cielo? No sé cómo decirte, acabo de ver, la verdad es que isabela no tiene perdón estaba suquiéndose con el veterinario en los corrales ¿qué pasa?
¿qué estás diciendo? Ay, suéltame mi vida, lo que vi, tu hija abrazada de ese hombre y besándose a la luz de todo el mundo, no tiene vergüenza, está por casarse ¿dónde está césar?
¿yo qué voy a saber? Él está pendiente de tus cosas y mientras él lo hace tu hija se está enredando con ese veterinario no, no, víctor, esto no está bien ¿pero por qué no?
Porque no, no sabes lo que has causado en mí, me siento confundida ¿qué? ¿qué?
¿qué? ¿qué?
Estás cabalgando, era feliz y ahora, ahora todo me parece muy distinto hasta esta hacienda que adoro me parece un infierno si es por mi culpa, no te preocupes vine por la yegua y tan pronto se resuelva el problema yo me voy no, la culpa no es tuya, lo que pasa es que llegaste muy tarde gran defecto, nunca he podido ser puntual isabela, isabela ¡aquí estoy, césar! ¿cómo va todo?
Bueno,no hay cambios. No se puede hacer otra cosa más que esperar.
Bueno,ni modo,¿no? Mi amor,¿tengo que hablar contigo?
No disculpas. ¿se puede saber qué pasa contigo?
César,no creo que sea el lugar ni el momento para reclamos. Nunca es el lugar ni el momento,isabela.
Déjate de rodeos y vamos al grano. ¿qué te pasa?
Si estuvieras más pendiente de mí menos de mi papá, te darías cuenta de lo que me pasa. ¿qué quieres decir?
¿no te queda claro? No.
Si no te das cuenta es porque no quieres. ¿de qué es lo que tengo que darme cuenta,isabela?
¿no piensas decir nada? Prefiero que tú lo digas.
No me hagas pensar cosas que me van a poner en duda tu integridad,isabela. Pero mira nada más.
Si aquí está mi pareja favorita. Pero,¿me quieren explicar qué rayos están haciendo aquí adentro?
Si allá afuera hay tanto sol y tanto campo. Ay,ya,por favor.
A propósito ,a ver,¿cómo está eso de que no han escogido su casa donde van a vivir? ¿o qué quieren?
¿que yo mismo se las escoja o qué? ¿cómo va todo,doctor?
Igual,don clemente. Seguimos esperando.
Mucho cuidado,doctor. Mire que usted está aquí solo para ocuparse de esa yegua y nada más.
¿estamos? Dígame,¿a poco no hacen una bonita pareja estos muchachos?
¿no lo crees,mi amor? Sí,mi amor,claramente sí.
Óyeme,deberías ayudarle a mi hija con los preparativos de la boda. Karina tiene muy buen gusto.
Y lo primero son las invitaciones. Ah,por cierto,no se olviden de invitar al doctor izaguirre.
Yo quiero que sea el invitado especial de esta boda. Gracias,don clemente.
Vámonos a la terraza para seguir platicando de esa boda. Hace mucho que no montabas.
Te pudiste haber caído. Mejor otro día la terminamos.
¿no te acuerdas que monto mejor que tú,pablo? No,carolina, a mí no se me olvidan las cosas.
Qué bien me hace estar en este lugar. Cómo extrañaba mi país, cómo extrañaba la noria.
¿te acuerdas cuando nos escapamos de pascual? Sí.
Pasamos toda la mañana montando. Llegamos hasta el río.
¿cómo no me voy a acordar? Si pascual me decía, niños, si les pasa algo, tu padre me mata.
A mí me fue muy mal con pascual. ¿sabes que me castigó?
¿cómo crees? Sí,y no me dejó montar en un mes.
¿qué edad teníamos entonces? No sé, no me acuerdo.
¿cómo te va en la noria? Bien, bien, muy bien.
Ayudo a pascual en todo. Y practico todo el día.
