• Una como quiera, pero ellos son criaturas.

  • Jesucristo vencedor aplaca tu ira y tu rigor.

  • Y ni me veas con tus ojos de lince, el animal más ponzoñoso de Tlaxcala.

  • Los hijos son un eterno viacrusis, pero nosotras las madres a qué vinimos a este valle de lágrimas sino a sufrir por ellos.

  • Mis hijos, no le hace que nazcan chatos con tal que respiren bien.

  • Siento que se me va la boca de lado. creo que me va a dar una embolia. Se me está entumiendo el brazo. Yo ya no cargo a los peregrinos este año.

  • ¡Espíritu revelado!

  • Nosotras las elegidas, ¡qué más quisiéramos que ser señoras normales!

  • Nosotras las elegidas no nos rendimos ni ante el martirio.

  • No es lo mismo hacerse la heroína 5 minutos, que mis 20 horas de trabajo de parto sin anestesia.

  • De que se la eche él... primero, me la echo yo.

  • Te hace falta un buen licuado de Papá Antonio, con una cucharada de aceite de hígado de bacalao.

  • Cómo me hubiera gustado ser edecán y estar en tacón de aguja ofreciendo jamón: ¿No gusta una degustación?, ¿No gusta una degustación?... pero pues no estudié.

  • Por eso les di un padre a cada uno, para que no se pelearan.

  • ¡Chino! No me gusta que hables de senos y cosenos. Tienes que aprender a respetar a las damas. Ya no te juntes con ese Pitágoras.

  • La técnica del muñequeo debe ser suave, mas no lenta, con ritmo, mas no rápida. No es lo mismo capear coliflor que chiles rellenos.

  • Ay, no se me vaya a vencer la matríz. ¿No ven que tengo la Mátriz Recargada?

  • Me voy a hacer unos chilitos rellenos mijo, ya ves que a mí me levanta bien bonito el huevo.

  • Mamá Engracia, a tu edad, tenía su cuerpo de tentación.

  • Ninguna mujer con afán de seducir a un hombre se pone ese calzón pantaleta de la AAA.

  • El ser madre le da a una muchos trabajos, pero también muchas satisfacciones, como la de poder trasculcar la ropa de sus hijos a ver qué encuentra.

  • ¡Chino! Ya te he dicho que esta enciclopedía de pasta gruesa no me la andes agarrando, que es la pata de la cómoda de mi cuarto.

  • Eso es lo unico que aprendes en la calle con los vagos de las canchas: El Huesos, El Carehuevo y El Rasputin, que le llaman así porque raspa y por mañoso que ha de ser ese chamaco.

  • ¡Chino! Empréstame tu cochinito y tráeme la piedra del molcajete. ¡Vamos a doblar la apuesta!

  • Si mi hijo tiene quién le lave, quién le planche, quién le cocine, no tiene que ir a buscar en casa ajena lo que tiene en el hogar.

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