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2, 3, 4. 2, 3, 4.
Fíjate que voy a tener que ir a trabajar hoy. ¿hoy domingo?
Pues sí, tú querés que trabajara, ¿no? Así que no te quejes.
Tu hija ya se volvió muy importante e indispensable. La verdad es que apenas empiezo, pero qué bueno que me tomen en cuenta, ¿no?
Diana, no quiero que trabajes para ese hombre. Quiero que renuncies hoy mismo.
Me agrada ese hombre. ¿quién?
¿el arquitecto uriarte? ¿qué?
Es uno de los arquitectos más reconocidos que hay, papá. Yo lo conozco mejor que tú, hijita.
Y ese tipo es un sinvergüenza. Yo sé lo que te digo.
Confía en mí. Dame gusto, hijita, y deja ese trabajo.
No puedo, papá. Me están esperando.
Bueno, está bien. Ve, aprovecha y dile que ya no vas a trabajar con él.
Que hoy es el último día que trabajas con él. ¿estamos?
No sé. Buenos días, don clemente.
Pase, pase. No, por carolina.
Lo que pasa es que quedó de mostrarme el club y picó porque dice que tiene sus mejores caballos. Sí, así es.
¡chofi! Dígame, señor.
Avísale a carolina que su novio está aquí. Sí, señor.
Gracias. A ver, jovencito, venga para acá.
Dígame, señor. Vamos a aprovechar para platicar.
A sus órdenes. Usted estudió lo mismo que mi hija carolina, ¿no es así?
Sí, sí, señor. Yo estudié comunicación, pero me especialicé en radio y televisión.
Se lo pregunto. Se lo pregunto para saber cómo piensa mantener a mi hija.
Porque hombre que entra a esta casa como novio es porque tiene intenciones serias con mis hijas. Ya, papá.
Deja de torturarlo. Qué manía esa de casar a todo el mundo.
Vámonos, se nos hace tarde. Adiós, viejo guapo.
Con permiso, señor. Vayan, vayan.
Chachito, la verdad no da el ancho. ¡ay, míralo!
Más que dejar plantado a un hombre como fábregas, faltando días para el matrimonio. Que dios me perdone la lengua.
Pero a mí me pareció muy mal hecho. ¿a qué estas niñas cosas tan creadas así?
¿para qué hagan lo que les dé su gana? Porque la otra es una loquita, la carolina.
Y el pobre de pablo sufriendo por ella. ¿sufriendo?
Ay, pascual. ¿por qué no te has fijado que pablo está enamoradísimo de la señorita carolina?
La silda, por dios. Ya no sabes ni qué inventar.
Pablo enamorado de una hija de don clemente, por favor. No te pides, cabrón.
¿qué haces, nana? Preparando el despacho.
Tu papá quiere poner unos libreros. ¿me ayudo?
No, mi amor, gracias. Nana, en esta foto de mi madre, ¿sabía quién está esperando?
¿quién es, nana? ¿por qué te pusiste triste?
Oye, ¿quién es ese hombre que está abrazando a mi mamá? Este hombre, nana.
Este hombre está muerto, isabela, y de los muertos no se habla. ¿qué es eso de que no se puede hablar de los muertos, nana?
Yo solo quiero saber quién es. Perdona, isabela, es que de pronto se me vino un recuerdo a la cabeza y...
Un recuerdo de ese hombre, ¿eh? Él era un amigo de la familia.
¿y también era amigo de mamá? ¿de tu mamá?
¿de tu papá? ¿amigo de la familia?
Yo lo apreciaba mucho. ¿y qué?
¿cuándo murió o qué? No recuerdo.
Hace mucho, antes de que tú nacieras. Tuve un accidente.
A ver. Chofi, no te quedes ahí.
Ayúdame a sacar estas cosas. Ay, mi madre.
¿no le podemos decir a santos que nos ayude? Es que pesa muchísimo.
Tienes razón, le voy a avisar. ¿qué pasó?
¿qué? ¿ya nos vamos?
Ay, ¿cuál es tu prisa? Que te la pasas montando todo el día.
Podríamos hacer otras cosas, ¿no? Oye, más vale que te empiecen a gustar los caballos, ¿eh?