¿practicas? Saltos.
Algún día quiero entrar a un concurso y ganar. ¿un concurso tú?
Sí, claro, creo que puedo. Hasta quiero pedirle a tu padre para que me eche la mano.
No, pues sí, mi papá te puede ayudar. Bueno, pablo, ya me voy.
No, no, carolina, espérate un poco más. Es que mi novio me está esperando.
Ignacio, pero bueno, a todos aquí me dicen nacho, mucho, y es con la única que juego fútbol. Sí, soy del equipo de la escuela.
Sí, ya te hemos visto jugar. ¿ya me han visto?
Tú eres el portero. Perdón por la tardanza, mis princesas, pero es que había un tráfico horroroso.
Así es que, por favor, al limusín las espera. Vámonos, vámonos, vámonos.
Yo voy adelante. Ándale, tú vas adelante y yo voy atrás manejando.
Ay, voy a venir más seguido por aquí. Bueno, vamos, para arriba todos.
¿y mi papá? Tu papá no pudo venir, mi vida, pero ya después te explico, ¿eh?
Ahorita, por favor, se me ponen sus cinturones de seguridad. Señorita, métase.
Ahí está, ya está puesto. Uno bien cargadito para mí, paso, por favor.
¿cómo encontraste a tu muchacho? Más hombre.
Dice casilda que trabaja mucho. Eh, mucho.
Pablo tiene aspiraciones. Quiere meterse a las competencias de salto.
¿y de dónde sacó esa idea? No sé, pero andanecio y yo, pues, le pongo los pies sobre la tierra.
Le digo que meterse a eso cuesta mucho, aunque, bueno, si don clemente lo ayudara, pues, así la cosa cambia. Ay, qué pablo, siempre soñando.
Gracias, pascual, por todo lo que haces por pablo, por aconsejarlo, por corregirlo, por... Has sido como un padre para él.
¿qué no haría yo por ti, paz? Pascual, ¿que no deberías estar al pendiente de la yegua?
Eh, sí, ya me voy. Me llevo mi cafecito.
Permiso. Si no ando tras mi marido, todo se le olvida.
Yo lo sé, cariño, pero me tengo que quedar aquí hasta que nazca el potrillo. Te extraño mucho, papito.
Mili. Eh, yo también.
Pero ya sabes que es mi trabajo. Mira, te prometo que en cuanto nazca el potrillo, me regreso.
Me lo prometiste. Mili.
Pásamelo. Sí, papito.
Ay, sí. Pásamelo.
Quiero hablar contigo. Está bien, pásamelo.
Gracias. Bueno, ¿qué pasó, víctor?
¿cómo va todo? Esperando.
Te encargo mucho a mis hijas hasta que llegue trini. No te apures, hombre.
De aquí no me muevo, ¿eh? Sí, sí.
Jimena está haciendo la tarea. Dile que le mando un beso.
Ah, oye, que dice jimena que te manda un beso. Ah, dile que yo le mando mil.
Ándele, pues, estamos en contacto. Vaya, vaya, vaya.
Eso sí, nunca me lo imaginé. Todo un padre de familia.
Sí, tengo dos hijas. Qué bueno.
¿cómo está la yegua? Estable.
Todos estamos preocupados por ese animal. Y por isabela.
Bueno, lo digo porque pasó toda la noche con usted en la caballeriza, ¿no? Sí.
Lo importante es tener controlada su temperatura. La temperatura.
Sí. Nos vemos.
Y fue cuando le dije, ándale, cuéntame cómo se va a enamorar tú y mi papá. Oye, qué risa, no pensé que esa tipa fuera tan ingenua, ¿eh?
Karina ingenua. Sí.
Ándale. Me dice, te voy a contar todo, pero, por favor, no le digas a tu papá.
Y me conté una bola de mentiras. Yo estoy segura que ella lo buscó.
Claro. Estaba esperando la oportunidad para atraparlo.
