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Este es mi pecado. ¿cuál es el tuyo?
Mi pecado eres tú. Mi pecado eres tú.
¿por qué lo dices? Estaba seguro que la hija de paulina iba a ir con el chisme.
No, no, si no fue ella. Yo se lo dije.
¿qué quiere decir? Que no tiene modo de repetirlo, ni te lo puede decir ni a ti ni a nadie.
¿cuándo se va a ir? Abre la bocota.
Mira, si piensas que con eso nomás prendiste la mecha, porque matías no es ningún tonto. Buenas tardes, gabino.
No sabía que estabas aquí. ¿qué pasó, rodolfo?
¿cómo estás? Me dijo tu hijo que no te sentías bien.
Y, bueno, pues vine a ver cómo estabas. Pues lo visto, ya todo el mundo está enterado de lo que hice anoche.
No, no, no, solo me dijo que estabas muy desanimado. Pues, ¿qué pasó, güey?
Ándale, órale, órale, cuéntale a tu amigo. Más vale que se entere por ti.
Permiso. Vámonos a vivir juntos.
Es que no es así de fácil. Piénsalo con calma.
Espera en el río antes de que se ponga el sol. Si no llegas, entonces entenderé que tu respuesta es no.
Y que te vas a querer regresar a oaxaca. Porque en este lugar nunca hay nadie que pueda informar algo.
No grites. Además, no te preocupes, porque tu sobrina no se va a morir.
Y, bueno, perdón, ¿qué dije? Tal vez convendría que le avisaras a carmelo.
No, no creo que sea buena idea. Es el obrero de tu prima.
Me parece que debería estar enterado. Voy a buscar un teléfono.
Mira nada más los problemas en los que nos está metiendo tu adorable sobrina. Me parece que nosotros tenemos algo de responsabilidad en todo esto.
Especialmente tú. ¿yo?
¿yo por qué si no soy su madre? Porque fuiste muy dura con ella.
Pues dirás lo que quieras. Pero yo sigo pensando que tu sobrina ya sabía que su padre la había dejado en la calle.
Es evidente que no sabía nada cuando reaccionó como reaccionó. Ay, paulino, por favor.
No seas ingenuo. Lo único que quiere esa niña es chantajearnos.
O sea que aquella vez que tú te tomaste un frasco de pastillas fue solo para chantajearme. No compares.
Por si no lo recuerdas, aquella vez yo acababa de perder a mi único hijo varón. Era morirme.
Me era conseguido. Discúlpame, rosario.
Yo no quise... No me toques.
Ni digas nada. Le voy a decir a manuel que regrese por ustedes.
Rosario. ¿casa de la familia roura?
Buenas noches. ¿puedo hablar con carmelo, por favor?
¿de parte de quién? De lucrecia córdova.
Mi hermano no está. ¿para qué lo quieres?
Necesito hablar con él de algo muy importante. Pero bueno, más tarde vuelvo a marcar.
No me digas que ahora también estás engatusando a carmelo. ¿sabes qué, tere?
Piensa lo que se te dé la gana. Hola.
Me da gusto que hayas salido de tu recámara. ¿y qué haces aquí solo?
No estaba solo. Gaby no se acaba de ir.
Te ves sentir muy orgulloso que tus amigos se preocupen tanto por ti. Será porque tú los llamaste.
¿de dónde vienes? Voy a dar una vuelta.
Nunca has sabido mentir. Fuiste a buscar a esa muchacha, ¿verdad?
Sí, pero no te preocupes que no la vi. Y la verdad no creo que la vuelva a ver en mucho tiempo.
¿estás seguro? Sí.
Para esta hora, ella debe estar muy lejos de aquí. Es lo mejor, hijo.
¿lo mejor para quién, pa? Porque te juro que para mí no.
No se sentía bien y se regresó a la casa. ¿qué pasó con carmelo?
No, no lo encontré. Le voy a volver a llamar al rato.
Doctor. Sí.
¿alguna noticia? No se preocupe.
Su sobrina está fuera de peligro. Sin embargo, tuvimos que darle un sedante.
Está muy alterada. O sea que todavía no me la puedo llevar a la casa.
No, don paulino, todavía no. Mi recomendación es que pase la noche aquí en la clínica para tenerla en observación.
¿y podría quedarme con ella? Por supuesto.
Es más, es importante que no esté sola. ¿por qué no vas con ella?
Está en el 408. Bueno, voy para allá.
Gracias. No tengo cómo agradecerle que haya venido.
Para nosotros era indispensable que un médico de confianza atendiera a mi sobrina. No tiene nada que agradecer.
Me gustaría que platicáramos con más detenimiento sobre el estado de su sobrina. Pero acaba de decir que está fuera de peligro.
Y así es. Pero me parece importante comentarle algunas cosas para evitar que en el futuro se lleve más sustos.
¿qué le parece si le invito un café? Me parece bien.
Bueno, por favor. ¿cómo te sientes?
Me da mucha pena provocar tantos problemas. No, no te preocupes por eso.
Pero me gustaría saber por qué lo hiciste. Ay, lucrecia, es que de pronto sentí que se me venía el mundo encima.
Primero por lo de la señorita magdalena. Me dolió mucho, mucho.
Que tú, que me conoces mejor que nadie, creas que yo le hice algo. No.
No, no, renata, no lo creo. Perdóname por haber dudado de ti, ¿sí?
Pero de todos modos no me parece lógico que hayas hecho lo que hiciste. Es que no solo es eso.
Me acabo de enterar que mi papá se murió en la ruina. Y que no me dejó absolutamente nada.
Lucrecia ni siquiera tengo dónde vivir. ¿quién te dijo eso?
Tu papá. Y lo peor de todo, lo peor de todo es que tu mamá cree que soy una ventajosa.
Que por eso vine al milagro. Lucrecia, me siento tan sola.
No, no, no, no digas eso. Tú no estás sola.
Me tienes a mí. Y te juro, renata, que siempre vas a poder contar conmigo.
Que no somos como hermanas. De verdad me quieres así, como a una hermana.
Sí, renata, así te quiero. ¿qué pasó con renata?
Por favor, rosario. Por lo menos dime si está bien.
Que yo no sé nada. Pues sí, pero estuve esperando afuera hasta que la doña me pidió que la trajera para acá.
¿y no le preguntaste nada en el camino? La mera verdad no me atreví porque traía una cara que dios guarde la hora.
Yo sí le pregunté cuando entró a la casa, pero de plano ni me contestó. Se habrá muerto la chamaca.
Ay, cállese, no ande diciendo tarugadas. Que la boca se le haga chicharrón.
Ahora va a resultar que la mentada renata... A usted le cae a todo hogar, ¿no?
No, no, eso es otra cosa. Pero no porque la traiga atravesada quiero que se muera.
Y menos sabiendo que mi niña la quiere tanto. Se imagina lo que sufriría la pobre.
No, pues yo tampoco quiero que se la lleve el tren. Nomás andaba tratando de encontrar una explicación.
Pues yo creo que ha de estar bien. Si las cosas estuvieran feas ya lo sabríamos.
¿no te parece, mi amor? Yo lo único que sé es que gracias a esto lucrecia no se va a ir del milagro.
Por lo menos hoy no. Bueno, ahí nos vemos porque me tengo que ir al hospital.
Permiso. Ven acá a su bendición.
Ya ve lo que le digo, pesia. Puede que tenga usted razón, pero su hijo no tiene un pelo de tonto y sabe que esa muchacha no va a ser para él.
Pues yo no estaría tan segura. El documento que no encontró ayer.
