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BOLETÍN T013

Carmen Aristegui vuelve a difamar


Por: Redacción Fuente: Televisa

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Carmen Aristegui

CARMEN ARISTEGUI VUELVE A DIFAMAR

El día de hoy de nueva cuenta la Sra. Aristegui trata de sorprender a su audiencia con información no sustentada e insidiosamente manejada:


1.- Menciona la Sra. Aristegui que en la agenda telefónica de Juana Raquel Alvarado Torres, quien al ser detenida en Nicaragua se identificó como Raquel Alatorre Correa, se incluye un número registrado por la detenida como "Ofc. Televisa". Además del hecho obvio de que el teléfono en cuestión (005215584217143) no es de una oficina, sino un celular, extraña que quien se ostenta como periodista profesional no se haya tomado la molestia de verificar con la propia Televisa o con autoridad en materia de telecomunicaciones de quien es verdaderamente ese teléfono. Por supuesto, Televisa niega que el número telefónico sea de la empresa.

2.- También señala que en la agenda telefónica aparece como contacto un número identificado como "Lic. Amador Narcia" (005215548149887). La Sra. Aristegui no realizó el mínimo ejercicio de responsabilidad periodística de consultar con el aludido o con Televisa si reconocían el número telefónico. Pero no sólo eso, los números celulares reales del Sr. Amador Narcia, por su responsabilidad informativa, los tienen cientos de reporteros y cientos de oficinas gubernamentales, federales y estatales, de comunicación social. Un mínimo esfuerzo periodístico hubiera dado fácilmente cuenta que ese número no es y nunca ha sido asignado al Sr. Amador Narcia.

3.- La Sra. Aristegui mencionó unos documentos supuestamente de Televisa, encontrados en las camionetas retenidas en Nicaragua. Lo que no mencionó, lo que convenientemente olvidó informar es que desde el 7 de octubre tanto Amador Narcia como Televisa Prensa, vía Twitter, señalaron que esos documentos son falsos, sus firmas son apócrifas, sus sellos describen áreas directivas inexistentes dentro de la empresa y la papelería es distinta a la que utiliza Televisa. Por supuesto, como ha sido su costumbre en el manejo de todo este caso, la Sra. Aristegui no proporcionó prueba alguna que pudiera siquiera sugerir que los documentos efectivamente sean de Televisa. Y no lo hizo porque no hay ni habrá prueba alguna en ese sentido. Ponerlo en duda, tratar de dejar la sospecha de que sí lo son, sin aportar una sola prueba, no es periodismo, sino parte de una agenda con tintes corporativos relacionada con la disputa por el mercado de las telecomunicaciones en México.

4. En lo que concierne a la agenda telefónica de la detenida y las llamadas realizadas desde ese celular, cabe aclarar que esta es información a la que Televisa tuvo acceso desde hace varias semanas. Desde entonces, Televisa trató de verificar a quién corresponden verdaderamente esos números y llamadas, para la cual marcó cada uno de ellos (todo lo cual quedo videograbado), pero decidió no transmitir una nota sobre este tema. No lo hizo porque las llamadas realizadas en varios casos fueron contestadas por personas que pudieran no tener relación de complicidad alguna con los detenidos y pudieran haber sido dañadas en su imagen. Por ello, Televisa prefirió esperar a que las autoridades determinen las implicaciones de esas llamadas y deslinden responsabilidades.

Más allá de estas aclaraciones puntuales, vale la pena recordarle a la Sra. Aristegui que tanto la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal como la Procuraduría General de la República ya han determinado claramente que no hay evidencia alguna para vincular a las camionetas y las personas detenidas en Nicaragua con Televisa. Las camionetas no son de Televisa y los detenidos no han trabajado o recibido pago alguno, jamás, de parte de Televisa. Estos son los únicos hechos reales en lo que concierne a Televisa. Todo lo demás, incluso las preguntas que tramposamente plantea sobre el caso la Sra. Aristegui, no son más que calumnias, o para decirlo más claramente, mentiras.

Lamentamos que en éste, como en tantos otros recientes casos, el pseudo periodismo de la Sra. Aristegui mantenga a sus radioescuchas con expectativas informativas que acaban siendo fabricaciones que con el paso del tiempo se derrumban. Es de sentido común, ya no digamos una exigencia del periodismo profesional, que el que afirma, aunque sea en forma de preguntas insidiosas, tenga que probar sus dichos. La Sra. Arstegui afirma mucho pero no prueba nada.


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