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Wendy y wendy, en el siguiente juego tienen que sentir el ritmo del detector de metal porque van a jugar velas metaleras. Este juego se inventó con las ganas de forjarles un cuello fuerte, esbelto, musculoso.
Se colocarán atrás de su respectiva vela y con la boca sostendrán una hoja de papel, ya sea de forma vertical o horizontal, como ustedes quieran. Cuando yo diga ¡ahora!
, tendrán que agitar sus cabezas como metaleros para intentar apagar su vela. La persona que la apague al último quedará eliminada hasta encontrar a un gran ganador.
Todos detrás de la raya. Pónganse su hojita en la boca.
Wendy suele hacer metalera con la boca abierta. No se espanten.
Es normal, es porque está cantando. ¿están listos?
En 3, 2, 1, sin pasarse de la raya, ¡ahora! Tiempo, tiempo, tiempo.
Estamos muy lejos. Pónganse sus pelucas.
Medio paso hacia adelante. Toca la raya, margalef.
Ay, sí, porque está muy... ¡ahora!
¡qué bendición! La perdedora y que se va a sentar.
Eso. Pero tengo que reventarle un guitarrazo en la cabeza.
¿cuándo vamos a hacer esto? Pero con esto.
¡varysel! Voy a dejarlo caer nada más.
¡al sillón de la vergüenza! ¿cómo sonó?
Era de un instrumento. ¡wow!
Música. Poncho.
La guitarra aumenta. ¿cabeza?
En la cabeza. Espérate, espérate, espérate.
Para que suene. ¡así no!
¡al sillón de la vergüenza! ¡qué gracia!
¡está bien! ¡me encantaría!
¡ganaste, ganaste! Ahora va a ser guitarra y bajo.
Y cerraremos con el teclado. Creo que es mejor perder primero.
Nada más que ahora no va a ser en la cabeza, va a ser así. El último fue yurem.
Vamos a ver la repetición. ¡fuerza!
El patio de mi casa es particular. ¡mi osito de peluche!
Gran final. Pero ahora no será solo la caída, será el ranverse.
Pueden pisar con la puntita de sus zapatos la línea. ¡ahora, ahora!
Marga, marga, marga, marga. Ya, ya, marga, marga.
Cálmate. Ya la había pegado.
No te muevas. Párense algo rico de cenar porque ya regresamos a cerrar bonito esto que se llama...
¡me caigo!