Gracias. Siéntate, siéntate.
Hoy consiguió tu papá. Un poco mejor de ánimo.
Por cierto, muchas gracias por ir a verlo. No lo iba a hacerlo, es mi amigo.
Quiero que sepa que estoy más que dispuesto en echarle la mano. Chávez.
Estaba pensando en prestarle algo de dinero, ¿verdad? Perdón, don gavino, pero le aseguro que mi papá no necesita ese tipo de apoyo.
Date cuenta que la pensión que va a recibir no le va a alcanzar para nada. Y menos si tomas en cuenta que tu madre es una mujer muy, muy exigente.
Puede ser, pero yo me puedo encargar de ella. A ver, ¿pero también de tu hermano?
¿hasta dónde tengo entendido? No hace nada, ¿eh?
Bueno, josué ya encontrará su camino. No cabe duda que eres un muchacho muy orgulloso.
Pero también hay que reconocer que tienes carácter y con eso vas a llegar muy lejos, ¿verdad? ¿qué significa para usted llegar muy lejos?
¿hacerme rico? Entre otras cosas.
Te aseguro que si sigues trabajando aquí conmigo te va a ir muy bien, la verás. Muchas gracias, pero la verdad, a lo mejor no duro mucho aquí.
¿por qué? Bueno, siempre le voy a agradecer a usted la oportunidad que me dio, pero es que de plano esto no es lo mío.
La verdad, yo no soy gente de oficina. Ay, ¿entonces qué es lo tuyo?
¿qué te gustaría hacer? Me encanta el campo.
¿cultivando manzana, por ejemplo? Sí, por ejemplo.
Bueno, todos sabemos que por lo menos en san pedro nadie te va a dar el trabajo necesario. Por las razones que ya sabemos.
Sí, sí, sí. Sé perfectamente lo que la gente del pueblo opina de mí.
Pero este no es el único lugar donde puedo trabajar en lo que me gusta. Ah, ¿pues estás pensando en irte?
Pido que me avises con tiempo, ¿eh? No se apure, que así lo haré, don gavino.
Ahí te encargo de charlarlo. Ahorita vengo.
Adelante. Una vez más te pido una disculpa.
Por lo que te dije anoche. Te aseguro que mi intención no era lastimarte.
Ya, ya, ya, no me eches rollos. Lo que pasó, pasó y punto.
Como tú digas. ¿y cómo sigue tu sobrina?
Anoche quería platicar de eso contigo, pero cuando llegué ya estabas dormida. Bueno, pues ya estoy despierta, ¿no?
¿platicamos ahorita? Muy bien, estuve hablando con el doctor manrique.
Y me dijo que debemos tener mucho cuidado con renata. Porque hay un porcentaje muy alto de personas que vuelven a intentar matarse.
Es decir... Pues que renata necesita del apoyo de todos.
Ay, ya, no des vueltas, me aburres. Háblame claro.
El médico recomienda que al menos por un tiempo mi sobrina se quede a vivir aquí. Ella nos ve como su familia, la única que le queda.
Es importante que se sienta acogida. Ay, paulino, qué tierno eres.
Ya sabía yo que tanto chantaje iba para allá. Te repito que solo será por un tiempo mientras se estabiliza.
¿hm? No entiendo para qué me dices todo este rollo si ya tomaste la decisión, ¿no?
Porque esta también es tu casa. Y me gustaría que estuvieras de acuerdo.
¿no? Esta es mi casa.
¿y cómo ves que no estoy de acuerdo? Me extraña mucho que estés tan dispuesto a echarle la mano a tu sobrinita cuando sabes perfectamente bien que no tiene un solo centavo para invertir en tu gran negocio de las manzanas.
Al contrario. Mantenerla va a representar un gasto extra.
Sí. Ya sé que soy muy fijado con el dinero.
Pero me preocupa que esa muchacha vuelva a intentar una tontería. Y te juro que no quiero cargar con eso.
Por si ya se te olvidó, mi primo alberto se quitó la vida justamente porque no pudo con las presiones. Y con ese antecedente...
Ya, ya, por favor. Ahora no me vengas con eso.
Haz lo que se te hinche tu gana y no te estés justificando conmigo. Muy bien.
Eso es exactamente lo que voy a hacer. Con tu permiso.
Tengo que ir al hospital por renata y por lucrecia. ¡corre!
¡corre tras las dos escuinclas! ¡manuel!
Buenos días, don paulino. Pues aquí me tiene listo para comenzar a trabajar.
Usted me dice en qué quiere que comience. A buena hora apareces.
Yo pensaba que había llegado temprano. No me refiero al trabajo.
Entonces, ¿a qué? Lucrecia te estuvo llamando no sé cuántas veces.
Y nunca te reportaste. ¿y para qué me llamó?
Para avisarte que tu novia estaba internada en el hospital del pueblo. ¿qué le pasó?
Laquita. Sí, tío.
Limpia bien la acera y recoge los vasos vacíos. Y ponle agua a las flores.
Sí, tío. Tienes que poner más atención en lo que haces.
Porque últimamente has andado muy distraída. Y haces las cosas al ahí se va.
Le prometo que voy a poner más atención. Ahorita regreso.
Voy por algo para limpiar. ¿qué le pasará a esta niña?
Buenos días, matías. ¿qué se te ofrece?
Necesito hablar contigo. ¿de qué?
De justina almada. ¿qué hay con ella?
Vengo a decirte que todo lo que te dijo esa mujer en confesión es verdad. Es cierto.
Durante años hemos estado engañando a rodolfo. No puedo.
Ni quiero seguirte oyendo. Y mucho menos aquí.
Tenían ganas de pegarme, ¿verdad? No te contengas y hazlo.
¿qué esperas? Pégame.
Tío. ¿haz algo?
No. Todo está bien, hija.
Anda, regresa a tus quehaceres. Anda.
Estoy consciente de que me lo merecía. Te mereces mucho más que eso.
Vamos afuera. No quiero seguir hablando contigo dentro de la iglesia.
Vamos. ¿por qué, gavino?
¿por qué traicionar así a un amigo de toda la vida? Yo sé que no tengo justificación, por dios.
Escúchame, matías. Me dejé llevar por la pasión.
Tú bien sabes que justina es una mujer muy atractiva. Y me acosó, me acosó, me acosó.
Que bueno, pues no es hombre. Ya no pude resistirme.
No culpes a justina. Que tú eres tan responsable como ella.
Está bien, ya lo sé. Tú no me puedes entender porque hiciste tus botas de castidad.
Justina es ese tipo de mujer que uno no puede dejar fácilmente. Es como si fuera como una droga.
¡ya, ya, ya! Por el amor de dios.
No sigas diciendo estupideces. Mira, está bien.
Aunque no me lo creas, estoy muy arrepentido, te lo juro. Pues te tardaste muchos años para que te entraran los remordimientos de conciencia.
¿no te parece? Y efectivamente, no te creo.
¿por qué habrías de arrepentirte justo ahorita? Lo que pasa es que después de ver el estado de ánimo en el que estaba rodolfo ayer, me di cuenta de la clase de porquería que he sido.
¿sí? Sí, sí.
Hasta ese momento entendí que en buena parte he sido el responsable de que nunca haya sido feliz con su esposa. Y lo peor del caso es que rodolfo está convencido de que está casado con una mujer que no se merece.
¿y qué piensas hacer? ¿decirle la verdad a rodolfo para que se veta un plomazo en la cabeza?
¡por dios! ¡ya, ya!