Ay, sí, conoceré yo a las mujeres. Bueno, por lo que me cuentas, te hiciste íntima de karina, ¿verdad?
No, pero más vale conocerla. Yo sé perfectamente que lo que más le gusta de papá es el dinero.
¿cómo una mujer tan joven se va a enamorar de un hombre mayor? ¿no?
Voy a bañar. Ay, niña.
Así que aquí anda mi niña. ¿y tu hermana?
Se metió a bañar, nana. ¿por qué no me lo cuentas, hija?
¿qué cosa, nana? Lo que te pasa aquí adentro.
Tu padre me tomó desprevenida y me empezó a preguntar qué era eso de que ya no te querías casar. Ay.
Que si sabía yo algo. Ay, nana, es que ya me cansaron con lo mismo.
Ahora hasta nos quiere regalar la casa. Y yo no quiero, nana.
No es eso lo que te preocupa, hija. Es el veterinario, el loco ese de las flores, ¿verdad?
Se pasó toda la noche en la hacienda, ¿no? Tenía que vigilar a la yegua.
¿y a ti? Nana, me gusta muchísimo, me encanta.
Nana, te juro que no quiero pensar en él, que no quiero tenerlo cerca. Me vine a la hacienda para no encontrarme con él.
¿y con quién me topo? Con él.
Como si el destino... ¿como si el destino qué, hija?
Ay, nana, como si el destino nos estuviera juntando. Como si me lo estuviera poniendo en el camino a propósito.
¿crees que eso sea posible? Estás enamorada del veterinario, isabela.
¿para qué lo voy a ocultar? Estoy...
Estoy perdidamente enamorada de él. ¿qué pasa, doctor?
Siende con calma. Si pasa algo, pascual nos avisa.
Yo estoy tranquilo sabiendo que el doctor izaguirre está a cargo del parto de canela. A veces las cosas no dependen de uno, fabregas.
A veces dependen del destino. Ay, doctor, por favor, no me diga que usted cree en el azar, por dios.
La ciencia no tiene todas las respuestas, don clemente. Gracias.
No, doctor, por favor, uno hace su propio destino. Mire, isabela, ella es como yo la hice, como yo quise que fuera.
Y espero que nunca me decepciones. Como quien dice, isabela es una copia al carbón de su papá.
Por cierto, ¿el doctor no les ha comentado que tiene dos hijas preciosas? Ay, ¿es usted casado, doctor?
No, divorciado. ¿y las niñas estarán con su madre?
No, don clemente, están conmigo. Qué raro, normalmente los hijos se van con la madre.
No hay excepciones, don clemente. Bueno, pues, yo espero que el año que viene para estas fechas ya estaremos bautizando a mi primer nieto.
¿o no es así, césar? Ya vas a empezar, papá.
No, hijita, yo solamente estoy diciendo que vas a dar una buena cría. Papá.
Discúlpeme, pero voy a ver a la yegua. No terminó de cenar, doctor.
No tengo hambre, con permiso. Estás muy preocupado, mi amor, ¿no?
No es para menos. Si yo estuviera en su lugar, también estaría preocupado.
A una yegua mía no es como para tomársela a juego. ¿vamos a caminar?
No, no, no, no, se me quedan aquí de sobremesa. Aquí manda mi papá, rafael.
Ya te diste cuenta, ¿no? Pues, así debe de ser, es el señor de la casa.
Qué bueno que tu novio lo entiende. Voy a llevarle un café a víctor.
No, no, no, momentito, para eso hay sirvientes. Ve y dile a pablo que se lo lleve.
¿te sientes bien, mi amor? Sí, sí, lo que pasa es que ya no aguanto este calor.
¿qué, qué? ¿no haces calor?
Pensé que después de tantos meses sin vernos tendrías muchas cosas que contarme, pablo. No hay nada que contar, mamá.
Esta mañana estabas muy contento. Y ahora te veo un poco triste.
Mamá, tú me dijiste que carolina estaba igualita. Ah, hablando de mí.
