Scary Stories to Tell in the Dark

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Historias de Miedo Para Contar en la Oscuridad es una joya lúgubre

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No hay nada más aterrador en esta vida que la imaginación de los niños

Algunas historias hieren. Algunas historias sanan. A lo largo de los años maestros del terror y del miedo han creado relatos con los que generaciones han tenido pesadillas. Pero ningún relato crea más sueños funestos que aquellos contados a la media noche, a la luz de una fogata. Esta es la naturaleza que Historias de Miedo Para Contar en la Oscuridad busca recuperar. Tanto en el libro como en su reciente adaptación al cine.

En 1981 el escritor Alvin Scwartz creó una colección de relatos conocida como Scary Stories to Tell in the Dark. Se trató de un libro para niños, ambientado con las tétricas ilustraciones de Stephen Gammell. El trabajo no sólo se convirtió en objeto de culto, sino también de polémica. La naturaleza de los cuentos, así como lo tenebroso del arte que los acompañaban, provocaron protestas por parte de varios padres (quienes incluso exigieron el retiro del libro de las bibliotecas escolares) así como pesadillas en la cama para más de uno.

Guillermo del Toro tiene un radar para el horror de clase mundial. No por nada tiene ilustraciones originales de Gammell en su colección personal, sino que ha producido la versión cinematográfica de estos cuentos que cobran vida. La dirección está en manos del noruego André Øvredal, quien se ganó la confianza del tapatío al dirigir la serie Trollhunters. Además tiene experiencia en el género de horror con proyectos interesantes como The Autopsy of Jane Doe.

Es 1968 en el poblado de Mill Valley, Pennsylvania. Es el último año en la infancia para tres jóvenes que, antes de entrar en la edad adulta, quieren dedicar su última noche de brujas a cobrar venganza contra quienes los han tratado como fenómenos. Stella Nichols, una tímida pelirroja, desea ser escritora de cuentos de terror. Con ella conviven Auggie, un amante de las artes clásicas, así como el bromista Chuck.

Es Noche de Brujas. Todo puede pasar. Un extraño, Ramón, ha llegado al pueblo y cruza su camino con este grupo de inadaptados. Lo que inició como una broma contra los estudiantes abusivos se convirtió en una excursión dentro de la mansión de la familia Bellows. La cual es rodeada por una lúgubre leyenda: los relatos de Sarah.

Sarah fue apartada por su familia, encerrada durante años. Los niños de hace decenas de años, curiosos, la buscaban. Encontraban al otro lado del muro relatos de horror para después desaparecer sin dejar rastro. En esta aterradora excursión, Stella y sus amigos encuentran el libro donde la misteriosa joven escribía sus cuentos. Con el tiempo ellos y otros en el pueblo protagonizarán sus propias historias de miedo.

Puede que Guillermo del Toro no esté en la silla de director, pero sabemos que no da su bendición a proyectos que no están a la altura. Así como respaldó una historia de época como El Orfanato, esta producción de Øvredal simplemente le hace justicia al género de horror desde sus raíces. No se dedica a mostrar sangre y visceras, sino a inspirar miedo en el espectador.

La fuerza de la cinta radica, principalmente, en la elaboración de atmósferas. Espacios lúgubres que te dan escalofríos y de los que esperas cualquier cosa, pero que no dejan de sorprenderte. Situaciones en las que puedes sentir la ansiedad y el pánico que viven los protagonistas. No necesitas ser testigo de una muerte para que tu ritmo cardiaco se acelere. La cinematografía está aprovechada de gran manera y eso siempre, siempre, se agradece.

No pierdas de vista que, por encima de todo, esta película proviene de un libro para niños. Uno muy pasado de lanza si quieres, pero para niños y adolescentes. Poder dotar relatos infantiles y construir escenarios infartantes con este material es un logro. Además de que las historias construidas por Sarah en la cinta y Schwartz en la vida real son contadas de manera intensa y genial en la pantalla.

No todo es perfecto. O, más bien, hay cosas que no han envejecido bien desde el material original. Esta premisa de un grupo de adolescentes enfrentando un mal sobrenatural ya está muy visto (It, Stranger Things...). Esta adaptación no hace mucho por renovar dicho concepto, lo cual pesa de un modo u otro.

Tampoco ayuda que elementos como los jumpscares (ese recurso en que un monstruo salta de la pantalla) aparezcan en momentos que parecen cliché. Ya está muy visto y en un par de ocasiones arruina la tensión que se construyó con la pura atmósfera. Por otro lado, si bien el diseño de los monstruos le hace mucha justicia a las ilustraciones que hicieron historia, su ejecución en CGI por momentos no está a la altura. Se llega a notar que es un efecto digital y eso le quita un poco de intensidad a las escenas.

Las actuaciones sí, sí son de calidad. Zoe Colletti, joven actriz de 17 años, logra transmitir esa empatía que tiene Stella hacia Sarah y sus relatos, así como su abrumadora sensación de soledad. Austin Abrams te hace odiar al bully Tommy Milner, mientras que Michael Garza logra ganarse tu corazón como Ramón. La pandilla se cohesiona muy bien en pantalla aunque, como hemos dicho, por momentos se siente que esta premisa ya está muy vista.

Salvando sus limitaciones, Historias de Miedo Para Contar en la Oscuridad es una película entrañable pero que te tendrá con sensaciones perturbadores. Esto sin rebasar ese límite que le permita a un público más joven el disfrutarla y, claro, morir de terror. Sería perfecta para una fecha como el Halloween, pero es comprensible también que no quieran competir ante otras producciones en una temporada que suele alcanzarse. Además los fans del terror suelen disfrutar de una película del género sin importar la fecha.

El filme se estrena en salas mexicanas este 16 de agosto.