Porque si no, terminamos. Ya, ya, ya, no me digas eso tampoco, ¿eh?
Cuando yo era niña, pablo y yo nos pasábamos montando todo el día. El pobre de pascual nos tenía que perseguir para que nos bajáramos del caballo.
¿ah, sí? Pues fíjate que yo no soy pablo, ¿cómo ves?
No, sí, ya sé. ¿no?
Sí, ya sé. Vamos.
Eres muchacho de ciudad, pablo. A ver, dime, ¿qué vas a hacer allá sin tanto campo?
Tu lugar siempre ha estado aquí. A tu edad crees poderte comer el mundo entero, pero, pues, la realidad es otra.
No me pidas que renuncie a mis sueños. Yo estoy seguro que si compensemos a don clemente, él te va a ayudar.
Don clemente nunca va a ayudarme, pascual, y tú lo sabes. A los orienos siempre he sido poca cosa.
Un sirviente más. ¿qué les parece si vamos al cine?
Sí, vamos. Pero yo escojo la película.
Que sea caricaturas. Ay, no, de esas no.
No, no, la película la vamos a escoger isabela y yo. ¿isabela?
¿y? ¿piensas invitarla?
Pero claro. Pues claro, ¿qué no vas con la novia de mi papá?
Yo creo que mejor no voy, tengo mucho que estudiar. Jimena, por favor.
De veras, papá. Vayan ustedes, yo no tengo ganas.
Jimena. Bueno.
No. Te llamo porque pili y yo queremos invitarte al cine.
¿qué dices? Acepto.
Sí, aquí te espero. Un besote.
Pili, hija. Sí, pásale.
Ay, ya vaya, mi amazona se está preparando para salir con su doctor. ¿le podrías llamar por su nombre, por favor?
Me parece muy bien, hijita, que se vayan conociendo para que lleguen a un feliz matrimonio. Papá, no empieces, ¿sí?
No, no, hijita. No me vayas a salir con lo que me estoy metiendo en tu vida, porque eso no es cierto.
Si algo respeto es la decisión que has tomado. ¿te he dicho algo?
No, ¿verdad? No.
¿te he prohibido que salgas con el veterinario? No, ¿verdad?
Y mira, acepté tu decisión de romper con césar, porque creo que la cosa con el veterinario va en serio. Y que hay un matrimonio de por medio.
Ay, papá, ya. No, no, no te rías.
Tú más que nadie sabes que lo que más quiero en este mundo es tu felicidad. Y muchos nietos.
Ay, nada que ver, papá. ¿y esta foto de dónde la sacaste?
Se cayó de un libro de tu despacho, papá. Por cierto, ¿quién es ese hombre?
Se quedaste igualito que paz cuando le pregunté que quién era ese hombre. Ah, ¿ya le preguntaste a paz?
Sí. Este hombre es un pobre diablo que vivía cerca de la hacienda.
Ya ni siquiera me acuerdo de su nombre. Pues eso no fue lo que dijo paz.
Yo sé que les estoy estropeando el domingo, pero bueno, tú entiendes la urgencia, ¿verdad, mauricio? Con muchísimo gusto.
Ahorita vamos a la oficina a hacer los cambios hoy mismo, no se preocupe. Perfecto.
Gracias, mauricio. Y a usted también se lo agradezco.
No, de qué. ¿y qué fue lo que te dijo paz?
Pues que era un gran amigo de la familia. Mira, hijita, tu padre ha llegado donde ha llegado porque nunca ha tenido buenos amigos.
En la vida no hay amigos. El único amigo que uno tiene es uno mismo.
Bueno, ya acaba de arreglarte para que el doctor siempre te vea muy guapa y termine pidiéndote en matrimonios. Ándele.
Un compañero de la universidad. Ah, pues fíjate que viéndolo bien.
Me da un aire. Perdón, mamá, perdón que te interrumpa, pero es que quedé a hablarle a maría agnes y la verdad es que no tengo ganas de salir con ella esta noche.
Ay, hijo. María agnes.
Hola, ¿cómo estás? Oye, perdóname que no te haya hablado antes, pero es que tengo muchísimo trabajo, sí.
Esta noche. No, fíjate, esta noche tengo otro compromiso.
