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Llegó el momento de tus ojos, tu figura, tu sonrisa, quiero verte entre mis brazos y con mi amor calmar tu llanto, ven, quiero tenerte junto a mi, es como un sueño, no hay otro en este mundo, quiero estar siempre a tu lado. ¿cómo se llama usted?
Marilena del junco. No, no, señora, soy la hija de don rafael del junco y desde hoy trabajaré aquí como voluntaria, en la sección de cuna, la que me han asignado.
Lo siento mucho, yo no sabía que era yo una empleada, ¿verdad? O tal vez una de las monjas activas.
Sí, sí, pero ellas no visten así, me ha pena lo ocurrido, créamelo, pero es que estas muchachas son muy ricas. Y la confundí con una de ellas, espero que sabrá comprenderme y disculparme.
Sí, hombre, no hay nada que disculpar. ¿sabe usted a qué hora llega el pediatra?
Viene uno por la mañana y otro por la tarde, pero el que toma el turno en la mañana salía en el momento en que yo entré. ¿por qué?
¿está mal este niño? Pues no sé, la verdad, pero ha estado llorando mucho.
Se ve que no tiene experiencia con niños, todos los recién nacidos lloran. Y lo que le dije antes es cierto, el llanto sirve para que desarrollen sus pulmoncitos.
Lo sé por experiencia. ¿cuántos hijos tiene?
Estoy esperando el primero, pero tuve muchos hermanitos pequeños y le ayudé a mamá con ellos. Es la señorita que se iba a casar.
Sí. Ya me olvidé.
¿te acuestas aquí? Ahora que la conozco.
Es cierto. Tengo una foto en los periódicos.
Lo siento muchísimo. Debe haber sido terrible.
Yo no lo he perdido, señora. Uno pierde a sus seres queridos mientras pueda pensar en ellos.
Es usted admirable y muy fuerte. Dios me ayuda, señora.
Dios nos ayuda a todos. Sí, marilena.
¿puedo llamarla marilena? Sí, marilena.
Desde luego. Ojalá seamos amigas.
Yo vengo aquí con frecuencia. Me parecerá extraño, pero echo de menos a los pequeños.
La bulla que meten. Tengo una familia numerosa.
Y mire usted, hasta cuatro años después me embarazo. Más vale tarde que nunca, ¿no es cierto?
Sí, sí, claro. Hasta mañana, marilena.
Me da mucho gusto saber que va a estar con nosotras. Muchas gracias, señor asunción.
Gracias, asunción. Hasta mañana.
Hoy empezó a trabajar, ricardo. Y ni siquiera va a ir a comer a la casa.
¿y qué esperabas, hija? ¿que la luna de miel fuera eterna?
Él tiene sus deberes, sus obligaciones. Quédate con nosotros.
¿me invitas, mamá? No necesitas invitación.
Esta sigue siendo tu casa. Te extrañé tanto, mamá.
Y yo a ti. Pero te sabía feliz y eso me consolaba.
¿estás contenta? ¿es bueno contigo tu marido?
Es un encanto. Pero tiene su carácter, no creas.
Hoy, por ejemplo, a la hora del desayuno, ya empezó a darme órdenes. Que tú cumplirás con agrado.
Para que siempre lleves la fiesta en paz. A ver, ¿qué fue lo que te ordenó?
Que viniera a ver a marilena. ¿y necesitas órdenes para visitar a tu hermana?
No, mamá. Pero, según lo que me dijiste ayer, ella está peor que nunca.
Y, francamente, temo hasta acercármele. Pues ya no debe sentir ningún temor.
Gracias a dios, el padre juan le habló y está totalmente cambiada. ¿de veras?
Cambiada de no creerse. Cuando se fue el padre, se mostró hasta cariñosa con nosotros.
¿también con papá? Sí, también con papá.
Y no solo eso, sino que... Decidió trabajar como voluntaria en la maternidad amparo.
Hoy la llevé allá a primera hora para que se hiciera cargo de la sección de cuna. Ahí es donde quería estar.
Marilena trabajando como voluntaria. Hablando con la gente.
Saliendo de casa. Mira, solamente lo creo porque solamente me lo dices tú.
Pero la verdad es que no lo entiendo, ¿eh, mamá? Tampoco yo, hija.
Me limito a darle gracias a dios porque al fin nos hizo el milagro de que tu hermana vuelva a por ti. Y que no se vaya a importarse de una manera normal.
Vamos a ver cuánto le dura. ¿está en su cuarto?