Ni siquiera lo digas. Tú sabes que en el estado que está es capaz de todo.
Puede ser. Pero ten la seguridad de que antes de darse ese tiro te mataría a ti.
Chica, vamos. Y no voy a ser yo el que provoque esa tragedia.
Mira, ya sé. Ya sé que diga lo que diga tú no me lo vas a creer.
Pero de todos modos te aseguro que lo mío con justina se acabó para siempre. Se acabó, se acabó.
Te lo juro por la vida de mis hijos. ¡ya, ya, ya!
¡cállate! Ya una vez me juraste por tus hijos y fue en vano.
¿por qué esta vez tendrías que ser sincero? Está bien, está bien.
¡que dios me quite la vida! ¡que dios me quite la vida!
Si tengo algo que ver con justina almada. Te lo juro.
¿vas a salir? Me toca ir a río blanco.
Qué rápido pasa el tiempo. No me había dado cuenta de que ya es día 15.
Espero que no te importe que te deje solo un rato. ¿verdad?
No, claro que no. Menos mal.
Justina, perdóname por haberte avergonzado. No señala que le tienes que pedir perdón, sino a tus hijos.
Ah, y de paso a todo el pueblo. Porque pues a estas alturas ya todo el mundo debe de estar enterado de la gracia del profesor.
Gracias, gracias. Les diste un motivo más para que nos anden ahí señalando con el dedo.
No te pude saludar en la fiesta. Yo tampoco.
Como pudiste ver, me sacaron luego, luego. Nos vemos.
Francamente, no creo que lucrecia se merezca que estés tan interesado en ella. Te aseguro que no es la persona que tú crees.
¿por qué? Porque es una coqueta a la que le da igual descararse contigo o con el que se ponga enfrente.
Tere, me da mucha pena darme cuenta que la que no es como yo pensaba eres tú. Yo de verdad pensé que eras una niña dulce, linda, de buen corazón, incapaz de hablar mal de nadie.
Yo nada más quería abrirte los ojos. Pues lo que digas de lucrecia ya no importa porque de todos modos ya no está en san pedro.
Anoche se fue a oaxaca. ¿ah, sí?
¿y entonces por qué le estuvo llamando a mi hermano toda la noche para decirle algo muy importante? Sinceramente, no creo que haya marcado desde oaxaca.
No gastes palabras, tere, que de nada te va a servir que sigas intrigando en contra de ella. Escuché lo que le dijiste a ese muchacho y estoy de acuerdo con él.
Tú no eres así. Te sientes bien diciendo esas cosas.
Una manchada de sangre. No te preocupes.
En la casa te das un buen baño y te cambias. Eres muy buena.
Yo no me merezco tantas atenciones. Ay, no digas tonterías.
Perdóname por haberte preocupado. Además, por mi culpa ya no te pudiste ir a oaxaca.
Ay, de todos modos ya había decidido no irme. ¿de veras?
¿por qué? Bueno, porque quiero quedarme unos días más.
Eso es todo. Ya no me tienes confianza, ¿verdad?
Está bien. Tengo una razón para no quererme ir.
Y esa razón es julián huerta. ¿cómo es que adivinas?
Ya no le hagas emoción. Cuéntame.
Bueno, en la casa te platico mejor con calma. Primero tengo que hablar con él.
¿de qué? Ya te dije que después te cuento.
Voy a llamar a la casa. Voy a ver por qué no llega mi papá.
¿sí? Ok.
Ok. ¿puedo saber qué problema tuvo con el señor roura?
Ninguno, hija. Ya te dije que no te preocupes.
Pero yo vi que le pegó. Y dentro de la iglesia.
Yo lo sé. Y eso estuvo muy mal.
Como ves, yo también cometo errores. Y muy graves.
Si le pegó de seguro fue por algo. Yo oí que don gavino dijo que se lo merecía.
Por favor, blanquita. Déjalo así.
Son cosas de nosotros, de gente que se conoce de toda la vida. De amigos, pues.
Aunque ya no sé si voy a seguir viendo a gavino como tal. ¿le digo algo?
A mí ese señor siempre me ha dado miedo. ¿miedo?
¿por qué? No sé.
Se me hace que no es una buena persona. Igual que su hijo, que es un tipo de lo peor.
¿lo dices como si lo conocieras muy bien? No, claro que no.
Nada más digo lo que dicen por ahí. Que carmelo roura no es de fiar.
Y que padre e hijo son tal para cual. ¿no sabes a qué hora salió?
Gracias, nana. Yo creo que ya no debe de tardar.
Nos vemos al rato. Lucrecia.
Hola, buenos días. Hola, carmelo.
Qué bueno que viniste. Bueno, tu papá me contó lo que pasó.
Sí, anoche te llamé varias veces, pero no, no te encontré. Pues, nadie me dio tu recado.
Te juro que si me hubiera enterado me habrías reportado. Y sobre todo sabiendo que eras tú.
¿por qué mejor no pasas a ver a renata? Le va a dar mucho gusto verte.
Mientras voy a ver qué pasó con mi papá, porque no ha llegado por nosotras. Ve, tu papá no va a venir.
Yo estoy aquí para llevarlas al milagro. Ah, gracias.
Pero, bueno, tengo que ir a pagar la cuenta. Bueno, por eso no te preocupes, que yo ya me encargué.
Pero, ¿tú por qué? Pues, porque son arreglos entre tu papá y yo.
Bueno, no entiendo, pero si quieres, nos podemos ir cuando tú quieras. Renata ya está lista.
Vamos. ¿está aquí?
¿cómo estás? ¿verdad?
Estoy feliz de verte. Bueno, voy a acercar el coche, ¿eh?
Ahorita regreso. ¿nos vas a llevar a la casa?
Qué amable, ¿no crees? Bueno, las veo en la puerta en cinco minutos.
Con permiso. ¿qué le dijiste a carmelo?
Nada, él ya estaba enterado de todo lo que pasó. Por favor, lucrecia, por ningún motivo debes saber que me quedé sin un centavo.
¿cómo crees? Pero, francamente, creo que eso no le importe, ¿eh?
De todas maneras, por favor, no le vayas a decir nada. Yo misma quiero hablar de eso con él.
Por favor, te lo ruego, lucrecia, por favor. Está bien como tú digas, pero ya cálmate.
Ya. Ándale, a ver, apúrate a cambiarte.
Mamá, me parece mil veces más importante que te quedes a acompañar a mi papá, a que vayas corriendo a cobrar tu dichosa renta. Por si no te has dado cuenta, necesitamos ese dinero para más o menos seguir sobreviviendo.
Sobre todo ahora, que tu padre va a recibir tres pesos al mes por su jubilación. Sí, mamá, pero yo también puedo ayudar con los gastos de la casa.
Y si te urge tanto ese dinero, pues que vaya josué a cobrarlo. ¿y yo?
¿y yo por qué? Porque ya es hora de que empieces a hacer algo.
Tú no eres nadie para sermonearme. Ya, ya, ya estuvo bueno de discutir, ya.
Yo me encargo de mis cosas, se acabó. Por favor, mamá, entiende, es que no está bien que te vayas todo el día.
Bueno, ¿tú quién eres para eso? Deja que tu madre haga eso.
Mira lo que tiene que hacer. Yo no estoy enfermo.
A tu mamá le va a caer bien salir un rato. Gracias.
Y me voy de una vez, porque si no, me va a dejar el camión. ¿necesitas algo, pa?
El periódico, pero no te preocupes, yo voy a comprarlo. Yo puedo ir con mucho gusto, te lo traigo.
