
La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Llegó el momento de vivir, tus ojos, tu figura, tu sonrisa, quiero verte entre mis brazos, y con mi amor calmar tu llanto, ven, quiero tenerte junto a mi, eres como un sueño, como no hay otro en este mundo, quiero estar siempre a tu lado. No sé, y a ti también, ese bastardo no es mi nieto, y al que vuelva a nombrarlo así, lo mato, ¿oyeron?
No está loco, muy malo, a los hombres malos se les deja en paz, ¿qué te dio por venir a hablar del bastardo? Lo es, ¿no?
Como leona, lo defenderemos de ese imparable malo. Esto te va a costar muy caro, blanco.
Por eso no he venido a la iglesia, padre juan, por eso, porque me he sentido mal. De manera que...
Él te prohibió practicar nuestra religión. Tiene miedo de que yo le confiese a usted lo que nos pasa.
Dice que puedo rezar, ir a misa, y seguir siendo tan devota como antes, pero que no volveré a comulgar. Y yo tengo que obedecerlo, padre, es mi marido.
¿quieres decir que si te hubiera hecho esta prohibición antes de que te confesaras... Lo hubiera obedecido, padre.
Sí, sí, ya lo veo. Pero puesto que te confesaste antes de la prohibición, puesto que yo ya lo sé todo, puedes seguir comulgando, hija mía, porque para los buenos cristianos, recibir el cuerpo de cristo es recibir el alimento del alma.
Y tú, clemencia, lo necesitas ahora más que nunca. Sí, padre, si usted supiera cuánto he sufrido.
Sí, me lo imagino, y te acompaño en tu dolor. No hago más que pensar en maría elena, allá sola, vigilada por ese hombre horrible, a quien mi marido dejó en la finca.
¿a quién te refieres? A bruno, un negro que nadie sabe de dónde vino, pero que todos sabemos que irá derecho al infierno.
Tiene fama de matón, de desalmado, y en los pueblos cercanos a la finca todos le temen. ¿y por qué conserva a tu marido a su servicio a un hombre así?
No lo sé, padre. Se lo he preguntado y le he pedido que lo despida, pero lo único que logré fue enfurecerlo.
¿qué pasó? ¿qué pasó?
Que me ocupara de mis asuntos y que él atendería los suyos. Que el sitio de la esposa está en la casa, y nada más.
Qué equivocados están rafael y todos los hombres que ven en la mujer tan solo a una compañera de cama o a una niñera para los hijos. Defiende tus derechos, clemencia.
Defiéndelos con amor, con buenas razones, pero con valentía. Defender mi derecho en contra de rafael, de su voluntad.
Ya sé que es difícil, pero no es imposible. Yo sigo creyendo en el milagro.
Inténtalo al menos. Lo intentaré por última vez.
Bueno, te acompaño. Sí, gracias.
Bendito sea, señor. Y bendito este niño que nació porque tú lo quisiste.
No, no. Ay, marielena.
Es un varoncito. Un varoncito fuerte y hermoso.
Que llegó al mundo pataleando, gritando, exigiendo su derecho a vivir. Es un varoncito.
Grande es. Será fuerte y grande como el abuelo.
No quiero que se parezca a papá. Ni quiero que se parezca a mi madre tampoco.
Quiero que sea un hombre de bien. Lo será, mi niña.
Será un gran doctor. Un abogado.
Tú vas a verlo, mi niña. Un joelito de dios.
Mira, enseguida que sintió tu calor, se calmó. Qué bello es.
Déjame verlo bien. Ay, qué hermoso.
No le falta ni le sobra nada. Qué hermoso es.
Deja taparlo otra vez, mi niña. Tápalo.
No vaya a coger frío. Déjamelo un ratito más.
Ya tendrá tiempo después, mi niña. Vas a tener para verlo desnudito y lindo toda la vida.
Lo tendré. Eso que sí, mi niña.
Este angelito de dios ya no lo loquita nadie. Qué bonito.
