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Transmitir en vivo y directo en los años 60 era toda una aventura, pero hacerlo desde Cabo Cañaveral y por primera vez en la historia de nuestro país fue tan intenso como viajar al espacio.

Por: Gabino Carrandi / Redacción Memorias Televisa

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Con sólo 10 años de edad, la televisión mexicana se convirtió en una de las primeras cadenas extranjeras que asistió a un lanzamiento espacial, privilegio reservado hasta ese momento sólo para las cadenas de Estados Unidos.

Fue el 15 de mayo de 1963, el objetivo: acompañar en todo momento el despegue de la nave Faith7, del programa Mercury IX, piloteada por el astronauta Gordon Cooper para transmitirlo a través del sistema microondas de Teléfonos de México. La narración, vía telefónica, correría a cargo de Jacobo Zabludovsky y la producción de Gabino Carrandi.

La NASA había desarrollado el programa Mercury para realizar vuelos orbitales y experimentos que permitieran conocer el tiempo que podría durar el hombre suspendido en el espacio. Era más el tiempo que tardaba en despegar que lo que duraba la vuelta a la órbita terrestre y su caída estrepitosa en el mar. Pero valía la pena, pues todo ello estaba encaminado a conquistar la Luna.  La expectativa por presenciar el lanzamiento del Mercury IX era que Cooper se quedaría en el espacio más de 72 horas y la televisión  mexicana ¡tenía que estar presente!

Jacobo y Gabino llegaron puntuales a Cabo Cañaveral, recorrieron las instalaciones, caminaron con entusiasmo el largo camino hasta el Complejo 14 y se acercaron a la plataforma 39. Entre la emoción de estar ahí y la larga caminata, terminaron exhaustos. Faltaban varias horas para el lanzamiento, Carrandi ya había localizado el punto perfecto para tener la mejor panorámica del lanzamiento. Había que decidir: regresar al hotel que se encontraba en Cocoa Beach o permanecer en el lugar. En las palabras de Carrandi: "El Complejo 14 y la plataforma 39 estaba a varios puentes, dos puertas de seguridad y once millas de impaciencia y distancia." ¡No había opción, se quedarían!

Para estar frescos en el momento crucial, buscaron un lugar sobre el pasto para dormir un poco. Gabino estaba a punto de lograrlo, cuando el grito angustiado de Jacobo lo sobresaltó "¡Mis lentes, Gabino! ¡Me acosté sobre mis lentes! ¡Los rompí!" Carrandi, como buen productor que era, ofreció ir por otros al hotel. Pero, era claro que aunque se fuera como cohete no llegaría a tiempo.

Camino al hotel, Jacobo y Gabino veían cómo toda la maquinaria del lanzamiento comenzaba a echarse a andar... Ellos estaban tan cerca pero tan lejos.

Las imágenes viajaron impecablemente en el horario exacto... Por primera vez, más allá de sus fronteras, una transmisión llegó a México utilizando las microondas de Teléfonos de México. La gran diferencia y audacia fue que Gabino Carrandi y Jacobo Zabludovsky tuvieron un exclusivo sitio de prensa ¡la habitación 214 del Hotel Schraft's Carriage House en Cocoa Beach! A miles de kilómetros de distancia, los televidentes mexicanos fueron testigos del despegue de aquel vuelo que sería histórico porque Cooper fue el primer astronauta que durmió en el espacio y la televisión mexicana fue una de las pocas televisoras extranjeras que lo transmitió en vivo y, hasta hoy, nadie supo que el audio salió de un cuarto de hotel.