No. Avisó que se quedará a comer allá.
Pero si te quedas con nosotros, tal vez puedas verla un poco más tarde. Sí, tal vez.
¿y dónde anda papá? En el despacho con el padre juan.
Espera, espera. Tu padre quiere estar a solas con él.
Nos llamará en cuanto terminen de charlar. Me imagino que ha de estar muy agradecido por la influencia.
Está favorable que el padre ejerció sobre marilena, ¿no? Sí.
Muy agradecido. Igual que yo.
Y ahora, hija, cuéntame de tu viaje a europa. A ver, ¿qué país visitaron primero?
Pues, mira, llegamos a londres, pero el tiempo estaba imposible. Entonces ya nos fuimos al hotel y ahí empezamos.
Y entonces nos dijo que había decidido cambiar de vida. ¿y qué?
Que quería trabajar en la maternidad. Sí, lo habló conmigo también.
Y me pareció maravilloso. Un verdadero milagro por el que todos debemos estar muy agradecidos.
Precisamente de eso quería yo hablarle, padre. Porque, al igual que usted, yo le dije a marilena, mi hijita, esto es un milagro.
Debemos darle gracias a dios. Y ella me dijo, pues, no fue dios.
¿a qué se refería? En sus últimos momentos, armando castro le pidió que cambiara de vida.
Le dijo que en el amor a los demás iba a encontrar el amor que él le tenía. Y le pidió específicamente que fuera buena con usted.
¿posible eso? Sí.
Me lo contó la propia marilena. Pobre muchacho.
Lo único que le preocupaba era irse, dejándola sumida otra vez en su amargura. Y creo que supo encontrar las palabras precisas para conmover su corazón y dejarle esta carga de ternura, de esperanza, cuyos frutos ya empezamos a ver.
Consiento en haber conocido mejor a este muchacho, caray. ¿cómo digo?
Yo veía en armando un nombre recto, de carácter recio, que quería mi hija. Representaba para mí también la esperanza de alejar a marilena de esta casa.
Porque la situación con ella se había vuelto insostenible, padre. Yo sé, yo sé que debo pagar.
Pero su rencor y su resentimiento eran espantosos. Después vino lo de la boda.
Me despreciaban los dos, tanto que le pidieron a alejandro que me comunicara sus planes. Sé que lo merezco, que merezco esto y más.
Yo estoy consciente de todo esto, pero... Pero cómo dolía.
Y de pronto todo cambia. ¿cree usted, padre, que tengo derecho a sentir este alivio?
¿esta especie de felicidad? Sí.
A pesar de que soy un... Un pecador arrepentido.
Un hombre que ha sufrido mucho y nada más. Pues no, padre, se equivoca.
Yo sigo siendo un asesino. Y cada vez que se menciona este niño que yo hice desaparecer, mi corazón se me retuerce.
Quisiera gritar la verdad para que nadie sufriera con la espera. ¿por qué no me deja usted que confiese mi culpa?
Porque un crimen quizá peor que el que usted cometió es el de matar la esperanza. Déjelas en paz.
Y sobre todo, deje en paz su pobre corazón. Eso no puede ser.
No puede ser. Cada vez que veo en la calle un niño de la misma edad que ahora tendría...
Mi nieto. El recuerdo de ese crimen vuelve a perseguirme.
En esos momentos solo quisiera morir. ¿y quién es raúl?
Vamos a ver, ¿quién es? Mi mejor amigo de la escuela.
Y ni todo. Dice que tengo que estar ahí a las cuatro.
Bueno, ¿y dónde es ahí? Yo sé dónde.
Es frente a la plaza. Tiene una reja negra.
¿me das permiso? Y un oso maltrado que baila.
Claro que sí, mi piso. Sí, claro que sí.
Por fortuna, ayer pudimos comprar tu zapato nuevo. Y yo te tenía una sorpresa que te iba a dar el domingo.
¿qué sorpresa? Ajá, vas a ver.
Mira, mi amor. Aquí está, tu camisa para la gimnasia.
Me la afió la marchante en la plaza. Yo le dije que el sábado le pagaba.
Mira, mira, corazón, está nuevecita. Ay, mamá, de lores, qué bueno.
Bueno, vas a ir por agua para que te laves muy bien. Y ahorita yo te voy a planchar tus pantalones.
Esos están ya en las últimas, pero con esta camisa y los zapatos nuevos, ni se van a notar, mi vida. Je, je, je.
