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Cuando María Félix se enojaba echaba chispas y algunas veces, hasta cohetes...

Por: Marco Antonio Rocha /Redacción

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Ernesto Alonso fue el artífice de las telenovelas históricas. Muy cercano a María Félix, logró convencerla de que protagonizara junto con Jorge Lavat "La Constitución" en 1970. Las locaciones se realizaron en Tepoztlán, Morelos. En una escena, María Félix tenía que lanzar unos cohetes. Ernesto Alonso, buscando crear una imagen realista, que destacara la belleza y presencia de la Doña, decidió realizar una toma en que ella encendiera el cohete. Así que me preguntó "Chipilo ¿tú sabes cómo tirar cohetes?", "Pues sí, señor -contesté- soy de pueblo... no tiene ninguna ciencia, es fácil." "Pues enséñale a la señora."

Junto con otro compañero tratamos de explicarle a la señora cómo debía encender el cohete para que no se quemara. Estar junto a la Doña imponía, era una mujer muy bella, pero también muy temperamental, realmente daba miedo... A pesar de los nervios que sentía estando a su lado, traté de explicarle lo mejor que pude: "Cuando vaya usted a prender el cohete, tome la vara, coloque la punta roja del cerillo cerca de la pólvora y en cuanto vea el flamazo quite los dedos y el cohete va a salir solito." Como cinco o siete veces le repetí las indicaciones e insistí mucho en que debía retirar los dedos rápidamente porque si no podía quemarse. Era medio impaciente, así que de repente nos dijo con ese tono de voz que imponía: "¡Está bien, ya sé, ya sé! Vamos a hacer la escena."

Yo estaba bastante nervioso, tenía miedo de que no hiciera lo que le habíamos indicado, así que me alejé del lugar donde estaban grabando. La Doña tomó el cohete, acercó su purito, lo colocó por la parte de abajo, ¡y que se quema los dedos! saca la mano y el cohete sale volando... Entonces, ella moviendo la mano y bien enojada voltea gritando "¡¿Dónde están esos hijos de... que me enseñaron?!" No, pues mi compañero y yo salimos disparados como cohetes y nos escondimos lejos de la locación.

Fue una quemada muy leve, la curaron, la llevaron al hotel y la dejaron descansar tres días. Cuando iba a regresar al set, el señor Alonso me dijo: "Chipilo, no te presentes por el momento, vamos a esperar que se le olvide." Y así fue, al poco tiempo la Doña estaba de lo más normal, ya ni se acordaba quién la había hecho que se quemara. A pesar de su temperamento, no era una mujer rencorosa, simplemente era explosiva...