Te quedan: 9 días para ver este capítulo.

La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Tus ojos, tu figura, tu sonrisa, quiero verte entre mis brazos, y con mi amor calmar tu llanto, ven, quiero tenerte junto a mi, es como un sueño de un cariño, como no hay otro en este mundo, quiero... ¿todavía no terminas con eso?
Me falta planchar, solamente eso. Qué bien se ve que nunca has tenido que dar golpe en tu vida, mira nada más esto, no la rociaste, ¿verdad?
No. Pues tendrás que hacerlo aunque te lleve toda la noche, porque a la madre superiora le chocan las porquerías.
Está bien, volveré a plancharlas como dices. Ah, mira, le voy a llevar sus pañuelos, estos no están tan mal.
Fue un gesto inútil, una tontería, no debo seguir aquí, no sirvo para nada. Todo lo hago mal, mañana mismo cuando hable con el padre juan, le diré que, que quiero volver a casa.
Adelante, dice la madre superiora que tienes visita, por lo visto, piensas convertir esto en un centro de reuniones sociales, ayer vino tu madre y ahora... ¿ahora quién?
Alfredo martínez. Adelante.
Buenas noches, hija. Madre, me dijo la hermana julia que tengo visita.
¿así es? El señor martínez que acaba de llegar a veracruz y que según me informó es amigo de su familia y de usted, desea verla, pero podrá hablar con él solo unos minutos, porque no es usual que se autoricen visitas el mismo día.
No, no, no. En este caso, hice una excepción, pero...
No, no, madre, es que yo no quiero hablar con él, no quiero volver a verlo mientras yo viva. Eso significa...
Sí, significa que le mintió a usted, no es amigo de mi familia ni mío tampoco, por el contrario. Es la persona que más daño me ha hecho en la vida.
Hija mía, ¿quién es ese hombre? Ese hombre es un perverso.
Aquí no le deseo ningún mal, pero aquí no quiero volver a ver mientras yo viva. Su llegada a veracruz influyó notablemente en mi decisión de enclaustrarme.
¿está enterado de esto su confesor? Sí, sí, él lo sabe todo.
¿y no le dijo que nuestra casa se viene para amar y servir a dios a través de nuestras semejantes? ¿y no refugiarse contra las tentaciones del mundo?
Sí me lo dijo, madre, pero en este caso no se trata de una tentación. Si temo verlo es porque...
Porque pienso que puedo empezar a odiarlo. Y yo no he odiado a nadie en mi vida, ni siquiera a él.
A lo que veo, usted tiene graves conflictos que van a ser muy difícil que se quede con nosotros. Por favor, no me diga eso, madre.
No, no le diremos por hoy. Pero tendré que hablar muy seriamente con su guía espiritual y también con usted.
Vuelva a sus ocupaciones, que yo me ocuparé personalmente de ese caballero. Gracias, madre.
Permíteme, permíteme. Gracias.
Oye, pues llegamos demasiado temprano. La orquesta empieza a tocar dentro de una hora.
¿te gusta bailar? No, la verdad no.
¿y a ti? No, tampoco.
Bueno, pues entonces no nos hemos perdido de nada. Tecero.
A ver, ¿qué deseas tomar? Un refresco.
No, ¿cómo un refresco? Tómate algo, una copita.
No, no me gusta tomar. Bueno, pues un refresco.
Para la señorita un refresco y para mí un whisky en las rocas. ¿qué, tienes algo en contra del alcohol?
No, solo que unos amigos que según ellos bebían socialmente, uno nada más se pudo rehabilitar en alcohólicos anónimos. De los otros ni quiero acordarme.
¿ah, tan chavos? Sí.
Uy, pues qué pena. Bueno, pero es que hay gente que no sabe controlar la bebida.
Yo jamás caeré en eso. Lo mismo decía uno de esos chavos y acabó.
Sabes, mejor no hay que seguir hablando de eso. Cuéntame, ¿qué haces?
¿qué estudias? ¿a qué te dedicas?
Pues mira, la verdad es que como he andado de un internado a otro y de uno a otro país, pues mis estudios se resintieron. Y aunque ya debería estar en profesional, pues apenas voy a terminar la prepa.