¿qué dijo mi papá? ¿está aquí?
Lo oí. Oí su voz cuando empezó a nacer el niño, pero no entendí lo que hablaba.
¿qué dijo, nana? ¿qué dijo?
Estaba contento de que fue varón. Él siempre quiso tener un primogénito.
Voy a dejarlo un ratito. Juntito aquí, juntito a ti.
Él necesita tu calor, mi niña. Porque no tenemos cuna.
Pero ten mucho cuidado, mariana. Sí, nana.
Tiene que moverte como los gatos. ¿has visto los gatos, verdad?
Sí. Hechos de seda, parece.
¿y cómo se acomodan para cuidar a su cría? Cómo mueven el cuerpecito, así, suavecito, para no lastimarlo.
Nada, no me has dicho. ¿qué dijo papá?
Nada, mi niña. Es que no quiero saberlo.
No dijo nada, mi niña. Montó en su caballo, salió a galope, rumbo a potrer.
Pero algo, algo debió decir. Procura acordarte, nana.
Nada, mi niña, nada. ¿qué es eso?
Nada, mi niña. ¿cómo que nada?
¿qué es esto, maría dolores? ¿qué pasó, toel?
No fue nada, mi niña. Con alguien tenía que desquitar su rabia.
Dios mío. No te angusties, mi niña.
Ya se le pasará. ¿va a querer darle una adopción, verdad?
No, no, eso sí que no. No lo permitiré.
Solo muerta podrá quitármelo. Escucha, magaly, escucha.
Ya sé que te dije que volvería el viernes. Pero los agentes aduanales con quienes estamos tratando, no han terminado de formular el contrato.
Sí, hasta el sábado por la tarde lo vamos a firmar. Pero, mi amor, ¿cómo se te ocurre que quiera quedarme el fin de semana para pasear aquí?
Claro que no te lo voy a negar. El puerto es alegre, divertido.
Pero para mí, todas las diversiones del mundo no valen lo que un minuto a tu lado. Sí, sí.
Yo también, mi amor. Hasta el lunes, ¿eh?
¿la convenciste? No lo sé ni me importa.
Pues debería de importarte, alfredo. El martes tenemos que depositar el primer pago a los aduanales.
Además, ¿por qué le dijiste que hasta mañana firmábamos el contrato? Ese contrato se firmó ayer.
¿cuál es el objeto de esto? ¿por qué quieres quedarte en veracruz?
Porque haré el último intento para comunicarme con maría elena. Ella no está aquí, tú lo sabes.
Pero la hermana sí. La he visto salir de la casa varias veces.
Hasta ahora no he podido acercarme a ella porque, al igual que maría elena, siempre sale acompañada. Sin embargo, estoy decidido.
La voy a abordar en cuanto me sea posible. Pierdes tu tiempo, alfredo.
¿qué te dijo cuando tú le hablaste? Supuso que yo era tú por lo de la carta.
Me mandó el demonio. Pero ahora las cosas van a ser distintas.
Ahora le voy a decir por qué quiero localizar a su hermana. Eso se dio una canallada, alfredo.
Piensa que tal vez ella ignore que la burlaste. ¿pero cómo va a ignorarla, hombre?
Esas cosas se saben siempre entre las familias. No siempre.
Yo recuerdo el caso. Otra vez con tus historias.
¿qué importan tus historias ahora? Nada tiene que ver con mi caso.
¿me invitas un café? Vamos.
Le suplico que entienda mi posición, doctor. Yo no soy el amigo común y corriente de la familia del junco.
Soy el enamorado de maría elena, su compañero de la infancia, el hombre con quien todos pensaron que se casaría algún día y a quien ella misma vio durante mucho tiempo como su eventual prometido. ¿por qué se niega a don rafael a que yo la vea?
Porque es su hija. Y en el estado en que se encuentra no quiere que la vea nadie.
¿y cuál es su estado? Lastimoso.
Te decepcionaría terriblemente visitarla en estos momentos. ¿no?