Dolores. Sí, mi vida.
¿y qué le llevo de regalo? Ay, pues eso sí no sé.
Con caramelos y arriba un coche rojo de plástico. Papel que se ve todo.
Está muy bonito, mamá dolores. Y cuesta veinticinco pesos.
¿veinticinco pesos? Mañana es sábado, mamá dolores.
Es buen día para las buleadas. Ja, ja.
Está bien, mi vida, está bien. Vamos a tomar de aquí prestadito.
Veinte. Es la primera vez que voy a una fiesta.
Y que llevo un regalo. Ya irás a muchas, mijito.
Ya lo verás. Yo te voy a acompañar y te voy a dejar en la puerta.
Y le preguntas a la señora de la casa a qué horas puedo pasar a recorrer la casa. Y me dices, ¿eh?
¿no te vas a quedar conmigo, mamá dolores? No, mi vida.
A la fiesta del niño no van las mamás. Anda, date prisa que apenas tenemos tiempo de que te arregles.
No podré, armando. Me asusta la gente.
Me aturda en sus voces. No podré cumplir la promesa que te hice.
Es terrible estar sola otra vez en el mundo. Adelante.
¿a qué hora llegaste? Acabo de entrar.
¿cómo estás? ¿cómo te fue?
Muy bien. Regresamos ayer de europa y ya nos instalamos en nuestra nueva casa.
Me dijo mi mamá. ¿te sientes bien?
Te ves muy pálida. No.
Estoy cansada y me duele un poco la cabeza, pero nada más. Es que es natural.
¿a quién se le ocurre irse a meter a este sitio tan horrible? ¿a qué sitio horrible te refieres?
¿a la maternidad? Pues claro que sí.
A mi mamá y no aguanté los chillidos de los chamacos. Y luego todas esas mujeres embarazadas o que acaban de dar a luz.
Contoneándose por los corredores. Aprovechándose de la generosidad de papá.
Riendo y platicando como si hubieran hecho un chiste al traer al mundo a sus bastardos. Cállate, matilde.
No lo llames así. Pues eso son, ¿no?
La verdad es que yo no entiendo a papá. Un hombre como él, tan recto, tan decente.
¿cómo puede gastar su dinero en una obra semejante? Que ya no te acuerdas de lo que nos decía respecto a lo de las madres solteras.
Como le llaman actualmente a esas desvergonzadas. Sí me acuerdo.
Bueno, ¿y no te parece mal que gaste su dinero en eso? Pues no me lo parece.
Pues yo creo, marilena, que una muchacha decente como tú ni siquiera debe mirar a esas mujeres. Por favor, ya deja de decir tonterías.
¿qué sabes tú de ellas? ¿qué sabes de mí?
¿qué sabes de nada? Vaya, y ahora te pones agresiva conmigo.
¿no que habías cambiado tanto? Está cansada.
Ya no tengo costumbre de ir a sitios donde hay gente. Y el llanto de los niños también me aturdió a mí.
Pero, no sé, al mismo tiempo me sentí tan feliz entre ellos. Acardiciándolos, tomándolos entre mis brazos.
Bueno, pues si tanto te gustan las criaturas, ¿por qué no tienes uno propio? Soy muy torpe.
Por un momento olvidé lo que acabas de pasar. Me imagino cómo debes de sentirte.
Ya me siento mucho menos triste ahora que me has dicho esas palabras de consuelo. Gracias, matilde.
Gracias por acompañarme en mi pena y por comprenderla. ¿qué pasó, mi vida?
¿qué crees, nicolás? Estuve en la maternidad.
¿qué novedad es esa? ¿te pasas el tiempo ahí?
Vamos a ver si ahora que nazca nuestro hijo dejas de hacer la de asunción a la de los papiados. Conocí ahí a la hija mayor de don rafael del junco, esa que dicen que estaba loca y que iba a casarse hace unas semanas.
¿te refieres a la que incendió la casa de la finca? ¿a la que se le mató el novio?
Sí, a ella me refiero. ¿y cómo es?
Te lo pregunto porque vive encerrada, y hasta la llaman algo así como la monja solterona. Pues ella estaba aquí en la sección de cuna y yo la confundí con una de las empleadas y hasta la amenacé con acusarla con don rafael si no obedecía mis órdenes.
Imagínate, imagínate la cara que habré puesto cuando me dijo que era su hija. Siempre hablas más de la cuenta.
¿no debiste enemistarte con esas personas tan importantes? No te preocupes.
