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Me gustaría llegar a ganarme tu confianza, memo, para que hagamos una buena amistad. ¿sabe qué, señora?
Me dijo que iba a venir una institutriz a cuidarme. La verdad me dio miedo.
¿por qué? Pensé que usted era muy fea y mala.
Lucas, mi cuate, creo que usted me va a poner a hacer trabajos forzados. Tu cuate, como lo llamas, seguramente ve muchas películas.
¿ahora todavía tienes miedo? No.
Pienso que mi maestra lupita tenía razón. Usted es buena, señora...
Señora... Joanina.
Mi nombre es joanina dulcinea. Qué chistoso nombre tiene.
Joanina dulcinea. Entonces, ¿me puedes dar un abrazo?
Vaya, la empleadita se lo ha ganado. Esto me conviene.
Así me parece. ¿no me gusta, memo?
¿ya viste que la institutriz que contraté es algo especial? Sí, abuelita.
Joanina y yo nos vamos a llevar muy bien. ¡cajas de cerillos!
Se largó, nos dejó. Se tuvo que ir a trabajar fuera.
De ninguna manera, micaela. Solo queremos ayudar y lo hacemos con gusto.
Traemos estas cosas. No vamos a permitir que les falte nada mientras su esposo esté fuera.
No, pues, muchas gracias. Pero ustedes saben para dónde se fueron.
¿cómo? ¿y no se lo dijo?
No más que la había salido de una chamba afuera y que se iba a ganar una lana, pero la mera verdad yo no le creí. ¿por qué no, señora?
Esa es la verdad. A su esposo le salió un buen trabajo y no quiso perder la oportunidad.
A mí se me hace que ustedes no me quieren decir en qué anda juan. No piense mal, micaela.
Su marido está realizando una gran labor. Bendito sean esos niños cuando se les ocurrió esta idea para que yo pudiera estar cerca de mi hijo.
¿qué? Bendita sea la señora sofía que tanto me ayudó.
No pensé que usted iba a jugar conmigo, yo no... Joanina.
Perdón, pero ya le dije que su nombre es un poco chistoso. Pues sí, es verdad.
Eres mucho tu perro, ¿verdad? ¿qué dice que es un perro callejero y pulguiento?
No permiso de quedármelo. Es muy listo.
Usted le, mi abuelita, no la puede ni ver. Bueno, jovencito, ya basta de juegos por hoy.
Ahora, a la responsabilidad de los deberes de la escuela. Con permiso, señora.
Una gran decisión, joanina. La...
¿la señora me permite hacerle una pregunta? Sí, eladio, hágala.
¿la señora está satisfecha con la institutriz que eligió? Estoy tan satisfecha que ya no voy a poner ningún guardia dentro de la casa.
Ah, sí, querido. ¡chamacos de porra!
¿que nadie les enseña que los papeles van a quedar en la casa? ¿no se echan al suelo?
Claro, ¿a ellos qué les importa? Aquí está pancha para deslomarla.
Buenas, pancha. ¿cómo dice que le va, señor batalla?
Bien, pancha. Digo, no mal.
Gracias. Oiga, de pura chiripada, ¿no sabe si mi dolor de muelas anda por aquí?
¿lucas? No, señor batalla.
Los escuincles salieron hace horas. Aquí la única que está soy yo, deslomándome como siempre.
¿y ustedes qué hacen aquí? Queremos saber si polita no está en la escuela.
No, señora, aquí no hay nadie. También el señor batalla anda buscando a lucas.
Lucas no llegó a su casa. No, y por lo que miro, polita tampoco.
Ay, dios mío, mi... Cálmate, gogó, cálmate.
Su señor esposo tiene razón, señora gogó. Lo que tenemos que hacer es ir a casa de sus compañeros para ver si alguno de ellos nos da razón de nuestros chamacos.
Ay, dios mío, si le pasa algo a mi bombona, yo me muero, me muero de... No, aquí no ha venido para nada.