Si la enfermedad ha deteriorado su hermosura, si ya no es la maría elena que yo conocí, no me importará, créame. Créame, por favor.
Sí, sí, sí, te creo. Pero, desgraciadamente, en este caso ni tú ni yo decidimos.
Rafael ha dispuesto que nadie vea a su hija hasta que... Hasta que se alivie.
Sí, pero él dijo antes que... Que eran usted y sus colegas quienes prohibían las visitas.
¿eso te dijo? No, eso me aseguró.
Pues bien, es cierto. La verdad es que consideramos conveniente que ella se tranquilice antes de reanudar su vida normal.
No lo entiendo, doctor. Habla con una seguridad casi absoluta de la recuperación de maría elena.
Y si es así, ¿por qué ese aislamiento? Mira, ya se te explicó.
Y siento que nuestras razones no sean válidas para ti. Ojalá tuvieras paciencia.
No, no, no, no. Tengo toda la paciencia del mundo, doctor.
Y esperaría a maría elena toda mi vida. Pero, pero quiero verla ahora.
Ahora. Pues lo siento, pero es imposible.
Entonces, ¿debo quedarme cruzado de brazos, sufriendo, torturándome, pensando que mi presencia podría aliviarla? O, bueno, al menos consolarla un poco.
Y que ustedes me impiden verla. Doctor, yo le aseguro que la relación entre magdalena y yo es muy firme.
No es amor solamente lo que siento por ella. Es mi amiga, la respeto, la considero.
Es la muchacha más noble y buena que he conocido. Y yo sé que si ella y yo habláramos, es imposible.
Confórmate. Ya falta poco para que vuelva.
Un caldito de pollo tan sustancioso te preparé. Con una pielita.
Ay, ¿por qué llora tanto? Mi niño, nana, está enfermo.
¿qué tiene? Ay, es que a lo mejor le duele algo, nana.
¿qué tendrá, maría dolores? Por favor, dime.
Tiene que verle a un doctor. Lo único que tiene es hambre, mi niña.
Ay, dios mío. Y ahora mismo le vas a dar su primer alimento.
Pero no te comes tú, mi niña. No, no, no.
El niño primero. Ya te voy a enfriar el caldo, mi niña.
Pues no importa. Aunque se enfríe, lo tomo frío.
Pero que no llore, mi niño, ya, mi amor. Por favor, no llores más.
Y empezaste a hablar como todas las madres. Primero el hijo y la sopa que se enfríe.
Y luego, aunque no se tome sopa, primero es el hijo. Ay, pobreza.
Bueno, mira, tiene que ser así como lo tienes, mi amor. Ya, ya, ya.
Ponle bien su bracito. Ponle como si fuera una cuneta al brazo, mi nena.
Luego, pues le pones la boquita acá en el pelo. Eso es.
Él solito va a encontrar el camino. ¿eh?
Mira nomás, mi niña. Mira qué lindo.
Ya está pegado al caminito de la vida. ¿cómo sabes tanto, nana?
¿dónde aprendiste, eh? Estas cosas no se aprenden, mi niña.
No se enseñan. La mujer las sabe por instinto.
Y su hijo también. Ah, míralo qué lindo.
No es una gloria de dios. Es una gloria.
Y le doy gracias por ello a mi creador. Sí.
Así mismo comía mi albertico. Ah, cuando se prendía mi pecho.
Se llamaba alberto, tu hijo. Sí, alberto.
Pero yo le decía albertico. Albertico de mi alma.
No quería ponerte triste, nana. No me pone triste, mi alma.
Triste estaría si no lo hubiera conocido jamás. Si nunca lo hubiera tenido entre mis brazos.
Y ese recuerdo, ese solo recuerdo. Ese recuerdo de esos días me ha hecho feliz toda la vida.
Además, maría elena, dios nos da y dios nos quita. Bendita sea su santa voluntad.
Matilde. ¿qué tal?
¿cómo estás, jorge luis? ¿puedo hablar un momento contigo?
Claro. Josefa, espérame en la puerta.
