Cuando te hablan de adicción a los videojuegos, de esto se trata

No, no eres un enfermo porque te guste jugar

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Hace unas semanas la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció una nueva revisión en la Clasificación Internacional de Enfermedades o ICD-11 (por sus siglas en inglés). Quizá la modificación que más llamó la atención (aunque el organismo lleva años debatiendo el tema) es que se incluye, entre las enfermedades, el "gaming disorder". O, como se ha traducido, la adicción a los videojuegos.


Primero que nada, hay que explicar qué es el ICD-11. Es la más reciente versión de un documento en el que se describen males considerados como enfermedades por la comunidad médica. Para que un mal sea incluido o deje de ser considerado enfermedad, se requieren años de debate y de evidencias médicas. Esto porque, al final del día, tiene como misión explicar en qué consisten, de dónde provienen y, claro, qué síntomas presentan.

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En los últimos años se han hecho estudios acerca de la adicción a los videojuegos. Incluso la misma OMS ha señalado, en sus recientes documentos, que es un tema que requiere un mayor estudio. Sin embargo, la organización reconoce no sólo la existencia de patrones de riesgo. También síntomas a tratar.


¿Qué dice la OMS? La OMS no sataniza con su documento a los videojuegos, ni el hábito de disfrutarlos. Esa no es la función de esta clasificación. Se trata de poner en manos de profesionales aspectos para considerar si una persona tiene una verdadera adicción a los videojuegos o no.

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"Para que se diagnostique la adicción a los videojuegos, el patrón de comportamiento debe ser lo suficientemente severo para representar una incapacidad personal, familiar, social, educativa, laboral o en alguna otra área de funcionamiento", indica el documento. Para que sea realmente una enfermedad debe ser evidente por al menos 12 meses, o incluso menos de ser grave.


¿Tienes una enfermedad si te gusta jugar diario? No mientras por ello no descuides otras actividades o temas de salud como comer y dormir bien. Puedes pasar tus fines de semana enteros jugando y, claramente, no tienes una adicción. La autoridad médica es muy clara al respecto: si dejas de poner atención en tu salud y tu desarrollo personal durante mucho tiempo por el hecho de jugar, ahí sí tenemos un problema.


Un problema que, ciertamente, no tendría porque venir un organismo internacional a decirte que tienes. Es obvio. Lo que hace con esta clasificación es, sin embargo, poner en manos de especialistas y médicos la información para poder ayudar a quien lo padece. Seamos honestos: hay mucha gente que lo necesita.


En 2015, por ejemplo, un hombre en Taiwán falleció después de jugar 3 días sin parar en un café internet. Esto, claro, descuidando aspectos como el sueño, la alimentación o el mero descanso. En Gran Bretaña, mientras tanto, una niña de 9 años ha jugado Fortnite por 10 horas diarias de las 13 efectivas que se recomiendan para alguien de su edad. Está claro que hay un asunto por atender. En el primer caso para evitar una muerte, en el segundo para evitar consecuencias a largo plazo.


De hecho los jugadores profesionales cuidan mucho sus horas de juego con tal de que no afecte su salud. En los juegos de pelea, por ejemplo, las rutinas alcanzan hasta las tres horas diarias de juego y van acompañadas por rutinas de ejercicio. Gamers profesionales de League of Legends, en tanto, cuidan sus tiempos de juego y sus descansos de manera diaria. Esto deja claro que poner en riesgo tu salud no te hace mejor jugador, sino todo lo contrario.

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¿Qué hacer? Simple y sencillo: disfruta tu juego. Pero evita los excesos. Come bien. Descansa. Y no dejes de lado tus actividades diarias. En caso de que, por alguna razón, el jugar te impida seguir tu vida con normalidad, no tengas miedo. Pide ayuda, pero a un especialista. Para ayudarles a ellos (y a ti) la OMS hace estas revisiones.