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Salva, que soy yo. Ustedes deben haber vuelto a conectarse con rosa.
Sí, sí, seguramente. ¿qué haces, paulette?
Voy a llamar a dulcina linares. Ella tiene que saber dónde está rosa, mi hija, y me lo va a decir.
Si tuviéramos más suerte esta vez. Ya le he dicho que la señora no lo va a atender, licenciado.
Mejor no siga perdiendo su tiempo. Buenas noches.
¿estuve bien, señora dulcina? Perfectamente, leopoldina.
Es la cuarta vez que llama federico. Pero aunque llame mil veces, no lo voy a atender.
Haces bien, dulcina. ¿debe ser él?
Déjalo que suene. Tenía un gran negocio entre manos.
Y claro, se resiste a perderlo. Negocio.
Yo creo más bien que no se resigna a perder una mujer. No lo creas, dulcina.
Para el licenciado robles, las mujeres carecen de importancia. Solo las usan.
Claro. Eso a ti te consta, ¿no?
Dulcina. Con permiso.
Voy a mi cuarto. ¿tenías necesidad de ofenderla?
La señorita cándida se ha puesto excesivamente sensible. Todos sabemos lo que le ocurrió a cándida.
¿qué? Hiciste una falta de delicadeza, dulcina.
Después de lo que me ocurrió a mí estoy como para pensar en delicadezas. Bueno, regreso en dos horas.
Voy a casa de lulu para ponerme de acuerdo con ella en todo para que nada nos vaya a fallar. Me parece excelente idea.
Yo voy al despacho a revisar unos papeles. Quiero tener en orden todas las pruebas de los desfalcos de federico robles.
Para cuando llegue el momento de hundirlo. Ya debe haberse desocupado el teléfono de la mansión.
La mansión de los linares. Sí.
Mi niña ya está. Toma.
Mansión linares. Buenas noches.
Habla apolet mendizábal. ¿me puede comunicar con la señora dulcina, por favor?
Señora apolet, ¿cuándo regresó de su viaje? Acabamos de llegar, leopoldina.
¿cómo le fue? Muy bien, gracias.
¿puede comunicarme con dulcina? Por supuesto, señora.
Enseguida le aviso que usted la llama. Señora dulcina, teléfono.
Vuelve a decirle que no. Es que no la llama el licenciado robles.
Es la señora apolet mendizábal. Ya regresó.
Ay, los viajes empiezan, los viajes terminan. ¿la va a atender?
Sí. Gracias, leopoldina.
¿vio la abuela la noticia? Con resignación, no tuvo más remedio.
Se va de la casa a regresar a su departamento. Ay, qué buena onda, por fin.
¿y tu hermana dulcina qué dice? Imagínate, no.
Habrá echado los dientes por la boca, ¿no? Algo de eso.
Oye, y a la azopilota se le habrán parado todas las plumas del cogote, ¿no? Tal vez, pero no me fijé.
Nunca me interesó el cogote de la azopilota. Ay, ricardo.
Bueno. ¿y cándida y rogelio?
Felices. La verdad es que tu hermano rogelio es a todas margaritas.
También cándida cambió mucho después de que perdió a su bebito, ¿verdad? Ya tengo que irme.
¿pero qué esposa eres que mide los brazos de tu marido? Ya se hizo tarde, ricardo.
No estoy dispuesto a dejarte ir. Es que manina no se imagina dónde viene después de la fonda.
Si no llego, se va a asustar. Va a creer que me pasó algo, ricardo.
Tengo que irme, ricardo. Ah, sí, polet.
Fue un mal momento, pero ya todo pasó. Estoy libre y pienso separarme de federico robles, que me resultó un sinvergüenza.
Dulcina, ¿has sabido algo de rosa garcía? Dulcina, regresé del viaje por ella.
Me fui para tranquilizarme, pero fue inútil. No hacía más que pensar en rosa.
Necesito encontrarla. Sé que ricardo ha roto el compromiso que tenía con leonela villarreal.
Parece ser que se va a reconciliar con rosa garcía. Sabes dónde está, ¿verdad, dulcina?
Polet, ¿por qué tienes tanto interés en rosa garcía? ¿eres feliz?
Mucho. Antes de que se me olvide, ¿no vas a hacer ningún compromiso para mañana en la noche?
Buenas noches. Buenas noches.
Querida, hija, qué sorpresa. Vengo a hacerles una invitación.
Ay, va a ser tu cumpleaños, ¿verdad? Sí.
Rosa le dijo a don feliciano que me hiciera algo en la fonda. Y don feliciano aceptó encantado.
Bueno, va a ser algo sencillo, pero están invitados los dos. Cuenta conmigo, linda.
¿y tú no vas, ernesto? Dime una cosa, linda.
¿también están invitados rosa y su marido ricardo linares? ¿qué hay mañana en la noche?
De caso parece mentira. ¿qué no viste que mañana en la fonda don feliciano le va a celebrar su cumpleaños a linda?
Estamos invitados, ¿eh? Qué olvidadizo eres.
Creí que iba a ser en el día. ¿en el día cómo?
Si trabajamos todos. Ay, no me vayas a empezar a salir con que no puedes.
Además, va a ir muy poquita gente. Linda ya cuenta con nosotros.
Lo siento, rosa, pero mañana en la noche no voy a poder. ¿me puedes decir por qué?
¿no me puedes decir por qué te interesa tanto encontrar a rosa garcía? No creo que sea solamente por la petición que te hizo rosaura antes de morir.
Rosaura nunca la quiso. Para mí hay algo más.
Sí, dulcina. Hay algo más.
Hay una verdad que no te he dicho. ¿y no confías en mí?
No, no, no es eso. Es que tienes razón.