Dice mi papá que le lleves un café al doctor. Igualita no, regresó más bonita que antes.
Me dijiste que seguías siendo como siempre. ¿así es?
No, mamá, carolina ha cambiado mucho, por lo menos conmigo. No sé por qué dices eso.
Ay, me hizo sentir como un creado. Ya antes éramos amigos.
Cuando eran chamacos, pablo, ahora carolina es toda una profesionista y tú ya eres un hombre. Ese potrillo no quieren hacer.
Diga, doctor. Ah, lo que pasa es que le falta mucho y canela ya está cansada.
Mira, si no sale esta noche se van a complicar mucho las cosas. Buenas, doctor, aquí le mandan esto.
Gracias. Ah, mire, no le he presentado a pablo, es mi brazo derecho en la hacienda.
Mucho gusto, pablo. El doctor izaguirre trabaja en el hípico, pablo.
¿de verdad? ¿usted tiene contactos allá?
Sí. Ya te dije que lo hables con don clemente, pablo.
Este muchacho está necio en querer concursar profesionalmente. Ay, ¿por qué no?
Mira, yo conozco a alguien que te pueda ayudar. Si quieres, le comento sobre ti.
¿ves? ¿haría eso por mí, doctor?
Sí, claro. Habla primero con don clemente, pablo.
No se vaya a molestar contigo. Bueno, nosotros nos vamos a dar una vueltita por ahí, ¿eh?
Vamos con ellos, isabela. Me estoy cayendo de sueño.
Por lo visto, hoy no es mi día. Ni el mío.
Dejamos una conversación pendiente. Esta noche no, por favor.
Buenas noches. Y me vas controlando, porque mi papá es muy estricto.
Ay, no hemos tenido ni un minuto solas. Pero es que aquí nos pueden ver.
Todo el mundo está durmiendo. ¿quién ganó?
Ay, no se asuste, señor esparza, soy yo. Ya puede irse a descansar.
¿y las niñas? Están en su cuarto.
Doña trini, se las encargo mucho, ¿no? Sí.
Y, por favor, comuníquese con el señor víctor para que le diga que ya llegó usted. Sí, no se apure.
Gracias. Con permiso.
Váyase a dormir. Buenas noches.
Buenas noches. Que descanse.
Gracias por todo. ¿qué pasa?
¿cómo sigue? Se le pasó el efecto del medicamento y ya no le puedo dar más.
No quiero perjudicar al potribe. Preciosa, tranquila, chiquita, linda, ya.
Ay, mi amor. No terminas de sorprenderme.
Definitivamente eres increíble, ¿eh? Mírale sus ojitos.
Están llenos de tristeza. Sí, como los tuyos.
Nunca te han dicho que tienen los ojos muy tristes. Y tú traes una carita.
Estás cansadísimo, ¿verdad? Ay, canela, no me ha dado tiempo de nada.
Perdóneme, señorita soriano, si aparezco como un mamarracho en nuestra tercera cita. ¿qué me pasa a mí contigo?
Ya empezó el trabajo de parto. Me pasan los guantes, por favor.
Una nueva exposición de pintura. No dejes de ir, ¿eh?
Bueno, ¿y cuando te he fallado? Nunca, solo que de repente me olvidas.
No, no, lo que pasa es que el nuevo proyecto me tiene muy ocupado, los costos han subido, intereses enormes, inclusive estoy pensando en buscar socios, ¿eh? Me hacía tanta falta verte.
Cuando paso más de cinco días sin saber de ti, me empiezo a poner nerviosa y, la verdad, un poco celosa. ¿yo no te hago falta?
Octavio, me parece absurdo que sigamos así, tú por tu lado y yo por el mío. No es bueno que un hombre esté solo, bueno, eso dice la biblia.
Lo que pasa es que yo no soy muy religioso, que digamos, ¿eh? Te estoy hablando de mi soledad, octavio.
