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La recreación de ambientes de épocas remotas muchas veces exige improvisar

Por: Antonio Martínez / Redacción Memorias Televisa

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Las producciones llamadas de época requieren mucho cuidado en los detalles. Escenógrafos y vestuaristas se enfrentan al reto de volver viejo lo nuevo para que todo en conjunto transporte al público a épocas remotas. Un ejemplo de esto es cuando se realizó El vuelo del águila, en San Luis Potosí, en donde había escenas en las que se quemaban las instalaciones del periódico El Imparcial. Se adaptó un edificio poniendo lámparas y ventanas simuladas que pudieran quemarse con llamas logradas con efectos especiales y en las escenas la gente trataba de apagar el fuego con cubetas.




El director de esta telenovela era Jorge Fons, un director muy exigente que no permitía ningún detalle que no correspondiera a la época, por lo que el Departamento de Compras tenía el encargo de conseguir cubetas de madera para la escena. Estuvieron buscando por todo San Luis Potosí y no encontraron, así que nos llevaron cubetas de lámina, que en el siglo XIX no existían. Entonces decidí que las pintáramos de café, tratando de darles la apariencia de madera. Jorge Fons preguntó qué estábamos haciendo y, cuando se lo expliqué, se puso bien enojado. "¡Parece que estamos en el teatro experimental! ¡Eso no se puede hacer así! ¡No te lo voy a permitir! ¡Necesito cubetas de madera!." A pesar de tal regaño, yo di la orden de que siguieran pintándolas, pues ya no había tiempo de nada. Y llegó el momento de grabar el incendio, las cubetas estaban listas, yo di la orden de que las tuvieran escondidas hasta que Federico Farfán, encargado de los efectos especiales, las pidiera para grabar las escenas.

Al día siguiente, Jorge Fons se dirigió a mí y me dijo entusiasmado "Toño, se vieron muy bien tus cubetas". Yo pensé que se estaba burlando, pero me repitió "¡No, no, en realidad quedaron muy bien! Quiero que veas las escenas, las cubetas se ven como si fueran de madera. Te felicito y los felicito a todos".

Desde luego que me sentí muy satisfecho, porque gracias a la iniciativa de mi equipo logramos una escena de calidad. Es en momentos como éstos cuando la improvisación se convierte en un arte.



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