¿para qué seguirlo ocultando? Sabiéndolo, seguramente podrás ayudarme mejor.
La verdad es que rosa garcía es mi hija. He buscado mucho a mi hija.
He estado a punto de encontrarla, pero el destino me aleja cada vez más de ella. Ahora que he sabido que ricardo quizá vuelva con rosa, tengo la esperanza de que tú puedas decirme dónde está.
¿qué te parece si nos encontramos para platicar sobre el asunto? Cuando tú quieras.
¿podría ser mañana? Está bien.
¿comemos juntas? Sí.
Bueno, no es mucho lo que puedo decirte de rosa. Esa de que ricardo se ha reconciliado con ella o va a reconciliarse no es cierto.
Ricardo ni siquiera sabe dónde está. Hemos tenido noticias muy vagas sobre su paradero.
Pero, en fin, quizá con lo poco que te diga puedes atar cabos y dar con ella. Decididamente nos vemos mañana para comer y platicar sobre rosa garcía.
De veras tengo un compromiso y es tarde para deshacerme. Yo pensé que era más importante que una reunión con unos amigos.
Rosa no es una reunión con amigos. Entonces, ¿qué onda?
Tengo negocios de los cuales depende quizá nuestro bienestar. Mañana debo cenar con tres señores que viajaron especialmente desde nueva york para platicar conmigo de unos proyectos importantes.
Bueno, ¿tú no podrías explicarme mejor cómo son tus negocios? ¿va rosa?
Sí. ¿el marido?
Entonces conmigo no cuentes. No quiero estar donde están ellos dos y menos si están juntos.
Pero, ernesto, por favor. No exista, linda.
No voy, linda. Si va rosa con su marido, no voy.
A los dos juntos no los quiero volver a ver. Pues esas son preocupaciones que no te atañan.
Además, no las entenderías. No, pues sí, ya, claro.
Como sigo siendo una burra, pues por eso. Será posible que siempre te vayas para donde no es.
No eres ninguna burra. Lo que pasa es que esos negocios son demasiado complicados.
Si mañana no puedo ir al cumpleaños de linda no es por capricho, sino por compromisos contraídos con anterioridad. ¿qué más quisiera yo que estar contigo?
No estaremos juntos pasado mañana y todas las noches, todos los días. Sí.
A veces no se te presenta tu compromiso importante. Mira, rosa.
El otro día no pudimos salir porque tú tenías compromiso con uno de tus compañeros de trabajo. Ayer no nos vinos porque querías ir a confesarte.
Y yo me molesté. Ah, pues no.
Entonces, tampoco te molestaste tú conmigo. Por fin.
¿hablaste con dulcina? Sí, roque.
¿y qué te dijo? Según ella, no tienen noticias firmes sobre el paradero de rosa.
Entonces, todo sigue como antes. O quizá no.
Mañana nos reuniremos dulcina y yo a la hora de la comida para platicar. Dice que puede darme algunos datos, aunque vagos, pero que me pueden servir para encontrar a rosa.
Ojalá te sirvan de mucho. Sí, roque, sí.
Ojalá. ¿qué te parece el disfraz?
Fabuloso. No.
La salvaje no podrá reconocerte cuando hables con ella. Además, apenas si te vio un instante.
No lo olvides. Elige una mesa donde pueda verse bien la entrada del lugar.
En cuanto me veas a mí, ten por seguro que enseguida verás entrar a la salvaje. ¿sabes?
Tengo algo de temor. ¿por qué?
Ya conoces el carácter de la salvaje. Es capaz de agredirme.
¿piensas que si rosa garcía pierde los estribos al creer en las apariencias y forma un escándalo, podrás recuperar a ricardo linares? ¿no es así?
Es mi única esperanza. Bueno, el que quiera azul celeste, que le cueste.
Tendrás que aguantar lo que sea, con tal de que al final de todo, ricardo linares vuelva a ser para ti. Ricardo.
Ahora sí ya me quiero ir. El último, lisa.
Buenas noches, señorita leonela. Buenas noches, leo.
¿dulcina está en su recámara? No.
En el despacho. ¿sigue ahí?
Sí. Buscando pruebas contra el licenciado.
Mejor dicho, ordenando las pruebas. ¿viste a lulu?
Sí. Todo está perfectamente bien.
Con la peluca negra y los lentes es otra persona. Creo que no vamos a fallar.
Te tengo sorpresas, queridita. ¿más pruebas contra tu marido?
No. No me refiero a eso.
Las sorpresas son también sobre rosa garcía. Vámonos ya.
No, espera. Ricardo.
Vámonos, porque la marina ya debe de estar espantada. Ándale, ricardo, ándale, vámonos.
Ah, espera. Cuando marido y mujer entran por primera vez a su departamento, el marido la carga en brazos.
Ay, no. Lo olvidé a la entrada.
No, no. Así que te cargaré el parásito.
Me vas a tirar, ricardo. Me vas a tirar.
No. No.
Agárralos. Ya.
Órale. Yo cierro la puerta.
Me vas a tirar. Recuerda.
Bájame ya. Ya ven que yo les dije que éramos casados, ¿no?
Bájame. ¿te acuerdas del escándalo que dio paulette cuando joven?
Bueno, recordar exactamente no. No lo viví.
Pero sí me lo contaron. Bueno, tuvo una hija del chofer de la casa.
Rosaura mandó a desaparecer a la niña y por eso nunca la perdonó. Exactamente.
Pues atácate. Esa hija de paulette es nada más y nada menos que rosa garcía.
Gracias por todo, mi amor. Mañana, de todas maneras, trataré de pasar a buscarte a la salida de tu trabajo.
Ni modo. Ya que no te puedo ver en la noche, te voy a ver en la tardecita.
Hasta mañana. Hasta mañana, mi vida.