Discúlpame. Discúlpame, pero ya, ya hemos hablado de esto, ¿no?
Por favor, qué tonta soy. No, no, no, no, hay cuidado, no se quemó.
Por favor, perdóneme, arquitecto. No, no, no, no, no, no, no, permítame, permítame.
No sé cómo hice. De verdad, disculpe, mi arquitecto.
Lo que pasa es que él es así con todo el mundo. No, fíjate bien, y cuando estoy a solas con él es súper...
Vamos a estar hablando de él toda la noche. Bueno, ok.
Entonces, platícame de ti. ¿cómo qué quieres que te pase?
¿qué ha pasado desde la última vez que nos fuimos? Olvídalo, o sea, no acabo nunca.
No, todo mi tiempo estoy. Mejor vámonos de aquí, nos va a picar una limaña.
Hay que seguir caminando. ¿tienes miedo a las arañitas?
Hay unas bien venenositas. Sí, y además aquí hay culebras.
¿cómo crees? Pero no se acercan, no te asustes.
Yo crecí aquí. Uy, desde niña andaba en el monte y agarraba todos los animales que me encontraba.
Mi papá me pagaba por llevarles bichos. ¿en serio?
Ajá. ¿sabes qué?
Una vez le llevé varias serpientes. Qué barba.
No le tengo miedo a nada. Una vez se me escapó una coralillo.
Pablo quiso agarrarla y lo mordió. Pablo es el que me presentaste.
Lo presentaste hace rato, ¿no? Sí.
Es hijo de paz, mi nana. Ajá, ajá.
Sí, ahora ayuda a pascual a manejar la hacienda. Ay, pablo es tan bueno, es tan...
Tan inocente. Él siempre estuvo enamorado de mí, desde que éramos niños.
Ajá. Sí, yo era bien mala con él.
Lo hacía sufrir mucho y pensar que no ha cambiado nada. Todavía se pone rojo cuando me ve.
Igualito que cuando éramos niños. ¿qué haces aquí?
No podía dormir, mamá. Ni yo.
Hace un calor que da miedo. Cuando la tierra se calienta tanto, seguro tiembla.
Me contó pascual que quieres entrar a las competencias de salto. Sí.
Eso cuesta mucho dinero, hijo. Y yo no tengo.
¿por qué no te olvidas de esas tonterías y te dedicas a estudiar? Sigues en la universidad abierta, ¿no?
Sí, mamá, pero las leyes no es lo mío. Me cuestan mucho trabajo.
Lo único que sé hacer bien, pues, es montar. Toda mi vida han sido los caballos y nada más.
Mamá, he decidido dejar la universidad. Pero, pablo...
No, mamá, perdóname, no voy a discutir. ¿viene a hacerme un té, señor?
¿quiere usted algo? No, paz.
Lo que quiero es su opinión. ¿qué opinión puede darle una mujer como yo?
Usted conoce tanto a isabela. Es prácticamente como su madre.
¿qué le pasa? ¿por qué está tan rara últimamente?
¿qué cree que sea? ¿rara?
Yo no la veo rara, señor. Olvídelo, paz, olvídelo.
Lo felicito, doctor. Usted sí que le sabe a esto.
Gracias por su ayuda, pascual. Seguro que ya va a llegar don clemente, que ya lo sabe.
De verdad que eres muy bueno. Te imparto muy difícil.
Y sin tu apoyo, quién sabe qué habría pasado. La verdad, nunca me imaginé que supieras tanto.
Yo ya cumplí, me voy. Espera.
Ahora soy yo quien te pide que te quedes. No te vayas.
¿de verdad quieres que me quede? Complicaría mucho las cosas, piénsalo bien.
No quiero pensar, solo quiero que te quedes. Dentro de unos momentos va a entrar por esa puerta el hombre con el que te vas a casar, isabela.
Y tu padre está empeñado que te cases con él. Con él van a entrar tu hermana y toda la gente que te quiere.