Allá te alcanzo. Ya encontré en la biblioteca los libros que me pediste.
Y en la tarde me voy a poner a estudiarlo todo. Sí, a ver, préstamelo.
Mira, de este vas a estudiar solamente los capítulos tres y cinco. Pero también dijiste que el diez.
No, eso después tampoco quiero agobiarte. Sí, sí, el tres y el cinco.
Con eso es suficiente. Y mañana por la noche repasamos la lección.
Yo estaba pensando. No es muy pesado para ti después de tus clases en la universidad, las conferencias que preparas y tus viajes a nueva york, perder tanto tiempo.
¿tanto tiempo conmigo? Ya te he dicho que el tiempo que se le dedica a los que queremos no se pierde, al contrario, se gana.
Estoy creyendo que de veras me estimas. ¿hasta ahora lo crees?
Debiste saberlo desde siempre. ¿qué pasa?
Aquel que está parado en la esquina, pero voltea despacio sin que lo note. ¿ya lo viste?
Sí, ¿qué pasa con él? Es el novio de maría elena.
¿qué te ha dicho maría dolores? ¿cómo está mi hija?
Yo creo que bien, porque maría dolores anda muy contenta, muy animada. Eso se adelantó y cambia todos mis planes.
Bueno, ahora ya lo sabes. Ya conoces mi vergüenza.
Pero no va a conocerla nadie fuera de ti. Hace tiempo te dije que algún día, a cambio de mi protección y mis favores, ibas a tener que pagar la deuda haciendo lo que yo te ordenara.
Sí, señor, y no lo he olvidado. Primero me matan que hablan de lo que he visto en esta casa.
Sí, eso por descontado. No es lo que iba a ordenarte.
Pues diga usted. Con mis manos, con mis ojos, con todo lo que soy, estoy dispuesto a obedecerlo.
Vas a matar al bastardo que acaba de nacer. Eso dije.
Oiga, señor. ¿qué?
Yo nunca he... Quiero decir, de frente a quienes me hacían daño, sí, pero matar a un crío, nunca.
No debió nacer nunca. Pero ya está aquí, patrón.
No discutas mis órdenes. Es su vida o la tuya.
Pero se trata de un niño. ¿desde cuándo te tocas tú el corazón?
Además vas a hacerme un favor, porque yo jamás lo reconoceré y nunca permitiré que mi hija se le acerque. Fran, que así sea, la vida es la vida.
Lo matarás porque yo lo digo. Porque te ha llegado la hora de pagar.
No. No podré hacerlo.
A otro perro con ese hueso. Matar es tu oficio, es lo que aprendiste desde niño y es lo único que sabes hacer bien.
Por eso te he conservado a mi lado a pesar de todos los consejos, porque pensé que algún día te iba a necesitar. Pues este es el día.
Pero ¿cómo voy a hacerlo? Ese es asunto tuyo y no quiero conocer los detalles.
Pero no me lo voy a poder ni acercar a maría dolores. Ella lo cuida como una leona enjaulada.
Hasta los leones duermen y no lo va a cuidar las 24 horas del día, ¿entiendes? Sí, señor.
Pues entonces hazlo. Y cuanto antes.
¿quién es él? Es el novio de maría elena.
Pero ¿qué vas a hacer? ¿ir a pedirle cuentas?
¿de qué? Sí, maría elena no es tu novia.
Además, ya se fue, mira. Se acaba de subir a un taxi.
¿y cómo sabes que es su novio? Porque él me lo dijo.
No me mientas, matilde. No me mientas en esto.
No, él me lo dijo. Y además me pidió su dirección en españa.
Entonces él tampoco se ha comunicado con maría elena. Es evidente que no.
Entonces, yo no le dije dónde estaba. Pensando en ti no se lo dije.
En mí no tienes por qué pensar. Porque si maría elena los coge a él, ¿qué puedo hacer?
Nada. Absolutamente nada.
Porque tú no eres de los que lucha por un amor. Te equivocas, matilde.