Eh... Bueno, ha de ser como un poquitito más de las doce.
¿y por qué regresas tan tarde? Es que...
No solamente fui a la fonda con ricardo. Me quiso enseñar el departamento y fui.
Ay, rosa, rosa. Al fin cediste.
Por la neta, no. Mira, manina, yo, la verdad, no hice nada malo.
Fue de mi marido, ¿no? ¿qué te propones, dulcira?
Evitar que paulette encuentre a rosa. ¿con qué objeto?
Pero, por dios, leonela, no estás en nada. Paulette quiere encontrar a rosa porque es su hija.
Si la encuentra, rosa pasará a ser una mujer de sociedad. Paulette le pondrá maestros, la pulirá.
Le enseñará a vestirse, a tener buenos modales. Será rica, inmensamente rica.
Y después que eso suceda, ¿qué? Si ahora ricardo no tiene reparos en volver con ella, transformada rosa, pues, será peor.
¿me entiendes? Por supuesto que sí.
Por eso te lo juro. Si en mis manos está, paulette no encontrará nunca a rosa garcía.
Voy a acostarme ya, ¿y tú? Aún me quedo un rato más aquí.
Ah, mira quién está aquí. Rogelio.
¿pasa? Los dejo.
Tengo mucho sueño. Buenas noches.
¿te escuchó? Dulcina, eso de que ricardo salga con leonela es una imprudencia.
Es una demostración de nobleza. Y yo estoy de acuerdo.
Porque bien sabes que la nobleza ha presidido siempre mis actos. Si tú lo dices.
¿qué te preocupa? Que rosa se entere.
La salvaje no va a enterarse. ¿le dirás tú acaso que ricardo va a salir con leonela?
¿se lo dirá a cándida? Se lo voy a decir yo.
Ni cándida ni yo se lo diremos. Ahora otras personas, vaya uno a saber.
Si estás pensando en mí, te equivocas, rogelio. La salvaje trajo la desgracia a nuestra familia.
Y la combatí. Pero siempre de frente.
Podría avisarle lo de mañana, claro. Pero sería un recurso demasiado mezquino para mí.
El diablo suele meterse. Y hay casualidades.
Que rosa se presentara por casualidad sería absurdo. Una p...
Puede meterse en cualquier taquería. Pero no en un restaurante categoría.
¿algo más, rogelio? No, eso era todo.
Ya veo que no hay manera de convencerte. Buenas noches.
Joven rogelio. El joven ricardo entró hace un momento.
Subió a su recámara. Se lo digo por si le interesa platicar con él.
Gracias, leopoldina. ¿viste a rosa?
Por supuesto. ¿cómo te fue?
De maravilla. Rosa por fin aceptó ir conmigo a nuestro departamento.
¿le hablaste de mañana? No pude evitarlo.
Mañana en la noche no podré verla. Me imagino que le habrás mentido.
Sí, le dije que tenía una junta de negocios inevitable. Gente que viene de nueva york a platicar conmigo.
No le gustó mucho. Pero tuvo que aceptarlo.
Pero no se lo merece, ricardo. Ya lo sé, hermano.
Pero no tenía otro remedio. ¿qué va?
Buenos días. Buenos días, rosa.
Este... Tengo que contarte algo.
¿qué? Es que anoche...
Anoche conocí el departamento de ricardo. Menos mal.
Ay, qué suave se siente cuando una amiga deja de ser tonta. No, mira.
¿de veras? En serio.
Bueno, me voy a cambiar, ¿eh? Voy contigo.
¿juguetería, mamá bonita? Deseo hablar con malena.
¿ella habla? Soy dulcina linares.
Ah, señora linares. ¿en qué le puedo servir?
Hoy va a ir a verla. La señorita lulú carrillo.
Quiero que usted la ayude en lo que le pida. Va de parte mía, ¿eh?
Si puedo servirle, tenga por seguro que lo haré. Por supuesto que le puede servir.
Y gracias adelantadas, malena. No hay por qué, señora linares.
A sus órdenes siempre. Hasta luego.
Bueno, lulú. Ya hablé con la persona a quien te vas a dirigir en la juguetería.
Se llama malena. Y es la jefa de vendedoras.
Ya sabes. Hoy mismo sin falta tienes que ir ahí a...
A envenenar a la salvaje en contra de ricardo. Estás muy nerviosa, mi niña.
¿y cómo quieres que esté, nana? Este encuentro con dulcina no es para menos.
¿ya te vas, mi amor? Sí, roque.
¿quieres que te lleve? No, no, no es necesario.
Voy en mi coche. Tranquilízate.
Si dulcina te da una pista, buscaremos enseguida a tu hija. Y la traeremos a vivir con nosotros.
Y le daré todo lo que no ha tenido en tantos años. Y yo seré su padre y la querremos mucho.
Ten fe. Dios no te va a abandonar en estos momentos.
Aunque dulcina no tenga mucho que decirte, a lo mejor por un dato, por pequeño que sea, estamos pronto con el paradero de tu hija. Adelante.
Lo llamo por teléfono, joven. La que trabajaba aquí como enfermera.
Gracias. Cuando termine de hablar puede bajar a comer.
Ya van a servir. Con permiso.
Bueno. Joven rogelio, soy linda.
Qué sorpresa, linda. Te pedí que me llamaras de vez en cuando y hasta ahora no lo habías hecho.
Es que me da pena. Me da pena molestar.
Linda, por dios. Bueno, ¿y ahora para qué molestas?
Es que hoy cumplo años y me van a hacer una reunioncita más o menos a las ocho. Aquí en la fonda.
Y bueno, yo quería invitarlo. Claro, si puede venir.
Por supuesto, linda. Ahí estaré a las ocho.