Yo soy solamente un veterinario que viene a atender a la yegua. Isabela, no me quisiera ir, pero están los demás.
Mis hijas que necesitan ver a su padre. Pero por ti, por ti no me iría nunca.
Ya tenemos una nueva potranca en la hacienda, ¿eh? Sí, sí, así es, don clemente.
Ya tiene dos yeguas sanas y fuertes. Así me gusta, que la gente me responda.
Lo felicito, doctor. Ya pascual me contó que usted hizo un gran trabajo.
Ah, y también supe que isabela se pasó toda la noche ayudándolo, ¿no es así? Sí.
Bueno, hay que celebrarlo, mi doctor. Felicidades.
Lo invito a desayunar, doctor. Y abrimos una botella de champán o un tequilita, si lo prefiere.
Le agradezco mucho, don clemente. Pero quisiera regresar ahora mismo a la ciudad.
Ya nació, es una potranca. Y dice pascual que está rechula.
¿que canela ya parió? Sí.
¿y cómo está la yegua? Bien, bien, los dos están muy bien.
Aunque el padre no lo sabe. El parto se complicó y estuvimos toda la noche.
¿estuvimos? ¿tú estuviste en el parto?
Sí, víctor y yo y pascual. Ahora lo llamas por su nombre.
Ay, césar, por favor, sí. Anoche me dejaste plantado porque tenías mucho sueño y resulta que te pasas toda la noche ayudando a izaguirre.
Mira, estoy muy cansada, me voy a dormir. Ah, no, ahora te esperas.
¿crees que voy a aguantar tus evasivas? Ya está bueno de que te estés burlando de mí.
Vamos a definir esta situación de una vez. Suéltame de aquí y de la tuya me voy a acostar.
¡isabela! No me gusta que me griten.
Te veo luego. Y a mí no me gusta que me engañen.
Vas a cumplir tu compromiso, vas a ser mi esposa y tienes que aprender a respetarme. No me amenaces, césar, no me amenaces.
Se necesitan muchas agallas para amenazar a una soriano. Si necesitabas ayuda, debiste haberme llamado, izaguirre.
Ay, pues, no, no, no, no. No se me ocurrió.
Hazme tu recibo y esta misma tarde te pago tus honorarios. Yo cobro los fines de mes y, además, todavía no reviso los demás caballos.
No te sientas comprometido, izaguirre, sé que está muy ocupado. Esto de la yegua fue una emergencia.
Cobra por tu trabajo y nada más. ¿me estás diciendo que ya no quieres que me encargue de los caballos de don clemente?
Eso mismo, ya me buscaré otro veterinario. Muy bien, como quieras, fabregas, tú eres el entrenador.
No te molestaremos más, izaguirre. No tendrá una toallita que me preste, oiga.
Sí, doctor, cómo no, pero ¿qué no sería mejor que se diera un baño? A lo mejor el doctor tiene prisa, casilda.
No, no, yo creo que casilda tiene razón. Me voy a ir a darme un baño y a cambiarme de ropa.
Ándele, pues. Lo acompaño para darle toallas y un jabón.
Gracias, con permiso. Mamá césar no es un gran ejemplar.
Ay, con lo que me costó el maldito semental. Pero hicimos buena inversión.
Mira nada más qué potranquilla. ¿y ya sabe cómo le va a poner don clemente?
Ah, ya se me ocurrirá. Se parece a su madre.
¿ya te enteraste que isabela se pasó aquí toda la noche? Sí, ya hablé con ella.
Ay, ya hablé con ella. Pues no hables tanto que te van a conocer por hablador.
Te lo dije hace tiempo, césar, hay que tener muchos pantalones para domar a ciertas yeguas. ¿qué pasó, doctor?
¿no me va a aceptar el champán? De verdad no puedo quedarme.
Tengo que regresar mis hijas, me esperan, don clemente. Me gusta que sea usted buen padre, siempre preocupado por sus hijas, como yo.