Gracias, hijo. Pero a mí también me va a hacer bien salir.
Y no te apures, que no me voy a meter a la cantina. No soy un alcohólico.
Al menos, no todavía. Te dije que tú no eres nadie para decirme lo que tengo que hacer.
¡soy tu hermano! Y eso me da derecho a decirte lo que se me pegue la gana.
¿no te parece que ya es hora de que hagas algo? Ni quieres echarle la mano a mi papá, ni te comprometes con nada de las cosas de mi mamá, ni nada.
Si tanto te preocupa, ¿por qué no te encargas tú de esos asuntos? Porque yo sí trabajo y tengo que atender mis propios asuntos.
Pero tú, cuando no estás aquí echadote, andas con el imbécil de carmelo para arriba y para abajo. ¿y sabes qué?
Lamiéndole las suelas, que es peor. ¿sabes qué es lo que pasa?
Que te quieres desquitar conmigo porque se te cebó con lucrecia. Estás ardido porque te dejó botado ayer.
¿cómo sabes eso? Sé muchas más cosas de las que te imaginas, hermanito.
Lucrecia no es nada más amiguita tuya. Ándale, ándale.
Pégame otra vez. Demuéstrame que eres más fuerte que yo.
De provocarme. Decir la verdad no es provocación, hermanito.
Si lucrecia te dejó plantado, es porque obviamente no está tan interesada en ti. Sí.
En eso puedes tener razón. Si lucrecia se fue de san pedro es porque no le importó.
¿satisfecho? Tantito aquí mientras yo voy a preparar la tina para que te des un buen baño, ¿sí?
Sí. Pero al rato.
Quiero estar con carmelo. Está bien.
Bueno, entonces voy a avisar que ya regresamos. Bueno, pues no quiero cansarte.
Probablemente quieres darte un baño, dormir un rato. Ya dormí mucho en el hospital.
Lo que quiero es que te acerques. Últimamente he sentido que me estás rehuyendo.
Para nada, no es eso. O sea, son imaginaciones tuyas.
¿qué te dijo mi tío? Pues nada en particular.
Solamente que seguramente tenías problemas personales. ¿y no quieres saber cuáles son esos problemas?
Sí. Mi principal problema eres tú.
¿yo? Sí, tú.
Me sentí perdida cuando supe que tenía que regresar a oaxaca y que no te iba a volver a ver. Pero lo peor fue darme cuenta de que ya no te importo.
Por favor, no digas tonterías. Para mí no son tonterías.
Eso fue lo que sentí cuando regresé de tu casa. Me sentí desesperada y por eso pasó lo que pasó.
¿tú sabes que eso fue una estupidez? Ya lo sé, pero entiéndeme que lo hice por ti.
Por favor, mi amor, entiéndelo. Tú eres lo más importante de mi vida.
Por favor, carmelo, prométeme algo. ¿qué?
Prométeme que nunca me vas a fallar. Prométemelo.
¿cómo siguió tu prima? Mejor.
Ya está en su recámara con carmelo. ¿y mis papás?
Pues tu papá, como siempre, en el campo. Y creo que tu mamá anda en la terraza rezando su rosario.
Bueno, voy a avisarle que ya llegamos. Te advierto que no anda de muy buenas que digamos, ¿eh?
Eso no es novedad. Bueno, pues ahora anda peor que de costumbre.
Tu papá le dijo que renata se va a quedar a vivir aquí una temporada. Como podrás imaginarte, tu mamá está que chalumbre.
Ay, me imagino. ¿y tú qué piensas hacer, mi amor?
Bueno, pues por supuesto que me voy a quedar. Qué bueno.
De ninguna manera. Ya te lo había advertido, lucrecia.
Si por alguna razón tu prima se tiene que quedar, de todos modos tú te vas. Lo siento mucho, mamá, pero yo no voy a dejar a renata sola.
Me necesita. ¿no ves que tu padre quiere que todos la tratemos como si fuera la reina?
Renata y yo somos como hermanas. Malnacida.
¡cállate! ¿cuántas veces tengo que repetirte que no te metas en lo que no te importa?
Bueno, pues me vas a disculpar, pero no se vale que le digas esas cosas a tu hija. No te preocupes, nena.
Mi mamá tiene razón. Por mi culpa perdió al bebé que iba a nacer.
Sí. Yo tuve la culpa de que se cayera de las escaleras y de que mi hermano nunca naciera.
Por lo visto eso es algo que nunca me vas a perdonar. ¡lucrecia!
¡lucrecia! ¡lucrecia, nena!
¿dónde vas? Tiempo más voy a tener que seguir pagando por lo que pasó.
Ya estoy. Tú regreso a oaxaca.
Ya te dije que no me voy a ir. Me voy a quedar con renata.
¡ese! Puedes pensar lo que tú quieras.
Lo que vas a hacer en este mismo momento, porque yo misma te voy a llevar a oaxaca. Soy mayor de edad y no me puedes obligar a hacer algo que yo no quiero.
Ya no puedes mandarme a donde se te dé la gana como cuando era una niña, mamá. Y mucho menos te atrevas a retarme, niña estúpida.
No, mamita, ni nada. Nada más te estoy avisando que me voy a quedar unos días más aquí.
En mi casa. ¿o me vas a correr?
No está bien que estén solos aquí, ¿o sí? Bueno, no se preocupe.
Yo ya iba de salida. Solamente estaba tratando de ayudar a renata.
Ella ya va a descansar. Sí.
Con permiso. Gracias.
Tía, yo quería hablar contigo y pedirte una disculpa por todo lo que ha estado pasando últimamente. Renata, querido...
Renatita, vamos a hablar claro porque a mí no me vas a engatusar con tu invento de suicidio. Sé muy bien que todo lo calculaste para no correr ningún riesgo, ¿verdad?
No sé por qué piensas eso. Te conozco mejor de lo que te imaginas.
Y porque tampoco creo que estés muy enamorada del plls del carmelo. O sea, no te aleguas que lo que te interesa de ese imbécil es otra cosa.
¿o me equivoco? Yo la verdad estoy enamorada...
A ver, a ver, a ver, renatita. ¿por qué no te sinceras conmigo para que de veras empieces a ganar de mi confianza?
Dijo. Si de veras te interesa hacerlo.
Aunque no lo creas, carmelo me gusta mucho. Más que julián huerta.
¿qué julián? Que te quedes aquí todo el tiempo que quieras.
Siempre y cuando cumplas con una sola condición. ¿cuál?
Quiero que saques a julián huerta de la vida. No entiendo.
Si entiendes. Si de veras quieres ganarte mi apoyo, tienes que hacer que ese infeliz, que esa se desilusione para siempre de él.
Ahora sí me entiendes. De verdad no sé cómo conseguir eso.
Si lo sabes. No creo que seas tan retrasada mental como para que necesites lecciones de vida.
Creo que me estás subestimando, tía. Eso ya lo veremos, ¿eh?
¿aceptas el trato? Eso sería poner en riesgo mi relación con carmelo.
No, no necesariamente. Todo es cuestión de que actúes con inteligencia.
Así que dime de una vez. ¿cuento contigo para sacar a julián de la vida de lucrecia, sí o no?
Después necesito que vayas al banco para verificar que ya estén los depósitos. Sí, sí, claro, claro.
Sí, sí, sí, claro. A ver qué dije.
¿en qué tanto piensas, eh? ¿sigues preocupado por tu padre?
En parte, pero también por mi madre. Ah, ¿sí?
¿y qué pasa con ella? Que no la comprendo, eso es todo.
