Te quedan: 10 días para ver este capítulo.

La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Fue el momento de tus ojos, tu sonrisa, quiero verte entre mis brazos, y con mi amor calmar tu llanto. Ven, quiero tenerte junto a mi, es como un sueño, no hay otro, quiero...
Y con esta ceremonia, queda inaugurada la maternidad amparo, que fue posible realizarse gracias a nuestro benefactor, don rafael del junco, y a su señor esposa. Por favor, no me lo agradezcan a mí, sino al padre juan, que me ha hecho entender, no sólo como sacerdote, sino como el hombre bueno que es, que no solamente necesitan nuestra ayuda, aquellas que cumplen al pie de la letra con los mandamientos de nuestra religión, sino también a las otras, principalmente las otras, aquellas que arrastradas por su poder, por su pasión, o por su flaqueza, o por el espejismo de un amor que creen verdadero, destrozan su vida y la de los suyos.
Para ellas es esta casa, y para sus hijos, esos hijos no deseados que llegan al mundo con el estigma de bastardos que les arroja la sociedad. Y en muchos casos hasta los abuelos feroces, incomprensivos, que sólo piensan en el escándalo y en la mancha que se ha arrojado sobre su limpio nombre.
Así pues, no me lo agradezcan a mí, sino al padre juan. Válgame dios, ya se me hizo tarde, que viniste solito, mi vida.
Sí, mamá dolores, que me vayas a buscar a la escuela. ¿por qué, mi vida?
¿te han vuelto a molestar esos niños? Porque eres negra.
Mi vida, si yo te quiero, me vine solo porque trabajas mucho y no te da tiempo de irme a buscar. Mi vida, pero tú eres muy chiquito, mi amor, y en esta ciudad tan grande.
Ya ves lo que le pasó al pobre de don alfonso, que lo atropelló un coche cuando iba a venir a casa. Y eso, que él era un hombre hecho y derecho.
Cuido cuando cruzo las calles. Y además, mira lo que te traje.
¡diez pesos! ¿y de dónde sacaste esto, mijo?
Es que el conserje se enfermó y me dijo que me los daba si regaba las plantas y el jardín del colegio. Me apuré y lo hice a la hora del recreo.
Pero, albertico, y tú descansas, mi vida. A mí no me gusta jugar.
El primer dinero que gana mi albertico. Pero, mi amor, no es para comida.
No, mi amor. Es para que te compres esos arentes que te gustaron el otro día en la plaza.
Gracias, mi vida. Gracias.
Si no los han vendido, el sábado me los compro. Ahora, voy a lavarte las manos.
Anda. Y ven a comer porque ya está todo listo.
Una sopita rica, mi vida. Y con un poquito de carne que está riquísima.
Pues yo hace un rato me eché un taco con el mío. Y ya sabes que yo soy muy comelona.
Pero te voy a acompañar, mi vida. Te voy a acompañar con sopita.
¿eh? Mira, también tengo unas tortillitas.
Aquí está todo junto. Anda, mi vida.
Apúrate. Ándale, rey.
Vente a sentar. La oración primero, albertico.
Anda. Dila tú ahora.
Gracias, señor, porque hoy también tuvimos que comer. Y gracias, virgencita de guadalupe, porque estamos juntos.
Mi mamá me ha de adorar. ¿cómo te fue en la escuela, mi vida?
No es tan elegante como la otra. Pero, pues, ahí también se puede estudiar.
Sin que nos cueste nada. También de eso hay que darle gracias a dios, mi vida.
De que aquí en nuestra patria todos estudiamos parejo. Igual los ricos que los pobres.
Y además de la regada del jardín, ¿qué tal te fue, mi amor? Mucha tarea.
Ah, pues la tarea tiene que hacerse, mi vida. Para que se le quite uno los burros.
Hoy tuve suerte, mi albertico. ¿te acuerdas de aquella señora que me debía?
Pero fíjate que yo ya lo daba por perdido. Pero seguía yendo porque me daba mucha lástima la pobre.
Tan enferma, con tantos niños, con tanto que hacer. Pero ahora resulta que al marido lo cambiaron de empleo.
Y que me paga todo distinto. Por eso te compré carne, mi amor.
Y además aparté para tus zapatos. A fin de mes ya te los voy a poder comprar.
¿los negros que vimos en el abogado? Ajá, ajá.