¿qué piensas estudiar? Pues alguna carrera corta.
Y sabes, eso solo por darle gusto a mi viejo. Porque él tiene negocios y pues lo quiero ayudar.
La verdad es que yo no necesito ni estudiar ni dar golpe en toda mi vida. Bueno, ¿y no te morirías de aburrimiento con esa vida de ocio?
No, no, no, yo seguro que no. Tengo una gran imaginación para gastar el dinero.
Un dinero que tú no has ganado. Bueno, pues precisamente ese es el chiste.
El que se gasta con mayor alegría. ¿y tu padre qué opina de eso?
Pues por supuesto le parece muy mal. Y está decidido a regenerarme.
Solo que olvida que me dejó solo en los años en que yo estaba muy chavito. Y cuando me dejó, era cuando más lo necesitaba.
Bueno, alguna razón debió haber tenido. Pues sí, mi madre murió y él solo pensaba en hacer dinero y más dinero.
Como si con el dinero se pudiera comprar el amor de un hijo. Bueno, ya hable mucho.
Ahora veamos qué tienes que decirme de tu vida y de tus traumas. ¿traumas?
No tengo ninguno. Ah, bueno, entonces eres una chava excepcional.
Bueno, no quise decir eso. Bueno, cristina, yo me he confiado a ti.
Te he dicho cosas que nunca comenté con nadie. Hay que ser parejos, ¿no?
A ver, ¿cuál es el esqueleto de los fantasmas que escondes en tu closet? Fíjate, siento decepcionarte.
Pero mi vida es tranquila. Adoro y respeto a mis padres.
Ellos son comprensivos y cariñosos conmigo. Bueno, y a ver qué me dices de tus amigos.
De amelia, por ejemplo. ¿y qué hay con ella?
Pues hoy te falló, ¿no? Bueno, es cierto, pero no fue culpa de ella.
El novio no quiso acompañarnos. Pero si te había prometido salir con nosotros, debería haber cumplido, ¿no?
Bueno, ¿y tener problemas con su novio? No, claro que no.
¿por qué iba a preferirme? Pues porque eres su amiga, nada más por eso.
Bueno, pero el amor es primero. Ay, el amor es una tontería.
Es como... Como un espejismo que inventan los pobres de espíritu y solo para hacerse interesantes.
¿tú no crees en él? No, pues por supuesto que no, ¿sabes?
Así me evito decepciones. Si no crees en el amor, ¿en qué crees entonces?
Pues me parece que nada. Bueno, pero digamos algo.
Señor martínez, cuando me pidió ver a sorelena de la caridad, a pesar de lo avanzado de la hora y de que no admitimos visitas que no se soliciten con la debida anticipación, accedí a autorizar la visita porque me dijo usted que era amigo de la familia del junco y que había venido de la capital con el exclusivo propósito de ver a nuestra hermana. Esa es la verdad, madre.
Necesito hablar con marilena, aunque sea unos minutos. Pero ella no quiere hablarle ni verlo.
Se lo suplico, madre. Unos minutos nada más y me iré.
Se irá ahora mismo y no volverá a poner los pies en nuestra casa. No sé qué papel jugó en la vida de esa desdichada, pero basta su voluntad de no querer robar ni hablarle mientras viva para que se respete y se cumpla.
No puede odiarme tanto. He dicho que no y le ordeno que no vuelva a inquietarle.
¿le ordena? Sí, porque soy la superiora de este convento y porque debo velar por la paz espiritual de las hermanas que están a mi cuidado.
Usted no ha entendido, yo... Buenas noches, caballero.
Bueno, con una pareja como tú no es difícil. ¿quieres cenar?
No, mejor nos terminamos esto. Pero te había invitado a cenar.
Debo de conservar la niña. Por eso nada más hago dos comidas al día.
Desayuno y almuerzo. Además tengo que volver temprano a casa.
Se lo prometí a mamá y no quiero que tenga problemas con mi papá. La quieres mucho, ¿verdad?
Sí, los quiero mucho los dos. Ay, pero con mi papá yo nunca me voy a entender.
¿por qué? Mira, mi papá es otra onda.