No, no, no, no. Es que le prometí a mi madre que la iba a llevar a casa una amiga por lo de la pierna que tiene mal, ya sabes.
Sí, si quieres mañana te paso a buscar y nos vamos al club. Ok, nos vemos mañana entonces.
Adiós. Muy bonito.
Muy bonito que me uses a mí como excusa para no verla. La verdad es que no tengo ganas de salir, ¿eh?
¿hasta cuándo piensas seguir tratando a maría agnes de esa manera? Pues, ¿en qué manera, mamá?
María agnes conoce perfectamente bien las reglas del juego y las acepta tal y como son. Bueno, eso es lo que te dice a ti, pero en el fondo tiene la ilusión de casarse.
Lo que no te caería mal a ti tampoco, ¿eh? Es una mujer bonita.
Bonita, culta, comprensiva y te quiere. Además, hijo, la vida no es solo trabajar.
Cuando fuimos a cenar a la casa de tus amigos, esos que tienen caballo, ¿cómo es que se llaman? No me acuerdo.
¿qué te pasa? Nada.
Mi amor, estás de mal humor. ¿qué te pasa, mi amor?
¿tuviste algún disgusto? Seguro fue isabela.
Fuiste a su recámara y estabas de muy buen humor. Es que no puede ser.
No se conforma solo con amargarme la vida, sino también te la amarga a ti. Clemente, cuéntamelo.
Me angustia verte como te pones. Estás muy preocupado.
Además, si tienes algún problema, deberías de compartirlo conmigo, ¿no? Soy tu esposa.
Karina, ¿qué te dije cuando nos casamos? ¿qué te dije?
Que se habían acabado todos mis problemas, clemente. Bueno, pues, entonces, no te preocupes más.
¿estamos? ¿me mandó llamar?
Sí. Ven acá, paz.
¿dónde andabas? Fui a la iglesia y a comprar unas cosas para la despensa.
¿me quieres explicar qué hacía isabela con una fotografía de serván uriarte? La encontró aquí y no pudo evitarlo.
¿no pudiste evitarlo? Ni tampoco pudiste evitar decirle que era un amigo íntimo de la familia.
Me tomó desprevenida. Me hizo preguntas.
Yo... Lo que debiste decirle es que tú no sabías nada de ese hombre.
Pero, en fin, eso ya pasó. Ahora, a ver cómo le haces para sacar esa foto de su recámara y quemarla.
Usted sabe que eso no va a ser fácil. Ella quiere conservar los recuerdos de su madre y, además...
¿además qué? Mira, paz, ten mucho cuidado.
Yo te conozco bien. Yo duermo tranquila, con mi conciencia tranquila y no tengo problemas.
Tú tienes un problema y muy serio conmigo. Hace años yo te ordené que quemaras todas esas fotos.
¿te lo ordené o no te lo ordené? Sí, usted me ordenó que las quemara.
¿cree que eso va a borrar el pasado? ¿realmente lo cree?
Gracias, nacho. Nunca vamos a encontrar el dichoso edificio.
Todos son iguales. Oye, ¿será ese?
Ya, sí, sí. Ven, vamos a tocar.
Abre los timbres. Pues, yo creo que sí, ¿eh?
¿sabes qué? Yo aquí te dejo.
Mi mamá me dijo que regresara temprano y, la verdad, yo no quiero compartir el oso contigo. Está bien.
Luego nos vemos, ¿eh? Sí, nos vemos.
Será tu papá, pero esta es una de las mejores oportunidades que se te pudo haber presentado en la vida. Tienes que aprovecharla por tu carrera y por mí.
¿por ti? Sí.
Sí, porque si tú dejas de trabajar aquí, ya no podré verte durante el día y, pues, tendré que resignarme a las noches nada más. Y yo quiero verte y tenerte todo el día así, cerquita de mí, sintiéndote así, temblando como una ojita.
Pero yo no estoy temblando. Ah, ¿no?
¿no? ¿un refresco?
Estoy solita. Mi papá se fue al cine con mi hermana y no sé si ella lo va a dejarte pasar.
Ay, no importa. ¿por qué mejor no sales tú y, bueno, platicamos aquí afuera ahorita?