Para el hijo mismo, mi vida. Para el rey de la casa y para el rey de mi vida.
Mira. El primer dinero que ganas con tu trabajo honrado, mi cielo.
Vaya si tengo razón cuando yo digo que tú eres todo un hombrecito. ¿ya se siente mejor?
¿de veras? Sí.
Pero me da pena que se haya tomado tantas molestias por mí. Estaba usted a punto de desmayarse.
¿por qué? ¿por qué le impresionó tanto lo que dijo don rafael del junco?
Fue eso, estoy seguro. Yo la estaba observando mientras ese señor hablaba.
Ese señor es mi padre. Ah.
Ahora comprendo. Ahora comprendo por qué le afectó tanto.
Debe ser una emoción muy grande el que los nuestros se muestren tan generosos. Sí.
Una emoción muy grande. No me había presentado.
Me llamo armando castro. Yo me llamo maría elena.
Yo vivo en córdoba. Hoy vine a visitar a una tía que también contribuye a esta obra benéfica.
Y me llevó casi a rastras a ver la inauguración de la casa. Es doña luisa de castro.
¿la conoce usted? Sí, cómo no.
Es amiga de mi mamá. Pues debo decirle que aunque la acompañé por compromiso, ahora estoy feliz de haberla conocido a usted.
Si ya se siente bien, la puedo acompañar a su casa. No, gracias.
¿vuelve con sus padres? No, bueno, voy sola.
Estoy cansada y ya hace mucho calor. Sí.
Y además del calor y de que está cansada, todavía se siente indispuesta. ¿me permite acompañarla?
Tengo el coche en la esquina. No, vivo muy cerca.
Nada más atravesando la plaza. Pues entonces nos iremos a pie.
¿la encontraste? No, no está.
Todavía queda mucha gente. Seguramente se fue a la casa.
La última vez que la vi estaba alejada de la concurrencia como de costumbre. Pues vamos a ver si está en la casa.
¿no quieres tú quedarte hasta que termine la fiesta de la inauguración? No, no, no.
Quiero ver a maría elena y quiero saber si también volvió matilde, que andaba con el novio. Oye, ¿y este muchacho será formal?
Claro que sí. Tan formal como adrián, su primo.
Y según me dijo matilde, ya han hablado de matrimonio. Qué descanso sería verla casada, por lo menos a ella.
¿por qué piensas que maría elena no lo va a hacer? Eh.
Todavía es joven y es muy bonita. Pero tú y yo sabemos por qué no lo hará.
Esa tan hermosa. Y qué bonitas plantas.
Sí. Es que a mi mamá y a mí nos gustan mucho las plantas.
Bueno, señor castro, pues muchas gracias por todo. No me va a despedir así.
Quiero seguir viéndola, maría elena. ¿para qué?
Me gusta usted mucho. Jamás había conocido a una muchacha tan bonita.
Y no me conformo con haber hecho el gasto de la conversación. Con un adiós definitivo.
Tiene que ser así. Me ha dicho que es soltera.
Que no está comprometida. Que impide entonces que usted y yo nos tratemos.
Es que... Es que yo no quiero tratar a ningún hombre.
Pero yo no soy ningún hombre. Yo tampoco estoy comprometido.
Eso no, no me interesa. Le agradezco que me haya ayudado y...
Ha sido muy amable. Pero...
Adiós. Vaya, vaya.
¿quién es tu galán? Es un sobrino de la señora castro.
A quien conocí casualmente en inauguración y... Vino a acompañarme.
¿y piensas que voy a creértelo? Me importa muy poco que lo creas o no.
Déjame en paz. Hipócrita.
Nada menos hoy te llegó otra carta de jorge luis y tú ya estás loqueando con otro. ¿por qué no lo dejas en paz, maría elena?
¿por qué no le escribes diciéndole que... Que te interesan todos menos él?
¿y qué más debo decirle? ¿que tú lo sigues adorando y que a pesar de eso ya empezaste a hablar de casarte con el primo de adrián?
Eso nada tiene que ver con lo que tú debes de hacer. Te equivocas.
Tiene mucho que ver. Porque nadie debe casarse sin amor.
Y eso es justamente lo que tú intentas hacer y lo que me reprochas que no haga. Antes de arrojar la primera piedra, ve que no caigan notas en tu tejado.
Pasa, ramón. ¿volvió alfredo?
No. Me acaba de telefonear diciéndome que regresa hasta el lunes.