Dulcina, por favor, háblame de rosa garcía. ¿y dulcina?
Salió. Iba a reunirse con alguien.
Supongo que no será con el licenciado robles. No, no te preocupes, ricardo.
A ese, esta casa lo ha dado por muerto. Sin embargo, el licenciado robles es un hombre de muchos recursos.
Yo creo que esos recursos le sirvan de mucho frente a las pruebas de los auditores. No pensaba en los auditores.
Pensaba en los recursos que tiene con las mujeres. Cuando uno quiere a un hombre y lo pierde, el odio no aparece en el primer instante.
Llega poco a poco. Madura.
Tienes razón, leonela. Hay amores a primera vista, pero no creo que haya odio a primera vista también.
Ahí tienes el ejemplo de leonela. ¿ejemplo?
Todavía no odias a ricardo. ¿y por qué debería odiar a ricardo?
Porque lo has perdido. Eulalia.
Otra vez comiendo. Ay, bueno, es que siento un vacío aquí en la boca del estómago horrible.
Es que hace como media hora que no pruebo nada. Ay, pero si ya nos vamos a la fonda.
Ya es hora de comer. Ay, bueno, es un ligero tema en pie.
Oye, rosa. En la bodega, desempacando la nueva mercancía.
Oye, avísalete a violeta que ya nos vamos. Yo le aviso a rosa, ¿sí?
Ay, violeta. Violeta anda con los ánimos por los suelos.
Ay, el novio. Pero ya no es el mismo, ¿eh?
Ahora trae otro, uno nuevo. ¿qué?
¿uno nuevo y ya tiene problemas con él? Sí.
Parece que le salió peor que el otro, ¿tú crees? Ajá.
Pero ya nos contará a la hora de la comida. La que también tiene que contarnos es rosa.
Ay. Sobre su marido.
Ay, ricardo linares. Oye, cuéntame, cuéntame, ¿qué tiene que contarnos?
No, ya te enterarás en la fonda. Vamos a llamar a las muchachas, ¿no?
Vamos. Vamos.
Nos sobrará tiempo para hablar de rosa garcía. Primero hablemos de mí.
Ay, polet, las que he pasado. Ya sabes.
Federico tenía una amiga y fue otra la que lo descubrió. Fui a casa de esa desvergonzada.
Estuve a punto de matarla. Por desgracia, me la quitaron de las manos.
Pero, dulcina, ¿cómo te atreviste? Soy una mujer de estrictos principios morales.
Y no podía perdonar una infidelidad. ¿y qué fue del licenciado robles?
Perdió toda dignidad. Ahora vive de humillación en humillación.
No deja de llamar a la casa suplicando que lo atienda. ¿no existe posibilidad de que lo perdones?
He empezado a aplastarlo y eso me hace feliz. Dulcina, siento mucho lo que te ha ocurrido.
Pero vine para que habláramos de mi hija, de rosa. A rosa hace tiempo que no la hemos vuelto a ver.
Rosa garcía continúa desaparecida de nuestra vida. Pero, dulcina, me contaron que, bueno, parece que ella y ricardo se han vuelto a encontrar.
Ricardo rompió su compromiso con leonela porque se reconcilió con rosa. No es verdad eso, dulcina.
Esta plática no es grata para ninguno de nosotros. Ricardo se porta conmigo admirablemente cándida.
Y me ofrece una última noche. No, él no te la ofrece.
Se la pediste tú. Esperemos que no le cause ningún dolor de cabeza.
¿qué piensas? ¿que rosa garcía podría enterarse?
Ojalá que no lo sepa. Habría que llamar a la cruz roja y a los bomberos.
Si hubiese el menor peligro de que rosa conociera nuestra salida de esta noche, no la habría propuesto. Gracias, leonela.
Ya que no pude obtener tu amor, me conformo obteniendo tu tranquilidad. Qué sentimientos tan nobles.
Buenas tardes. La señorita malena, por favor.
¿soy yo? Vengo de parte de la señora dulcina linares.
Pase, por favor. Gracias.
La señora dulcina linares me avisó por teléfono de su visita. ¿en qué le puedo servir?
Necesito hablar con una de las vendedoras, rosa garcía. Ay, te han contado una fábula, paulette.
La boda de ricardo y leonela se aplazó porque a leonela se le murió un familiar muy allegado en monterrey. Su abuela por parte de padre, doña constanza, que como tú debes saber, la crió como una madre.
No estaba enterada. Hay que guardar ciertos convencionalismos y la postergación del matrimonio se debió a eso, no a ningún otro motivo.
Si encuentro a mi hija, podría brindarle para siempre una vida tranquila y... Ya lo sé.
¿y yo qué más querría que le encontraras, paulette? No se entendió con mi hermano tal vez por su educación o por su carácter, pero en el fondo es una buena muchacha a pesar de todo.
Entonces, ¿no puedes darme ninguna pista sobre rosa? El que no hayamos vuelto a verla no quiere decir que no tenga ninguna información acerca de ella.
Creo que... Una pista.
Por el amor de dios, dulcina, dímelo. ¿qué pista tiene sobre mi hija?
Ya, cuéntanos, ¿no? Ay, no, no, momento, momento.
Después escucharemos a rosa. Primero vamos a pedir.
Sí, es que tengo mucha hambre. Ay, linda, qué bueno que ya estás aquí.
¿les tomo la orden? Sí, por favor, claro.
A ver, ¿qué quieres tú, violeta? Una sopita.
¿para qué más? No, no, no, nada de sopita.
A esta le trae su novio empanizado, pero que no se pelee con ella. No estoy de humor.
La sopa nada más. Para mi, jaiba.
¿y tú, rosa? A mí se me...
¿sabes qué? Una sopita y se me antojaron los chiles rellenos de queso.
