Te quedan: 9 días para ver este capítulo.

La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Este es mi pecado. ¿cuál es el tuyo?
Mi pecado eres tú. Mi pecado eres tú.
Pero te lo juro, traté de ayudarlo. Me metí al lago para buscarlo, pero no lo encontré.
Te creo, hijo, te creo. Y justo por eso no quiero que te sientas culpable de lo que pasó porque no lo eres.
De todos modos me siento mal. Dime cómo le hago para ya sentirme bien.
Tú verás que poco a poco ese sentimiento va a ir desapareciendo. Pero por lo pronto tienes que caminar con la cabeza muy en alto porque no hiciste nada malo.
Y por lo tanto no tienes nada de qué avergonzarte. ¿estamos?
Vamos a la casa que tu madre debe estar preocupada por ti. ¿de lo que le pasó a mi hermano?
No quiero hablar de eso. Bendito sea dios que ya llegó.
¿ahora qué pasa? Pues que la señora me acaba de dar un susto espantoso.
¿por qué? No te quedes callada y contéstame por qué.
Hace rato entré a la recámara y la había acostado en la cama. Pensé que estaba dormida, pero...
Pero luego me di cuenta que sí. Había tomado no sé cuántas pastillas.
Pero no se angustie, no se angustie. No, ya hice que volviera el estómago.
Te dije muy claramente que la cuidaras y que no te despegaras de ella. Sí, es que eso es lo que hice.
Pero rosario me dijo que quería estar sola en su cuarto y me corrió. De todos modos le di sus vueltas.
Y fue cuando me di cuenta de lo que hizo. Háblele al doctor manrique.
Ya le hablé. Ya viene para acá.
Nada, mi amor. No te angusties.
Lo que pasa es que estaba muy cansada. Y se quería dormir.
No se va a morir como mi hermano, ¿verdad? No, princesa.
Claro que no, chiquita. No digas tonterías, mi amor.
Quiero ir con mi mamá. Mira, ya fue tu papá.
No conviene que le demos lata ahorita, ¿sí? Mejor me acompañas a la cocina, mi amor.
Entonces, ¿cuál es? Para seguir viviendo sin mi niño.
Me voy a levantar sabiendo que ella no está. Y que ella nunca va a estar como...
Quedamos tiempo. Jamás vamos a poder arrancarnos este dolor.
Tú verás que el tiempo nos va a ayudar para poder sobrellevarlo. Ya te dije, no voy a poder, paulino.
Pues vas a tener que hacerlo. Por lo que crees, todos te necesitamos más que nunca.
Yo, rosario, no soportaría perderte a ti también. ¡a ningún lado!
Estuvo caminando por ahí. Me la encontré sentado en la plaza.
Ay, mi chiquito. No le hagas caso a esa loca, ¿oíste?
Lo que pasa es que esa gente no sabe. Julián y yo ya hablamos del asunto.
Y no vale la pena seguir dándole vueltas. José, hazme el favor de acompañar a tu hermano.
Por favor, rodolfo, vámonos de aquí. ¿qué?
Vamos a dejar este maldito pueblo. Vámonos a vivir a otro lado.
Vámonos lejos de los córdoba, de gavino, de todos los demás. Por favor.
¿y qué tiene que ver gavino en todo esto? Puedes estar seguro de que va a tomar partido por paulino.
Él también se va a dedicar a hacerle la vida de cuadritos a julián. Nadie le va a hacer la vida de cuadritos a mi hijo.
Porque no hizo nada malo. Eso dices tú.
Pero francamente no creo que la gente piense lo mismo. Y menos después de escuchar los gritos de rosario.
Por favor. Lo mejor que podemos hacer es largarnos de aquí.
Yo no quiero que hagan a un lado a nuestro hijo. No nos vamos a ir a ninguna parte.
Hacerlo sería huir. Y aceptar que julián efectivamente es culpable de lo que pasó.
Hijo, de veras que hay veces que de plano no te entiendo nada. Perdón que lo moleste, don paulino, pero...
Quería saber si ya se fue el doctor. Sí.
Ya se fue. Mira, ya sabíamos.