Ok. ¿mi dirección?
Pues, ya ves, tengo mis detectives. Ya, ¿en serio?
Bueno, es que me conté a tu amiga betty en las maquinitas y ella me dijo que vivías en este edificio. Ah.
Tenía muchas ganas de verte. Yo también.
¿y crees que tu papá te deje salir al rato? Es que quiero invitarte a mi lado.
No sé. ¿me pides permiso?
Bueno. ¿tienes tu teléfono para llamarte?
Voy por mi cuaderno para anotártelo. No existen las zapaterías.
Este día se acaban las mujeres. Pili, nos están esperando en la camioneta.
Vamos a comer, hija. Es que yo quería pedirte permiso.
Un amigo me invitó a tomar un helado en la tarde. ¿ah, sí?
¿qué amigo? Nacho.
¿nacho? Sí.
Hace rato vino a visitarme y... ¿cómo que vino a visitarte?
Pero no lo dejé pasar. Hablamos afuera, en el pasillo.
No te enojas, ¿verdad? No, no me enojo.
Qué bueno. Digo, como su papá era novio de tu novia, pues...
Sophie, ve a abrir la puerta, por favor. Ay, ya después.
¿me puede salir un ratito hoy en la tarde? Hoy no te toca salida.
Ay, ya lo sé, pero, por favor... Ya, ya, ya, déjate de tonterías, ya.
Un ratito. Buenas.
¿tú por aquí? Sí.
Tu hijo me obligó a venir. ¿pablo?
Sí. Esta mañana se fue de casa.
¿dónde fue la norie? ¿dónde?
No sé. Tenía la esperanza de que hubiera venido para acá.
No, pascual. Aquí no ha venido mi muchacho.
Ay, qué necio es. Todo porque quiere meterse a las competencias.
Ya ves que eso lo trae metido en la cabeza. Sophie, llévate esa maceta a su lugar, por favor.
Sí. Ay, ¿pero por qué me hace esto?
No piensa en mí. ¿adónde se habrá metido?
¿adónde habrá ido? Tranquila, paz, tranquila.
Ya aparecerán, no te angusties. ¿cómo quieres que no me angustie?
Justo ahorita cuando las cosas están tan mal en esta casa. Ay, la verdad es que cuando los malos ratos vienen, vienen todos juntos.
¿qué pasa? El pasado, pascual.
El pasado que regresa y eso le despierta la conciencia a don clemente. El pasado regresa, paz.
Isabela encontró una foto de su papá con la difunta isabela. Lo siento, pero no puedes ir.
Pero, pero ¿por qué no, papá? ¿por qué no, nacho?
Porque yo te dije que con esa muchacha nada. Un momento, césar.
Esa no es manera de contestarle. Sí, no me mires así.
Yo le di permiso para que vaya a visitar a jimena. Mira, julia, no te voy a permitir que me desautorices delante de nacho.
Nacho, agarra tu chamarra y vete. Esa casa no me provee.
Me hablas y tú te... Lo que pasa es que jimena no está acostumbrada a eso.
Jimena ya no es una niña, date cuenta. No sé, la verdad.
Te propongo algo. ¿por qué no subimos?
Esperamos a nacho y tú hablas personalmente con él. Te vas a dar cuenta que es un muy buen chavo.
¿sí? Buenas noches, césar.
¿cuándo saliste con la ridiculez de que yo no sé educar a mi hijo? Pero lo de hoy es demasiado.
Te voy a agradecer que a nacho lo dejes fuera de tus problemas personales. ¿en qué problemas lo meto?
¿tú crees que no lo sé? Aunque a ti te parezca que yo no sé educarlo, entre nacho y yo existe confianza y amistad.
No quieres que nacho vaya a casa de jimena porque isabela te dejó por el padre de ella, ¿no es cierto? Nacho me lo contó todo, césar.
Y esa es tu vida. Pero mi vida, y sobre todo la de mi hijo, la respetas.
Y no es una advertencia ni una amenaza. Es una exigencia.
¿me entendiste? Isabela empezó a hacer preguntas.
Y después don clemente la vio con la fotografía. Ánimas del purgatorio.
Y eso no es nada. Para colmo, diana está trabajando con octavio uriarte.