Bueno. Mira, hay que reconocer que tu madre es una mujer muy particular.
Nunca le ha caído bien, ¿verdad? Nunca.
Yo le tengo mucho aprecio, pero claro, yo estimo más a tu padre. Y, claro, de repente no me gusta cómo se porta tu madre con él.
Como te dije, justina es una persona muy inconforme. Muy.
Y desgraciadamente, bueno, pues, tu padre no le ha podido cumplir todo lo que ella le demanda, ¿no? Pero ella siempre supo lo que mi padre le podía ofrecer.
Y si no le parecía suficiente, entonces, de plano, no entiendo por qué se casó con él. Así son las mujeres, hijo.
A lo mejor le hizo hasta por despecho, hombre. ¿cómo?
¿por qué lo dice? No, no, no, por nada.
No, no, no me hagas caso. Anda, vete de una vez al banco para que te desocupes pronto y te vayas allá con tu papá.
Eh, porque supongo que tu madre no debe estar en la casa, ¿verdad? Y eso, ¿cómo lo sabe?
Es una mera suposición. Bueno, ahorita regreso.
Quería saber en qué terminó el pleito con tu noticia que he escuchado en mucho tiempo, mi amor. Pues, no la convencí.
Nada más le dije que no me iba a ir. No me podía llevar a la fuerza como cuando era una niña.
Lucrecia, eso que le dijiste a tu mamá de que tú habías tenido la culpa de que perdiera al bebé. Benita, sí la tengo.
O sea, que el día no hubiera discutido con mi mamá y no hubiera hecho que me persiguiera siempre. Que hasta las escaleras no se hubiera caído.
¿y a propósito? ¿hm?
Fue un accidente, tal vez. Pero yo lo provoqué.
También provoqué que césar se ahogara en el río. Virgen maría purísima.
Materia de barbaridades. Tenía prohibido ir al río y desobedecí.
No me gusta que digas esas cosas. Me costó mucho aceptarlo.
Pero cuando finalmente lo hice, pude entender por qué mi mamá me había alejado de ella. No le puedo reprochar.
¿hm? Tienes razón.
Esta es su casa. Ay, ya deja de justificarla, paulino.
Y ganas no me quedaron de correrla, ¿eh? Si no lo hice fue porque si aquí no la puedo controlar, imagínate viviendo quién sabe dónde.
Mucho menos. ¿sabes qué deberías hacer?
¿qué? Aprovechar que tu hija está aquí para disfrutarla y para tratar de tener una mejor relación con ella.
Ay, claro. Como si fuera tan fácil.
Por si no te has dado cuenta, esta escuincla cada día está rebelde. Si por lo menos intentaras hacerte su amiga.
Qué mal estás, paulino, por favor. Los padres no podemos ser amigos de nuestros hijos.
Nuestro papel es de ser padres y se acabó. Está bien, está bien lo que tú digas.
Ya no quiero seguir discutiendo contigo. Pero no estoy discutiendo, paulino, solo quiero que me escuches, comunicarme contigo, que me comprendas.
Pero por lo visto, como siempre, es inútil. Ah, y por cierto, ya ni te preocupes por tu sobrina, ¿eh?
Acepto de buena gana que se quede aquí el tiempo que necesita. ¿y a qué se debe tu cambio de actitud?
Bueno, pues estuve platicando con ella y llegamos a una serie de acuerdos que nos van a ayudar a llevar la fiesta en paz. Cariño.
¿te estaba esperando? ¿y cómo te fue en tu primer día de trabajo?
Bueno, resulta que hoy no tuve nada que hacer porque a renata se le ocurrió la brillante idea de tratar de suicidarse. ¿y por qué hizo eso, oye?
Bueno, pues dice que fue por mí. ¿y por qué te ríes?
¿por qué te ríes? A ver, dime una cosa, hijo.
¿de verdad piensas que esa muchacha está enamorada de ti? ¿de verdad piensas que eres el tipo de hombre que vuelves loca a las mujeres?
Bueno, ¿por qué siempre quieres hacerme sentir que soy una porquería, eh? Carmelo, vamos a hablar claro.
Mira, yo no creo que seas tan tonto para no darte cuenta de que si esa muchacha te anda haciendo la ronda, no es por tus múltiples cualidades. Renata no tiene necesidad de andar conmigo por interés.
Está bueno, está bueno. Mira, yo no sé cuál sea la situación económica de tu novia, pero después de escuchar la discusión que tuvieron hoy, me queda muy claro la mujer que es y qué es lo que persigue.
¿que lo dices por experiencia? Exactamente, fíjate, exactamente.
¿por qué crees que nunca me volví a casar, eh? Porque sabía que las mujeres se acercaban por interés.
Y me da mucha pena, hijo, pero lo mismo te está pasando a ti. Nada más que hay una gran diferencia entre tú y yo.
¿cuál? Tú no tienes nada que ofrecerles, pues.
No es algo que a mí se me antoje regalarte. Renata, no te preocupes, que no me va a poder embaucar como tú piensas, porque no es ella la que de verdad me importa.
Bueno, ¿y entonces quién? Alguien que se va a fijar en mí por lo que yo soy y por lo que tú tan amorosamente me regales.
¿cómo siguió tu prima? ¿bien?
Bien, renata, va a estar muy bien. Qué bueno.
Oye, no me lo vayas a tomar a mal, eh, pero me da gusto que lo que le pasó a tu prima pues haya servido para que no te fueras a oaxaca. Manuel, de todas maneras yo ya había decidido quedarme.
¿de veras? Ajá.
Es que el día que platicamos me quedé pensando y decidí no irme. Ájala.
O sea que de alguna manera te quedaste por mí. Sí.
Bueno, pero... Pero sobre todo por julián.
Claro. ¿por quién más habría de ser?
No te preocupes. Mira, esta vez no voy a pedirte ni que...
Ni que le mandes mensajes, ni cartas, ni nada. Aunque la verdad es que me urge verlo.
Es que me supongo que todavía no sabe que sigo aquí. Sí, me lo imagino.
Manuel, solamente quiero pedirte una cosa. Necesito que me ayudes a encontrarlo.
En cualquier lugar que no sea la casa de gavino roura. Tú eres su amigo y...
Y me imagino que tú debes de tener una idea. No te apures.
Lo voy a ir a buscar y le voy a decir que lo estás buscando. Pero no quiero que te metas en problemas.
Voy a tratar de no hacerlo. Pero si me falla y me meto en problemas, ya no me importa.
Gracias. Julián y yo somos muy afortunados en tener un amigo como tú.
Bueno, mejor dicho, la más afortunada soy yo porque tengo un hermano de leche. Sí.
Siéntate, ¿quieres tomar algo? Sí, un café.
Joven, le encargo dos cafés, por favor. Te debió haber parecido extraña mi llamada.
La verdad sí, porque te hacía en oaxaca. ¿tu prima tampoco se fue?
No. ¿qué, no lo sabías?
No. No he sabido nada de ella desde...
Digamos que desde el día de la fiesta. Sí, claro, debe de estar muy ocupada con...
¿qué vas a decir? Es que la verdad...
No sé si te lo debo decir porque tal vez es mi imaginación, pero yo creo que... ¿pero qué?
Que carmelo y lucrecia se traen algo. ¿carmelo?
¿y por qué piensas eso? No sé si sepas que carmelo y yo nos hicimos novios.
Pues, desde que volvió a ver a... A mi prima, ha estado muy extraño conmigo y muy atento con ella.
