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Usted no sabe con quién se está metiendo, reinaldo. Hay muchos millones de por medio y parte de ellos podrían ser suyos.
Digamos que sería el pago por tomarse una copa con mi marido y escuchar algo que ahora deberá olvidar. Tengo pruebas de que la muerte del señor larios es un vil asesinato.
¿pruebas? Ignoro qué fue lo que descubrió el señor en su propia casa.
Pero me consta que pensaba hablar con su hijo mayor para decirle algo. Eso no podría decírselo a la policía.
Pero sí podría hablar de que el difunto fue asesinado con ese veneno. Pensé que te habías ido.
¿pero cómo voy a irme dejándote aquí? Yo me quedaré en el hospital, alejandro, el tiempo que sea necesario.
No, yo no lo creo prudente. La atención es magnífica.
Y tú tienes que descansar un poco. Tengo miedo.
No podría pasar la noche en mi casa mientras ella está entre la vida y la muerte. Entonces me quedaré contigo.
Es absurdo, alejandro. Has estado ya horas aquí y para ti todo esto debe ser muy aburrido.
Estando tú conmigo, no. No sabes que las parejas que se aman no se quieren separar nunca.
Claro. Siempre hay alguien que ama más que el otro.
Creo que ese es mi caso. Tú solo quieres llenar el hueco que dejó tu esposo.
Ni siquiera te has quitado la sortija. El día que lo haga será cuando cierta persona me dé el sí definitivo.
Hay que conocerte, alejandro. Tenía que ser todo así.
Pero también sabía que es un veneno mortal en manos criminales. Carlos murió de un ataque cardíaco.
Sí, pero provocado por el veneno. Un veneno que puede hacer efecto en minutos, incluso en horas después de haber sido ingerido.
¿cómo lo hizo, señora creel? Lo puse en el jugo de naranja.
Y se lo digo porque sería sumamente difícil que alguien pudiera comprobarlo, señor gutiérrez. Es otra de las cualidades del producto.
Desaparece de la sangre 24 horas después. ¿se da cuenta de lo que quiero decir?
No me gustan las novelas policiacas y mucho menos detectives aficionados metiéndose entre las patas de los caballos. Yo solo quiero salvar mi casa.
¡prestigio! Y también podría salvar su vida, señor gutiérrez.
Podría demandarlo por difamación. Ahora mismo podría exigir la exhumación del cadáver de carlos y ponerlo entre la espada y la pared.
¿por eso impidió la autopsia? Naturalmente.
Le aseguro que no lo calculé. Todo fue saliendo espontáneamente.
¿y entonces por qué puso la muestra del producto en mi portafolio? Por un error.
No pensé que usted hiciera tanto escándalo al descubrir el faltante. Y se me ocurrió montar el tinglado sobre espionaje industrial.
¿y cómo debo tomar esto? ¿cómo debo tomar esa confesión que usted acaba de hacerme?
Con calma. Usted no sabe con quién se está metiendo, reinaldo.
Hay muchos millones de por medio y parte de ellos podrían ser suyos. Digamos que sería el pago por tomarse una copa con mi marido y escuchar algo que ahora no se puede escuchar.
Deberá olvidar. Le advierto que si atenta contra mi vida...
Piénselo, reinaldo. Piénselo.
Yo podría invertir el juego y refundirlo en la cárcel el resto de su vida. Y yo podría hablar con su hijo mayor para decirle que hay un complot en su contra.
Un complot que no conozco, pero que le costó la vida al señor. Le repito que lo piense.
Mañana lo espero en mi casa a las diez de la mañana. Una cosa más.
No intente sacar de la oficina nada. Mucho menos una grabadora o algo por el estilo.
Los de seguridad podrían detenerlo. Se imagina el papelón.
Tienen órdenes de entregarme a mí todo material sospechoso. Buenas tardes, reinaldo.
Y salúdeme a su mujer. ¿dijo ¿la que estuviste platicando con él?
Solo un ratito. Me estuvo explicando el cuadro clínico.
¿hablaron de mí? Claro que no.
¿qué es lo que esperabas? Para mí el doctor mendiola es eso.
Un médico. Un doctor que se ha portado mejor de lo que yo esperaba.
¿y qué es lo que esperabas? Yo no podría pagar una clínica tan lujosa.
Y a gente como nosotros nos hacen todo de mala gana. Tienes que olvidarte de esa forma de pensar.
Lo mismo dijiste en el restaurante la primera vez que hablamos. Tú no sabes los ojos que me echa la gente que sube y baja de los elevadores.
Me miran de pies a cabeza como diciendo que no. ¿y esta qué hace aquí?
Voy a quedarme con ella. Pero no sé, me gustaría ir al departamento a cambiarme de ropa y...
Yo puedo llevarte. ¿tú sabes dónde está alejandro?
No, no, doña catalina. Solo llamó diciendo que no vendría a comer.
¿pero dónde pudo meterse todo el santo día? Yo tuve que firmar los documentos con los italianos y arreglar todos los asuntos pendientes.
¿mauricio tampoco sabe dónde está? No, y me urge localizarlo porque quiero consultarle algo.
¿qué pasa? ¿qué pasa?
Tengo que hacer algunos cambios en los laboratorios. Ni siquiera salió a comer.
¿va a quedarse aquí un rato más? Sí, es que tengo que poner en orden todo lo de las finanzas.
Lo veo muy preocupado, señor gutiérrez. ¿puedo ayudarle en algo?
No, por favor, no, carmelita, no puede irse. Y usted tampoco debería trabajar tanto ahora que ya es accionista.
Es cierto que podría retirarme, pero aquí dejé todo esto. Voy a trabajar toda mi vida, señor gutiérrez, y el día que salga de los laboratorios, lo haré con los pies por delante.
Ojalá y no, carmelita. No te hubieras molestado.
No te has separado de mí ni un solo minuto. Ya no me voy a separar de ti, leonora.
Tengo que regresar cuanto antes al hospital. ¿verdad?
Que te viene el coche. Por aquí roban mucho.
Tiene alarma. Además, no nos vamos a tardar mucho.
¿por qué no me esperas un momentito? ¿por qué no me esperas un momentito?
Otra vez los vecinos, ¿no? Me gustaría que tomaras en cuenta que tú y yo somos adultos.
Yo no estoy acostumbrado a esta forma de ser tan... Tan provinciana.
Tienes toda la razón. No soy tonta, alejandro.
Me educaron así. Y he batallado mucho para quitarme ciertas ideas.
Está bien. Vamos.