Y la única que paga todo eso, la única que recibe los reclamos, soy yo. Sí, ya me imagino cómo estará clemente.
Tarde o temprano iba a pasar esto, paz. La vida siempre nos cobra.
Y uno nunca sabe cuándo va a pasarnos la cuenta. Y a don clemente como que le llegó la hora de pagar lo que debe.
¿puedo pasar? Sí, papá.
Yo estoy haciendo un esfuerzo muy grande para apoyarte y darte permiso para que salgas con nacho. Eres muy lindo, papá.
Te digo esto porque a mí me gustaría que también tú correspondieras. ¿cómo?
No entiendo. Quiero que vengas a saludar a isabela.
Fue de mi escuela. Sí, le encanta el fútbol.
De veras que lo conoces, ¿eh? Novia de su papá.
Pero ya no somos nada, te lo aseguro. Jiménez está terminado de arreglar.
Se ve muy bonita. Unos consejos de belleza.
Porque mi hermana tiene unos gustitos. ¿estás celoso?
Sí, sí, un poco. Pero hay que negarlo.
Me cuesta trabajo entender que mi hija está creciendo. Te ves muy...
Ahí estoy sentado yo. Este...
Solo vamos a ir a tomar un helado, señor. Sí.
Hola, jimena. ¿ya nos vamos?
No, un momento, un momento. ¿a dónde van a ir a tomar ese helado, eh?
Aquí a la vuelta, papá. Buenas tardes, señor víctor.
Ah, trini, qué bueno que llega. Mire, isabela, pili y yo vamos a ir a comer.
Y jimena va a salir con este muchachito a tomar un helado. Muy bien.
Jimena tiene que estar aquí en dos horas. Sí.
Sí, no, señor, no se preocupe. Pero, papá...
Dos horas. Y aquí trini va a estar esperándote.
Y si no llegas, por favor, la va a buscar. Sí, sí, señor.
Ándale, pues. Corre su tiempo.
Sí. Aquí también te va a tocar y me lo vas a ver.
No. Mi hijo no tiene amigos, no tiene dinero.
No voy a estar tranquila hasta saber en dónde está. Pues no quisiera dejarte así, pero pues tengo que regresar a la hacienda.
¿cómo crees, pascual? Ya es tarde.
Mejor quédate. Quédate en el cuarto del jardinero.
Ya sabes que ese nunca se ocupa. Bueno, si tú me lo pides, con mucho gusto te acompaño mientras tenemos noticias del muchacho.
Está delicioso. Sí, claro que sí.
Estabas diciendo algo sobre la comida, ¿no? A ver, ¿qué estaba diciendo?
Bueno, está bien, no te estaba oyendo, pero estaba mirándote y pensaba... ¿qué pensabas?
Cosas buenas. Muy buenas.
Muy buenas. ¿se le ordena algo más?
No, muchas gracias. Gracias, muy amable.
A ver, ¿qué cosas pensabas? Un placer.
Como está tan enojado conmigo... La gente se enamoraba, después dejaba de quererse y se separaba.
Bueno, sí, eso lo sabe todo el mundo. ...
Hacer eso. Estás muerto, servando, y los muertos no deben mezclarse con los vivos.
Gracias, choque. Así no te tengo que robar nada.
Es una blusa roja. Digo, si estabas dormida, me la iba a llevar a todas maneras.
¿cómo te va con el veterinario? ¿cómo te sientes con él?
Ay, feliz. Súper a gusto.
Con mauricio. Isabela, ¿me prestas tus zapatos negros?
Bueno, ¿qué creen, que soy tienda o qué? Porfa.
Está bien, hombre. Esta es la blusa que quería.
Oye, diana, ¿y tú de veras estás contenta con tu trabajo? ¿o eso le dijiste a papá solo para que se pusiera contento?
Pues en lugar de alegrarse, se molestó. ¿por qué?
Porque papá no quiere que siga trabajando ahí. ¿cómo?
Sí, que el arquitecto uriarte es un sinvergüenza y que por ningún motivo quiere que siga trabajando ahí. Pero, ¿cómo voy a renunciar?
O sea, imagínate cómo quedo delante de mauricio y del arquitecto. La verdad, me trataron súper bien.