¿no quieres una copa o un café que te ofrezco? Sí, una copa.
¿una copa? ¿con hielo, ramón?
Sí, hielo, por favor. Me dijo que osvaldo estaba muy contento en acapulco y que por eso se quedaran unos días más.
¿te perjudica eso? Quiero decir, ¿en los negocios?
No, no. De ninguna manera.
Solo quería saber cuándo íbamos a citar a los accionistas. ¿por qué no lo acompañaste?
Pues porque disfrutan más cuando están solos. Y eso tú lo sabes perfectamente.
Siéntate, por favor. ¿la conducta del niño ha mejorado?
No. Pero ya me convencí de que no hay nada que yo pueda hacer.
¿y sabes qué, ramón? No es de mi hijo toda la culpa.
¿sabes? Las criaturas son muy sensibles.
Se dan cuenta enseguida de lo que pasa en sus casas. Y osvaldo ha visto desde que tiene uso de razón que su padre no me quiere.
No digas eso, magaly. Es la verdad.
Y aunque resulte muy triste, pues más vale conformarse con ella. No me quiere, ramón.
No me quiso nunca. Y ahora que ha muerto mi papá, la soledad es casi completa.
Me tienes a mí. Yo sé y te lo agradezco.
Pero tú tienes tu vida, tu propia vida. Y no vas a pasarte el tiempo acompañándome y escuchando el largo relato de mis penas.
Lo haría si pudiera. Lo sé y te lo agradezco también.
Te agradezco todo el tiempo que me dedicas. ¿sabes?
Es que ahora he aprendido que en la vida no hay que ser demasiado ambicioso. Magaly, ¿qué quieres de la vida?
¿qué es exactamente lo que quieres? ¿o lo que esperas?
Espero que alfredo no pague con creces. Todo lo que está haciendo no es a mí y a su hijo, ramón.
¿cuándo puedo hablar con tus papás? No sé.
Ya te dije que andan muy ocupados con lo de la maternidad. Le ignoraron ayer.
Y creo que ya es tiempo de que platique con ellos para fijar la fecha de nuestra boda. ¿por qué tanta prisa?
Es que el matrimonio es algo muy serio. Yo también lo considero así.
Pero ya habíamos hablado de esto. Estuviste de acuerdo en que quería ser mi esposa.
¿qué pasa contigo, matilde? ¿por qué estas dudas?
¿acaso estás enamorada de otro? No, claro que no.
Pregunta a quienes me conocen si no me crees. Nunca he tenido novio.
Solo pretendientes. Y tú fuiste el primero.
Pues entonces, ¿qué esperas para que formalicemos? A mí no me gustan los noviazgos eternos.
Así que decide de una vez. ¿nos casamos?
¿sí o no? Me preguntaré a papá si puedes venir mañana por la noche a pedir mi mano.
Lo voy a hacer. No.
Una y mil veces no. Ya te he dicho que no te compro el cajón de bolero.
Porque tú no vas a andar dándole grasa a los zapatos de nadie. Pues me ayudas estudiando.
Siendo un buen niño. Las cosas van a cambiar, mi vida.
Ya lo verás. No toda la gente mala.
Como los que no pagan cuando uno les trabaja. Mira, yo todavía estoy fuerte.
Estoy mimosa. Voy a conseguir más lavadas.
Y ahora sí me voy a fijar muy bien a la gente que le trabajo. Para que no me traigan a las vueltas y vuelques.
Ándale, mi amor. Ven a cenar.
Te hice un guiso riquísimo con el pan duro que quedó de ayer, mi amor. Es un guiso de pobre salvertico.
Pero ya verás qué sabroso, ¿eh? ¿y para cuándo es la boda?
Dentro de un mes. ¿mmm?
Matilde se va con clemencia a la capital a comprar lo del ajuar. Y darás una buena fiesta, como acostumbras, ¿no?
Pues sí. Será la última.
No, no digas eso. Todavía te queda maría elena.
Ya ves que armando castro no quita el dedo del renglón. Cada vez que viene al puerto la busca.
Sí. Y cada vez ella encuentra un pretexto para no verlo.
O para verlo cuando hay gente cerca. No, no, alejandro.
María elena ya no se va a casar nunca. Ni con armenteros, ni con castro, ni con nadie.
Y tal vez sea mejor así. Porque el hombre que la haga su esposa será tan desdichado como yo al ver su constante sufrimiento.