Sí, sí, sí. ¿y el cocodrilo qué va a comer?
Ay. Ay, no, len.
Mira, de entrada nada más una cecinita, ¿sí? Sí.
Y después aquí hay una parrillada de mariscos. De esta.
Esta que trae, según dice aquí, ostiones. Ostiones.
Camarones, pulpo, calamares, guachinando. Pero, ilaria, ahí lo dice bien claro.
Es para dos personas. Ay, tú no te fijes.
Apenas si me va a alcanzar para mí son... Seguro.
Seguro. Parrillada de mariscos.
Sí. ¿y de postre?
Bueno, tráeme helado de fresa, vainilla, chocolate y limón. Alrededor de un, de un pastel, ¿de qué será?
¿de qué será bueno? De durazno, sí, pero doble.
¿sí? ¿algo más?
Luego te digo, ¿no? Apúrate mientras.
Sí, ahí lo digo. Si el señor de la huerta sigue dándole vales para la comida, va a terminar en la ruina.
Se compensa con la sopita. Ay, bueno, rosa, ahora cuéntanos ya.
Así que rosa ya no vive en méxico. No, polera.
¿y dónde vive entonces? Te pregunté si sabes dónde vive rosa ahora.
Bueno. Parece que, parece que conoció a un fulano, no sé decirte quién era ni, ni cómo se llamaba.
Lo que sí supe es que, es que era guatemalteco y terminó llevándosela a guatemala. Rosa garcía aún no ha regresado de comer con sus compañeras.
De comer no se olvida nunca. Quiero hablar con ella y nuestra plática debe de ser estrictamente privada.
Rosa está trabajando en la bodega. El lugar es el adecuado para que puedan platicar sin ser molestadas.
Perfecto. ¿quiere esperarla ya?
Está bien. Acompáñeme, por favor.
Se fue a guatemala. ¿a qué parte de guatemala?
No sé exactamente. Ahí en guatemala ese fulano la abandonó.
Ay, no quiero hacerte daño, polet. Pero, pero de tu hija se dice que...
No, no, no, mejor me lo callo. No, no, dulcina, no calles nada.
Quiero saberlo todo. Bueno, claro, todo esto no son más que murmuraciones.
Ya sabes cómo es la gente. ¿qué dicen de rosa?
Que, que trabaja en, en una cantina de la costa. Ya puedes imaginarte lo que es eso.
Hombres de la peor calaña, mujeres de mala reputación. Ay, bueno, pero la pobre en algo tenía que ganarse la vida.
Y siendo tan ignorante. ¿sabes, dulcina?
Me, me gustaría hablar de todo esto con ricardo. El departamento está precioso, ¿eh?
Tiene dos baños, pero preciosos también, ¿verdad? Bien bonitos.
La cocina es grandota, grandota. Ay, momento.
¿qué pasó? Ay, rosa, ¿das muchos rodeos?
No cuentas lo más interesante. Ay, que si la cocina es muy grandotota, que si dos baños, que si una biblioteca, que si el edificio es muy elegante.
Ay, no terminas de decirnos. A ver, ¿qué tal?
¿cómo soportó tu marido contigo? Ay, a todas margaritas.
Ay. Gracias, rosa.
Perdone, pero aquí siempre hay un poco de desorden. No se preocupe.
Apenas regrese rosa garcía de comer, se la envío para acá. La esperaré.
Con permiso. Candida, creí que dormías la siesta.
No puedo. ¿y vienes a...?
Ricardo. Ricardo, quiero platicar contigo.
¿qué me dices de hablar con ricardo sobre rosa? Que no lo debes hacer.
¿por qué, dulcina? ¿qué tiene de malo que yo hable de este asunto con él?
¿de qué quieres que hablemos? De tu salida de esta noche con leonela.
Por favor, candidata. Ricardo.
Ricardo, hazme caso. No lo hagas.
No salgas esta noche con leonela. No salgas.
Ricardo no quiere saber nada de rosa. ¿estás segura?
Pero por supuesto. Te repito que eso que te han dicho sobre ricardo y rosa es mentira.
Ricardo va a casarse con leonela en cualquier momento. Si aplazaron su matrimonio fue por el luto de leonela.
A rosa, tu hija. Ricardo la borró para siempre de su vida.
Si le hablas de ella, te contestará de mala manera. O cuando menos, te dejará con la palabra en la boca.
Por eso te digo que no debes hablar de rosa con él. Rosa no es una mala muchacha.
Tienen que comprenderla. Vivió en la calle, ignorante.
Yo la he perdonado. A pesar del daño que nos hizo.
Porque es una desventurada. Pero ricardo le pone las cruces.
Lamento decirte estas cosas tan crueles. Pero tú insististe en saber y...
Pues no te imaginas el daño que me hacen esos recuerdos. En guatemala.
Sí. En una cantina de la costa de guatemala.
La costa es tan grande. No tienes el lugar exacto.
Y es una información creíble hasta cierto punto. ¿y qué piensas hacer?
No sé, dulcina, no sé. Vine con la esperanza de encontrar una pista que me llevara hasta mi hija.
Y regreso a mi casa igual que antes. O peor aún, que ahora sé que en poco tiempo ya hablamos de eso, candida, y mi respuesta sigue siendo la misma.
Mira que te puedes arrepentir, ricardo. Tonterías que tú imaginas.
Nada puede pasar. Eso es lo que tú crees.
Lo siento, candida, pero ya está decidido. No faltaré esta última noche con leonela villarreal.
Llegó zoraida. Hola, mi niño.
Óyeme, ¿no es hora de chamba? Terminé temprano, pero la verdad no pude concentrarme en mi trabajo en toda la mañana.
Ya te imaginarás por qué. Rosa garcía.