Metí la pata pero la saqué enseguida y quedamos amigas hasta llamándonos por nuestro primer nombre. Oye, eso está muy bien.
Hace mucho tiempo que trato de relacionarme con rafael del junco. Él me podría ayudar mucho en mis negocios.
Pero ya ves, jamás he podido acercarme a él. Ni siquiera con el dinero que te doy para que ayudes en su obra social.
En cambio, ahora por medio de la hija... ¿y en qué crees que pensé al entablar relaciones con ella?
Eso está muy bien. Yo no sé qué vaya a pasar con estas nuevas disposiciones del gobierno que me parecen absurdas.
¿cómo te fue? Muy bien.
¿no te cansaste demasiado? No.
¿piensas seguir yendo allá? Sí, sí, todos los días porque hay mucho que hacer.
Eso siempre. Se sabe cuándo se empieza a trabajar pero no se sabe cuándo se acaba.
Conocí a una señora que se llama montero. Asunción montero.
Ah, sí, sí. Es la esposa de este muchacho que nos ayudó bastante en la restauración de la casa.
Es un contratista muy inteligente y ambicioso, de buena familia, pero perdieron todo porque su padre era jugador. Ahora él está tratando de levantarse.
Parece que lo está logrando. Él es de buena familia, pero asunción es una arribista.
No vayas a hacer amistad con ella, marielena. Nuestra hija sabrá muy bien qué amistades escoge, clemencia.
No, por favor, no sigamos tratándola como a una niña. Sí.
A veces quisiera ser una niña. ¿por qué, marielena?
Ah, porque en mi niñez fui muy feliz. Porque yo soy negra y porque no tienes padre.
No llores, mamá dolores. Por favor, no llores.
Al cabo que yo ni tenía ganas de ir. Y así pasaron dos largos años.
¿cómo se mide el tiempo? Para los débiles, para los que tienen que trabajar arduamente, no importa su edad, a fin de ganarse la vida a veces no alcanzan las 24 horas del día.
Los que tienen cuanto el dinero pueda comprar se aburren en ocasiones y el ocio los vuelve tristes y amargados, inconformes. Quienes llevan el peso de un crimen en la conciencia piensan en eso solamente.
Y el tiempo es el verdugo de sus pensamientos. Otros encuentran la paz.
Una paz triste pero al fin en el deber cumplido y en la oración. Qué calor está haciendo.
No se mueve ni una hoja. ¿cómo pasaste la mañana?
¿viste al médico? Sí.
¿tienen ya el resultado de los análisis, de las pruebas? ¿qué te dijeron?
Que nunca podré tener hijos. Es definitivo.
No hay esperanza para nosotros. Soy estéril y jamás podré darte un hijo.
No lo necesito. Pero yo sí.
¿qué es una mujer sin hijos? ¿qué hace para llenar las largas horas del día?
Tú tienes tus negocios, tus amigos con quienes te ves fuera de casa y cambio yo. Tú también tienes amigas.
Tete, asunción, todas con hijos, todas hablando de ellos constantemente y todas me tienen lástima. Mi amor, no empieces a atormentarte.
Quiero un hijo. Necesito un hijo que va a ser de mí, ricardo.
Cálmate, mi amor. ¿marielena?
Sí, ¿qué pasa, ricardo? Perdona que te llame ahí.
Sé que siempre estás muy ocupada, pero me urge hablar contigo. ¿de qué?
Yo fui al ginecólogo y ya comprobaron que nunca podrá tener hijos. Qué pena, pero ¿es seguro?
Sí. Los análisis no mienten y ella está desesperada.
Corrió a encerrarse en la recámara y yo no sé cómo consolarla. ¿qué se le dice a una mujer que lo único que anhela es tener familia, cuando debe olvidar esa esperanza?
Mira, iré en cuanto termine de aquí. ¿puedes?
¿de veras? Sí.
Sí, ricardo, no te preocupes. Por fortuna, hay poco trabajo.
Solamente una señora que va a dar luz en cualquier momento y dos bebitos que se darán ahí mismo con sus mamás. Voy a ir pronto.
Muy pronto. Aquí te estaremos esperando.
Y gracias. Muchas gracias, maría elena.
Ya, mi amor, ya. En la maternidad que sostenía casi por completo su padre y cuidando a los hijos de las madres solteras que ahí daban a luz, maría elena llenaba sus ansias de amor.