Siempre llorando. Siempre recordando al hijo.
No te preocupes, mi niño. La vecina de enfrente nos va a guardar nuestras cosas.
La portera ya me dio permiso de que nos quedemos a dormir en su cuarto. Yo tengo que encontrar trabajo, mi vida.
Ya lo verás. Ya verás cómo dios proveerá mi vida.
Llevo semanas tratando de hablarle. No me persiga, por favor.
Déjeme en paz. María elena, está bien.
Pero no sin despedirme. Con algo que yo debo recordar toda mi vida.
Qué difícil es la vida del pobre. Del ignorante que no ha tenido la oportunidad de estudiar una profesión.
O un oficio. Bajo la protección de don alfonso cabrera.
María dolores no había sufrido el aguijón de la imperiosa necesidad. Que ahora compartía por desgracia con su albertico del alma.
Y así iban de un cuartucho a otro. Cargando sus miserables pertenencias.
Sin saber si comerían al día siguiente. O si podrían pagar la ínfima renta.
Pasaron hambres. Frío.
Miedo y desesperación. Pero estaban juntos.
Y albertico jamás perdió un día de clases. Pronto cesaron las bromas de sus compañeros que se acostumbraron a verlo siempre.
Acompañado por aquella negra a quien el niño llamaba madre. Con el conserje y con la anuencia de la directora.
Se le permitió ocuparse de regar el jardín. Porque todos sabían cuánto necesitaba albertico de aquel dinero que se le pagaba por su pequeño trabajo.
Durante un tiempo. María dolores se metió a comerciante.
Con la esperanza de ganar un poco más y que su albertico del alma no tuviera que ayudarla. Pero no tenía cabeza para los números y algunos clientes la engañaban.
Fracasó rotundamente. Quebró y la lucha por la vida se hizo más dura.
Lo intentaron todo. Y fueron sobreviviendo.
Pero nada más. Albertico se endureció en la calle.
Se dio a respetar hasta de los mayores. Y aprendió en la universidad de la vida a defenderse y a ser noble con el vencido.
Lo poco que le sobraba al rendir la jornada iba a dar al frasco. Aquel frasco casi mágico que para ellos representaba la posibilidad.
De que aquel niño siguiera estudiando. Vivían de milagro.
Pero tenían una meta. Que albertico fuera doctor.
Era el sueño de ambos. Y cuando se tiene un sueño.
Es menos difícil vivir. Ya,ya.
Ándale,guárdate el cambio. Gracias.
No,a mí no,gracias. Ándale,vete,vete que te van a sacar.
Ándale. Tú,tú juegas.
Me dan pena estos pobres muchachillos. Teniendo que trabajar para ganarse la vida.
Tan chicos. Sí,a mí también me dan pena.
Por eso contribuyo a que se ganen ese pan honradamente. Más o menos esa edad tendría el hijo de maría elena,¿no?
No. Sería más pequeño.
Armando castro me pidió una cita. Vamos a vernos hoy en mi despacho.
¿y piensas tú que...? Sí.
Va a hablarme de maría elena ,por supuesto. Pero yo no sabré qué decirle.
Porque mi hija se niega a aceptar que este muchacho la pretenda. Pues debería aceptarlo.
Yo pedí informe sobre él a un paciente que tengo en córdoba. Me ha dicho que es un hombre formal,sin vicios,sin compromisos.
¿no podrías tú hablar con ella? Ah,se rehúsa a verme.
Ha vuelto a encerrarse en su cuarto,no recibe a nadie. Bueno,pero que te cuento si eso lo sabes tú mejor que yo ,puesto que lo sufres en carne propia.
Oye,yo tengo que ir al despacho. Castro va a llegar allá dentro de media hora.
Bueno,pues,te deseo suerte ,rafael. Gracias.
Pero tú sabes que la suerte y yo hace mucho tiempo que nos divorciamos. Nos veremos luego.
Adiós. Y en el mirador de su casa,con una carta de jorge luis entre las manos, maría elena pensaba en armando y en aquel beso robado que aún le quemaba los labios.
No volveré a verlo. No tengo derecho a ser feliz.
Había suspendido toda correspondencia con él. Pero las cartas de este le seguían llegando con regularidad.
¿qué es lo que pasa? Antes tenía cuando menos el consuelo de tus cartas,y de pronto dejas de escribir.