¿quién más? Ya piensa en otra cosa, ernesto.
¿rosa volvió con su marido? Ahí está lo malo.
La va a hacer sufrir otra vez. Si tú sigues echándole el azar, segurito que así va a ser.
¿sabes, zoraida? Ayer estuve por casa de rosa.
¿y la viste? No.
No me atreví a verla después de lo que escuché. No te entiendo.
Mira, llegué a la puerta de su casa. Iba a entrar cuando escuché a rosa hablar con su madrina de ricardo linares.
Está ciega otra vez con él. Decía muy contenta que ese infeliz rotillo la había besado.
Estaba segura que ahora sí no se iban a separar nunca más. Está engañado otra vez, zoraida.
Yo estoy seguro. A rosa le quedan por pasar muchas amarguras por culpa de ricardo linares.
A lo mejor ha cambiado. Es un riquillo acostumbrado a tenerlo todo.
Como a ella se le negaba, le picó la vanidad y quería tener la costa de lo que fuera. Y ya lo ha conseguido.
Pronto se va a cansar y le va a echar a un lado. Ojalá no suceda.
Óyeme, ¿por fin no vas a ir a la reunioncita de linda esta noche? Ya te dije que no.
Voy a ver a estar rosa y ricardo. Ay, yo que tú iría, fíjate.
¿para qué? Para observar a ricardo linares y saber si estás en lo cierto o no al pensar que se va a burlar otra vez de rosa.
No, zoraida. No necesito verle la cara a ese para estar seguro.
Ya lo dije. No soporto verlos juntos.
No soporto ver a rosa junto a él. Gracias, nana.
Hola. Hola.
¿comiste con dulcina? De allá vengo.
¿te sientes mal? ¿cómo te fue con dulcina?
¿pudiste saber algo de tu hija? Rosa garcía.
Ay, qué onda, qué pasión. Dígame, señorita malena.
Vas a la bodega, ¿verdad? Sí, mon, sí.
Me quedan todavía unas cuantas cajas por vaciar en el demás, ¿eh? Allá te están esperando.
Ay, ¿y ricardo? No.
Una mujer. Eso fue lo que pude saber de rosa.
Pero no hace tanto tiempo que la vimos vendiendo en una esquina. Parece que poco después conoció a ese hombre y se la llevó para guatemala.
Sí, puede ser. Con razón no la volvimos a encontrar en ninguna esquina.
Se dan cuenta. Mi hija.
Mi hija rodando por ahí. Cuando yo podría darle todo lo que se merece.
Todo lo que un día obligada por las circunstancias le negué. Claro que no, mi niña.
Si tú entregaste tu hija a tomasa fue para poderla salvar de tus padres que la querían desaparecer. Tú te sacrificaste por salvarla.
Pero ahora anda rodando por el mundo en lugares horribles. Dulcina me lo dijo.
A menos que... ¿qué?
Que dulcina me haya mentido. ¿por qué, señora, me espera en la bodega?
¿es dulcina otra vez? No, no es ella.
Entonces, ¿quién? Yo no sé.
No me dijo su nombre y ni yo se lo pregunté. Quiere hablar contigo nada más.
No, no, sí, está bien. Pero ¿de qué habla conmigo, oiga?
Ay, pero ¿yo cómo lo voy a saber? Ve y pregúntaselo tú.
Bueno, pues sí. Sí es lo mejor.
Buenas tardes. ¿qué, nosotros ya no nos hemos vicenteado desde antes?
Dulcina linares no tiene por qué mentirte. Si rosa ha caído tan bajo, puedes considerarla perdida para siempre.
No me importa hasta dónde haya caído, ni la vida que ha llevado o que lleve. ¿sólo yo tengo la culpa?
No, mi niña, no. Ya te dije, tengo la culpa, nana.
Debí haber sido fuerte. Debí haber desaparecido yo con la niña en lugar de entregársela a tomasa.
Piénsalo. Sabes que no podías hacerlo, que estabas enferma, que te tenían encerrada y vigilada.
De todas maneras, ahora no me importa quién sea mi hija ni lo que haga. Mi hija, y quiero encontrarla.
Quiero encontrarla. Quiero dar con ella, aunque tenga que ir al fin del mundo a buscarla.
Quiero encontrarla. Eso, señora.
¿y lorela? Después de comer, se fue a su recámara.
Parece mentira, pero por casualidad, hoy todos, absolutamente todos, están en la mansión de los linares. ¿leopoldina?
Dígame, señora. Que nadie más que tú atiende el teléfono en esta casa.
¿casi siempre es así? Precisamente por ese casi te lo digo.
Descuide, señora. Y si llama la señora polet -mendizábal, solamente puede hablar conmigo, con nadie más en esta casa.
Y mucho menos con mi hermano ricardo. ¿entendido?
Perfectamente, señora dulcina. De veras, yo nunca la había visto a usted.
Híjole, es que de todas maneras, a mí su cara se me hace bien conocida. Es simple suposición de su parte.
Bueno, ¿y de qué me quiere hablar entonces? De ricardo linares.
¿hasta cuándo vas a estar ahí? Hasta que me hagas caso.
No me dejas concentrar en mi trabajo. Ya te dije que no puedo echarme para atrás.
No puedo. Podrías si quisieras.
Cancela esa cita de esta noche con leonela. Hazlo por tu felicidad y por la de rosa.
Bueno, ¿y de dónde conoces a ricardo linares? De ninguna parte.
¿entonces por qué me habla de él, oiga? Pues por una serie de coincidencias que no tiene caso analizar aquí.
Por lo pronto, déjeme decirle que sé a dónde irá ricardo linares esta noche. ¿ah, sí?
Oh, también lo sé. ¿de veras?