Para él son muy importantes, no sé, el dinero, la posición social y ver, ay, como seres de otros planetas. ¿quiénes no tienen estas características?
O sea que cuando me conozca a mí me va a valorar como... Mira, aquí la que valora soy yo.
Para mí tú eres la máxima. Oye, qué linda te ves cuando sonríes.
Gracias. Te hubiera gustado.
Tanto que en lugar de estar estudiando vine aquí contigo. Ay, no me hagas sentir culpable, por favor.
Yo no quiero interrumpir tus tareas. Ya, ya me pondré el corriente mañana durante la guardia.
¿mañana tienes guardia? Sí, ¿por qué?
Qué lástima. Es que cristina nos invitó a cenar a casa de sus abuelitos cuando le hablé para disculparme.
Yo le dije que te iba a avisar y que estaba segura de que tú ibas a decir que sí. Pues ya ves que no puedo.
El fin de semana cambié la guardia con unos compañeros para poder atender a raúl. Parece que tu amiga y yo jugamos a las escondidas.
Va a pensar que no la quiero conocer. Ay, no, no va a pensar nada.
Ella nunca piensa mal de nadie. Esa es una hermosa cualidad.
Cristina tiene muchas. Vas a ver cuando los presente.
Oye, si no vamos a cenar es mejor que nos vayamos, ¿eh? Porque el capitán de meseros nos está mandando unas miradas asesinas, mira.
Ya sé, tengo una idea. ¿por qué no nos vamos a pie hasta mi casa y atravesamos el malecón?
Sí, pero no importa. Me encanta pasear de noche.
¿y a ti? También, sobre todo si tú me acompañas.
Buenos días, abuelito. Buenos días, mi hijita.
¿pasa algo? No, ¿por qué lo preguntas?
Es que me estabas mirando de una manera extraña. ¿en qué pensabas?
En que te quiero mucho a pesar de... ¿de qué?
¿qué ibas a decir? Que te quiero mucho a pesar de que mi carácter es poco expresivo.
¿dormiste bien? Sí, ¿y tú?
Como un lirón. Me encanta quedarme en esta casa.
Es tan lindo el cuarto de huéspedes. Tan silencioso, tranquilo.
Es el que ocupaba tu madre cuando estabas soltera. Luego tu abuela lo arregló para las visitas.
Tú has llegado a ser lo más importante y querido en nuestras vidas. ¿y qué te pareció tu nuevo amigo ahora que lo has tratado un poco más?
Osvaldo no es mi amigo, abuelito. Como tú dices, uno puede tener conocidos, pero para llamar amigo a alguien se necesita mucho.
Pero te gusta el muchacho. Me parece simpático.
Divertido. Pero al mismo tiempo muy atormentado.
Me estuvo platicando que pasó la mayor parte de su vida en internados del extranjero porque su madre murió cuando él era muy pequeño y el papá no podía hacerse cargo de él. ¿y el papá volvió a casarse?
No. Pero osvaldo dice que lo único que le importa en la vida es hacer dinero y más dinero y que nunca le dio el afecto que él necesitaba.
Tonterías. A ustedes los jóvenes nunca se les da gusto.
¿seguro que no te interesa este muchacho? Seguro.
Pero siento lástima por él. Pienso que está muy solo.
Cuidado, cristina. Cuidado.
La compasión es un sentimiento muy peligroso. No vayas tú por compasión a comprometerte con él.
No, nunca lo haría. Para mí el amor es el sentimiento más respetable y no lo voy a confundir con ningún otro.
Qué bueno, qué bueno. Así está bien.
Evidentemente, eres mucho más sensata que mis dos hijas juntas. Ojalá sigas así.
Ojalá pongas siempre por encima de cualquier impulso ese respeto que te inspira el amor. Deja, mamá.
Dolores, yo me los preparo. Ándale, pues, mi vida.
Ah, oye, antes de que se me olvide, me sobró esto después de mi salida de ayer. Pero, ¿cómo, mi vida?
¿qué no llevaste a cenar a tu novia? Pues, sí, pero me dijo que no acostumbraba a comer por las noches.
Está haciendo dieta. Válgame.
Nada más nos tomamos un refresco en el restaurante y luego caminamos por el malecón hasta su casa. Estuviste contento, mi vida.