He telefoneado al puerto. Hablé con don alejandro y me tranquilizó respecto a tu salud.
Pero ni una letra tuya. Cumpliendo mi promesa,no he vuelto a llamarte.
Y fue mejor así. Porque la tortura de oír tu voz ,sabiendote tan lejos de mi vida,de mis esperanzas y de mi amor,se había vuelto insoportable.
Pero tus cartas,tus queridas cartas que ya no llegan. ¿has decidido que ni siquiera ese consuelo merezco?
¿o acaso ha aparecido algún hombre en tu vida? No tengo derecho a ser feliz.
No lo seré. Ni modo,albertico.
Hay que pagarle al dentista porque la salud es muy importante,mi vida. Y te tienen que arreglar esa muela.
Pero mañana empezamos a ahorrar otra vez para tus estudios. ¿sigues con eso,mi vida?
Pues te lo diré. Yo creo que quemándose en toditito los infiernos porque era un hombre muy malo.
No,mi vida. Yo no soy tu mamá.
Tu mamá era una muchacha muy bonita. Y muy buena.
Y si era buena,¿por qué me dejó? No,mi amor.
Ella no te dejó. Tuvo que encargarte conmigo porque...
Porque no te podía tener con ella. Yo quiero conocerla.
¿dónde está mamá dolores? No lo sé,mi vida.
Pero te voy a enseñar su retrato. Sí ,sí,mamá.
Es muy bonita. ¿verdad que sí,mi niña?
Era preciosa. Y mira,este mechón.
Este mechoncito es de su cabello. Eran tan rubios como los tuyos,mi vida.
Rubios como el sol. Pero luego se le pusieron castaños.
¿la querías mucho? Tanto como a ti,corazón.
¿de qué color eran sus ojos? Verdes.
Como los tuyos,mi vida. Cuéntame de ella,dime cómo se llamaba.
Se llamaba maría elena. De niña fue tan obediente y tan trabajadora como tú.
Además era la alegría de la casa. Me acuerdo cuando subíamos al mirador.
Se quedaba quietecita mirando el mar y los barcos que entraban y salían del puerto. No se cansaba de mirar el mar.
Y sus ojos... Eran tan verdes como las aguas de aquellas olas que bañaban nuestras playas.
Miraba y miraba el mar. Y luego me decía...
María dolores,cuando sea grande,tú y yo nos vamos a ir en uno de esos barcos. Y reía.
Y su risa era como la espuma cuando se desbarata en la arena,mi niña. Era tan alegre.
No seré feliz. Nunca volveré a ser feliz.
Perdóneme por haber insistido en esta entrevista. Pero mañana vuelvo a córdoba y me urgí a verlo.
Estoy a sus órdenes. Pase.
Gracias. Tome asiento.
¿y bien? Señor del junco,voy a hablar directamente del asunto.
Sí,dígame. Me he enamorado de su hija.
Y quiero casarme con ella. ¿y lo aceptó ya maría elena?
No con palabras. ¿qué quiere decir con eso?
Un hombre se da cuenta de si es correspondido o no. Y sin ninguna vanidad,puedo decirle que maría elena me quiere también.
Pero hay algo que le impide aceptarme. Bien,¿y qué puedo hacer yo?
Pues,usted puede pedir informes de mi persona. Tengo dinero.
Soy soltero. Llevo una vida ordenada.
Bien. Eso ya lo sé.
No lo he investigado yo mismo,pero un amigo de la familia,al que yo veo como un hermano,juzgó conveniente hacerlo. Pues,entonces,si le parezco aceptable y habla usted con su hija.
En esto creo que pierde usted su tiempo,porque a mí maría elena no va a hacerme caso. Ella va a hacer como siempre lo que le parezca.
Pero yo creo que ella me corresponde. Pues,si tan seguro está de eso,luche por su cariño.
Yo no lo puedo ayudar. Está bien.
Sólo dígame una cosa. ¿usted ve con malos ojos este matrimonio?
No,no,señor castro,por el contrario. Yo sólo deseo que mi hija vuelva a ser feliz.
¿dijo usted que vuelva? Sí,eso dije,y no agregaré una palabra más.
Un último favor. Sé que la semana dará usted una fiesta.
La semana próxima,para anunciar el compromiso de su hija menor. ¿podría usted invitarme a esa celebración?
Está invitado usted desde ahora. Y espero que esa noche pueda convencer a maría elena de que ella también debe casarse con usted.