Vamos a ver si es verdad. ¿a dónde irá?
Pues va a ir a una junta de negocios que... Con unas personas que viven así de lejos.
¿eso fue lo que le dijo? Sí, eso fue lo que me dijo.
Ay, usted se lo creyó. Que yo siempre creo en lo que me dice mi marido.
Ay, pues así muy mal. A los hombres no hay que creerles ni la mitad.
De lo que dicen. ¿ha oído usted hablar de leonela villarreal?
Claro. La güera.
Es una novia que tuvo cuando nos separamos un tiempo. Pero, oye, la mandó por un tubo.
Ay, no es cierto. No la ha mandado por ningún tubo.
Tan es así que le ha mentido a usted ricardo linares. Ricardo no va a una junta de negocios esta noche.
No. Va a una cita de amor que tiene con leonela villarreal.
Ay, pues eso no es cierto. No es verdad.
No es verdad eso. Aquí tiene las señas del lugar donde se encontrarán hoy en la noche.
Ricardo y leonela villarreal. Es el caso que le hago a su mugrosa mentira.
Muy bien. Haya usted.
Pero no podrá decir que no fue advertida. Buenas tardes.
No puede ser cierto. Perdona, señora.
La llama la señorita lulu carrillo. Gracias, leopoldina.
Bueno, ¿lulu? ¿qué pasó?
Ya está, dulcina. ¿ya puse sobre aviso a la salvaje?
Mira, américa, lo que pasa es que ya las dos la tengo aquí metida. Ahora voy a averiguar si lo que vino a contarme es verdad o no, ¿o qué?
Ay, rosa. Parece mentira que creas más en esa mujer que en el amor de tu marido.
Que a veces no se puede creer en nadie, manita. Acaba de llamarme, lulu.
¿qué pasó? Habló con la salvaje.
Le informó sobre tu cita de esta noche con ricardo. Y le dejó la dirección del restaurante.
Supongo que cuando esa sea presente allá, nos hará una escena. Pero como es mucho lo que me juego, estoy dispuesta a afrontarla.
Este vestido es precioso. No.
Prefiero este. ¿acaso no sea tan lindo, pero es más tentador?
¿sabes? Tengo un temor.
Sí. Que la salvaje sea un temor.
¿que la salvaje te tire una botella de champán por la cabeza? No.
Que ricardo me acuse. Bueno, ¿y de qué podría acusarte ricardo?
De haber puesto sobre aviso a la salvaje. Ay, mejor no le digas nada, rosa.
No sé si me puede aguantar, oye. Hola, mi amor.
Hola. Descuida, leonela.
Cuando llegue con ricardo el momento de las explicaciones, yo cargaré con la responsabilidad. Diré que no tuviste nada que ver, que la idea fue mía, y que yo mandé poner sobre aviso a la salvaje.
Gracias. Eres una buena cuñada.
Buena cuñada. Por favor, leonela, ni siquiera soy una buena hermana.
Solo trato de salvar el buen hombre de los linares. ¿qué tienes, mi vida?
Ya te dije, dolor de cabeza. No, rosa, te conozco, y lo tuyo es algo más que dolor de cabeza.
¿sabes qué? Vamos a platicar.
Estamos platicando, ¿no? Estoy platicando yo, tú apenas articulas palabra.
A ver, dime. Hay algo además de tu dolor de cabeza, ¿verdad?
Pues sí. Sé sincera conmigo, dime qué es.
Lo de esta noche. ¿qué pasa esta noche?
Que no vas conmigo a la fonda, al cumpleaños de linda. Ah, caprichosita, ¿eh?
Ya te expliqué, tengo un compromiso de negocios. Para mí no hay nada mejor que estar contigo.
Pues no parece. No digas eso.
Piensa que de mis negocios depende mucho la buena vida que tengamos nosotros y nuestros hijos. ¿habéis una cena?
¿en un restaurante? Sí.
¿en cuál? No, eso sí no lo sé.
Los clientes de nueva york pasarán a buscarme y ellos escogerán el lugar de la reunión. Entre esos clientes, ¿no habrá entre todos ellos así una mujer que sea más o menos así como leonela?
¿por qué metes a leonela en esto? Bueno, contéstame, ricardo, dímelo.
¿hay en esa reunión alguna mujer, sí o no? Nana, ¿cómo sabes que dulcina linares ha mentido?
No es difícil imaginarlo, la conozco un poco, pero lo suficiente para saber la clase de ficha que es. Con su lengua de víbora podía cortarse una madera.
Además, por lo que tú me has contado de cómo es rosa, cómo la viste. Sé que no hubiera sido capaz de llegar a lo que dulcina linares dice que ha llegado.
Nana, a menudo la vida nos convierte en sus títeres. Pero es que me lo dice el corazón.
Dulcina linares está mintiendo. Te amo y te pertenezco, pero el mundo está lleno de mujeres y a veces uno tiene que tratar con ellas o simplemente hablarles, claro, inofensivamente.
Tú hablas con ángel de la huerta, con ernesto, con el señor manrique, hasta con el vendedor del mercado que le rompiste los cristales de sus ventanas. Yo te reprocho por eso.
No, ricardo, es que... Yo solo quiero pedirte una cosa, ¿eh?
¿qué? No me mientas nunca, por favor.
¿acaso te lo mereces? Yo creo que no.
Pues no te preocupes, no lo haré. Se me hace tarde.
A ti para el cumpleaños de linda y a mí para mi entrevista con los señores de nueva york. ¿nos vamos?
Cuando tú digas. Pues si lo dijeron anoche en la tele, que ya iba a bajar la inflación.
Buenas. Buenas.
¿cómo te fue hoy, mija? No sé.
Reté más, manina. ¿por qué, rosa?