Bueno, eso no quiere decir que a lucrecia le interese carmelo. Ay, bueno, eso yo no te lo puedo jurar, pero han pasado cosas extrañas.
A ver, ¿por qué no te dijo que no se iba a oaxaca? Te aseguro que carmelo lo sabe y que ahorita están juntos.
¿por qué me estás diciendo todo esto, renata? Porque...
Porque me duele que lucrecia me quiera quitar a mi novio. Yo la quiero como una hermana.
Pero sobre todo por ti. ¿por qué?
Porque... Porque me da coraje que no valore tu cariño.
Yo no sé cómo no me fijé en ti en lugar de en carmelo. Avísala a lucrecia que ya llegué.
¿para qué quieres verla? ¿y de cuándo acá yo tengo que darte explicaciones, eh?
Te estoy dando la orden que le avises que ya estoy aquí. No está.
Pero, bueno, si no me crees, vas a buscarla. ¿adónde fue?
Se fue a montar. ¿se fue a montar adónde?
Híjole, pues, eso sí quién sabe, porque puede andar en cualquier lado, ¿eh? Está bien.
Ensíllame ese caballo. No, no, no.
Yo... Yo solo recibo órdenes de mis patrones.
Mira, para que estés enterado, ese animal se compró con el dinero de mi familia y yo puedo montarlo cuando se me pegue la gana, ¿eh? Pues, entonces, ensíllalo tú.
Permiso. Maldito perro.
Ey, ey, tú, ven acá. Toma esta cosa.
Ahí, ensíllalo, ensíllalo. Yo atiendo a la señora huerta.
Vamos al despacho. ¿les preparo café, señor?
No, no hace falta. La señora huerta no se va a quedar mucho tiempo.
La señora justina. ¿vino a buscar a julián?
No, preguntó por tu papá. Pero no sé por qué, pero esta vez venía bien encorajinada.
¿qué diablos haces aquí? Te estuve esperando horas.
Estoy harta, ¿oíste? Estoy harta de que me dejes plantada cada vez que se te da tu estúpida maldita gana.
Yo también. Yo también estoy hasta aquí, hasta el copete de tus numeritos.
Así es que, ¿sabes qué? Vamos a terminar con esto de una buena vez.
¿pero qué estás diciendo? Que se acabó.
Se acabó ya. ¿no estoy siendo claro?
Pues, si es por lo de mi confesión con tu amigo, él no puede decir nada. Ya te lo dije.
No, no, no. Yo ya hablé con matías.
Y no precisamente en confesión. ¿qué le dijiste?
Lo mismo que tú. Pero con la diferencia de que al final le juré que lo nuestro se iba a acabar definitivamente.
O sea, que el maldito cura vino y te convenció de que me dejaras, ahora él te va a decir la verdad. El maldito cura, como le estás diciendo, no me convenció de nada.
¿sabes una cosa? Ya lo pensaba hacer desde hace mucho tiempo.
Digamos que las cosas se acomodaron para que lo hiciera en este momento. ¿dónde puedes hacer eso?
¿no te has visto? ¿eh?
¿no te has visto, justino? Hace mucho que dejaste de ser la mujer atractiva que llevó a san pedro.
Los años han pasado. Y yo necesito tranquilidad.
¡dale vuelta a mi vida! ¡tú tampoco eres ningún escuinguín!
¡eres desgraciado! ¡ya lo sé!
¡ya lo sé! Pero toca la casualidad de que tengo la libertad.
Y los recursos para estar con quien se me pegue mi regalada gana. ¡eres un maldito!
¡eres un miserable! ¡eres un poco hombre, fíjate!
Mira, si ya terminaste, lárgate. Lárgate de una vez, porque si no va a aparecer tu hijo y te va a empezar a hacer preguntas que tú no vas a poder contestar.
Lárgate. Te lo juro, no te me acerques.
Dime que tú y yo estemos dispuestos a luchar por lo que sentimos. ¿pero cómo?
A suponer el almento. Buscarte.
¿a buscarme? ¿para qué?
Para que platiquemos sobre renata. Tú sabes que me tiene muy preocupado.
Sí, a todos nos tienen muy preocupados, la verdad, pero bueno, yo estoy segura de que muy pronto va a estar bien. Solamente necesita el apoyo de todos, pero sobre todo el tuyo, porque eres muy importante para ella.
Bueno, yo te prometo que voy a hacer todo lo que esté en mis manos para apoyarla. Gracias.
Bueno, ¿te molesta si nos regresamos? Es que ya no tarda en oscurecer.
Bueno, ¿y qué te parece si mejor montas el caballo que te regalamos? Me ha dado la impresión que ni siquiera lo has intentado.
Es que... Mira, yo estoy seguro que el animal se va a sentir muy bien contigo.
¿por qué no haces la prueba? Está bien.
Muy bien. Perdón por dejarte aquí, pero como tú sabes, no puedo cruzar este puerto.
De todas maneras, muchas gracias. Oye, te pido, por favor, que no le digas a mi prima que nos vimos y que estuvimos platicando, ¿sí?
No te preocupes, que... De todas maneras, quién sabe cuándo la vuelva a ver.
La quieres mucho, ¿verdad? Creo que es mejor que ya te bajes.
Necesito regresar hasta san pedro. Sí, ya voy.
Insisto en que me equivoqué al elegir, pero ¿qué le vamos a hacer si en el corazón no se manda? Adiós.
Para hacer la primera cita, bastante bien, pero lo que sí tienes que tener es paciencia, porque esto no lo voy a poder lograr de la noche a la mañana, y mucho menos cuando julián está tan obsesionado con mi prima. No te preocupes, renata.
Lo importante es que al final consigas lo que nos interesa. Oye, tía, ¿sabes si carmelo está aquí?
No que yo sepa. Lo que digas de lucrecia ya no importa, porque...
De todos modos, ya no está en san pedro. ¿ah, sí?
¿y entonces por qué le estuvo llamando a mi hermano toda la noche para decirle algo muy importante? Sinceramente, no creo que haya marcado desde oaxaca.
Si lucrecia te dejó plantado, es porque obviamente no está tan interesada en ti. No sé si sepas que carmelo y yo nos hicimos novios.
Pues, desde que volvió a ver a mi prima, ha estado muy extraño conmigo y muy atento con ella. Están locos.
Todos están locos. Ay, ni te preocupes por tu nuevo enamorado, que no le pasó nada, hombre.
¿de qué carambas estás hablando? De haber sabido tus verdaderas intenciones, no hubiera hecho el ridículo contigo.
Mira, no sé qué te estás imaginando, pero la verdad... ¡no me estoy imaginando nada!
¡es evidente, lucrecia! Se ve que te la pasas muy bien con este imbécil.
¿qué te pasa, idiota? A ti nadie te está hablando.
A ver, ya basta, julián, ya basta, es suficiente. No es justo que te portes así.
¿y te parece justo que tú no hayas sido honesta conmigo? ¿por qué no tuviste el valor de decirme realmente cómo estaban las cosas?
¿sabes qué? Piensa lo que se te dé la gana.
Gracias por tu consejo. ¿ah?
Y que te aproveche la compañía. Sí, gracias, fue solo el golpe.
Estoy muy apenada contigo, de verdad, lo siento mucho. No, no pasa nada.
Julián ha sido así toda la vida. Por eso le dicen como le dicen, al chamuco.
Bueno, si quieres, vámonos yo y tú yo para la casa, ¿sí? Sí, vamos.
Buenas noches, justina. Cree que se salió con la suya, ¿no?
Supongo a qué te refieres, pero yo no hice nada. Gracias a dios, gavino entró en razón y decidió poner en orden su vida.