Por el de maría elena me enfrentaría al mundo entero. Siempre que se me dieran las armas.
¿qué armas? ¿tienes la dirección que te pidió él?
No, pero puedo conseguirla. Pues entonces consíguela.
Consíguela y nos das la dirección a los dos. Seguramente él volverá a buscarte.
¿de veras quieres que le dé la dirección a él también? ¿estás seguro?
Sí, totalmente seguro. Tú dices que no sé luchar.
Y yo digo que sé luchar, pero de frente, con las mismas armas del contrario. Es que no te entiendo.
Creo que nunca te voy a entender. Porque no quieres.
Que no te interesas. Sí me interesa.
Me gesto saber cómo eres, qué piensas en realidad. Pienso...
Pienso en la dicha de maría elena. Y si, para que ella sea feliz, es necesario que yo me sacrifique, lo haré gustoso.
Entonces no la quieres. Al contrario, matilde, al contrario.
El verdadero amor, el amor como yo lo consigo, es así, renunciación, un sentimiento en que el alma pasa por encima de lo humano. No te entiendo.
Pero de todas maneras te voy a dar esa dirección. Adiós, jorge luis.
Mira qué bonito quedó el cajón de la fruta. Y con esta almohada de plumas que yo le puse dentro tu niño va a dormir como un bendito.
No te quejes, mi niña. Piensa que nuestro señor jesucristo vino al mundo en un establo y ya era dios.
¿ya terminaste? Va a llevarme todo esto a la cocina.
Nana, quédate un ratito conmigo. Descansa tú también.
Pero si no estoy cansada, mi niña. Además, ahora hay tanto que hacer.
Ya lo verás. Lavar pañalitos, preparar el tecito para el niño.
Descansa un rato, nanita, ven. Siéntate aquí.
Ay, mi niña. Mi pobre nana.
No sé qué habría hecho sin ti. La virgen te habría ayudado, mi niña.
La virgen. Y dios, nuestro señor, que siempre manda un ángel de bondad como tú para que nos acompañe.
Así te veo, maría dolores. Como mi ángel bueno.
Ay, qué tenes, mi amor. Qué tenes.
Ay, qué bonito. Ya llegó mi papá.
Hace ratito. Cuando tú todavía estabas dormida.
Y entró a verme y a ver al niño. ¿has hablado con él?
Nana, ¿sigue enojada? No sé, mi niña.
Se ha bañado en sudor. Con los belfos echando espuma.
Se fue derechito a la caballerita. Lo dejó allí, volvió a salir y ya no lo he visto.
Tengo que hablar con él. Todavía no, mi niña.
Mejor nos esperamos. Es que...
Es que, nana, quiero decirle tantas cosas. Ya se las dirás a su tiempo.
Ya verás que él solito, sin que lo forcemos, viene a saludarte, mi niña. Y cuando vea al niño, el corazón se le va a ir tras él.
¿tú crees eso? Yo quiero creer, mi niña.
Yo tengo fe en que la virgencita de guadalupe nos ayudará a proteger a tu hijo contra la cólera de su abuelo. Pero ya no hablemos de cosas tristes, mi niña.
Vamos a ver. ¿qué nombre has escogido para nuestro niño?
Se llamará albertico. ¿qué has dicho, mi niña?
Se va a llamar alberto. Albertico, como tu hijo.
Porque desde ahora te digo, maría dolores, que este niño va a ser tan tuyo como mí. No lo va a adoptar como néstor.
No lo va a creer nadie, que seamos tú o yo. No te lo pague.
Porque yo, yo no puedo. Adelante.
¿qué quieres ahora? Yo tengo una deuda con usted.
Y bruno siempre cumple lo que promete y lo que debe, a matar al crío. Claro que lo harás.
¿alguna vez lo dudaste? Sí, don rafael.
Porque es una cobardía cava con quien no puede defenderse. Pero usted manda y yo obedezco.
Eso es lo único que me importa. Tus consideraciones y cargos de conciencia me tienen sin cuidado.
