Como dice el dicho

MARTES Y JUEVES , 5:15 P.M.

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    Al escuchar cualquier dicho pensamos de inmediato en la situación que lo propicia, en la historia que encierra. Por ello la propuesta de la serie televisiva Como dice el dicho... es recrear la multiplicidad de historias que cada refrán nos puede inspirar y que seguramente despertarán el interés del público televidente, porque la identificación que propiciará cada programa de esta serie será prácticamente inmediata.

    Llevados de la mano de Don Tomás, un bonachón hombre de más de 60 años, propietario del Café DEL DICHO AL HECHO, y de su nieta Isabel, de 18 años, quien ayuda a su abuelo en el manejo del negocio, conoceremos las historias que cada dicho propicia, pues la particularidad del local son sus paredes blancas, en donde cada cliente podrá libremente escribir el dicho o refrán que desee, y que sea la síntesis de lo que le ocurre en el momento particular en que lo escribe: será la condensación de su historia, que conoceremos en el programa.

    Cada historia da inicio cuando la primera parte del dicho es escrita en una de las paredes del café, sea por Tomás, sea por Isabel, sea por algún cliente o de forma espontánea, por efecto especial. A partir de este momento iniciará la dramatización de las historias, y después de su conclusión regresaremos al Café, donde tendrá lugar la reflexión final o el epílogo del programa que concluirá cuando en la pared se escribe el complemento del dicho.

    De esta manera veremos una enorme variedad de historias, siempre en el género del melodrama, puesto que tan variado es este género como múltiples los dichos; así de diversos serán los matices de este melodrama, desde relatos con tintes de comedia, hasta historias llenas de dramatismo descarnado. Pero aun cuando los programas de esta serie puedan tener tratamientos dramáticos tan distintos, el común denominador será su intención última: dejar en el televidente un buen sabor de boca, no sólo porque habrá pasado un agradable rato de esparcimiento, sino sobre todo porque, aunque veamos la historia más terrible, más sobrecogedora, siempre habrá una enseñanza, una esperanza para superar los conflictos, por más graves que estos sean.

    Son historias conmovedoras, entrañables y aleccionadoras a partir de la sabiduría que encierran nuestros dichos.