Que mi mujer está deprimida y que hay que estar muy al pendiente de ella. Me siento muy mal por lo que pasó.
Usted tuvo razón en molestarse conmigo. No debí dejarla sola.
La verdad es que rosario hubiera hecho esa tontería en cualquier momento. Pero no podemos permitir que vuelva a pasar.
Ni dios lo quiera. Tengo que encontrar la manera de mantenerla ocupada.
Tal vez con una nueva ilusión. ¿una nueva ilusión?
¿como cuál? Como que vuelva a ser madre, por ejemplo.
Estoy dispuesto a llevarla con el mejor especialista para que se vuelva a embarazar. Con todo respeto.
El lugar que tenía césar en el corazón de rosario no lo va a poder ocupar ningún nuevo hijo ni nadie. ¡eso ya lo sé!
Nada, nadie, nunca va a poder sustituirlo. Pero estoy convencido que un nuevo embarazo ayudaría a calmar el dolor de mi mujer.
De mantenerla ilusionada. ¿qué pasa?
Pues, en todo caso, rosario ya tiene una hija de la cual ocuparse. Porque además lucrecia la necesita mucho.
Y a usted también. No es por nada.
Pero nadie se ha dado cuenta de que la niña está sufriendo mucho. Y está pidiendo a gritos que su mamá y su papá le pongan un poquito de atención.
Ya lo sé, delfina. Pero en este momento mi mujer tiene prioridad.
No me puedo arriesgar a que intente otra tontería como la de hoy. Por favor, delfina, encárgate tú de lucrecia.
Le aseguro que nunca he dejado de hacerlo. Pero yo no soy su madre.
Con su permiso. ¿eso cómo se iba a llamar?
Yo tampoco sé cómo ponerle. Mira lo que encontré.
Se te volvió a caer. No es mía.
Es la de mi hermano. ¿dónde la encontraste?
A la orilla del río. A lo mejor por eso césar se cayó al agua.
Porque cuando se subió al tronco no la traía puesta. Y la virgen no lo pudo cuidar.
Se me hace que tu mamá no sabe eso. Y por eso cree que julián tuvo la culpa.
Pero él no tuvo la culpa. Acuérdate que hasta se aventó al agua para sacar a mi hermano.
Pues sí, pero tu mamá no lo sabe. Ahora sí que ya nunca va a dejar que te juntes con julián.
Pero yo tengo que verlo. Tengo que decirle que yo sé que él no tuvo la culpa de nada.
¿verdad, finita? ¿cómo anda todo por acá?
Ya se podrá imaginar, modesto. Se me hace que el milagro no va a volver a ser el mismo.
Sí, pues no es para menos. Pero lo bueno es que a los patrones todavía les queda su hija.
Y ella ya ve que es muy linda. Ay, modesto.
Pues parece que en esta casa nadie se da cuenta de eso. Te la quiere mucho, ¿verdad?
¿y cómo no la voy a querer si yo misma le di de comer? Cuando estaba chiquita, cuando nació.
¿y eso por qué? Pues porque cuando la señora rosario dio a luz, le faltó leche para darle de comer a sus dos hijos.
Yo acababa de tener a mi manuel y gracias a dios me sobraba la leche. Así que me encargaron a la niña.
Y no sé por qué, pero desde entonces rosario la hizo a un lado y se dedicó en cuerpo y alma al niño. Sí.
Todo el mundo sabe que era su consentido y también del patrón. Estoy segura de que si la que se hubiera ahogado hubiera sido lucrecia, la tragedia en esta casa no sería tan grande.
No, no diga eso. Tienes razón.
Perdón. Esas cosas no se deben decir.
¿quiere un juguito de manzana? Mire, hice mucho hoy.
De plano, hoy nadie lo va a querer probar. Pues yo sí se lo acepto.
Muchas gracias. Me voy a sentir menos mal en este lugar.
Ya viste que no es así. Mañana mismo le voy a decir a delfina que saque todo esto.
Por supuesto que no. Que nadie, que nadie se atreva a tocar esta recámara, paulino.
Que se quede así. Así tal cual para siempre, ¿me entiendes?
Exactamente como está. Que no mueva nada.
Que no mueva nada, paulino. Bueno, tal vez algún día la necesitemos.