Trabajaba incansablemente y todos la querían y la respetaban. Había hecho buenas amistades con asunción montero y era madrina de muchos niños ella.
Ella que no había podido ser madre para el suyo. Ya dio a luz la muchacha de la cama 18.
¿y qué fue? Una niña preciosa, pero la madre...
¿qué pasa? Se está muriendo y quiere verte.
Dame al niño y corre, corre o no le alcanzas. Solo quiere verte a ti.
Date prisa, date prisa. María elena del junco ya convenció a tu mamá para que no te den adopción.
Crecerás al lado de ella. Pobre trocito de carne.
Solo dios sabe lo que vas a sufrir. Pero ella, tu madre, estará...
Me voy a morir, señorita del junco. No, cristina.
Dios nos ayudará. ¿ya vio a mi niña?
Sí. Ya la vi.
Es preciosa. Y va a ser rubia como tú.
Te pondrás bien. La verás crecer.
No, yo sé que no. Pedirle que se la entregue a alguien.
A una señora que desee tener hijos y que vaya a ser buena con ella. Una mujer buena que quiera mucho a sus hijos.
¿por qué no me dices el nombre del padre? Tal vez él nos pueda ayudar.
Él es un canalla que me engañó. No quería que mi pobre hija naciera y mis padres me echaron de la casa.
Me dijeron que los había deshonrado. Cálmate.
Ese deseo les voy a cumplir hoy. No te preocupes.
Yo velaré por tu hija. Te juro que nunca habrá nada.
¿habrá de mí alguna vez? Por supuesto que sí.
Por eso quería verla. Ahora sí.
Ahora sí puedo irme tranquila. Que dios la bendiga.
Me perdone a mí. No me conformaré.
No me conformaré nunca. Es la voluntad de dios ,matilde.
¿qué puedes hacer? ¿vivir desesperada?
¿por qué dios les manda hijos a las sinvergüenzas que tienen la maternidad y que ni siquiera están casadas? ¿por qué ni siquiera están casadas?
¿por qué a las que los tiran y los regalan les dan hijos? Cálmate,matilde.
A mí que se me educó para el matrimonio y la familia, a mí que siempre fui honrada, me condena la esterilidad. Pues no lo acepto.
No lo acepto y no me conformo. ¿cómo puedes adoptar a un niño?
¿y que todos sepan y que se burlen de mí? Estás loca,marielena.
¿por qué tener aquí a un niño que no tiene mi sangre? ¿que solo dios sabe de dónde viene o quiénes fueron sus padres?
Un niño es lo que queremos que sea. Un niño es lo que pongamos en él de nosotros mismos.
Es nuestros pensamientos, nuestros sueños,nuestros anhelos. Tú hablas muy bonito ,marielena.
Pero eres una cursi sentimental. Una solterona que no sabe la vida de entre un hombre y una mujer.
Sé que cualquiera puede convertirse en madre, aunque no engendre al hijo. Sé que en toda mujer desde niña hay una madre dormida.
Adopta a un recién nacido. Dale el tesoro de tu ternura.
Siente lo tuyo desde el momento en que lo abraces. Dale tus días,tus noches, tus alegrías,tus tristezas, tus esperanzas.
Y entonces será tuyo. No.
Yo lo quiero de mi sangre. Un adoptado jamás.
Temprano. ¿y si hubiera muerto?
Si hubiera muerto hoy, desamparada,solitaria,sin familia, sin amigos,sin nadie. Si hace unas horas hubiera puesto a su hija entre mis brazos pidiéndole que la entregara a una buena mujer.
¿es niña? Sí.
Es una niña preciosa. ¿y nadie sabe?
Solamente el médico que la atendió, sor justina y yo. Los médicos no hablan, las monjas tampoco, y pues yo menos.
Pero yo deseo un hijo varón. Tal vez y espero.
Nacen ahí tantas criaturas que... No.
Ninguna tan hermosa como esta. Ya la mayoría la podrían reclamar sus madres después.
Se llenan trámites,matilde. Los de esa niña todavía no se cubren porque me vine a verte enseguida.
Soy yo quien lleva los expedientes. Si la quieres ya, en este momento, haré lo que no he hecho nunca.
Lo que no pensé que haría jamás. Pondré en el expediente que la madre murió y también la niña.
Y será tuya,matilde. Solo tuya.
Es un paso muy grave. Tienes que darme tiempo.
Es que no hay tiempo. Es que yo quería un niño.
Eres idéntica,papá. Lo siento,no debí proponértelo.
