12 acciones que delatan a un mentiroso

Las chavas de Pretty Little Liars te comparten las señales para que ubiques a alguien cuando miente.

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Fuente: El Confidencial

 

Desde hace décadas conocemos, gracias a la cultura popular, un puñado de signos que en teoría te permiten saber que alguien está mintiendo.

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Bajar la vista, tocarse la nariz, cruzar las piernas, etc., muchas organizaciones siguen recurriendo al análisis de los gestos para averiguar si alguien dice la verdad o no.

 

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La psicóloga Lillian Glass, analista del comportamiento que ha colaborado con el FBI como Agente Especial, expone en su libro El lenguaje corporal de los mentirosos (Career Press) algunos de los gestos que suelen delatar a aquellos que engañan.

 

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1. Están rígidos


 

Mentir, como hemos explicado, nos obliga a ejercer un gran autocontrol sobre nuestro cuerpo, una prolongación del dominio exhaustivo sobre todo lo que decimos. De ahí que, al contrario de lo que muchos piensan, los mentirosos suelan presentar una apariencia rígida.

 

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2. Repiten palabras y frases


 

Si se nos pregunta por lo que hicimos ayer, y esto es confesable, explicaremos con sencillez y naturalidad lo ocurrido. Si nos lo inventamos, lo más probable es que establezcamos un discurso cerrado y memorizado para evitar caer en ninguna inconsistencia. Al mismo tiempo, la repetición de palabras ayuda a uno mismo y a los demás a convencerse de que lo que dice es verdad.

 

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3. Dan mucha información


 

Conscientes de que las historias demasiado esquemáticas pueden parecer sospechosas, los mentirosos tienden a adornar su discurso con toda clase de detalles que nadie les ha pedido en un intento desesperado por conseguir credibilidad. Al mismo tiempo, muchos mentirosos suelen mostrarse muy colaborativos porque de esa manera consideran que los demás creerán en ellos.

 

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4. Señalan


 

Es muy sencillo, y nos ocurre a todos: cuando nos ponemos a la defensiva, empezamos a atacar a las personas que nos acusan, muchas veces incluyendo gestos como señalar con nuestros dedos. Algo parecido ocurre con los mentirosos, que intentan desviar la atención de su discurso fijando la atención en ti. "Sí, vale, he mentido, ¡pero tú más!".

 

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5. Miran fijamente


 

La sabiduría popular cree que la mirada del mentiroso es escurridiza. Sin embargo, Glass explica que en esa panoplia de gestos pocos naturales se incluye la mirada fija en el interlocutor. Porque, al parecer, es una mirada intimidatoria y controladora. Es decir, en lugar de admitir que lo dicho es mentira, se opta por amedrentar al que esté tentado por llevarnos la contraria.

 

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6. Se les seca la boca


 

Una reacción natural del cuerpo cuando sufre estrés es que el sistema nervioso reduce el flujo de saliva de nuestra boca, y pocas cosas hay más estresantes que mentir, sobre todo si la comparecencia se alarga. Glass explica que al revisar muchas declaraciones de falsos testimonios, se puede apreciar cómo los mentirosos tienen cada vez más problemas al hablar, algo que puede hacer que pidan continuamente agua.

 

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7. Mueven mucho la cabeza


 

Otro movimiento poco natural, que seguramente el mentiroso exagerará para mostrar que está muy interesado en lo que dices y que, por lo tanto, es digno de tu confianza. Glass explica que a menudo el balanceo o giro de cabeza antecede al momento en el que se responde a una pregunta directa.

 

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8. Su respiración cambia


 

Una reacción fisiológica habitual cuando estamos mintiendo, y que puede ir acompañada de un tono de voz más titubeante y un encogimiento de hombros, consecuencia del cambio en el pulso del que lo hace.

 

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La garganta, el pecho, el cuello, la cabeza o el abdomen son algunas de las regiones del cuerpo manoseadas con frecuencia por aquellos que mienten

 

9. Se tapan la boca


 

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Sigmund Freud probablemente tendría mucho que decir acerca del gesto de taparnos la boca cuando lo que decimos no es cierto y de qué manera eso parece intentar contener la mentira en nuestro interior. Según Glass, se trata de un gesto habitual entre los embaucadores, probablemente instintivo.

 

10. Mueven los pies


 

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Uno de esos gestos tradicionales que es también incluido en la guía de Glass. No hay signo más revelador del nerviosismo que balancear las piernas o mover los pies, dos zonas del cuerpo que suelen permanecer fuera del alcance de la visión del interlocutor. Es un gesto que da a entender el pensamiento opuesto al de estar rígido: que el que mueve los pies está deseando salir por patas cuanto antes.

 

11. Se tocan partes del cuerpo vulnerables


 

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La garganta, el pecho, el cuello, la cabeza o el abdomen son algunas de las regiones del cuerpo que según Glass son manoseadas con frecuencia por aquellos que mienten. Aunque no explica exactamente por qué se produce (¿un reflejo de protección ante el ataque de los demás?), la psicóloga señala que este gesto es muy habitual en los testimonios falsos, especialmente el de cubrirse la garganta.

 

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