A lo mejor tenemos otro hijo y posiblemente... Por supuesto que no.
Yo no quiero tener otro hijo, ¿me entiendes? No quiero tener otro hijo nunca.
No te pongas así. Lo dije por decir algo.
Eso es todo. No.
Tranquila. No, yo no necesito a nadie, paulino.
No necesito otro hijo. Yo quiero a mi cesarito.
¿te importa mi cesarito? Ya, tranquila.
Cálmate, mi vida. Mi niño, mi niño.
Buenos días. ¿cómo amaneciste?
Mal. ¿quieres que te suba algo de desayunar?
No hace falta. Voy a bajar.
Me parece muy bien. Voy a avisarle a lucrecia para que desayune contigo.
No necesito compañía. Delfina, quiero que limpies muy bien el cuarto de cesarín.
Busca su medalla porque no la encontré por ningún lado. A lo mejor se quedó con ella puesta.
No. Cuando paulino me lo trajo, no.
No la traía. Entonces yo la busco.
Que esta niña no vaya a hacer ninguna tarugada. ¿va a estar con nosotros?
No, chaparro. Se fue a la escuela bien temprano para arreglar quién sabe qué tantas cosas.
Como ya van a empezar las clases. ¿y el maestro de césar?
¿ya sabe que él no va a regresar a la escuela? Seguramente.
Todo san pedro ya sabe lo que pasó. Y bueno, pues ya que estamos hablando de eso, les voy a hacer una advertencia a los dos.
Cuidadito con volverse a juntar con lucrecia cordoba. Sí está claro, ¿verdad, julián?
Estoy seguro que ella no piensa como su madre. Me importa un comino lo que piense o cómo piense.
Una vez más, su madre se portó mal contigo. Ya es hora de que tengamos por lo menos tantita así de dignidad, ¿no?
No. Pero tu padre no la tiene.
Tú fuiste el insultado mínimo. Ponle el ejemplo.
No voy a enterarme que sigues viendo a la escuincleza. Y tú tampoco, josé.
Estoy hablando bien en serio. Me imaginé que ibas a estar aquí.
¿qué pasó, matías? Desde ayer quería hablar contigo.
¿de qué? De lo que pasó en el velorio de césar cordoba.
Perdóname, pero no voy a permitir que tú también me vengas a hablar mal de mi hijo. Por supuesto que no vengo a eso.
Y de ninguna manera estoy de acuerdo con lo que me dijo. Con lo que dijo rosario.
Si estoy aquí es precisamente porque sé lo mal que te debes sentir por todo eso. Te aseguro que no me siento peor que mi propio julián.
Lo que le hizo rosario no tiene justificación. Mi hijo podrá ser todo lo inquieto y travieso que quieras, pero es un buen muchacho, matías.
Te lo juro. No tienes que decírmelo.
Lo sé. Pero te pido que comprendas el dolor de rosario.
En casos como este, para poder manejar su desesperación, la gente busca a un culpable. Todo eso lo puedo entender.
De hecho, eso fue lo que le dije a mi hijo para tranquilizarlo. Pero justina tiene razón al decir que rosario no tiene derecho a ensañarse así con nuestro hijo.
Y tampoco paulino. Pero si paulino apenas se abrió la boca.
Tal vez. Pero el que calla, otorga.
Y si se quedó mudo, es porque obviamente está de acuerdo con su mujer. Yo voy a hablar con paulino y sobre todo con rosario.
Nada más me voy a esperar a que esté un poco más tranquila. Francamente, no creo que sirva de mucho.
Por favor, rodolfo. Tú nunca has sido orgulloso.
Así que no empieces ahora. No es orgullo, matías.
Sino dolor, tristeza. Por un lado, siento que todo esto puede acabar con la amistad que tengo con paulino.
Y por otro, me queda claro que de ahora en adelante, mi hijo julián va a ser señalado por todo el mundo. No creo que el asunto llegue a tanto.
Pues ojalá, matías. Ojalá.
¿no has visto a lucrecia? Para nada.
Es que no la hallo por ninguna parte. A lo mejor fue al pueblo.
¿y a qué? Pues a ver a julián.
