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Conocí a este individuo en redes sociales. ¿y qué creen?
Es más falso que un billete de tres pesos. ¡cállate, socerá!
Oye, devuélvele el celular. Estoy hablando en serio, ¿eh?
Si no quieres sentir el peso de mi otro pie encima de ti, bailarín fifí. Págame la lana que me debes.
A ver, ya. Págale, órale.
Pero ya, marcelo. Me tienes hasta la coronilla, kevin.
Ya no sé cómo deshacerme de ti. De nada sirvió meter las joyas de ana sofía a tu mochila, poncharte las llantas de la bicicleta o robarte la coreografía.
Dime, ¿qué necesito hacer para librarme de ti? Quiere quitarme el patrocinio si no convenzo a ana sofía de que vuelva con emiliano.
¿a eso viniste? Sí.
Pero cada vez que hablo contigo, me doy cuenta de que quiero amistades verdaderas. Estoy cansada de la gente que se acerca por interés, ¿entiendes?
Sí, claro. La niña me contó lo que pasó con cristina.
Eso es otro tema. Hoy...
Cuando bailé, sentí que ya no soy bailarina. Y por serlo, me perdí el ser mamá.
Y luego evadí mi maternidad para convertirme en ejecutiva. Pero quiero ser todas esas a la vez, ¿me entiendes?
Mira, yo sé que la vida me está dando una segunda oportunidad. Y quiero aprovecharla.
Pues esto merece un brindis. Por la nueva lorenza.
¿y esa pica? ¿pica?
Un poquito. Muy bien.
Crico, huele a tlacoyos. Ay, me encantan.
Con permiso. No, no, todavía no está listo.
¿cómo que no? Ay, qué rico.
Voy por salsa. Salsita.
¿estás bien, pa? Sí, es que me pico un poco.
¿me pasé con el chile? No, no.
Ay, no, perdón. Tus tlacoyos están perfectos.
¿estás llorando? No.
Hacía tiempo que yo no probaba algo que me trajera tantos recuerdos como ahora. Cuando la casa olía a epazote.
El calor de hogar. Y con la sonrisa de la madre de estos dos.
Que la heredó aquí lola. Jefe, por eso no podemos irnos de esta casa.
Porque hay demasiados recuerdos. Ya tomé la decisión.
Y no hay vuelta atrás. Bueno, me retiro.
No sin antes agradecerte. Estos tlacoyos nos trajeron tan hermosos recuerdos.
Están deliciosos. Gracias.
Pues, creo que no funcionó. Pero no te preocupes, ¿eh?
Porque tus tlacoyos están deliciosos. ¿todo en orden?
Todo en orden, socio. Tú y yo no somos socios, rogelio.
Bueno, yo digo que sí. Tú me pediste que desalojara, ¿no?
Y yo desalojé. ¿fue así o no fue así, tripitas?
Eh, él desalojó. Desalojó.
Hablamos de eso en otro momento. Necesito otro favor.
Sí. Si fuéramos socios, te haría cualquier favor, santiago.
Pero, pues, no lo somos, ¿verdad? ¿o sí, tripitas?
No, no lo semos, no lo semos, patrón. Necesito que desalojes la cuadra antes de que termine el mes.
¿y su nieve de qué la quiere? ¿por qué?
Si ese no estaba en el contrato de compra-venta. Ya lo sé, rogelio.
Ya lo sé. Pero es que va a entrar la maquinaria antes de tiempo.
Entonces, es lo que necesito. Bueno, santiago, si lo quieres, lo tienes.
Jugamos socio. ¿socio?
Yo no juego, rogelio. Lo mío es en serio.
Muy en serio. Yo sí juego, patrón.
Cállate, tripitas. Los dos comparten ese amor y esa fascinación.
No pienses. Siente, escucha tu cuerpo, kevin.
Y aquí es donde odette se da cuenta que el príncipe es diferente, pero que no le va a hacer daño. Ok.
Incluyamos esos pasos. Y luego hacen el levantamiento, ¿ok?
Es que no estamos listos. Kevin nunca me ha cargado.
Yo puedo cargar a cualquier bailarina. Ok, marcelo.
Muéstranos. Y es en este momento donde surge la confianza entre odette y el príncipe.
Vamos. Y...
Muy bien, marcelo. Katia, no te resistas.
El levantamiento es lo más importante de este acto porque es la entrega total. Yo no te puedo alzar, así es que vas a tener que enseñarle a kevin.
Por cierto, directora, ¿quién no va a reemplazar a cristian? No.
Seré yo quien los dirija. Y, bueno, no sé si les guste la noticia, pero es necesario que lo sepan.
Nuestro patrocinador retiró los recursos. ¿qué?
Ay, lo que faltaba. ¿y qué va a pasar con el montaje, directora?
Pues no les puedo mentir. La obra está en riesgo.
Pero quiero encontrar una solución. Y por eso quiero que sigamos, que continuemos ensayando, ¿ok?
Sí. Vamos, de nuevo.
O sea, ¿tú ya habías venido antes? Ay, ajá.
Soy como de la casa. ¿me pueden llamar a marcelo, please?
Marcelo está en clase. Ay, es que es una emergencia, ¿sabes?
Ah, tú eres la que me engañó el otro día, ¿verdad? Ay, nadie me acordé.
En unos minutos, marcelo sale a su descanso y entonces le digo que estás aquí. Pero es que arruinaría la sorpresa.
Eh, bren, mejor esperemos sentados que... Oye, angelito, ya sabes que la paciencia no es lo mío.
Ah, por suerte, conozco perfectamente el camino. Señorita, señorita, ¿a dónde va?
¡oye, no! Mire, ya se le cayó una bailarina, señor.
¿qué bail... A ver.
¿sabes que te he estado marque y marque? ¿a qué?
¿por qué no me contestas? Ay, lo iba a hacer, pero...
Pero nada, michelo. ¿qué?
¿no tienes wi-fi? A mí me pagas la lana que me debes.
¿no respetaste los derechos de autor y le robaste la coreografía a mi... A mi exnovio favorito?
¿no leí qué? Ah, pero hoy vengo con mi ultra hiper mega nuevo prospecto de novio favorito.
Te pagaría si hubiera ganado, pero no te va a dar ni un peso por perder. Ah, ¿sí?
Pues entonces lamento lo que tengo que hacer. ¿qué haces?
Hola, bandita. Les voy a contar algo para que no les suceda lo mismo.
Conocí a este individuo en redes sociales. ¿y qué creen?
Es más falso que un billete de tres pesos y más... ¡cállate, chocera!
Oye, devuélvele el celular. Estoy hablando en serio, ¿eh?
Si no quieres sentir el peso de mi otro pie encima de ti, bailarín fifí. Págame la lana que me debes.
A ver, ya. Págale, órale.
Pero ya, marcelo. Me tienes hasta la coronilla, kevin.
Ya lo sé cómo deshacerme de ti. De nada sirvió meter las joyas de ana sofía a tu mochila, poncharte las llantas de la bicicleta o robarte la coreografía.
Dime, ¿qué necesito hacer para librarme de ti? ¡ey!
El celular.