Pues eso está por verse, ¿no? Y prepárese.
Y lucrecia córdoba la van a conocer. ¿qué tiene que ver ella con esto?
¿qué tiene que ver ella con esto? Todo.
Todo tiene que ver, absolutamente todo. Maldita la hora en que se le ocurre regresar a este mugroso pueblo.
Modera tus palabras. Estás en la casa de dios.
A mí es mi iglesia, su dios. Y a usted me importa un comino.
Asunción me dijo que doña justina vino a verte. Buenos días.
¿puedo saber por qué? Quería hablar conmigo sobre su marido, que últimamente no ha andado bien el hombre.
Perdóname, pero no te creo. Asunción me dijo que la señora llegó muy enojada, como si hubiera venido a reclamarte algo.
Me importa muy poco lo que te haya dicho asunción o lo que tú creas. No es para que te molestes.
Si te pregunto es porque pensé que tenías algún problema y se me ocurrió que tal vez podía ayudarte. ¿ah, sí?
¿en qué me podrías ayudar tú? No sé.
A lo mejor dándote un consejo o pues por lo menos mi punto de vista como mujer. Hace mucho que tú no tienes una pareja y la verdad me queda claro que te hace falta que tengas una...
Mira, mira, amiga. Si tuviera yo un problema con justina almar o con quien fuera, ten la plena seguridad de que yo lo puedo resolver solo.
Bueno, pues, ve a la cocina a ver en qué le puedes ayudar a chona. Discúlpame por molestarte.
Solo quería acercarme un poquito a ti, pero por lo visto eso es imposible. No sabía que ya estabas de vuelta.
Voy a ir a desencillar tu caballo. Benito ya lo hizo.
¿sabes si se encargó también del caballo que se llevó carmelo? También.
A propósito, muchas gracias por haberte encargado de ensillar el caballo de carmelo para que fuera a buscarme. No, yo no hice nada.
Pero tampoco podía prohibir que alguien más lo hiciera. Y, por cierto, ¿para qué quería verte, eh?
Pues para hablar de mi prima. Pero ojalá y nunca me hubiera encontrado.
Si carmelo se atrevió a molestarte, te juro... Carmelo no me hizo nada.
Al rato voy a ir a buscar a julián para decirle qué le andas buscando. No, ya no quiero que le digas nada.
¿por qué? Porque julián no confía en mí.
Es una bestia, no sabe controlarse. Y, aparte, él cree que puede pasar sobre encima de quien se le dé la gana.
¿julián? Qué milagro, julián.
Oye, dime, ¿tu mamá fue a río blanco como cada quincena? Sí, pero supongo que ya regresó.
Ay, qué bueno. Voy a ir a darle una vuelta para enseñarle unas cositas que me acaban de llegar.
Ahí le van a encantar. Muy bien.
Oye, por cierto, fíjate que todos nos quedamos muy sorprendidos cuando apareciste en la fiesta de los córdoba. Digo, tomando en cuenta que en esa casa, pues, no te pueden ver ni en pintura.
Lo sé. ¿te digo algo?
No me sorprende ni tantito que te guste la hija de don paulino. ¿sabes lo que dicen por ahí?
No. ¿qué cosa?
Pues que es la muchacha más bonita que ha dado este pueblo y que de seguro sus papás no van a tardar en encontrarle un muy buen partido. A lo mejor ya lo encontraron.
¿y quién es él? No coma ansias, doña rita.
Seguramente muy pronto lo vas a ver todo san pedro. ¿la pasaste bien con mi novio?
¿de qué hablas? No te hagas.
Sé que andabas con carmelo paseándote por ahí encantada de la vida. Tú también.
Ya estoy harta de las reclamaciones que no me merezco. ¿qué quieres?
¿que te reciba con una sonrisa cuando tú me quieres quitar a carmelo? A ver, nadie te lo quiere quitar, ¿eh?
Bueno, por lo menos yo no. Y para que lo sepas, a mí tu novio me vale gorro.
Entonces explícame por qué estabas con él. ¿o te vas a atrever a negarlo?
No, no tengo por qué negar nada. Sí, sí es cierto que andaba con él, pero para tu información, carmelo me buscó para que habláramos de ti.
¿de mí? Sí, sí, sí.
Carmelo está preocupado por lo que te pasó. Quería ver la manera de ayudarte.
¿eso es cierto? No tengo por qué mentirte, renata.
Entonces, ¿por qué dijiste que estabas harta de reclamos? ¿quién más te reclamó?
Julián. No sé qué estaba haciendo por aquí cerca, pero el caso es que me vio montando a caballo con carmelo.
Me armó un numerito. Bueno, mil veces peor que el tuyo.
¿de veras? O sea que le dieron celos.
¿celos? No sé, eso es poco decir.
Casi atropella a carmelo con todo y caballo. Es que por más que pienso, no, no me explico quién le metió en la cabeza, que carmelo y yo tenemos algo que ver.
No, pues... Pues no, eso sí quién sabe.
¿qué te pasó? Nada, me caí del caballo.
¿y qué hacías trepado tú en un caballo? Si a ti ni siquiera te hubiera...
No ha pasado nada, si el idiota del chamuco no se le ocurre echarme encima de su camioneta. ¿pero por qué te echó encima de la camioneta?
Eso ya no importa. Perdón.
Oye, te digo un secreto. Dime todos los que quieras.
Bueno, para que estés tranquila, quiero decirte que ya encontré a la mujer con la que voy a pasar el resto de mi vida. ¿te refieres a lamentada renata?
Para nada. Entonces es lucrecia córdoba.
¿y cómo lo sabes? Bueno, es que tu hermana ya me había dicho que se le hacía que te gustaba.
Bueno, no me gusta, no me gusta. Me encanta.
Bueno, pues es que tengo entendido que ella ya está muy entusiasmada con julián huerta. Eso me tiene sin cuidado.
De todos modos va a ser para mí. Le voy a dar el gusto de ganársela al chamuco y de paso le voy a tapar la boca a mi papá.
¿por qué dices eso? Yo sé mi cuento.
Mamá, qué bueno que regresaste porque necesito un poco de dinero. Pues no tengo un centavo.
¿pues que no vienes de cobrar la renta allá en rey blanco? Sí, sí, pero pues no me pagaron nada.
¿y eso? Los inquilinos van a desocupar la casa.
Pues ojalá que pronto consigas otros porque como la quieras ver ya estás acostumbrada a recibir ese dinerito y ahora que mi papá se jubile lo vas a necesitar más que nunca. Pues ya, ¿sí?
Ya, ya, josué. Pues ya no me mortifiques.
¿qué? ¿dónde están tu papá y tu hermano?
Mi hermano no sé. Seguro anda con el perro ese.
Mi papá está en su cuarto. Ay, no.
Sí, seguramente. Sigue ahí tiradote en la cama como si yo estuviera de humor para matar.
Buenas noches. Buenas.
Buenas. Debes venir muy cansada de caminar todo el día con esos zapatos.
Tal vez deberías usar otros más cómodos. Hombre, como si tuviera tantas oportunidades para usar los únicos zapatos decentes que tengo.
Por el humor que traes intuyo que no te fue muy bien en río blanco. Hombre, qué intuitivo andas.
Hay problemas con los inquilinos. Pero no te apures.
Como siempre, yo puedo resolver mis cosas sola. Sabes, he estado pensando.
No me digas. ¿en qué?
En nosotros. Ay, sí.
Me vas a perdonar, pero no estoy de humor para discutir. Te doy tu libertad.