Pero ¿por qué lo dices? Porque ayer me dijo que tenía ganas de verlo.
Óyeme bien. Si don paulino o doña rosario te preguntan por lucrecia, no se te vaya a ocurrir decirles eso, ¿eh?
No. Tengo que hablar contigo.
¿qué pasó? Puede que césar se ahogara.
Ay, claro que no. Me dijo que ya no puedo ser tu amiga.
Yo sí quiero. Yo sí quiero ser tu amiga.
Yo también. El chamuco.
Sí hay que acabar con él. ¿qué están haciendo, eh?
Eso que están haciendo está muy mal. Y si no se van inmediatamente de aquí, en este mismo momento voy a buscar a sus padres.
Mira nada más cómo te dejaron. Estoy bien, casi no me duele.
Pero te está saliendo mucha sangre. Vamos a tu casa.
A mi casa no. No quiero que mi mamá se dé cuenta de lo que pasó.
Es que no tienes de qué avergonzarte porque tú no hiciste nada malo. Pero lo que de ninguna manera está bien es que les ocultes este tipo de cosas a tus padres.
Ándale, vamos. Vamos.
Tú también vas a venir conmigo. Después de dejar a julián en su casa, te voy a llevar al milagro.
Porque supongo que viniste sola. Sí.
Ándale, no perdamos más tiempo. Vamos.
Delfina, ¿sabes dónde anda lucrecia? No, no la he visto para nada.
¿eso quiere decir que esa niña ni siquiera ha desayunado? No, todavía no.
Qué raro, porque ya no está en su cuarto. ¿tú tienes idea dónde puede estar metida?
Anda en la huerta con modesto, ¿no? Ya ve que le encanta estar por allá.
Voy a buscarla. Pero me has dicho que no es bueno decir mentiras.
Y lo sostengo. Pero nosotros no estamos echando mentiras.
Porque tampoco nos consta que lucrecia haya ido a buscar a julián, ¿o sí? ¿o sí?
No, ¿verdad? Entonces no hay mentiras.
Unos chamacos le aventaron una pedrada. Que soy el chamuco.
¿ya viste lo que provocó la estúpida de tu madre? ¿ya viste?
Calla, por favor, justina. ¡lárgate!
Lárgate de aquí ahorita y óyeme bien. No quiero que te lo hagas acercar a mis hijos.
Si lo haces, te juro que te voy a agarrar a cachetadas. ¡ya basta!
¡ya basta! Espérame afuera, hija.
Anda. Anda.
Ahorita nos vamos. Anda.
De ninguna manera me parece justo lo que le hicieron a julián. Pero menos justo es que tú te desquites con esa pobre criatura.
Sí. Pues eso vaya y dígaselo a rosario cordo.
Voy a curar a mi hijo. Me queda claro que en este momento no se puede hablar contigo.
Sí. Con permiso.
Con permiso. Quería decir a mi mamá que estaba con julián.
No tengas miedo. Date cuenta que tú tampoco estabas haciendo nada malo.
Por favor, padre. Puede ser un secreto entre usted y yo como con lo de don gavino.
¿sabes qué es lo que creo? Que tus papás deben enterarse de lo que le pasó a tu amigo.
A lo mejor así tu mamá se da cuenta de que fue injusta con él. Estoy segura de que mi mamá siempre va a creer que julián tuvo la culpa de que césar se ahogara.
Pero eso no es cierto, padre. Se lo juro.
No, no, no. No me tienes que jurar nada.
Ya lo sé. Y no te preocupes.
Voy a hablar personalmente con tu mamá para que se quite esa absurda idea de la cabeza. Sí.
Sonríe. No va a pasar nada.
Ya pasó. Espero que con esto sea suficiente, mi amor.
Si te sigue saliendo sangre sí te voy a tener que llevar con el doctor. Ahorita ya se paró, pero...
¿ya salió mucho? No, mi amor.
Si no tienes por qué hacerte el fuerte, papito. Lo que haces de plano no entiendo.
¿por qué? ¿qué caramba estabas haciendo con la lucrecia esa?
Justo te acababa de prohibir que la vieras, hombre. No puedes obligarme a que la deje de ver.
Lucrecia es mi amiga. No seas necio.
