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Ciencia: ¿Podemos morir de risa?

¿Tiene algo de cierta la frase hecha "muero de risa"? Aquí te contamos todo sobre el tema
Morir de risa
(ivanovgood/Pixabay)

Es común escuchar, casi siempre ligado a un buen chiste o un momento chusco, la frase “muero de risa“. En la mayoría de los casos un ataque de risa solo produce algunas lagrimas y un dolor en el estomago, pero ¿en verdad se puede morir de risa?

Aunque no lo creas, sí, y aquí te contamos todo lo que la ciencia dice sobre el tema.

morir de risa

(Foto: Beesmurf/Pixabay)

¿Podemos morir de risa?

La risa normalmente está ligada con aspectos positivos, como el buen humor o momentos llenos de felicidad. Y no es para menos, reír estimula el sistema inmune, incrementa el umbral del dolor y es muy saludable porque acelera el ritmo cardíaco y aumenta el aporte de oxígeno al cerebro.

Pocas veces relacionamos la risa con algo tan negativo como la muerte. Sin embargo, existe una cercanía poco conocida entre la muerte y la risa.

Más allá de casos de muertes derivadas por la risa, generalmente relacionados con atragantarse con comida mientras se ríe, un estudio conjunto de la Universidad de Oxford y Birmingham descubrió que, en ciertos casos, la risa puede ser mortal.

De acuerdo con la investigación, la risa excesiva -los famosos ataques de risa- pueden producir una pérdida brusca y temporal de la conciencia, además de arritmias y aneurismas. En la mayoría de los casos los problemas no serían terribles, pero en personas con problemas cardíacos, principalmente enfermos coronarios, podría ocasionar la muerte.

Afortunadamente es algo muy raro

El mismo estudio de Oxford y Birmingham concluye que las probabilidades de morir de risa son “muy escasas”.

A esa misma conclusión llegó Martin Samuels, experto de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, que sostiene que los desmayos asociados por los ataques de risa son poco comunes y, en un porcentaje enorme, prácticamente inocuos. Eso sí, tener estos desmayos podría ser un síntoma de una enfermedad respiratoria que debería atenderse.

Lo más curioso es que, siendo algo tan raro, tan solo a mediados del siglo pasado se dio un ataque masivo de risa que se volvió legendario.

La epidemia de risa

El mayor ataque de risa de la historia se vivió en 1962, en una aldea de Kashasha (en Tanganica, ahora llamada Tanzania). Tres niñas de una escuela católica local comenzaron a tener un ataque de risa conjunto, que se extendió por casi toda la escuela de manera incontrolable afectando a casi un centenar de estudiantes.

En la mayoría de los casos los ataques de risa duraron algunas horas, pero en los casos más extremos su duración fue de 16 horas. ¿Te imaginas no parar de reír por 16 horas?

Durante los siguientes 18 meses los pueblos aledaños a la escuela reportaron diversos casos de ataques de risa (se calcula que fueron cerca de 1,000 personas afectadas), que afectaban principalmente a niños, adolescentes y, en un número pequeño, a adultos jóvenes.

Las personas que sufrieron ataques de risa reportaron dolor de estómago, dolores en la cara, desmayos, problemas respiratorios, erupciones cutáneas y ataques de llanto.

Aparentemente la epidemia de la risa de Tanganica fue un brote de histeria colectiva. Y, aunque afectó a mucha gente, no se reportó ni una sola muerte por estos ataques de risa masiva, ni siquiera en los casos más extremos.

Como puedes ver, salvo poquísimas excepciones, la risa es más buena que mala y es mejor reír a mandíbula batiente que aguantarse la risa.