Estuve feliz. Mientras más trato a amelia, más me gusta.
¿de qué hablaron? Cuéntame.
Pues, de sus estudios, de mi profesión, de su familia, de ti. ¿de mí?
Pues, sí, le dije que te adoraba y que a ti te debo cuanto soy y cuanto tengo. Y amelia quiere conocerte.
Ay, no, albertico, eso no. Tú sabes que yo me engento, me pongo muy nerviosa, no puedo ni hablar cuando vienen extraños a la casa, mi vida, no.
Bueno, pero amelia no es una extraña. Es la mujer con la que yo voy a casarme.
Yo te recuerdo en cada día. No quiero poner los pies en este convento.
No quiero que siga inquietando a sorelena de la caridad. Le exijo que se vaya de aquí inmediatamente y no vuelva más.
Ella no quiere verlo. No quiere verlo mientras viva.
¿qué hay? ¿qué quieres?
Pues, ¿qué de querer dinero? Anoche invité a cenar a cristina del río y pues me quedé sin un centavo.
Gracias, jefe. Oye, ¿qué tienes, eh?
Nada, nada. Trabajé esta noche en mitara.
Estoy cansado. ¿sabes que mandé a los ángeles a uno de mis empleados?
Tengo un negocio allá. Le di el encargo que recogiera tu boleta en el colegio y prometió traerla el viernes.
Qué lástima. Cuando yo empezaba a tomarle gusto al ocio.
Siempre se lo has tomado. En eso eres experto.
Y tú en decir las frases más inoportunas en el momento más inoportuno. Ahí nos vemos, jefe.
Adelante. ¿ya planchaste bien esas sábanas?
Sí, las rocé como dijiste y creo que ya quedaron. Es increíble que seas tan inútil.
Pero claro, toda la vida estuviste rodeada de sirvientes, mi madre entre ellos. Si te duele tanto recordarlo, ¿por qué lo haces?
Porque me da la gana y porque no quiero olvidar lo que sufrí en tu casa. Nosotros lo tratamos bien.
Igual que a todos los que trabajaron con nosotros. Y además ya déjame en paz que tengo que planchar muchas cosas más.
Me iré cuando me dé la gana, no cuando tú lo ordenes. Date cuenta, marielena.
Aquí no puedes ordenarle nada a nadie. Aquí no vale nada ni tú ni tu padre que es un maldito hipócrita.
¡cóllate! ¡auxilio!
Quería matarme. ¡quería matarme!
Yo le dije que... Yo dije que tenía que hablar con tu director espiritual.
Ahora le digo que esa conversación no puede esperar. Vendrá él a verme.
Y mientras tanto se quedará usted aquí orando y reflexionando sobre lo que acaba de suceder. Esta loca.
Usted lo vio e iba a atacarme. Ni una palabra más.
Y también usted permanecerá en su celda. Pero es que yo no tuve la culpa.
Le aseguro que... Que nuestra pobre hermana está trastornada.
Y no solo yo. Lo dice.
Años atrás intentó incendiar su casa y quemó la finca de su padre y... ¡ya basta!
Dije que di una palabra más. ¿qué estás haciendo?
Pues estoy haciendo unos dulces para tu novia. ¿de veras?
Son especiales, mi vida. Ay, hijo, pero qué caro está todo.
Yo quería ahorrártelo de una caja de chocolate. Y me va a costar casi lo mismo, mi vida.
Bueno, pero no se va a poder comparar. Porque usted siempre ha tenido manos de hada.
Y sus dulces son los mejores del mundo. A ver.
Sí, claro. Bien.
Bueno, termino mi desayuno y me voy, ¿eh? Pero yo creí que hoy ibas a descansar, mi vida.
Bueno, sí. Es mi día de descanso.
Pero voy un momento a la clínica porque dejé una enferma muy grave. Es un caso muy triste, mamá dolores.
Se trata de una señora muy joven, como de 23 años. Creo que tiene cuatro niños.
Y porque no quería el quinto, se hizo un aborto. Jesús, maría.
Sabe dios con quién y se está muriendo. ¿y esas criaturas te imaginas?