¿no te das cuenta cómo te está yendo por culpa de esa gente? Pero lucrecia no tiene la culpa.
¿qué caramba contigo? ¿de veras eso lo dices?
Porque todavía es un... Que cuando es peor que sus padres.
Ella no va a hacer eso. Yo ya no voy a seguir discutiendo contigo.
Contigo no se puede. Pero una cosa sí te advierto.
O dejas de ver a esa maldita escuencla, o te juro que te voy a ir... Estaba buscando por todos lados.
Estaba conmigo. ¿te fuiste tú sola hasta el pueblo?
Ahora sí estás llena de sangre. La sangre no es de ella, sino de julián.
Entonces no es verdad que estaba contigo. Andaba con ese engendro y tú la estás encubriendo.
En lugar de molestarte tanto por tonterías. Por lo menos deberías de preguntar qué le pasó a ese pobre muchacho.
Me importa muy poco lo que le haya pasado. Paulino.
Paulino. ¿podemos hablar?
Lo estamos haciendo, ¿no? Sí.
Pero prefiero que platiquemos en otra parte. Y a solas.
Vamos a mi despacho. Mira, ni siquiera la odias.
¿eso es la verdad? ¿qué va a seguir después de este pueblo de porquería?
¿a dónde quieres llegar, justina? Ya te lo dije.
Quiero que nos larguemos de aquí. Quiero que nos larguemos lo más...
No lo vamos a hacer. Además.
¿a dónde nos iríamos? Mi trabajo está aquí.
Ay, valiente trabajo es conseguir algo mil veces mejor en otro lado. Tú puedes dejar de ser el maestrito mediocre de porquería que eres aquí.
Que... Por favor.
Eso es lo que sé hacer. Trabajar como maestrito mediocre.
Perdón. Vamos.
Vámonos de aquí. Precisamente porque estoy pensando en él.
Creo que debemos quedarnos y enfrentar las cosas. Julián tiene que caminar con la frente bien en alto.
Y demostrarle a todo el mundo que no tiene nada de qué avergonzarse. Y si...
Si no fuera tan inocente como creemos. ¿por qué dices eso?
No sé. Si resultara que...
Es que julián forzó a césar para que cruzara el río. Digo, los niños son así.
A veces hacen cosas que... Me parece el colmo que tú, que eres su madre, estás diciendo esas cosas.
Tu obligación es apoyar a tu hijo. Eso es precisamente...
¿y no será que la única que quiere una razón para irse de aquí eres tú? Hablemos claro.
Dime. ¿de qué quieres huir?
Si yo no estoy tratando de huir de absolutamente nada. Y sí, si tengo todas las razones del mundo para quererme largar de este maldito pueblo en el que nunca me he sentido bien.
Y tú lo sabes, rodolfo. No voy a tomar el problema de julián como pretexto para darte el gusto.
¡rodolfo! ¿te acuerdas lo que me dijiste hace unos días?
Me preguntaste si quería que nos separáramos o... O hacíamos un esfuerzo para...
Para empezar de nuevo. Y bueno, eso es justo lo que estoy tratando de hacer, pero es evidente que el que no quiere mover un solo dedo para salvar este matrimonio ni a nuestra familia es tú.
No puedo creer que te esté diciendo que apedrearon a julián y a ti te dé lo mismo. Tal vez se lo merecía.
No me digas que de veras crees lo que dijo rosario ayer. ¿de veras piensas que ese niño tuvo la culpa de lo que le pasó a tu hijo?
No lo podría jurar. Porque no estuve ahí.
Pero lo que es un hecho es que mi mujer ya me había advertido sobre la mala influencia que ese chamaco podría hacer para mis hijos. Y yo ciego no le hice caso.
Por el amor de dios, paulino. Acepta que lo que pasó fue un accidente.
Igual le pudo haber pasado a manuel o... O a alguno de los hijos de rodolfo.
Pero las cosas no fueron así. Fue el que se ahogó en ese maldito río.
A ti me va a quitar de la cabeza aquel demonio ese. Y se tuvo la culpa.
Julián huerta no es ningún demonio. Es un niño que está padeciendo injustamente las acusaciones que ustedes dos le hicieron.