Gogó, cálmate. Todos estamos angustiados.
Tenemos que controlarnos para poder pensar qué es lo que tenemos que hacer. Oigan.
Yo me lo pensaba llevar de las orejas a la casa porque creí que mi dolor de muelas se había quedado jugando en la calle. Una angustia tan grande que si se me apareciera no le tocaba ni un pelo.
Es avisar a la policía. Ninguno de nuestros hijos es tan irresponsable como para desaparecer sin tener un verdadero motivo, un pleito, un castigo.
Cuando salimos de la escuela, el melenudo y yo vimos a polita y a lucas irse con el juez buenrostro en su coche. ¿qué?
¿está segura marisol? Sí, maestra bonita.
¿sería el mismo hombre con el que los vi hablando? Si es uno que se cree perro, sí.
Entonces es él. ¿y quién es ese fulano?
Vemos a su abuela para siempre. ¿por qué mi bombona se fue así?
Ella no acostumbra hablar con extraños. Ni tan extraño, señora.
Todos lo conocen. Se llama malvino buenrostro.
Tesoro, qué lista eres. Eso lo sacaste de mis santas hermanas porque las hermanas de tu papá...
No perdamos más tiempo, señora sofía, y vamos a ver al juez. Yo sé dónde está su oficina, solo que a esta hora debe estar cerrada.
¿qué les habrá dicho ese juez a los niños para que los convenciera de irse con él? A mi cabeza de concreto no se le da lo de la estudiadera, pero menso, menso, no es.
Polita nunca se confía de nadie. En todo esto hay algo muy raro.
Fuimos a verlo porque de veras parece que es un perro. Por favor, por favor, por favor.
Por favor, por favor, por favor. ¿qué significa esta invasión?
Señora palacios, el juez buenrostro se lleva a polita y a lucas. Es urgente que nos diga dónde vive.
Pero píquenle y suelten la sopa. Nuestros chamacos corren peligros con esa tía por encubridora.
Nada que ver con malvino buenrostro. Que dios que mi lucas y polita estén bien, porque si algo les pasa, vayan buscando dónde esconderse y que yo no la encuentre.
¿me está amenazando? Agradezca que no soy yo quien lo mete preso a usted.
¿va a venir la maestra lupita, profesor emiliano? No, quedé en llamarla.
Michelle isándar, rete desesperada. Anoche no pudimos pegar un ojo.
Me lo imagino. Ustedes deben de estar viviendo un infierno.
La policía está haciendo lo imposible para averiguar el último paradero de malvino buenrostro. Sí, nada más que él va más a prisa que nosotros.
Ah, sí, un poco más y lo alcanzamos. Estamos a punto.
Ya no me persiguen. Estoy libre.
Voy que regreso con mis pequeñines. Sí, sí, sí.
Con mis pequeñines, sí, sí. Pequeñines gorditos, ¿por qué no quieren comer?
Estos no son ni los pasteles ni los helados que les prometí, ¿verdad? Ya no me siga diciendo esas comidas, porque como dije lucas, no quiero que mis gorditos se pongan flaquitos.
Además, quiero que se enferme. Quedó en llamarme.
Es verdad, maestra. Mi viejo tampoco ha hablado.
Roguemos a dios nuestro señor que nos traigan buenas noticias. ¿por qué se tardaron tanto?
¿encontraron la casa del juez buenrostro? Con esta ropa no me descubrirá.
Y aquí tengo frente a mí, a todos los pequeñines de la escuela patria unida. Allí está wendy, tan chiquilina, que sin pantamina está muy linda.
Y ese otro, tiene una cara de tremendo. Y el chinito, no sé cuál escoger.
Mejor me los llevo a todos, toditos. Bueno, pues, manos a la obra.
¡vete! Sí, agente, muchas gracias.
La policía está trabajando en la búsqueda. Aún no tiene noticias.
