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'La vida moderna de Rocko: Cambio de chip' es nostalgia noventera pura

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¿No pueden hacer nuevos capítulos de una vez?

Si creciste en los 90 seguramente pasaste gran parte de tu infancia viendo a los Nicktoons. Había de todo tipo de caricaturas, unas muy simples y otras que además de hacernos reír tenían temas muy complejos disfrazados de programa para niños. Ese es el caso de La vida moderna de Rocko.

Probablemente cuando lo veíamos en nuestra niñez no nos dimos cuenta de muchas cosas, pero Rocko tocaba temas como la inmigración (Rocko era de Australia), la adopción, los padres y los hijos que se distancian con el tiempo y hasta cuestiones más oscuras como los problemas con el consumismo. Claro que eso no le quitaba las partes divertidas, Rocko y sus amigos vivían aventuras loquísimas. Spunky estaba enamorado de los trapeadores y los Señores Cabezagrande tenían una relación muy extraña.

La nueva película de Rocko logra combinar todo eso perfectamente, pero además, sabiendo que su público ahora es en su mayoría adulto, agrega algo extra: la nostalgia que viene acompañada de crecer.

Rocko y sus amigos han estado en el espacio por 20 años, y cuando regresan su ciudad es muy diferente a lo que estaban acostumbrados. Todo avanza muy rápido, la tecnología está en otro nivel y las caricaturas que tanto amaba Rocko en los 90 ya no existen, ¿te suena familiar? Obvio nosotros no desaparecimos de la Tierra por dos décadas, pero en cierta forma, cuando nos detenemos a pensar en los noventa, esta época puede ser un poco estresante, sobre todo porque somos esa generación que vivió ambas partes: el antes y el después del Internet.

A pesar de que la cinta gira en torno a la necesidad de Rocko por revivir el pasado, no deja de lado las cosas que nos hicieron amar la serie. Todos nuestros personajes favoritos están de regreso, incluyendo la mayoría de las voces originales de doblaje (Carlos Íñigo, la voz de Rocko y Guadalupe Noel, la voz de la señora Cabezagrande, fallecieron antes de que se hiciera la película). Aunque algunos de los protagonistas parecen no haber envejecido ni un día, otros sí han sido tocados por el paso del tiempo, como los hijos de Filburt, que ya son adultos, o el abuelo de Heffer, quien ahora es un fantasma. La estética del programa noventero también se mantiene, de hecho, gran parte de la cinta se centra en burlarse de cómo se hacen las caricaturas en la actualidad, y en lo olvidadas que están las técnicas de animación tradicionales.

Esta es una película bastante profunda. De una u otra forma, el tema principal de la película es, sin duda, el cambio. Representado en maneras distintas según el personaje: algunos se adaptan fácilmente a lo mucho que a evolucionado el mundo; otros, como Rocko, se niegan a dejar ir el pasado. Ralph Cabezagrande se va en un viaje de autodescubrimiento y en el proceso se da cuenta de que en realidad se siente más cómodo siendo una mujer, y hasta el señor Cabezagrande debe lidiar con el cambio, y aceptar que ahora tiene una hija, Rachel.

La película se siente muy meta en algunas partes, te llega al alma noventera y te deja pensando sobre lo increíble que fue crecer con esas caricaturas. Te hace sentir, hasta cierto punto, como Rocko y sus amigos, como si hubieras tenido una pausa de 20 años y de pronto estuvieras de vuelta para seguir viendo esos dibujos animados que tanto amabas.

Sin duda, esta cinta te va a dejar con ganas de darte un maratón de tus Nicktoons favoritos y deseando que todos puedan regresar.