Nunca lo va a padecer lo suficiente. Pienso que él está vivo.
Digo no. No te atrevas a decir eso.
Piénsalo, paulino. ¿te das cuenta de las consecuencias que puede traer esta barbaridad?
¿se dan cuenta los dos? No nada más va a acabar con su propia tranquilidad.
Sino también con una amistad de toda la vida. Al diablo con eso, matías.
No estoy dispuesta a seguir tratando a los padres del responsable de la muerte de mi único hijo varón. No tiene caso que sigamos dándole vueltas a lo mismo, matías.
Está bien. Por el momento no voy a insistir.
Pero tengo fe en que van a pensar las cosas con mayor cordura. Y estoy seguro de que si lo hacen, van a reconsiderar su postura.
Y no solo por el bien de ese niño, sino también por el suyo propio. Con permiso.
Desgraciadamente no pude convencerlos. Pero usted me prometió que lo iba a hacer.
Vamos a dejar que pase un poco de tiempo para que el dolor que sienten por la muerte de tu hermano, pase un poco. Y puedan ver las cosas de otra manera.
Usted me dijo que los iba a convencer. Me dijo que le tuviera confianza.
Espérate, lucrecia. Perdóname, hija.
Perdóname por fallarte. Que esta sea la última vez que me entero que andas con ese maldito escuincle.
Corta lo que digas. Soy tu madre y me vas a tener que obedecer.
Porque si no lo haces, te voy a mandar a un internado muy lejos. De aquí.
Para que no puedas ver a nadie. Ni a manuel, ni a delfina, ni a nadie, ¿me oíste?
Así que más vale que me obedezcas, lucrecia. ¿me entendiste?
Voy a salir un rato. ¿a dónde vas?
Al panteón. Necesito estar a solas con mi hijo.
Voy contigo. Te dije que quiero estar a solas con el paulino.
Afortunadamente la herida no es muy grande. Lo que pasa es que los golpes en la cabeza siempre son muy escandalosos.
Me iban a aventar más piedras, pero el padre matías llegó. Sí, lo sé.
Tenía mucho miedo que le aventarán piedras a lucrecia, papá. Qué bueno que ella está bien.
Pero a ti tampoco debió haberte pasado nada. Es que, papá, la gente cree que soy el chamuco.
Nunca me imaginé que lo que te dijo rosario iba a llegar a tanto. Solo espero que lo que pasó hoy no se vuelva a repetir.
Ojalá. Hijo, voy a hacerte una pregunta.
Y quiero que me contestes con toda sinceridad. ¿no te gustaría que nos fuéramos a vivir a otro lado?
¿a dónde? Pues no lo sé, pero sería algo así como dejar atrás todo lo que ha pasado.
¿te gustaría? No.
¿estás seguro? Ajá.
Me gusta mucho vivir aquí y no quiero irme a vivir a otro lado. Sabía que esa iba a ser tu respuesta.
Pero de todos modos quería escucharlo de tu propia boca. Te prometo.
Voy a hacer pagar al que te hizo esto. Me cesaré.
Los niños le dieron una peda... ¿por qué le hicieron eso?
Y a lo mejor no... Pero si lo vas a volver a ver.
No, no voy a desobedecer a mi mamá. No la vas a desobedecer.
Mañana en la escuela lo vas a ver. Pues sí, ¿verdad?
Pensaron que mi esposa rosario córdoba está aquí. Quiero saber cómo está.
Sí, el doctor está ahorita con ella. No me importa con quién esté.
Quiero ver a mi mujer en este mismo momento. Quiero verla.
Buenas tardes, don paulino. Dígame, por favor, ¿qué le pasó a mi esposa?
¿por qué la trajeron aquí? Porque se desmayó en el panteón.
Alguien que estaba por ahí la reconoció y la trajo para acá. Nunca debí haberla dejado ir sola.
Es natural que esté débil después de todo lo que ha pasado. Y bueno, sobre todo después de las pastillas que se tuvo ayer.
El desmayo de su mujer no tiene nada que ver con eso. Entonces, ¿qué le pasa?
La señora está esperando. ¿qué?
Que su esposa está embarazada.