Lo que quería decirle es que lo voy a hacer. Pero no hoy ni mañana.
¿cómo? Yo tengo que protegerme.
María dolores es una mujer muy peligrosa. Pero vas a decirme que le tienes miedo a esa negra.
Puede echarme el mal de ojo mientras esté yo aquí. Cuando haga lo que usted me ordene hacer, tengo que irme de la finca enseguidita y muy lejos.
Naturalmente. En eso ya había yo pensado.
Volverás enseguida a la plantación. No.
A la plantación no. A seguir trabajando como su capataz o como su peón o cualquier otra cosa.
No. Tengo que irme muy lejos y comprar mis propias tierras.
Ya veo por dónde vas. Por el único camino que usted me ha dejado.
Que cometa su crimen. Es un crimen.
Es justicia. Llámenlo como quiera.
¿cuánto me va a dar? ¿cuánto pides?
Esto cuesta en la tierra a la que le tengo echado el ojo. Cobras caro,negro.
No. Si se considera que voy a matar a un del junco.
Del junco no. Sólo dios sabe cómo se apellida el padre.
Recomendar a dios nuestra charla,señor. Es pecado.
Recibirás tu dinero íntegro ,en efectivo y hasta el último centavo. Cuando ya esté seguro de que cumpliste mi encargo.
Y luego te vas. Te vas muy lejos y no volvemos a vernos.
Eso es lo que quiero. He estado pensando en lo que dijiste hace un momento.
La negra lo cuida como una leona y mi hija lo defendería también. A ella no hay que hacerle daño.
Al contrario, hay que ganar su confianza. La de maría dolores también.
Tú por una parte y yo por otra. Para que cuando se descuiden te llevas al chamaco.
Se está meditado,patrón. Es justito lo que pensaba proponerle.
Bueno,pues ya te lo propuse yo antes. Y ya estamos de acuerdo.
Ahora déjame,voy a aprovechar el tiempo que pase aquí para poner en orden las cuentas de la finca. Pienso venderla en cuanto pase esta pesadilla.
Está bien,don rafael. Como usted mande.
No hay otra solución. ¿qué pasa,alfredo?
No me le pude acercar. La vi en la plaza,pero estaba platicando con un tipo y me fue imposible abordarla.
De verdad,yo no sé qué persigues,alfredo. Persigo a maría elena.
No puedo olvidarla. Pues entonces no te cases con la otra.
¿qué tal si hay un malentendido? ¿qué tal si ella vuelve en estos días y se aclara todo?
¿tú crees en el destino ,ramón? Pues no sé,no sé si es el destino,coincidencias.
A mí me han pasado cosas rarísimas. Por ejemplo,una noche...
Yo sí creo en él. Me voy a poner en sus manos.
Si el destino quiere que vuelva a ver a maría elena, pues la veré y si no,pues me caso con la otra y asunto terminado. ¿y qué sucede si te la vuelves a encontrar después y nuevamente ya no eres libre para acercártela?
¿me la acercaré libre o no? Lo hice antes.
¿por qué no repetirlo ahora? Porque quieres tenerlo todo ,alfredo.
En la vida hay que escoger o se queda uno sin nada. No,ese no es mi caso.
No te confíes. Mira lo que te pasó por querer salirte siempre con la tuya.
María elena del junco no aceptó lo que le proponías. Defendió al hijo.
Y después se fue a tenerlo quién sabe adónde. O a no tenerlo.
A tenerlo,alfredo. Ella no es como las otras mujeres que tú has conocido y lo sabes.
No,no es como las otras. Por eso no la puedo olvidar.
Tiene razón el padre juan. Debo buscar el momento oportuno.
Apelar a sus buenos sentimientos. Mi marido no es un mal hombre.
Tiene su carácter,su orgullo. Pero esta rabia.
Esta cólera no puede durar toda la vida. Debo hacerlo comprender que sea como sea.
Se trata de nuestro nieto. Y pedirle que me deje ir con maría elena.