Pero qué horrible, mi vida. Pero no dicen que ahora hay forma de evitar los nacimientos que uno no quiere.
Pues claro que lo hay. Lo que pasa es que las mujeres siguen embarazándose y exponiendo después su vida solo porque no han medido antes las consecuencias de sus actos.
Esa pobre muchacha cuando llegó a la clínica me contó que no sabía usar los anticonceptivos que le dan ahí porque el marido no lo permite. Ya tenían cuatro angelitos.
¿para qué querían más? Yo creo que el marido para sentirse muy macho.
Mira nada más en lo que basan su hombría algunos. Anoche cuando fui a preguntar por ella a la clínica hasta ganas me dieron de golpearlo, mamá.
Mi vida, no, no vayas a hacer eso. Te vas a comprometer.
Además, te pueden correr, mi vida. No lo hago porque respeto mi carrera y el lugar donde trabajo.
Pero yo quisiera, mamá dolores. ¿pero qué, mi vida?
Quisiera dedicar mi vida y mis conocimientos a la educación del pueblo. Para que planifiquen sus familias.
Cuántos dolores y cuántas penas se pueden evitar si todos los niños que nacen fueran hijos deseados. No como yo.
No, mi vida, tu madre sí te quería. Sí, bueno, eso me has dicho siempre.
Pero mi padre y mi abuelo no. Y ella además no tuvo el valor de enfrentárseles.
Es que ella era muy joven, mi vida. Por favor, albertico, no sigamos hablando de eso.
Tú sabes cuánta pena me da. Y eso es lo que menos quisiera hacer en la vida.
Yo no quería hablarles porque cuando uno las guarda adentro sin sacarlas jamás a la luz, terminan por envenenarlo a uno. Yo no me quejo, mamá dolores.
Y si yo no tuviera la posibilidad de elegir a mi madre, te hubiera escogido a ti. Pero tampoco creas que estoy conforme con mi destino.
La verdad es que yo desde niño he sufrido las burlas. Las burlas y el desprecio de los que me culpan por el abandono de mi padre.
Y eso no se le debe de hacer a nadie, y menos a una criatura indefensa que no pidió nacer. Albertico, por favor, mi vida.
Tu mamá fue inocente. Mira, tú dices que mamá fue inocente.
Y yo digo que no supo luchar por mí y respecto a mi padre. No quiero ni conocerlo, ni saber nunca quién es.
Porque yo, mamá dolores, a quien tú y mi carrera me han enseñado a respetar la vida, creo que si lo tengo frente a frente le tendría por primera vez odio a un semejante. Y no quiero.
No quiero eso. No lo quiero nunca para mi vida.
¿qué te parece? Tuvimos suerte en que se desocuparan estas oficinas.
Ya ves la plata que es conseguir oficinas cerca del muelle. Vamos, hombre, anímate.
Ya verás cómo se soluciona el problema de los estudios de osvaldo. No solamente eso me preocupa, ramón.
Anoche fue al convento y le dije a la madre superiora que era amigo de la familia de junco y me urgía a hablar con marielena. ¿sabes que la monja me creyó y salió a buscarla?
Me sentía tan nervioso. Solo de recordar parece mentira.
Hace más de 20 años. Y lo que más recuerdo de ella es sus ojos verdes, su voz.
Durante esos minutos repasé mentalmente lo que iba a decirle, pero no encontraba las palabras. En ese momento solamente pensé en pedirle perdón.
Bueno, ¿y qué pasó? Nada.
Ni siquiera pude hablarle. ¿y por qué?
La superiora llegó a decirme que marielena no quería volver a verme mientras viviera. Me prohibió volver al convento y que siguiera molestándola.
Yo te lo había dicho, alfredo, pero eres tan necio. Es que tenía la esperanza de que si hablaba con marielena y le pedía perdón me iba a entender y posiblemente a perdonar.
He pasado el tiempo soñando con eso. Desde que volvimos a veracruz, soñando despierto ramón y creando las escenas que mi imaginación forjaba.
Todavía entre mis brazos y después junto a mí. Junto a mí para siempre.
Tomando nuestra vida y nuestro amor en el momento en que lo truncamos. ¿en qué lo truncaste tú?
Ya olvídate de eso. Marielena está perdida para ti, alfredo.
