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Ciencia: ¿Cuántos abrazos necesitas para ser feliz?

La ciencia lleva décadas estudiando lo positivo de los abrazos, y aquí te contamos los beneficios que te aportan a ti y a los niños
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(Foto: Pixabay)

Todos conocemos a algún adolescente hosco que odia los abrazos, ya sea por una etapa en la que busca diferenciarse de sus padres y construir su personalidad o por simple gusto.

Pero la ciencia ha determinado que los abrazos son esenciales para mantener una salud emocional y ser, en pocas palabras, más feliz.

A continuación te contaremos sobre los beneficios de abrazar y ser abrazado, que demuestran que no sólo deberíamos tener un día de los abrazos, sino abrazarnos todos los días.

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(Foto: Pixabay)

¿Por qué es bueno abrazar?

Generalmente todos tenemos un grupo de personas a las que, sin importar nuestro estado de ánimo, disfrutamos abrazar y que nos abrace. Generalmente se trata de nuestra familia o de los amigos más cercanos.

Bien a bien no sabemos por qué nos reconforta estrechar a estas personas, pero la ciencia sí lo sabe: los abrazos nos hacen más felices.

La razón detrás de lo anterior se remonta a nuestro primer año en el mundo, e incluso puede rastrearse hasta el lejano inicio de nuestra especie.

Como bien sabemos, los seres humanos son uno de los animales más vulnerables en sus primeros años. A diferencia de otros animales, como los ciervos o los caballos, nosotros tardamos mucho en aprender a caminar, y mucho más en ser independientes.

Al ser seres vulnerables en nuestros primeros años, los abrazos son una de las primeras formas en que nos sentimos seguros, y eso determina -entre otras cosas- la seguridad que tendremos frente al mundo.

Los abrazos y los niños

De acuerdo con Susannah Walker, profesora de neurociencia y comportamiento en la Universidad John Moores de Liverpool, durante los primeros años de vida estamos predispuestos biológicamente para buscar contacto físico para garantizar nuestra supervivencia.

En esta etapa, los abrazos de la madre con su hijo ayudan a la cría “regular su ritmo cardíaco y frecuencia respiratoria, reducir sus niveles de estrés, favorecer el crecimiento y contribuye a la formación y desarrollo del cerebro”. También ayudan a aliviar la ansiedad, disminuir la depresión, fortalece la autoestima, relajar los nervios, combatir el insomnio, e incluso retarda el envejecimiento según los partidarios de la abrazoterapia.

Es innegable que durante los primeros años de vida es imperativo tener abrazos, pero también serán muy importantes en otros momentos de la vida.

La misma Walker indica:

“Conforme crecemos el tacto juega un papel importante en la formación y estabilidad de las relaciones y vínculos sociales entre adultos. Cuando algo nos impacta, recurrimos al tacto y confiamos en apoyos no verbales como sostenerse la mano con otra persona, abrazarse o darse caricias. […] Nuestro cerebro combina esas señales con información contextual sobre cómo nos sentimos o a quién abrazamos y genera esa sensación placentera que interpretamos como recibir un premio.”

En otras palabras, los abrazos, y el contacto entre personas, nos ayuda a sentirnos bien.

Los abrazos y la ciencia

Se han realizado varios experimentos para saber de qué forma los abrazos nos hacen felices.

Por ejemplo, una reciente investigación de la Universidad de Jena demostró que los abrazos calman y alivian la psique, reducen el ritmo cardiaco y limitan el estrés, justo porque el tacto libera una cascada de sustancias neuronales en nuestro cerebro, probablemente vinculadas con las sensaciones que sentíamos en nuestros primeros años al ser abrazados por nuestra madre.

Otras investigaciones han descubierto que la principal sustancia que liberan los abrazos es la oxitocina, una sustancia que ayuda a establecer y mantener relaciones sociales, reduce el estrés e incrementa la tolerancia al dolor.

Lo más curioso de esta investigación es que determinó que, para tener los beneficios de los abrazos no es necesario abrazar a un ser humano, sino que la oxitocina se libera también abrazando a un perro u otra mascota. Eso sí, para tener los beneficios del abrazo se tiene que dar o recibir de manera voluntaria y no obligatoria.

Abrazos para ser feliz

Ahora bien, ¿existe un número de abrazos necesario para tener todos los beneficios que mencionamos?

Si bien, cada persona necesita un número diferente de abrazos para sentirse bien -sobre todo, sentirse querido y que es importante para su entorno- se recomienda que los niños -o las personas con depresión- reciban más abrazos de lo normal.

Un experimento de la Advanced Telecommunications Research Institute International de Japón, en el que parejas recibían un abrazo después de una conversación de 15 minutos, reducían significativamente el cortisol en la sangre, la famosa hormona del estrés. Por lo que, a un adulto normal, le bastaría con un promedio de 4 abrazos al día para ser feliz.

En el caso de los niños, en sintonía con la asociación Free Hugs, lo recomendable sería un mínimo de 12 abrazos al día.

Como sea, lo importante es abrazar y dejarnos abrazar por la gente -y animales- que amamos.