¿qué te pasó? Ah, les voy a chismorear.
Resulta que es que fue a verme de la juguetería una vieja a la que... A la que una vez yo agarré en una fiesta en el cantón de los linares y la jalé de los pelos por andar de resbalosa con mi marido y fue que decidí quedarme una noticia.
¿qué noticia, mija? ¿te acuerdas que anoche te dije que ricardo no me va a acompañar al cumpleaños de la linda?
Allá en la fonda porque tenía una reunión de negocios o no sé qué. ¿te acuerdas?
Pues sí, sí, claro que me acuerdo. ¿y qué hay con eso, rosa?
Es que la vieja esa que fue a verme me dijo... Me dijo algo que me tiene así como araña fumigada, caray.
¿y qué te dijo, mija? Que esta noche ricardo no va a ninguna reunión de negocios, sino que se va de pachaga con la güera esa, con la leonela.
¿leonela? Hola.
Hola. Hola.
Qué elegante. ¿vas a salir?
Sí, voy a la fonda. Es cumpleaños de linda.
Me invitó y no puedo fallarle. En cambio, yo sí le fallo.
Rogelio, ¿te sigue agradando linda? Mucho.
Decente y auténtica. Es otra rosa garcía.
Rosa hay una sola. Sin embargo, la engañas.
Por última vez. ¿sí?
Ese es mi temor. Que esta sea la última vez.
Ay, no, rosa. Tienes que ser razonable.
Es que no quiero hacerlo ya, manina. Ya no quiero.
Primero me meten esas cosas en la cabeza y, la verdad, yo me vuelvo loca. Esa infame.
Esa que te fue ahí con semejante mentira. ¿y qué tal si no es ninguna mentira?
Mira, carida, por favor, cállate la boca. Y ya no la desesperes más de lo que está.
¿sabes qué, tomasa? La mejor manera de sacudirse un chisme de encima es salirle el paso.
Averiguarlo hasta aclarar todo, ¿no? Pues sí.
Yo lo voy a averiguar y lo voy a aclarar. ¿qué estás pensando hacer, mija?
Estoy pensando ir esta noche a ese lugar donde dicen que va a estar mi marido y la güereja esa. Pero, rosa.
No, sí, voy a ir, marina. Voy a ir.
¡felipa! Buenas noches.
Buenas noches, rosa. ¿te vas con nosotros?
Este... Pues no, no, doña felipa.
Yo precisamente venía a decirle eso que... Pues que me disculpe.
Disculpen con linda porque... No voy a poder ir al cumpleaños.
Se va a poner triste. Pues sí, pero es que...
Yo tengo muchas broncas, ve, y... ¿broncas?
¿con quién, rosa? Pues, ¿con quién va a ser?
Pues... Pues con mi marido, travis.
¿qué les parezco? Maravillosa.
Divina, señorita leonela. Ese vestido a usted le sienta divinamente bien.
Pero para la maldita salvaje viene a ser su mortaja. Aquí tienes a leonela, hermano querido.
¿no te parece que está muy bella? Insiste en ir a ese lugar, mija.
Sí, marina, sí. Ya me voy pintando de colores.
Rosa, mira, yo estoy segura de que te han mentido. Que ricardo es inocente de esa acusación.
No lo hagas, mija. Por favor, marina, lo voy a hacer.
Ya nadie me va a detener. Lo voy a hacer.
Ahí nos vemos. La señorita leonela está soberbia.
Allá en ese lugar, cuando la salvaje aparezca con su ropa mugriente y de mal gusto, el joven ricardo no tendrá más remedio que comparar. Y la señorita leonela saldrá ganando.
Voy a ver. Pásenla.
Felicidades. Gracias.
Muchas felicidades. Gracias.
Linda. Felicidades.
Muchas felicidades. Gracias.
Te cumplo muchos años. Gracias.
Adiós. Muchas felicidades.
Felicidades. Gracias.
Muchas felicidades. Muchas felicidades.
Muchas felicidades. Muchas felicidades.
Felicidades, linda. Rogelio.
Me agradaría pato al curry. Está delicioso.
También le recomendaría el mil hojas roquefort. Para ti.
Pero, ¿por qué se molestó? No es ninguna molestia.
Lo hago con mucho gusto. ¿y rosa no vino?
¿no se enteró? ¿rosa no vino?
Rosa no viene. ¿y eso por qué?
Rosa le dijo a mi abuelita que la disculpara conmigo por no poder venir. Pero que alguien le había dicho que su esposo, el joven ricardo, se iba a encontrar con otra mujer en un restaurante.
Y rosa fue a sorprenderlos. Hay algo que me sorprende y que te agradezco, leonela.
¿qué? La filosofía con que enfrentas nuestro último encuentro.
Alguna vez he sido poco comprensiva y de carácter rebelde, pero no puedo obligarte a que me ames. Es bueno oírte hablar así.
Me salva de todo remordimiento. Hemos disfrutado de momentos inolvidables y te lo agradeceré mientras viva.
¿mansión linares? ¿leopoldina?
Sí, soy yo. Rogelio.
Sí, joven. Dígame.
Tú que lo sabes todo en esa casa. ¿a qué restaurante fue leonela y mi hermano ricardo?
Fueron al restaurante inglés. Me vas a perdonar, linda, pero tengo que irme tan pronto, joven.
Pero si apenas acaba de llegar. Tengo que irme.
Linda me comprende por lo que me acabas de decir. Hasta otro momento, linda.
Disculpe. Rogelio.
¿me invitas a bailar por última vez? ¿por qué no?
Perdóname. Sí, es mejor.
No quiero que te enojes conmigo. No te preocupes.
No. No estoy enojado.
¿con qué? ¿con que esta era la cita de negocios que tenías, verdad?
Sí. Sí.