Falta ya tan poco tiempo. Y tampoco es justo que la cuide maría dolores.
Yo soy la madre. Y adoro a mi hija.
A mis hijas. Hola,mami,ya llegué.
Ay,mamá,¿qué es todo esto? ¿quién espera,bebé?
Lo hice para la canastilla que me toca llevar a esa obra benéfica de jalapa. De la que te hablé.
Ay,¿a poco quieres decir que le vas a mandar estas cosas tan finas al hijo ilegítimo de una desconocida? No hay hijos ilegítimos.
Hay padres ilegítimos. Me lo ha hecho entender.
El padre juan. El padre juan habla muy bonito.
Y tú le tienes una fe ciega. Ay,mamá,pero en serio.
¿no te parece que exageras? Mira nada más.
Camisas de lino y estambre de la mejor calidad. Ay,y qué bordados,mamá.
Mira qué puntadas. Si parece que estás preparando la canastilla de un príncipe.
Deja eso. Yo sé lo que hago y no te estoy pidiendo consejos.
Está bien,pero no te enojes. ¿cuándo volverá papá de la finca?
No sé,no lo dijo. ¿por qué?
Es que estaba pensando. Mira,ya se acerca la navidad y deberíamos empezar a prepararnos,mamá.
Todavía falta. Ay,pues sí,pero a la hora de la hora siempre andamos con carreras.
¿dónde guarda papá la lista de felicitaciones de navidad y año nuevo que manda cada año? No sé,supongo que en su despacho.
¿por qué? Porque quiero darle la sorpresa de que cuando vuelva encuentre aquí arreglada todas las listas.
Ay,mamá,dame la llave para empezar de una vez. No vayas a desordenar las cosas,eh.
Él podría disgustarse. ¿quieres más,bruno?
No,gracias. ¿qué te pasa?
No tengo hambre. Pero si siempre devoras como un pelón de oficio.
Nada más voy a tomar el café. Está bien,bruno.
Como tú quieras. Quería darte las gracias ,bruno.
¿por qué? Viste,cuando el patrón se puso bravo.
Pero ten cuidado,bruno. Ya ves lo que te hizo.
No me gusta que le peguen a una mujer. Se me está ocurriendo.
¿qué cosa? Que a lo mejor es cierto lo que dice la niña maría elena.
Que no eres tan malo. ¿ella te dijo eso?
Sí. Y estaba empeñada en enseñarte a leer.
Pero yo no quise. Yo no la dejé.
Porque me he fijado cómo la miras. Esto es lo que hacía miranda.
Lo es. Son ustedes los hombres los que pervierten, los que atropellan, los que matan.
Ya está bien de hablar de muerte. Tienes razón,bruno.
Es de la vida de la que hay que hablar. Hoy esta casa se ha llenado de vida.
Sí,jorge luis. Estuve revisando las listas de felicitaciones de navidad que manda papá cada año.
Y este tengo la dirección de la prima del tío alejandro. Apúntala.
Vive en la calle de florbach, número 2. Florbach,¿así se llama la calle?
Sí. Florbach,número 2.
Florbach,número 2. Ahí puedes escribirle a mi hermana.
Gracias. Oye...
No se te olvide lo que hablamos. ¿respecto a qué?
Si ese que,según tú es el novio de marilena, volvió a buscarte. Dile también a él dónde...
Dónde puede localizarlo. No.
No quieres ventajas,¿verdad? No,no quiero ventajas.
Pues te deseo suerte. Deseo que ganes, aunque la verdad, no sé si ganarás o perderás cuando consigas el amor de marilena.
Adiós,jorge luis. Estoy muy cansada.
Unos pasitos más,mi niña. La mujer que acaba de tener un niño tiene que hacer ejercicio.
Que no le vengan complicaciones después. Lindo es,¿verdad?
Hermoso,mi niña. ¿cómo estás,mi amor?
Llévatelo. Quiero hablar con mi hija y esa criatura no hace más que llorar.