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En 1970, lograr la mejor toma de un eclipse de sol parecía asunto reservado y exclusivo de potencias como los norteamericanos o los europeos y sin embargo...

Por: Fernando Velázquez / Redacción

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Los astrónomos más importantes (suponemos que también los mayas) habían predicho un eclipse solar para el 7 de marzo de 1970 y uno de los lugares en donde se vería con mayor claridad sería el Cerro del Metate en Miahuatlán, Oaxaca. Fue un buen año para México y su televisión: ya estaba listo todo para iniciar el 21 de mayo la transmisión vía satélite del Mundial del fútbol y ahora la naturaleza nos regalaba un eclipse solar, algo que ocurre cada dos o tres décadas y no siempre en el mismo lugar.

Aunque nuestra televisión había evolucionado bastante, era cierto que en aquel momento Estados Unidos y Europa eran los maestros en este tipo de transmisiones. Así que ellos fueron los encargados de la producción. La NBC de Estados Unidos instaló un telescopio electrónico de observación solar. Para apoyar la transmisión, Telesistema Mexicano envió a su famosa Unidad de Control Remoto "Crucero". En el equipo se encontraba Fernando Velázquez "Chaval", quien una vez instalados en el cerro, tomó su cámara y buscó el mejor lugar para colocarse.

Velázquez iba y venía, ya empezaba a desesperarse porque la cámara no levantaba mucho y él no quería perderse aquellas imágenes. El Ingeniero Víctor Rojas, Jefe Administrativo de la Unidad Crucero, se percató de la intensa lucha del Chaval por lograr el mejor enfoque, así que le dijo que no se preocupara tanto, porque los norteamericanos y los europeos traían telescopios electrónicos y con eso iban a transmitir, pero el Chaval siguió intentando tomar el eclipse con su cámara... Finalmente, la apoyó sobre un tronco y consiguió un mejor ángulo al sol...

En el Cerro del Metate había científicos de todas partes... hippies cargándose de energía... todos estaban ahí atentos a lo que en unos minutos pasaría... Y por fin, ¡la Luna se tragó al sol! En segundos, los gallos y los pájaros enmudecieron y los perros comenzaron a ladrar... Sólo fueron 3 minutos y 28 segundos, pero Chaval a través de su cámara sintió que era una eternidad.

Cuando el sol logró escapar de la luna y volvió la luz, aún lleno de emoción, Chaval comenzó a desmontar su cámara; cerca de ahí, vio al Ing. Rojas que hablaba con uno de los productores norteamericanos que tenía cara de pocos amigos. El ingeniero señaló hacia donde estaba Chaval y el productor se dirigió corriendo hacia él.

"Cuando vi a aquel enorme gringo, me asusté muchísimo", recuerda "Chaval", creí que iba a golpearme por haber hecho tomas del eclipse... pero cuando llegó hasta mí, me levantó y me abrazó, mientras gritaba: "¡Chaval, acaba de salvar la producción del eclipse!"

Todos recuerdan el eclipse, la tarea de los científicos, la fiesta hippie, pero pocos saben que el telescopio tan moderno falló ¡sólo la cámara del Chaval, apoyada en el tronco de un árbol, había captado las imágenes del eclipse!