Entiéndelo. Perdida para siempre.
¿frío? Sí, hombre, mucho frío.
Yo creo que esto va para algo más grave que una simple gripa. No, después de la inyección que te puse, estás como nuevo.
Además, mala hierba nunca muere. ¿estaba en el primer partido?
No, el viejo zorro de tu abuelo piensa mucho todas las jugadas. Tú las piensas más.
¿cómo sigues, abuelito? No me beses, mijita, que tengo algo que no sé qué cosa.
Es más que gripa esto. Está terrible y te voy a contagiar.
Prefiero perder el año antes de no besar a mi viejito lindo. ¿quién te quiere a ti?
¿quién te quiere más que nadie en el mundo? A ver, dime.
¿tienes un cliente? Ándale, vete o vas a llegar tarde a tus clases.
Me voy, pero con una condición. Que me prometas que tomará sin protestas todos los menjurques que te receta el abuelito alejandro.
¿con las porquerías que receta este? Pues, bueno, ándale, sí, te lo prometo, pero vete ya, corre.
Bueno, a la tarde me dicen quién gano. Adiós, hija.
Adiós. Oye, dejemos este juego así porque estoy realmente mal.
Me siento mal. Bueno, como quieras.
Pero qué casualidad que siempre te cansas cuando yo te voy ganando. Conservamos las fichas como están, las, las, las, las...
Las piezas. Y a la noche seguimos jugando si es cierto eso de que tu inyección me va a poner como nuevo.
De acuerdo. ¿en qué estabas pensando?
En que esa criatura que tanto te quiere vino a iluminar tu vida en los días más amargos que has pasado. Eso es cierto, alejandro.
Yo no sé qué piensas. ¿qué hubiera hecho yo sin esta niña todos estos años?
No cabe duda de que dios es misericordioso. Da la pena y da el remedio.
¿qué dirías tú si yo te contara que esa criatura tan buena y tan cariñosa conmigo no lleva ni una sola gota de mi sangre? Diría lo que he dicho siempre, que son los buenos sentimientos y no la sangre los que unen a los seres humanos.
¿no te has sorprendido? ¿desde cuándo lo sabías?
Hace mucho. Creo que fue cuando cristina cumplió cinco años.
¿te lo dijeron ellos? ¿ricardo?
¿mi hija matilde? ¿o maría elena?
No. Pero entonces, ¿quién?
¿quién más sabe que esta criatura no pertenece a mi familia? Te repito que fue hace muchos años.
Lo descubrí en mi vida. En uno de mis viajes a la capital me encontré con el ginecólogo de matilde.
En algún momento de la conversación mencioné el nacimiento de cristina. Fue entonces cuando él me aseguró que eso no era posible.
Que matilde jamás podría ser madre y que él se lo había asegurado así después de cuidadosos estudios. Pero...
Ese doctor ya murió. Además, en aquella ocasión me dio su palabra de no repetir a nadie lo que a mí me había dicho como colega.
¿y has callado tú durante todo este tiempo? Mira, rafael, yo te conozco.
Pensé que si hablaba, además de descubrir un secreto que a mí no me pertenecía, iba a darte un dolor irremediable. Temí que dejar de creerla.
¿tú cuándo te enteraste y cómo? Hace poco una conversación que escuché casualmente entre matilde y maría elena y no sabes cuánto sufrí.
Hasta que un día me dije bueno, al diablo, si yo quiero a esta niña, la quiero con toda mi alma. Me importa un comino que lleve o no lleve una gota de mi sangre.
¿qué más da? Pero sí te confieso que no deja de preocuparme quiénes son sus padres.
Cuidado, cuidado, que ahí viene clemencia. Oye, ella...
No, no, ella no está enterada y no quiero que lo sepa nunca. ¿me permites?
Ay, ¿pero qué hiciste? Lo compraste mientras estaba distraída.
Sí, así es. Y me pondré furioso si no lo aceptas, ¿eh?
Sí, ándale, cristina, tú no me dijiste que el coral negro trae suerte, ¿no? Pues sí, pero no lo dije para que me lo compraras.
¿eh? ¿no te gusta?
Es precioso. Yo tengo corales rojos, pero negros no.
