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Así fue como ‘La vida moderna de Rocko: Cambio de chip’ nos presentó a un personaje trans

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Parece una simple caricatura, pero este especial llegó con muchos mensajes profundos

Nickelodeon y Netflix decidieron que este agosto sería dedicado a los fans de las caricaturas noventeras con el lanzamiento de las películas de La vida moderna de Rocko e Invasor Zim. Aunque la de Rocko es más un capítulo especial que una película, en tan solo 45 minutos logra contarnos una historia llena de nostalgia que nos habla de las distintas formas en la que las personas enfrentamos los cambios.

La historia comienza con Rocko, Filburt, Heffer y Spunky regresando al planeta Tierra después de haber pasado 20 años perdidos en el espacio. Las cosas en O-Town, su ciudad, son ahora muy diferentes. La gente tiene celulares, existe el Internet, hay cafeterías en cada esquina y los programas que eran la sensación en los 90 ya no existen.

Filburt y Heffer se adaptan rápido, compran celulares y aceptan todos los beneficios que trae la tecnología. Incluso Spunky aprende a comprar en línea y llevar todavía más lejos su obsesión por los trapeadores. Pero para Rocko aceptar todos estos cambios es algo que parece imposible. Lo que más trabajo le cuesta asimilar es el hecho de que su programa favorito, Los Cabezagorda, dejó de estar al aire hace muchos años. Si recuerdas la caricatura original, sabes que Ralph Cabezagrande, el hijo de los vecinos de Rocko, es el creador de ese programa.

Ralph se fue hace mucho, pues no estaba feliz con su vida y quería encontrarse a sí mismo; esa es la razón por la que se terminó su programa. Las circunstancias llevan a Rocko y sus amigos a darle la vuelta al mundo buscando a Ralph, y cuando por fin lo encuentran hacen de todo para convencerlo de que regrese a casa. Ralph finalmente acepta volver, pero antes de hacerlo les confiesa que por fin sabe quién es y que, de hecho, ahora se llama Rachel. Es ahí cuando se muestra a Rachel de cuerpo completo y podemos ver que, en efecto, se trata de una mujer trans.

Ahora, Rocko se ha mostrado incapaz de aceptar todos los cambios que se le presentan, todo hasta ahora le ha generado un conflicto emocional enorme, pero en ese momento, cuando Rachel les confiesa la verdad, tanto Rocko como sus amigos reaccionan de la manera más natural del mundo. La felicitan porque finalmente es feliz, y después de mostrarle su apoyo continúan con su plan para volver a casa. La vida moderna de Rocko siempre fue una caricatura adelantada a su época, y en ese momento, con un simple intercambio de palabras nos deja un mensaje muy claro “hasta tus caricaturas de hace 20 años ven como algo normal la existencia de una persona trans”.

Claro que no todo es perfecto, la contraparte de esta aceptación está del lado del Señor Cabezagrande, quien se niega a aceptar que ahora tiene una hija. La caricatura muestra, de manera no tan sutil, como los personajes más jóvenes aceptan de manera inmediata la transición de Rachel, mientras que el personaje adulto no puede entenderlo. Es esa actitud lo que lleva a Rocko a darse cuenta de que él está actuando igual hacia el tema de la tecnología, y se da cuenta de que para cada generación existen cambios que son más difíciles de enfrentar, pero no imposibles.

Al final, el Señor Cabezagrande entiende que el amor por su hija es más grande que su incapacidad para asimilar un tema desconocido: “Rocko, no podemos vivir en el pasado. Podemos estar agradecidos por él, pero la vida no es para siempre… y si no aprovechamos lo que tenemos nos perderemos de lo que es importante en realidad”, y así, con peras y manzanas, nos explican que no es tan difícil aceptar este tipo de cambios después de todo.

El especial definitivamente encierra muchísimos mensajes y nos deja un gran aprendizaje. Pero además nos demuestra que la televisión está evolucionando para convertirse en un lugar que acepta a todos, incluso los programas que veíamos en los 90, cuando este tipo de temas difícilmente se tocaban.