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Me quedé sin hogar, literalmente. No sabía dónde ir y me acuerdo que el único lugar que se me venía a la mente era el único en el que yo era completamente feliz.
Y es aquí, es la tienda. Mi padrino me recibió con los brazos abiertos, como siempre.
Pero te juro que no era, era algo temporal. No es que yo me quería quedar.
Yo, yo. Para siempre aquí.
Lupita, yo te creo, te creo. Tengo miles de pensamientos dando vueltas por toda mi cabeza y no sé si es cierto que si no digo nada ahora me va a explotar el corazón.
Y, a ver, ¿y eso es bueno o es malo? Desde que llegaste a la tienda, mi mundo se puso de cabeza.
Y yo al principio pensé que era porque somos muy diferentes. Pensé que iba por ahí, pero creo que es porque en verdad me gustas.
Tú también me gustas, me gustas mucho. Perdón, eh, siento que te de una pequeña explicación de todo esto, ¿verdad?
Ajá, ¿vives aquí? A ver, yo ya, yo siempre tuve mis sospechas desde que me fui a que nos conocimos y te caché viendo una película.
Ay, no, claro que no. A ver, ¿a poco mi excusa de técnica de inmersión en la experiencia del cliente no fue perfecta?
¿eh? Fue perfecta.
Lupita, por favor, era obvio, obvio que estabas mintiendo. Bueno, entonces, ¿por qué no me dijiste nada?
Por tu padrino. Ajá, pensé que si decía algo podía meterlos en problemas y la verdad no, no quería hacerlo.
Se ve que se quieren mucho. Mi padrino es el mejor.
Tú eres la mejor, la más linda. Bueno, entonces, ya cuéntame, ándale.
Dime por qué estabas aquí solito. Vine a buscar a mi perro.
¿lo has visto? No, perdón.
Lo siento, no he visto a ningún perro por aquí. Entonces, me voy.
No, espérate. ¿y tu familia?
¿o sabes dónde vives? A lo mejor algún número al que podamos llegar.
¿lo podamos marcar? De verdad, yo te puedo ayudar.
Tengo que seguir buscando a mi perro, arrigón. Pues, lo podemos buscar en la tienda juntos.
Digo, solo si quieres. ¿qué haces?
Necesito verte. ¿te equivocaste de perfil?
No juegues conmigo, carlos. ¿vas a venir o no?
Sí, voy para allá. ¿por qué pollito no está aquí?
Es que... ¿dónde está?
Salió corriendo del casino. Venía para acá, pero pues no ha llegado.
Pero tranquilo, es un zamora, sabrá regresar con su padre. Tiene seis años.
Mira, zamora, espero que pollito aparezca muy pronto, porque si no me vas a conocer y te voy a destrozar. Yo no le tengo miedo a los ricachones como tú, que son puras palabras.
Pues, escucha muy bien estas, porque no vas a volver a ver ni un solo cenago, y mucho menos a pollito. Y de eso me encargo yo.
Ahora, dame la dirección del casino. Pasé momentos muy difíciles.
Yo me quedé sin hogar, literalmente. No sabía dónde ir y me acuerdo que el único lugar que se me venía a la mente era el único en el que yo era completamente feliz.
Y es aquí, es la tienda. Mi padrino me recibió con los brazos abiertos, como siempre.
Pero te juro que no era, era algo temporal. No es que yo me quería quedar para siempre aquí.
Lupita, yo te creo. Te creo.
Chao. Gracias, gracias por haber venido.
Es que hoy fue un día muy confuso y pensé que... ¿confuso?
Sí. Sentí que...
Que arruiné mi cita con alfredo y no sabía a quién llamarle porque no... No tengo muchos amigos en la ciudad.
Ya te escucho. Es que llegué tarde.
Llegué tarde, me veía mal, olía a perro sudado. Y todo me salió fatal, todo.
Pero es que no hueles a perro sudado. Porque ya me bañé.
Te juro que alfredo seguro ni se dio cuenta. No sé, no sé, pero tú eres su mejor amigo.
Así que tú me puedes decir qué le puedo regalar, no sé, algo especial o qué le gusta, algo que pueda... Mira, alfredo no es un hombre difícil.
De hecho, es bastante básico. Pero es que ya tiene todo lo que necesita.
Tal vez, no sé, algo como un detalle más personal.