• Magdalena está devastada luego de que Ricardo la plantara. No puede creer lo que está viviendo.

  • Rebeca se hace la que no sabe. Intenta disimular con su supuesto galán, aquel a quien le dijo que siempre si andarían. Lo que él no sabe es que sólo los usa para ocultar sus mentiras.

  • Ella tiene pleno dominio sobre él, quien sí está perdidamente enamorado.

  • Rebeca es buena para disimular, ¿no creen?

  • Sí ya sospechaba de lo malévola que puede ser Rebeca, Magdalena no aguantó y culpó -con toda razón- a su hermana de lo que le sucedió.

  • Sin palabras. El dolor rebasa cualquier pensamiento.

  • Como era de esperarse, Rebeca se reencontró con Ricardo, quien dejó plantada a Magdalena. ¡Pero qué hermana tan mala onda!

  • Un poco más tranquila, Magdalena manifiesta a Adriana lo que siente. Hasta dice que se irá a la Ciudad de México para ingresar a un convento.

  • Magdalena recuerda el día en que todavía Ricardo le profesaba amor eterno... ¡Un día antes de la boda!

  • Don Nazario es el primero en cachar en mentira a Rebeca, mientras que Trinidad sí confía en lo que la joven les dijo, que había ido a buscar a los amigos de Ricardo al hotel para conocer su paradero.

  • Mientras todo eso sucede, el amor da cuenta de que Adriana y Alonso están hechos el uno para el otro. Sin embargo, el futuro será tormentoso.

  • Adriana está feliz de comunicarle a Trinidad que la quiere como madrina de la nena que espera, a quien nombrarán Lucía. -Sí. será Esmeralda Pimentel-.

  • No hay duda. Rebeca odia a Adriana y hará todo por quitarle a Alonso. Esta joven ama perdidamente al esposo de su hermana. Le da coraje que vayan a tener una hija. ¿Qué pasará?

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