Bueno, pues ahora ya tiene los dos colores. ¿cómo ves?
Es lindísimo, pero de veras no debiste. Te lo agradezco mucho.
Ay, ¿y por qué tan formal? Ya habíamos acabado de ser amigos, ¿no?
Bueno, ¿y eso qué? Las reglas de cortesía también funcionan entre amigos, ¿o no?
Pues supongo que sí. ¿qué?
¿le pediste permiso a tu abuelito para salir esta noche conmigo? Se lo pedí a mamá clemencia, y ella me prometió que trataría de convencerlo.
Ay, es increíble. Mira, yo en la capital jamás sufría el suspenso de esperar durante horas para saber si una chava salía conmigo, ¿no?
Pues aquí las cosas son distintas. Sí, pues ya lo veo.
Sobre todo ahora que mis padres están fuera de veracruz. ¿te parezco anticuada?
No, no, no, me parece a todo dar. ¿sabes?
Ojalá consigas ese permiso, porque me han dicho que el show del pirata es buenísimo. A mí también.
Oye, quiere decir que viviendo aquí nunca ha sido? No.
Oye, ¿quién te lo recomendó? Es un cuate a todo dar, que estén estudiando en la antonia isabel.
Bueno, ¿a qué horas me avisas si puedo pasar por ti? Después de la comida.
Mamá clemencia tiene cronometrado los momentos de buen humor del abuelo. Ah, oye, mis papás te quieren conocer, y me dijeron que te invitan a cenar hoy en la noche.
Pero creo que tengo guardia. Ay, qué lástima.
Bueno, si no puedes cambiarla, pues lo dejamos para el sábado o cuando tú puedas. No, está bien.
Total, si me toca guardia, la cambio con otro compañero. ¿a qué hora debo estar en tu casa?
A las nueve. Pero, por favor, sé puntual, porque mi papá es muy estricto en estas cosas, ¿eh?
Ya se me hizo bien tarde, ya me voy. Ahora sí.
No, no, no, pues te acompaño. Bueno, ok.
Y cuando, cuando levanté la plancha, no sé, padre, no sé de veras, pero yo creo que mi intención fue golpearla con ella. No podré seguir aquí, ¿verdad?
Los sacerdotes y las monjas somos humanos. Sería una soberbia enorme pensar que, porque le hemos ofrecido nuestra vida a dios y vestimos hábitos, dejamos atrás las pasiones y el dolor del mundo.
No, maría elena. Siguen dentro de nosotros.
Y nosotros tenemos que seguir luchando por vencerlas, por dominar la carne. No es el episodio con julia lo que más me preocupa.
Quiero saber qué sentiste, cuando ella te dijo que alfredo martínez estaba esperándote. Dolor.
Un dolor muy profundo, porque entonces, como nunca, mi pasado se levantó frente a mí. Y como en un relámpago recordé todo.
Su traición, mi amor desesperado, el nacimiento de mi hijo y después su pérdida. ¿fue eso lo único que sentiste?
Y miedo. Mucho miedo.
Dime una cosa, maría elena. ¿tú querías verlo a pesar de todo?
No. No, claro que no.
Lo has negado con demasiada vehemencia. ¿ya no sientes nada por él?
Siento pena por él y por mí. Porque si me busca después de tantos años, ¿para qué es?
Seguramente para pedirme perdón. Y no puedes dárselo.
No, no, padre. No lo odio ni le deseo ningún mal, pero creo que junto conmigo fue el culpable de que nuestro pobre hijo me fuera arrancado y de todo lo que he podido sufrir en estos años.
Padre juan, ¿qué le dirá usted a sor amparo? ¿tú quieres seguir en el convento?
Sí quiero, pero ya no estoy segura de que este sea mi sitio. Es que esa mujer, julia, me persigue y me tortura.
No sé, me siento tan insegura al lado de ella. ¿y no se te ha ocurrido pensar que puede ser una persona terriblemente desdichada que está aquí junto contigo porque era preciso que se encontraran?
¿o que ella o tú puedan salvársela una a la otra o salvarse juntas? No, no lo había pensado.
Pues piénselo, por lo que a mí respecta vas a quedarte aquí.