Los orígenes del Mes de la Hispanidad

Por:   Redacción   |   Fuente:   Agencias |   2013-09-09 15:45
Mariachis en el Mes de la Hispanidad
Foto: AP

Los hispanos, como la primera minoría de más rápido crecimiento en Estados Unidos (según datos del Censo), han logrado destacar en diferentes ámbitos de la sociedad en diferentes rubros. Ya nadie puede negar que los norteamericanos han sido embrujados por las caderas de Shakira o que la Eva más famosa de estos tiempos es la Longoria.

En política la historia no ha sido diferente, de inmediato nos viene a la mente la  jueza de la Suprema Corte estadounidense, Sonia Sotomayor, sin embargo, fue desde 1928, cuando Ambrosio Larrózolo, de origen mexicano, se convirtió en el primer hispano en ocupar un cargo de importancia en Estados Unidos al llegar al Senado. A su vez, Dennis Chávez fue el primer hispano nacido en Estados Unidos que ocupó una curul de representante, por Nuevo México, en el periodo de 1935 a 1962, mientras que el tercer hispano en ocupar un puesto en el Senado fue Joseph M. Montoya, quién trabajó de 1964 a 1977.

En total, 27 miembros de origen hispano han ocupado escaños en el Congreso. Tres son senadores: Ken Salazar de Colorado, Mel Martínez de Florida y Robert Menéndez de Nueva Jersey, según datos del Senado de los Estados Unidos.

Más allá de la lengua y tradiciones, América celebra la cultura y tradiciones de todos aquellos que llevan en su sangre las raíces de países de habla hispana, que comprenden a los que provienen de España, México, Centro América, Sudamérica y el Caribe.

La razón por la que eligieron iniciar el Mes de la Hispanidad el 15 de septiembre fue porque es la fecha que abre las celebraciones de los aniversarios de Independencia de cinco naciones: Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua.

México y Chile celebran su Independencia los días 16 y 18 de septiembre, respectivamente.

Pero la celebración de la Herencia Hispana dentro de los Estados Unidos va más allá del país que nos vio nacer a nosotros, nuestros padres o nuestros abuelos. Es el recuerdo de una imagen, el olor de un guiso, el color de las flores, los sonidos de esa tierra que parece tan lejana, pero que llevamos en el corazón y a la que más de uno quisiera regresar algún día.

Hoy es importante que esa herencia sea depositada a nuestros hijos y nietos, enriquecer la simbiosis de la cultura adquirida y la que recibimos y es parte de nuestro ADN; la mejor forma es tomando conciencia de nuestra herencia y de la imperiosa necesidad de educarnos para comprender nuestro pasado y enriquecer nuestro futuro.

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