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Ricardo fazlich, bájate del banquito. Es tu turno, hermano.
Mirada al frente. Coqueto, sonriente, pero interesante.
Inflamos fosa nasal, hacemos como que bostezamos. Tu poema dice así.
Fazlich fue a ver dinosaurios a una gran exposición, pero en lugar de cobrar la entrada, lo incorporaron a la exhibición. No me incorporaron porque no me quise poner en esa posición.
¡correcto! Lo discriminaron por estar bien narizón.
¡correcto! Fue por su gran talento la consideración.
¡correcto! Sí es narizón, pero tiene un gran corazón.
¡correcto! Al ver a fazlich no pude ocultar mi emoción.
¡correcto! Y al ser un mexicano no existe la palabra rendición.
¡corre! ¡ay!
¡cállate! ¡correcto!
Y no cumplió con su contrato y se lo llevaron a prisión. ¡correcto!
Y ahí se encontró un preso y le dijo, ¿qué onda? ¿cómo está, mi ?
Le dijo, ¿qué onda? ¿tú cómo estás?
No, no, le dijo, ¿qué onda, mi ? No, hombre, eso además es grosería.
¡te me vas al sillón de la vergüenza! ¡ah!
¡fazlich! Sí, amor.
Voy contigo. Mira.
Mira, mira. Mirar al frente.
¿serio? Como enojado, pero interesante.
Analítico, pero sensual. Tu poema dice así.
Si andas buscando novio, yo soy un buen candidato. No tengo mucho dinero, pero tengo un gran zapato.
No me gustas nada. Mejor nos vemos al rato.
¡correcto! Lo siento.
A mí me gusta esa chava. No me gusta ese vato.
¿qué? ¿qué?
¿qué? ¿cómo?
¿qué? No me gusta ese vato.
Cualquier, cualquier cosa. ¿por qué no?
Mejor vamos el domingo al mediodía al zoológico y compramos tantito bolillo para dárselo al chavo. ¡ay, cállate!
¡ariazel, al sillón de la vergüenza! Ritmo, ternura.
Mirar al frente. Una pequeña sonrisa traviesa, pero con un toque de malicia en la mirada.
Ceja para arriba, aunque el botox no lo permita. Una pequeña sonrisa.
Y tu poema dice así. Faisy es un gran amigo, aunque no tenga que ser.
Tiene cabello, pero a veces te salpica con su baba de camello. ¿quién te ríe?
No es la baba, es el cabello. Es que no puede rimar.
Es que sabes que mira, así como esa babita me la imaginé. Pudiendo decir, pero lo que pasa es que faisy es muy bello.
No. Pudiendo decir, aunque sea mentira, pues es obvio que cabello va a rimar con cabello, maestra.
Es que pensé que decía camello, no cabello. No, camello tienes tú, por eso, pero tiene cabello y luego camello.
Cabello. ¿sabes qué, ari?
¡al sillón de la vergüenza! Venga, venga, venga.
Bienvenida, bienvenida. Bienvenida, bienvenida.
Seguimos con esa. ¿estás listo ricardo margalef?
Sí. Oye, mirada al frente.
Quiero una mirada traviesa, con una sonrisa coqueta, pero con algo de misterio y un toquecito de intelectualidad. Tu poema dice así.
Faisy... Ah, no, por eso.
¿la misma? No, me la cambiaron.
Ah. Maricel está bien chula.
Ah. Faisy, ay.
Ay, qué raro. Ya estoy confundidísimo.
Faisy es un gran amigo, aunque no tenga cabello, pero a veces te salpica con su baba de camello. Podrá oler a baba de camello, pero eso es su sello, eso es su distinguido sello.
¿qué? No, me la cambiaron tres veces.
Siempre hacen esas cosas. ¿sabes qué es lo más bonito de tu confusión?
O sea, no ya cuando te excusas como excusado. Porque es que...
Cuando intentaste. Ese segundito de...
Pero eso no se... ¿y por...?
¿y cuándo? ¿por qué?
¿para qué? ¿por qué?
¿y qué? ¡margalef!
¡al sillón de la vergüenza! Pero...
Pero... Pero es mi sello.
Quería decirte...