¿qué? Lo que oíste.
Es evidente que nunca has sido feliz conmigo. Así que te regreso tu libertad para que puedas rehacer tu vida.
¿qué huele? ¿tú sabías que lucrece tenía algo que ver con carmelo roura?
¿qué? Sí.
Y ya me lo habían advertido. Lo que pasa es que yo no había querido hacer caso hasta el día de hoy que los vi dando una vuelta a caballo.
No sabes las ganas que me dieron de pasarle la camioneta por encima al idiota de carmelo. Ah, ahora entiendo.
¿qué cosa? Pues por qué lucrece estaba tan encanijada.
Nada más eso me faltaba. Ahora resulta que ella es la ofendida, ¿no?
Después de que al que le están viendo la cara de idiota es a mí. Ay, manuel.
Es que no es nada agradable ver que la mujer que tanto amas prefiere un imbécil como carmelo. Aquí el único imbécil eres tú que no te das cuenta que lucrece está loca por ti.
Ay, manuel. ¿qué más quisiera yo?
Es la puritita verdad. Y para que te lo sepas, lucrece se montó en su macho y contra la voluntad de la bruja de su madre se emperró para quedarse en san pedro.
Y todo por ti. Si así fuera, hubiera ido a la cita que teníamos en el río.
Tenía todas las ganas de hacerlo. No pudo ir por lo que pasó con su prima.
¿qué cosa? La maldita loca esa quiso matarse.
¿qué? Tuvieron que mandarla de emergencia a la clínica y lucrece se quedó con ella toda la noche.
¿y por qué no me avisó? ¿por qué no me dijo nada?
Porque yo era el encargado de pasarte el recado. Y lo estoy haciendo ahorita.
Aunque lucrece me pidió que ya no te lo diera. Entonces, ¿por qué me lo estás diciendo ahora?
Porque yo daría la vida por ella. Y porque quiero que sea feliz, aunque sea contigo.
Tú la quieres, ¿verdad? Sí.
Como sea, me da tranquilidad que al fin lo sepas. Después de todo, somos amigos y tenía que haber contigo derecho.
Agradecerles a los tres lo lindos que se han portado conmigo. No, no tienes nada que agradecer.
Me da mucho gusto que ya te sientas mejor y que hayas tenido ánimo hasta para ir al pueblo. ¿a qué fuiste a san pedro?
Le sugerí que fuera a la iglesia a dar gracias a dios después de lo terrible que le pasó. Sí, sí fui a dar gracias.
Creí que habías ido con carmelo. Como vi su coche estacionado allá afuera, yo pensé que...
No, no, no, sí. Carmelo sí vino.
Pero como yo no estaba, se fue a montar con lucrece. ¿verdad, prima?
Ajá. Sí, así fue.
Benito me dijo que finalmente te animaste a montar el caballo que te regalaron. ¿qué te pareció?
Bueno, es un caballo muy bonito. No tengo ninguna queja.
Ajá. ¿de qué caballo hablan?
Uno que gavino le mandó regalar a tu hija y que ella no quería aceptar. Perdón, pero ya lo tengo.
Buenas noches. ¿qué le pasa a esta niña, eh?
Ay, tío, pues la verdad, desde que se fue a montar con carmelo, regresó muy rara. ¿dónde andabas?
Con julián, en el pueblo. ¿y por qué vienes tan achicopalado?
¿tuviste algún problema con tu amigo? Para nada.
Nomás estuvimos platicando. Sobre mujeres, supongo.
Tenías razón. Es verdad que siento algo muy serio por lucrece.
Mira, muchacho, yo creo que... No, no, no, no, no me digas nada.
Ya entendí que cada quien tiene su lugar y que el mío definitivamente nunca va a estar junto a lucrece. Pues qué bueno que lo entiendas.
Y todo eso se lo dijiste a tu amigo. Bueno, no así, obviamente, pero hablé derecho con él.
Le dije lo que siento. Y la mera verdad me siento muy bien por haberlo hecho.
Julián es mi mejor amigo. Y no pienso pelearme con él ni por lucrece ni por nadie.
Pues mira, manuel, me da mucho gusto que tengas dos tamaños para aceptar esas cosas. ¿por qué a mí nadie me había dicho lo del dichoso caballo que mandó gavino, eh?
No sé, pensé que ya lo sabías. Y como viste, durante la cena, lucrece no lo quería aceptar.
Pues yo tampoco lo hubiera hecho, paulino. ¿por qué?
¿qué tiene de malo? Ay, no, paulino.
Nadie te da un regalo de ese tamaño nada más porque sí. Te recuerdo que gavino y yo somos amigos de toda la vida.
Pues sí, pero los dos sabemos que tu amigo no da paso sin guarache. A ver, dime, según tú, ¿qué es lo que está buscando gavino, eh?
No lo sé, pero una de dos. O quiere comprometerte a ti, o por alguna razón quiere quedar bien con lucrecia.
No sé por qué siempre tienes que pensar mal de la gente. Por una vez en tu vida deberías aceptar que no todos actúan de mala fe.
Pues con gavino roura no lo sé. Siempre he dicho que confías demasiado en tu socio.
Pues como ves, hasta ahora nuestra relación ha caminado bastante bien. Tú lo has dicho hasta ahora, pero el día menos pensado tu gran amigo no se va a tocar el corazón para apuñalarte por la espalda.
¿cómo se ve que no tienes ni idea de lo que es tener un amigo? Buenos días.
Buenos días, matías. Pero, hombre, siéntate.
¿no quieres un café? No, gracias.
Solo voy a estar un momento. Ahí ya quedó la visita.
Para variar, vienes a ceremoniarme, ¿no? No, al contrario.
Vengo a agradecerte que hayas cumplido tu palabra. Solo espero que tu promesa sea firme y que no se te ocurra regresar con esa mujer.
Esa decisión ya está tomada, matías. No hay vuelta de hoja, hombre.
No creo que justina lo acepte tan fácilmente. No, no, no, si no tiene alternativa.
Cabino, tú sabes que detesto los chismes, pero tengo que contarte algo. Justina me fue a ver.
¿qué? Ella supone que yo influí en tu decisión y de alguna manera fue a declararme la guerra.
¿se atrevió a amenazarte? De veras que esa mujer no tiene vergüenza.
La voy a tener que poner en su lugar. Te aseguro que no le tengo miedo.
Al fin y al cabo, ¿qué me puede hacer a mí? Hombre, por favor.
Si te lo cuento es para que estés prevenido. Justina puede armar un escándalo.
Y me preocupa mucho que a estas alturas rodolfo se entere de todo y cometa una tontería. Por justina no te preocupes.
Yo la conozco muy bien. ¿y cómo dice el dicho?
Perro que ladra, no muerde. Tranquilo, matías.
Y no precisamente en confesión, con la diferencia de que al final le juré que lo nuestro se iba a acabar definitivamente. Ay, pues que no fuiste ayer por tu dinero.
No fui ayer por mi dinerito. Ay, bueno, pues perdón por venir a molestarte.
No, espera, rita, por favor. Discúlpame.
Es que ando con los nervios de punta. ¿por qué?
Me acabo de enterar de algo monstruoso y ni siquiera me atrevo a repetirlo. Pero tampoco te hace bien guardártelo.
Te puede hacer daño. Tú sabes que puedes confiar ciegamente en mí.
Te lo voy a decir, pero por lo que más quieres, te pido que no lo repitas, ¿sí? Te aseguro que soy una tumba.
Con tu propia sobrina.