¿qué hacemos, gogó? ¿qué hacemos?
Ya escucharon a lupita. Por favor, no nos pongamos más nerviosos.
¿cómo quisiera ser uno de esos chamanes o brujos? Convoca la adivinanza.
Aparto su sentimiento. Ustedes saben lo que significan para mí mis pequeños corazones.
No deben hacer un esfuerzo y calmarse. Lupita tiene razón.
Con tranquilidad y con una idea clara de lo que haremos. Vamos a encontrar a sus hijos.
Estoy preocupada porque los demás niños estaban tramando algo para buscar al juez. Les pedí que dejaran que los adultos junto con la policía nos ocupáramos del asunto.
Hizo bien, maestra, porque esos chamacos también pueden correr peligro. Créame, don primitivo, no me quedé tranquila.
Conozco muy bien a mis pequeños corazones y cuando se les mete algo en la cabeza no hay quien se los quite. ¡no!
Haber regresado. Por fin a palacios le dio permiso porque yo le insistí.
Pero ya se tardó demasiado. No, no espero más.
Guillermo abusó de mi confianza y no me lo niegue. La verdad hace mucho que debió haber regresado.
Estoy de acuerdo, señora. Pero seguramente por estar jugando no se ha dado cuenta de la hora que es.
Así empiezan. Uno les da la mano y se toman al pie.
Esa costumbre voy a quitársela. Yo me encargo de hacerlo, señora.
Le ordeno que corrija a memo todas las malas mañas que tiene. No las cocinea.
No las voy a tolerar. Le viene de la mala crianza del don nadia de su padre.
Y de esa vulgar y corriente mujer con la que se casó después que mi hija murió. Si usted me lo ordena yo voy a buscarlo, señora.
No. Iré yo misma con el chofer.
Anselmo. ¡anselmo!
¡anselmo! ¿qué puede haberle pasado a mi hijo?
¿qué? ¡ahí es!
Aquí van a estar muy felices. Soy el tío buenrostro.
¿por qué no te escuchas? Porque tengo un contrato para hacer una película.
Ay. Qué morenito tan gracioso.
¿cómo se nota que no lo conoce? Suélteme.
Entre todos podemos vencerte. Se van a quedar en la red.
Ahí van a estar muy bien. Todavía tiene su tamaño normal como mis gorditos,lujitas y polita va a ser la super pequeñina ahora mismo que deben tener con gritar y llorar no se va a solucionar nada hemos tomado una decisión señor y señora riola emiliano y yo vamos a ir a las guaridas a ver que hacen mis amores yo no se pero tengo un mal presentimiento va a ser posible criaturita porque ahora mismo los voy a hacer pequeñitos pequeñitos si polita no solo los vas a oir muy cerca pequeñina si no que también los vas a ver no va a funcionar mi rayo empequeñecedor si le falta un fusible pero eso se soluciona muy rápido tengo que ir a comprarlo infante se columpiaba sobre la como veía que resistía fueron a llamar otro elefante ahora si no va a haber ningún problema sepan que los voy a alojar en las cajitas de cerillos ahí van a estar que sorpresota les tiene el tío buen rostro esta cajita se llama escuela patria unida silencio por favor silen...
No no no perdón es la costumbre de hablarle a los alumnos los citamos aquí para darles la terrible noticia de que todos los niños de segundo grado han desaparecido todo indica que están en manos del juez loco malvino buenrostro mis hijos mis hijos ¿dónde están frisa ,damián? ¿dónde están mis hijos?
Que me traigan a mi dolor de cabeza sano y salvo prometo que no vuelvo a darles hombres ni a ganarlos de las orejas yo te prometo ser maldito mi hijo y yo venimos a unirnos a la búsqueda de los niños fue laborioso pero por fin la policía averiguó la dirección de malvino buenrostro los pequeños corazones ahora mismo vamos vamos