Muchas gracias. Ha sido usted muy amable.
Encantado. Aquí está su casa.
Muchas gracias,señor. Mira ,albertico,mira todo lo que traje.
¿dulces? Sí,dulces,mira.
Un pedazo de pastel. Y mucha fruta de la piñata.
Y mira,este carrito que me regaló el niño de la fiesta para ti,mi vida. Qué lindo está.
Hoy cumplió años,¿sabes? Y hasta fue un payaso.
Nosotros vimos un payaso el otro día en la calle. ¿te acuerdas?
Sí,mi vida. Pero mira,lo mejor de todo fue esto.
Me lo dieron por ayudar en la cocina,mi vida. Y este se va derechito a nuestro frasco.
¿dónde está casa? Sí,mi amor.
Por lo menos hasta fin de año. Y ahora,mi vida,nosotros también vamos a tener una fiesta,¿eh?
Vas a ver,vas a ver,vas a ver,vas a ver. Ahí está,una velita.
A ver,mi amor. Ahorita tú vas a pagar esta vela,mi vida.
Pero antes vas a pedir un deseo. ¿ya?
¿qué pediste,mi vida? Que quiero conocer a mi verdadera mamá.
Me lo dio anoche. Qué hermosura.
María elena,¿ya viste el anillo de compromiso de matilde? Mira.
Es muy lindo. Podrías demostrar más entusiasmo,¿o no?
Papá,ricardo quiere saber si ya avisaste a los periodistas para la reseña social de la fiesta. Tu mamá se va a ocupar de eso.
Con permiso. Caray,parece que en lugar de una fiesta se está preparando un funeral,mamá.
No digas eso. Tu padre tiene preocupaciones,pero está feliz.
Igual que todos nosotros. ¿qué fin vas a casarte,hija?
¿al fin? Oye,mamá,yo no soy tan grande como otras que ya se quedaron solteronas.
Lo sé,mi amor,pero ya sabes que en provincia las muchachas se casan más jóvenes. ¿ya ves tu amiga teté?
Tienes razón,mamá. Perdí miserablemente varios años de mi vida esperando el amor ideal.
Qué tontería. Debí saber que...
¿qué? ¿termina?
Nada,no tiene importancia. Mmm.
¿le dijiste a jorge luis que me caso? Díselo tú.
Es tu boda. Sí,pero eres tú quien se cartea con él.
Tú quien mantiene intacta la luz de la esperanza. ¿o no es así?
¿por qué la mortificas? ¿por qué insinúas que ella alienta sus ilusiones?
Si sabes bien que aquel compromiso se rompió definitivamente y para siempre. Porque es la verdad.
No se va a casar con jorge luis,pero tampoco dejará que se case con otra. Es una joyita tu hija marielena.
Mamá,de verdad que es una auténtica joyita. Pero tú no te quieres dar cuenta.
Que yo sepa,sólo estuvo comprometida con un joven de aquí. Muy rico y de buena familia que vive en inglaterra desde hace más de seis años.
Es historiador. Y ha destacado muchísimo porque es muy brillante.
No quiero oír la historia de ese brillante joven,sino la de marielena. Mira,armando.
Eres mi sobrino preferido. Y me duele que te hayas enamorado de ella.
¿cómo que te duele? ¿por qué?
Mira,mijito. Dicen las malas lenguas que la tuvieron en un manicomio en españa.
Dicen que se recuperó,pero no lo creo. Porque desde entonces,quiero decir,desde su regreso vive como una monja.
No quiere ver a nadie. ¿es eso normal?
Pues me voy a casar con ella ,tía. Y tú vas a ser la madrina.
¿quién lo invitó? ¿le habrá pedido doña luisa a mamá?
Es lo más posible. ¿por qué te escapaste,marielena?
Ni siquiera te he podido saludar. Las fiestas me aturdan.
No me gustan. Tampoco a mí.
Vine a esta con el exclusivo propósito de hablarte. No te soy indiferente.
No,no. Yo nunca dije que lo fueras.
Quiero que nos casemos. Claro está,que haya otro hombre en tu vida.
No,no hay nadie. ¿entonces?
Entonces,ven mañana a las nueve. Aquí estaré.
Aquí te estaré esperando. Hasta mañana.
¿no vuelves a la fiesta? No,ya hice acto de presencia y con eso basta.