Bueno, pues ahora sí me quedo tranquilo sabiendo que mis caballos van a estar en buenas manos. ¿qué pasa, por qué pone esa cara?
Bueno, porque creí que ya no me iba a ocupar de sus caballos. ¿por qué dice eso?
Fábregas me acaba de decir que va a buscar otro veterinario. No, hombre, ¿qué otro veterinario?
Ni qué otro veterinario. Aquí el único veterinario es usted y lo que ha hecho por mis caballos.
Pues ya para qué quiero otro. Lo que pasa es que su entrenador me dijo que él iba a buscar...
Aquí el que manda soy yo, doctor, y ya dije, estamos. Bueno, doctor, pues gracias otra vez y no se olvide que pronto se casa isabela, ¿no?
Y usted es mi invitado de honor. Así que lo espero.
Buena suerte en el camino, doctor. Gracias.
Triste. ¿te gusta bailar?
Sí, mi papá me deja. Casi nunca me deja salir en las noches.
¿y si paso por ti? Menos.
¿la dirección? Más que contigo.
César, no te veo muy animado. Yo hice un día para estar contento.
Discúlpeme, don clemente. No es que no esté contento por el nacimiento de la potranca, pero es que...
Es que no está su amorcito. Aquí están las copas que pidió don clemente.
Uh-huh. Pablo, primero se ofrece a las damas.
Perdón. Gracias, papá.
Don clemente, cuando tenga un tiempito, me gustaría hablar con usted. ¿y para qué después?
No me gusta dejar las cosas para después. Dímelo ahorita.
Usted sabe que me gustan mucho los caballos. Monto muy bien y, bueno, he estado practicando saltos y me gustaría competir.
¿ya oíste, césar? Pablo quiere competir.
Mira, pablo, una cosa es montar caballos aquí y otra, montarlos en el club típico. Pero es que yo estoy preparado.
Nada, tú mejor quédate aquí en la hacienda. Este es tu lugar.
Anda y apúrate con esos tragos que quiero brindar. No es así, pablo.
No me gusta. ¿vamos a nadar?
¿por qué? Ándale, vamos a nadar.
El agua está rica. ¿antes te gustaba nadar conmigo?
Eso era antes. Ahora es distinto.
¿por qué? Vamos a nadar.
Voy a llevarle la copa a tu novio. Tremenda empapada se dio el pobre de pablo.
Sí. Ay, pero pablo sabe que lo que hago con él es de cariño.
Pues yo lo vi bastante molesto. ¿cecilda?
Sí, don clemente. Que preparen la mesa.
Vamos a comer temprano. Cómo no.
Ay, que me abran otra botella de champán. Sí, señor.
Ay, y de paso, me despiertas a isabela. Quiero que venga a nadar un rato.
Mi amor, si quieres, yo la busco. Voy a cambiarme.
Bueno. ¿no te cansas de tirar piedritas?
No. Siempre que estoy contenta, lo hago.
¿te imaginas cuántas habré tirado? Pues, sí.
Desde que tengo siete años, vengo aquí. Mira qué bien se ve la foto.
¿ya viene isabela? No está en su recámara.
Y su cama está intacta. ¿y se puede saber a cuántos has traído aquí a verte tirar piedritas?
Aunque no me creas, tú eres el primero. Mira, mira cómo tiraste.
Soy buenísima. Parezco niña, ¿verdad?
Sí, sí. Una niña preciosa, hermosa.
Bueno, ¿y a qué debo este privilegio, eh? Ay, no sé.
No sé, es una locura. Siempre lo dices.
Allá está la cena de mi padre, césar, y mi matrimonio. Estoy, estoy loca.
¿y? Que a veces, las locuras...
Soy un ciego, vivo de limosnas. Pero si me tocas, soy feliz de más.
Me convierto en nada, para no hagas caso. Si te dicen mal, el azar no quiere.
Pero si te marchas, que esta noche negra, ya no sé en fin.