Seis Manos no es anime, tampoco es mexicano, pero vale tu tiempo

Además no podemos creer que esas voces sean de Aislinn Derbez y Angélica Vale

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Hoy día si lees que una serie o película ambientada en un pueblito de México mezcla el Western con las artes marciales y los temas sobre naturales te parecerá algo excesivo, fuera de lugar o el equivalente a una madre superiora alimentada con esteroides y mucho trabajo de gimnasio. Sin embargo, no es nada nuevo. El cine mexicano ya lo exploró de una manera... digamos, inusual (como una película ochentera llamada Mercenarios de la Muerte, con estelares como Emilio "El Indio" Fernández). Además es la base de la serie animada Seis Manos.

En Seis Manos conocemos las historias de Silencio, Jesús e Isabela. Los tres son huérfanos quienes no sólo fueron adoptados por Chiu, un maestro de las artes marciales quien se retiró al tranquilo pueblito mexicano de San Simón. También recibieron entrenamiento en combate. Esto, claro, antes de que una banda de narcotraficantes consagrada al culto de Santa Nucifera (una especie de Santa Muerte) liberara misteriosas creaturas. En esencia son humanos, pero una sustancia sagrada les da resistencia, fuerza sobrehumana y un estado mental violento.

Chiu cae combatiendo a estos seres. Pero en su pasado se encuentra un vínculo con este extraño culto. El Balde, principal jefe mafioso de la región, esconde muchos secretos sagrados y no duda en usarlos para su beneficio. Esto mientras los huérfanos buscan respuestas alrededor de la muerte que sufrió su maestro y padre adoptivo. Lo más interesante es que, al final, todo logra tener sentido.

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Conoce a los rostros conocidos en Seis Manos, el 'anime' 'mexicano' de Netflix

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Hace varios meses se anunció Seis Manos, serie animada que, por su estilo visual, ha sido llamada anime por varios medios. Sin embargo, la producción de Netflix está siendo realizada por Viz y Powerhouse.

Netflix
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Lo primero a señalar es que esto no es un anime. Es claro que, para Netflix, anime es un estilo de animación con ojos grandes y un número de cuadros por segundo menor al promedio, que hacen lucir al movimiento menos fluido. Además cuenta con una temática adulta y mucha violencia. Pero no, no se siente como un anime. Lo genial es que esto le ayuda mucho, porque encuentra su propia identidad.

Sí, es una historia que conjunta temas como el narcotráfico, los cultos paganos y las artes marciales. ¿Cómo hacer que encuentre lógica? Simple: no forzándola a que la tenga. Esta combinación de elementos tienen como fin primero y último generar situaciones que hagan explosión en la pantalla. Pongamos una escena en el primer capítulo: un ser similar a un zombie azola un pueblo. Narcos con metralletas van a detener a esa bestia y disparan contra lo que sea, incluso contra la multitud. Expertos en combate antiguo detienen a los criminales con sus técnicas. Tan sólo el lograr poner un pretexto para que todo suceda sin que pierda secuencia es un mérito.

Estamos hablando, además, de una historia inspirada en las cintas de los años setenta. Aquellas en que Bruce Lee noqueaba a cientos de enemigos o Mario Almada masacraba a una veintena de sujetos él solo. Ambas esencias son fusionadas con un espíritu único que vale la pena ver. Ojo, no busques profundidad narrativa de la misma manera en que no se la pedirías a Enter the Dragon o El Tunco Maclovio, porque no se trata de eso. Esa inspiración se nota y se disfruta. Además está retratada con la violencia y crueldad necesarias para cada escena. Aunque, claro, si lo que quieres una trama bien contada esta serie no es para ti.

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La trama es de hecho simple y sus giros de tuerca se pueden ver a kilómetros. Pero engancha por la manera en que las situaciones, exageradas, se encadenan unas con otras. Las peleas están muy bien logradas, los diálogos son intensos aunque no muy imaginativos y es muy fácil empatizar con los diversos personajes. Eso no quita que, sobre todo en los flash backs, los guionistas sorprendan con momentos de extraña inspiración.

En cuanto a las voces hay que decirlo de una: sorprende. Vimos primero la versión en inglés, con Aislinn Derbez (sí, la hija de Eugenio) como Isabela, Angélica Vale como la oficial García y hasta Machete....digo, Danny Trejo como El Balde. Derbez no tiene un historial reconocido como actriz de voz, pero tanto ella como Vale dan una actuación que permite congraciarte con sus personajes. De Trejo no ha más que decir, es una encarnación más de su personaje estelar.

Es fácil reconocer que se ha buscado recrear el estilo artístico de series como Avatar. Sin embargo, pese a que tiene momentos brillantes en el arte, la sencillez en la animación le resta la espectacularidad que debería alcanzar. Por otro lado, no termina de sentirse mexicano pese al setting. Ni siquiera con el spanglish muy forzado en las líneas de diálogo.

Seis Manos es una serie animada que vale el tiempo si te gustan las series y películas de acción. Hay episodios que te harán pasar un muy buen rato si es el caso. Pero está lejos en primera de ser un anime. También de sentirse mexicano. Y si tu tirada es una historia de altura, definitivamente es una producción que no es para ti. Si reúnes los requisitos, bienvenido a San Simón.

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