Además, yo quiero seguir trabajando en el despacho porque no hay ningún sitio donde yo pueda aprender tanto como él. Bueno, explícale esas cosas a papá.
Ay, ¿qué va a ganar con eso? A papá no se le puede explicar nada y lo sabes muy bien.
Él solamente entiende lo que quiere entender y punto. ¿y qué hago?
No le hagas caso y quédate trabajando ahí y ya. Mira, dile que no vas a renunciar.
Pues sí. Como decía, sí.
Pues sí, ¿no? Pues sí.
¿y ya sabe don clemente que estás aquí? No, pero al rato se entera, no te preocupes.
Pascual, ayúdame a encontrar a mi hijo. ¿y dónde quieres que lo busque, mujer?
Hasta debajo de las piedras. Estoy seguro que pablo se va a comunicar contigo.
¿tú crees? Claro.
Así que mejor quita esa cara y apúrate a terminar de desayunar. Que de seguro ya todos te están esperando en el comedor para que los atiendas.
Señorita paz, don clemente ya quiere desayunar. Ya voy, ya voy.
Tranquila. Buenos días, don clemente.
Buenos días, paz. ¿la señora no va a desayunar hoy?
Enseguida baja. Buenos días, don clemente.
Y ahora tú, pascual, ¿qué haces por aquí? Es que como ayer fue domingo, me tomé el día libre.
Tengo algunos pendientes por aquí. ¿y desde cuándo eres mentiroso, pascual?
¿ya tomaste café? Sí, gracias.
Me contó paz que se te estaban complicando las cosas por aquí. A mí nunca se me complica nada, pascual.
Sí, pero paz me dijo que... Buenos días.
¿cómo estás, mi amor? Pascual, ¿estás aquí?
Buenos días, señora karina. ¿cómo le va?
Buenos días. Pascual, que venga paz a atender a la señora.
Sí. ¿no?
Y más tarde me acompañas al club hípico. Así me cuentas cuáles son los pendientes que tienes por acá.
Buenos días. Hola, hijita.
Buenos días. Hola, karina.
Buenos días. Hola, diana.
¿cómo estás? Mi amor.
Oye, papi, después quiero hablar contigo. Es sobre lo de mi trabajo.
Dímelo ahorita. No, después.
Ahorita. ¿ya le dijiste al arquitecto ese que te buscara otro trabajo?
No. ¿y cuándo se lo vas a decir?
Es que... No voy a cambiar de trabajo, papá.
Entiéndeme, papá. A mí profesionalmente me conviene.
Nunca voy a encontrar una oportunidad como esta. Sí, pero yo te dije que...
Papá, pero yo solo quiero trabajar con el arquitecto uriarte. Y a menos de que él me despida, yo me voy a quedar ahí.
Esa es mi decisión, papá. Y perdóname, pero no la pienso cambiar.
Bueno, ¿y qué fue lo que le dijeron en el banco, arquitecto? Ah, que el proyecto parece viable y que lo van a estudiar.
Únicamente es cuestión de tiempo esto. ¿no ha llegado diana?
No va a tardar, ¿eh? Bueno, les encargo los planos del conjunto de villa oriente.
Ok. Voy a ir al club a ver a mis caballos.
Regreso al rato. A mí nada, en la tarde se lo llevo.
Sabes que le urge. Quiere saber si la vas a operar o no.
Y va a venir hoy tu enamorada, ¿eh? Sí.
No debe irla tarde. Debe estar por llegar.
Pues ten mucho cuidado, ¿eh? Por ahí anda césar fábregas.
Hola. Esparza, ¿cómo estás?
Muy bien, isabela. ¿tú?
Pusacito. Parece que últimamente nos estamos encontrando mucho, ¿no?
Mira, fábregas, si quieres pelear... A ti no voy a reclamarte nada.
A la que voy a reclamarle es a isabela. Y tengo derecho.
Que por lo menos en el hípico, donde nos conoce todo el mundo, intentes disimular un poco, ¿no? Aunque sea por respeto hacia mí.
Fábregas, vas a seguir con lo mismo. Estoy hablando con isabela.