Espera. Tenemos que hablar con ricardo.
¿cuándo lo supiste? Hace dos años.
Magaly consultaba al mismo cardiólogo que mi mujer. Que en paz descanse.
¿me lo ocultaste? Ella no quería tu compasión.
Magaly pretendía que la amaras por ella misma. No porque estuviera desahuciada.
Yo no podía darle amor. Solo he amado a marilena del junco.
Y creo que ese amor ha sido mi castigo. ¿no habías vuelto a mencionarla?
El hecho de que no la mencione significa que no piense en ella. O que la haya olvidado.
Fue la mujer de mi vida y lo seguirá siendo hasta que yo muera. Es magaly tu esposa quien está muriendo, alfredo.
No deberías mencionar a la otra. Me desprecias, ¿verdad?
No. Eres mi amigo.
Entre amigos no existe ese sentimiento. Solamente la compasión.
Tendré que mandar a osvaldo a un internado. ¿por qué?
Yo no puedo cuidarlo las 24 horas del día. Nuestros negocios, tú también lo sabes, están enredados.
Tal vez sí. ¿sí qué?
Que tal vez si te volvieras a casar. Eso ni pensarlo.
Jamás le voy a dar una madrastra a mi hijo. Los internados son peores.
Recuerda que los niños necesitan amor. ¿lo va a tener?
¿va a tener el mío? Vuelvo adentro.
No creo que falte mucho. Gracias por venir.
Yo me quedaré aquí. Si recobro el conocimiento.
Dile que la amo. Aunque no sea verdad.
¿y si es ricardo? Claro que estoy de acuerdo en adoptarla.
En lo que no estoy de acuerdo es en ocultar su adopción. Así tiene que ser, ricardo.
¿pero por qué, matilde? ¿que no es mejor para un niño saber que fue elegido?
¿que no es propio y que a pesar de eso se le ama como si lo fuera? O pasa como hija nuestra o no vamos por ella.
Y yo me quedo frustrada, desesperada toda la vida. Pero comprende, matilde.
Es que tú debes de comprenderme a mí, ricardo. Por favor, por favor.
Ricardo, comprende a matilde. No podrás sentirla suya a menos de que los demás la crean suya.
Eso me parece absurdo. ¿absurdo o no?
Así tiene que ser. Ya sabemos que no van a reclamarla, pero el médico, la enfermera...
María elena dirá que la niña murió también. Lo anotará en su expediente.
¿vas a mentir tú, maría elena? Por la felicidad de mi hermana, sí.
Miente uno tanto que... ¿qué dices, ricardo?
Como ustedes quieran. Pero no puedo abandonar veracruz mañana como pretendes.
Tendrás que irte sola y... Y yo te visitaré los fines de semana mientras lo arreglo todo aquí para quedarme aquí y salir tres o cuatro meses fuera.
¿serán solamente los últimos de un embarazo? Porque vamos a decir que va a ser siete mesín.
Lo has calculado todo, ¿verdad? Una vez que me decido, sí.
No me molesta. ¿por qué estas mentiras tan elaboradas?
No sé, no tengo costumbre, me dan miedo. ¿miedo de qué, ricardo?
Es por una buena causa. Lo sé.
Sé que con matilde la niña vivirá feliz y se quedará tranquila, pero mi padre acostumbraba a decir que las mentiras, por inocentes que parecieran, tarde o temprano se nos estrellaban en la cara. ¿qué es lo que temes?
No lo sé. La niña jamás se enterará de que ustedes no son sus verdaderos padres.
¿por qué estás tan segura de eso? Alguien, inclusive alguno de nosotros, puede hablar en un momento dado de irreflexión, de ira, de qué sé yo.
No. Porque eso lo arreglo yo ahora mismo.
Acérquese y pongamos aquí todos la mano. No, esto no es necesario, matilde.
Después de lo que dijo ricardo, sí. Los tres somos católicos y respetamos nuestra religión y sus juramentos.
Juro por dios y por la salvación de mi alma que nunca, bajo ninguna circunstancia, le diré a esa niña que no es mi hija. Juro, ricardo.
Por dios, matilde. Juro por dios y que nunca le diré a la que va a ser mi hija que yo no soy su verdadero padre.
Juro, maría elena. Juro por dios y por la salvación de mi alma que nunca le diré la verdad a cristina.
¿cristina? Sí.
Te voy a llamar. Es lo único que te voy a pedir a cambio de entregártela como hija.
Vamos por cristina.