Mira, te voy a contar un chiste que me acaban de platicar. Resulta que era un caballo...
Hola, buenos días. Pero hombre, aquí está mi familia reunida.
Mi entrenador de caballos. Y por supuesto, don jorge esparza, su rival en estadísticas.
Usted, mi doctor, ¿cómo está? ¿qué tal?
¿cómo está? Caramba, si eso quiere decir que aquí las cosas marchan muy bien, ¿eh?
Hijita, mi amor, ¿cómo estás? ¿qué pasa?
Ustedes ya conocen a pascual, ¿verdad? No, no, no, usted no lo conoce, esparza.
No, la verdad que no tenía el gusto. Un placer.
Mucho gusto. Bueno, con su permiso, tenemos cosas que hacer, ¿verdad, víctor?
Nos vemos. Nos vemos.
Permiso. Pasen, pasen.
Bueno, pues, ya que estamos aquí, ¿por qué no nos sentamos todos juntos a ver el entrenamiento? Como debe ser, en familia.
No, don clemente, yo ya me iba a las caballerizas. Con permiso.
Bueno, hijita, a ver, que te traigan a princesa, la quiero ver saltar. Claro que sí.
Y yo me encargo de eso, don clemente. Gracias.
Gracias. Sí, señor.
¿dónde vas? Voy a la veterinaria.
¿que hay algún problema? No, no, no, para nada.
Víctor, por favor. Buenos días.
Buenos días. Te presento a maría agna prats.
Él es mi veterinario, el doctor víctor izaguirre. Encantado.
¿cómo está? Mucho gusto.
Quiero hablar contigo, víctor. Sí, señor.
Disculpame un segundo, por favor. A mí no se me olvida su cara.
Octavio uriarte. Sigue en la hacienda.
Ahí sigo, don octavio. Usted sabe que hoy es mi cumpleaños, ¿verdad?
Y que hombres como yo no cambian de sitio ni de afecto. De afecto, sí, pascual.
Usted ahora trabaja para clemente soriano. Y eso, aunque pasen los años, tampoco se me olvida.
De cualquier manera, me da gusto saludarlo. Sí.
Hoy le pedí a octavio que me trajera porque tenía ganas de ver el entrenamiento. Ah, muy bien.
Bueno, víctor, lo que te quería preguntar era si tú considerabas que era importante operar a merlina. Me dijo esparza que se lo habías mencionado.
Sí. Sí, sí, precisamente le iba a entregar ese informe esta tarde, ¿eh?
Sí, sí. El arquitecto se fue muy animado.
Le tiene muchísima fe a este proyecto. Diana, estás muy callada hoy.
¿qué te pasa? No, nada.
Bueno, si algo te preocupa, yo puedo ayudarte. Mauricio, nos van a ver.
Bueno, ¿y qué? Mauricio, ya estate quieto, ¿sí?
¿no? ¿quieres hablar conmigo?
Mucho gusto, señora. Elemente soriano para servirle.
María agna prats, mucho gusto. No importa si le quito la agradable compañía de mi mejor amigo octavio, ¿eh?
Ahora vengo ya abajo, sí. Vamos.
Este es el famoso... Elemente soriano y octavio uriarte juntos, seguro.
Te lo firmo. ¿vas a competir la próxima semana?
¿tú quieres hablar conmigo de caballos? No, no solamente de caballos.
Tú y yo no tenemos nada de qué hablar, soriano. Terminar creyendo que tú eres un hombre rencoroso, que vive del pasado.
Fíjate en mí. Yo no soy así.
Yo soy un hombre que vive el presente y que cree que lo pasado, pues es pasado. Claro.
Respeto tus ideas y cada quien hace lo que mejor le parece. Al grano, clemente.
Bueno, pues al grano. La verdad es que sigues considerándome tu enemigo.
En cambio, yo no, octavio. Yo fui como un hermano para servando.
Tú sabes el aprecio que le tenía. Has dicho una sola cosa inteligente, clemente.
Tú eres mi enemigo. Eres mi enemigo desde el día en que le robaste a mi hermano.
Clemente, júramelo. Júrame que no tuviste nada que ver con su muerte.
Si quieres ahora. Pero si te marchas.
Que esta noche negra. Me.
Me.